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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa del Mundo 1954</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>EL AÑO EN QUE GARRINCHA DRIBLÓ A LA PSICOMETRÍA (FÚTBOL MULATO: IX)</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Apr 2020 02:01:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Brasil acudió a Suecia 1958 con una de las organizaciones más científicas -si no la que más en absoluto- que habían podido verse en un campeonato de selecciones. El proceso de configuración del equipo contó incluso<span id="more-271997"></span> con uno de los primeros psicólogos que aplicó dicha ciencia al campo del deporte, el insigne João Carvalhaes, quien también acompañó al conjunto en su viaje a Europa como garante de que no se repetirían los acontecimientos que derivaron en la tristemente célebre <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Berna"><i>«Batalla de Berna»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">En aquella ocasión el partido de cuartos de final que les había enfrentado contra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">los <i>«Magiares Mágicos»</i></a> acabó con ambos combinados en el vestuario húngaro, intercambiándose botellazos y con el seleccionador brasileño, Zezé Moreira, estampando una bota en la cara de su homólogo europeo, según parece en represalia por un salivazo fugado desde los labios de uno de los atletas del este. Fueron necesarios hasta veinte minutos para que la policía suiza diera por finalizada la reyerta.</p>
<p style="text-align: justify">Como marca la tradición la prensa brasilera culpó al árbitro, el británico Arthur Ellis, de la derrota, achacándole un uso abusivo de su autoridad y convirtiéndole durante meses en el enemigo público número uno. La comisión técnica brasileña en cambio optó por un enfoque menos visceral y determinó que, ante la imposibilidad de actuar sobre el criterio arbitral, se dedicarían a evaluar las variables metodológicas que hubiesen podido influir en esta desagradable experiencia, cuyo doloroso efecto se vio sin lugar a dudas multiplicado por el entonces cercano recuerdo de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">derrota en Maracaná ante Uruguay</a>.</p>
<blockquote><p>Brasil y Hungría terminaron a la gresca en 1954, en lo que se dio a conocer como la «Batalla de Berna».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente se diagnosticó que la preparación emocional del equipo había sido errónea. Los jugadores fueron clasificados de excesivamente temperamentales, emocionalmente vulnerables y faltos de la preparación psicológica <span class="pullquote_right">Brasil llegó a dudar de su mentalidad</span>que requería un campeonato mundial. Supuestamente esta falta de autocontrol provocaba que la excesiva responsabilidad derivase en miedo, siendo los jugadores de raza negra la principal diana de estas acusaciones para las que incluso se acuñó un síndrome, el complejo de <i>«perro callejero»</i>, definición atribuible al <a target="_blank" href ="http://www.metro.org.br/es/editor/nelson-rodrigues-frases-4-politica-e-futebol">periodista Nelson Rodrigues</a>. En un reciente artículo revisionista, el columnista João Máximo reflexionaba que los jugadores del Brasil, presas del furor patriótico, acudieron a aquel partido de fútbol para defender a su país como si este fuese a entrar en una guerra.</p>
<p style="text-align: justify">Este <i>«temor al miedo»</i> de los estamentos federativos fue respondido con un aumento de la disciplina y de la organización meticulosa y científica. Se pretendía no dejar nada al azar. Esta fue la motivación por la cual el médico oficial del equipo y confesor de facto de los jugadores, <a target="_blank" href ="http://veja.abril.com.br/historia/copa-1958/_img/imagens_edicao/gosling-pele.jpg">el Doctor Hilton Gosling</a>, invirtió cientos de kilómetros hasta encontrar el lugar de concentración ideal -entre las arboledas de Hindas (Goteborg)-, o por la que controlaba obsesivamente la alimentación temiendo una intoxicación, extremo para el que recomendaba alimentarse exclusivamente de bocadillos de camino a los encuentros.</p>
<p style="text-align: justify">De cara a tecnificar también el proceso de selección de jugadores, se integró en la seleçao a João Carvalhaes, psicólogo del <i>«Sao Paulo»</i> campeón regional Paulista en 1957. Se aseguraba que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el entrenador Béla Guttmann</a> había aceptado una sugerencia de Cavalhaes de apostar por un jugador, al que valoró como psicológicamente más preparado que el escogido de inicio por el técnico húngaro para afrontar el partido decisivo por el título. El jugador en cuestión cuajó una gran actuación y contribuyó decisivamente a la victoria.</p>
