Allá por noviembre en Anoeta se vivió el inicio de dos dinámicas contrapuestas que han marcado la temporada de ambos equipos. La Real Sociedad, gracias al binomio formado por Illarramendi y Zurutuza, confirmó que por fin había encontrado un leitmotiv con el que regir sus días. En cambio, el Atlético de Madrid de Simeone iba a ir encontrando problemas donde jamás los tuvo: futbolísticamente en el carril central, emocionalmente en el corazón del vestuario.
Una vuelta más tarde, se siguen notando los rescoldo de ambas cuestiones. El equipo de Eusebio Sacristán tiene un plan incluso cuando no está bien. Es más, lo tiene incluso cuando no están ni Illarra ni Zurutuza. Y el de Simeone ha tenido que cambiar, bajando posiblemente su techo, para retomar la senda de la competitividad perdida, la cual tras este mes podemos dar por recuperada. Pero anoche, a partir de una primera mitad de muy buen nivel, pudimos comprobar que ambas dinámicas, en realidad, ya se han acabado.
Koke, otra vez, fue fundamental en izquierda.
La Real Sociedad comenzó bien. Muy bien. Saliendo, creciendo y profundizando por la derecha a partir del recorrido de Odriozola, la pausa de Vela y los toques de Prieto, el conjunto txuri urdin lograba pisar campo contrario con cierto peligro. Pero duró poco. Simeone detectó rápidamente el problema que estaba teniendo su Atleti: la posición -y escasa- influencia de Koke y Yannick Carrasco, que estaban ordenados al revés de lo que viene siendo habitual. Así, con el vallecano en derecha y el belga en izquierda, el Atlético no encontraba a Koke y, por ende, Koke no encontraba a Griezmann, Filipe Luis o Torres. A los quince minutos, Simeone se corrigió.
El impacto fue inmediato. Una vez Koke selló la banda izquierda de la defensa colchonera y comenzó a juntar pases con sus socios más habituales, el Atlético pasó de sufrir en campo propio a disfrutar en campo rival. Pero esto no sucedió únicamente por el cambio posicional de los externos, sino que también contó con el necesario empuje de su doble pivote. Aunque comenzaron algo apagados, bastó que Simeone prendiera la mecha con Koke en izquierda para que Saúl Ñíguez y Gabi Fernández condicionaran lo que quedaba de primera mitad. Mordiendo muy arriba, eligiendo perfectamente cuando saltar, alternándose las alturas, leyendo muy bien las situaciones… Gabi y Saúl llevan un mes asentados en el centro del campo y cada partido que pasa transmiten mejores sensaciones. A falta de un mediocentro al uso, Simeone parece haber encontrado una solución bastante eficaz a sus problemas en el carril central. Sobre todo en escenarios y momentos de presión.
En la segunda parte, la Real no produjo casi nada.
La duda surge acerca de su rendimiento en defensa posicional, una fase del juego en la que el Atlético ha ido dejando de ser perfecto poco a poco en los últimas dos años. Pero el caso es que, pese a esto, la defensa colchonera sigue marcando diferencias en La Liga como pudimos comprobar anoche. Cierto es que el colmillo de la Real Sociedad parece depender demasiado de rozar la excelencia asociativa, algo a lo que no aspira sin Illarra ni Zurutuza sobre el campo pese a que Igor Zubeldia promete a medio-largo plazo, pero aun sin grandes dosis de creatividad, desborde y pólvora por parte donostiarra el Atlético se mantuvo impertérrito ante un buen rival. Ni sufrió ni parecía que fuera a sufrir aunque el partido se extendiera hasta el sábado al mediodía. Mientras la Champions se encarga de despejar estas dudas, La Liga ya ha hecho lo propio con las suyas: el Atlético de Madrid vuelve a ser el Atlético de Madrid de Simeone.
Foto: Denis Doyle/Getty Images






todoalvaso 5 abril, 2017
La verdad es que encontrar las dinámicas positivas y mantenerlas es algo esencial, al igual que revertir las negativas cuanto antes. El Atlético, quitando esos primeros minutos, fue superior en intensidad en todo momento y la Real no encajó más por la actuación de Rulli que fue el mejor de su equipo. Se mantuvo viva en el marcador por esto pero no por sensaciones. La única nota negativa del Atlético fue esa, la pólvora mojada de algunos de sus jugadores como Carrasco o Torres, que hicieron no obstante un partido bastante bueno. Parece que Torres vuelve a ser importante una vez más al final de la temporada aunque no esté siendo esta vez por sus goles.