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	<title>Ecos del Balón &#187; Eurocopa 1988</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 52</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Apr 2013 01:40:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[n 1988, Holanda levantaba su primer y único título hasta la fecha gracias a una de sus mejores generaciones de futbolistas que nunca produjo el país. Los Van Basten, Gullit, Rijkaard o Ronald Koeman se proclamaban campeones de Europa en Múnich al vencer 2-0 a la Unión Soviética. Gullit y Marco Van Basten fueron los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 1988, Holanda levantaba su primer y único título hasta la fecha gracias a una de sus mejores generaciones de futbolistas que nunca produjo el país. Los Van Basten, Gullit, Rijkaard o Ronald Koeman se proclamaban campeones de Europa<span id="more-62642"></span> en Múnich al vencer 2-0 a la Unión Soviética.  Gullit y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/marsella-milan-ronaldo-brasil/">Marco Van Basten</a> fueron los autores de los goles. El segundo de ellos, obra del genial delantero tulipán, pasará a la historia como uno de los mejores tantos marcados en una final de un gran torneo. Van Basten enganchó un centro aparentemente sin peligro y batió a Dasaev casi sin ángulo, logrando un gol de auténtica antología.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/0ufZKwBG-ZI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">En formato de ida y vuelta, el Inter de Milán se proclamó campeón de la Copa de la UEFA en 1991 al derrota por un marcador global de dos a uno a sus compatriotas de la Roma. El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/calcio-inter-de-milan-alemanes-matthaus-brehme-klinsmann/"><i>Inter de los alemanes</i></a>, entrendo por el eterno Giovanni Trapattoni y con figuras tan potentes como Lothar Matthaus (vigente Balón de Oro por entonces), Klinsmann o Andreas Brehme, venció 2-0 en San Siro, con goles de Matthaus y Berti. En el Olímpico de Roma, el tanto de Rizzitelli a diez minutos del final fue insuficiente. Primera UEFA del palmarés interista.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/euYXA0QtPoI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>El patito feo</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2012 02:45:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[onmigo en el equipo, Holanda hubiera ganado esa Copa del Mundo». Willi Lippens hablaba como una víctima, aunque con gracia, sin resignación o rencores, siempre con ese barniz de sarcasmo e ironías que definió su temperamento. En cierto modo, cuando Lippens dijo eso sobre la final de 1974 entre Alemania y Holanda tenía razones para [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"><i>«C</i></span><i>onmigo en el equipo, Holanda hubiera ganado esa Copa del Mundo»</i>. Willi Lippens hablaba como una víctima, aunque con gracia, sin resignación o rencores, siempre con ese barniz de sarcasmo e ironías<span id="more-34832"></span> que definió su temperamento. En cierto modo, cuando Lippens dijo eso sobre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rzpUEfQ1zBc">la final de 1974 entre Alemania y Holanda</a> tenía razones para afirmarlo, aunque quizá no tuviera la razón. Nadie como él en el fútbol resultó tan damnificado a causa del odio entre germanos y holandeses.</p>
<p style="text-align: justify">Willi Lippens era alemán, la estrella durante muchos años del Rot-Weiss Essen. Es el futbolista con más partidos y más goles de la historia del mítico club de Renania del Norte.<span class="pullquote_right">Willi Lippens fue la estrella y símbolo del Rot-Weiss Essen</span> Allí es una celebridad, mucho más que otra leyenda, Helmut Rahn, el delantero que marcó para Alemania el gol que firmó <a target="_blank" href ="http://www.notasdefutbol.com/alemania-2006/1954-alemania-vence-a-la-hungria-inolvidable">el Milagro de Berna</a> en la final de la Copa del Mundo de 1954 ante la mágica Hungría de Puskas, Hidegkuti y compañía. Lippens había nacido a pocos kilómetros de Essen, en Bedburg-Hau, una villa fronteriza, justo en la línea que separa Alemania y Holanda. De madre germana y padre y abuelos neerlandeses, Lippens comenzó a jugar en el equipo de su pueblo antes de fichar por el Rot-Weiss por unos 4.000 marcos. Al principio, le costó jugar. Los técnicos no le daban mucha vida en el fútbol. Lippens corría, pero corría mal. Tenía los pies planos y por eso lo apodaron <i>«Der Ente»</i>, <i>«el Pato»</i>. Lippens tomó aquello con la naturaleza feliz que le acompañó siempre en una carrera que también tuvo una parada en Dortmund.</p>
