Cuando un entrenador cree necesitar a Dani Alves y no logra reclutarlo, no hay alternativa perfecta. El brasileño es un futbolista único con independencia de su nivel; se trata del único lateral derecho de la élite con verdaderas propiedades de centrocampista puro. Tras su marcha al Paris Saint-Germain, Pep Guardiola ha tenido que recular y tomar una decisión que va por otros derroteros.
Kyle Walker lleva varias cursos entre los mejores laterales diestros de la Premier. De cara al juego que allí se practica, su repertorio encaja de cine: resiste los uno contra uno en defensa, tiene rapidez para corregir cuando hay que correr hacia atrás e incluso representa un pequeño plus en el juego aéreo que en un zaguero de las Islas siempre se agradece tanto fuera como dentro del área. Además, a la hora de sumarse al ataque reúne constancia, timing y un centro de calidad. Tanto Delle Alli como Harry Kane añorarán sus incursiones. No se está ante un genio, pero la solidez del nuevo fichaje del Manchester City no se debe discutir. Y en Inglaterra, menos todavía.
Walker tiene cierto potencial para interpretar el juego de Guardiola.
Pero no será entrenado ni por Wenger, ni por Klopp, ni por Conte ni por Mourinho, sino por el técnico que emplea a sus laterales de una manera más distinta. En relación a ello, un lateral tan genuinamente lateral como Walker, que en la práctica es la perfecta definición de cómo debe ser un futbolista en esa posición en la Premier League, podría generar alguna duda. Si bien coexisten dos circunstancias de cuya unión cabe deducir un futuro competitivo. La primera consiste en que a Walker se le adivina una lectura del juego con potencial para aprender de otras culturas. Pese a poseer un centro notable, antes de colgar el balón al área levanta la cabeza y mira si existe posibilidad de pase atrás, que suele ser una alternativa menos aleatoria, más letal. Tan solo uno de esos tics suyos que evidencian que hay materia gris con la que trabajar. Por otro lado, debe apuntarse que, a medida que fue transitando la temporada pasada, Guardiola fue acercándose más a los principios de juego ingleses. Sin suscribirse a ellos, por supuesto, alzándose como un camino distinto al más común, desde luego, pero dejándose matizar hasta el punto de que, a veces, el Manchester City no parecía uno de sus equipos. Y eso fue decisión suya. Si en la pretemporada, tras unos cuantos entrenamientos, ya se vislumbraba su sello y en mayo, tras 10 meses de partidos, se veía mucho más difuminado… no queda otra que pensar que fue decisión suya. Quizá, allí, sí se deba tomar.
Foto: ADRIAN DENNIS/AFP/Getty Images






DFPV96 18 julio, 2017
Definitivamente creo que Guardiola intentará imponer su juego en las islas pero en un fútbol tan particular como el inglés necesitas matizarlo un poco. Por ello, precio aparte, es un fichaje que para nada carece de sentido aunque ni Walker ni Pep hayan nacido para convivir. El primer paso del proyecto debe ser mandar en Inglaterra antes que en Champions y Walker quizás no tenga las características de lateral top para la liga de campeones pero sí para el campeonato doméstico.