El luto parece haber llegado a su fin. Cada eliminación de Champions es para el FC Barcelona un mazazo con aroma a oportunidad perdida. Casi una Copa de Europa que se deja de ganar. Es lo que tiene vivir bajo el manto de Leo Messi. Tras caer ante el Atlético de Madrid, el Barça se sumió en una espiral de tristeza que acabó con su fútbol y comprometió seriamente sus conquistas dentro de la temporada. Leo y Suárez dieron tiempo a sus compañeros, manteniendo a flote la nave, a la espera de que, como sucedió ayer, Neymar y el Barça resucitasen. Sin alardes extraordinarios, el Barça y la MSN mostraron una cara más que suficiente para levantar copas.
Un Neymar enchufado resumió el sentir de un Barcelona intenso
Con cierto margen, la primera media hora del Barcelona fue lo mejor que han ofrecido los azulgranas en las últimas semanas. El Barça, sin matices, jugó bien. El cuadro periquito intentó blindarse con un 4-2-3-1 conNotable FCB en el primer acto Víctor Sánchez de mediapunta, muy pendiente de integrarse en el doble pivote. Los blanquiazules replegaron y el Barça contrarrestó con gran velocidad de pelota en la búsqueda permanente de Messi y Neymar. La dupla sudamericana actuó muy abierta y sus aciertos fueron claves para someter al Espanyol. Neymar, a través de su recuperado regate; Messi, con la infinidad de su zurda. En el Barça existía la voluntad de cambiar constantemente de lado para no atascar las ofensivas y sorprender tras el cambio de orientación. En ese sentido, Leo lo hizo todo perfecto; miraba rápido al lado contrario y luego se metía por sorpresa al medio. Sobre el minuto 30, el 1-0 era un resultado corto.
Ante un Barça muy activo en la presión poco rascó el Espanyol. Asensio no logró correr y Hernán Pérez conducía siempre desde lejos con tres hombres encima. El pequeño respiro lo hallaron a través de Caicedo, única pieza a la que podían encontrar de forma vertical. El ecuatoriano fue capaz de sacar algunas faltas que rompieron el control azulgrana. Los visitantes lograron meter el choque en un brevísimo correcalles del que no sacaron nada salvo no encajar un segundo gol.
Activada la MSN, el Barça tuvo más fácil presionar arriba
Tras el descanso, el Barça saltó al verde con cierta intención de reubicar el partido. Messi pasó al centro para ganar control y ascendencia sobre el juego, pero el tempranero 2-0 de Suárez abrió todo. Al Espanyol le forzó a presionar más arriba y al Barça le relajó. De ahí al final vivimos una sucesión de gestos técnicos de Neymar, desmarques (y goles) de Suárez y un poco de todo de Messi. Sin estar muy brioso en el uno contra uno, el fútbol del argentino se presenta como la carta más fiable para el acceso del Barça a los títulos en disputa. Pero eso ya se sabía. La noticia fue Neymar.






@allan_ha 9 mayo, 2016
Si observé bien Messi arrancó en el vértice derecho un lugar que había abandonado durante el "período de depresión". La gran pregunta es si esa posición de Messi es una consecuencia de que él se sentía mejor o de qué vio mejor al equipo.