<p style="text-align: justify">Encabezó los buenos años del <a target="_blank" href ="http://www.glubberer.de/l/lieberwirth__dieter/lieberwirth_essen.jpg">Rot-Weiss en la Bundesliga</a> de la segunda mitad de los años 60. Aunque era diestro, se consolidó como un extremo zurdo de enorme calidad. Corría feo, no era muy veloz, pero driblaba como un genio. Partía desde la izquierda y reventaba la pelota con la derecha, movimiento con el que acumuló goles y goles, en total 186 en 327 partidos entre 1965 y 1976.</p>
<p style="text-align: justify">En 1969, Lippens compartía parte del entusiasmo popular alemán con un tal Gerd Müller. Helmut Schön, el seleccionador<span class="pullquote_left">Schön quiso reclutarlo para Alemania, pero no pudo</span> de la Nationalmannschaft, pensó en él y trató de convocarlo. Pero Lippens se negó. Su padre se lo pidió por favor. Le rogó que no diera ese paso. Él había sufrido <a target="_blank" href ="http://www.exordio.com/1939-1945/paises/holanda.html">la lanza nazi en los años de la Segunda Guerra Mundial</a>, escondido durante un tiempo en los sótanos de su casa y apaleado brutalmente cuando el ejército intentó reclutarlo sin fortuna. <i>«Nací con una educación anti-alemana. Mi padre les tenía odio. Me dijo que si jugaba con Alemania no volviera a casa»</i>, recuerda Lippens en un documental sobre su vida. A Schön no le quedó más remedio que cruzar los brazos: <i>«Tiene todo lo que quiero de un futbolista, excepto el pasaporte correcto»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Lippens poseía la doble nacionalidad alemana y holandesa. Un año después de la frustrada convocatoria de Schön, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Franti%C5%A1ek_Fadrhonc">el seleccionador holandés Frantisek Fadrhonc</a> –antecesor de Míchels- anotó su nombre en un cuadernillo. Veía en Lippens un futbolista ideal para arrancar por la izquierda en el camino hacia la Copa del Mundo de 1974. Pero sobre todo vio en él un escudo de protección. Jugaría con Holanda, pero era alemán. Y el torneo sería en Alemania. Lippens representaba una posibilidad para generarse las simpatías locales y enfriar la repulsa hacia la selección holandesa. La tensión entre ambos países comenzaba su escalada. Eran los tiempos previos a que Van Hanegem rememorara la historia de sus hermanos y familiares muertos en el asalto nazi, a que Ruud Krol condenara entre los micrófonos el asesinato de su padre, miembro de la resistencia capturado por las SS, a que los periódicos holandeses entraran en combustión o a que los aficionados holandeses se lanzaran a rescatar la memoria de los caídos en la guerra. </p>
<p style="text-align: justify">Algo antes de todo aquello, Fadrhonc telefoneó a Lippens y éste aceptó. Sin embargo, <i>«el Pato»</i> no hablaba holandés y era un alemán. Y eso era un problema para la colección de egos<span class="pullquote_right">Sólo jugó con Holanda en una ocasión, no le aceptaron</span> y soberbia del vestuario <i>tulipán</i>. Evidentemente, todo fueron zancadillas para Lippens. Debutó contra Luxemburgo, ganó ese partido 6-0 y marcó un gol, pero ya nunca más se vestiría la camiseta de Holanda. <i>«Corría hacia arriba y hacia abajo, pero nadie me pasaba el balón»</i>, cuenta. Es verdad, nadie le miraba, casi nadie le hablaba. Era un alemán. Un pato alemán. Nada de holandés. Era uno de los descendientes de aquellos despiadados soldados que arrasaron las familias holandesas en la guerra. Así lo veía, por ejemplo, Van Hanegem, el futbolista que más odio vomitó contra los alemanes. En aquel grupo, la autogestión funcionaba como la seda: Cruyff, Keizer, Suurbier… personalidades de acero, orgullosas y libres. <i>«Quien peor me trató fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EfQdkvGWjq0">Van Hanegem</a>«</i>, relata Lippens. </p>
<p style="text-align: justify">En el camino de vuelta en autobús tras el partido ante Luxemburgo, el conductor sintonizó una emisora alemana y una voz se escuchó al fondo: <i>«¡Apague esa radio nazi!»</i>. La orden venía de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B-AtG6e8TpY">Rinus Israël</a>, el elegante central del Feyenoord campeón de Europa. Lippens se le volvió, le enfrentó e Israël embistió de nuevo: <i>«Calla, tú eres alemán»</i>. Vetado por el grupo, Lippens ya no volvió a jugar ningún partido internacional, ni con Holanda ni con nadie.</p>
<p style="text-align: justify">Holanda alcanzó la final en la Copa del Mundo en 1974. Contra Alemania, su extremo izquierdo Rensenbrink apenas duró una parte después de la lesión sufrida en la semifinal ante Brasil. Le sustituyó René, uno de los gemelos Van de Kerkhof. No estaba Lippens… Quizá Lippens tuviera razón y a Holanda, con él de reemplazo, no se le hubiera escurrido aquel título. Quizá no se hubiera resignado solo a lo peor, a lo más doloroso, a ser la campeona moral. Quizá, sin esa derrota atravesada en el alma, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">el odio holandés y alemán</a> no hubiera avanzado implacable hasta aquella semifinal de 1988 en la Eurocopa de Alemania. Con esto nos quedamos, con la vida fronteriza de Lippens, sus goles, sus carreras irregulares, su sentido del humor y su felicidad de patito feo.<br />
