En el Ramón Sánchez-Pizjuán, Sevilla y Atlético de Madrid parecieron haber agradecido el parón para, desde diferentes ángulos, sacar conclusiones positivas del empate que protagonizaron en la tarde del domingo. El conjunto hispalense realizó una de las mejores primeras partes de la temporada en cuanto a ritmo, frecuencia ofensiva y fluidez con la pelota, con la que dejaron al Atlético de Madrid prácticamente a la intemperie hasta el gol de Antoine Griezmann. Por su parte, Simeone respiró algo más aliviado cuando vio la reacción en la segunda mitad de dos de sus mejores hombres, Koke Resurrección y el propio Griezmann.
El Sevilla realizó 45 minutos extraordinarios
No tardó el Sevilla en vestir de gala a su hombre más incisivo y persistente a la hora de profundizar. Y es que desde lo individual a lo colectivo, y desde lo colectivo a lo individual, Jesús Navas capitalizó y absorbió toda la atención. Apenas importó cuántos y quienes le miraran de frente, el de Los Palacios se marchó siempre hacia la cal y arrugó a su rival contra el área, como lleva haciendo desde que debutó en el fútbol profesional. Su rival, además, dibujó un 4-4-2 en el que las bandas, Thomas Partey y Thomas Lemar, se aculaban como segundos laterales para intentar apagar cada arrancada del extremo sevillano.
Jesús Navas fue el gran valor ofensivo sevillista en campo rival
En esa primera mitad, el Sevilla rayó la máxima velocidad en sus costados, con Escudero y Mesa dañando también el flanco derecho madrileño, con un garbo y una agresividad que incidían en las dificultades rojiblancas para mantener la posición. Con las bandas reforzadas por partida doble, aún sin ganar demasiada seguridad, Rodrigo, pivote rojiblanco, acompañado por Koke en esta ocasión, acudía al área para ayudar a los centrales ante cada envío de Navas, lo que generaba una conclusión muy poderosa para Machín: en la frontal sólo había jugadores del Sevilla, que dominaba por ritmo, cadencia y posición. El Atlético, como le está ocurriendo con demasiada frecuencia esta temporada, apenas lograba transitar, por más que Simeone colocara a Koke por dentro para crear una conexión intermedia entre Hernández y Griezmann.
Griezmann reaccionó desde el marcador y desde el juego
Precisamente, la segunda parte, a la que se llegó con un empate a uno del que salió mucho más satisfecho el equipo colchonero, sí que giró unos cuantos grados, especialmente por la actividad que mostraron el ‘7’ y el ‘6’ en campo contrario, más un Vitolo saliendo desde el banquillo que volvió a darle segundos de gran valor para ayudar a progresar a algunos compañeros y reducir así el ímpetu sevillista. Al menos, desde lo individual, el Atlético, al que le cuesta mucho poder coronar grandes partidos pero al que sigue siendo difícil tumbar, puede saldar el fin de semana con alguna nota ilusionante.






Jorge Garrido 7 enero, 2019
45 minutos tardó Simeone en taponar la sangría que estaba provocando Navas colocando a Koke en banda izquierda y a
Lemar en banda derecha. Mucha suerte tuvo el técnico argentino porque lo normal es que esa reacción en el descanso hubiera llegado demasiado tarde si el Sevilla hubiera tenido algo más de acierto en la primera parte. Sorprende que un entrenador de tanto nivel reaccione tan tarde a algo tan obvio.