<blockquote><p>Brasil intentó que su estructura interna (médicos, psicólogos) fuera lo más técnica y profesional posible </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El presidente da la Confederação Brasileira de Desportos (CBD), João Havelange, había confiado en su adjunto Paulo Machado de Carvalho, empresario paulista de gran éxito, la organización del equipo nacional y fue este quien tomó la decisión de contratar a un profesional para realizar una batería de pruebas psicotécnicas de evaluación. Práctica en auge desde su introducción en el mercado laboral durante el inicio de la industrialización del país en los años 30.</p>
<p style="text-align: justify">Una comparación estadística de los futbolistas (muestreo de 67 jugadores) con los integrantes de otros gremios había llevado anteriormente a Carvalhaes a concluir que la adecuada práctica del fútbol exigía mayor inteligencia <span class="pullquote_left">Brasil realizó test de inteligencia a todos sus jugadores convocados</span>promedio que la requerida por otros grupos de profesionales (mecánicos, electricistas, oficinistas, artesanos, mensajeros o chóferes de autobús). Así que aparentemente una buena inteligencia correlacionaba con un buen desempeño deportivo. Se procedió a pasar un test de inteligencia (Army Test) a los jugadores seleccionados por Vicente Feola. <a target="_blank" href ="http://www.psico.uniovi.es/REMA/v4n2/a1/p2.html">Se trataba de una prueba de origen militar</a>, destinada al reclutamiento, y con la ventaja de estar adaptada de cara a poder efectuar su pasación a analfabetos. Tras su corrección se presentaron los resultados en una reunión con el comité técnico en la que el jugador Mané Garrincha fue señalado como el atleta de menor competencia intelectual.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de viajar a Suecia se apostó por completar los exámenes con la pasación del Test de la Figura Humana y el de Psicodiagnóstico Miokinético (PMK), continuándose el trabajo de evaluación incluso durante la celebración de la Copa del Mundo, según el propio Carvalhaes de cara a poder <i>«asesorar, orientar y apoyar mejor a los deportistas»</i> (sic).</p>
<blockquote><p>La Confederación brasileña sometió a sus futbolistas a pruebas psicotécnicas de distinta naturaleza</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La importante controversia posterior nace de las valoraciones, rayanas en lo insultante, que el psicólogo efectuó sobre dos futbolistas que tuvieron luego un peso importante en el equipo, Edson Arantes do Nascimento <a target="_blank" href ="http://www.colombiasports.net/wp-content/uploads/2013/01/Garrincha-y-Pel%C3%A9-foto-copa2014govbr.jpg"><i>«Pelé”</i> (17 años) y otra vez Mané Garrincha (25 años)</a>. El primero fue calificado de <i>«adolescente inmaduro»</i>, <i>«obviamente infantil»</i> y <i>«carente del espíritu de lucha necesario»</i>; quedando para el segundo la peor parte al ser tildado de <i>«deficiente mental»</i>, <i>«indisciplinado»</i> e <i>«irresponsable»</i>. Desaconsejando que cualquiera de los dos jugase. A Mané no le beneficiaba que en un partido de preparación en Italia, tras driblar a toda la defensa del AC Milan, optase por esperar en la línea de meta el retorno de uno de los defensores para poder volver a driblarlo y, esta vez sí, marcar un soberbio gol.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a los malos augurios el desempeño de Pelé y Garrincha en los entrenos era tan formidable que una delegación de jugadores, presidida por <a target="_blank" href ="http://www.conmebol.com/es/content/fallecio-nilton-santos-la-enciclopedia-del-futbol-0">Nilton <i>«La Enciclopedia»</i> Santos</a>, instó a Feola a incluirlos en el equipo contra el combinado soviético [1]. Huelga decir que la actuación fue tal que al acabar el partido el defensor de Garrincha, Kuznetsov, se dirigió descompuesto a los periodistas rogándoles que le consiguieran asilo político en alguna embajada, puesto que tenía miedo a volver a Moscú tras haber sido tiranicamente ridiculizado por un cojo [2].</p>