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<a target="_blank" href ="hhttp://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">El rival más fuerte</a></p>
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		<title>El rival más fuerte</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jun 2012 04:44:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[de junio de 1988. Esa es la fecha. El partido más intenso y caliente que hayan disputado nunca Holanda y Alemania. Seguramente sea una apreciación un poco exagerada a ojos de muchos dados los encuentros que han jugado ambos países a lo largo de los últimos 40 años, pero realmente es esa semifinal de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">21</span> de junio de 1988. Esa es la fecha. El partido más intenso y caliente que hayan disputado nunca Holanda y Alemania. Seguramente sea una apreciación un poco exagerada a ojos de muchos dados los encuentros que han jugado<span id="more-14963"></span> ambos países a lo largo de los últimos 40 años, pero realmente es esa semifinal de la Eurocopa cuando el veneno inoculado en 1974 comenzó a hacer efecto a niveles casi enfermizos.</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente, aquella final de Munich en 1974 marcó las relaciones futbolísticas de ambos países. Holanda, hasta hacía bien poco era un país de fútbol amateur, un don nadie a nivel europeo. Pero la presencia de dos genios como Rinus Michels<span class="pullquote_right">Rinus Michels desde el banquillo y Johan Cruyff desde el campo cambiaron Holanda</span> –en los banquillos- y Johan Cruyff –en el campo- provocó una revolución que llevó al fútbol holandés a ocupar puestos de privilegio en el concierto continental. Lo hicieron primero a través del Ajax y el Feyenoord, sus dos clubes punteros, que a comienzos de los 70 dominaron la Copa de Europa (y el PSV también tuvo actuaciones destacadas en la UEFA). A este auge de los clubes holandeses no fue ajena la <i>«Oranje»</i>, que se clasificó para el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_06oUCT0A_c">Mundial del 74</a> y dominó el campeonato desarrollando un fútbol novedoso que enamoró a todo el planeta fútbol. El llamado <i>«totaalvoetbal»</i> &#8211; Fútbol Total – se convirtió en el Dorado a alcanzar por todo el fútbol mundial a lo largo de los años 70. Alemania, la URSS y Polonia, cada una con sus características propias, lo alcanzaron y hasta Brasil, cuando Claudio Coutinho asumió la dirección de la <i>«verdeamarela»</i>, planteó como su objetivo el alcanzar ese concepto futbolístico.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que en 1974, los holandeses, selección formada por jugadores con ideas muy propias, modernas, radicales a su manera, jugaron la final contra la anfitriona Alemania y el odio que toda una generación holandesa incubó contra los germanos viajaba en el autobús del equipo de Rinus Michels. Obviamente, <a target="_blank" href ="http://www.exordio.com/1939-1945/paises/holanda.html">Holanda había sufrido muchísimo durante la Segunda Guerra Mundial</a>, con una ocupación de 4 años largos por parte de los nazis, que aplicaron una represión importante en los Países Bajos. Los hombres y mujeres que vivieron esa dominación eran los padres y abuelos de los miembros del equipo holandés. Ellos eran niños de la posguerra, y es evidente que la educación recibida influyó mucho en la manera de afrontar esta final por parte de los <i>tulipanes</i>. Van Hanegem aseguraba sin rubor que no les bastaba con ganar, que querían humillar a los alemanes, que eso era más que fútbol. Robar algo importante en Alemania, como ellos habían hecho con la libertad en Holanda durante la guerra.</p>
<p style="text-align: justify;">Desgraciadamente para los holandeses, en la final se toparon con un equipo al menos tan bueno como ellos, que jugaba en casa, tenía más fondo de armario y demostró mucho más cuajo competitivo que los chicos de Cruyff. Y emocionalmente más estable. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=W4Ljs-WVwX0">La derrota</a> cayó como un jarro de agua fría en el país. La selección, obsesionada con ganar y con reencontrarse con los alemanes dio un bochornoso espectáculo en las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DxDSAICxNVQ">semifinales de la Eurocopa de 76</a>, donde fueron superados por Checoslovaquia. En el 78, con un equipo y juego ya menos <i>total</i>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ovp6JV-rFRs">Holanda fue incapaz de ganar el Mundial de Argentina</a>. Aunque estuvo a un palo de Rensenbrink y unas cuantas manos de Fillol de levantar la Copa. Y antes de que pudieran darse cuenta, su gran generación se había acabado.</p>
