“Ahora que no te pido lo que me das” decía Sabina. “Ahora que…”, titulaba Joaquín. Por eso le digo: ¿y ahora qué, señora? ¿Qué me espero de usted, que nos lleva hace un año a los once metros y un final imprevisible y hoy nos deja dos goleadas y sendos portazos? Ni hace un año ni ahora pedía ni esperaba nadie lo que nos ha dado, señora. Por eso la quiero a usted tanto. Nos entrega a Lewandowski y Schweinsteiger. La pierna derecha de Gündogan; la celebración sencilla y atemporal de Muller. La risa de Klopp y la sonrisa de Jupp; el nuevo fútbol alemán. Las idas de semifinales dejan el poso de lo evidente y de lo inesperado, porque no pensábamos ver partidos de Bundesliga. El Bayern salió al Allianz como si tuviera que batir el récord de la hora sobre un velódromo, con Robbery quemando rueda. El Dortmund inició el partido desde lo más alto de la Sudtribune, se lanzó por la rampa e hizo de su estadio un skate park en el que un polaco se tiro a sus brazos, señora. Cómo se lo ha pasado usted, cómo se lo ha pasado con Roberto.
Mientras escribo esto, recibo un whatsapp suyo: “No te pierdas el FC Barcelona-Bayern de Munich”. Me tutea, y eso me desconcierta. No debería tomarle en serio después de una de sus resacas pero cuando he dejado de hacerlo y no la he respetado, fue implacable señora. Soy un hombre de poca fe y en el ajo está metido el Bayern. Son mejores, no me sale creer. Más que su responsabilidad, el milagro va más con su superior ¿no? El propio fútbol va por su cuenta. Yo no tengo motivos para pensar que hay posibilidades, lo que sí que tiene el fútbol son precedentes. El motivo es razón y el precedente, fe. Entre el fútbol y usted, pónganse de acuerdo y el miércoles me cuentan si Leo Messi se levanta simpático, desayuna fuerte y clava uno en el minuto 5. Porque una cosa también le digo, si en alguien creo es en ese chaval, aunque el Barça va tan corto de fútbol y han pasado tantas cosas que se me ha quedado la boca pequeña. Si lo del mensaje fue una broma, déjelo claro al menos y sirva la vuelta de homenaje para aplaudir a un equipazo y esperar que en agosto se forme otro.
Los chés jugaron el Valencia-Málaga como se juega una final.
No recibo ningún mensaje suyo sobre la vuelta del Bernabéu. Y eso me desnorta aún más. Quiero entender que lo del Westfalenstadion, que yo sé que a usted le gusta que le llamemos así, fue un regalo. Nos concedió a la vista el movimiento de esta competición. Antes le había dicho a Willy que hiciese aquella parada, pero esa pisada del polaco es como el primer balón que recibe uno por “reyes”. Con diez años ya le digo yo que ahí no hubiera visto nada singular. Pero cuando sabes de Maradona o Van Basten y vives a Nazario, sabemos, usted y yo, que ese segundo va para la enciclopedia. Y como usted vive del momento, no me quiero aventurar viendo al polaco en Wembley. El gol de su pichichi actual algo querrá decir, imagino. El Dortmund es el que menos goles encajados lleva y está invicto en la competición, pero puede verse finalista (puede, no digo que lo sea) y eso yo sé que a usted le sienta como un tiro, si me permite la expresión. Si el primer disparo, el primer córner y el primer gol es blanco, yo me quedo en el sofá, que usted es capaz de llevarnos de nuevo a los once metros. No sé qué haríamos sin usted… señora.






Marcel 25 abril, 2013
¡Que viva la Copa de Europa!
P.D: Sí que es atemporal Müller. Medias bajas, botines sobrios, goles feos, grito y puños al aire en cada gol…
En 2010 pensé que iba a ser uno de los grandes, TOP3. Ahora creo que no, quién sabe, pero jugador fetiche y de culto, un trazo largo.