<p style="text-align: justify">Posteriormente, numerosos articulistas cargaron contra la figura de Carvalhaes y por extensión a la de la psicología aplicada al deporte, argumentando en virtud del mal uso que se dio a los instrumentos de diagnóstico. Sin duda hubo una falta de comprensión por parte de Carvalhaes de las habilidades particulares presentes en el juego. No en vano él provenía del mundo del boxeo y en el terreno futbolístico era primordialmente un neófito. Sus métodos de evaluación no estaban diseñados acorde con el campo de desarrollo del trabajo, no contemplando que un sujeto puede alcanzar su madurez personal y estar lejos de su mejor momento como atleta, al carecer de la calidad física que le permitía destacar en ese ámbito.</p>
<blockquote><p>El fútbol de Mané Garrincha y Edson Arantes, Pelé cuestionó la validez de los estudios psicotécnicos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo una parte de la crítica, identificable en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">figuras tan populares como Dante Panzeri</a>, lo que en realidad parecía deplorar era la industrialización del fútbol. La tecnificación del deporte les remitía al proceso por el que se sustituyó al artesano (artista) por la producción en masa (industria). La búsqueda de la predictibilidad y la replicabilidad era entendida como el opuesto al talento innato y al proceso alquímico que forja casi misteriosamente a los grandes equipos, un juego de extremos en los que la seriedad se percibe como el antagonista de la libertad y la técnica lo que aplasta el espíritu humano.</p>
<p style="text-align: justify">El Mundial de mil novecientos cincuenta y ocho no acabó con los prejuicios sobre disciplina y tecnificación, pero si con los del racismo, puesto que el torneo puso en el mapa a los crioulos (mulatos). Irresistibles primero para las jóvenes suecas [3] y luego para todo el mundo. La psicología deportiva en cambio recibió un duro embate en su credibilidad, aunque el doctor José Augusto Evangelho Hernandez hace notar en su ensayo sobre el tema [4] que si bien los tests aplicados por Carvalhaes no fueron eficaces de cara a evaluar competencias futbolísticas, si que alertaban sobre <a target="_blank" href ="http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/entrevista-inedita-garrincha-revela-su-resentimiento-pele-noticia-1499832">la fragilidad de un Mané Garrincha</a> que moriría de cirrosis hepática a la temprana edad de 49 años tras haber malgastado todo su dinero.</p>
<blockquote><p>[1] La teoría de la camarilla interna del seleccionado ha sido recogida por historiadores tan solventes como Brian Glanville, sin embargo los supervivientes del combinado del `58 actualmente lo niegan. La salida de Joel y «Mazzola» Altafini se atribuye a decisiones de Feola y no a una reunión. Existen no obstante motivos que propiciarían que fuese impopular reivindicar una autogestión dado que se ha reivindicado ese triunfo Mundial como ejemplo de organización y espíritu «científico». </p>
<p>[2] Manuel Francisco dos Santos, apodado «Garrincha» o «Mané», tenía una pierna 6 centímetros más corta que la otra, así que técnicamente era cojo. </p>
<p>[3] Durante la celebración del torneo el rey Pelé mantuvo un breve romance con una joven sueca llamada Ilena. Apenas un año después (mayo de 1959), en una gira del Botafogo por la misma Suecia, se produjo el escarceo de Mané Garrincha con una camarera que acabó en el nacimiento de Ulf Lindberg, uno de sus catorce hijos reconocidos.</p>
<p>[4] «<a target="_blank" href ="http://www.revispsi.uerj.br/v11n3/artigos/html/v11n3a17.html">João Carvalhaes, a psychologist world champion football</a>«. Instituto de Psicologia – Universidade do Estado do Rio de Janeiro &#8211; UERJ, Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, Brasil (2011).</p></blockquote>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/zeze-moreira-defensa-en-zona-brasil-tachado-defensivo-poco-exito-pese-al-triunfo/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/08.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/nenem-prancha-clave-descubrimientos-formacion-futbol-brasileno-joao-saldanha/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/10.