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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa del Mundo 1990</title>
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		<title>Nápoles-Buenos Aires, vuelo directo #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2020 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">ante España</a>. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano<span id="more-272046"></span> de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el mejor jugador del mundo en ese estado de forma, el panorama del campeonato italiano parecía que poco podía cambiar. Hacía falta algo especial para combatir a esa poderosa Juventus sin rival incluso en la liga más fuerte del planeta.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xL2xAZxDs18">6 de julio de 1984</a> aquel pequeño hombre de cabello rizado, físico chaparro y viva mirada salió por primera vez del túnel de vestuarios de San Paolo tenemos serias dudas de quién estaría más impresionado y sorprendido. Él, que había sido la estrella más deseada y rutilante del fútbol internacional y cuya carrera estaba en un impasse lleno de dudas tras su salida de Barcelona, no pudo dejar de alucinar al ver el estadio lleno para verle dar unos toquecitos al balón y saludarles. No más alucinado que los <i>tifossi</i>, que llevaban años recordando a Sívori y Altafini, saboreando la Coppa del 76 o lamentándose de la ocasión perdida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PBVtybhFF4w">en el 81</a>, cuando un holandés volador –Ruud Krol- les hizo luchar por el Scudetto. No más que los chavales que habían bajado desde Chiaiano, San Pietro y Ponticelli, desde Soccavo, la Stella y San Carlo, parecía que todo Nápoles estaba allí. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">¡¡¡MARADONA!!!</a> Apenas saludó, apenas tocó la pelota y ya Diego se sentía en casa. Había encontrado un pedacito de su Buenos Aires en Europa y pronto comprendió que, así como esa gente se lo daría todo, él debía hacer lo mismo por ellos.</p>
<blockquote><p>Los inicios de la aventura napolitana no fueron fáciles para el astro argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Maradona llegó al sur de Italia buscando redención. Su paso por Barcelona no había acabado bien y el inicio de su carrera europea había quedado bastante empañado por lesiones, incidentes –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tejvf8FA8uQ">final de Copa contra el Athletic de Bilbao</a>&#8211; y polémicas varias. Además, no había brillado especialmente en su primera aparición en el Mundial. En los campos españoles, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WFl56Nl9zmo">de albiceleste</a> y de blaugrana, dejó detalles de su grandeza, se vio sometido a marcajes feroces, y la decepción y la frustración se convirtieron en sentimientos demasiado comunes en su vida.</p>
<p style="text-align: justify">Nápoles era volver a empezar, casi de manera literal. También financieramente había tenido un revés grande con su anterior representante Jorge Cyterszpiler, que lo había dejado muy tocado. El club partenopeo, por su parte, llevaba ya 15 años bajo el mando de Corrado Ferlaino y seguía buscando salir de la irregularidad a la<span class="pullquote_right">Maradona llegó a un Napoli que competía por no descender a Serie B</span> que se había visto abocado desde los tiempos en que Sívori, Altafini y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Zoff</a> lo habían puesto en el mapa. A pesar del reciente buen recuerdo del año 81, el equipo no estaba para luchar por altas cotas. Maradona mismo reconoce en su biografía que no se esperaba lo que encontró. El Napoli se había salvado la campaña anterior por un punto escaso,  y además sus dos jugadores más destacados, Krol y Dirceu, abandonaron el club. Junto a Maradona llegó el también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFtMv52OKNY">argentino Daniel Bertoni</a>, un jugador que se movía por el frente de ataque, que había tenido ya una carrera larga y además, había ganado el Mundial con Argentina. Sería el principal apoyo de un Maradona que sufriría los rigores del Calcio ese primer año. El resto del equipo era de una mediocridad preocupante, si acaso se salvaban el capitán, el veterano Bruscolotti, y Salvatore Bagni, centrocampista internacional. Parecía muy poco en un campeonato al que llegaban también ese verano Rummenigge, Sócrates, Junior o Souness.</p>
<p style="text-align: justify">Conducido por el entrenador Rino Marchesi, y liderado por Maradona y Bertoni (25 goles entre ambos), el Napoli navegó todo el año alejado de aguas peligrosas y luchó por entrar en las competiciones continentales. Es probable que nunca más se vea celebrar los goles y las victorias tan efusivamente a Maradona. Venía de Boca y el Barcelona, equipos hechos para ganar, y fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xGwtEDoYq-0">como volver a su Argentinos</a>, luchando cada punto por la salvación, por arañar un puesto en el medio de la tabla. Volver a los orígenes fue una bendición para Diego, que durante este año desarrolló una comunión con los napolitanos que ya nunca abandonaría. A ello contribuyó el racismo de la gran mayoría de aficiones del norte del Italia, los gritos de <i>«terroni»</i> en Verona o Bérgamo y los <i>«¡lavatevi, lavatevi!»</i> en Turín. Cuanto más le querían dañar, más fuerte se hacía, más disfrutaba quitándoles puntos, más se crecía recibiéndolos en San Paolo junto a su gente. El odio y la persecución que sufrían los napolitanos y él mismo se convertirá en su mayor fuente de energía y en su motivación. Cada año, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tVMtilsNzeI">Diego</a> querrá robarles un botín más grande a los altivos norteños.  Para completar el cuadro, ese año 85 se proclama campeón de Italia el equipo con la afición más racista del país, el Hellas Verona de Osvaldo Bagnoli, de Elkjaer y de Briegel. </p>
<p style="text-align: justify">Diego no va a parar hasta que pueda ofrecerles lo mismo a los aficionados de San Paolo y, en general, a la gente del sur de Italia. Maradona se involucra en la confección del equipo, exige a Ferlaino buenos jugadores que le ayuden en su empresa. Ese verano llega Claudio Garella, el portero campeón con el Verona, también<span class="pullquote_left">Ferlaino mejoró el equipo con el fichaje, sobre todo, de Giordano</span> Alessandro Renica, uno de los mejores líberos de Italia y Eraldo Pecci, un magnífico centrocampista que no cuajaría finalmente. La adquisición más importante es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OsI75cex814">la de Bruno Giordano</a>, un rebelde que había sido sancionado por el caso del <i>Totonero</i>, pero sobre todo un goleador capaz de compenetrarse a la perfección con Maradona y Bertoni. También se cambia el entrenador, llegando Ottavio Bianchi, cuyos planteamientos defensivos le costarán problemas con <i>El Diez</i> más adelante. La mejora en la plantilla es ostensible y así lo será también en la clasificación final. El Napoli termina tercero del campeonato, a seis puntos de la todopoderosa Juve de Trapattoni y Platini. El equipo empieza a derrotar a los grandes, y así es como cae la propia Juventus en la novena jornada en San Paolo, y también el Inter. Por si fuera poco, Maradona regala un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M94htIRKAek">aplastante 5-0 contra los campeones del Verona</a> a los aficionados que se congregan el 20 de octubre de 1985 en el estadio partenopeo. Maradona termina el campeonato con once goles –empatado con su compañero de selección/rival Passarella, que juega en la Fiore-, mientras Giordano marca 10. Además, Diego está inmerso en la preparación para el Mundial de México.</p>
<blockquote><p>El verano del 86 cambia definitivamente la vida de Diego Armando Maradona y del Nápoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Satisfecho por su buena campaña en la Serie A, Maradona afronta el reto del Mundial liderando a una Argentina que no carbura bajo la dirección de Bilardo. Nada importa, porque bajo el abrasador calor del verano mexicano, Maradona explota y da la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tNRXF5FeRdY">mayor exhibición individual</a> que se haya visto en una Copa del Mundo. Nadie duda ya de quien es el mejor jugador del planeta y, cumplido su objetivo con la selección, toca asaltar nuevos retos con su club.</p>
<p style="text-align: justify">Bruscolotti, el veterano capitán, reconoce de facto el indiscutible liderazgo de Diego, y le entrega el brazalete a pesar de que él seguirá jugando. Es el símbolo del cambio, el momento en que el Napoli deja atrás los años de mediocridad y empieza la era de los grandes objetivos. La consolidación de<span class="pullquote_right">Aunque sigue jugando, Bruscolotti le entrega el brazalete al Diego</span>  un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vkQiPRxrfAg">joven Ciro Ferrara</a> y de Alessandro Volpecina será una de las noticias de ese año, conformando una línea defensiva que será la red de seguridad que Bianchi teje para proteger a Maradona y Giordano.  El internacional Fernando de Napoli llega del Avellino para consolidar aún más el centro del campo junto a Bagni, y la aparición de Francesco Romano, un centrocampista ofensivo firmado de la Triestina y que llegará a la selección italiana, es también una de las notas positivas en cuanto a la composición de la plantilla. Bertoni, por su parte, abandonó el club, siendo sustituído en el ataque por el corpulento Andrea Carnevale, que venía del Udinese. La temporada se presenta dura ya que, aunque la Juventus parece haber pasado su mejor momento, se produce el desembarco en Milan de Silvio Berlusconi. Además, los fichajes en la mejor liga del mundo son siempre de relumbrón y casi todos los equipos se refuerzan de manera excelente. Donadoni llega a Milan, mientras el Inter firma a Giovanni Trapattoni y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3-QejVvKnQ">a Passarella</a>, la Fiorentina a Ramón Díaz y la Sampdoria a Briegel y Toninho Cerezo, por citar algunos.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada empieza con decepción para el Napoli, ya que queda eliminado a las primeras de cambio de la Copa de UEFA ante el Toulouse francés, pero eso le permitirá centrarse al cien por cien en las competiciones nacionales. Desde la jornada nueve, merced a un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TSfAcgsaLbM">maravilloso 1-3</a> en Turín contra la Juve, los partenopeos se harán con el liderato y lo mantendrán de manera consistente, resistiendo los asaltos de la propia Juventus y del Inter. A las últimas jornadas se llegó con un Napoli dubitativo, que había perdido buena parte de su ventaja, y que apenas tenía dos puntos sobre Juve e Inter. Finalmente, en una inolvidable tarde en San Paolo, los de Ottavio Bianchi fueron capaces de asegurar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uNMUsyduv2Q">el punto necesario</a> al empatar con la Fiorentina. Un partido en el que, por cierto, un tal Roberto Baggio anotó su primer gol en la Serie A. Carnevale, que anotó cuatro goles en los últimos cuatro partidos de liga fue el autor del tanto que daba el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b0devXSzl_w">Scudetto al Napoli</a>. El primero que viajaba al sur de Italia. Maradona había cumplido su promesa. Y no contento aún, regaló a la ciudad un impensable doblete. Tras eliminar a Brescia, Bolonia y Cagliari, los partenopeos derrotaron a doble partido a la Atalanta -otro de los enemigos preferidos de Diego- para firmar el doblete, sólo el tercero de toda la historia del fútbol italiano, tras Torino en 1949 y Juventus en 1960.</p>
<p style="text-align: justify">Maradona era ya dios en Nápoles. Santa Maradona era ya tan venerada como San Gennaro y el pibe de oro aún quería más. Porque cuanto más quería él, más felices eran todos los de su alrededor. Es cierto que los<span class="pullquote_left">Al Diego no le gustaba la visión defensiva del fútbol de su técnico</span> escándalos –reales o inventados- nunca le abandonaron. Desde su presunto –por entonces- consumo de drogas, hasta relaciones con la Camorra, enfrentamientos con el presidente y el entrenador… Con Ferlaino las cosas eran difíciles. Diego era ambicioso, y el presidente también, pero no era fácil llegar a acuerdos. Con Bianchi las relaciones empezaron a enfriarse tras el Scudetto. A Diego no le gustaban sus métodos de entrenamiento, ni su visión defensiva del fútbol, ni mucho menos que Bianchi quisiera que corriese <i> como si fuese uno más</i>. Pero como las cosas iban bien, todo parecía menos grave. Más aún cuando el delantero de la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, uno de los mejores jugadores del Mundial de Mexico y un atacante codiciado por muchos equipos punteros firmaba con el Napoli. Además, con él, llegaba Giovanni Francini, presto para apuntalar aún más la línea defensiva de Bianchi. La Copa de Europa parecía un objetivo posible, si bien esa campaña de 1988 se presentaba como una de las más fuertes de la década.</p>
