8 años, 11 meses, 25 días, 22 horas…


Cuando Lee Probert decrete el inicio de la final de la FA Cup 2013-14, el Arsenal de Arsène Wenger llevará exactamente 8 años, 11 meses, 25 días, 22 horas y 5 minutos sin lograr levantar un título. Aquel 21 de mayo de 2005, con una victoria en los penaltis de la FA Cup frente al Manchester United, se inició una cuenta que pesa, atora y preocupa a la parroquia gunner como pocas cosas. Durante este tiempo el club londinense cambió de hogar, condicionando así también su futuro inmediato, pero no sólo con este reajuste deportivo y el consabido equilibrio económico del técnico alsaciano se explica una sequía que, pese a todo, dura más de la cuenta. Por ello, conviene revisar el momento en el que, temporada a temporada, el Arsenal se fue despidiendo de los títulos. Así, detalle a detalle y con el soporte de Carlos Rosende, se puede entender mejor la importancia del partido que hoy se juega en Wembley.

El mano a mano de Henry ante Valdés (2006)

Dos temporadas después de convertirse en Invencibles en la Premier, el Arsenal de Arsène Wenger realizó su asalto más certero a la Copa de Europa con la clasificación para la Final de París. Su competición, hasta ese momento, era impresionante. Invictos, sumando ocho victorias y tres empates, sólo habían recibido dos goles en los dos primeros partidos. Desde entonces, la portería de Lehmann -y Almunia- había quedado cerrada a cal y canto. Ni el Real Madrid de Ronaldo, ni la Juventus de Ibrahimovic, ni el Villarreal de Forlán habían logrado batirles. Precisamente por esto, quizás resulta más certero señalar como “momento crítico” el mano a mano que Valdés le para a Henry en vez de la temprana expulsión de Lehmann. Ésta había propiciado la obvia inferioridad numérica, la pérdida de calidad en la portería y la marcha de Pires del terreno de juego, pero el Arsenal se había adelantado con gol de Sol Campbell y, por tanto, lo más complicado ya lo habían conseguido. Mantener la puerta a cero ante Ronaldinho o Eto’o era realmente complicado, pero si alguien podía ese era el Arsenal. De esta manera, cuando Hleb filtró un balón maravilloso al que Puyol no llegó ni lanzándose al suelo, Thierry Henry tuvo en sus botas un altísimo porcentaje del título. Pero el francés se topó con un Víctor Valdés espectacular que no sólo la paró, sino que además la blocó. Siete minutos después llegarían Eto’o, Larsson y Beletti, pero fue en el minuto 69′ de la Final de la Champions 2006 donde nacieron dos leyendas: la de la sequía del Arsenal y, por supuesto, la de Víctor Valdés.

Aliadiere y Baptista contra José Mourinho (2007)

El Arsenal jugó una Final de Copa de la Liga ante el Chelsea de José Mourinho con Hoyte, Traoré, Denilson, Diaby, Walcott -con 17 años-, Aliadiere y Baptista como titulares. Si dicho así ya suena extraño, además hay que añadir que, tanto en la previa como enArsène Wenger afrontó una Final ante Mourinho con un equipo suplente el postpartido, Wenger recibió muchos más halagos que críticas por esta decisión. Para comprender esta situación, evidentemente, debemos contextualizar un par de aspectos. El primero y más importante es que el Arsenal no estaba obligado a ganar en esos momentos, con lo que la mentalidad del alsaciano era bien diferente a la que tenía cuando afrontó, por ejemplo, la Final de 2011. Además, el encuentro ante los vecinos blues caía entre medias de los octavos de la Champions y, en la ida, el Arsenal había caído 1-0 ante el PSV Eindhoven. El segundo matiz atañe al rival que tenía delante, que comenzaba a cambiar ciertos detalles del fútbol europeo. Su Chelsea estaba muy vivo en todas las competiciones, pero José Mourinho no dudó en alinear a su equipo de gala en la de menos relevancia. Él no iba a conceder nada. Jamás lo haría. Y en ese momento, este planteamiento parecía, incluso, contracultural. Ahora en España nos hemos acostumbrado a que Fútbol Club Barcelona y Real Madrid compitan al 100% la Copa, pero hasta el Guardiola-Mourinho la situación era bastante diferente.

