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	<title>Ecos del Balón &#187; Mazinho</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>El álbum de Iago Aspas</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2016 01:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Albert Morén]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En fútbol, las historias de gesta, las leyendas de gloria vinculadas a un equipo, de pasados ilustres y recortes de memoria, las que se rebuscan en cajones, en sonrisas y en ojos llorosos, y se cuentan como un regalo a quien se quiere, suelen venir de la mano de un grupo más o menos reducido [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En fútbol, las historias de gesta, las leyendas de gloria vinculadas a un equipo, de pasados ilustres y recortes de memoria, las que se rebuscan en cajones, en sonrisas y en ojos llorosos, y se cuentan como un regalo a quien se quiere<span id="more-216254"></span>, suelen venir de la mano de un grupo más o menos reducido de protagonistas que las hacen posibles. De una serie de nombres propios con hechuras de héroes y rango de dioses, que definen con su firma los límites a los que se ajusta su hazaña. Por eso el Euro Celta resultó distinto. La suya no fue la historia de un equipo, sino de un lapso de tiempo. De un periodo de seis años que con actores varios y diversos, casi difuminados, se convirtió en un imaginario colectivo. En un lugar de pertenencia y en una forma de pertenecer. En aquello a lo que se agarraba el abrazo entre <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hPfaqOLtqrA">Iago Aspas y Natxo Insa</a> en 2013, cuando una jugada entre ambos evitó el descenso vigués en la última jornada, y lo que atesoraba con un abrazo aún más fuerte la afición, pisando el césped de Balaídos tras el pitido final. El paisaje que acompañó la infancia de Iago, Hugo, Sergio, Rubén o Jonny. Aquello que les indicó a dónde llegar y <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/04/25/actualidad/1429975511_533052.html">cómo hacerlo</a>.</p>
<blockquote><p>El Euro Celta es un relato más allá de nombres propios. El pasaje en el que Vigo vivió seis años y del que no ha querido apartarse.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La primera gran piedra la puso Javier Irureta</span>El álbum del Euro Celta tiene la peculiaridad de empezar antes de la primera página, cuando a las órdenes de Jabo Irureta todavía no le pertenecía tan lustroso prefijo. Cuando el trabajo del técnico de Irún en la temporada 97-98 empezó a fijar las bases de lo que sería el camino a partir del cuidadoso equilibrio entre una serie de caras nuevas que la apertura al mercado comunitario traía a la Liga a finales de los noventa, y algunos jugadores nacionales de la calidad y la proyección de Míchel Salgado, Ito o Juan Sánchez. Para muchos de ellos no era la primera temporada en Vigo, pero personificada en la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tqRr-LvvfIo">representativa figura de Alexandr Mostovoi</a> sí resultó aquella en la que todo empezó a encajar. Con Dutruel bajo palos, Goran Djorovic como nuevo mariscal en la zaga, la medida calidad de Mazinho en el mediocampo, la diestra de Karpin, la zurda de Revivo o el genio (de) Mostovoi, los celestes se clasificaron, gracias a su sexta posición, para la siguiente edición de la Copa de la UEFA. Un logro del que, sin embargo, no disfrutaría Irureta, que tras sólo doce meses en Balaídos cambiaría Vigo por Coruña.</p>
<p style="text-align: justify">Víctor Fernández, su sustituto, es la cara más visible de aquellos años desde el banquillo, por ser quien más tiempo lo ocupó, quien seguramente lo condujera a más altas cotas estéticas y quien más impronta dejara en sus principios de juego. Fiel al 4-2-3-1 heredado y con incorporaciones tan notorias como las de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/analisis-trayectoria-claude-makelele-nantes-celta-real-madrid-chelsea/">Claude Makelele</a>, Lubo Penev, Fernando Cáceres, José Manuel Pinto o el siempre útil Tomás Hervás, aquel Celta que fue capaz de dejar por el camino a dos campeones de Europa como Liverpool o Aston Villa, y que conquistara Anfield con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CwbDd3WS6H4">un golazo de Revivo</a> que vio de muy cerca un tal Steven Gerrard, empezó a marcarse en la piel una determinada forma de reconocerse sobre el césped y a partir del balón. Un sentir desde la intensidad en la recuperación que particularmente encarnaban el empuje de la pareja de centrales y la defensa hacia el arco contrario que impulsaba el doble pivote, desde la amplitud de los laterales, la profundidad de las alas, la capacidad de juntarse en medio sin apartar la vista del delantero, la puntería en el balón parado y la habilidad para mezclar los tiempos de la ofensiva leyendo los momentos y los lugares en los que a la acción le faltaba o le sobraba un pase.</p>
