Los primeros Zorros del Desierto


Brasil 2014 supone la tercera aparición de Argelia en una Copa del Mundo desde 1982. Los argelinos están dejando muy buena imagen y, quizá tras este Mundial, su nombre deje de estar unido a su vergonzante eliminación en España 82. Vergonzante para el fútbol, a todos los niveles, excepto para Argelia.

En aquel año 1982, el grupo B del Mundial lo formaban Argelia, Alemania Occidental, Austria y Chile, y tuvo como sedes las ciudades de Gijón y Oviedo. Como era habitual, la cabeza de serie –Alemania- jugaba todos sus partidos en el mismo emplazamiento, el Molinón, mientras los demás jugaban entre ellos en el más pequeño Carlos Tartiere. Alemania era el segundo favorito en las apuestas para ganar el torneo, sólo por detrás de Brasil. Para Argelia, sin embargo, esta primera participación en el Mundial era una ocasión de aprender y mostrarse al mundo. Su cara más conocida era, sin duda, Mustapha Dahleb, un fantástico centrocampista ofensivo que llevaba casi una década sentando cátedra en el PSG, del que sigue siendo máximo goleador histórico. Los defensas Kourichi y Mansouri, también con experiencia en Francia eran otros puntales del equipo. Y para los aficionados actuales, también destacará el apellido Zidane, llevado por el tío de Zinedine, Djamel, que por entonces jugaba en la pujante liga belga con el Kortrijk.

Argelia llegó a España como una gran desconocida.

Alemania se mostró demasiado confiada. Se hablaba de la goleada que podían meterles a los desconocidos argelinos, de que algún jugador insinuó que podría jugar con un pitillo en la boca y de queArgelia logró dejar una gran imagen en 1982 Jupp Derwall no hizo sesión de video ante el temor a las burlas de sus propios jugadores. Es cierto, los argelinos no eran conocidos, ya que la mayoría jugaban en su país en parte por la ley que les impedía abandonar el campeonato nacional antes de los 28 años. Pero Argelia confiaba en poder sorprender al mundo. Y lo hizo. Los argelinos fueron mejores que los alemanes durante todo el primer tiempo, y empezaron el segundo tiempo adelantándose con un gol de Rabah Madjer. Las cosas parecieron volver a su sitio cuando los alemanes empataron gracias a un gol de Rummenigge. Pero el mundo solo pudo contemplar, ojiplático, como apenas un minuto después los africanos trenzaban una jugada de nueve pases y se adelantaban de nuevo por medio de Lakhdar Belloumi, el Balón de Oro africano el año anterior. ¡Menuda reacción! ¡Menuda muestra de sangre fría y coraje! Argelia, lejos de echarse atrás, siguió atacando y pudo haber metido algún gol más. Pero lo importante estaba conseguido: había derrotado al ogro alemán.

Para el equipo norteafricano esa victoria fue como ganar el Mundial. Quizá por eso su rendimiento en el segundo partido contra Austria fue bastante peor de lo esperado. Lo cierto es que George Schmidt, el entrenador austríaco, tampoco se los tomó tan a la ligera como Derwall. Le había estudiado y aprovechó la vulnerabilidad argelina ante los contraataques para sacar una victoria por 2-0. Al mismo tiempo, un Rummenigge en perfecta forma marcaba un hattrick contra Chile, poniendo a los alemanes de nuevo en la contienda. Chile estaba eliminado y jugaba contra Argelia en Oviedo. Alemanes y austríacos hacían lo propio en Gijón. A distintas horas.

Tras la mayor de las victorias siempre llega la decepción.

Los argelinos hicieron su trabajo, se adelantaron 3-0 rápidamente ante Chile y, aunque los sudamericanos recortaron hasta el 3-2, Argelia sumó una victoria y 4 puntos al final de su participación en la primera fase. Esto nos dejó un partido con unas circunstancias muy especiales entre Austria y Alemania. Si los alemanes ganaban por uno o dos goles, los dos quipos pasaban de ronda, eliminando a Argelia. Si ganaban por más, los austríacos quedarían fuera por diferencia de goles ante los norteafricanos. Si empataban o Austria ganaba, Alemania volvía a casa. Había confianza, sin embargo, en que la tremenda rivalidad entre ambos países llevase a los hombres de Schmidt a jugar para intentar eliminar a sus poderosos vecinos, como ya habían hecho en 1978.