Puesto sobre el tapete esto, también hay que decir que el Arsenal compitió magníficamente bien aquel partido. Y no sorprendía, porque así lo había hecho durante toda una Carling Cup en la que había arrasado Anfield con un 3-6 y había superado al Tottenham. Sea como fuere, con Aliadiere y Baptista en punta en vez de Henry y Adebayor, el Arsenal se adelantó con gol de un Theo Walcott aún menor de edad. Drogba no tardaría en empatar y, posteriormente, la entrada de Robben terminó por desequilibrar el encuentro, pero el Arsenal fue elogiado por su propuesta en el sentido futbolístico y deportivo. Eran otros tiempos. Mourinho, en rueda de prensa, opinó así sobre el tema: “Jóvenes absolutamente brillantes, un manager TOP y un equipo con mucho futuro, pero ellos no ganaron”. Con el tiempo, esta frase final iría cogiendo aún más peso

La impactante lesión de Eduardo (2008)

El Arsenal estaba realizando una Premier prácticamente perfecta. Con seis empates y una única derrota en 26 partidos, los de Wenger eran líderes con cinco puntos sobre el Manchester United y ocho sobre el Chelsea. Pero todo se torció en Birmingham. Cuando sólo habían transcurrido tres minutos de partido, Martin Taylor llegó muy -muy- tarde a una disputa con Eduardo. Las consecuencias aún son recordadas: el delantero gunner se rompió la pierna, estuvo un año fuera de la competición y jamás pudo lograr demostrar su potencial. Individualmente, que no es poco, fue así, pero también tuvo un enorme impacto colectivo. Los jugadores del Arsenal quedaron muy tocados con la acción y, aunque lograron ponerse 1-2 con dos tantos de Walcott, McFadden empató en el descuento desde el punto de penalti. Y el tema no quedó ahí, porque en los siguientes partidos tampoco pudieron ganar a Aston Villa, Wigan y Middlesbrough. Por medio estaba una eliminatoria ante el Milan de Carlo Ancelotti, pero la sensación que quedó es que la temporada se comenzó a romper en el preciso instante en que Cesc, Gallas, Hleb o Flamini vieron como tenía la pierna su amigo y compañero. Aún con esa racha de siete puntos en siete partidos, con derrota en Stamford incluida, de haber ganado al Manchester United en Old Trafford a falta de cuatro jornadas hubieran sido campeones de la Premier League. Eso no ocurrió, y el Arsenal completó su tercera temporada consecutiva en blanco.

La semifinal ante el Manchester United (2009)

Pese a que estos tres años marcaban un registro negativo en la era Wenger, el Arsenal seguía estando en la nómina de favoritos en agosto. Y así fue, seguramente, hasta el final de la temporada 2008-2009. No fue un mal año, ni mucho menos, pero la contundencia de la derrota ante el Manchester United en semifinales de la Champions League reveló que el club londinense ya estaba claramente en un escalón inferior. Era el Arsenal de Cesc a pleno rendimiento con Van Persie y Adebayor arriba, más las llegadas de Nasri o Arshavin para dinamizar las bandas. Un buen equipo que se fue de Old Trafford con un 1-0 complicado pero no imposible de remontar en el Emirates. Allí, sin accidentes, más bajas de las habituales ni episodios traumáticos por medio, el Manchester de Sir Alex fue un ciclón que acabó con la eliminatoria muy pronto. “Nosotros estábamos preparados, pero a los diez minutos ya no había partido. Seguimos intentándolo e hicimos todo lo que pudimos, jugamos con orgullo y deseo pero la convicción se fue. Es parte del fútbol lo que ha sucedido esta noche”, comentaba Wenger en la rueda de prensa posterior. Simplemente, el Arsenal ya no estaba en ese punto competitivo. Era lógico y normal, pero venían de vivir su etapa más brillante.