<blockquote><p>Durante seis largas temporadas consecutivas, el lugar del Celta de Vigo entre semana fueron los estadios de los mejores equipos del continente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El 4-0 a la Juve, el mejor día de este Euro-Celta</span>Una idea más allá de nombres propios que se mantuvo un año más tarde pese a las salidas de Salgado, Penev o Sánchez, y que encontró nuevos aliados en Juan Velasco, Sergio Fernández, Juanfran, Giovanella, Celades, Gustavo López, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=f1Sn2NcZA0w">Benni McCarthy</a> o Mario Turdó. Pese a echar de menos durante el curso 1999-2000 las referencias goleadoras indiscutibles que un año antes sí había tenido, la temporada europea trajo hasta Vigo una de las noches más recordadas de su historia, una capaz de opacar el atronador 7-0 infringido al Benfica de Heynckes en aquella misma edición. Los octavos de final de la Copa de la UEFA emparejaron a los gallegos con la Juventus de Van der Sar, Montero, Davids, Zidane o Del Piero, que sacó ventaja del primer partido en Turín merced a un tanto del ex realista Darko Kovacevic. La vuelta, sin embargo, fue una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vB1p7_tU6h0">historia muy distinta</a>. Makelele antes de cumplirse el primer minuto de juego haciendo gala de una llegada al área que lució como celtista y que más tarde otros sujetaron, Brindelli en propia meta a la salida de un saque de esquina y McCarthy por partida doble, rubricaron una fecha inolvidable con el primer 4-0 que encajaba Carlo Ancelotti en su carrera como entrenador.</p>
<p style="text-align: justify">El técnico italiano y el Euro Celta volverían a cruzarse cuatro años más tarde en la primera y hasta el momento única participación celeste en la Champions League. Carlo a los mandos de un Milan que asustaba a Europa y el conjunto gallego que con nuevo rostro encaraba con desfermada ilusión lo que terminaría siendo un curso de infausto recuerdo. Dirigido ya por Miguel Ángel Lotina desde el banquillo y con renovados referentes sobre el césped como Cavallero, Berizzo, Sylvinho, Luccin, José Ignacio, Edú, Jesuli o Catanha, el equipo celeste se había aupado un año antes hasta la cuarta plaza en Liga, y sin grandes bajas que lamentar y la incorporación de Savo Milosevic como movimiento más relevante del verano, se disponía a recoger su merecido premio desde el convencimiento de un estatus convertido en incuestionable a fuerza de constancia y rendimiento. Paradójicamente, el descenso de categoría sorprendió a los vigueses la misma temporada en que lograron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8VdI7q_eJQs">vencer en San Siro</a>. En una época en que visitar Milán, Londres, Turín o Liverpool entre semana fue normal. Seis años convertidos en identidad. En una realidad que hoy regresa, fiel a la misma forma de entonces. La del mundo en que crecieron Iago, Hugo, Sergio, Rubén, Jonny y tantos otros, y que ocurre mientras la recuerdan. <a target="_blank" href ="https://www.facebook.com/noticiascelta/videos/1044801575578419/">Xa estan de volta</a>.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: MIGUEL RIOPA/AFP/Getty Images</p>
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		<title>El gen recesivo</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Mar 2014 03:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[ara el mundo del fútbol, Mazinho es Brasil 1994. Su nombre irá ligado por siempre a los de Mauro Silva y Carlos Dunga. Juntos formaron el célebre centro del campo que recuperó para la Canarinha el cetro mundial después de 24 años. Fue aquel conjunto un equipo innegablemente defensivo, capaz de dejar su portería a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>ara el mundo del fútbol, Mazinho es <i>Brasil 1994</i>. Su nombre irá ligado por siempre a los de Mauro Silva y Carlos Dunga. Juntos formaron el célebre centro del campo que recuperó para <i>la Canarinha</i> <a target="_blank" href ="http://mochileiro.tur.br/copa-1994%20selecao-brasileira.jpg">el cetro mundial después<span id="more-111693"></span> de 24 años</a>. Fue aquel conjunto un equipo innegablemente defensivo, capaz de dejar su portería a cero en cinco de los siete partidos del torneo gracias, sobre todo, a su poderoso trivote. Aquella conquista hizo que todos relacionásemos a Mazinho con conceptos, digamos, destructivos. Pero Iomar do Nascimento no era nada de eso. Al centrocampista de Paraíba lo que le llenaba era