Una dura derrota ante Croacia en los cuartos de final de una Copa del Mundo y una eliminación en la fase de grupos de la siguiente Eurocopa bastó para que un gigante como Alemania se replanteara todo. Era el año 2000, su última victoria a nivel de selecciones databa sólo de cuatro años antes (Eurocopa 1996) y en clubes sólo habían pasado tres temporadas desde el éxito del Dortmund (Champions 1997), pero el fútbol alemán sentía que su forma de hacer las cosas estaba comenzando a dejar de funcionar.
Guillermo Valverde: «Todo está muy relacionado con la producción de talento. Alemania leva a un equipo de media de edad altísima al Mundial de Francia y a la Eurocopa 2000, donde firma un papel desastroso. El Mundial de 2006, celebrado en casa, estaba en el horizonte y en ese momento el país se da cuenta de que tiene que hacer algo. Los medios no faltaban, lo cual evidentemente facilitó mucho el proceso. Alemania trata de profesionalizar todo su fútbol de cantera, obliga a los clubes a tener al menos 3 campos de entrenamiento para aspirar a una licencia profesional, crea asociaciones regionales y escuelas por todo el país y las dota de medios para que todos los futbolistas tengan cerca de su casa un lugar desde donde poder seguir su evolución… y eso evidentemente termina llegando al sector de los entrenadores. Porque las escuelas hay que dirigirlas, a los niños hay que formarlos. Así que es en ese momento cuando se contratan muchísimos técnicos y se profesionaliza su formación».
Todas las grandes potencias futbolísticas ganan a partir de un gran pico de talento y se sostienen competitivamente gracias a la continuidad que tienen en la creación de determinados perfiles. Sucede en Brasil, en Argentina, en Italia y también en Alemania. También, si nada cambia, sucederá en España. El problema es que el fútbol evoluciona y, en ocasiones, estos perfiles comienzan a estar obsoletos. Alemania entendió que su fútbol corría ese riesgo y revolucionó su paradigma sin perder la esencia. La entrada de Klinsmann en 2006, la irrupción de nuevos talentos como Mesut Özil, Manuel Neuer o Toni Kroos y el crecimiento de la idea a partir del talante de Joachim Löw volvieron a situar al país en su lugar. Desde el Mundial de 2006, aquella cita que llegó a dar vértigo al fútbol alemán, la Mannschaft ha llegado siempre a las semifinales y ha logrado sumar la cuarta estrella a su escudo. El éxito es mayúsculo. Pero, en realidad, no es más que la consecuencia final de lo que nos resumía Guillermo.
Porque el cambio de estructura deportiva, la transformación de la Bundesliga y la entrada de una nueva corriente ideológica han afectado a todos los pilares del fútbol en Alemania. Primero se notó con los jugadores y ahora se percibe en los entrenadores. Sin ir más lejos, hay un hecho particularmente interesante: en la actualidad hay seis técnicos de menos de 40 años entrenando en la Bundesliga. Ellos son Julian Nagelsmann (TSG 1899 Hoffenheim, 30 años), Domenico Tedesco (Schalke, 32), Florian Kohfeldt (Werder Bremen, 35), Hannes Wolf (Stuttgart, 36), Manuel Baum (Augsburg, 38) y Sandro Schwarz (Mainz, 39). El dato de por sí llama la atención. Pero si lo contextualizamos con el resto de grandes ligas el impacto es aun mayor: mientras en la Bundesliga hay seis técnicos con menos de 40 años (33%), en la Liga, la Premier y la Serie A juntas «sólo» están -y por sólo unos meses de duración- Javi Calleja , Gennaro Gattuso y Roberto De Zerbi (5%). Así que, ¿qué está pasando en la Bundesliga?
Juanma Romero: «Antes se valoraba más en un entrenador la experiencia que tuviese como jugador que la formación. Hoy es más bien al contrario. La preparación técnica es mucho más exigente y exhaustiva. Eso ha jugado un papel fundamental a la hora de ver a tantos técnicos jóvenes. También la mentalidad de los clubes ha cambiado, en parte movida por toda esa reforma de la base. La fortaleza de Alemania a nivel técnico no es más que el resultado de un plan bien diseñado y ejecutado».
