Roberto Soldado alcanzó en Valencia la fama internacional. En Mestalla, Roberto lustró su nombre con 82 goles en 136 partidos, una fantástica media de 0,62 tantos por encuentro. Ya antes, en Getafe y Pamplona, el valenciano había acumulado otro medio centenar de goles que le convertían, en definitiva, en un delantero consagrado. Soldado logró todo esto con un juego realmente definido. Estábamos ante un “9” portentoso en el desmarque hacia la portería. Los clásicos pases finales de Guti, De la Peña, etc, Roberto los aprovechaba como pocos, porque cuando arrancaba nadie le cogía. Daba igual lo rápido que fuera el central; Soldado lo era todavía más. Y rematando no vacilaba. Chutazo y a la red. En eso consistía todo el (exitoso) fútbol de Soldado, basado en un solo movimiento, siempre en línea recta hacia el marco rival.
Por eso, cuando el Villarreal fichó este verano al ex canterano del Real Madrid, muchos arquearon la ceja. Desde la llegada de Manuel Pellegrini a El Madrigal, los amarillos habían asignado a sus atacantes una compleja tarea táctica. Los delanteros del Villarreal debían completar diversas funciones: caer a las bandas, recibir entre líneas, tocar bastante de espaldas… moverse mucho y bien, vaya. Justo lo que Roberto nunca había hecho a sus 30 años. Meses después, sería corto e injusto sería decir que Soldado se ha adaptado a sus obligaciones. Ha ido mucho más allá. Roberto Soldado es el fútbol del Villarreal.
Roberto Soldado ha reventado los pronósticos. No solo se ha adaptado; es el fútbol del Villarreal
La premisa es muy clara. Si antes Roberto Soldado se alejaba del balón y corría hacia la portería, ahora la tendencia es la contraria; huye de la meta adversaria y se aproxima a la pelota. Este Villarreal 2015-2016, a pesar de lo que diga su historia, es un conjunto que basa su fortaleza en la solidez defensiva. Por tanto, hablamos de un equipo que mantiene sus líneas retrasadas un tiempo considerable (Foto) y que recupera la bola abajo con frecuencia. Tras esa recuperación aparece el primer momento clave de Soldado. Bruno, Trigueros o quien toque levantará la cabeza y hallarán a Soldado desmarcado (foto de arriba a la derecha), listo para recibir el esférico y comenzar el ataque rápido. La habilidad con la que Roberto está haciendo esto llama poderosamente la atención, pues como decimos, nunca mostró este fútbol en su carrera. Destaca además el hecho de que ese primer apoyo te lo hace en cualquier perfil del campo y lo que es más increíble, a cualquier altura (foto de abajo a la izquierda). No necesita bajar mucho para entrar en contacto con el balón. Y si impactante es la constancia con la que participa en la creación, no menos impactante resulta la calidad con la que está jugando esas pelotas. A Soldado le estamos viendo desde pases al espacio con el exterior (foto de abajo a la derecha) a sesiones de regatitos cortos para proteger la bola y dar orden y tiempo para realizar un mejor ataque (Foto).
En definitiva, Soldado garantiza el único pase vertical del sistema de Marcelino. Es la única vía para que el colectivo avance. A partir de él, el equipo encuentra a los extremos o a Cedric Bakambu, el otro delantero, que aunque en ocasiones “calca” las labores de Soldado, está mucho más enfocado a correr hacia arriba.
Soldado aporta todo el juego, pero es cierto que ha perdido casi toda la amenaza en el desmarque
Por mandato táctico, Soldado es ya un futbolista eminentemente de zonas centrales. Sin embargo, cuando los exteriores del Villarreal acuden al medio (ni Jonathan ni Denis son hombres de banda al uso), la función de Soldado es dejarse caer a ese lado para compensar (Foto). Tácticamente lo hace a perfección, como vimos por ejemplo en el segundo gol de Bakambu al Sporting de Gijón. No obstante, debemos señalar que los movimientos largos, potentes y amplios ya son muy escasos en su juego. Y es que del Soldado explosivo queda muy poco. Cuando el delantero se ve forzado a desmarcarse al hueco no asusta, e incluso se le nota con el freno de mano echado (foto de abajo a la izquierda). Curiosamente, hoy realiza mejor estos movimientos profundos que hace un lustro, pero en términos de mordiente y definición hay un mundo de diferencia. Por eso solo lleva dos goles en Liga y por eso es justo resaltar la importancia de Bakambu. Roberto pone el juego, pero Cedric se lleva consigo a los centrales y marca los goles. Con todo, si el desmarque no es de muchísimos metros, la inteligencia de Soldado le sirve para encontrar los resquicios y asistir (foto de abajo a la derecha). Ya no tiene las piernas de juventud. Ahora piensa.
En rueda de prensa, Marcelino García Toral confesaba que, cuando ficharon a Soldado, esperaban que Roberto les diera fútbol asociativo, pero desde luego, no de esta manera. Valga el siguiente dato: durante sus años en Valencia, el goleador promedió unas 3 o 4 asistencias por Liga. Este año ya lleva siete en solo medio campeonato. Pese a ello, Marcelino advertía: “hemos de encontrar la manera de que haga goles”. Por el bien del jugador y de su equipo. Poco a poco, los rivales van descubriendo el modo de hacer del Submarino. Roberto Soldado está cada día más vigilado, como pudimos comprobar en los choques ante Betis y Sporting. Merino y Abelardo reforzaron el centro del campo para que Soldado no pudiera recibir y ahogar así el circuito de pases castellonense. Es más que probable que, a partir de ahora, el rendimiento de Soldado baje. Sería lo normal. Su primera vuelta ha sido realmente excepcional, del todo inesperada.






@DavidLeonRon 26 enero, 2016
Muy posiblemente, el delantero de mayor aporte al juego colectivo de su equipo de lo que llevamos de Liga.
Y desde luego la mayor sorpresa que me he llevado en los últimos años.