<blockquote><p>Lo que hay detrás del 21 de junio de 1988…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Semifinales de la Eurocopa de Alemania en 1988. Alemania Occidental vuelve a encontrarse con Holanda. 14 años rumiando la frustración y haciendo crecer el odio. Holanda, que había sufrido horrores para pasar la fase de grupos, salió con los ojos inyectados en sangre.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de la gente separa las generaciones del 74 y el 88 y marca como único nexo en común la presencia de Rinus Michels. Ni mucho menos. En primer lugar porque esta selección no es <i>total</i>: es sólida, tiene talento y sabe lo que quiere. Pero sus mecanismos no se parecen a los del 74, por no parecerse no se parecen ni en<span class="pullquote_left">Además de Michels, la generación del 88 estaba vinculado a la del 74 por su derrota</span> el color de la camiseta: un naranja menos intenso, pero un diseño más radical. El que caso es que esta selección está muy íntimamente unida a aquella de la final de Munich. Obviamente, ni van Basten, ni Koeman, ni Gullit fueron niños de la guerra, pero sí fueron los niños que estaban pegados al televisor viendo perder a sus héroes ante un equipo compuesto por <i>bastardos alemanes</i>, en palabras de Van Breukelen. Se criaron con las decepciones de los 70, educados en la rivalidad contra Alemania. <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/2005/03/03/obituarios/1109849175.html">Y además de Michels</a>, nexo obvio de unión entre generaciones, gran parte de ellos habían crecido bajo las alas de un veterano Cruyff en sus últimas etapas en Ajax -Van Basten, Rijkaard, Vanenburg, Kieft, etc- y Feyenoord -Gullit, Hiele, etc-. Y Cruyff ERA esa Holanda. Además, otros muchos había jugado con supervivientes de la Naranja Mecánica original como Krol, los hermanos Van der Kerkhof o el portero Piet Schrijvers. Añadamos que el jugador más veterano y experimentado del equipo era Arnold Muhren, cuyo hermano Gerry era miembro de la Holanda del 74, pues completamos el cuadro. Imposible que este equipo no estuviese extramotivado en este partido.</p>
<blockquote><p>El partido de sus vidas, no cabía la menor duda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Alemania llegaba a las semifinales de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mARI7f9ecKA">Euro 88</a> tras haber pasado cómodamente un grupo junto a Italia, España y Dinamarca. Beckenbauer, otro punto más de motivación para los holandeses, seguía retocando la selección. Fue el primer torneo sin Karl Heinz Rummenigge en más de una década, y además faltaba otro líder como Harald Schumacher. Así que la apuesta por la juventud era obvia para el Kaiser, que además estaba preparando el Mundial de Italia. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zeEe7-qGSbw">Matthäus era el líder del equipo</a> en el campo, el líbero Augenthaler era un jugador de élite y toda una personalidad en el vestuario, Littbarski seguía haciendo diabluras en la banda, Andy Brehme era el lateral más completo del mundo, Rudi Völler se veía acompañado ahora del ágil y peligroso Jürgen Klinsmann, y en la portería Elke Immel, que tras casi una década de espera había sucedido a Schumacher. Su planta era la misma: alto, fornido, pelo rubio y rizado, esas características <span class="pullquote_right">Tal fue la tensión generada durante la Eurocopa de 1988 y este duelo en particular, que Immel renunció</span>piernas en <i>«X»</i>… Pero sin la personalidad ni el aplomo de su antecesor. La Eurocopa, la tensión de jugar en casa, la presión del máximo nivel competitivo se lo comió. Renunció a la selección tras el torneo.</p>
<p style="text-align: justify;">Holanda, por su parte, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=m60dksGbODE ">tras perder con la URSS</a>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xouWTilUtfw&#038;feature=related">ganar contra Inglaterra</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p9viL6eWFio">salvar los muebles contra Irlanda</a>, llegaba como la segunda de su grupo. Eso sí, había descubierto para el gran público a Marco van Basten, que tras pasarse lesionado gran parte de su primer año en Milan, comenzó el torneo como suplente del atacante del Malinas Johnny Bosman. Afortunadamente para ellos, Michels había rectificado.</p>
