El salto de categoría entre Segunda y Primera División es múltiple. Entre las razones más evidentes se encuentra una principal que influye en el mensaje del técnico y la gestión de los estados de ánimo, que no es otra que, salvo extraordinarias excepciones, pasar a perder muchos más partidos y ganar muchos menos. La costumbre gira 180º y obliga a la plantilla a pensar y comprender la competición de una manera completamente diferente. Un reto con el que Vicente Moreno, entrenador del RCD Mallorca, deberá asimilar y saber transmitir sin perder la esencia y las bases de las ideas que han llevado al Mallorca a la élite del fútbol español. En su aterrizaje en La Liga, el conjunto balear comienza a experimentar lo que cuesta traducir las ventajas y de qué manera castiga y hace pagar la calidad individual los errores cometidos.
Vicente Moreno tiene claro que necesita solidez defensiva en repliegue para controlar el ritmo de los partidos
Para intentar lograr la permanencia, el Mallorca parece tener un plan específico en el que asume su inferioridad técnica, lo que le llevará a tener menos tiempo la pelota y a gestionarla de la manera más eficiente con tal de sentirse competitivo en escenarios de repliegue, contragolpe y ataques más directos. Desde la defensa de su campo y la salida más exterior, los bermellones van a invertir en planteamientos de mucho desgaste y mucha agresividad en las marcas para sumar un plus desde lo intenso con tal de reducir las distancias que le separan en experiencia y calidad para sumar victorias por chispazos. Con Baba en el mediocentro, y Junior y Dani Rodriguez para el cambio de ritmo, el plan también suena competitivo cuando la contra se convierta en ataque posicional.
Y aquí entran en juego varios nombres. Los dos primeros, los encargados del juego interior y la continuidad: Aleix Febas y Salva Sevilla. A la hora de intentar interpretar escenarios más elaborados, sobre todo cuando el rival se adelante y ceda el control del esférico, Vicente Moreno tendrá que mirar a ellos para sumar pases y conectar las bandas y la punta de forma más ordenada. Ante planteamientos en los que necesite de un centrocampista extra porque tenga más necesidad de circular, o cuando el rival presione muy arriba y eche en falta líneas de pase para el mediocentro, Sevilla y Febas se alzarán, mientras recupera a Pedraza, como los más capaces de serenarse, decidir escalar en el juego y fabricar entre un mayor número de piernas. Sin embargo, es el tramo final del mercado lo que ha llevado al Mallorca a completar su plantilla.
La llegada de Takefusa Kubo y Cucho Hernández transforma su ataque, haciéndolo más móvil, desequilibrante y flexible
La llegada de Takefusa Kubo transforma prácticamente por completo la velocidad del juego del equipo. Lo visto en pretemporada da para afirmar que los procesos más complicados, instintivos e imaginativos serán posibles con el japonés formando parte del sistema. Desde cualquier posición, Kubo ampliará el techo del equipo en todo tipo de escenarios. Su regate, y sobre todo, su impresionante control de balón para batir líneas y abrir espacios son la gran diferencia para el Mallorca con respecto a sus iguales. En su primera andadura como talento generador, será interesante comprobar el crecimiento del nipón en el regate ante la élite y en su progresión como mediapunta más pasador, así como el impacto que podrá crear junto al recién llegado Cucho Hernández en una estructura definida y con implicación para, desde el orden, poder sumar victorias sin tanta dificultad. Un panorama muy diferente.






AArroyer 27 agosto, 2019
Y es que el tema ha cambiado una barbaridad con Kubo y Cucho. El salto es importante, porque 'ataca' y reduce las carencias de la plantilla. Muchas ganas de ver a Kubo sumar minutos y dejar grandes partidos. A ver dónde lo pone Vicente Moreno y qué papel dentro del sistema, porque pinta a que Kubo más pronto que tarde va a tocar mucho la pelota y a ganar libertad. Mucho hype.