No recuerdo qué entrenador dijo que no existían los vestuarios conflictivos, sino los que frecuentaban pocas victorias. Nada daña más que la derrota, y en Bilbao siguen rumiando un par especialmente dolorosas. Ahora que casi nadie se para a ello, quizás convenga recordar que para el Athletic Club, la temporada 2011-2012 ha sido la de la recuperación de una posición histórica. Más allá de la presencia en una final europea, el club recobró poder mediático, autoestima y reconocimiento general. Solo un lunar apartó al balance global de la Matrícula de Honor: la Liga. El pan y la mantequilla, como la definió el inefable Toshack. ¿A qué se debió tan marcada irregularidad en el campeonato? ¿Tiene solución?
Se asumía una puesta a punto lenta, pero jamás aquello. Los inicios del Athletic de Bielsa fueron dramáticos. Desde primera hora mostrarían los vascos las señas de identidad del proyecto: hasta ocho futbolistas siempre por delante del balón, posiciones muy abiertas y grandes espacios a sus espaldas. Dominar el juego asumiendo tantos riesgos llevaría tiempo. Por el camino se vieron escenas durísimas y una transición defensiva de plastilina. Ni en las mejores tardes cerró el Athletic todas las puertas cuando perdía la pelota, pero a medida que el conjunto asumía la naturaleza kamikaze de las marcas individuales, el rendimiento global aumentaba. Hoy no parten de cero. La idea está.
El aspecto psicológico es el más complicado. Bielsa tendrá que volver a rellenar de ilusión a su plantilla. La activación mental del año pasado suena irrepetible, fue demasiado especial. El argentino señalaba que el Athletic «debía aprender a competir cada tres días» para dar un paso más como club. Copa y Europa League penalizaron la rutina diaria. Entender y afrontar esas citas como parte de un todo puede resultar más sencillo tras las recientes vivencias. Por otro lado, el nivel de implicación que exige Marcelo Bielsa al futbolista siempre ha asomado como una carencia del técnico argentino. Pros y contras, experiencia acumulada contra sensación de oportunidad perdida. Un reto enorme.
El aspecto mental, uno de los mayores retos para Bielsa
La novedad más importante debe ser sin duda la incorporación de Aduriz a la entidad bilbaína. El Athletic edificó su sistema de juego en base a dos sectores muy marcados. Por un lado, el diestro, vertical y agresivo. Por otro, el perfil izquierdo, más de gestión y pausa. Y como elemento de unión, inicio y fin de casi todo, Fernando Llorente. El crack, con sus 29 goles, daba excesivo sentido y credibilidad al juego de su equipo, al punto de hacerse la noche en su ausencia. Toquero se reveló como insuficiente y el Athletic perdía demasiado fútbol. No podían ser ellos. Esto debe cambiar. Aduriz es un delantero muy apreciable y sobre todo, permite a los de Bielsa seguir jugando a lo mismo sin Llorente. Ni siquiera la cuota de gol tiene por qué verse afectada. Han realizado una gran contratación. El ex che será mucho más que un suplente. A la espera de confirmar la permanencia de todas sus figuras, el Athletic tiene más fondo de armario, más grandeza, más experiencia. Entonces ¿por qué esa sensación de pesimismo en el ambiente?






MrRealStinson 17 julio, 2012
Buen articulo, me ha gustado mucho. Lo de Aduriz, fichajazo
NOTA: No me gusta comentar para no decir nada pero tuenti os ha copiado vuestro panle principal (El suyo mola menos, obviamente)