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>La semana de &#8216;Radio 38ecos&#8217;</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Apr 2016 14:35:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las semanas en el mundo del fútbol son muy intensas y, de hecho, de esa manera queremos vivirlas tanto en la web como en &#8216;Radio 38ecos&#8217;. Pero dicho esto, no nos gustaría nada que por este ritmo os perdieseis ningún contenido de los que preparamos, así que todos los viernes iremos publicando un artículo con [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Las semanas en el mundo del fútbol son muy intensas y, de hecho, de esa manera queremos vivirlas tanto en la web <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/radio-38ecos/">como en <i>&#8216;Radio 38ecos&#8217;</i></a>. Pero dicho esto, no nos gustaría nada que por este ritmo os perdieseis<span id="more-204729"></span> ningún contenido de los que preparamos, así que todos los viernes iremos publicando un artículo con todos los programas radiofónicos de la semana de manera que estos queden bien recopilados. Desde el <i>&#8216;Las Gaunas&#8217;</i> de los domingos hasta el <i>&#8216;Código Cambridge&#8217;</i> de los jueves.</p>
<p><strong><span style="font-size: 110%">DOMINGO &#8211; &#8216;Las Gaunas&#8217; &#8211; [32]</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">La jornada 32 del campeonato nacional tuvo dos puntos de interés destacados, con la victoria de la Real Sociedad sobre el Fútbol Club Barcelona y el triunfo <i>in extremis</i> del Valencia sobre un Sevilla que discutió el partido desde la entrada de Gameiro. Tras completar el análisis del resto de la jornada, los cromos de Albert Morén cerraron una nueva edición de &#8216;Las Gaunas&#8217;. </p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/258353448&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">LUNES &#8211; &#8216;La Aventura Original&#8217; &#8211; Messi, imposible</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">En el segundo capítulo de la tercera temporada, La Aventura Original recopiló una de las muchas victorias de Messi a través de todo lo que ha condicionado a sus rivales, mediante las reflexiones y la progresión en los planteamientos de multitud de figuras que lo han enfrentado. Una mirada a sus contendientes y la manera con la que se han enfrentado a él durante todo este tiempo.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/258520166&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">MARTES &#8211; &#8216;Pares o Nones&#8217; &#8211; Si juega Marco Verratti</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">Marco Verratti fue el gran ausente en París, y seguramente fuese el principal responsable de que su equipo se mostrase muy vulnerable en el inicio y la elaboración de todo su juego en el partido de ida. Aunque finalmente no pudo jugar la vuelta, remárcandose el valor de su ausencia, Albert Morén y Alejandro Arroyo trataron su posible inclusión en el Etihad y cómo afectaría de manera positiva para el PSG su alineación.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/258530229&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">MARTES &#8211; &#8216;Pares o Nones&#8217; &#8211; El tercer medio de Zidane</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">El mensaje mandado por Zinedine Zidane para afrontar el partido de vuelta ante el Wolfsburgo, marcado por el adverso 2-0 de la ida, hacía indicar que el Real Madrid necesitaba paciencia y fútbol. Por ello, David León y Abel Rojas charlaron sobre la posibilidad de que el técnico francés pensara en introducir un mediocampista más protagonista en lugar de Casemiro, más relacionado con labores de equilibrio y sacrificio. James o Isco como un posible cambio en el discurso.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/258530647&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">MARTES &#8211; &#8216;Luces de Ciudad&#8217; &#8211; Cuartos Vuelta I</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">El Real Madrid consumó la remontada ante el Wolfsburgo alemán gracias a una extraordinaria actuación de Cristiano Ronaldo, autor de tres tantos que valieron el pase a las semifinales. Con la misma determinación solventó el belga Kevin De Bruyne el duelo de vuelta en el Etihad. Las dudas del París Saint-Germain se acrecentaron, con cambio de sistema y lesión de Motta mediante.