<p style="text-align: justify">La aventura europea, que se presumía larga y exitosa, acabó pronto. El bombo, caprichoso como sólo puede serlo uno al que no se le ponen trabas, decidió emparejar en la primera ronda a los campeones de Italia y España. La ida, en un Bernabeu cerrado, midió a Maradona con los miembros de la Quinta del Buitre, reforzados por aquella llamada <i>de los Machos</i> -H.Sánchez, Gordillo, Buyo-, y con veteranos como Camacho, Juanito o Santillana. El partido será recordado como aquel en el que, en expresión de Valdano <i>los pajaritos le dispararon a las escopetas</i>, cuando Chendo le tiró un caño al propio Maradona. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SoNyrh0kAko">2-0 que los blancos consiguieron</a> de renta fue imposible de remontar en San Paolo. Un 1-1 que dejaba sabor amargo de esa primera experiencia en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras, en una Italia que recibía a estrellas como Rudi Völler, Ian Rush, Ruud Gullit, Marco Van Basten o Enzo Scifo, el Napoli sigue a un ritmo intratable. Gana sus primeros cinco partidos de liga destacándose en cabeza, liquida a la <a target="_blank" href ="">Sampdoria en Génova</a> cuando era su principal perseguidor, gana el campeonato de invierno y a finales de febrero saca cinco puntos al Milan de Sacchi. Parecía que el segundo Scudetto iba camino  de Napoles bajo las alas de una delantera que hacía las delicias de los aficionados. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hGF_7TZYMwo">delantera Ma-Gi-Ca</a>, Maradona-Giordano-Careca. Aunque el término ya existía con Carnevale en lugar de Careca.   </p>
<p style="text-align: justify">El 10 de abril, a cinco jornadas del final, el Napoli tenía cuatro puntos de ventaja sobre los <i>rossoneri</i>, que no habían sido capaces de aprovecharse de algunos de los tropiezos de los líderes en los dos meses precedentes. Pero el Milan encandenó un par de victorias que se revelaron decisivas: ganó en Roma mientras los de Maradona perdían en Turín ante la Juve, venció el Derby della Madonnina al mismo tiempo que el Napoli empataba en Verona. Así pues, los milanistas llegaron al enfrentamiento directo en San Paolo a un punto de los partenopeos. En uno de los partidos más famosos de la historia de la Serie A, los hombres de Arrigo Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KzGXPY5dUy4">se impusieron por 2-3</a>, gracias a un doblete de Pietro Paolo Virdis y a otro gol del recuperado Marco Van Basten, que se había pasado más de media temporada lesionado y empezaba ahora a escribir su leyenda milanista. Tras esto el Napoli se desintegró. Un equipo que había perdido apenas dos partidos de los 25 primeros de liga, perdió cuatro de los últimos cinco y, a pesar de una derrota en los despachos por incidentes contra la Roma, al Milan le bastó un empate en Como para ganar el Scudetto. El único, por cierto, que ganará Arrigo Sacchi en toda su carrera.</p>
<blockquote><p>La consagración de Maradona se produce en las dos siguientes temporadas, pero la puerta de salida se va abriendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 88 es tenso, más que nunca. Maradona y Bianchi no se soportan y eso pone las cosas difíciles. El campeonato italiano, además, sigue reforzándose más y más, y la Sampdoria se consolida como un equipo a tener en cuenta bajo la guía de Vujadin Boskov. Los holandeses del Milan se consagran en la Eurocopa y Sacchi trae a Rijkaard. Trapattoni pesca en Alemania a Matthäus y Brehme, también llegan al Inter Díaz y Berti.  Ferlaino, por su parte, no quiere ser menos y firma al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9bLTLkqV6gs">centrocampista brasileño Alemao</a>, que llega del Atlético de Madrid. El de Lavras es un medio con muchísimo recorrido y que también distribuye el juego. Junto a él, Luca Fusi y Massimo Crippa compensan la marcha de Bagni. La defensa se mantiene, pero Garella deja paso a Giuliani en la portería.  También abandona el equipo Bruno Giordano, asumiendo Carnevale más cuota de protagonismo.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo, como podemos observar, cada año es mejor, más completo y con una rotación mayor, pero esta temporada 88-89 no será recordada por su actuación en la liga. La Serie A ha aumentado hasta 18 equipos, y<span class="pullquote_right">El Napoli no puede con el Inter en Liga, pero va a por todas en la UEFA</span> las cuatro jornadas extra sólo servirán para que la máquina de Trapattoni, el llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ"><i>«Inter de los Alemanes»</i></a>, destroce todos los records habidos y por haber en el campeonato italiano. Gana la liga con 11 puntos de diferencia sobre un Nápoles que sólo pierde 5 partidos –pero es que el Inter gana 26-, encaja apenas 19 goles, marca 67, y Aldo Serena marca 22 goles, algo que no se veía desde hacía más de 25 años. Careca y Carnevale tienen una gran temporada anotadora -19 y 13-, pero Maradona arrastra problemas físicos que volverán habitual el hecho de que juegue infiltrado. Sin embargo, en la Copa de la UEFA, el Napoli sí deja su sello. Tras la decepción del año anterior, Maradona está dispuesto a ofrecer un título europeo a la ciudad. Se sufre para eliminar al PAOK de Salónica y al Lokomotiv de Leipzig, y aún más para superar a un talentoso Girondins de Burdeos. Carnevale marcó pronto en el Parc Lescure, pero el resto de la eliminatoria fue cerradísima, los partenopeos pasaron por ese escaso 1-0. </p>
<p style="text-align: justify">Con la liga ya prácticamente perdida, en marzo se jugaron los cuartos, y el emparejamiento con la Juventus tuvo tintes épicos. Entre otras cosas porque los napolitanos necesitaron remontar un 2-0 adverso que se habían traído de Turín. La Juve estaba lejos de su mejor época a inicios de la década, pero aún contaba con grandes jugadores como Laudrup, Rui Barros, Alejnikov, Zavarov o Marocchi. San Paolo reventó cuando, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WcfvA-SwN0s">en el minuto 119</a>, un gol de Alessandro Renica –uno de los jugadores más injustamente olvidados de ese equipo- hacía valer los de Maradona y Carnevale, y enviaba al Napoli a las semifinales, además de fastidiar a la odiada <i>Vieja Señora</i>. Cabalgando sobre esa euforia consiguió, apenas 15 días después, el cuadro celeste <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LvyZjxL_oHs">derrotar al Bayern</a> en casa merced a goles de Careca y Carnevale. Un doblete del brasileño selló el empate en tierras muniquesas y la presencia de los napolitanos por primera vez en una final europea.</p>
<p style="text-align: justify">El rival sería el Stuttgart de Jürgen Klinsmann, Fritz Walter o Srecko Katanec. Además, los alemanes comenzarían adelantándose en la ida, merced a un gol del excelente y técnico centrocampista Maurizio Gaudino, que complicaba bastante las cosas por su valor doble. Maradona de penalti y Careca apenas tres minutos antes del final<span class="pullquote_left">Maradona no pudo irse a Marsella, pero a cambio Ferlaino se cargó a Ottavio Bianchi</span>, colocaban una victoria mínima que se confirmaría con un espectacular <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X36jxuM3uXY">empate a tres</a> en el Neckarstadion. La Copa UEFA viajaba también al sur de Italia y Nápoles seguía viviendo el sueño. La derrota en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=saHkpFAAhAk">final de Coppa</a> ante la Sampdoria se le perdona a un equipo que estaba llegando a cotas nunca imaginadas. Ese sueño parecía tornarse pesadilla cuando ese verano Maradona acusaba a Ferlaino de incumplir su promesa de dejarle marcharse a Marsella si daba al Napoli un título europeo. Maradona estaba ya cansado del estrés de su vida en Italia, de estar siempre vigilado y bajo presión. Buscaba algo nuevo y Marsella y el proyecto de Tapie parecían ideales. Pero Ferlaino se negó a traspasarle, sabía que la afición no se lo perdonaría y, además, la Copa UEFA no era el título europeo en el que el presidente pensaba cuando hablaba con Maradona. A cambio, le ofreció la cabeza de Bianchi, que fue sustituído por Albertino Bigon, un entrenador conocido por su <i>laissez faire</i>. Así pues, Maradona se quedó, y con un equipo sin bajas destacables y las adquisiciones del centrocampista Massimo Mauro y de Gianfranco Zola, comenzó una temporada que terminaría con lo que debía ser el cúlmen del fútbol italiano como capital mundial de este deporte: Italia 90.</p>
<p style="text-align: justify">El 17 de septiembre, tras remontar ante la Fiorentina, el Napoli se hace con la cabeza de la clasificación y, consiguiendo grandes resultados en los enfrentamientos directos con sus rivales (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSIR11R7mDA">2-0 al Inter</a>, 3-1 a la Roma y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PYCstaEm1EE">3-0 al Milan</a>), los partenopeos se consagraron campeones de invierno. Al inicio de la segunda vuelta el equipo bajó un poco el rendimiento permitiendo la recuperación de sus rivales, especialmente del Milan, que se confirmó como el principal perseguidor y que incluso les devolvió el 3-0 de la primera vuelta. Tras esta dura derrota contra los rossoneri, el Napoli no levantó cabeza y también perdió contra el Inter, momento que el cuadro de Sacchi aprovechó para ponerse líder y mantenerse así hasta el 8 de abril. Lo que se iba a vivir a partir de esa fecha fue algo muy parecido a lo sucedido en 1988, pero a la inversa. Los milanistas empataron en Bolonia mientras el Napoli derrotaba a la Atalanta en los despachos –Alemao fue alcanzado por una moneda-. También sufrieron los de Sacchi una sorprendente derrota ante un Verona que luchaba por no descender. A pesar de empezar ganando, se vieron remontados y perjudicados por tres expulsiones, entre ellas la de Van Basten. Mientras, el Napoli le metía cuatro al Bolonia y se ponía líder, asegurándose el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrDaNIioDKA">segundo título</a> de campeón de Italia con una victoria en casa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9QVKUUjJlkw">contra la Lazio</a>. Maradona había llegado a final de temporada muy disminuido físicamente, arrastrando problemas en ambos tobillos. Pero no había tiempo para quejarse, aguardaba el Mundial.</p>
<blockquote><p>Italia 90 fue el canto del cisne para el gran Maradona y para el Napoli.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Argentina llegaba a defender su título mundial rodeada de problemas. Lesiones, sanciones y retiradas de jugadores importantes, además de una serie de malos resultados tenían a Bilardo y sus hombres en el alambre. Pero nadie lo estaba más que Maradona, que para aquel entonces se había convertido en el personaje más perseguido<span class="pullquote_right">Maradona llegó al Mundial de Italia como un personaje odiado</span> de Italia, en enemigo de las clases dirigentes y de todos los peces gordos del Calcio. Y Diego estaba dispuesto a cobrarse la mayor venganza posible contra ellos en su Mundial. Italia, por su parte, era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zYiAuas76aU">la gran favorita</a> para ganar la Copa del Mundo. Tenía un fantástico grupo de jugadores dirigidos por un entrenador, cuanto menos, mediocre. Los italianos, con una unidad defensiva sideral –Zenga, Bergomi, Baresi, Ferri, Maldini-, las gotas de calidad de Giannini, Berti y Donadoni, la estrella de Baggio y la revelación de Schillacci navegaron por aguas más o menos tranquilas hasta las semifinales. Argentina, por su parte, lidió desde el primer momento con todo tipo de problemas y su camino hasta el penúltimo partido  fue un calvario. Pero Maradona los lideró bien tras la derrota contra Camerún. <i>Echó una mano</i> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">contra la URSS</a> -demostrando que dios era realmente ambidiestro- y se sacó de la manga una victoria que sumió a Brasil en una crisis existencial como no se había visto desde 1950.</p>
<p style="text-align: justify">Bien, pues Italia y Argentina, por esas casualidades de la vida, se debían medir en Nápoles. Y para entonces Maradona era el Rey de Nápoles y esta, la capital de Argentina. Y Diego usó todo su poder: les recordó a los napolitanos los gritos de <i>terroni</i> y <i>lavatevi</i> y todas las injusticias que con ellos cometía una Italia que sólo parecía acordarse del sur cuando le convenía. Esto tocó la fibra de muchos y, aunque San Paolo permaneció <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=H1vqEGsWETE">mayoritariamente italiano</a>, ni mucho menos fue un estadio hostil para Argentina. Italia nunca perdonaría eso a Maradona, y más aún cuando la espada con la que Diego les había amenazado mediante sus declaraciones se clavó en el corazón de una Azzurra que se veía en la final. El propio Maradona lo sabía: su etapa italiana estaba acabada. Los pitos al himno durante la final y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=svEx6iCV1s8">los insultos</a> que el Diez dedicó a la cámara, para que todos lo entendieran clarito, sellaron el divorcio.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina perdió la final e Italia disfrutó de las lágrimas de capitán albiceleste. Era cuestión de tiempo que Diego desapareciese para siempre de Italia y de Nápoles. Los rumores sobre droga, Camorra y demás asuntos turbios se hacían más y más intensos. Nadie quería creerlo, nadie quería verle caer en Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xo1LT6PUPJY">17 de marzo de 1991</a> sucedió. Apareció la <i>blanca mujer</i> de la que hablaba <i>El Potro</i> y Diego voló. El Napoli, de tanto añorarlo, le copió la vida, descendió a los infiernos, estuvo a punto de morir y resurgió de sus cenizas para volver a situarse, no sin sufrimientos, en una posición cómoda.</p>