El comienzo de la plaga de lesiones (2010)

Uno de los problemas recurrentes que ha tenido el Arsenal del último lustro son las lesiones, tanto por número como por duración. Un hecho que, más allá de episodios puntuales como el de Eduardo, tuvo comienzo en la temporada 2010-2011, la primera en la que los gunners nunca estuvieron cerca de levantar un título. Durante aquel año no sólo Gibbs (188), Van Persie (155 días), Walcott (105), Nasri (90), Clichy (76), Cesc (52) o Vermaelen (46) estuvieron lejos de los terrenos de juego más tiempo del deseado, sino que además se produjo la grave lesión de Aaron Ramsey ante el Stoke de Tony Pulis. Destapado este curso como un llegador muy valioso, en aquel momento ya llevaba tres tantos en siete partidos. Quien sabe, por tanto, si la explosión goleadora que vivimos el pasado otoño hubiera llegado mucho antes de no haber estado ocho meses en el dique seco. Sea como fuere, la realidad es que uno de los grandes talentos de la ilustre cantera gunner sufrió un duro frenazo cuando comenzaba a despegar, algo que dos años más tarde le sucedería también a Jack Wilshere. De esta manera, desde 2010 el equipo de Arsène Wenger no ha podido alcanzar en ningún momento la continuidad en el once que sí tuvo el Arsenal de los Invencibles.

Del 0-4 al 4-4 ante el Newcastle (2011)

Con las críticas cogiendo un cariz bastante malicioso, la opinión pública señalando de forma jocosa al club y Wenger manteniendo su irrenunciable discurso de estabilidad económica, el Arsenal llegó al comienzo de 2011 cuajando una más que notable temporada. Pero febrero, mes en el que se comienzan a decidir los títulos y, a su vez, mes negro del wengerismo, volvería a ser el comienzo del fin. Marchando segundos en Premier a cuatro puntos del Manchester United, el conjunto londinense se puso 0-4 en Newcastle a los 26 minutos de partido y las cámaras comenzaron a enfocar a los cientos de aficionados que abandonaban St James’ Park. Pero no estaba acabado. Tras una polémica expulsión de Diaby, el Arsenal vio cómo le empataban el partido en poco más de un cuarto de hora. Las imágenes de los jugadores, del banquillo y de su afición lo decían todo. No se lo podían creer. “Si quieres saber cómo me siento, conviértete en técnico, ponte ganando 0-4 y observa cómo te empatan. Así lo sabrás”, le decía Wenger a un periodista.

La temporada aún así no acababa aquí. Es más, después de ganar 2-1 en el Emirates al FC Barcelona de Pep Guardiola y Leo Messi, tenían una final en la que podrían frenar la sequía de títulos. Y Wenger, esta La Final de la Copa de la Liga resume la ansiedad del Arsenal por ganarvez, alineó a los titulares -salvo Cesc, lesionado- en vez de a jugadores como Bendtner, Gibbs o Denilson, que eran los que habían logrado llevar a Wembley al equipo. Delante estaba el Birmingham de McLeish y no el Chelsea de Mourinho, pero el contexto era muy diferente. Existía la necesidad de ganar. Se respiraba en el ambiente y lo transmitían los jugadores desde el césped. Y de ahí, no podía salir nada bueno. El Arsenal jugó con temor, excesivo respeto y aún más ansiedad una final que, para mayor crueldad, perderían en el último suspiro tras un fallo en cadena de Koscielny y Szczesny, dos de los jugadores que más habían brillado en el inicio de temporada. Max Copeman, en uno de los tweets de aficionados gunners que recogió la web del club, decía que “la forma en la que se había reaccionado y la angustia final definía su curso”. Un comentario que tras el partido en el Camp Nou cogería aún más sentido si cabe. Y es que la jugada en la que Mascherano barre in extremis el balón a Bendtner, cuando éste se disponía a “ganar la eliminatoria”, resume perfectamente lo que fue una temporada que se comenzó a perder con un 0-4 a favor.

