No puede constar como brillante la victoria del Real Madrid ayer en casa del Viktoria Plzen pero es indudable que la dinámica de resultados y de acciones que terminan cayendo de su lado se ha revertido desde el primer encuentro de Santiago Hernán Solari al frente del banquillo blanco. La diferencia de calidad se tradujo con prontitud y eso permitió al vigente campeón de la competición abrir el marcador, distanciarlo y vivir con tranquilidad ante un colectivo checo que puso en problemas al conjunto merengue en la primera media hora. En colectivo constaron más los detalles que el conjunto, si bien el técnico argentino dio continuidad a un 4-2-3-1 en el que la principal novedad estuvo en la posición de Bale y en la utilización de Daniel Ceballos.
El choque comenzó como mucha ida y vuelta
El choque arrancó y progresó hasta el 0-1, un guiño técnico y estético de Karim Benzema, en un ida y vuelta que ninguno de los dos equipos hizo por controlar. Ambos conjuntos salieron a presionar la salida del rival y ninguno pudo saltarla, instalarse arriba, dar un pase atrás y atacar organizadamente, con continuidad y temple. Se dejó ver algún amago del Madrid pero entre las dificultades y algunos ajustes de precaución ejercidos por Solari atacar y defender juntos no fue una opción. El ritmo del partido fue, en la primera media hora, directo, precipitado y de continuas llegadas.La estructura blanca, si bien juntaba seis jugadores alrededor del primer pase, y después buscaba un constante cambio de orientación hacia el lado derecho, no tenía un apoyo de calidad por delante para crear superioridad sobre la presión checa.
La poca presencia de Ceballos, más mediapunta que interior, en los primeros pases, condicionó una salida blanca que derivó en un juego más exterior. Ahí se pudieron ver dos ajustes que se están dando con más continuidad y repetición que en meses anteriores. En banda derecha, Lucas Vázquez recibió varios de esos cambios de frente, es decir, el gallego era responsable de la amplitud en todos los momentos de la jugada. También lo sería Álvaro Odriozola, con Lucas viniendo por dentro, peor las salidas del Viktoria Plzen obligaron al Madrid a repartir de otra manera el ancho. La espalda del lateral no era, en muchos momentos, una opción de contragolpe. Odriozola esperaba y se posicionaba por detrás de Vázquez para asegurar, mientras en la izquierda, Benzema y Bale intercambiaban mucho la posición en situaciones tanto posicionales como de transición. Más directo en las combinaciones, los primeros compases del Madrid de Solari buscan atacar espacios y generar un intercambio posicional entre francés y galés que dinamice la aceleración de la jugada.
Ceballos de mediapunta, principal novedad
Lo cierto es que el Madrid sufrió con el juego directo de los checos sobre Chory. La manera con la que los locales se abrían y se abalanzaban sobre el área, obligó a Casemiro a retrasar mucho más su posición, lo que dejaba mucho espacio en la medular. La perdida de balón, al suceder tan pronto y en zonas intermedias dejaba a los blancos ciertamente desorientados para decidir el tipo de acción a realizar -repliegue o achique-, produciendo espacios que su rival sí aprovechó para sumar varias llegadas de peligro real. Una vez, no obstante, Benzema silenció el teatro, el Madrid comenzó a tener mucha presencia en el área, castigando las debilidades del rival, poco agresivo y titubeante. Goles a balón parado, remates en área pequeña y un marcador complaciente con un Madrid que aún no debe sacar lecturas relevantes en cuanto a su juego. Esas están por llegar.






José Luis 8 noviembre, 2018
Para mí, amén de la suerte-cambio de dinámica-fortuna… lo que hay es un mayor aprovechamiento de la plantilla con un sistema que aprovecha mucho mejor los recursos que tiene. Solo haría un cambio más: Bale sería el mediapunta y Ceballos el que ocupe el lado izquierdo, aguantando la bola y que Reguilón sea el que le doble constantemente. Pero eso acabaría con la velocidad en banda.
Significativo parece que Isco, en Champions sea nuevamente suplente. Desde Cardiff no se veía en el banquillo en un partido importante de Champions. Porque el de ayer era vital, más que importante. Y el malagueño fue el tercer cambio. Apuntar también lo de Lucas Vázquez, jugador al que se agarró Zidane en su momento. Particularmente, no me gusta absolutamente nada. Su entrega y poco más. No tiene pierna zurda, no es fuerte, no tiene gol, pase corto normalito, no tiene disparo lejano, no puede jugar en el perfil zurdo… Pero tiene ida y vuelta, y en momentos como este, es fundamental. Julen lo colocaba en el extremo derecho. Con eso, ni tenía extremo ni tenía centrocampista. Luego en el carril derecho; aprovechable. Pero el día del Barsa, teniendo que taponar a Alba, se olvidó de él. Justo el único día que le hacía más falta. Lucas Vázquez, cada vez que entra en el campo (como titular o suplente) lo entiendo como una medida defensiva del entrenador. Lopetegui no lo entendió así nunca.
Otro apunte a reseñar. Casemiro en salida se colocaba muchas veces entre los dos centrales, y caía mucho, muchísimo al costado diestro a taponar. Kroos, se hacía con todo el ancho del terreno. Igual se está formando el próximo Xabi Alonso.
Y por último, Modric. Me da, que o Isco o Luka ocuparán el puesto de Ceballos ayer en Vigo. Ese partido es trascendental para los intereses blancos. Es una final. Probablemente el único cambio. Entonces veremos cual es el equipo tipo de Santiago Hernán Solari, y, probablemente su posible continuidad.