La Premier League es, sin lugar a dudas, el gran reto del Liverpool como club y de Jürgen Klopp como comandante del proyecto que lidera, en el que sigue en la búsqueda de levantar un título tras dos finales europeas perdidas. Por el camino, una idea, un equipo y una plantilla preparada para afrontar lo que justamente está sucediendo. El conjunto de Anfield ha empatado los dos últimos encuentros ligueros, ante Leicester y West Ham, lo que ha hecho coincidir la llegada de los octavos de final de la Champions League con un escenario liguero mucho más apretado que hace un mes. El fútbol ya sólo está en la mente del jugador. Y viendo lo que está ocurriendo en las últimas semanas, los reds están ante un desafío.
El Liverpool está encontrando problemas en su ataque posicional
Las dos tareas que el preparador alemán ha acometido esta temporada han sido, por un lado alimentar un ataque posicional más consciente, ocupando el campo con todas las piezas, sin medias tintas, con intercambio de posiciones en el eje vertical: laterales empezando en la medular y acabando en la delantera, y delanteros ocupando zona de centrocampistas y viceversa. Movimientos que han enriquecido la pizarra y han dotado de herramientas a sus futbolistas. La segunda, contar con una profundidad de plantilla acorde a la carga de partidos y la interpretación de diferentes ritmos juegos, necesaria para ganar un torneo de regularidad con la idea de Klopp como campo base.
Lo que está ocurriendo en las últimas semanas, algo completamente normal dentro de los nueve meses que dura un campeonato liguero, es que el Liverpool ha perdido frescura en la creación de ventajas. En el 1×1 o en el 2×2 tiene más dificultades para progresar, lo que lleva a jugadores más alejados a sumarse a la zona del balón para deshacer los entuertos. Como nos preguntaba nuestro amigo Javier Cordero recientemente en nuestro canal de Youtube, la figura de Naby Keita no ha terminado de hacerse un hombre fuerte en el ‘XI’. Pero eso podría estar a punto de cambiar. Ya no solo por estar ganando minutos con continuidad, sino porque su perfil no existe dentro de la plantilla y ahora parece más necesario que nunca.
Keita, con su desborde, puede superar líneas en conducción
En esta fase de la temporada, al Liverpool le están entregando la pelota durante mucho más tiempo. Ha sido también parte del proceso, por otro lado, que el líder de la Premier sepa convivir, interpretar y dominar escenarios así, pero la mayoría de equipos no alternan ni mezclan: ceden balón, dejan salir a los centrales y esperan muy atrás, manteniendo concentración y efectivos en zonas cercanas al portero. Ante esa situación, el Liverpool coloca sus dos laterales siempre por delante de la zona de centrales y del mediocentro para tener pases diagonales, progresivos, que a su vez sean de seguridad, con tal de que el rival no enfoque su defensa incondicionalmente sobre el carril central. Lo que ocurre es que, como hizo el West Ham, sí iguala en número, por dentro, los pases más importantes, los que dan o reciben Firmino y Salah, sus jugadores más diferenciales.
Ante una circulación de balón más resentida, el Liverpool puede encontrar la segunda de las aristas que hizo ver el fichaje de Naby Keita como un acierto. Si de primera mano Keita es formidable en las transiciones, su figura ante una defensa organizada crece cuando puede superar líneas con regate. Si el rival consigue fijar y saber sufrir ante la movilidad del trío atacante, la medular de Klopp, la línea menos creativa del equipo si se tiene en cuenta que Salah, van Dikj o Firmino juegan arriba o abajo, seguramente necesite de algo de desborde para encontrar zonas más despejadas –aclarados- en sus atacantes. El Liverpool necesita que alguien atraiga una marca más para liberar una zona del campo. Y ese puede ser Naby Keita.






Jokin 5 febrero, 2019
Que tiene que ver Vinicius en todo eso? Supongo que será un error a la hora de subir el artículo.