Aunque en el Celta de Berizzo prácticamente cualquier futbolista puede ocupar varias posiciones sobre el campo, lo cierto es que la mediapunta quedó bastante desatendida con la lesión+marcha de Orellana. El chileno, jugase por derecha o por dentro, era el «10» que se encargaba de articular todo el fútbol asociativo del equipo celeste. Poco importaba que luego en la alineación que dibujaba la televisión aparecieran Pablo Hernández, Daniel Wass o incluso Iago Aspas por detrás del delantero; el mediapunta era él, era Fabián.
Ni Pablo Hernández ni Daniel Wass son mediapuntas al uso.
Sin su concurso, el Celta se quedó sin pisar ni sobre todo poder estacionarse en la zona del campo que venía definiendo su juego durante los últimos años. Ahora todo va más rápido y se juega más por fuera, quedando únicamente en los movimientos y toques de Iago Aspas -y si acaso de Rossi- la posibilidad de dañar por dentro.
Y esto es un problema. Porque en el fútbol actual, las ventajas más determinantes se generan casi siempre en el pasillo central. Así, desbordando al rival por dentro, ya sea desde el regate, el pase o la conducción, es cómo se ganan la mayoría de partidos y de trofeos.
Pero con Pablo Hernández o Daniel Wass esto no es tan posible. El argentino y el danés son dos excelentes futbolistas que completan y potencian de maravilla la idea de su entrenador, pero lo hacen de una forma prácticamente opuesta a cómo lo hacía Fabián Orellana.
Jozabed está teniendo un rendimiento inmediato en Vigo.
Para conseguir paliar este problema, Felipe Miñambres se trajo a Vigo a un viejo conocido que ya le había dado mucho a Paco Jémez en Vallecas. Jozabed Sánchez, un mediapunta bastante virtuoso y con facilidad para el toque definitivo, había encontrado su sitio en Primera gracias a encajar perfectamente con lo que necesitaba su entonces entrenador. Lo que tenía que hacer estaba muy claro y muy definido: primero debía facilitar a Roberto Trashorras subir a la zona de mediapuntas, y cuando esto sucedía, normalmente jugando de espaldas, ya era cuestión de girarse y buscar la portería rival.
En Vigo el contexto es diferente, pero lo que tiene que hacer no lo es tanto. Reanimar el juego entre líneas, darle tiempo a los interiores para que suban, conectar con los extremos en pico del área (y no en línea de cal), desahogar de tanta responsabilidad a Aspas, aportar una cuota de gol que sin Nolito el Celta necesita… Y, poco a poco, lo está haciendo. De momento sin ninguna gran exhibición, de momento sin llamar demasiado la atención, pero sí mostrándose cada vez con más frecuencia como un jugador con capacidad tanto para influir en el juego como en el resultado. Sus minutos en el Calderón ya fueron muy positivos, ante Osasuna fue clave para confirmar la victoria y frente al Shakhtar se erigió en una de las razones de la remontada. Y entre todo esto, un gol y tres asistencias en apenas 335 minutos. Si por necesidad el Celta ya necesitaba a alguien como Fabián Orellana, el sevillano se está encargando de demostrar que, aun siendo diferente, ese «alguien» puede ser él.






javimgol 1 marzo, 2017
Jozabed es un jugador absolutamente delicioso, como una tartita de fresa: es liviano, con mucha técnica, que no parece estar en todas partes como un Isco mediapunta pero al final comparece siempre para apoyar la jugada…y encima para parecer tan virtuoso tiene un pegada como mínimo aceptable en cuanto a goles-asistencias.
El problema que tiene es cómo entra ante la competencia del bloque Aspas-Guidetti-Pione/Bongonda-Wass, con Tucu y Díaz o Radoja fijos más atrás. Es un fondo de armario interesante, pero ser primera opción ante ese bloque asentado…