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/258693645&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">MIÉRCOLES &#8211; &#8216;Pares o Nones&#8217; &#8211; La zona defensiva de Pep</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">El Bayern Munich está terminando la temporada con Arturo Vidal de mediocentro, Joshua Kimmich como central diestro y David Alaba en el central zurdo, una disposición defensiva singular, dependiente de la manera de atacar de sus hombres de banda y de cerrar la salida rival con las líneas juntas y adelantadas. Sin especialistas en esas posiciones, el Bayern tiene en su retaguardia un interesante motivo de debate, guante que recogieron David León y Albert Morén </p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/258704072&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">MIÉRCOLES &#8211; &#8216;Pares o Nones&#8217; &#8211; Saúl vs Iniesta</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">En la ida de los cuartos de final entre FC Barcelona y Atlético de Madrid surgió un duelo potencial realmente clave en el devenir de la eliminatoria. Las opciones de uno y otro equipo podrían pasar por el recorrido de Saúl Ñíguez, el paso al frente de Iniesta y su enfrentamiento como interiores del mismo costado. De toda esta narrativa surgió una charla interesante entre Abel Rojas y Alejandro Arroyo.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/258703758&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">MIÉRCOLES &#8211; &#8216;Luces de Ciudad&#8217; &#8211; Cuartos Vuelta II</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">El Bayern Munich trabajó su pase en Da Luz, donde el Benfica tuvo sus opciones para remontar el 1-0 del partido de ida. La puntualidad y determinación de Thomas Müller tranquilizaron a los bávaros. Por su parte, en el Manzanares, el Atlético de Madrid completó una gran actuación, con Filipe Luis, Antoine Griezmann y Saúl Ñíguez como figuras más destacadas. </p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/258863761&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">JUEVES &#8211; &#8216;Código Cambridge&#8217; &#8211; El Mundial de la Historia</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">El Mundial de 1954, disputado en Suiza, fue sin duda alguna una de las ediciones más importantes de la historia del fútbol. Más allá de la victoria de Alemania sobre la favorita Hungría, se comenzó a gestar en aquella edición algunas de las grandes idendtidades del fútbol mundial: la Italia más defensiva, la alegría de Brasil o la competitividad germana. Los profesores volvieron a dejar debates imperdibles.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/259047804&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">SÁBADO Y DOMINGO &#8211; &#8216;#minutoliga&#8217; [32]</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">La producción ofensiva del Real Madrid ante el Éibar sirvió de primera parada del #MinutoLiga de la jornada 32. La trabajadísima victoria de la Real Sociedad ante el Barcelona en Anoeta, la incapacidad del Getafe para dañar la sólida estructura del Villarreal y la victoria del Celta de Berizzo ante el Sporting en El Molinón, puntos de interés durante el fin de semana en el fútbol español</p>
<p><iframe width="100%" height="450" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/playlists/143810579&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
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		<title>Josep Pla y la aventura del Mundial 54</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Sep 2015 02:05:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ice Josep Pla en su artículo «A Suïssa veient el futbol» que el fútbol no le interesa ni «en sus detalles ni en sus menudencias», pero que en cambio los espectáculos de masas si le «interesan» y hasta le «apasionan». El célebre escritor y periodista catalán anticipaba así su intención de acercarse al fútbol desde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">D</span>ice Josep Pla en su artículo <a target="_blank" href ="http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/futbol-enervaba-josep-pla-1417219"><i>«A Suïssa veient el futbol»</i></a> que el fútbol no le interesa ni <i>«en sus detalles ni en sus menudencias»</i>, pero que en cambio los espectáculos de masas<span id="more-180512"></span> si le <i>«interesan»</i> y hasta le <i>«apasionan»</i>. El célebre escritor y periodista catalán anticipaba así su intención de acercarse al fútbol desde un punto de vista más bien sociológico que deportivo, si bien tenemos constancia de que no era precisamente lego en este deporte: aparentemente, tanto Josep Pla como su hermano Pere habían jugado al fútbol.</p>