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		<title>Ruido del Vinilo &#8211; Alondra Bentley</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2015 01:55:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Canal Youtube]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Alondra Bentley]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1990]]></category>
		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>
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		<description><![CDATA[En «Ecos del Balón» estamos de suerte por dos motivos diferentes: con «Ruido del Vinilo» estrenamos una nueva serie, en la cual mezclaremos música, fútbol y sociedad, y además para su primer capítulo hemos contado con la gran participación de Alondra Bentley. &#160; A lo largo de la serie del «Ruido del Vinilo» intentaremos, siempre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En <i>«Ecos del Balón»</i> estamos de suerte por dos motivos diferentes: con <i>«Ruido del Vinilo»</i> estrenamos una nueva serie, en la cual mezclaremos música, fútbol y sociedad, y además para su primer capítulo hemos contado con la gran participación de Alondra<span id="more-170001"></span> Bentley.</p>
<p><iframe width="940" height="527" src="https://www.youtube.com/embed/bZER8n5U5XU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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<p style="text-align: justify">A lo largo de la serie del <i>«Ruido del Vinilo»</i> intentaremos, siempre gracias a la música, conocer mejor el contexto sociocultural en el que se desarrollan las distintas formas de jugar al fútbol alrededor de todo el mundo. En su primer capítulo, Alondra Bentley nos cuenta su primer recuerdo futbolístico, la semifinal entre Inglaterra y Alemania de la Copa del Mundo de Italia 1990, para luego deleitarnos con su maravillosa voz interpretando una de las canciones de su nuevo disco, <i>«Resolutions»</i>, que saldrá a la venta después de este mismo verano.</p>
<p>Referencias:<br />
&#8211; <a target="_blank" href ="http://alondrabentley.com/"><i>Web de Alondra Bentley</i></a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://twitter.com/alondrabentley"><i>Alondra Bentley</i></a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://twitter.com/Nine_Stories"><i>Nacho Ruiz</i></a></p>
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		<title>Chiquito grande</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jul 2014 01:59:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1990]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 2014]]></category>
		<category><![CDATA[Goycoechea]]></category>
		<category><![CDATA[Sabella]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Romero]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">D</span>esde el primer día de competición, esta Argentina 2014 me recuerda poderosamente a la que alcanzó la final en Italia 90. Hay muchas<span id="more-132023"></span> similitudes: los genios, aunque condicionantes, dejaron de volar como antaño hicieron, aunque <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wu0FfcdZQ18">sus detalles siguiesen resolviendo</a> partidos. Tampoco destacaban ninguna de las dos generaciones por su talento creativo. A nivel de espectáculo ofrecían lo justito, siendo generosos. No obstante, la competitividad y la garra, <i>«recuperadas»</i> por Argentina en este Mundial, les permitían dejar su puerta a cero e ir pasando rondas. La albiceleste se planta hoy en la final como hace 24 años: sin encajar un gol en eliminatorias. Para conseguirlo, aliarse con el azar ha sido algo indispensable.</p>
<p>Y en ese azar, como hace casi dos décadas y media, el portero ha sido básico. Si en el 90, Sergio Goycoechea fue clave parando un millón de penaltis, otro Sergio, Romero, ha calcado algunos de los méritos de su tocayo. Con su pie salvador ante Suiza o los penales ante Holanda, Romero ha justificado la decisión de Sabella de no sacarlo del once pese a la suplencia perpetua en su club, el Mónaco. Mucho tiene que ver el gusto de <i>Pachorra</i> por su inalterable grupo, que prácticamente no varió desde <a target="_blank" href ="http://www.goal.com/es-co/news/4562/main/2014/07/09/4948602/este-equipo-naci%C3%B3-en-barranquilla-record%C3%B3-mascherano">su nacimiento en Barranquilla</a>. Como sea, Romero ha mantenido una regularidad apreciable estos tres años, con exhibiciones tremendas como aquella ante Chile en 2012. Aparecen pocas palabras de elogio para él, pero lo cierto es que la difícil portería argentina nunca le pasó por encima.<br />
</div>
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		<title>Verano del 90</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Jul 2014 01:57:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Bora Milutinovic]]></category>
		<category><![CDATA[Cayasso]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1990]]></category>
		<category><![CDATA[Costa Rica]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Medford]]></category>
		<category><![CDATA[Jozef Venglos]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Gabelo Conejo]]></category>
		<category><![CDATA[Roger Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Tomas Skuhravy]]></category>

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		<description><![CDATA[ive Costa Rica en un estado de fibrilación ante las gestas de su selección nacional en Brasil. Encuadrada en el llamado «Grupo de la Muerte», ni los más optimistas daban un céntimo por los costarricenses en la gran cita mundialista. Pero los ticos, sorprendiendo a propios y extraños, se convirtieron en el matagigantes del torneo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">V</span>ive Costa Rica en un estado de fibrilación ante las gestas de su selección nacional en Brasil. Encuadrada en el llamado <i>«Grupo de la Muerte»</i>, ni los más optimistas daban un céntimo por los<span id="more-130755"></span> costarricenses en la gran cita mundialista. Pero los <i>ticos</i>, sorprendiendo a propios y extraños, se convirtieron en el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/costa-rica-relevo-generacional-exito-campbell-urena-borges-gamboa-navas/">matagigantes del torneo</a> y confirmaron que, si el grupo era verdaderamente de la muerte, no lo era para ellos. La barrera, el listón <i>«imposible»</i> de Italia 90, había sido superado.</p>
<blockquote><p>La primera aparición mundialista de los Ticos fue hace 24 años.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los paralelismos con la actualidad son muchos si nos referimos a la actuación de los costarricenses en aquel Mundial italiano. La clasificación había sido lograda en una CONCACAF<span class="pullquote_right">En 1990 también cayeron en un grupo difícil</span> en la que México no pasaba por su mejor momento –habían sido expulsados por presentar jugadores mayores a un Mundial juvenil-, y el grupo que les había tocado en suerte no parecía sencillo: Brasil, Escocia y Suecia. Para un conjunto formado con jugadores de la liga local y sin ningún futbolista de renombre, parecía un claro punto y final. El debut fue contra una veterana selección escocesa en el nuevo Luigi Ferraris de Génova. El plan del seleccionador <a target="_blank" href ="http://futbol.repretel.com/brasil2014/noticia/229205/2014/06/16/bora-milutinovi%C4%87-costa-rica-va-super-bien">Bora Milutinovic</a> se basó en intentar contener a los de Andy Roxburgh y tratar de matar en rápidas contras. Claudio Jara era el hombre que debía liderar el ataque costarricense. Pero Costa Rica rompió todos los pronósticos y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Uxn2LkSfpuA">aguantó firmemente el 1-0</a> conseguido por Cayasso, a poco de comenzar el segundo tiempo, tras una combinación entre Chaves, Ramírez y Marchena, culminada por un taconazo de Jara que permitió a Cayasso elevar la pelota ante la salida de Leighton. Esto debía poner sobre aviso a todos en el Mundial. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo reto era aún mayor. Tocaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5XaBxETg5pk ">enfrentarse a Brasil</a> en un Delle Alpi copado por aficionados brasileños. Milutinovic, viejo zorro, decidió utilizar la segunda equipación, en homenaje al decano Club Sport Libertad. Una equipación a rayas blancas y negras. La Juventus saltaba al césped ese día. No fue un elemento decisivo, pero sí pasó a la historia del Mundial. La derrota, mínima, permitía aún albergar esperanzas. Había que hacer la machada ante la Suecia de Ravelli, Brolin, Thern o Ekström. Los suecos eran un equipo rocoso y cuadriculado bajo la dirección de Olle Nordin.</p>
<p style="text-align: justify">Se volvía a Génova y sería el día de la consagración de la gran figura de Costa Rica en ese Mundial y por los siguientes años. Luis Gabelo Conejo, el excéntrico guardameta de CS Cartaginés<span class="pullquote_left">Gabelo Conejo se consagró en este Mundial</span>, se dio a conocer al Mundo. A pesar de que, tras hacer una excelente intervención ante un tiro de falta, Ekström anotaba en el rechace, ir por detrás en el marcador fue sinónimo de derrota en el Mundial italiano. Sólo se remontaron dos partidos, el más célebre el de cuartos entre Inglaterra y Camerún. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3uKM8ut4UD8">otro fue este</a>. Con Conejo salvando los muebles en varias ocasiones, Costa Rica llegó viva al tramo final del partido. En los últimos 15 minutos, los <i>ticos</i> apretaron el acelerador y un cabezazo de Roger Flores igualaba la contienda. A falta de dos minutos, una carrera de Hernán Medford daba la victoria a Costa Rica que, increíblemente, se clasificaba para octavos. Conejo y Medford se convertirían en símbolos del fútbol costarricense. El portero se ganaría un contrato en España, con el Albacete, donde se convirtió en un ídolo, y el atacante llegaría incluso a disputar el Mundial de 2002.</p>
<blockquote><p>Los octavos de final presentaban una durísima prueba.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ni más ni menos que la potente selección checoslovaca se interponía entre los hombres de Bora Milutinovic y los cuartos de final. Los checos habían pasado segundos<span class="pullquote_right">Skuhravy fue demasiado para esta Costa Rica</span> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1jT7rXqmZJ0 ">en el grupo de Italia</a> y contaban con varias de las sensaciones del torneo. Ninguna más grande que el gigantón delantero centro <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zJSR3g2eLoI ">Tomas Skuhravy</a>. El grupo conjuntado por Jozef Venglos conjugaba una excelente generación, en lo técnico, lo táctico y, especialmente, en lo físico. Líbero, en la figura de Miroslav Kadlec, Ivan Hasek –uno de los mejores mediocentros del torneo- patrullando el medio campo, el abrumador despliegue de Jozef Chovanec, la calidad de Moravcik y el incisivo Lubos Kubik apoyando a Skyhravy en ataque. Muchos elementos a respetar, pero nunca temer.</p>
<p style="text-align: justify">Milutinovic tenía otras cosas de las que preocuparse. Primero, el desplazamiento desde el norte de Italia, donde Costa Rica había estado instalada durante la primera fase del Mundial, hasta Bari, al sur, donde se disputaría el encuentro de cuartos. Italia 90 fue un Mundial de calor asfixiante, de bochorno agobiante, pero en Bari era todavía más exagerado. Segundo, y más importante, la baja de Gabelo Conejo. El héroe costarricense se había lesionado en el hombro contra Suecia y no iba a ser de la partida. Hermidio Barrantes sería su sustituto. </p>