Ni por asomo. Al poco de empezar, un cabezazo del enorme Horst Hrubesch puso por delante a Alemania Occidental. A partir de este momento, Schumacher se puso su famosa gorra blanca, y el encuentroArgelia no pasó por la victoria de Alemania se transformó en una retahíla de pases sin peligro, cesiones y algún disparo ocasional –por el qué dirán- hacia el banderín de corner. Todo ello entre los gritos, entre indignados e irónicos, del público asturiano. “¡Que se besen, que se besen!”. La prensa española lo definió como el Anschluss gijonés. Las reacciones a nivel mundial no se hicieron esperar, y la vergüenza cayó sobre dos equipos que, sin embargo, seguían adelante en el torneo. Los alemanes seguirían cultivando una horrible fama durante todo el mismo, convirtiéndose en el equipo más odiado de aquel verano español. La FIFA, obviamente, anunció que no podían anular el resultado, pero que a partir del siguiente Mundial, los últimos partidos de la fase de grupos se jugarían a la misma hora para evitar bochornos como este. Ese fue el legado legal de la selección argelina.

El futbolístico fue una generación de jugadores que, además de volver al Mundial en 1986 y poner las bases para una victoria en la Copa de África en 1990, vendrían a Europa y dejarían muy buenos detalles de su fútbol, todos condensados en la figura de Rabah Madjer, un atacante de talento excepcional, capaz de condicionar y dominar en Copa de Europa.


10 comentarios

  • pouco_barulho 26 junio, 2014

    Rabah Madjer <3!

    Como se le quiere por aqui

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  • Abel Rojas 26 junio, 2014

    @ Pouco

    Ojalá hoy sobre el verde.

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  • pouco_barulho 26 junio, 2014

    me gustaria que hoy fuese Argélia y no Rúsia la 2ª de grupo, el futbol ganaria más

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  • @DavidLeonRon 26 junio, 2014

    Me ha molado mucho el artículo. No tenía ni idea de que un Zidane jugó el Mundial del 82xD

    En el partido del tongo, ¿no hubo un representante argelino que la lió en la grada? Me suena haber visto eso…

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  • @migquintana 26 junio, 2014

    David, ¿no te estarás refiriendo a la mítica escena del jeque/presidente de Kuwait, no? A mí me parece una de las bizarradas más bizarras de la historia del fútbol. Y, realmente, no hace tanto de aquello…

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  • Vilariño 26 junio, 2014

    Sí. David se confunde con el príncipe Al-Hamed de Kuwait, que era el representante kuwaití, y que instó a sus jugadores a abandonar el campo si el colegiado no anulaba un gol de Francia. Es una escena cómica, como otras mil del Mundial de España. Tan bueno en el campo como desastroso en la organización.

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  • Xavi 26 junio, 2014

    Perdón por el off topic, pero alguien puede decirme si juega hoy Lukaku o en su defecto dónde consultarlo con cierta fiabilidad. Es que Origi parece haberle comido el puesto para mi sorpresa.

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  • @SharkGutierrez 27 junio, 2014

    Pues al final se repite el enfrentamiento de 1982. Hoy en día, las diferencias son mucho más grandes que entonces y las circunstancias, otras bien diferentes. Para Argelia, pasar a la siguiente ronda es más de lo que se les esperaba. Comparto eso que comentaba Abel en el 38 Ecos de ayer: ojo a las contras argelinas por dentro. Löw insiste con Lahm ahí y no está optando por el doble pivote tan característicos. Esos interiores de ida y vuelta que siempre han solucionado varias papeletas a los germanos.

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  • @Andre_SPORTS 27 junio, 2014

    Argelia ahora afronta el reto de desligar su nombre de aquel hecho histórico como único referente. Enfrentan a Alemania y repetir el triunfo de 1982 luce lejano. Es una generación joven y quizá menos dotada técnicamente de lo que era la escuadra que afrontó el Mundial en España. Sin embargo, de hacerlo, Argelia ya no sería recordada por ser la víctima del "Biscotto" de 32 años atrás, sino por un eventual batacazo en Porto Alegre ante los pupilos de Joachim Löw.

    Incluso dada la media de edad de la generación (26 años) un eventual batacazo en Porto Alegre sería la base anímica para conseguir erigirse con la Copa África al año siguiente. Sí, el fútbol es tan sucesivo y caprichoso que lo que ocurra ante Alemania influiría en la generación de futbolistas argelinos que acudan a Marruecos a disputar la Copa Africana de Naciones. Quién sabe, quizá todo comienza en Porto Alegre ante Löw y termina en el Estadio Mohammed V, en Casablanca, Marruecos, levantando una copa que tienen 24 años sin ganar.

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  • Vilariño 27 junio, 2014

    @shark

    Yo no estoy de acuerdo en que las diferencias sean mucho más grandes que en el 82. Como mucho iguales. Aquella Alemania era un ogro monstruoso, que venía de ganar la Eurocopa, arrasar en las clasificatorias (sin encajar goles), y físicamente era superior a todos los equipos del globo. Y tenía a un Rummenigge en su mejor momento, y recuperaba el cerebro de Breitner.

    Lo unico peor para Argelia ahora mismo es que el factor sorpresa casi ha desaparecido. Es muy difícil no tener estudiadísimo a un rival en estos días.

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