Al menos lo pareció. Se hizo con el partido de tal manera que la simple presencia de James Rodríguez otorgó al Real Madrid una cura para unos supuestos males que tenían fecha de caducidad. El colombiano colaboró de manera crucial en los cinco goles y dotó al ataque madridista, al menos en dos fases del encuentro, de una productividad y variedad digna del mes de noviembre. Entre él y Benzema hicieron del Betis un equipo preocupado. Si bien pudieron los verdiblancos salir con el paso de los minutos, cuando los costados locales se abrieron al unísono, la circulación de pelota del Real hizo y deshizo a placer.
Más allá del valor de abrir la lata antes del minuto cinco con una de sus parábolas al centro del área, ya de por sí altísimo, el colombiano Benzema volvió a ser básicoimaginó junto a Benzema un arranque de encuentro necesario e idílico en la forma para este nuevo Real. Remarcado por lo general que Modric y Kroos jugarán a la misma altura, la movilidad entre líneas y la espalda de la zaga contraria de los jugadores más adelantados parecen innegociable para los blancos. En esa búsqueda, el cafetero lo fue todo: interior, mediapunta y puntual extremo. La circulación de pelota de los locales fue de notable.
Danilo volvió a dejar detalles fantásticos en la circulación
Dado por hecho que un ataque organizado se puede explicar a través de una serie de mecanismos que tienen por objeto la creación de espacios y ocasiones de gol producidos por la profundidad y la superioridad en determinadas zonas del campo, que Luka Modric sea más estático demanda que a su alrededor se deban lograr una mezcla de movimientos de apoyo, ruptura -Bale- y combinación de mayor impacto y continuidad. La distracción del croata a distinta altura que el alemán se ve con mucha menor frecuencia, por lo que dicho ajuste se debe igualar por algún lado. Cuando el Madrid dejó de distraer por delante, los más retrasados, principalmente Danilo y Marcelo, buscaron la conducción para atraer y liberar, con pérdidas en la izquierda que permitieron al Betis respirar.
Mel cambió de lado a Xavi Torres y N’Diaye cuando Marceló comenzó a ganar presencia. La poca uniformidad en las decisiones del brasileño, inherentes en su fútbol, ofreció a Pepe Mel una salida. Sin ‘9’ de inicio -Castro y Ceballos-, cruzar la divisoria no era sino morir a muchos metros de la orilla. La idea de Vargas como extremo extrañó por justo este detalle. Sin una referencia que la aguantara y diera altura al peruano, las posesiones del Betis serían efímeras. Visto que el Real volvió a tener problemas numéricos en el repliegue, Kroos se dejó caer a tapar la espalda de Marcelo sin demasiado nervio, por donde Castro intentó buscar a Cejudo y Peccini. Lo más interesante dado el resultado, se resumió en lo anteriormente resaltado: la movilidad de los buenos para compensar la fijación de Luka.






Estudiante123 30 agosto, 2015
Qué bueno es Benzema. Lo del colombiano fue espectacular, pero el rol gris del francés abriendo espacios para los otros, olvidando todo egoísmo, es para enseñarle a cualquier aspirante a 9 moderno.
Qué le pasará a Kroos? Se ve como triste y deprimido con el croata a su lado.