<p style="text-align: justify">Decir que Milutinovic <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=H5MQa2o5bEg ">salió temeros</a>o sin su gran baluarte es quedarse corto. Hasta seis defensas nominales iniciaron el partido, dejando a Jara y Cayasso como elementos más ofensivos. Aún así, poco pudo hacer ante la avalancha centroeuropea. Apenas transcurridos diez minutos, Moravcik ya había asistido a Skuhravy para abrir el marcador. Los <i>ticos</i> resistieron así hasta el comienzo de la segunda parte cuando, ante la sorpresa de todos, un cabezazo de Ronald González batía a Stejskal y ponía el 1-1 en el marcador. ¿Se venía una nueva gesta? Apenas duró siete minutos la ilusión. Otro pase de Moravcik a Skuhravy restablecía la ventaja de los de Venglos, refrendada por un gol de falta de Lubos Kubik. Una asistencia de Chovanec permitó a Skuhravy, el ariete del Sparta Praga que luego haría fortuna en la Serie A, completar su hattrick. Costa Rica se iba a casa, pero con la cabeza alta, bien seguros de que serían recibidos como los héroes que eran. Junto con Camerún, habían sido la gran revelación del Mundial y Conejo fue elegido entre los mejores jugadores. Hoy, supervisa personalmente el trabajo de su digno sucesor, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/keylor-navas-portero-costa-rica-competir-contra-italia-uruguay-inglaterra/">Keylor Navas</a>.</p>
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		<title>La herencia de los viejos Diablos</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Jun 2014 08:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Bélgica]]></category>
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		<description><![CDATA[abía decidido probar suerte en la Serie A italiana, como todos los futbolistas que tenían ambición de proyectarse al mundo en los 80. Tras años de brillante rendimiento en el Anderlecht le había llegado la oportunidad de jugar con el Inter de Milan en el campeonato más potente del planeta. Las cosas no fueron bien [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>abía decidido probar suerte en la Serie A italiana, como todos los futbolistas que tenían ambición de proyectarse al mundo en los 80. Tras años de brillante rendimiento en el Anderlecht le había<span id="more-127329"></span> llegado la oportunidad de jugar con el Inter de Milan en el campeonato más potente del planeta. Las cosas no fueron bien pese a su innegable clase, sufrió una terrible lesión y un año después, cuando se había recuperado, el Inter ya había ocupado su sitio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-gran-bayern-munich-anos-setenta-beckenbauer-muller-maier-hoeness-rummenigge/">con Rummenigge</a> y Brady. Fue cedido al Ascoli, donde tampoco tuvo su mejor temporada. No era excesivamente mayor, recién cumplidos los 30, cuando decidió volver a su Bélgica natal para intentar relanzar una carrera que había entrado en un incómodo <i>impasse</i>. Él, que había sido el alma de una selección belga al alza, se vio relegado al banquillo en el verano de 1984, durante la Eurocopa celebrada en suelo francés. La perspectiva del Mundial de 1986 era demasiado tentadora como para seguir en un campeonato en el que no acababa de poder ser él mismo. El 7 de Octubre de 1985, en una lluviosa noche en algún lugar entre Bruselas y Amberes, su coche se estrellaba contra los guardarraíles de la autopista y, aunque su juventud y fuerza física le permitieron luchar durante dos días, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=E9hhkeYTyGg">Ludo Coeck</a> moría y sumía al fútbol belga en un profundo estado de shock.  El hombre al que sus famosos cañonazos rasos habían granjeado el apodo de <i>«Ludo Boum»</i> abría, con su ausencia, una nueva etapa en la historia de la selección belga.</p>
<blockquote><p>Coeck había crecido como una de las figuras del boyante fútbol belga de los 70.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ludo debutó en una época en la que Bélgica y su fútbol comenzaban a cumplir todas las expectativas que habían creado anteriormente. La brillante estela de Paul van Himst había puesto al país en el mapa, y tanto su Anderlecht como el Standard de Raymond Goethals comenzaban a ser vistos como clásicos del fútbol europeo. Coeck tuvo tiempo de jugar con van Himst y otros fenómenos como Rensenbrink, François van der Elst, Arie Haan o Frank Vercauteren. Al tiempo que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pADEMA8oMtE">el Anderlecht llegaba a finales europeas</a> –y las ganaba-, el campeonato belga atraía a muchos de los mejores jugadores de Holanda, del norte de Europa y a los liberados de la Europa del Este. Elkjaer, Lato, Lubanski, el entrenador Ernst Happel, etc eran algunas de las figuras de un torneo que crecía y cuyos clubes se estaban convirtiendo en fuerzas a reconocer en Europa. Pocos jugadores brillaban más que Ludo Coeck en esta época. Desde su posición original en la banda izquierda hasta su reconversión al centro, el flamenco era adorado por los aficionados debido a su entrega y su tremebundo disparo. </p>
<p style="text-align: justify">Bajo la firme mano del entrenador Guy Thys, los belgas se aprovecharon de todo el talento que generaba su campeonato doméstico y conjuntaron un equipo nacional que iba a dar que hablar en la siguiente década. Con Coeck en el centro del<span class="pullquote_right">Guy potenció el talento que existía en su Liga</span> campo junto a René Vandereycken, habilitando al incansable Vercauteren en el ala derecha y combinando con el mortal fuera-dentro de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CfbmmqRAg7E">Jan Ceulemans</a> desde la izquierda, la sobriedad de Eric Gerets en el lateral y la seguridad del líbero Walter Meews o el portero Jean Marie Pfaff, los belgas superaron a los favoritos Austria y Escocia en su grupo de clasificación y se metieron en la Eurocopa de 1980, que se celebraría en Italia. Coeck, sin embargo,  ante la sorpresa de todos no fue convocado y los veteranos Wilfried van Moer –una leyenda que ya había jugado el Mundial del 70- y Maurice Mertens ocuparon su puesto. Thys creó un equipo muy seguro en defensa, no excesivamente vistoso, pero ideal para competir en un torneo corto. Los belgas fueron la revelación del campeonato, eliminaron a Italia, Inglaterra y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-Wn7T8dXMMI">España</a> en la fase de grupos, y sólo un doblete de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gFyV_E-Fkug">Horst Hrubesch</a> les alejó del preciado trofeo. Terminaron en un fantástico segundo puesto que lanzó al estrellato a buena parte del equipo.</p>
<p style="text-align: justify">Coeck, lejos de venirse abajo –algo muy poco de su estilo- firmó en las siguientes tres temporadas el mejor fútbol de su carrera. Sin el viejo van Moer, no podía perderse el Mundial de España. Primero había que clasificarse, claro, y el grupo con Francia, Irlanda y Holanda –además de la cenicienta chipriota-, con dos plazas en  juego, no era fácil. Bélgica sufrió por su falta de un goleador implacable que materializase el trabajo del equipo. Erwin Vandenbergh era el delantero más destacado del equipo, pero no era un atacante de élite mundial. Irlanda y Francia marcaron más, los franceses y los holandeses encajaron menos, pero fue la capacidad para competir de los discípulos de Thys lo que los llevó a España. Por el camino quedan las prestigiosas victorias sobre neerlandeses <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Rv0eLKHHwmQ">y galos en Bruselas</a>. Para sorpresa de todos, van Moer siguió en el equipo, pero Coeck se había convertido en alma de los <i>«Diablos Rojos»</i> y, de destacar en España, un gran traspaso a una liga mayor era bastante probable. 1982 estaba siendo un gran año para Coeck, que había sido clave en la progresión de un Anderlecht que durante esa temporada fue el mejor equipo de Europa y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OOi-IXlP5tw"><i>debió</i></a> haber ganado la máxima competición continental.</p>
<blockquote><p>El Mundial de 1982 en España se tornó en una gran oportunidad para el crack belga.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En España, la selección belga se vio en el gran escaparate de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PtaRPNR6QQs">abrir el Mundial</a> ante la vigente campeona, Argentina, que además de mantener a todos sus astros de 1978 añadía uno más resplandeciente si cabe, Diego Maradona.  El Pelusa jugaba en su nuevo estadio, ya que acababa de ser traspasado al Barcelona por una cifra astronómica y todo el planeta fútbol esperaba una gran actuación del diez de la Albiceleste ante su nuevo público.  Pero los belgas, que salieron con un equipo más conservador que de costumbre, sorprendieron al mundo cuando Vandenbergh batió a Fillol con el único y decisivo gol de la tarde. Ante el talento argentino, Bélgica opuso el trabajo de una defensa rocosa y un centro del campo <i>box-to-box</i>, tal era el despliegue físico de los Vercauteren, Coeck, Ceulemans y Vandermissen. Arriba Vandenbergh y Czerniatynski eran dos balas que incomodaban a Olguin y a Passarella, que tuvo que contener bastante sus impulsos atacantes. Los belgas habían salido vivos de la boca del lobo, y los dos partidos que quedaban parecían asequibles.</p>
<p style="text-align: justify">Pero estos <i>«Diablos Rojos»</i> no estaban acostumbrados a las victorias holgadas. Ante apenas quince mil espectadores en Elche, los salvadoreños hicieron olvidar que venían de encajar diez goles ante Hungría. Guevara Mora, el portero más joven del Mundial<span class="pullquote_left">Ludo Coeck fue capital en el Mundial de España</span> con apenas 20 años, vio como su portería era perforada sólo una vez por el equipo que había derrotado a los todopoderosos argentinos. Tuvo que ser Ludo Coeck, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zws-xl_UTD0">un trallazo impresionante</a> desde casi 40 metros, el que marcase el gol de la victoria. Esos tiros potentísimos, a baja altura, con el bote antes del portero para coger más velocidad aún, son el gran legado de Coeck al fútbol. Faltaba el partido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=25y4od3L8OU">contra los magiares</a>, a los que Argentina había goleado, pero que traían todavía un saldo de goles tremendo a su favor. Thys salió con el mismo equipo que ante El Salvador, y se vio por detrás a la media hora, merced a un gol de Joszef Varga. La entrada de van Moer tras el descanso dio a los belgas más control en el centro del campo, ya que el veterano de 37 años y Coeck combinaron bien en la parcela ancha. El gol del empate se resistió merced a un par de buenas intervenciones de Meszaros, el excelente y bigotón portero húngaro, pero a quince minutos del final una asistencia de Ceulemans permitó a Czerniatynski igualar el marcador. Bélgica pasaba primera de grupo y regresaba a Barcelona tras dos partidos en Elche. </p>
<p style="text-align: justify">Los rivales en esa segunda liguilla serían la URSS y Polonia. A priori, el equipo de Thys podía mirarles de igual a igual y pensar en luchar por una plaza en las semifinales. Pero algo se rompió en la concentración belga. El autoritario Thys, un hombre capaz de manejar bien un grupo pero poco amigo de payasadas de cualquier tipo, no era la persona ideal para estar alrededor del histriónico Jean Marie Pfaff. El entrenador consideró que el guardameta estaba demostrando muy poca seriedad y responsabilidad, además de una actitud infantil, y le sentó. Custers y Munaron, dos porteros muy inferiores al del Beveren, disputaron la segunda fase. Contra Polonia van Moer y Coeck volvieron a formar junto en el eje del mediocampo, pero el experimento no salió tan bien como contra Hungría. Fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZM8L1Qgov1c">el gran día de Zibi Boniek</a>, que hizo un hattrick y se consagró mundialmente. Esta durísima derrota dejaba a Bélgica prácticamente eliminada, ya que la diferencia de goles era casi insalvable. La URSS de Dassaev y Blokhin se encargó de certificar el triste final de este Mundial para los <i>«Diablos Rojos»</i>.</p>
<blockquote><p>Enzo Scifo debutará con Bélgica mientras Coeck sigue buscando dar el salto en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras el Mundial se empieza a especular con la salida de Coeck y varios de sus compañeros hacia el extranjero. La 82-83 es una fenomenal campaña para Ludo, que con 28 años está en plenitud y ve cada vez con mejores ojos el emprender la aventura fuera del Parc Astrid<span class="pullquote_right">El Anderlecht comenzó a ser temido en Europa</span>. Además, ese mismo año debuta un joven de 17 años llamado a ser su sucesor: Enzo Scifo. El de La Louviere se convierte en la gran atracción del equipo, y se asegura que la continuidad del talento en el centro del campo <i>mauve</i> estaba asegurada.  Entrenados por van Himst, y con jugadores de la talla del líbero Luka Peruzovic, Frank Vercauteren, Edwin Vandenbergh y , sobre todos, Ludo Coeck y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HESHp31SJDE">Juan Lozano</a>, los belgas ganan la Copa de la UEFA <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VKq0L0Jzq2M">ante el Benfica</a> del guardameta Manuel Bento y el técnico Sven Goran Eriksson. Lozano y Coeck forman una combinación imparable en el centro del campo. El español organiza en corto y en largo, mientras el belga es un <i>box-to-box</i> de manual. Su campaña será tan buena que Lozano fichará por el Real Madrid y Coeck, ahora sí, abandona Bélgica para irse a la Serie A. Tras tres ligas, cinco copas, dos Recopas,  una UEFA y una Supercopa Europea, se va al Inter. Ninguno de los dos alcanzará el estado de forma de este año 83 en sus nuevos destinos.</p>
