A la espera de lo que deparará el futuro, el verano 2015 del Atlético de Madrid, cuarto desde que Simeone es su entrenador, amanece como el más intencional de todos. Como si fuese a ser evaluado en unas elecciones tras cuatro años de legislatura, el Cholo se ha soltado la melena, dentro de lo que su firme y resistente filosofía le permite. El argentino ha acometido movimientos que afectan a partes importantes de su estructura, con la vocación de que a su ofensiva no le falte de nada ante cualquier rival y en cualquier momento del calendario. Dando pinceladas en todas direcciones -verticalidad, velocidad, rejuvenecimiento-, el fichaje de Yannick Ferreira Carrasco no sólo reúne las líneas maestras del nuevo plan, sino que por sus particularidades, el joven belga podría ser el perfecto termómetro e indicador de cómo va funcionando todo lo proyectado.
Principalmente porque el cambio más significativo involucra, y de qué manera, al ex del Mónaco. Los dos volantes que Simeone ha alineado en estas temporadas, con la misma seguridad que se alinea a un portero, han resumido su manera de jugar y de competir. Koke y Arda como distintivos; Cebolla Rodríguez, Raúl García, José Sosa, Saúl Ñíguez, Cani, Diego Ribas y Óliver Torres como secundarios, han compartido, sin excepción, la condición de centrocampistas. Ni extremos ni delanteros. El único no centrocampista, Alessio Cerci, no cuajó. El cambio de paradigma reside, primero en la búsqueda de un Koke más centrado, y segundo, en un cambio de cromos: la danza de Arda Turan por la de Yannick Carrasco. Los dos bailan, pero no con los mismos pasos. Si el Atlético se asemeja al belga, un futbolista muy marcado por sus condiciones naturales pero que debe evolucionar por lo visto en el Principado, la transformación sera más que notoria.
Simeone siempre entregó las bandas a centrocampistas. Carrasco modifica el perfil
En Mónaco, marcaba diferencias en el dos contra dos en bandaUn problema nada menor que ha experimentado el Atlético en los dos últimos años es que ni desde la alineación ni mirando al banquillo podía correr por fuera. Las bandas no eran carriles. Y Yannick transformará uno. Como titular o como recurso, Carrasco ofrecerá a sus compañeros la posibilidad de romper a correr. En todas las opciones posibles -dos volantes en los costados, volante + extremo, extremo + delantero-, Carrasco tendrá la posibilidad de dejar rastro. Su llamativa zancada invita a la aceleración y la sorpresa. Simeone, quien siempre argumentó que llegar arriba cuanto antes complica el balance del contrario, acumulará jugadores con capacidad para llevarlo a cabo. Sin embargo, correr es una parte del proceso. La responsabilidad del belga pasa por crecer y aportar cosas bien distintas.
Acompañar con productividad sus intenciones es una de ellas. Que una de las bandas llegue hasta la portería con la intención de producir una ocasión de manera individual es un recurso que los rojiblancos habían casi olvidado. Que el balón parado abriera el marcador pasó a ser algo dado por supuesto cuando la situación es excepcional. Su particular porcentaje de eficacia desde la estrategia tomó tintes históricos, circunstancia que hizo al equipo competitivo cuando la frescura y la creatividad menguaban. Sin embargo, convertir una poderosa alternativa en la única hizo a los colchoneros dependientes de tal suerte. Su fortaleza mental casi siempre encontraba la manera de encontrar premio pero reabrir esa vía es necesaria. Y ello pasa por la capacidad de Carrasco para encontrarse con la portería. Sus seis goles y diez asistencias, así como sus diagonales hacia meta, sabrán a nuevo por el Manzanares. Por ahí destacó en el Louis II de Mónaco.
A las órdenes de Jardim, Carrasco fue el extremo izquierdo de un 4-3-3 asimétrico. Con Bernardo Silva en banda derecha, Toulalan escoltado en los interiores por Moutinho y Kondogbia, Carrasco, liberado en su totalidad de toda implicación defensiva, esperaba desde el lado contrario al balón a descolgarse en transición, tirando desmarques hacia puerta y quedando en numerosas ocasiones dentro del área como segundo delantero junto a Martial. Cuando el Mónaco atacaba once contra once, Yannick ofrecía sus mayores virtudes: el uno contra uno, su capacidad de asociación y sus toques interiores. Descrito como virtuoso cuando encara a un oponente, su capacidad de desequilibrio en conducción o regate es más que importante, siendo su dos contra dos lo que complementa su valoración. Su sociedad con el lateral zurdo en espacios reducidos será el otro gran aval en ataque organizado.