<p style="text-align: justify;">Holanda contaba uno de los mejores guardametas del mundo, Hans van Breukelen custodiando la puerta, laterales largos en las figuras de Berry van Aerle y Adrie van Tiggelen, una pareja de centrales que aunaba la potencia de Ronald Koeman y la capacidad y despliegue de Frank Rijkaard, Erwin Koeman y Jan Wouters en el eje del centro del campo, Gerald Vanenburg, que era un puñal en la derecha, Arnold Muhren y su gran toque de balón en la izquierda y una delantera formada por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=aSDfpfl1Z9w">Balón de Oro y futbolista total Ruud Gullit</a> y Marco van Basten. Un equipo fresco, con muchos jugadores en el pico más alto de su carrera y con la moral por las nubes pues seis de sus titulares venían de ganar títulos europeos con el PSV y el Malinas.</p>
<p style="text-align: justify;">La tensión no se reprimió ni un segundo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OnLr67o7amk">en esta semifinal</a>. Sobre el césped del Volkparkstadion de Hamburgo ambos conjuntos se repartieron patadas e intercambiaron fútbol a partes iguales. Los holandeses desde la posesión y los alemanes tratando de imponer su preparación física y su fútbol de ida y vuelta. En el primer tiempo los holandeses tuvieron buenas ocasiones, pero su falta de contundencia permitió a los anfitriones llegar vivos al descanso. Y no sólo eso, sino que al comenzar la segunda parte la suerte les sonrió. Rijkaard derribó a Klinsmann en el área y el árbitro señaló el punto fatídico. A pesar de que van Breukelen había <span class="pullquote_left">Holanda tenía la posesión, Alemania un mayor despliegue físico en el ida y vuelta</span>ganado la Copa de Europa en los penalties hacía un mes, no había caso. Matthäus no falla un penalti importante.</p>
<p style="text-align: justify;">Estando por detrás en el marcador, Michels sacó a Wim Kieft, un espigado delantero del PSV campeón europeo que también hizo fortuna en Italia, para acompañar a van Basten en la punta del ataque. Gullit retrasó su posición y desde ahí desarboló a Olaf Thon y Wolfgang Rolff, que formaban el doble pivote alemán. Y además, el árbitro, que fue de todo menos casero en este partido, señaló un dudoso -siendo muy generosos- penalti sobre van Basten que Koeman, otro de los que no falla penalties importantes, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7DUpko-bd4E">se encargó de transformar</a>. Cuando el partido se encaminaba a la prórroga, con Holanda colgando balones hacia ese tallo que era Kieft, un pase raso de Wouters llegó a van Basten quien, con Kohler encima de él y lanzándose en barrida, conectó un derechazo que superó al inoperante Immel y metió a Holanda en la final.</p>
<blockquote><p>El éxtasis y las consecuencias de la victoria de Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Lo que se vivió desde que Ion Igna, el árbitro rumano, señaló el final fue fiel reflejo de todo lo que veníamos apuntando desde el principio del artículo. <i>«¡Lo hemos hecho, lo hemos hecho! Hemos jodido bien a esos bastardos»</i>, fueron las primera palabras que salieron de la boca de van Breukelen, uno de los más volcánicos en todo este pleito germano-holandés. La final parecía algo secundario, un segundo plato. Lo importante era ganarle a los alemanes, robarles algo a los alemanes. Y además de manera tan dulce, remontándoles en su casa, con un penalti injusto y ganando sobre la hora. Ronald Koeman era otro de los más venenosos. Imborrable como<span class="pullquote_right">El júbilo tulipán era mayor por la victoria contra Alemania, que por el paso a la final</span>, tras cambiar su camiseta con Olaf Thon, se dirigió a la grada donde estaban los aficionados holandeses e <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/-cZrsog4U-qo/Te5hIWuoMlI/AAAAAAAAAmU/XK7SamDy6vs/s320/koeman.jpg">hizo con ella ademán de limpiarse el trasero</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia inmediata de la derrota para los alemanes fue una limpia de Beckenbauer: Immel, Herget, Borowka, Rolff, Wuttke, Rahn… nunca más volverían a vestir la camiseta nacional, dando paso a una nueva generación que incluía a Illger, Reuter, Möller, Hässler, Riedle, Buchwald, etc. Mientras que para los holandeses fue un subidón tal que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GN1HYU10RA8&#038;feature=fvwrel">ganaron la final</a> de manera mucho más sencilla de lo que podría pensarse tras ver como los soviéticos les habían derrotado en primera fase. Las imágenes de todos los jugadores haciendo partícipe único y exclusivo del triunfo a Rinus Michels reflejan lo mucho que 1974 marcó a todo un país.</p>