subir al ataque, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wC-mmL62ono">llegar hasta el área y chutar</a>. O tirar una pared con el compañero para luego definir él. Divertirse con el fútbol es lo que llevaba dentro y lo que legaría a <a target="_blank" href ="http://img01.mundodeportivo.com/2011/11/21/Mazinho-con-sus-hijos-Thiago-y_54238410072_54115221154_600_396.jpg">su descendencia</a>. Primero vino Thiago Alcántara, representante máximo del hedonismo sobre un terreno de juego. El primogénito de Mazinho creció pensando en <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2014/03/04/actualidad/1393965131_306418.html">hacer feliz a la gente</a>, así que se propuso dar todos los pases de la manera más estética posible. Sin quererlo, construyó un estilo inseguro <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/thiago-por-que-se-va-bayern-munich/">del que desconfiaron muchos</a>. Su hermano Rafinha nunca fue tan soñador. Dos años menor que Thiago, Rafa concibe el juego de manera más responsable&#8230; sin dejar de ser, ni por un instante, un Alcántara Do Nascimento.</p>
<blockquote><p>Rafinha no llega a venerarse a sí mismo del modo que lo hace su hermano Thiago Alcántara</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque ha sido bendecido con muchas virtudes, entre ellas la conducción y el regate, Rafinha es principalmente un pie izquierdo. Esto puede chocar con cualquier <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-Y8YimLAQlg">vídeo resumen de sus mejores jugadas</a> pero no deja de ser cierto. Como buen zurdo, el golpeo es parte esencial de su fútbol. De entrada, podemos decir que Rafinha usa la superficie completa de su bota, es decir, tanto la cara interna-central como la exterior. Las primeras son su área de seguridad. Con el interior logra cambios de orientación a gran velocidad (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r23.jpg"><i>Foto</i></a>). En el lanzamiento medio-largo su creatividad es absoluta. Puede colocársela a un compañero que se desmarca (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r31.jpg"><i>Foto</i></a>) o puede enganchar una pelota en el aire y pasarla sin problemas (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r28.jpg"><i>Foto</i></a>). Es un virtuoso, lo sabe y lo disfruta, aunque en ocasiones sus aptitudes le conduzcan al error.</p>
<p style="text-align: justify">En el pase corto asoma un defectillo que si bien no es muy grande, sí comienza a adentrarnos en la esencia del brasileño. Colocado por Luis Enrique casi siempre en la zona derecha del campo, Rafinha usa el toque de exterior en situaciones que requieren extrema sencillez (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r10.jpg"><i>Foto</i></a>). A veces un envío rutinario a cinco metros le pilla con el cuerpo diseñando una maravilla improcedente. El <i>gen Alcántara</i> está presente en él. Dicho esto, lo que en Thiago es norma, en Rafinha es un detalle que no va en el discurso global del futbolista. Sin embargo, esta carencia es suficiente para que nos hagamos la pregunta: ¿qué es Rafinha? ¿Cuál es su hábitat? <a target="_blank" href ="http://www.rondoblaugrana.net/2014/02/de-que-juega-rafinha.html#.UxgBCPl5N1F">¿Es el centro del campo o debe actuar más arriba?</a> Nosotros explicaremos su juego a través de las dos posiciones, dejando las conclusiones para el final.</p>
<blockquote><p>Algunos defectos técnicos y en la toma de decisiones siguen haciendo de Rafinha algo indefinido</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r35.jpg"><img class="alignright" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r35a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>Como interior, Rafinha goza de muchas cualidades pero quizás la más destacada sea la movilidad. El canterano culé no para quieto a la hora de buscar un hueco para recibir (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r35.jpg"><i>Foto de la derecha</i></a>), con el añadido de que no necesita un espacio concreto sino que se mueve igual por ambos costados (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r36.jpg"><i>Foto</i></a>) y hasta la línea de banda si hace falta. Además, su pasado en La Masía se siente de inmediato al comprobar cómo lleva incorporado el jugar a la espalda de la línea que presiona (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r2.jpg"><i>Foto</i></a>). Esto le permite enganchar balones en la mediapunta que, unidos a sus potentísimos primeros cinco metros de explosión, provocan <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-Y8YimLAQlg">goles como el anotado al Getafe</a>. Pero su inquietud sin el esférico no solo sirve para influir por dentro sino que da vida a lo que pasa en