En Alemania se han cambiado muchas cuestiones tangibles, pero las más relevantes son las que no se pueden ver o tocar. Porque la mentalidad, como apunta Juanma Romero, ya no es la misma. Ha evolucionado. Y esto se percibe en el hecho de que, por ejemplo, ninguno de estos jovencísimos técnicos tienen ningún tipo de experiencia en la élite del fútbol. Nagelsmann se retiró con 20 años por problemas de rodilla, Domenico Tedesco jugó únicamente como amateur, Florian Kohfeldt hasta juveniles, Hannes Wolf y Manuel Baum pasaron por muchos clubes de la cuarta y quinta división, y Sandro Schwarz vio marcado su tope en la segunda categoría. Es decir, que aunque como técnicos ya suman más de 200, entre todos ellos suman exactamente 0 partidos de Bundesliga como futbolistas.
Éste, sea como fuere, es un caso más o menos habitual. En España tenemos a Asier Garitano, en Inglaterra a Eddie Howe y en Italia a Maurizio Sarri, por citar tres ejemplos de entrenadores actuales que, sin experiencia en la élite, vienen cuajando campañas sobresalientes en los últimos años. Lo que sucede es que tanto Asier como Howe o Sarri, al no ser futbolistas reconocidos, tuvieron que empezar desde muy abajo en los banquillos. La primera experiencia del técnico del Leganés fue en el Alicante, el del Nápoles comenzó en las divisiones regionales toscanas y el del Bournemouth cogió al equipo que hoy dirige en la cuarta categoría del fútbol inglés. Éste era el camino destinado para los técnicos que no habían sido estrellas. Era la otra vía; la única vía. Pero esto está cambiando. Al menos en Alemania.
Guillermo Valverde: «Hay una generación que empieza mirar con cierta pereza al pasado. El papel de Alemania entre 1998 y 2000 evidencia un poco que los conceptos clásicos del líbero y tal están un poco desfasados. Luego llega un joven Klinsmann y en el año 2006 coge a una selección que nadie quería coger y la clasifica tercera contra todo pronóstico. Pocos años después aparece la figura de un Jürgen Klopp, y la lía como la lía. Rangnick, también muy joven y también con conceptos muy rompedores, hace lo propio con el Ulm primero y con el Hoffenheim después. Eso genera un clima de confianza hacia los conceptos de entrenadores modernos y una cierta sensación de que el clásico entrenador mayor alemán ya ha quedado desfasado. Luego, el éxito de Nagelsmann ha evolucionado todo el proceso, por supuesto. Si hubiera salido mal esa apuesta tan radical, seguro que esto no estaría pasando».
Rara vez una idea logra imponerse sin el respaldo de las victorias. Y en Alemania esta serie de ideas están ganando. La corriente ideológica, pero también personal, que forman Klinsmann, Rangnick, Löw y Klopp han allanado el camino para los que estaban por llegar. Para los que estaban formándose. Porque ahora, en vez desde empezar desde muy abajo en equipos humildes, los técnicos en Alemania están arrancando sus carreras en las categorías inferiores de los equipos punteros. Schwarz estuvo en el Mainz Sub-19 y en el Mainz II antes de subir al primer equipo. El camino de Nagelsmann también comenzó en los equipos juveniles y su primer trabajo en Hoffenheim fue el Sub-17. Hannes Wolf se pasó seis años en las inferiores del Dortmund antes de ser fichado por el Stuttgart. Domenico Tedesco pasó por las canteras de Sttutgart y Hoffenheim (¿qué coincidencias, verdad?) antes de llegar al Schalke 04. Y Florian Kohfeldt empezó como asistente en 2009 del Werder Bremen Sub-17. Es obvio: en las canteras ya no sólo se forman jugadores, también se forman entrenadores. Y para ese proceso de aprendizaje ya no se confía exclusivamente en los ex-jugadores del club, como solía pasar en Alemania y pasa en España, sino también en los entrenadores jóvenes más preparados del país.
Juanma Romero: «En Alemania hay varios niveles de capacitación: desde el C hasta el A con un título intermedio de técnico élite para las categorías inferiores de la Federación al que solo se puede acceder habiendo superado el B. Pero el más importante y decisivo es el de Fußballlehrer (profesor de fútbol). Sin ese título no se puede entrenar en la Bundesliga. La experiencia como jugador -siete años en la Bundesliga o diez partidos como internacional- solo te libra de cursar la Licencia C. El curso de formación de Fußballlehrer dura diez meses y Frank Wormuth, el responsable de impartirlo desde 2008, dijo que «era más lógico llamarlo profesores de fútbol porque su labor es la de enseñar. Los técnicos que gritan y que te humillaban son cosa del pasado». El propio Wormuth se opuso a la idea de Miroslav Klose de que los campeones del mundo de 2014 pudiesen tener un curso reducido para adquirir el título. Los campeones de 1990, por ejemplo, sí tuvieron ese privilegio. La importancia hoy radica más en la formación y menos en la experiencia como jugador. Otro aspecto que creo que ha influido en la proliferación de técnicos jóvenes es el programa DFB-Mobil. Funciona desde 2009 y consiste en la visita de técnicos de la Federación a los distintos clubes amateurs de todo el país. En esas visitas dan clases prácticas y teóricas tanto a los niños como a los técnicos aficionados. Ahí entiendo que se despierta ya el ‘gusanillo'».
