No es para nada extraño ver al Manchester City producir goles y ocasiones como el que abre una manguera. Su ataque es el más furibundo de las islas; el que con mayor facilidad se desata, en base a una constelación de individualidades de un talento mágico y magnético. Más extraño resulta asistir a uno de sus arrebatos estando en frente el Chelsea de Mourinho. Lo de ayer fue nuevo. Tras tres compromisos oficiales, el campeón, que no perdió ninguno de los ocho grandes partidos la temporada pasada, ya ha cedido ante dos de esos rivales en compromisos oficiales, sin quedar cerca de colarles un gol. Futbolísticamente, el portugués afronta un proceso de rearme; su bloque dio nuevos síntomas de fragilidad.
El Chelsea se descompuso en todos los frentes; no compitió
Precisamente, las individualidades siempre han sido mantenidas a raya cuando el Chelsea chocaba con las mejores. Su consistencia defensiva así como su fortaleza para llevar un plan concreto desde su defensa organizada le hacían un conjunto que dominaba psicológicamente a sus adversarios. Esa capacidad para adoptar los encuentros desde la inferioridad, cediendo la iniciativa, le otorgaba el control del encuentro. Con la confianza tocada, influyendo en el rendimiento individual de jugadores muy fiables en tareas y conceptos defensivos, los blues vieron pasar aviones por todos lados. A día de hoy, la infantería de Mou no compite.
Para minimizar a uno de los cracks del rival, Raheem Sterling, el Chelsea concedió a Ivanovic la presencia de Ramires en el costado derecho. Más allá de la calidad y utilidad del brasileño para llevar a cabo cualquier tipo de tarea, resultó especialmente llamativa la orientación, altura y separación de las dos Matic-Fâbregas, poco fiableslíneas de cuatro de los londinenses cuando el ex del Liverpool, Silva y Agüero se movían en zonas interiores. La uniformidad y dominio del espacio quedó rápidamente en entredicho cuando Navas y Kolarov encontraban situaciones de centro o uno contra uno sin ayudas ni ajustes. Sin las cuerdas imaginarias que hacen reconocible una fase defensiva estable y serena, cada jugador del Chelsea se movía a tapar un espacio que el City había generado con pases lanzados en contra del reloj. Al City no se le negaban envíos ni se le orientaba su circulación hacia las bandas. La pelota celeste era más rápida que la basculación y la lectura de su oponente, dándose situaciones de sobreesfuerzo en cada jugador visitante en una fase del juego donde impera la coordinación y la protección del espacio.
Sin orden, esa es la clave, el Manchester City se puso a bailar. Pocos colectivos hay en el mundo que abanderen con tanta belleza y traduzcan con tanta eficacia la libertad posicional. No sólo en términos ofensivos, también atrás, pues sus últimos hombres brillan cuando arrancan y van al suelo o anticipan antes que tirar el fuera de juego, interpretar una transición rival o salir bien parados en la defensa del área. Sin más dificultad que conducir, acercarse a otro jugón y aprovecharse de dos hombres abiertos y fijos para respirar en espacios reducidos, las ocasiones y las combinaciones de Silva, Sterling y el Kun se precipitaron en cascada. De ahí nació un duelo Agüero vs Begovic que ganó el segundo… hasta el cuarto asalto. El City, con el argentino bordando este deporte, sigue siendo el más líquido de todos en el día a día.
Agüero dejó otra de esas actuaciones que elevan su rango
Hechas las paradas de rigor, el Chelsea evidenció similares preocupaciones para atacar. Tuvo tramos donde sus jugadores entendieron que necesitan defenderse con la pelota para no sufrir atrás y pasar tanto tiempo sin recuperarla, pero tampoco funcionó. Costa no está imperial y eso ya reduce el contragolpe, saliendo perdedor de todas las acciones en cuerpo a cuerpo y arrancadas, amén de que su movilidad para activar las bandas cobra importancia cuando en la izquierda hay dos diestros y en la derecha Ramires e Ivanovic, de escasa fluidez con la pelota recibida al pie. Mientras, su ataque organizado vio como Cesc y Matic subían su posición hasta la mediapunta para intentar tener superioridad ante los problemas por ganar línea de fondo. Todo muy poco Mourinho.






MarkelHxC 17 agosto, 2015
Yo no vi al City extremadamente rápido con el balon. De echo podría decirse que lo vi hasta lento, pero el Chelsea defendía tan mal que daba la sensación que lo estaban descosiendo. Yo no vi un gran partido del City, si no unos jugadores con mucho talento frente a un equipo sin orden ni concierto.
Porcierto, ni en los buenos momentos del City me convence Toure. Demasiadas libertades para un tipo que no me parece tan bueno. Es muy determinante por su golpeo tal y cual pero es que verlo pasearse tantas veces para tampoco aportar tanto arriba… no se. Cada vez que lo veo me gusta. Creeis que hoy en dia si Yaya se fuese del City se iría a un TOP europeo? Yo personalmente creo que ninguno gran equipo apostaría por esta pieza.