las bandas. Juegue donde juegue, su relación con el extremo (normalmente Augusto Férnandez en la derecha) es permanente. Si el extremo baja a reclamar la pelota, Rafinha puede tirar una diagonal hacia fuera (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r37.jpg"><i>Foto de abajo a la izquierda</i></a>). Insistimos, lo hace del mismo modo en la izquierda que en la derecha (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r33.jpg"><i>Foto de abajo a la derecha</i></a>). Tras este movimiento hay varias recompensas, claro. Al equipo le otorga profundidad y fluidez y a título personal, disfraza a Rafinha de extremo, posibilitándole posiciones para hacer el uno contra uno o lo que imagine su mente. Como extra final, al hecho de que no tenga un perfil predeterminado para jugar se suma su facilidad para el giro, incluido ese que deja el cuero orientado a su pierna mala (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r34.jpg"><i>Foto</i></a>). Rafinha se viste de peonza para no perderla.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r37.jpg"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r37a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff;">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r33.jpg"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r33a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>Lo mejor de Rafinha Alcántara como interior tiene que ver con la movilidad y el juego sin balón</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r4.jpg"><img class="alignleft" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r4a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>Entonces, ¿por qué Luis Enrique le coloca casi siempre de extremo? Existen varias causas. Si nos fijamos, en el párrafo de elogios a sus condiciones como interior no hemos mencionado nada relacionado con el pase. Todo ha sido fútbol sin balón. Lo primero que sorprende de Rafinha en el centro del campo es su nula presencia en el inicio del juego, si bien hemos de hacer una matización inmediata: la salida desde atrás del Celta se realiza abriendo muchísimo a los interiores (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r4.jpg"><i>Foto de la izquierda</i></a>) y suele apoyarse para arrancar en los laterales o el mediocentro. Los interiores no la buscan abajo. Lo que no sabemos es si Luis Enrique ha construido ese mecanismo, entre otras cosas, porque no ve a Rafinha preparado para gestionar ataques. Sentido tendría. Como explicamos antes, el pequeño de los Álcantara tiene gran talento para recibir entre líneas. Sin embargo, cuando entra en contacto con la bola aparecen dos defectos relevantes. El primero tiene que ver con el control.  Rafinha adora detener la pelota con una pisadita (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r1.jpg"><i>Foto de abajo a la izquierda</i></a>). Este gesto será fundamental en su faceta de extremo pero como interior es un error de bulto. El control orientado es la base de todo interior de calidad. Genios de la posición como Xavi, Iniesta o Modric marcan la diferencia desde ese primer toque que les permite seguir jugando. El primer toque de Rafinha todavía no existe.</p>
<p style="text-align: justify">A esta gran tara se le une su concepción de la posición, que de por sí no es un defecto pero sí que puede entenderse como un riesgo de cara a situarlo en la medular. Como decíamos, Rafinha recibe con frencuencia entre las líneas enemigas. Tras agarrarla, el brasileño afronta las jugadas con enorme verticalidad. Lo que más le gusta es levantar la cabeza, atraer a su marcador y lanzarse al <i>slalom</i> en diagonal (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r38.jpg"><i>Secuencia Completa</i></a>). No cabe duda que con esta acción logra juntar rivales, liberando así a los compañeros (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r5.jpg"><i>Secuencia Completa</i></a>) para que prueben el desborde (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r23.jpg"><i>Foto de abajo a la derecha</i></a>). No obstante, este no deja de ser un lance que expone a su equipo a la pérdida. Rafinha separa mucho el balón de su cuerpo y por momentos pierde el dominio total del mismo. En resumen, la baja participación en la elaboración (ni en las circulaciones más largas se le ve demasiado por detrás de la pelota) y el gusto por el vértigo –siempre controlado, recordemos que su fútbol es responsable– son las pequeñas trabas de Rafinha como interior.  ¿Y la defensa? No se cuenta entre sus fallos. Pese a ello, centraremos todo lo relacionado con la intensidad defensiva en el siguiente capítulo: su comportamiento como extremo.