En lo que nos cuenta Juanma Romero sobre cómo Fran Wormuth se opuso a que los campeones de 2014 siguieran el camino de los de 1990 está la clave. Haber sido futbolista de élite, desde luego, tiene una importancia mayúscula. Sobre todo a la hora de gestionar un grupo del que antes se formaba parte. También hay una serie de conceptos aprendidos y de vivencias experimentadas que acreditan una ventaja inicial. Además está el hecho de haber sido una referencia para muchos de los futbolistas que luego vas a entrenar. Pero en Alemania nada de esto se está poniendo por encima de lo táctico hasta el punto de dejarlo apartado. Incluso da la sensación de que, por primera vez, se pone por debajo. Al final todo es importante y nada es excluyente. Eso queda claro. El fichaje de Jupp por el Bayern lo muestra. Pero la apuesta del fútbol alemán por el otro tipo de conocimiento, por el conocimiento más táctico, es tan evidente como que tiene seis nombres y apellidos que ayudan a ilustrarla perfectamente.
Juanma Romero: «Y será aún mejor. En marzo del próximo año comenzará la construcción de la DFB-Akademie en Frankfurt que costará unos 110 millones de euros. La Federación Alemana quiere centralizar todo el conocimiento, investigación y formación en un solo lugar. Allí se formarán los técnicos pero también los árbitros y hasta habrá un curso específico para analistas y ojeadores. Oliver Bierhoff dijo incluso que sería una mezcla entre Silicon Valley y Harvard. La Federación ya hizo lo más difícil, que era implantar toda la red de centros regionales de entrenamiento, crear un sistema en el que todos sus afiliados se sienten atendidos y obligar a los clubes profesionales a tener una academia de formación. No puedo ponerle nota al nivel fuera de la élite pero es indudable que todo el dinero invertido en infraestructura ha facilitado que el fútbol llegue a todas partes y que la formación y capacitación, tanto del jugador como del técnico, sea hoy el principal objetivo de los responsables del fútbol alemán».
Resulta inevitable pensar que esto es el futuro. La cultura existente en Brasil, Argentina o Italia va a seguir teniendo un peso mayúsculo. En España el trabajo de formación es magnífico y el alto número de licencias de entrenadores respecto a otros países, como Inglaterra, han situado al fútbol nacional en una posición de ventaja respecto al resto. Pero lo que se está haciendo en Alemania va más allá. Lo que estamos viendo es sólo la punta del iceberg. El triunfo en la Copa del Mundo de 2014, el nacimiento constante de futbolistas talentosos y esta revolución que están protagonizando un nuevo perfil de técnicos en la Bundesliga no parecen más que las primeras consecuencias, tan positivas como sorprendentemente tempranas, de un proceso que sobre todo tendrá impacto en el medio-largo plazo. Todo esto también puede representar sus problemas. Por ejemplo, la uniformidad de estilos e ideas. «La gran mayoría de entrenadores jóvenes que están saliendo son muy fieles a la hegemonía que impuso el éxito del Borussia Dortmund en el país. Equipos muy agresivos y minuciosos a la hora de presionar, que buscan que la transición defensa ataque sea su fase predominante», nos contaba mismamente el propio Guillermo Valverde, quien también señalaba que Julian Nagelsmann es más completo y versátil. Pero precisamente este punto jamás se ha mostrado como una desventaja para el fútbol alemán.
El siguiente paso de la revolución está aquí. Y no son exactamente los técnicos. Es el conocimiento.
Foto: Alexander Scheuber/Bongarts/Getty Images


Miguel ch 20 diciembre, 2017
Gran articulo miguel y sobre todo siendo un tema de mucha actualidad en el mundo de fútbol. La forma como han afrontado los alemanes el cambio en el fútbol tanto en lo táctico, como en la mayor preponderancia de los centrocampistas debería ser visto como ejemplo y tal vez ser replicado (al menos en lo conceptual) en américa latina-ya que no se tiene la infraestructura-donde si que se nota por lo menos respecto a los mediocampistas una mayor adaptación al fútbol moderno, así como técnicos con ideas mas novedosas y creativas.
Enhorabuena por un periodismo de gran calidad. Por cierto lo de xabi alonso una delicia para los que amamos este deporte felicidades equipo de ecos.