En el Mónaco, Carrasco estaba liberado de implicación defensiva. No tiene esa costumbre
Sus movimientos buscan con más frecuencia la portería contrariaDesde la banda comprende bien los tiempos; busca a un compañero, encuentra el espacio y continua las jugadas entre líneas. Sus toques interiores llevan secreto, pues mediáticamente se le relaciona con la filigrana y la velocidad. Si Yannick aparece por dentro es porque ha visualizado un compañero que puede recibirla tras su intervención. Es difícil verle iniciando un movimiento si no es para repetir a un toque un pase si la marca le ha seguido o prolongar y acelerar con sutilezas enormemente sorprendentes. Si recibe por fuera, trata de fijar y distraer con la incorporación de un retrasado -Kurzawa, Kondogbia- o el apoyo de un punta. Se recalca: su dos contra dos es más que notable.
Sin balón, el jugador es un claroscuro. Se debe diferenciar entre sus diagonales cuando el equipo recupera la pelota a cuando inicia desde atrás. En situaciones de pocos contra pocos, es un puñal. Sus movimientos tienen sentido y arrastra defensores a toda pastilla. En posicional, el asunto difiere. Carga el área pero no intimida por su salto o por su olfato cerca de los rechazos. Por último y más reseñable, cuando el rival la recupera, Carrasco desconecta. El belga llega al Atlético de Madrid sin la costumbre ni el chip por retroceder, recuperar posición y hacer kilómetros. A corto plazo, ayudar en el repliegue cuando ve que el balón se pierde a 50 metros de él llevará su tiempo, pero como misión es atajable. Si por contra ha quedado cerca de un balón entregado, su carácter vertical y la forma de atacar del equipo influirá en su comportamiento. Cuanto más corra Carrasco hacia adelante, más costará abrigarse.
Sus toques interiores sorprenden con frecuencia. Cambian el signo de las jugadas
A nivel discursivo, el Atlético de Madrid suma dos temporadas habiendo llegado demasiado justo en soluciones y diversidad productiva entre sus atacantes en los últimos tres meses de competición. Su entereza defensiva ha sostenido y protagonizado todos sus planteamientos, quedando a expensas de marcadores cortos y creación de ocasiones escasas. Las piernas de los Carrasco, Vietto, Jackson, Griezmann, Saúl o Correa posibilitan que haya caminos suficientes tanto en compromisos domésticos como eliminatorias importantes una vez se definan los títulos.
Por último, por su juventud y características, es más que probable que Carrasco pueda ser importante en pleno proceso de adaptación. Habrá de igualar en continuidad defensiva, confianza en su fútbol, relaciones con sus compañeros dentro del campo a jugadores muy habituados a lo que pide su entrenador. Mientras, saliendo desde el banquillo, su fútbol líquido ante rivales con necesidad de marcar y desgaste acumulado tendrán trascendencia. Ello deberá servir de estímulo a un jugador que deberá asimilar y responder una exigencia y competencia altísima que en el Mónaco no tuvo. Si Carrasco no funciona, el Atlético echará en falta una de las principales inversiones en su evolución. Si el belga encaja y brilla, será difícil que el Atlético no le esté acompañando.


jackbonaventura 28 julio, 2015
Muchas ganas tenía de leer este artículo tras mi debate ayer con Miguel y Abel (cuyo resultado es mi planteamiento de hacerme una lobotomía cerebral al ver que mi percepción futbolística dista tanto de la suya)
¿No ha tenido exigencia Yannick? ¿Tan poco ha currado en el Mónaco? Pregunto, porque me ha sorprendido y no tengo ni idea, la verdad.
Mi impresión sobre Jardim siempre ha sido la de un técnico al que o le das un mínimo de capacidad táctica y disciplina defensiva o no te va a dar bola. Es innegociable. También creo que dice bastante de Carrasco como profesional que se haya ganado el puesto y haya sabido sumar con distintos entrenadores a lo largo de su trayectoría.
Apuntaba Abel los nombres de Draxler o Reus, y, sin embargo, aunque su esencia es distinta (tal y como apuntó Miguel), a mí por su compendio de virtudes (regate en corto y en largo, conducción, verticalidad, golpeo y mayor capacidad de pase de la que muestra) y defectos (lectura de juego, sobre todo, y más trabajo defensivo) se me asemeja al joven Di María de Rosario Central y Benfica (el que llegó, no el jugador que se fue al Madrid). Vamos, creo que Carrasco tiene parte de lo que hubiera sido (si esto fuera posible, si la esencia se modificase) Di María hacia dentro.
A mí, es un fichaje que me ilusiona bastante, y más aun, viendo que parece que el chico es muy humilde y se ha puesto el mono de trabajo (creo que el Cholo está muy contento al respecto de esto último)
No se si será titular indiscutible, pero pienso que será importante (el otro día lanzó el balón parado por delante de Koke, como curiosidad, a ver hoy contra el Oviedo), ya sea de inicio o saliendo del banquillo, y que si responde a las exigencias de Simeone puede crecer muchísimo como futbolista. Condiciones le sobran.