<p style="text-align: justify">Scifo se destapa tras la marcha de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=t8DDNQIw898">grandes hombres</a> del centro del campo del Anderlecht y llegará a la Euro 84 como titular. Este torneo es famoso, aparte de por el gran fútbol desplegado por equipos como Francia, Dinamarca o Portugal, por ser el primero de una generación de geniecillos del balón como Scifo, Hagi, Laudrup, Butragueño o Stojkovic. Bélgica se ha clasificado por delante de Suiza, la RDA y Escocia cómodamente, y Coeck ha sido fundamental con sus goles en un par de partidos antes de su lesión.</p>
<p style="text-align: justify">En los campos franceses, los belgas empiezan con una sólida victoria ante Yugoslavia por 2-0. Pero contra los anfitriones el cielo se les cae encima. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jya3KYRzgp4">Platini</a> juega uno de los mejores partidos de su carrera profesional y los <i>«Diablos Rojos»</i> son<span class="pullquote_left">Coeck jugó su último partido ante Dinamarca</span> aplastados por 5-0. Coeck entra en el descanso, pero parar el caudal ofensivo francés aquella tarde en Nantes era una utopía. Ante Dinamarca, que era la sensación europea del momento, los belgas se adelantan 2-0 antes del descanso y parecen asegurar su puesto en las semis. Coeck entra en la media parte sustituyendo a Nico Claesen con la misión de asegurar el medio campo. Pero los daneses, y en especial <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A12uT6GqIP8">el joven Laudrup</a>, dan una exhibición en la segunda parte. Frank Arnesen recorta distancias, Kenneth Brylle el jugador del Anderlecht empata –no hay peor cuña que la de la propia madera-, y un imparable Elkjaer Larsen da la puntilla a seis minutos del final.  Vercauteren, Vandereycken, Scifo, Coeck y Ceulemans no son capaces de dominar o aplacar el torbellino danés en esa segunda parte. Había nacido la <i>«Dinamáquina»</i>, la <i>«Dinamita Danesa»</i>, y el mundo les adoraba. Para Coeck fue una despedida amarga de la selección; la desgracia no le dejaría volver a enfundarse la camiseta de su país.</p>
<blockquote><p>Con la muerte de Ludo Boum, el joven Scifo debe asumir los galones.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Bélgica va cambiando de guardia durante ese bienio 84-86. Muchos de sus jugadores van haciéndose veteranos y savia nueva entra en el equipo. Continúan grandes líderes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=79XzB72Qhv4 ">como Pfaff</a>, Gerets, Vercauteren o Ceulemans, pero es Scifo quien empieza a recibir todos los focos. Con apenas 18 años, el joven número diez belga no se arredra. Más aún con la trágica desaparición de un Coeck al que las lesiones y la mala suerte en Italia había señalado durante los últimos dos años. Al Anderlecht vuelve <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Juan_Lozano">Juan Lozano</a> tras su paso por el Madrid, y lo hará para ser el protector y mentor de la joven joya. Se entenderán muy bien, y Thys seguirá haciendo esfuerzos para convencer al de Coria del Río de que se una a sus <i>«Diablos»</i>. Lozano es la pieza que encantaría al seleccionador belga: un regista ideal para organizar los ataques de su equipo, y que además estaría bien protegido por una excelente defensa. Pero Lozano nunca se decidió a abandonar su sueño de jugar con España. Calidad no le faltaba, pero el seleccionador Muñoz siempre prefirió tipos más agresivos en esa parcela del campo. Lozano no podía competir competir con Víctor Muñoz, Francisco o Calderé a ojos del entrenador de España, y para centrocampista fino ya tenía a Ricardo Gallego.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, Thys va renovando poco a poco el equipo durante la clasificación para Mexico 86. Las grandes novedades son Georges Grün, un rápido central que puede jugar de lateral; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LJ8Jiew1Z-Q">Nico Claesen</a>, atacante de gran movilidad que se convertirá en la referencia atacante de la nueva Bélgica antes de irse al Tottenham; Leo Clijsters, central al que su hija ha relegado al anonimato; Daniel Veyt y Phillip Desmet, la conexión de ataque del sorprendente Waregem; y los jóvenes del renovado Anderlecht, como Stephan Demol o Patrick Vervoort y los hermanos Leo y Franky van der Elst, del Brujas, dos trabajadores natos. Franky cubrirá las espaldas de Scifo durante más de una década en la selección nacional. El punto álgido de este proceso de clasificación se dará <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1Ph80TGL64Y ">en la repesca</a> ante los eternos rivales, Holanda. Bélgica se muestra como un bloque mucho más hecho que los talentosos jóvenes holandeses, y merced a un gol de última hora marcado por Grün en Rotterdam se clasifica para México.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez más el primer partido de Bélgica suscita atención mundial. Su rival es México, los anfitriones, y ante 115 mil apelotonados hinchas, con un calor infernal a las 12 de la mañana –probablemente los peores horarios de la historia del Mundial-, los belgas se fríen al sol mientras <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">los aztecas se adelantan</a> con sendos cabezazos de Fernando Quirarte y Hugo Sánchez.  El ambiente es infernal, no sólo por el calor, sino porque los gritos de <i>«¡México, México!»</i> retumban en el <i>«Coloso de Santa Úrsula»</i>. Todo el país, que ha sufrido un terrible terremoto pocos meses antes del comienzo del campeonato, está detrás de sus selección. Bélgica sufre, pero consigue recortar justo antes del descanso gracias al gol de Vandenbergh, el único delantero alineado por Thys. En el descanso, el técnico belga, varía el esquema del 4-5-1 al 4-4-2 al introducir a Claesen y Demol, dando más libertad a Scifo y a un Ceulemans cuyo movimiento favorito, ese fuera-dentro partiendo desde la izquierda, resulta inofensivo en el horno mexicano.  Bélgica pierde y tiene que ganar imperiosamente a Irak para mantener opciones.</p>
<p style="text-align: justify">Ante <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Mn2TQLwNcnc ">los iraquíes</a>, Thys sale con un esquema muy poco utilizado durante toda su etapa. Convierte a Gerets en central y cede los carriles a Vercauteren, cuya resistencia nunca ha estado en duda, y a Vervoort. En ese 3-6-1 nominal, Nico Claesen es la referencia en ataque y Ceulemans, partiendo<span class="pullquote_left">Durante el campeonato, Thys fue cambiando la cara a los «Diablos»</span> de una posición más centrada, tiene libertad para aparecer como segundo delantero o como un centrocampista más. La manija es para Scifo y Desmet.  Irak es una selección floja, pero mucho más adaptada al calor y el césped altísimo y seco que caracterizaron este Mundial. Aún así, los belgas salen fuertes, Scifo marca a los 15 minutos y Claesen transforma un penalti a los 22. Con la ventaja ya conseguida, ahora Bélgica podía retrasarse un poco, pillar algo de aliento, y esperar. Los hombres dirigidos por el ex delantero del Barcelona Evaristo de Macedo, inquietaron varias veces a un seguro Pfaff, y marcaron merced a un buen pase de Natiq Hashim, que la gran figura iraquí Ahmed Rahdi remachó a la red. No hubo más, y Thys y sus chicos pudieron ponerse a la sombra con sus dos primeros puntos. Ante Paraguay el sistema volvió a cambiar, esta vez al 3-5-2, con dos atacantes natos como Veyt y Claesen. Pero sobre todo cambió la cara del equipo, Thys metió juventud y pulmones. Sin Gerets, Grün, de 24 años, entró en el equipo. Hugo Broos, con 34, ponía las canas en la línea de tres que completaba Michel Renquin, un veterano de la Euro 80. De medio campo para arriba, Scifo y Demol, con 20, Vervoort con 21 y Claesen con 23 formaban un once que reflejaba la renovación del fútbol belga. Fue una combinación entre Vercauteren y Ceulemans, sin embargo, la que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9OKk85csswo ">dio la ventaja</a> a Bélgica antes del descanso. No tardó Paraguay en igualar tras la media parte, gracias al excelente Roberto Cabañas, que haría un doblete al nivelar a quince minutos del final el 2-1 marcado por Veyt. Bélgica se quedaba con tres puntos, pasaba tercera de grupo y se tendría que enfrentar a uno de los grandes ogros del Mundial, la URSS de Valeri Lobanovskiy.</p>
<blockquote><p>Las eliminatorias de la Copa del Mundo de Mexico 86 consagraron a los Diablos Rojos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No era un secreto que los soviéticos eran favoritos para el partido de octavos. Su primera fase había sido arrolladora, incluyendo la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">demolición de Hungría por 6-0</a>, el dominio sobre la Francia campeona de Europa y la esperada victoria contra los canadienses. Tenían un equipo formado sobre la base del Dinamo de Kiev que, bajo la batuta del propio Lobanovskiy,  había conquistado a Europa durante su campaña hacia el título de la Recopa, aplastamiento del Atlético de Madrid mediante. A ese excelente grupo de jugadores, se le unía el fenomenal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Rinat Dassaev</a>, probablemente el mejor portero del mundo, el todoterreno Sergei Alejnikov y los atacantes Rodionov y Protasov.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el 15 de junio, a las 4 de la tarde en León, el infierno se abatió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">sobre unos soviéticos</a> que, a partir de la hora de juego, se derretían literalmente en el campo. Y, por primera vez, los <i>«Diablos»</i> sacaron ventaja de la temperatura. Lobanovskiy salió con nueve jugadores del Dinamo más Dassaev y Alejnikov, cambiando su habitual 4-4-2 por un 4-5-1 destinado a ahogar a los belgas en el centro del campo y aprovechar la velocidad supersónica de Belanov en ataque. Sólo un atacante para los tres centrales de Thys, pero ¡vaya tarde les daría! Atrás, un muro de ladrillo en la figura de Dassaev y camiones de carga como Bessonov, Demianenko y el excelente líbero Kuznetsov. Y el cañón de Vasili Rats en la izquierda. Thys salió con Pfaff, ultramotivado por su duelo con Dassaev, Gerets, Renquin y Grün como centrales, Vercauteren en el carril derecho, Vervoort en el izquierdo, Scifo, Demol y Ceulemans por dentro, Veyt y Claesen arriba.</p>
<p style="text-align: justify">La cosa empezó como todo el mundo pensaba cuando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v_NBzWo9b4Y">Igor Belanov</a> recibió un pase de Zavarov y envió un obús al fondo de la portería de un Pfaff que ni siquiera pudo reaccionar. La URSS dominó el primer tiempo, como era de esperar,<span class="pullquote_right">Bélgica reaccionó por partida doble vs URSS</span> con presión sobre los centrocampistas belgas y esas contras milimétricas que habían dejado a todo el mundo boquiabierto durante toda la temporada. Eran un equipo de club y se notaba. Faltaba ver cómo reaccionaba al pasar el fatídico punto de la hora de juego. Pero antes de llegar a los 60 minutos, un fantástico centro de Vervoort desde la izquierda encontró a Scifo dentro del área. El pequeño genio la controló perfectamente y batió a Dassaev. Los soviéticos no se vinieron abajo, y una pérdida de balón de Ceulemans permitió a Zavarov combinar de nuevo con Belanov, que definió raso y al palo derecho de Pfaff. Fácil  Pero los belgas tardaron poco en reacción. Apenas seis minutos después, Ceulemans, en fuera de juego, superaba a Dassaev con un disparo bajo. La primera de tantas intervenciones de dudosa calidad del trencilla <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Frederiksson</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Para la prórroga los de Lobanovskiy parecían no tener mucho más en el depósito de combustible, y Stephane Demol, al borde del descanso, cabeceaba el gol que ponía a los belgas en ventaja por primera vez. Seis minutos después, Nico Claesen fusilaba a Dassaev desde dentro del área, ante la inoperancia de la defensa soviética. Bélgica acababa de dar una campanada brutal en la Copa del Mundo, y aunque Belanov marcó el tercero para los soviéticos –su tercero también-, los discípulos de Thys pasaron a cuartos de final. Fue un partido para la historia, de los mejores que se han jugado en un Mundial. Los <i>«Diablos Rojos»</i> comenzaban su impensable carrera hacia la inmortalidad. Para los soviéticos, un equipo de culto, quedará este partido como un gran ejemplo de lo que pudo ser y no fue. Y un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Balón de Oro que Belanov</a> ratificó con esta gran actuación.</p>