<p style="text-align: justify;">A medio plazo, esta semifinal provocó un aumento de odio entre ambas selecciones hasta llegar a cotas enfermizas. Su partido de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U5GgTZujpQM">octavos de final en el Mundial del 90</a> es una oda a la flaqueza mental, especialmente de los holandeses. Völler y Rijkaard fueron los grandes protagonistas, con rifirrafes contínuos que desembocaron en el célebre escupitajo del jugador del Milan al delantero de la Roma que, curiosamente, acabó con ambos expulsados. La presencia del pendenciero van Breukelen tampoco ayudó mucho. Gullit, tras mucho tiempo lesionado, jugó bien en ese partido, pero fue sistemáticamente apaleado por Buchwald, Augenthaler, Matthäus y, resumiendo, cualquier alemán que le tuviese a menos de un metro. De un van Basten superado física y mentalmente mejor no hacer mención. Tristísima su única aparición en la Copa del Mundo. Una vez apagadas las llamas más gordas con la expulsión de Völler y Gullit, los equipos parecieron querer mostrar algo de su categoría, y <span class="pullquote_left">Volverian a cruzarse en 1990 y 1992, con una victoria para cada contendiente</span>ahí Andy Brehme y Klinsmann decidieron para Alemania, que se cobraría venganza de los holandeses en su camino hacia el tricampeonato del mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos años después, durante la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yru40SMBNz8&#038;feature=results_video&#038;playnext=1&#038;list=PLF8095E7A49850E51">Eurocopa de Suecia</a>, ambos conjuntos volvieron a encontrarse, aunque la tensión entre los equipos había disminuído palpablemente, seguramente porque las vacas sagradas holandeses venían ya un poco de vuelta de todo. Eso sí, el prepartido fue caliente en las gradas. Ambos himnos nacionales fueron apagados por los silbidos rivales, hasta tal punto de que los germanos, al no poder oír el suyo, deshicieron la formación antes de que terminara. En el campo, con Brian Roy, Dennis Bergkamp o Frank de Boer abanderando una nueva generación, los de Rinus Michels -que de nuevo se había hecho cargo del equipo tras las etapas de Libregts y Beenhakker- se impusieron por 3-1.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el paso del tiempo y los cambios de jugadores, la rivalidad enfermiza parece haber vuelto a instalarse exclusivamente en las gradas. Durante la Euro 2004 no se registraron incidentes durante el partido de frase de grupos que terminó 1-1. Hoy, Alemania y Holanda vuelven a medirse en un gran torneo. Holanda por la supervivencia y por poner en problemas a su mayor rival, y Alemania para sellar la clasificación y prácticamente jubilar a una nueva generación de holandeses. Que gane el más fuerte.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/02/enfrentamiento-psv-van-beveren-ajax-johan-cruyff-en-holanda/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/07.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Lo que Italia nos dio</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jun 2012 01:58:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n esta Eurocopa en la que el ideal de muchos de los seleccionadores presentes es parecerse a la selección española, debemos preguntarnos: ¿quién es para nosotros el sinónimo de competitividad por excelencia en el mundo de fútbol? Supongo que las respuestas podrían ser variadas, pero no creo que me equivoque si digo que, para el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n esta Eurocopa en la que el ideal de muchos de los seleccionadores presentes es parecerse a la selección española, debemos preguntarnos: ¿quién es para nosotros el sinónimo de competitividad por excelencia en el mundo de fútbol?<span id="more-14175"></span> Supongo que las respuestas podrían ser variadas, pero no creo que me equivoque si digo que, para el fútbol español, el ejemplo más citado sería el de Italia. Sí, los brasileños tienen estrellas y filigranas, los argentinos tienen a su genio de todas las décadas y años de <i>potrero</i>, los alemanes son implacable cañones de artilleria, pero a todos estos los consideramos normales. Todos tienen <i>algo</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">Italia no. A Italia cuesta más reconocerle cosas. Saben lo que quieren y cómo lo quieren, su estilo es rácano, empiezan los torneos fatal para acabar derrotando a los mejores, son mezquinos, no la tocan. El antifútbol. Poco más da que haya equipos o selecciones italianas que no cumplan con esas premisas,<span class="pullquote_right">Atraviesan los campos de minas con una sonrisa, teniendo la seguridad de que no les va a tocar a ellos</span> todos lo llevan en la sangre. Qué más dará que España a duras penas haya producido Riveras, Mazzolas, Tottis, Contis o Baggios. Son catenaccistas y nada más. Son competidores natos, atraviesan los campos de minas con una sonrisa, con la seguridad de que no les va a tocar a ellos. Eso es lo que el fútbol español odia. Eso es lo que el fútbol español envidia. O envidiaba. No hay duda