Robert Lewandowski se convirtió en uno de los «9s» más valorados del continente al pasar de suplente de Lucas Barrios a delantero estrella del mejor Borussia Dortmund de Jürgen Klopp. El modelo de juego amarillo, basado en transiciones vertiginosas y la creación de carriles muy largos para que Götze, Reus y el polaco dibujasen sus desmarques, desató la versión más dominante de un futbolista marcado por dos virtudes: el gol y la precisión en acciones rápidas.
Su fichaje por el Bayern Múnich resultaba lógico por eso de que el gigante de la Bundesliga quitaba un pilar a su gran oponente para agregarlo a sus filas, como siempre ha sucedido, pero sus virtudes principales no acababan de hilar ni siquiera con la identidad clásica de los de Baviera: acostumbrados a llevar siempre la iniciativa -por tanto a restarle espacio a sus atacantes- y desviar el mayor caudal de su fútbol hacia las bandas, el riesgo de que el único don usado suyo fuera su remate estaba latente. Ni hablar, entonces, de lo que podía ocurrirle bajo la dirección de Guardiola, cuyo juego posicional también iba a oprimir la libertad de sus desmarques.
Durante su primer curso con Guardiola, en el que Pep siguió fiel a sus principios y continuó cargando el juego por dentro, su nivel fue discreto. En su segundo -el pasado-, cuando el catalán entregó el liderazgo a Douglas Costa y recuperó la identidad de centros al área, al menos rescató sus goles (de 17 en 31 partidos, a 30 en 32).
Con Carlo, Robert está más cómodo que nunca en Múnich.
Con Ancelotti, la cosa ha vuelto un poco a lo que era en Dortmund. Las posiciones de los extremos, Robben y Ribéry o Costa, se hallan más retrasadas, pues fijan menos arriba y pueden acercarse a recoger el balón, lo que de facto ofrece a Lewandowski mucho más espacio lateral del que poseía el año pasado para sus desmarques diagonales. Aparte, está el tema de que Carlo no vacila en replegar o ceder algo de posesión si el rival lo merece, lo que desemboca en más situaciones de contraataque, que es la verdadera especialidad del polaco. Por último, la explosión de Thiago y la libertad que se le otorga a este también le benefician sobremanera. Thiago acapara mucha posesión en sitios lejanos y tiene una visión del último pase y una precisión para esbozarlo por larga que sea la distancia que le separe del destino que está haciendo que Lewandowski recuerde aquellos días felices con Gündogan y Götze creando para su gozo.
Foto: Fotopress/Getty Images






Roberto 26 marzo, 2017
Es Robert en su estado potenciado un futbolista que oposita a ser de los Top determinantes de la UCL?
Lo cierto es que no lo tengo claro. Para mi en las 2 ultimas semis del Bayern, sus delanteros le dieron muy poco a ese equipo, o por lo menos, no estuvieron a la altura de lo que dieron Xabi, Neuer, Ribery y Guardiola