Los sustitutos de Cesc y Song (2012)

La 2010-2011 no sólo resultó cruel por su desenlace, sino también por sus consecuencias. Arsène Wenger no tenía planeado dar ningún volantazo en su planificación, y esto incidía indirectamente en lo tocado que estaba el proyecto. Es su “way of life”, pero a su vez dos de sus jugadores más importantes mostraron y siguieron la suya. Se trataba de Cesc Fábregas y Samir Nasri, quienes se fueron del Emirates en busca de los títulos que encontrarían en el Camp Nou y en el City of Manchester. Sin embargo, más que en las ventas, se podría decir que el Arsenal dejó de ganar con sus fichajes. Durante aquel mercado estival ingresaron 78M e invirtieron 64M, los mismos que en las tres temporadas anteriores juntas, pero la línea que siguió el alsaciano resultó algo decepcionante. No sólo a posteriori, pues sería oportunista hablar de los 25M “malgastados” en André Santos, Park Chu-Young y Gervinho, sino también en el momento. Salvo Mikel Arteta y Per Mertesacker, dos valores de presente ciertamente contrastados, la parroquia gunner no tuvo a quien agarrarse para afrontar la marcha de Cesc y Nasri. ¿Era Alex Oxlade-Chamberlain el fichaje de 14M que hacer en ese momento? ¿Había que pensar en el mañana? Seguramente a día de hoy se pueda valorar su contratación como una buena inversión económica y deportiva, pero contextualmente hablando se quedó excesivamente corta. Aquella temporada el Arsenal volvería entrar en Champions League, cumpliendo así su máximo objetivo y asegurando su evolución, pero lo de ganar parecía quedar ya demasiado lejos.

La venta a la baja de Robin van Persie (2013)

“Personalmente he realizado una gran temporada, pero mi objetivo era ganar títulos con el equipo y devolver al club a sus días de gloria”, comentó Robin van Persie en la conferencia de prensa en la que anunciaba su intención de no renovar con el Arsenal. El holandés, que llevaba en Londres desde 2004, acababa de ser nombrado “Jugador del año en la Premier League” gracias a los treinta goles que había anotado en el curso 2011-2012, lo que inmediatamente le llevó a mirar aún más arriba y más lejos. Es decir, que en cuanto explotó como gran delantero después de una carrera plagada por las lesiones, su ambición aumentó y eso le alejó del que había sido su hogar durante las últimas ocho temporadas. Un hecho que incidía en varios problemas nada ocultos y, de paso, generó otros tantos: no puedes mantener a tu estrella, se va “sólo” por 30M porque no quiere renovar, se refuerza un rival directo como el Manchester United, el equipo sin él pierde competitividad y, por ende, atractivo para la llegada de nuevos futbolistas. Aquel verano llegarían Podolski, Cazorla, Monreal y Giroud, futbolistas ya maduros, pero anímicamente su pérdida afectó al devenir de una temporada que ni tan siquiera había comenzado. “Nos creó mucha inquietud y nos desestabilizó”, reconocía el propio Wenger. Y el contador, claro, siguió sumando años, meses, días y horas.


11 comentarios

  • Pablo 17 mayo, 2014

    Equipo y técnico… raros. Es difícil definir cuál es su objetivo o, en todo caso, cómo quieren alcanzarlos.

    PD: Muy buen artículo. El link del contador es muy duro con el bueno de Steven 😀

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  • @migquintana 17 mayo, 2014

    Yo creo que a la hora de definir objetivos está el problemas. Para la opinión pública debe ser un candidato constante a los títulos, cuando quizás esa no es la cuestión desde hace ya unos años. Wenger ha ido clasificando al equipo en Champions League mientras las cuentas se equilibran, lo que pasa es que, como añadido, ha tenido varias opciones de ganar que se han ido yendo por la alcantarilla. A mí, personal y globalmente, me parece un buen trabajo, pero también tengo una cierta sensación de hastío con la mezcla. Lo de las lesiones, por ejemplo, de casualidad tiene poco…

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  • Abel Rojas 17 mayo, 2014

    En mi opinión, esto lo que viene a decir es que Wenger no es un entrenador capaz de generar plusvalías técnicas o tácticas en sus plantillas. Consigue los resultados mínimos requeridos casi siempre y poco más. De una manera bastante guay en bastantes ocasiones y con un mensaje muy positivo y ahí se queda. Cuando tuvo las mejores plantillas de Inglaterra, sí ganó. Bueno, de hecho, los primeros títulos incluso sin ellas, pero eso no volvió a repetirse ni remotamente.