<p style="text-align: justify">Puebla era la sede para un partido de cuartos de final que prometía ser el más excitante de todo el torneo. Los dos equipos de moda debían medirse en el Estadio Cuahutemoc. Pero ni la URSS ni Dinamarca llegaron. Bélgica y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">España</a> se habían colado en la fiesta y agriado<span class="pullquote_left">Pese a su buen hacer, Bélgica no tuvo nada que hacer ante el Diego</span> el ponche. Tan agrio como fue su partido, un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">soporífero encuentro</a> que se decidió cuando en una tanda de penaltis un equipo tiene a Jean Marie Pfaff y el otro a Andoni Zubizarreta. Todos los sabíamos. Y a una generación de españoles los traumó. Era de locos, ¡Bélgica en unas semifinales mundialistas! Tras eliminar a dos fantásticos equipos, tocaba la machada de intentarlo contra el mejor jugador del campeonato. El Pfaff, Gerets, Renquin, Grün, Vercauteren, Scifo, Demol, Ceulemans, Vervoort, Veyt y Claesen ya se recitaba de memoria. Y los once de Argentina también.  Se volvía al Azteca y las circunstancias eran muy diferentes desde aquel partido inaugural. Durante casi 55 minutos Bélgica aguantó más o menos bien a los argentinos, con alguna buena parada de Pfaff, un gol anulado a Valdano –él no tenía la mano de ningún dios-, y bastantes sudores. Pero Maradona estaba bullicioso, cada vez que el Pelusa agarraba la pelota dos belgas lo agarraban a él, y ni así. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Burruchaga para Maradona</a>, pum, pum. Vacunados. Se lo olían los de Thys, que ni pudieron reaccionar. Cuando el Estadio Azteca estaba ya bajo sombra y los belgas podían recuperar algo de aliento, Diego decidió demostrar que <i>lo</i> de Inglaterra no había sido casualidad. Arrancó y ya nadie pudo pararle. Dos a cero, tiempo para que Maradona <i>tirase una pared con Dios</i> -había entrado Bochini, su ídolo- y los belgas asumiesen la derrota y su grandísima andadura en la Copa del Mundo. Nadie se acuerda ya de la final de consolación contra los franceses, pero fue un partidazo digno de mención, pese <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">al 4-2 en contra</a>, prórroga incluida, cómo no. Los belgas volvieron a casa como héroes nacionales y, si hubiera querido, el señor Thys podría haber echado del trono al Rey Balduíno. Finalistas de la Eurocopa y semifinalistas del Mundial en apenas seis años. Si alguien se lo hubiese dicho al aficionado más optimista de Bélgica hacía diez años le hubiesen invitado a dejar la cerveza.</p>
<blockquote><p>La expectativas sobre Bélgica y generación de jóvenes crecieron tras México.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Llegaba el momento de aspirar a un título, o eso parecían indicar todos los resultados. Pero lo cierto es que el secreto de la selección belga había estado siempre en la <a target="_blank" href ="http://pepelotas.wordpress.com/2009/09/17/guy-thys-el-gran-diablo-rojo/">hábil mezcla que Thys</a> hacía entre veteranos y jóvenes. Tras México, los veteranos empezaban a ser muy veteranos y los jóvenes todavía eran bastante jóvenes. Había un pequeño vacío, y el anticlímax llegó cuando Bélgica quedó fuera de la Eurocopa de 1988 en la fase de clasificación, al ser sorprendida por la Irlanda de Jackie Charlton y una renovada Bulgaria en la que comenzaban a aparecer nombres y hombres que unos años más tarde permanecerían para siempre en nuestra memoria.</p>
<p style="text-align: justify">Bélgica se recuperó en la clasificación para Italia 90. Fue un camino plácido. Scifo se había embarcado en la aventura extranjera convertido ya en una gran figura europea. Curiosamente la andadura la había comenzado en el mismo lugar en el que lo hizo Ludo Coeck, en el Inter de Milan. Problemas musculares hicieron que su<span class="pullquote_right">Bélgica llega a Italia&#8217;90 con varias novedades como Nilis o Wilmots</span> estancia a las órdenes de Trapattoni no fuese demasiado exitosa. Se fue a Francia, y tanto en Burdeos como en Auxerre rendirá a buen nivel, y seguirá siendo uno de los hombres importantes del fútbol continental. Siempre en boca de todos para un gran traspaso. Volverá incluso a la tierra de sus antepasados, al Torino, pero aún así nunca cumplirá totalmente las expectativas depositadas en él al inicio de su carrera. La selección ha ido encontrando recambios para los veteranos que ya no estaban. Aparecen Marc Vanderlinden –que será el máximo goleador de toda la clasificatoria- y Marc Degryse para dotar de nuevo dinamismo al ataque. Y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Luc Nilis</a> destacará con el Anderlecht y hará sus pinitos con la selección. Como Marc Wilmots. Bruno Versavel emerge como un centrocampista muy dinámico. Lorenzo Staelens y Philippe Albert representan la renovación en la parte de atrás del equipo y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Michel Preud’Homme</a>, a los 30 años se confirma como sucesor de Pfaff.  Ceulemans, Gerets y Clijsters se mantienen como símbolos de todo el ciclo. El único movimiento importante es la retirada de Thys en 1989. Dice estar cansado y le sustituye su hombre de confianza, Walter Meews, el que fuera su líbero. </p>
<p style="text-align: justify">Bélgica se presenta en Italia 90 como cabeza de serie y uno de los outsiders de la competición. El sorteo le sitúa en un grupo con España, Uruguay y Corea del Sur. Con tres plazas –posibles- para octavos, no debería haber problema. Y además ha vuelto el gran hombre. Guy Thys tarda 8 meses en volver a tomar las riendas del equipo nacional. Bélgica, sin excesiva brillantez pero demostrando ser un equipo muy hecho, cumple el trámite, como si de un oficinista se tratase. Despacha a Corea <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">por 2-0</a> y hace lo propio con Uruguay <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">por 3-1</a>. En este encuentro se muestran credenciales a un posible camino largo en el campeonato. La autoridad con la que los <i>«Diablos Rojos»</i> comandados por un gran Scifo se ponen 3-0 ante los rocosos uruguayos habla por sí misma. Sólo preocupa la sequía y mala imagen de Vanderlinden, que debía ser el hombre gol. Thys lo limpia y no volverá a jugar en el campeonato. Ante España, jugando por el primer puesto de grupo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Bélgica cae</a> ante otro jugador que está destacando sobremanera en el torneo. Míchel adelanta a los españoles de penalti –su cuarto gol en el Mundial- y un centro suyo es aprovechado por Alberto Górriz para marcar el gol de la victoria y dejar a Bélgica segunda. La situación no cambia excesivamente para los de Thys. La elección era entre jugar con una brillante Yugoslavia o con una dubitativa Inglaterra, pero que presentaba un gran equipo.</p>
<blockquote><p>Ante Inglaterra, en el Mundial de 1990, acabó la gran generación belga.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Inglaterra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">era el rival</a>, y no era uno menor. En Bolonia, en ese estadio tan particular que es el Renato Dall’Ara, Bélgica se las vio con un equipo que presentaba grandes figuras como Gary Lineker, John Barnes y Chris Waddle, además del emergente talento de Paul Gascoigne y David Platt, dos hombres a los que no olvidarán fácilmente los aficionados de los <i>«Diablos»</i>. Porque Bélgica jugó bien este partido. Scifo demostró que, seguramente, era el mejor jugador de los que estaban en el campo, incluso lanzó un disparo espectacular que hizo temblar la portería del veteranísimo Peter Shilton. Pero el resultado no se movió. Como no lo hizo en la prórroga. El partido se estaba jugando en una tarde-noche bochornosa, como casi todo el Mundial. Calor y humedad. En el 119, cuando los belgas veían claros los penaltis, que eran una posibilidad muy apetecible para ellos, dado que Preud’homme era un especialista y Shilton no, una falta botada <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">por Gascoigne</a>, flotante, al segundo palo, fue rematada a puerta con una glorioso volea a la media vuelta de David Platt, que batió a un Preu’homme que no se lo podía creer. No había tiempo para más, ni en este Mundial, ni en otros. A pesar de que la dinámica competitiva de este grupo se mantuvo hasta USA 94, lo cierto es que esa volea del entonces jugador del Aston Villa puso punto y final a la época más brillante de los <i>«Diablos Rojos»</i>. Esa que hoy, cuando salten al césped, buscará recuperar la nueva generación de oro del fútbol belga. El mundo les mira.</p>
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		<title>Nápoles-Buenos Aires, vuelo directo</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Dec 2013 03:05:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes ante España. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">ante España</a>. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano<span id="more-100268"></span> de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el mejor jugador del mundo en ese estado de forma, el panorama del campeonato italiano parecía que poco podía cambiar. Hacía falta algo especial para combatir a esa poderosa Juventus sin rival incluso en la liga más fuerte del planeta.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xL2xAZxDs18">6 de julio de 1984</a> aquel pequeño hombre de cabello rizado, físico chaparro y viva mirada salió por primera vez del túnel de vestuarios de San Paolo tenemos serias dudas de quién estaría más impresionado y sorprendido. Él, que había sido la estrella más deseada y rutilante del fútbol internacional y cuya carrera estaba en un impasse lleno de dudas tras su salida de Barcelona, no pudo dejar de alucinar al ver el estadio lleno para verle dar unos toquecitos al balón y saludarles. No más alucinado que los <i>tifossi</i>, que llevaban años recordando a Sívori y Altafini, saboreando la Coppa del 76 o lamentándose de la ocasión perdida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PBVtybhFF4w">en el 81</a>, cuando un holandés volador –Ruud Krol- les hizo luchar por el Scudetto. No más que los chavales que habían bajado desde Chiaiano, San Pietro y Ponticelli, desde Soccavo, la Stella y San Carlo, parecía que todo Nápoles estaba allí. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">¡¡¡MARADONA!!!</a> Apenas saludó, apenas tocó la pelota y ya Diego se sentía en casa. Había encontrado un pedacito de su Buenos Aires en Europa y pronto comprendió que, así como esa gente se lo daría todo, él debía hacer lo mismo por ellos.</p>
<blockquote><p>Los inicios de la aventura napolitana no fueron fáciles para el astro argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Maradona llegó al sur de Italia buscando redención. Su paso por Barcelona no había acabado bien y el inicio de su carrera europea había quedado bastante empañado por lesiones, incidentes –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tejvf8FA8uQ">final de Copa contra el Athletic de Bilbao</a>&#8211; y polémicas varias. Además, no había brillado especialmente en su primera aparición en el Mundial. En los campos españoles, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WFl56Nl9zmo">de albiceleste</a> y de blaugrana, dejó detalles de su grandeza, se vio sometido a marcajes feroces, y la decepción y la frustración se convirtieron en sentimientos demasiado comunes en su vida.</p>
<p style="text-align: justify">Nápoles era volver a empezar, casi de manera literal. También financieramente había tenido un revés grande con su anterior representante Jorge Cyterszpiler, que lo había dejado muy tocado. El club partenopeo, por su parte, llevaba ya 15 años bajo el mando de Corrado Ferlaino y seguía buscando salir de la irregularidad a la<span class="pullquote_right">Maradona llegó a un Napoli que competía por no descender a Serie B</span> que se había visto abocado desde los tiempos en que Sívori, Altafini y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Zoff</a> lo habían puesto en el mapa. A pesar del reciente buen recuerdo del año 81, el equipo no estaba para luchar por altas cotas. Maradona mismo reconoce en su biografía que no se esperaba lo que encontró. El Napoli se había salvado la campaña anterior por un punto escaso,  y además sus dos jugadores más destacados, Krol y Dirceu, abandonaron el club. Junto a Maradona llegó el también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFtMv52OKNY">argentino Daniel Bertoni</a>, un jugador que se movía por el frente de ataque, que había tenido ya una carrera larga y además, había ganado el Mundial con Argentina. Sería el principal apoyo de un Maradona que sufriría los rigores del Calcio ese primer año. El resto del equipo era de una mediocridad preocupante, si acaso se salvaban el capitán, el veterano Bruscolotti, y Salvatore Bagni, centrocampista internacional. Parecía muy poco en un campeonato al que llegaban también ese verano Rummenigge, Sócrates, Junior o Souness.</p>
