Michel Platini dominó la Eurocopa 1984 a su antojo. El francés era un medio elegante, técnico, creativo y goleador. Arrancaba las jugadas ahí en donde normalmente recoge la pelota el mediocentro y las terminaba en el punto de penalty, donde el delantero centro. Su Francia es recordada como aquella de los cuatro artistas del mediocampo, especialmente la de 1982, cuando el fino Genghini aún no había sido reemplazado por Luis Fernandez. Sus delanteros eran futbolistas accesorios. Sutiles, ligeros, veloces. Didier Six, Bruno Bellone, Bernard Lacombe y Dominique Rocheteau, a pesar de sus diferencias, eran jugadores de un perfil parecido, perfecto para la Francia del ’10’ que remataba. Se abrían, caían a banda o picaban al espacio para potenciar tanto el pase como la llegada del Napoleón. Estaban lejos de tener un comportamiento típico de un delantero centro normal para cualquier otro país que no fuera la propia Francia. Allí los hacen así. Thierry Henry o Karim Benzema atestiguan.
El Lyon apareció de la nada y ganó siete ligas seguidas la década pasada. Controló con puño de hierro el fútbol francés, haciéndose con los mejores jugadores y entrenadores del campeonato. En 2009, sin embargo, el reinado del club terminó. El Girondis Bourdeaux de Laurent Blanc y Yoann Gourcuff se hizo con la liga y desde entonces el poderío del Lyon fue menguando y hoy es uno más en una competición marcada por multimillonarias inversiones. Hoy, tras varios años de silencio futbolístico, el Lyon ha vuelto a hablar. El culpable no es el magnífico Clement Grenier, lesionado y de baja en todo lo que va de la temporada, sino una pareja de delanteros que, como Grenier, surgieron de la cantera del club. Nabil Fekir y Alexander Lacazette son hijos dignos de la Francia de los delanteros oblicuos. Y qué bien juegan.
Lyon ha vuelto al primer plano del fútbol francés.
Hubert Fournier llegó a Lyon esta temporada y el inicio no pudo ser peor. Eliminado en Europa y prácticamente sin sumar puntos en las primeras jornadas, logró remontar y hoy es uno de los equipos que más apetece ver más allá de los Pirineos. Desde su llegada, la apuesta de Fournier ha sido por alinear un 4-3-1-2 en rombo, seguramente pensando en el regreso de Grenier. Ante la ausencia del malogrado mediocampista ha sido el semi-deshauciado Yoann Gourcuff quien ha ocupado la posición. Estando en 2015 hay certeza de que el nivel que exhibió Yoann mientras estuvo bajo la dirección de Blanc no es real o, si lo fue, es algo que pertenece íntegramente al pasado. Gourcuff, está claro, no es Michel Platini. La llegada al área no hace parte del repertorio de su fútbol y, además, es bastante lento. Fournier estaba metido en un problema. El fútbol de hoy es particularmente exigente para aquellos que juegan en las posiciones más adelantadas y para que alguien como Gourcuff pueda jugar necesita que sus compañeros ofensivos compensen con creces sus carencias. Lacazette venía de jugar su primera temporada como punta y no como extremo (Aunque en realidad alternó ambas posiciones), convirtiéndose en el máximo goleador del club, mientras que Fekir apenas había debutado en el curso anterior. En el papel podían cumplir con lo que se requería de ellos, pero eso no los liberaba de suspicacias. Más de media temporada después ya no hay vestigios de dudas. La sociedad que conforman se ha convertido en la más estimulante de Francia.
A falta de Grenier, Fekir y Lacazette son las estrellas del O. Lyon
Antes decíamos que bajo Fournier el Lyon se ha configurado a partir de un 4-3-1-2 en rombo y así ha sido la mayoría de los partidos. Lacazette y Fekir coronan la formación (foto de la izquierda). Son los delanteros y los encargados de dotar al equipo de velocidad y profundidad (Foto), a la usanza de los antiguos equipos de Pellegrini. También apuntábamos que se trataban de delanteros oblicuos (Foto) y es que no hay mejor forma de definir su conducta en el campo. A diferencia de un delantero centro tradicional que trabaja los centrales, se ubica más o menos en el medio cuando está solo y que, cuando comparte con otro de la estirpe, se empareja con uno de los centrales, Alexander y Nabil arrancan desde una posición ligeramente inclinada, referenciando no sólo al central sino también al lateral. Son a la vez el delantero centro y el extremo, y sus funciones son un cóctel de ambos roles. Se reparten el campo casi matemáticamente (Foto), con Lacazette, derecho, encargado de gestionar el lado izquierdo y Fekir, zurdo, apoderado del lado diestro (Foto). A pesar de esto último, no se trata de dos clones. De hecho, su fútbol es altamente complementario.
Lacazette apareció en la élite como un extremo muy habilidoso, técnico y rápido. Típico producto del fútbol francés, y que cuajaba muy bien con el perfil de futbolista que había explotado el Lyon desde los tiempos de Sidney Govou. Sin embargo, el futbolista siempre expresó su deseo de jugar por el centro. En el momento en que su cuerpo desarrolló una musculatura capaz de soportar la pesada marca de los centrales de la Ligue 1, Lacazette vio su anhelo cumplido. Esta temporada ha demostrado que no se trataba de un capricho sino que su fútbol de verdad estaba enfocado a eso. Fuerte para chocar, rápido en el desmarque y potente en conducción, Lacazette combina juego de espaldas (foto de abajo a la izquierda) con carreras al espacio y galopadas con balón. Fekir es distinto. También nació al fútbol como extremo, pero Fournier lo ha puesto en el medio. Su juego se basa más en la técnica que el de Lacazette. No tiene ni la fuerza ni la explosividad de su compañero, y quizás por su propia naturaleza de puntero, aunque no rehuye del contacto, suele buscar situaciones en las que reciba de cara a portería (Foto) para tratar de desbordar, incluso llegando a acumular rivales sobre él.
