Iñigo Martínez parecía predestinado a ser el tercer central de la selección española después de que la Real Sociedad se clasificase para jugar la Champions de la temporada 2013/14. Ya entonces se adolecía de escasez en la posición y el txuri urdin aunaba calidad, carácter y un perfil, tanto defendiendo como sacando la pelota, aparentemente apto como recambio de Ramos y Piqué. Sin embargo, tras dos cursos irregulares, casi nadie le ve en la lista de la Eurocopa.
Iñigo ha sufrido soledadAlgo que hay que considerar al respecto estriba en que, desde la venta de Asier Illarramendi, Iñigo Martínez no ha tenido demasiado talento defensivo alrededor de él. Más bien al revés. Jugadores como Mikel González o, sobre todo, Markel Bergara colaboraban con su compromiso y presencia, pero en términos de orden, ninguno facilitaba sus tareas con su colocación o sus decisiones. Él era la única mente pensante ahí atrás, quizás junto a Claudio Bravo primero y, en menor medida, Gerónimo Rulli después. Tal tesitura cambiará de pronto. La Real Sociedad ha firmado a Diego Reyes.
No son 100% complementarios, pero pueden llegar a adaptarse.
Diego Reyes es un central de aún 22 años que fue fichado por el FC Porto cuando tenía 20 y que no ha podido consolidarse en Do Dragao todavía, pese a que la venta de Mangala al Manchester City le dejó una puerta abierta. Los portugueses sobresalen en cuanto a scouting se refiere y apostar por el mexicano no fue arbitrario, el chico destila clase, pero está ciertamente verde. En especial, a nivel físico. Sus 196 centímetros no están provistos de la musculatura adecuada, su cuerpo parece el de un niño, lo cual le quita seguridad a la hora de chocar y penaliza muchísimo su juego, pues sus principales talentos -casi todos relacionados con la anticipación-, requieren choque en la mayoría de ocasiones. Esta falta de contundencia se siente de manera notable en el juego aéreo. Reyes combina altura con salto vertical, lo que le erige en un baluarte contra los pelotazos largos del portero o la zaga rivales, pero a la hora de despejar centros laterales, cuando el contacto con el delantero se acentúa, su eficacia decae visiblemente.
En cierto modo, Iñigo y Reyes representan una oportunidad recíproca para cada uno de ellos. El vasco hallará más calidad táctica junto a él, eso mejorará el posicionamiento del equipo, evitará las jugadas que le comprometían a derroches físicos de los que él no es capaz y a su vez le permitirá marcar la diferencia como sabe, tirando de lectura del juego. En cuanto a Reyes, pasará nueve meses al lado de un central notable esculpiendo su cuerpo y su fútbol contra equipos de gran nivel. Si mezclan bien, formarán la dupla más bonita de la Liga. Si la falta de contundencia del mexicano resulta excesiva y el marco para Iñigo no mejora, serán incómodos de ver. Se echará en falta mayor velocidad y se les tachará de pasivos. Ambos son un claro ejemplo de talento bajo sospecha. Pero talento al fin y al cabo.






@DavidLeonRon 26 julio, 2015
Tras escuchar muchas opiniones de twitteros (mexicanos varios de ellos) me quedó clara la conclusión, la misma que se arroja en el artículo: Diego Reyes es muy blando. No solo es un tema físico, como comenta Abel, es que también ese conocimiento de sus limitaciones le hace dudar en todas sus acciones.
Hacer dupla con íñigo le puede servir más allá de lo futbolistico. El zurdo es un tío de carácter, de los que pegan los gritos y se llevan por delante a los compañeros apamplados.