<p style="text-align: justify">Conducido por el entrenador Rino Marchesi, y liderado por Maradona y Bertoni (25 goles entre ambos), el Napoli navegó todo el año alejado de aguas peligrosas y luchó por entrar en las competiciones continentales. Es probable que nunca más se vea celebrar los goles y las victorias tan efusivamente a Maradona. Venía de Boca y el Barcelona, equipos hechos para ganar, y fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xGwtEDoYq-0">como volver a su Argentinos</a>, luchando cada punto por la salvación, por arañar un puesto en el medio de la tabla. Volver a los orígenes fue una bendición para Diego, que durante este año desarrolló una comunión con los napolitanos que ya nunca abandonaría. A ello contribuyó el racismo de la gran mayoría de aficiones del norte del Italia, los gritos de <i>«terroni»</i> en Verona o Bérgamo y los <i>«¡lavatevi, lavatevi!»</i> en Turín. Cuanto más le querían dañar, más fuerte se hacía, más disfrutaba quitándoles puntos, más se crecía recibiéndolos en San Paolo junto a su gente. El odio y la persecución que sufrían los napolitanos y él mismo se convertirá en su mayor fuente de energía y en su motivación. Cada año, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tVMtilsNzeI">Diego</a> querrá robarles un botín más grande a los altivos norteños.  Para completar el cuadro, ese año 85 se proclama campeón de Italia el equipo con la afición más racista del país, el Hellas Verona de Osvaldo Bagnoli, de Elkjaer y de Briegel. </p>
<p style="text-align: justify">Diego no va a parar hasta que pueda ofrecerles lo mismo a los aficionados de San Paolo y, en general, a la gente del sur de Italia. Maradona se involucra en la confección del equipo, exige a Ferlaino buenos jugadores que le ayuden en su empresa. Ese verano llega Claudio Garella, el portero campeón con el Verona, también<span class="pullquote_left">Ferlaino mejoró el equipo con el fichaje, sobre todo, de Giordano</span> Alessandro Renica, uno de los mejores líberos de Italia y Eraldo Pecci, un magnífico centrocampista que no cuajaría finalmente. La adquisición más importante es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OsI75cex814">la de Bruno Giordano</a>, un rebelde que había sido sancionado por el caso del <i>Totonero</i>, pero sobre todo un goleador capaz de compenetrarse a la perfección con Maradona y Bertoni. También se cambia el entrenador, llegando Ottavio Bianchi, cuyos planteamientos defensivos le costarán problemas con <i>El Diez</i> más adelante. La mejora en la plantilla es ostensible y así lo será también en la clasificación final. El Napoli termina tercero del campeonato, a seis puntos de la todopoderosa Juve de Trapattoni y Platini. El equipo empieza a derrotar a los grandes, y así es como cae la propia Juventus en la novena jornada en San Paolo, y también el Inter. Por si fuera poco, Maradona regala un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M94htIRKAek">aplastante 5-0 contra los campeones del Verona</a> a los aficionados que se congregan el 20 de octubre de 1985 en el estadio partenopeo. Maradona termina el campeonato con once goles –empatado con su compañero de selección/rival Passarella, que juega en la Fiore-, mientras Giordano marca 10. Además, Diego está inmerso en la preparación para el Mundial de México.</p>
<blockquote><p>El verano del 86 cambia definitivamente la vida de Diego Armando Maradona y del Nápoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Satisfecho por su buena campaña en la Serie A, Maradona afronta el reto del Mundial liderando a una Argentina que no carbura bajo la dirección de Bilardo. Nada importa, porque bajo el abrasador calor del verano mexicano, Maradona explota y da la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tNRXF5FeRdY">mayor exhibición individual</a> que se haya visto en una Copa del Mundo. Nadie duda ya de quien es el mejor jugador del planeta y, cumplido su objetivo con la selección, toca asaltar nuevos retos con su club.</p>
<p style="text-align: justify">Bruscolotti, el veterano capitán, reconoce de facto el indiscutible liderazgo de Diego, y le entrega el brazalete a pesar de que él seguirá jugando. Es el símbolo del cambio, el momento en que el Napoli deja atrás los años de mediocridad y empieza la era de los grandes objetivos. La consolidación de<span class="pullquote_right">Aunque sigue jugando, Bruscolotti le entrega el brazalete al Diego</span>  un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vkQiPRxrfAg">joven Ciro Ferrara</a> y de Alessandro Volpecina será una de las noticias de ese año, conformando una línea defensiva que será la red de seguridad que Bianchi teje para proteger a Maradona y Giordano.  El internacional Fernando de Napoli llega del Avellino para consolidar aún más el centro del campo junto a Bagni, y la aparición de Francesco Romano, un centrocampista ofensivo firmado de la Triestina y que llegará a la selección italiana, es también una de las notas positivas en cuanto a la composición de la plantilla. Bertoni, por su parte, abandonó el club, siendo sustituído en el ataque por el corpulento Andrea Carnevale, que venía del Udinese. La temporada se presenta dura ya que, aunque la Juventus parece haber pasado su mejor momento, se produce el desembarco en Milan de Silvio Berlusconi. Además, los fichajes en la mejor liga del mundo son siempre de relumbrón y casi todos los equipos se refuerzan de manera excelente. Donadoni llega a Milan, mientras el Inter firma a Giovanni Trapattoni y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3-QejVvKnQ">a Passarella</a>, la Fiorentina a Ramón Díaz y la Sampdoria a Briegel y Toninho Cerezo, por citar algunos.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada empieza con decepción para el Napoli, ya que queda eliminado a las primeras de cambio de la Copa de UEFA ante el Toulouse francés, pero eso le permitirá centrarse al cien por cien en las competiciones nacionales. Desde la jornada nueve, merced a un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TSfAcgsaLbM">maravilloso 1-3</a> en Turín contra la Juve, los partenopeos se harán con el liderato y lo mantendrán de manera consistente, resistiendo los asaltos de la propia Juventus y del Inter. A las últimas jornadas se llegó con un Napoli dubitativo, que había perdido buena parte de su ventaja, y que apenas tenía dos puntos sobre Juve e Inter. Finalmente, en una inolvidable tarde en San Paolo, los de Ottavio Bianchi fueron capaces de asegurar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uNMUsyduv2Q">el punto necesario</a> al empatar con la Fiorentina. Un partido en el que, por cierto, un tal Roberto Baggio anotó su primer gol en la Serie A. Carnevale, que anotó cuatro goles en los últimos cuatro partidos de liga fue el autor del tanto que daba el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b0devXSzl_w">Scudetto al Napoli</a>. El primero que viajaba al sur de Italia. Maradona había cumplido su promesa. Y no contento aún, regaló a la ciudad un impensable doblete. Tras eliminar a Brescia, Bolonia y Cagliari, los partenopeos derrotaron a doble partido a la Atalanta -otro de los enemigos preferidos de Diego- para firmar el doblete, sólo el tercero de toda la historia del fútbol italiano, tras Torino en 1949 y Juventus en 1960.</p>
<p style="text-align: justify">Maradona era ya dios en Nápoles. Santa Maradona era ya tan venerada como San Gennaro y el pibe de oro aún quería más. Porque cuanto más quería él, más felices eran todos los de su alrededor. Es cierto que los<span class="pullquote_left">Al Diego no le gustaba la visión defensiva del fútbol de su técnico</span> escándalos –reales o inventados- nunca le abandonaron. Desde su presunto –por entonces- consumo de drogas, hasta relaciones con la Camorra, enfrentamientos con el presidente y el entrenador… Con Ferlaino las cosas eran difíciles. Diego era ambicioso, y el presidente también, pero no era fácil llegar a acuerdos. Con Bianchi las relaciones empezaron a enfriarse tras el Scudetto. A Diego no le gustaban sus métodos de entrenamiento, ni su visión defensiva del fútbol, ni mucho menos que Bianchi quisiera que corriese <i> como si fuese uno más</i>. Pero como las cosas iban bien, todo parecía menos grave. Más aún cuando el delantero de la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, uno de los mejores jugadores del Mundial de Mexico y un atacante codiciado por muchos equipos punteros firmaba con el Napoli. Además, con él, llegaba Giovanni Francini, presto para apuntalar aún más la línea defensiva de Bianchi. La Copa de Europa parecía un objetivo posible, si bien esa campaña de 1988 se presentaba como una de las más fuertes de la década.</p>
<p style="text-align: justify">La aventura europea, que se presumía larga y exitosa, acabó pronto. El bombo, caprichoso como sólo puede serlo uno al que no se le ponen trabas, decidió emparejar en la primera ronda a los campeones de Italia y España. La ida, en un Bernabeu cerrado, midió a Maradona con los miembros de la Quinta del Buitre, reforzados por aquella llamada <i>de los Machos</i> -H.Sánchez, Gordillo, Buyo-, y con veteranos como Camacho, Juanito o Santillana. El partido será recordado como aquel en el que, en expresión de Valdano <i>los pajaritos le dispararon a las escopetas</i>, cuando Chendo le tiró un caño al propio Maradona. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SoNyrh0kAko">2-0 que los blancos consiguieron</a> de renta fue imposible de remontar en San Paolo. Un 1-1 que dejaba sabor amargo de esa primera experiencia en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras, en una Italia que recibía a estrellas como Rudi Völler, Ian Rush, Ruud Gullit, Marco Van Basten o Enzo Scifo, el Napoli sigue a un ritmo intratable. Gana sus primeros cinco partidos de liga destacándose en cabeza, liquida a la <a target="_blank" href ="">Sampdoria en Génova</a> cuando era su principal perseguidor, gana el campeonato de invierno y a finales de febrero saca cinco puntos al Milan de Sacchi. Parecía que el segundo Scudetto iba camino  de Napoles bajo las alas de una delantera que hacía las delicias de los aficionados. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hGF_7TZYMwo">delantera Ma-Gi-Ca</a>, Maradona-Giordano-Careca. Aunque el término ya existía con Carnevale en lugar de Careca.   </p>
<p style="text-align: justify">El 10 de abril, a cinco jornadas del final, el Napoli tenía cuatro puntos de ventaja sobre los <i>rossoneri</i>, que no habían sido capaces de aprovecharse de algunos de los tropiezos de los líderes en los dos meses precedentes. Pero el Milan encandenó un par de victorias que se revelaron decisivas: ganó en Roma mientras los de Maradona perdían en Turín ante la Juve, venció el Derby della Madonnina al mismo tiempo que el Napoli empataba en Verona. Así pues, los milanistas llegaron al enfrentamiento directo en San Paolo a un punto de los partenopeos. En uno de los partidos más famosos de la historia de la Serie A, los hombres de Arrigo Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KzGXPY5dUy4">se impusieron por 2-3</a>, gracias a un doblete de Pietro Paolo Virdis y a otro gol del recuperado Marco Van Basten, que se había pasado más de media temporada lesionado y empezaba ahora a escribir su leyenda milanista. Tras esto el Napoli se desintegró. Un equipo que había perdido apenas dos partidos de los 25 primeros de liga, perdió cuatro de los últimos cinco y, a pesar de una derrota en los despachos por incidentes contra la Roma, al Milan le bastó un empate en Como para ganar el Scudetto. El único, por cierto, que ganará Arrigo Sacchi en toda su carrera.</p>
<blockquote><p>La consagración de Maradona se produce en las dos siguientes temporadas, pero la puerta de salida se va abriendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 88 es tenso, más que nunca. Maradona y Bianchi no se soportan y eso pone las cosas difíciles. El campeonato italiano, además, sigue reforzándose más y más, y la Sampdoria se consolida como un equipo a tener en cuenta bajo la guía de Vujadin Boskov. Los holandeses del Milan se consagran en la Eurocopa y Sacchi trae a Rijkaard. Trapattoni pesca en Alemania a Matthäus y Brehme, también llegan al Inter Díaz y Berti.  Ferlaino, por su parte, no quiere ser menos y firma al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9bLTLkqV6gs">centrocampista brasileño Alemao</a>, que llega del Atlético de Madrid. El de Lavras es un medio con muchísimo recorrido y que también distribuye el juego. Junto a él, Luca Fusi y Massimo Crippa compensan la marcha de Bagni. La defensa se mantiene, pero Garella deja paso a Giuliani en la portería.  También abandona el equipo Bruno Giordano, asumiendo Carnevale más cuota de protagonismo.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo, como podemos observar, cada año es mejor, más completo y con una rotación mayor, pero esta temporada 88-89 no será recordada por su actuación en la liga. La Serie A ha aumentado hasta 18 equipos, y<span class="pullquote_right">El Napoli no puede con el Inter en Liga, pero va a por todas en la UEFA</span> las cuatro jornadas extra sólo servirán para que la máquina de Trapattoni, el llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ"><i>«Inter de los Alemanes»</i></a>, destroce todos los records habidos y por haber en el campeonato italiano. Gana la liga con 11 puntos de diferencia sobre un Nápoles que sólo pierde 5 partidos –pero es que el Inter gana 26-, encaja apenas 19 goles, marca 67, y Aldo Serena marca 22 goles, algo que no se veía desde hacía más de 25 años. Careca y Carnevale tienen una gran temporada anotadora -19 y 13-, pero Maradona arrastra problemas físicos que volverán habitual el hecho de que juegue infiltrado. Sin embargo, en la Copa de la UEFA, el Napoli sí deja su sello. Tras la decepción del año anterior, Maradona está dispuesto a ofrecer un título europeo a la ciudad. Se sufre para eliminar al PAOK de Salónica y al Lokomotiv de Leipzig, y aún más para superar a un talentoso Girondins de Burdeos. Carnevale marcó pronto en el Parc Lescure, pero el resto de la eliminatoria fue cerradísima, los partenopeos pasaron por ese escaso 1-0. </p>