de que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fser8knw8Ws&#038;feature=related">el Mundial celebrado en España marcó la conciencia colectiva</a> de nuestro país. Italia tenía un buen equipo, pero venía marcado el escándalo del <i>«Totonero»</i>, que había salpicado a algunas de sus estrellas y jugadores importantes (Paolo Rossi, Bruno Giordano, Lionello Manfredonia…), y a sus clubes (Milan, Lazio). El seleccionador estaba enfrentado con una prensa que le discutía todo. Confiaba en jugadores en dudosa forma (Rossi, Antognoni) en lugar de otros a su máximo nivel (Beccalossi, Pruzzo), optaba por jugadores bisoños como Bergomi, limitados como Collovatti y descartaba a jugadores con clase como Baresi. <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/memberassociations/association=ita/news/newsid=1760685.html">Y su portero tenía 40 años</a>. Todo problemas. Y más aún tras una primera fase dantesca.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, como Italia es Italia –expresión que todos habremos oído a un aficionado español-, se recuperaron, crecieron y ganaron el Mundial derrotando a equipos que se suponían superiores. Y eso a los españoles nos marcó. Contra ningún país tuvo España más complejo de inferioridad que contra Italia. Porque daba igual lo bueno que fueses, lo bien que llegases tú y lo mal que llegasen ellos, lo bien que jugases, lo mucho que los embotellases… podían ganarte. Y lo peor es que la inmensa mayoría de las veces lo hacían. Odio eterno. ¿Por qué no podíamos ser nosotros como ellos? Aunque fuera una vez…</p>
<blockquote><p>No bastó nuestra mejor generación en años para poder batir a Italia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">En el año 88, durante la Eurocopa de Alemania, la suerte nos deparó un grupo con los anfitriones, nuestros amigos los daneses e Italia. Un grupo duro, por nombres, pero que en la teoría podría darle a España un pase como segunda sin mediar grandes sorpresas. <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=1988/matches/round=212/match=6/index.html">España ganó sufriendo a una Dinamarca</a> ya de vuelta de todo. Fue el último torneo de hombres míticos de la <i>Dinamita Danesa</i> como Elkjaer, Lerby o Morten Olsen. Los inicios son siempre difíciles y sumar la victoria daba confianza. Además, los buques insignia de Miguel Muñoz, Butragueño y Michel, marcaron y jugaron bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Se venía el partido contra los italianos, que atravesaban un proceso de renovación tras la etapa de Bearzot y estaban inmersos en la preparación de su <i>Mondiale Novanta</i>. <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/UEFA_Euro_1988_squads">Vicini había incluído a muchos de sus jugadores de la Sub 21</a> y sólo cinco jugadores de los veinte convocados superaban los 25 años.<span class="pullquote_left">España tenía al Buitre y a Míchel en su momento culmen. Era un equipo sólido y con clase</span> Eran hombres importantes de la poderosa Serie A, pero no había luminarias. Era básicamente el equipo que sería semifinalista dos años después en el Mundial, pero con menos rodaje. España venía de dejar un buenísimo sabor de boca en el Mundial de México. Tenía al Buitre y a Míchel en su momento culmen, un equipo sólido con Víctor Muñoz y Tomás Reñones, la clase con Gallego y Sanchís&#8230; Oficio y calidad, había que meterles mano a esos italianos que ni la típica barba de gran torneo se habían dejado. El partido fue igualado, pero el oficio de los italianos bloqueaba la creatividad española y conforme pasaban los minutos se iba llegando al punto en que los italianos se encontraban cómodos y los españoles un poco desesperados. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=A3W4bK9vTPY">Minuto 73, gol de Vialli</a>. Fin del partido. <i>«Otra vez lo mismo. No hay manera con estos tíos»</i>, frases repetidas por millones a la salida de cualquier bar español. Tras este mazazo, partido decisivo contra unos anfitriones que apenas sufrieron. Dos goles de Rudi Völler liquidaron las aspiraciones de un estilo, el de Miguel Muñoz, que abogaba por la furia, pero con grandes dosis de calidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Tanto influyó lo italiano que el sucesor de Muñoz fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luis Suárez, excelso futbolista</a>, pero firme representante del estilo italiano que le hizo crecer hasta sus más altas cotas como jugador. España se acostumbró a vivir con un líbero y dos marcadores. Y ese líbero no era Sanchís, que sería lo ideal -con su valentía y sus incursiones en campo contrario-, era un <i>uomo scopa</i> como Górriz.</p>
