Diego Pablo Simeone afrontará esta tarde su derbi número 26 desde que dirige al Atlético de Madrid. Durante este tiempo, el argentino ha visitado hasta en once ocasiones la casa de su eterno rival, con un balance de tres empates y el mismo número de victorias que de derrotas (4). Su último éxito liguero en el Bernabéu –el torneo que más triunfos le ha reportado sobre este escenario- es de febrero de 2016, por cero a uno, gracias a un tanto de Griezmann; desde entonces, un empate a uno (Liga) y un tres a cero (Champions).
El Atlético, algo lejos ya de la pelea por el título, guarda una distancia aún de cuatro puntos sobre el equipo blanco. Sin embargo, especialmente significativos resultan los 19 goles menos que, a estas alturas, ha encajado con respecto a los de Zidane. Y mientras que en la UEFA Europa League cuenta con pie y medio ya en semifinales, todos estos hechos son la mejor prueba de que el equipo, desde hace meses, se encuentra inmerso en un continuo proceso instructivo -en lo táctico y mental-, del que esta vez deberá probar su constancia bajo los focos del estadio Santiago Bernabéu.
Thomas, en salida, le está dando un plus al Atlético de Madrid
El Atlético de Madrid, de un tiempo a esta parte, viene creciendo mucho con el balón en los pies. Thomas, cada vez más asentado en las labores creativas, sacando el esférico por bajo y cumpliendo con nota en escenarios como el Camp Nou, se ha convertido en el epicentro de una alternativa que, de tanto usarla, se encuentra más asentada cada día que pasa en la rutina rojiblanca. El ghanés detenta la técnica y precisión necesarias para, aun lanzando desde muy atrás, completar una gran parte de sus envíos de manera vertical. Aunque todo esto no sería posible sin la movilidad que Simeone, con Koke, Saúl o Correa partiendo desde los costados, ha encomendado en los pasillos interiores a (casi) todos sus hombres.
De esta forma, con el argentino o los dos internacionales españoles acudiendo a recibir el primer pase de Thomas, haciendo así de peaje entre el mediocentro y Griezmann, el Atlético ha encontrado una manera muy natural de salvar la presión rival, como ya demostró ante el Villareal de Javi Calleja, y fluir en la otra mitad del campo, una vez ha conseguido lo primero. Es, a todos los efectos, un win-win para un Atlético al que esta disposición, al margen de la lesión de Filipe Luis, su otro gran baluarte en la salida, le permite tener activos –y conectados entre todos ellos- a, como mínimo, cuatro/cinco futbolistas por delante de la línea imaginaria del balón.
La gran duda será saber a qué altura decide presionar Simeone
Con el plan menos asentado que ahora, eso sí, el Atlético visitó al FC Barcelona con una clara intención –al menos, de inicio- de esperar en lugar de presionar muy arriba. Sin embargo, no sería para nada extraño que Simeone cambiara de decisión de cara a esta tarde. El 4-4-2 en línea, con Asensio y Lucas por fuera, no cuenta entre todos sus frutos con un mayor control de la situación que el que le ofrece el 4-4-2 en rombo, con Isco detrás de los puntas. Por esta razón, y si Zidane optase por esta disposición, tendría todo el sentido que Simeone ordenase a los suyos que, sin perder contacto con su propia parcela –por aquello de juntar sus piezas rápido y donde más le conviene-, presionaran sobre los pivotes blancos.
Esta, además, podría ser entendida como una medida proteccionista –durante todo el tiempo que se llevara a cabo-, ante el peligro latente de que el Real Madrid, con Marcelo, Asensio y/o Bale, busque ser profundo a la espalda de Vrsaljko y Savic. Y en caso de recuperar, el contexto ya le estaría recortando muchos metros de desgaste a Costa y Griezmann, en comparación a los de hace exactamente un mes en el Camp Nou. Pero, producto de la riqueza de la que goza el plan, sea como fuere, este Atlético sigue sabiéndose hacer muy rocoso en torno a la frontal de su propio área.
Diego Costa llega de hacer su mejor partido desde el mes de enero
El paso por Inglaterra ha resultado súper enriquecedor para Diego Costa. El atacante hispano-brasileño, en boca de su técnico, completó el pasado jueves su mejor encuentro tras regresar. Aunque antes, para combinar con Griezmann o trazar diagonales por delante de Koke, ya había dado muestras de su desarrollo lejos del área. Pues aunque Simeone, hasta el momento, no esté siendo tan quisquilloso con su delantero para articular la salida interior del colectivo, lo cierto es que el Atlético volverá a necesitar del mejor Costa en el Santiago Bernabéu. Ese que arrancando, amenaza; que con el balón sabe asociarse; que cae a un lado para arrastrar al volante hacia la frontal y que arriba, por descontado, acude con todo a cada remate. Un buen Costa, en definitiva, es la llave para que Saúl se multiplique, Koke llegue para filtrar y Griezmann ejecute.
Foto: Alex Caparros/Getty Images






Santiago Estrade 8 abril, 2018
Esta vez tengo la impresión de que Simeone va a ir con todo a por la presión alta. Le está dando rédito en los últimos partidos e incluso ha hablado de ello en rueda de prensa como un factor clave que les está favoreciendo. Siempre me parece llamativo que un entrenador destaque algo así antes de un derbi.
@Adrián
Yo también creo que la conexión Thomas-Costa puede ser demoledora si al final Zidane sale sin el rombo. Si en derecha está Correa, puede abrir la banda en canal recibiendo de cara, ya que Marcelo, aunque posicionalmente no es el caótico de antaño, sigue sin escoger bien la altura defensiva cuando no tiene una referencia clara por delante. Lucas y Asensio tienen mucho vuelo y si el Atleti carga la salida por el sector derecho con Thomas, eso le va a plantear una constante toma de decisión en transición defensiva. Me da que se puede quedar más de una vez en tierra de nadie y brindarle la línea de pase directa afuera hacia el argentino o dejar que le gane la espalda cuando el balón se filtre por dentro.
Lo que tampoco tengo claro es que todo esto pase de la teoría. Llama la atención, como comentas, que Simeone no esté trabajando en los entrenamientos ningún mecanismo de descarga del juego directo sobre costa para la segunda línea. En Londres se ha visto al de Lagarto mucho más fino en el raseo de balón y aunque no sea para activar las bandas, se está viendo que igual que hacía con Hazard, tiene la suficiente capacidad como para fijar a su par y dejar a Griezmann de cara. Necesita de un par de segundos, sí. Por eso en posicional no funciona como un activo en ese sentido (véase con España). Pero en un primer o segundo pase entre líneas, no ha dado tiempo a que el bloque defensivo rival repliegue y todavía hay espacios, con las líneas bien distanciadas.