A Arsene Wenger no le debió de convencer ni el principio ni el final de un partido que dio aire a un Manchester City más satisfecho por el segundo periodo, personificado en un jugador, ya avanzado, para el que las últimas líneas de este texto impartirán total justicia. En el Etihad, una primera parte que expuso los principales problemas locales para expresarse colectivamente y una segunda que reabre las dudas del Arsenal allí donde parecía estar solventando sus mayores carencias recientes. No fue un gran partido pero sí muy completo para poder debatir y situar a los dos equipos.
Guardiola ha comentado en recientes fechas que la adaptación a la Premier está siendo complicada y a la vez constante. No sólo no está logrando hacer reconocible a su equipo con la idea de dominar al rival en campo contrario sino que además la calidad de su plantilla en determinados puestos confirma que va a tener que aceptar determinadas reglas. En el día de ayer, su salida de balón estuvo compuesta por las siguientes piezas: Zabaleta, Otamendi, Kolarov, Clichy, Touré y Fernando, jugadores que dieron forma a la primera fase del encuentro, marcada por la dificultad del City para acercarse, con la pelota limpia, a Silva y De Bruyne. Wenger no presionó en busca del error y esperó atrás para exponer la falta de ideas y centrocampistas de peso en la circulación de balón rival. Sirva como ejemplo que la conexión más visible fue un pase vertical de Otamendi para el apoyo de Silva o Sané, un envío que se saltaba así toda la medular y la salida exterior.
Los hombres de Wenger perdieron la cara al choque en la segunda mitad
El gol también fue significativo, pues el City había finalizado jugada con un pase raso de Sterling que tapó Cech. El checo sacó rápido hacia Bellerin y éste, libre de vigilancias, cruzó todo el campo para cedérsela a Alexis, quien vio a Walcott en el desmarque y abrió el marcador, sin oposición. Desde ese momento, el equipo gunner olvidó cualquier iniciativa con el cuero y armó un 4-4-2 que siguió sin verse comprometido, aunque tampoco potenciado para castigar a la contra. El City no consiguió darle altura a su ataque, facilitando la defensa al rival, obligando a Silva a bajar para progresar pero sin socios. Guardiola ha de solucionar todo su circuito creativo pues, ya sin Gundogan, la escasez de mando, orden y calidad puede marcar toda su temporada.
En la segunda mitad se sucedieron las preguntas acerca del rendimiento londinense y de cómo un talento inmenso cambó el encuentro por completo. La sensación fue aumentando con cada minuto. El Arsenal ha de saber interpretar y competir encuentros como el de ayer. Los de Wenger dieron un claro paso atrás a la hora de maniobrar sobre la marcha, olvidando cómo dar forma a cada fase del encuentro. Como si fuese un escenario estático, el Arsenal, que se mostró muy vulnerable en su doble pivote cuando el ritmo se aceleró, jugó siempre el mismo partido, el que se le había puesto por delante con el gol a favor y un City inoperante. Pero el partido se transformó y ahí no supo adaptarse.
De Bruyne fue el principal artífice de la remontada skyblue
El culpable fue Kevin de Bruyne, que rozó la excelencia en la segunda parte, colocándose como delantero descolgado, desplazando a Sterling a un costado. El belga ha de elevar la opinión objetiva sobre su figura porque ya no se trata de un tema de goles o asistencias, sino de tomar decisiones. Kevin de Bruyne es un auténtico cerebro al que la técnica, cada día más delicada, acompaña para convertirse en un jugador realmente portentoso. Sin necesidad de rendir a mayores revoluciones, De Bruyne decide siempre bien y eso lo pagó el Arsenal cuando el choque se abrió, la grada bramó como braman las transiciones británicas y el rubio bailó para protagonizar una valiosa victoria, de la que se debe recapitular: problemas de circulación del City, interpretación de los partidos por parte del Arsenal y actualización del nivel de De Bruyne hacia esferas extraordinarias.
Foto: Michael Regan/Getty Images






Daniel 19 diciembre, 2016
Bueno, una vez visto 2 partidos del Arsenal, me atrevo a decir que hay sólo 1 equipo de Premier que no renuncia a su estilo, independiente del resultado. Y es Liverpool, los demás equipos como Chelsea, City o Arsenal se adaptan, y como pasó ayer no les funciona a Wenger, que sin el balón son un equipo muy frágil y más sin Mustafi. El replanteo de Guardiola es buenísimo y vamos que bueno es KDB.