El arranque del encuentro fue un eco de las dinámicas de uno y otro equipo. El Manchester City tiene ya absolutamente interiorizado el plan que Pep Guardiola ha desarrollado en los últimos dos años y medio, y a partir de ahí se dibujó el escenario del choque, con el actual campeón amasando bastantes pases en su fase de salida y asentándose con cierta regularidad en la mitad del campo red, aunque con la premisa clara de no arriesgar con envíos interiores.
Guardiola salió siempre hacia fuera para evitar caer en la red que Klopp tejió en el cerril central
El propio planteamiento de Jürgen Klopp obligó a que Guardiola buscase minimizar riesgos. El técnico alemán cambió el 4-2-3-1 habitual que estamos viendo durante esta temporada por el 4-3-3 de la pasada, con Salah arrancando desde la posición de extremo derecho y con un medio campo compuesto por Henderson como mediocentro, Wijnaldum en el interior derecho y James Milner en el interior izquierdo.
El alemán repitió esa defensa interior con dos líneas de tres a diferentes alturas que ya le hemos visto contra Guardiola, y logró que la circulación del Manchester City no tuviera profundidad. Por un lado lograba eso cuando no tenía la pelota, y por otro, la seguridad de sus futbolistas con ella le permitió saltar la agresiva presión local -que lanzaba muy arriba a Bernardo y David Silva-, aprovechándose del ‘update’ que está mostrando el presente curso Mohamed Salah para hacer daño a la zaga local.
Mohamed Salah se ha convertido en un discurso para generar acciones ofensivas, y no sólo un recurso para finalizarlas
El egipcio servía como punto de referencia interior a espaldas del medio campo del Manchester City cuando el Liverpool saltaba la presión, y desde ahí conectaba con Roberto Firmino para rajar el sistema defensivo local. Esa finura que está ofreciendo el egipcio en el carril central representa una de las claves en la mejoría del equipo de Klopp en el presente curso, que incluso mandándole a la derecha, como sucedió en el Etihad, logró aparecer por dentro para lanzar los ataques de su equipo. Aunque no ofreció un goteo constante de toques, los que dio fueron muy dañinos.
El dominio en el tramo inicial del encuentro fue visitante, pero el equipo de Guardiola logró equilibrar la balanza gracias a la grandeza de su delantero centro. Sergio Agüero jugó un primer tiempo descomunal, y eso que no lo tuvo nada sencillo debido a la agresividad de Virgil van Dijk para acompañarle cuando el argentino trazaba movimientos de apoyo. El holandés es atlético, tiene gran determinación y sabe cuando meter el pie, pero aún así Agüero se las ingenió para producir entre las líneas del Liverpool, y machacar cuando cayó a la izquierda del ataque skyblue y se emparejó con Lovren.
Con un Manchester City que buscaba una circulación muy horizontal para sortear esa presión del Liverpool en el carril central, y muy necesitado de esos toques de Agüero para hacer progresar a sus compañeros por fuera, el Manchester City dejó paso a un ataque posicional más constante en la segunda mitad para el Liverpool, que demostró que es un escenario que domina francamente bien, otra de las claves que explican por qué el equipo de Klopp ha subido varios peldaños con respecto a la temporada pasada.
El Liverpool ya es capaz de generar ocasiones en espacio reducido con la misma naturalidad que cuando ataca espacios abiertos
La movilidad de sus tres puntas y la forma en la que compensan los movimientos del compañero, sumado a una mayor finura de Mohamed Salah en ese espacio reducido, permiten al Liverpool ventajas en situaciones de ataque estático con una naturalidad absolutamente novedosa. Con Firmino y Salah juntándose por dentro y Sadio Mané estirando en cualquiera de los dos costados, el equipo abre el camino para las incorporaciones de sus dos laterales, que son fundamentales en muchas fases del juego.
Alexander-Arnold y Robertson pesan tanto en el primer pase, donde tienen pie y lectura para superar presiones adelantadas, como en el último tercio, donde su talento para centrar y su explosividad para desmarcarse les convierten en dos activos fundamentales, ya no sólo para producir en la propia acción ofensiva, sino también -y quizás más importante-, para generar un contexto colectivo favorable, ya que permiten a los cracks juntarse por dentro, lo que obliga a la defensa rival a una doble atención muy difícil de ejecutar: ir dentro contra Firmino, Salah y Mané o esperar abierto para la defensa de los laterales red.
El Manchester City se levantó de la lona, con la importante connotación que esto tiene con respecto a la madurez del proyecto
La situación era realmente delicada para el conjunto local, que acabó llevándose los tres puntos en el tramo final del encuentro. De nuevo fue fundamental Agüero, sujetando los centrales visitantes por dentro y permitiendo que Sterling y Leroy Sané pudieran conectar para romper el marcador, lo que deja una lectura muy positiva para el conjunto skyblue: una reacción de grandeza ante una situación límite, una de las dudas con respecto al recorrido del equipo en la Liga de Campeones y la certeza de que al desarrollo táctico ofrecido por Guardiola se suma una madurez individual indispensable para seguir peleando por títulos.


roumagg 4 enero, 2019
No sé cómo está físicamente y no sé por tanto si es el ideal para el fútbol que quiere Klopp, pero, viendo las críticas a Lovren, ojo que Pepe está libre. A mí me parece una oportunidad de mercado tremenda el portugués. Ya me lo pareció cuando salió de Madrid e incomprensiblemente no fue a un candidato a la Champions. A nada que responda a nivel físico, al Pool le sube un escaloncito.