<blockquote><p>La travesía con Suárez y Miera no fue muy positiva, y llegó el rubio de Barakaldo…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si aquel partido del 88 marcó 3 o 4 años de selección española, el siguiente gran enfrentamiento con los italianos fue una puñalada total. Venía España de recuperar su autoestima con Clemente, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=76k3J3beZPU">jugando algunos partidos sólidos</a>, especialmente aquel de Dublin ante la Irlanda de Jack Charlton y eliminando a la campeona de Europa, como era la Dinamarca de Schmeichel y los Laudrup. Italia, a estas alturas, había licenciado a la generación que liquidó a España en el 88. La fase clasificatoria de la Euro 92 significó el final de Vicini y, con la llegada de Sacchi, el adiós de una generación a la que le quedaba fútbol (Vialli, Mancini, Giannini, Bergomi, Zenga…). El Milan y el Parma eran ahora la base de la selección. No parecía un equipo con mucho lustre, <span class="pullquote_right">Italia no parecía un equipo con mucho lustre, pero Baggio era el Balón de Oro</span>pero Roberto Baggio había crecido tanto que podía decidir (y lo hizo), torneos enteros. Era el Balón de Oro, además.</p>
<p style="text-align: justify;">Clemente, fiel a su estilo de no casarse con nadie, planteó su típica defensa de 5 con hombres correosos en el medio y donde un enorme Caminero (gran Mundial el suyo) y Luis Enrique ponían la calidad. Se desconfiaba de Italia, que venía un poco dando tumbos, pero la España de Clemente tenía solidez para plantar cara. Había esperanzas, vaya.  Pero Italia respiró cuando vio que  <i>l’uomo di ferro</i>, Fernando Hierro, que había jugado un gran Mundial se quedaba en el banco. Hierro era el hombre que equilibraba aún más a España, una roca en defensa y con capacidad para jugar en el medio, e incluso llegada arriba. </p>
<p style="text-align: justify;">El partido fue la viva imagen de aquellos que se jugaban en el patio del colegio. Cuando los chicos de sexto dominábamos a los grandullones de octavo. Cuando entre litros de sudor (que luego repercutían en el ambiente de clase), conseguías recuperarte de los golpes que te daba un rival al que considerabas superior. Cuando a ti te parecía que estabas escalando la montaña más alta mientras ellos estaban totalmente confiados en su manera jugar. Cuando faltando poco tiempo aparecía el típico crack, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sh7yMfjdmJ4">con sus pintas raras y su coletita</a>, y te dejaba claro que no podías competir con ellos. Cuando, lleno de rabia intentabas revolverte y aún te llevabas alguna colleja. Y, sobre todo, cuando sonaba el timbre y tenías que volverte a las aburridas y poco emocionantes matemáticas con la cabeza baja y rumiando la frustración hasta el siguiente recreo en que la suerte te permitiese compartir campo con los mayores.</p>
<blockquote><p>La mayoría de edad llegó en Viena&#8230; y de que manera lo hizo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Catorce largos años pasaron hasta que España se cruzó las caras con su némesis. Daba igual que ellos llegasen en un mar de dudas y España estuviese realizando el mejor juego del torneo. Ellos acababan de añadir la cuarta estrella a su pecho y los españoles, hablando en plata, estaban <i>cagados</i>. Los cuartos de final, la barrera maldita. Y los <i>«carabinieri»</i> guardando la única puerta hacia las dorada<span class="pullquote_left">Cuartos de final. Italia. Pero España sabía lo que quería&#8230; y lo quería aún con más fuerza</span>s semifinales, terreno casi virgen para el futbolista que vestía la camiseta roja a lo largo de toda la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Se luchó y se sudó en el Ernst Happel. Pero, por primera vez en años, España sabía también lo que quería. Y lo quería más fuerte que Italia. No se dudaba entre la furia y la calidad. Supongo que, como se demostró en los momentos que se pasó mal (ese pie de Casillas…), la furia se lleva en la sangre -no en los pies- y sale cuando se necesita. Nunca más patente quedó el aplomo italiano, eso que tanto envidiaba España, que en los instantes previos a esa tanda de penalties. Sonrisas, caras de suficiencia, el símil del campo de minas y el tranquilo italiano, con su barbita de gran campeonato, atravesándolo con tranquilidad.Afortunadamente, y como ya dijimos, la furia se lleva en la sangre y no está reñida con otras virtudes. En el duelo entre los dos guardametas más dominantes del siglo XXI, por fin, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Uq8CA0oWvFc">el español le ganó la partida al italiano</a>. </p>
<p style="text-align: justify;">Viena, penaltis, De Rossi, Casillas, Güiza, Buffon, Di Natale, Cesc, la victoria, el fin de los complejos, las ansiadas semifinales, la gloria… EL MOMENTO DE HACER HISTORIA.</p>
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