Lacazette y Fekir se complementan muy bien jugando en punta.
En el anterior párrafo, grosso modo, definíamos a Lacazette y Fekir como individualidades, y ahora es el turno de hablar de ellos como sociedad. Más allá de lo que ya está dicho sobre su posición en el campo y el hecho de que su trabajo es sobre los cuatro defensas contrarios, sus obligaciones están muy definidas. En primer lugar, lo importante es la profundidad (foto de arriba a la derecha). En el Lyon los únicos que tiran rupturas a espalda de la defensa son ellos dos. Como influyen sobre toda la zaga, sus desmarques arrastran a los cuatro defensas, los empujan contra su portería y crean espacio para los mediocampistas, además de activar el buen golpeo de Gourcuff. Por otro lado, otra de sus tareas es la de ofrecer líneas de pase a los centrocampistas (Foto). En el caso de Lacazette está es mucho más vertical, mientras que Fekir tiene una mayor tendencia a buscar la raya para potenciar su uno contra uno (Foto). Todo esto es aplicable tanto al ataque posicional, fase en la que son más activos, como en transición. Quien saque en balón los busca primero al espacio (Secuencia Completa), si pueden, y luego, como solución última, espera que bajen a recibir entre líneas. Sobre este último punto hay que detenerse porque es importante. A ambos les gusta buscar ese tipo de recepciones. Lacazette ha desarrollado un juego de espaldas muy productivo. Cuando sale de su posición a dar desahogo aguanta muy bien y suelte rápido, con precisión y sentido para acelerar la jugada. Fekir es totalmente distinto. Se mueve más, pero recibiendo de espaldas se le notan todos sus defectos: Nabil es lento. Recibe y siempre trata de girarse, pocas veces devuelve el balón al primer toque y como en el choque no es diferencial, suma varias perdidas de balón (Secuencia Completa). Aun así, su insistencia y actividad oxigena a su equipo y le buscan con asiduidad pues, cuando sí logra girarse, o le encuentran de cara, demuestra ser muy vertical y venenoso. En transición defensiva su labor también es diligente. Se abren para cerrar pasillos (Foto) en la salida del balón rival mientras que Gourcuff sube un escalón (Foto) y se posiciona como un tercer delantero. Aquí Lacazette demuestra también ser superior, imprimiendo una tensión (Foto) que está lejos del alcance de Fekir.
Ahora, esta temporada el Lyon también ha manejado una versión alternativa en la que no juega Gourcuff, sino el jovencito N’Jie. Este camerunés es un regateador puro y Fournier no trata de esconderlo. Cuando juega, el Lyon se aposenta en algo que se parece más a un 4-3-3 (foto de la derecha) que a un 4-3-1-2. Y el verbo aquí no es un eufemismo. No es un 4-3-3 marcado porque, a diferencia de cuando juegan solos en la delantera, con N’Jie, tanto Lacazette como Fekir gozan de mucha más libertad a coste de reducir su influjo sobre toda la defensa. Si en el 4-3-1-2 el reparto de espacios es muy claro y tratan de jugar prácticamente como espejos en cada jugada, en el 4-3-3 hay mucha más mezcla y se encuentran mucho más (Secuencia Completa). Lyon pierde una ventaja de pizarra a cambio de potenciar a sus dos futbolistas más en forma. Ganan velocidad porque en el escalón que recibe Gourcuff ahora aparecen ellos dos (Foto), y ganan imprevisibilidad porque su zona de influencia aumenta. Un momento puede aparecer Fekir de extremo izquierdo (foto de abajo la izquierda) y en el otro jugar en la otra punta; Lacazette puede estar trabajando a los centrales como un ‘9’ puro (foto de abajo al derecha) y segundos después estar desbordando en banda (Foto). O bien puede pasar que la zona del diez se junten (Foto) o que Fekir sea el que haga de Gourcuff (Foto) y Lacazette (Foto), ahora sin ningún sector prohibido, pique al espacio en una diagonal llena de gol. Incluso Fekir se posiciona de delantero centro por momentos (Foto). N’Jie es el encargado de compensar tanta libertad, abriendo mucho el campo o fijando a algún defensa cuando sus compañeros decidan aparecer entre líneas al mismo tiempo.
En 4-3-3, Fekir y Lacazette intercambian mucho sus posiciones.
Fekir y Lacazette han logrado poner al Lyon nuevamente en la primera plana del fútbol francés. La pareja, repetimos, combina muy bien y complementa a la perfección a su equipo. Velocidad de desplazamiento, desborde, algo de creatividad y mucho gol en el caso de Lacazette, que ha igualado su marca goleadora del año pasado en la mitad de los partidos. Son un duo dinámico que, no se debe olvidar, todavía es muy joven. Juegan que da gusto y mantienen la esencia del siempre vanguardista fútbol francés.








Jefatura 3 febrero, 2015
Que tal lo está haciendo Umtiti? Habían mucha expectativas metidas en este chico.