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r1.jpg"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r1a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff;">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r23.jpg"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r23a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>Pese a su sentido de la responsabilidad, su funcionamiento como centrocampista aún deja dudas</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Recibiendo en el pico del área, Rafinha Alcántara alcanza su máximo nivel de determinación. Es ese un momento mágico. La recoge parado, quieto y no necesita ni un metro para liarla. Sus centros al área (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r27.jpg"><i>Foto</i></a>) –una acción simple y sin artificio– recuerdan a aquellos que colocaba Maradona en San Paolo a la cabeza de Careca. Su <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AHa2oUlVdW4">asistencia a Orellana ante el Betis</a>, el ejemplo perfecto. Para colmo, es capaz de realizar ese toque en carrera (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r6.jpg"><i>Secuencia Completa</i></a>) y hace daño hasta con la defensa adversaria perfectamente alineada (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r16.jpg"><i>Foto</i></a>). Si centra, hay peligro, y es difícil que no centre pues sabe marear al rival con giros hacia ambos perfiles (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r26.jpg"><i>Foto</i></a>). Dicho esto, hay que aclarar que Rafinha en ningún caso es un regateador. <i>“La jugada Robben”</i> rara vez la concluye con pleno acierto (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r7.jpg"><i>Foto</i></a>). Sus diagonales de gol (Getafe) siempre tienen más éxito en zonas centrales (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r13.jpg"><i>Foto</i></a>). Por otro lado, al Celta no le sienta bien que Rafinha inicia sus diagonales  desde muy atrás, pues el equipo tiende a no responder a la <i>“aventura”</i> de la joven estrella con movilidad (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r9.jpg"><i>Secuencia Completa</i></a>), amén de perderse el  factor sorpresa del pase. Arriba es devastador. Atrás, un poco menos. Todo esto es Rafinha extremo desde el punto de vista de la resolución. Ahora miremos al juego.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r17.jpg"><img class="alignright" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r17a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>Lo que como interior era un problema, como extremo es una bendición. Jugando por fuera, Rafinha se ve forzado a recibir de espaldas muchísimas pelotas de Hugo Mallo, el lateral derecho. Es ahí cuando su cuerpo y su control pisando la pelota dan al Celta una salida segura, un punto en el que apoyarse. No importa lo mucho que su marcador le apriete; Rafinha conservará el esférico (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r17.jpg"><i>foto de la derecha</i></a>). Esto a los de Luis Enrique les insufla vida, pues Alcántara reclama para sí la presión del contrario, atrae oponentes y suelta para que los demás jueguen libres y con espacio (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r15.jpg"><i>Secuencia Completa</i></a>). Ese mismo apoyo también es capaz de ejecutarlo saliendo por sorpresa de la banda (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r8.jpg"><i>Foto de abajo a la izquierda</i></a>). El sacrificio por el conjunto está siempre presente… sin marginar la fantasía, por supuesto. Habituales son sus taconazos de primeras (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r22.jpg"><i>Foto de abajo a la derecha</i></a>) o sus pases (a veces pelín excéntricos) al lateral que le dobla. ¿Y como 9? Lo dejaremos en <i>“sin calificar”</i>. Se intuye que podría combatir las embestidas de los centrales (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r29.jpg"><i>Foto</i></a>) pero a fecha de hoy no está comprobado. Más fiables son sus desmarques al espacio (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r20.jpg"><i>Foto</i></a>), que no es que sean rutinarios en su juego pero tampoco los rechaza por completo.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r8.jpg"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r8a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff;">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r22.jpg"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r22a.