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  • paco3112 17 mayo, 2014

    @mgquintana a que te refieres con que las lesiones tienen poco de casualidad??

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  • @migquintana 17 mayo, 2014

    Cuando durante tantas temporadas un equipo sufre tantas lesiones musculares, con continuas recaídas y un parte de bajas más larga que el resto de los equipos de la Premier juntos, es que algo se debe estar haciendo mal. Desde fuera cuesta opinar y ni mucho menos soy un entendido sobre el tema, pero quizás habría que ver cómo se entrena, cómo se gestiona el tema anímico o, incluso, cómo de presionado está ese vestuario. Porque los jugadores no están aislados de las opiniones generales que les exigen ganar, aunque el discurso del club sea otro.

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  • kay 17 mayo, 2014

    Quintana:

    Yo personalmente abogo por un lado por la mezcla de la presión mental y por el hecho de que el juego de toque en un futbol tan físico provoca más lesiones (a fin de cuentas de las lesiones brutales y desmoralizados tipo Diaby, Edu o Ramsey no tiene la culpa nadie salvo el que les entro así, y no es casualidad tantas, en tan poco tiempo y en el mismo club). Aparte que justo empiezan cuando el equipo empieza tanto a ponerse nervioso como cuando apuesta por el toque. Por que hasta 2007 el equipo era más de contratacar rápido que de triangular y posesiones, a fin de cuenta hasta ese año sus medulares eran Gilberto-Vieira, Vieira-Parlour y Vieira-Petit mientras que posteriormente han sido Cesc-Flamini, Wilshere-Song, Arteta-Song (la más similar) y Arteta/Flamini-Ramsey/Wilshere.

    También afectaría el tipo de jugadores claro.

    Supongo que Wenger querría más un Arteta-Matuidi con Jack y Aaron en bandas, Ozil en la media y un galgo en la delantera.

    Lo de mal entrenamiento casi lo descarto tanto por que ya lo hubiera solucionado como por que justo todo se produce con el cambio de estilo y con la crisis del estadio.

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  • @DomingoPrez 17 mayo, 2014

    Que nervios tengo cuando pienso en el Arsenal… en "mi" Arsenal. Encima no podré ver el partido… voy a estar en la final por la Liga, con la cabeza y el corazón en Wembley.

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  • @cordobeh 17 mayo, 2014

    Con el Arsenal, Wenger y la trayectoria gunner de la última década creía -o autoengañaba- que Arsene había recuperado el brillo en los ojos con el fichaje de Ozil, el Wenger que te ficha en el mercado invernal a Reyes para ser más competitivos e ir a por el título. Pero llegó -y pasó- el mercado invernal y confirmó que ya no es ese técnico ni quiere serlo.

    Cuando el 20 de enero, siendo líder, no potencia puestos claves de la plantilla me “molestó" Isidro ser seguidor del equipo. Aún así espero que ganen hoy, por los años que lleva de carrera en el mismo club y por aquello de que los dos entrenadores más insultados de internet acaben la temporada con un título bajo el brazo.

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  • @cordobeh 17 mayo, 2014

    (En el segundo párrafo quise poner Sin ser, no "Isidro" )

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  • porres342 17 mayo, 2014

    Creo que con el tiempo wenger se hizo mas pragmático. Hace algunos años tenía esa sensación que su estilo condenaba a un equipo con mucho potencial. Hoy sin renunciar del todo a su manera de jugar este equipo sabe competir desde la inferioridad. Ojala ganen porque creo que ya va siendo hora.

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  • rick 22 octubre, 2014

    Ganaron!

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