Como repasábamos hace tan solo unas semanas, el CA Osasuna de Enrique Martín es uno de los cinco peores conjuntos de La Liga en absolutamente todas las categorías estadísticas que miden y registran la producción ofensiva de un equipo. Este hecho en sí no debía sorprender en exceso al aficionado rojillo, pues las limitaciones de la plantilla eran de sobra conocidas. A Osasuna le falta toque, creatividad y desborde por detrás de línea de balón, fiando de esta manera todo a la seguridad defensiva y a lo que pueda ir generando la línea de mediapuntas. En ésta Martín sí encuentra hombres con capacidad de crear y desequilibrar como Jaime Romero y De las Cuevas, o incluso de llegar con Roberto Torres y Fran Mérida, pero son tan pocos los balones que pasan por sus respectivas botas que, al final, la gran virtud navarra es la cualidad que menos impacto tiene en sus duelos.
Sin oficio atrás, sin peligro arriba. Mal camino.
Este problema, además, no se ve compensado por una gran fiabilidad atrás. Osasuna pasa demasiado tiempo resguardado con un repliegue excesivamente bajo que en realidad no suele guardar nada, ni siquiera con un 2-0 de ventaja en El Sadar. Y aunque es un problema más de -falta de- calidad que de cantidad, resulta evidente que, si tienes una virtud que no pesa en los partidos y uno de tus defectos se exhibe con demasiada frecuencia, el saldo va a ser obviamente muy negativo.
Y así lo estaba siendo… Hasta que apareció Sergio León. El que fuera canterano del Betis y explotara el año pasado con el Elche, le ha cambiado la cara a Osasuna de la misma forma que se la cambiaban determinados delanteros de los noventa a ciertos equipos con muchas limitaciones. A partir de su movilidad, la calidad de sus movimientos y, sobre todo, su olfato de gol en el área, Sergio León no está haciendo jugar mejor a CA Osasuna, al menos de momento, pero sí que ha convertido al de Martín en un mejor equipo. Mientras Riera, Riviere y Kodro peleaban infructosamente en soledad sin lograr sacar nada, lo cual no se les podía reprochar, Sergio ya se ha sacado de la chistera cuatro goles y una asistencia. La cifra, así dicha, tampoco parece gran cosa, pero ir prácticamente a gol producido por partido en Osasuna viene a ser, extrapolando, el registro más valioso y meritorio de lo que va de Liga. Porque Sergio, pese al buen hacer de Roberto Torres o de Jaime Romero, gestiona muy poco volumen ofensivo. Apenas tres balones en largo, dos centros laterales y uno de esos rechaces tontos que se quedan en la frontal. Pero, con eso, ya te ha fabricado cuatro puntos. Insuficientes para permanecer en Primera, por supuesto, pero muy necesarios para mantener vivo en la categoría a Osasuna hasta que los chicos de Enrique Martín encuentren la forma de competir.
Foto: JESÚS GARZARON/AFP/Getty Images






Nexus_Dum 29 octubre, 2016
Que calidad y sobretodo autosuficiencia,lo descubrí este año ahora no recuerdo contra quien fue , pero toco dos balones contados y en uno forzo un penalti espectacular , ese chico podria estar perfectamente en un Malaga.