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>Como extremo es muy determinante y alcanza un gran valor táctico para el Celta de Luis Enrique</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Otro aspecto que denota la seriedad de Rafinha es el apartado defensivo. El futbolista celeste no ahorra energías en el repliegue y baja hasta donde se lo pida la jugada (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r21.jpg"><i>Foto</i></a>). Si advierte que su equipo ha quedado desguarnecido en zonas próximas a la suya, realiza un esfuerzo extra en beneficio del grupo (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r24.jpg"><i>Secuencia Completa</i></a>) y tampoco disminuye su atención cuando el rival intercambia posiciones en ataque (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r12.jpg"><i>Foto</i></a>). Su interpretación defensiva es correcta y su banda nunca es un coladero aunque, como jugador creativo que es, no ama correr hacia atrás y no lo hace a la velocidad del rayo.</p>
<p style="text-align: justify">El contragolpe es la última fase del juego en la que Rafinha explota sus condiciones tanto físicas como técnicas. El segundo hijo de Mazinho tiene piernas para recoger un balón muerto en su área y plantarse en la contraria (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r18.jpg"><i>Secuencia Completa</i></a>). Si el rival no coloca un muro delante, Rafinha se lanza sin miedo frente a todos (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2014/03/r11.jpg"><i>Foto</i></a>), siendo casi un sistema de contraataque en sí mismo. El descaro es incuestionable en este crío de 21 años, nacido 22 meses después de un hermano con el que comparte algunos defectos pero no una misma esencia. Rafinha no tiene la voluntad (ni tanta capacidad) de hacer reír a la gente. Su lenguaje es distinto, más sobrio y comedido. Pero cuidado, en Rafa Alcántara también conviven el riesgo, el virtuosismo y la jugada decisiva. Una mezcla explosiva que hace dudar de la verdad de su ser. ¿Es interior? ¿Es extremo? Desglosadas sus habilidades a lo largo del texto, corresponde al lector formar su propia opinión. Claro que si Luis Enrique le pone casi siempre en banda por algo será&#8230;</p>
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		<title>Mauro Silva fue malinterpretado</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Sep 2012 02:01:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l fútbol es un deporte de tanteadores bajos, razón por la cual sus desenlaces están sujetos a una cuota de azar superior a la del resto de disciplinas. Por eso sorprende tan a menudo. La derrota de <a target="_blank" href ="http://teniscronico.blogspot.com.es/2011/11/el-tenis-pregunta-federer-responde.html">Roger Federer</a> ante el número 5 del mundo no empieza<span id="more-25883"></span> ni a contemplarse aun perdiendo por 6-0 el primer set. Un rival de LeBron James debe llegar al último cuarto con más de 10 puntos de ventaja para ser considerado favorito. Un mes antes de que dé comienzo una carrera de Fórmula 1 se sabe que el 80% de los pilotos no pueden ganarla. En fútbol, en cambio, un 2-0 se acepta como síntoma de superioridad holgada, algo muy difícil de conseguir, y si el 2-1 entra antes del 85, a la afición local deja de llegarle el aire. Es parte de su éxito, un tema ligado a la incertidumbre, y la intriga es rasgo clave del espectáculo, en cualquiera de sus vertientes. Sin embargo, y esto es crucial, la aleatoriedad del marcador cortoplacista no resta lógica al desarrollo de los futbolistas, de los equipos, de los proyectos, de las culturas tácticas. La casualidad explica el nacimiento de los hombres más grandes, y pocas cosas más. Di Stefano, Eusebio, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/king-stays-the-king/">Pelé</a>, Garrincha, Best, Cruyff, Schuster, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/una-vez-en-la-vida/">Maradona</a>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/the-sound-of-silence/">Ronaldo</a> o Messi aparecieron porque sí; pero todo lo continuado, todo lo extensible, sea bueno o sea malo, sucede por un motivo en esto del balompié. Uno de los ejemplos más interesantes que dan fe sobre ello es la crisis de centrocampistas padecida por el país del fútbol desde 1994. Desde que Romario y su selección, de marcado carácter defensivo, pusieran fin a 24 años sin levantar el trofeo que, según sienten los brasileños, les pertenece: la Copa del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Brasil alcanzó el cénit entre el 58 y el 62, época en la que juntó a, en opinión de muchos, los dos futbolistas referenciales de su historia, Garrincha y Pelé. Con ambos sobre la cancha jamás perdió un solo partido<span class="pullquote_right">Maradona enseñó a la selección brasileña lo que era el miedo</span> y conquistó dos mundiales. Fue la cuna del <i>“jogo bonito”</i>, el mayor mito que el fútbol ha conocido y conoce. Luego llegaría el oasis de <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/blogs/deportes/specialtwo/2012/07/01/pele-y-la-maravilla-de-los-cinco-dieces.html"><i>“Los Cinco Dieces”</i></a> en México 70, un torneo algo o bastante sobrevalorado por ser el primero retransmitido a todo color, pero que al fin y al cabo Brasil dominó y ganó engrandeciendo su leyenda. Estos tres precedentes condicionan, con fundamento, la consciencia colectiva del país: <i>“No sólo somos los mejores, que por supuesto; sino que también somos la razón de este deporte”</i>. Con este caldo de cultivo, con este peso y esta exigencia, se llega a la dirigencia de Telé Santana. Brasil sabía lo que se traía entre manos; era más que el mejor equipo del momento. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/la-otra-mejor-seleccin-de-la-historia/">Cerezo, Falcao, Sócrates, Eder y Zico</a>; se sumaría Alemao, al poco tiempo. La mayor aglomeración de talento en la media que ha lucido la misma camiseta a la par hasta que coincidieron Alonso, Xavi, Iniesta, Silva y Cesc. Una generación sobrenatural, un conjunto de estrellas de huella profunda y perfectamente compatibles entre sí moría sin tocar el cielo. Se sumaban ya 16 años con la preciada Copa visitando nuevos lugares, el futuro pintaba peor que el presente y el oponente más clásico, Argentina, tenía a Diego Armando Maradona, con ganas de revancha tras el episodio del Mundial de España y convertido en D10S bajo el sol abrasador del Estadio Azteca. </p>
<p style="text-align: justify">El enfrentamiento en Italia 90 es la redención de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PA0-U3RsOKY">Brasil ante Diego</a>, la canción de la superpotencia bajo el influjo de un hombre que estaba por encima suya, que marcaba cada decisión y cada gesto en cada uno de sus<span class="pullquote_left">Parreira priorizó en que su equipo nunca dudara, en que nunca se viese por detrás</span> futbolistas. El encuentro transcurrió sobre la misma senda que el resto de aquel olvidable torneo, y Maradona lo definió en la única vez que logró mantenerse en pie ante las tarascadas derivadas de cada una de sus apariciones. 3 años después se disputó un amistoso previo a EEUU 94 entre ambas selecciones. El 10 lo jugaría, pero ya no era lo mismo. Recién volvía de su primera sanción por dopaje (15 meses sin jugar), su cuerpo se había transformado y, prácticamente, las piernas no le daban para dos carreras seguidas. Con todo, y pese al 1-1 final, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4Z5RGPngnrU&#038;feature=related">Maradona dominó el encuentro</a> a su antojo en lo que el fútbol interpretó como un aviso al Mundial del verano siguiente. Así llegaba la Brasil de Parreira a la anglosajona Copa del Mundo, 24 años después del último triunfo de Pelé. Aunque fuera levemente, Brasil había empezado a dudar sobre si su leyenda era cierta. Como prevención ante el miedo a Maradona, al trauma de los centrocampistas del 82 y al fracaso del olvido, el técnico carioca preparó un equipo consistente,  de carácter defensivo y, sobre todo, reactivo. Un sistema que minimizase riesgos para huir de esos fallos individuales o colectivos que matan a Brasil sin capacidad de reposición en esos momentos tan sensibles. Gracias a Julio César, triste portero <i>verdeamarelo</i> en la reciente Copa del Mundo celebrada en Sudáfrica, es algo que los contemporáneos tenemos fresquito. Soportan demasiado.</p>
<blockquote><p>La Copa del Mundo del 94 sentenció al centrocampista brasileño equilibrado, pese a que aquella selección tenía a tres de ellos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Brasil comenzó el torneo sobre un 4-4-2, con doble pivote (Mauro Silva y Dunga), doble mediapunta (Zinho y Raí) y doble nueve (Romario y Bebeto); pero llegado el momento de la verdad sacrificó al artístico hermano de Sócrates, conocidísimo en España por arrebatarle al Dream Team la Copa Intercontinental del 92, para dar entrada a Mazinho. Quien pasase por las filas de Valencia CF y deleitase a Balaídos en calidad de mediocentro jugó el torneo como interior derecho, si bien su fútbol era el que era, y ayudó a Mauro Silva y Dunga a formar un trivote que sin ser nominal, tenía un efecto parecido. Brasil gana la Copa del Mundo en base a dos conceptos: la tremenda consistencia de su poblado sistema defensivo y el talento de Bebeto y un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/paradita-como-por-arte-de-magia/">Romario inspiradísimo</a>, indefendible. Es decir, <i>«por lo de detrás»</i> y <i>«por lo de delante»</i>. Paradójicamente, el triunfo de la última Brasil que juntó a tres centrocampistas de élite partió al fútbol brasileño; lo subdividió en dos conceptos enfrentados que el fútbol necesita en alianza. Desde aquéllo