<p style="text-align: justify">Con la liga ya prácticamente perdida, en marzo se jugaron los cuartos, y el emparejamiento con la Juventus tuvo tintes épicos. Entre otras cosas porque los napolitanos necesitaron remontar un 2-0 adverso que se habían traído de Turín. La Juve estaba lejos de su mejor época a inicios de la década, pero aún contaba con grandes jugadores como Laudrup, Rui Barros, Alejnikov, Zavarov o Marocchi. San Paolo reventó cuando, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WcfvA-SwN0s">en el minuto 119</a>, un gol de Alessandro Renica –uno de los jugadores más injustamente olvidados de ese equipo- hacía valer los de Maradona y Carnevale, y enviaba al Napoli a las semifinales, además de fastidiar a la odiada <i>Vieja Señora</i>. Cabalgando sobre esa euforia consiguió, apenas 15 días después, el cuadro celeste <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LvyZjxL_oHs">derrotar al Bayern</a> en casa merced a goles de Careca y Carnevale. Un doblete del brasileño selló el empate en tierras muniquesas y la presencia de los napolitanos por primera vez en una final europea.</p>
<p style="text-align: justify">El rival sería el Stuttgart de Jürgen Klinsmann, Fritz Walter o Srecko Katanec. Además, los alemanes comenzarían adelantándose en la ida, merced a un gol del excelente y técnico centrocampista Maurizio Gaudino, que complicaba bastante las cosas por su valor doble. Maradona de penalti y Careca apenas tres minutos antes del final<span class="pullquote_left">Maradona no pudo irse a Marsella, pero a cambio Ferlaino se cargó a Ottavio Bianchi</span>, colocaban una victoria mínima que se confirmaría con un espectacular <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X36jxuM3uXY">empate a tres</a> en el Neckarstadion. La Copa UEFA viajaba también al sur de Italia y Nápoles seguía viviendo el sueño. La derrota en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=saHkpFAAhAk">final de Coppa</a> ante la Sampdoria se le perdona a un equipo que estaba llegando a cotas nunca imaginadas. Ese sueño parecía tornarse pesadilla cuando ese verano Maradona acusaba a Ferlaino de incumplir su promesa de dejarle marcharse a Marsella si daba al Napoli un título europeo. Maradona estaba ya cansado del estrés de su vida en Italia, de estar siempre vigilado y bajo presión. Buscaba algo nuevo y Marsella y el proyecto de Tapie parecían ideales. Pero Ferlaino se negó a traspasarle, sabía que la afición no se lo perdonaría y, además, la Copa UEFA no era el título europeo en el que el presidente pensaba cuando hablaba con Maradona. A cambio, le ofreció la cabeza de Bianchi, que fue sustituído por Albertino Bigon, un entrenador conocido por su <i>laissez faire</i>. Así pues, Maradona se quedó, y con un equipo sin bajas destacables y las adquisiciones del centrocampista Massimo Mauro y de Gianfranco Zola, comenzó una temporada que terminaría con lo que debía ser el cúlmen del fútbol italiano como capital mundial de este deporte: Italia 90.</p>
<p style="text-align: justify">El 17 de septiembre, tras remontar ante la Fiorentina, el Napoli se hace con la cabeza de la clasificación y, consiguiendo grandes resultados en los enfrentamientos directos con sus rivales (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSIR11R7mDA">2-0 al Inter</a>, 3-1 a la Roma y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PYCstaEm1EE">3-0 al Milan</a>), los partenopeos se consagraron campeones de invierno. Al inicio de la segunda vuelta el equipo bajó un poco el rendimiento permitiendo la recuperación de sus rivales, especialmente del Milan, que se confirmó como el principal perseguidor y que incluso les devolvió el 3-0 de la primera vuelta. Tras esta dura derrota contra los rossoneri, el Napoli no levantó cabeza y también perdió contra el Inter, momento que el cuadro de Sacchi aprovechó para ponerse líder y mantenerse así hasta el 8 de abril. Lo que se iba a vivir a partir de esa fecha fue algo muy parecido a lo sucedido en 1988, pero a la inversa. Los milanistas empataron en Bolonia mientras el Napoli derrotaba a la Atalanta en los despachos –Alemao fue alcanzado por una moneda-. También sufrieron los de Sacchi una sorprendente derrota ante un Verona que luchaba por no descender. A pesar de empezar ganando, se vieron remontados y perjudicados por tres expulsiones, entre ellas la de Van Basten. Mientras, el Napoli le metía cuatro al Bolonia y se ponía líder, asegurándose el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrDaNIioDKA">segundo título</a> de campeón de Italia con una victoria en casa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9QVKUUjJlkw">contra la Lazio</a>. Maradona había llegado a final de temporada muy disminuido físicamente, arrastrando problemas en ambos tobillos. Pero no había tiempo para quejarse, aguardaba el Mundial.</p>
<blockquote><p>Italia 90 fue el canto del cisne para el gran Maradona y para el Napoli.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Argentina llegaba a defender su título mundial rodeada de problemas. Lesiones, sanciones y retiradas de jugadores importantes, además de una serie de malos resultados tenían a Bilardo y sus hombres en el alambre. Pero nadie lo estaba más que Maradona, que para aquel entonces se había convertido en el personaje más perseguido<span class="pullquote_right">Maradona llegó al Mundial de Italia como un personaje odiado</span> de Italia, en enemigo de las clases dirigentes y de todos los peces gordos del Calcio. Y Diego estaba dispuesto a cobrarse la mayor venganza posible contra ellos en su Mundial. Italia, por su parte, era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zYiAuas76aU">la gran favorita</a> para ganar la Copa del Mundo. Tenía un fantástico grupo de jugadores dirigidos por un entrenador, cuanto menos, mediocre. Los italianos, con una unidad defensiva sideral –Zenga, Bergomi, Baresi, Ferri, Maldini-, las gotas de calidad de Giannini, Berti y Donadoni, la estrella de Baggio y la revelación de Schillacci navegaron por aguas más o menos tranquilas hasta las semifinales. Argentina, por su parte, lidió desde el primer momento con todo tipo de problemas y su camino hasta el penúltimo partido  fue un calvario. Pero Maradona los lideró bien tras la derrota contra Camerún. <i>Echó una mano</i> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">contra la URSS</a> -demostrando que dios era realmente ambidiestro- y se sacó de la manga una victoria que sumió a Brasil en una crisis existencial como no se había visto desde 1950.</p>
<p style="text-align: justify">Bien, pues Italia y Argentina, por esas casualidades de la vida, se debían medir en Nápoles. Y para entonces Maradona era el Rey de Nápoles y esta, la capital de Argentina. Y Diego usó todo su poder: les recordó a los napolitanos los gritos de <i>terroni</i> y <i>lavatevi</i> y todas las injusticias que con ellos cometía una Italia que sólo parecía acordarse del sur cuando le convenía. Esto tocó la fibra de muchos y, aunque San Paolo permaneció <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=H1vqEGsWETE">mayoritariamente italiano</a>, ni mucho menos fue un estadio hostil para Argentina. Italia nunca perdonaría eso a Maradona, y más aún cuando la espada con la que Diego les había amenazado mediante sus declaraciones se clavó en el corazón de una Azzurra que se veía en la final. El propio Maradona lo sabía: su etapa italiana estaba acabada. Los pitos al himno durante la final y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=svEx6iCV1s8">los insultos</a> que el Diez dedicó a la cámara, para que todos lo entendieran clarito, sellaron el divorcio.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina perdió la final e Italia disfrutó de las lágrimas de capitán albiceleste. Era cuestión de tiempo que Diego desapareciese para siempre de Italia y de Nápoles. Los rumores sobre droga, Camorra y demás asuntos turbios se hacían más y más intensos. Nadie quería creerlo, nadie quería verle caer en Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xo1LT6PUPJY">17 de marzo de 1991</a> sucedió. Apareció la <i>blanca mujer</i> de la que hablaba <i>El Potro</i> y Diego voló. El Napoli, de tanto añorarlo, le copió la vida, descendió a los infiernos, estuvo a punto de morir y resurgió de sus cenizas para volver a situarse, no sin sufrimientos, en una posición cómoda.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 35</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Feb 2013 02:45:55 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ue y será la única final que europea que verá el mítico estadio de San Mamés. Los leones, entrenados por Koldo Aguirre y con José Ángel Iribar como gran capitán, alcanzaron la última ronda del torneo después de eliminar en semifinales al Molenbeek belga. Allí esperaba la gran Juventus de Turín, dirigida por el eterno [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">F</span>ue y será la única final que europea que verá el mítico estadio de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/ultimo-derbi-athletic-bilbao-real-sociedad-san-mames/">San Mamés</a>. Los leones, entrenados por Koldo Aguirre y con José Ángel Iribar como gran capitán, alcanzaron la última ronda del torneo<span id="more-51095"></span> después de eliminar en semifinales al Molenbeek belga. Allí esperaba la gran Juventus de Turín, dirigida por el eterno Trapattoni. Los italianos vencieron 1-0 en la ida con gol de Marco Tardelli. En la vuelta, un tempranero gol de Bettega obligaba al Athletic a marcar tres goles. Los vascos rozaron la proeza, remontando el partido con los tantos de Churruca y Herrero, pero no fue suficiente. La Catedral no pudo ver a su equipo levantar la Copa de la UEFA.</p>
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<p style="text-align: justify">La final de la Copa del Mundo de 1990 fue el fiel reflejo de un campeonato por momentos excesivamente cerrado y temeroso. Argentina y Alemania repetían la final de cuatro años antes en México. Se parecía pero no era lo mismo. Tanto el conjunto argentino como su gran genio, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Diego Armando Maradona</a>, llegaban en condiciones precarias al partido decisivo. El astro albiceleste soportó grandes dolores en el tobillo durante todo el Mundial. Alemania, entrenada por Beckenbauer, aprovecharía su potencia física para no dejar respirar al crack, anulando así la elaboración de los de Bilardo. Un gol de Andreas Brehme a poco de la conclusión daba la revancha al país germano.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/A0zy_UakAnY" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>Aquella magnífica generación de Alemania</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2012 00:33:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Desde Notas de Futbol, Gabriel Caballero recuerda la victoria de Alemania en Italia &#8217;90. Comandados desde el banquillo por Franz Beckenbauer y liderados en el campo por Lothar Matthäus, aquella brillante generación de jugadores alemanes con una prolífica carrera en el Calcio,se impusieron a la Argentina de Maradona en la gran final. &#8212; NOTAS DE [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Desde <i>Notas de Futbol</i>, Gabriel Caballero recuerda la victoria de Alemania en Italia &#8217;90. Comandados desde el banquillo por Franz Beckenbauer y liderados en el campo por Lothar Matthäus, aquella brillante generación de jugadores alemanes<span id="more-5720"></span> con una prolífica carrera en el Calcio,se impusieron a la Argentina de Maradona en la gran final.</p>
<p><a target="_blank" href ="http://www.notasdefutbol.com/"><strong>&#8212; NOTAS DE FÚTBOL &#8212;</strong></a></p>
<p style="text-align: justify;"><i>“Alemania siempre está ahí. Con mayor o menor éxito, con más o menos brillo, pero siempre con el oficio, la eficacia, la profesionalidad y ese gen competitivo y ganador que lleva a la Mannschaft a ser siempre un rival a batir y por defecto favorita a cualquier competición en la que haga acto de presencia.»</i> [&#8230;]</p>
<p>···</p>
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