Nunca he visitado el Emirates por dentro. Mi mente se ha negado a ello. Ha habido oportunidades, sí, pero es como si prefiriese seguir anclado en la historia de ese estadio que me ha dado tanto, que posiblemente me ha hecho adorar el fútbol inglés, y, porque no decirlo, tambien querer a un club histórico, diferente como son los gunners.
Highbury es un estadio muy especial, lo sabemos todos los que hemos pasado alguna vez sus tornos. El cesped se huele, y juraría que la respiración de los jugadores, las indicaciones, el trash talking o al menos los ecos de esos gritos de Tony Adams, todavía retumban en la grada.
Ha sido testigo de una transición futbolística mítica, de grandes figuras, leyendas en el norte de Londres, como David Seaman, Alan Smith, Iain Wright o el mismísimo, Paul Merson.
Luego sí, vio como tenía un equipo literalmente invencible, cuyos nombres todos conocemos, de los que vencen antes de salir del vestuario y una grada orgullosa de ser gunner, de ser tradición y a la vez bandera de un estilo futbolístico que aspiraba, estéticamente, a la perfección.
Como he dicho, me he negado a entrar en el Emirates, un estadio que desde fuera te invita a pasar, a la vez que te intimida con su belleza moderna.
Mientras Highbury se te aparecía de repente al doblar una esquina de cualquiera de esas tiendas de comida en la calle, esa cerveza casi caliente y esos, no tengo ni idea de qué exactamente, pero una especia de tiras como torreznos, grasa pura, rellenar el estomago a golpes, igual que minutos después se rellenaría en la grada tu alma a puñetazos de historia viva de este deporte.
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Referencias:
Usuario Autor: @PapitoOscar
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@ecosdelbalon 16 mayo, 2012
Qué grande tener a Papito por esta sección.
Tras esto cuesta menos entender que Henry le parezca más grande que Zidane.