han pasado 18 Nocheviejas y no es que no haya habido un heredero de Mauro -considerado el mejor en su puesto en tiempos de Redondo y Guardiola-, es que Brasil no ha producido un solo centrocampista puro de verdadero nivel, exceptuando a Emerson y, quizás, Gilberto Silva. Muy poco para tanto tiempo. Por el camino se ganó el Mundial de 2002 en Corea &#038; Japón, pero con un 5-2-3 que relegaba en Roberto Carlos y Cafú las labores de gestación. Incluso la celebrada Copa América de 2007 se basa en el axioma de conservar al máximo atrás y definir arriba por puro talento individual, en este caso con un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=feHtuDW4jhE">Robinho desatado</a>. Carlos Mineiro, un jugador bastante malillo que luego ficharía por el Chelsea FC de Scolari (?), fue titularísimo en aquel combinado opaco.</p>
<blockquote><p>Rafael Carioca, Fernandinho y Paulo Henrique <i>Ganso</i> han sido los últimos centrocampistas brasileños de verdadera proyección.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Menezes sabe que tiene un problema muy gordo con su centro del campo. Quedan aún dos años para la gran cita y maldice cada día consumido, porque siente que no le da tiempo. Realmente, lo de Ganso le ha destrozado. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WTLOHKg5aMo">Paulo Henrique</a> era la respuesta azarosa a la pasiva plegaria; un centrocampista presencial, especializado en la iniciación y, sobre todo, la gestión de juego. Mano se entregó a él en la última Copa América, incluso sabiendo que no estaba físicamente apto, pero las recaídas en sus lesiones y la evidente pérdida de confianza del jugador en sí mismo han acabado por sentenciar al mejor proyecto de general que ha producido Brasil en el Siglo XXI. Quizás el segundo haya sido Fernandinho, que, pese a partir desde la banda más de una vez, creció en el Shakhtar Donetsk jugando de maravilla al lado de un mediocentro, muy <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/analisis-fichaje-modric-real-madrid-mourinho/">a lo Luka Modric</a>, por establecer un paralelismo. Relacionado con los primeros pases y con sensibilidad para percibir el ritmo y la dirección adecuada, Menezes no dudó en convocarlo en cuanto pudo, pero tal y como Ganso, las lesiones le están matando. En su caso, una fractura de tibia en el mejor momento de su carrera. ¿Será una maldición? También por el Este de Europa anda <a target="_blank" href ="http://blogs.terra.es/blogs/futbolitis/archive/2008/12/19/rafaelcariocajoyafutbolitis.aspx">Rafael Carioca</a>, a las órdenes de Unai Emery en el Spartak de Moscú. Más mediocentro que los otros dos, sorprende que Menezes no tenga ojos para él, aunque su convocatoria sería más interesante que resolutiva. Es decir, responde a un perfil que no está cubierto y que vendría muy bien, sobre todo una vez impuesto Óscar sobre Ganso en la mediapunta, pero tampoco estamos hablando del sucesor de Cerezo. Es que no existe el sucesor de Cerezo. Ni de Falcao, ni de Sócrates, ni de Alemao. Y ya no sólo por una cuestión de nivel, sino porque Brasil dejó de producir centrocampistas de verdad tras la Copa del Mundo de 1994. Mauro Silva fue malinterpretado.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>AMPLIACIÓN. Los que nacieron, se fueron.</strong></p>
<p style="text-align: justify">Sí hubo dos centrocampistas de auténtico nivel oriundos de Brasil en este periodo: Marcos Senna y Anderson de Souza <i>Deco</i>, que son normalmente asociados a otros países, pues defendieron la camiseta de otras potencias. A su vez, y aquí llega lo interesantísimo, constituyen la prueba más fidedigna de que Brasil dejó de trabajar la producción de este tipo de jugador. Resulta evidente que ambos tenían el talento de manera innata, porque lo terminaron mostrando a lo largo de su carrera, pero coincide que en los dos casos hablamos de explosiones tardías para lo que se estila: la primera temporada extraordinaria de Senna es la 2004/05, con 29 años de edad y ninguna internacionalidad en su currículo; la de Deco, la 2003/04, con 27, y sin haber entrado tampoco nunca en los planes del seleccionador brasileño de turno. Europa, y no Brasil, distinguió y formó a estos futbolistas, sin hacerles renunciar a su samba, afortunadamente.</p>
<p style="text-align: justify">Un caso muy distinto pero también destacable es el de Thiago Alcántara. Un jugador que apunta a la cota más alta que se nos pueda ocurrir, que pudo vestir la camiseta verdeamarela y que defenderá la de la Selección Española en la próxima década.</p>
<p>&#8211;<br />
Referencia<br />
<a target="_blank" href ="https://twitter.com/albertopascual4">Alberto Pascual</a></p>
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