<p style="text-align: justify;"><span class="pullquote_right">Su hermano era mucho más futbolero que él</span>Llama la atención que en la vasta obra del escritor ampurdanés -recopilada en cuarenta y seis volúmenes- existan muy pocos artículos donde el fútbol actúe como hilo conductor, y más considerando que el propio autor señala en sus textos que el fútbol era la cosa de la que <i>«más copiosamente»</i> oía hablar. A pesar de esta exigüidad, el balompié consiguió colarse en la primera página de su celebre <a target="_blank" href ="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/12/03/catalunya/1354568508_829093.html"><i>«Quadern gris»</i></a>, que es también el primer volumen de sus obras completas. El texto, fechado el 8 de marzo de 1918, empieza con un somero repaso a la vida de Josep Pla como estudiante en Barcelona, en la que el fútbol sirve al autor para reforzar la idea de que tanto él como su hermano eran un par de «desvagats» («ociosos», «holgazanes»): su hermano, explica, era un gran aficionado a jugar a fútbol <i>«pese a haberse roto un brazo y una pierna»</i> con su práctica. En un texto posterior, <i>«Sobre el futbol»</i>, Josep Pla alude de nuevo a la doble fractura de su hermano añadiendo además que él mismo fue futbolista en su etapa colegial. <i>«Parece que de mediocentro»</i>, apostilla, como si atribuir una nomenclatura concreta a las posiciones hubiese sido impensable en aquella época, y dejando entrever su alto grado de afición al señalar que había <i>«soplado mucho en el Campo de Març de Gerona»</i>.</p>
<blockquote><p>Josep Pla se reconoce jugador y expone la dicotomía entre fútbol organizado y fútbol misterio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">La línea temporal futbolística que Josep Pla esbozó en un par de sus artículos es sucinta. Escuchó hablar de fútbol por primera vez en 1907, se aficionó a jugar al fútbol durante el bachillerato y después lo dejó correr, sin concretar una fecha, <i>«seguramente por falta de interés»</i>. Durante los primeros decenios del siglo XX, dice, <i>«el interés por este deporte en este país fue real, pero no aparatoso»</i>. La posterior <i>«proliferación escandalosa»</i> del fútbol la atribuyó Pla (1960) a que una <i>«determinada política»</i> había considerado que este deporte <i>«constituía uno de los principales elementos de distracción»</i>, sin embargo <a target="_blank" href ="http://fundaciojoseppla.cat/content/view/318/38/lang,es/#.Vfsa5fnwi-t">en otro artículo negaba</a> poder explicar la <i>«persistencia»</i> de las conversaciones sobre fútbol. Aquella insidiosa presencia en su vida diaria le llegó a dejar <i>«tan saturado»</i> que estuvo años sin ir a ver fútbol, decisión que rompió en contadas ocasiones y siempre por iniciativa de sus amigos.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo sensacional del tema es que Pla se las arregló para ver poco fútbol, pero muy selecto. La lectura de <i>«A Suïssa veient el futbol»</i> revela que él y <a target="_blank" href ="http://catorze.naciodigital.cat/noticia/500/vida/lenta">sus amigos de Palafrugell</a> (Bonal, Català y Castelló) presenciaron los último partidos del Mundial de 1954, que es uno de los torneos más famosos de todos los tiempos. El inicio de la crónica anticipa que Pla se abstendrá de entrar en los <i>«detalles»</i> o en el <i>«entrejuego»</i>, limitándose a los comentarios de tipo sociológico o antropológico, que son: <i>«un pretexto para corregir, borrar o confirmar ideas, prejuicios y lugares comunes que uno arrastra sobre los diferentes pueblos»</i>. Aun así fue inevitable que algunos detalles del juego se filtrasen hasta el papel.</p>
<p style="text-align: justify;"><span class="pullquote_left">Pla relaciona el estilo a las características definitorias de cada país</span>Los primeros equipos mencionados fueron dos que ya habían sido eliminados: <a target="_blank" href ="http://apps.elsevier.es/watermark/ctl_servlet?_f=10&#038;pident_articulo=13104727&#038;pident_usuario=0&#038;pcontactid=&#038;pident_revista=277&#038;ty=142&#038;accion=L&#038;origen=bronco%20&#038;web=www.apunts.org&#038;lan=es&#038;fichero=277v17n068a13104727pdf001.pdf">Inglaterra</a> y Escocia. Gracias a esto sabemos que el grueso del público suizo quedó decepcionado por la eliminación de las tradicionales potencias británicas; y Pla aprovechó su deceso para opinar sobre el juego en sí mismo y las causas particulares que habían causado la desaparición de los ingleses de <i>«la punta de la pirámide competitiva»</i>. Inglaterra representa para Pla la supremacía del <i>«juego de equipo, coherente y orgánico»</i>, que es resultado de la aplicación de <i>«la inteligencia, la reflexión y de un método»</i>. En contraposición existe lo que, según Pla, no es un equipo de fútbol sino <i>«once bribones establecidos por su cuenta, desligados e inconexos»</i>, que representan «<i>la anarquía, el azar y el puro misterio»</i>. A pesar de que de el propio Pla reconoce que los ingleses han sido derrotados en su propio juego por los pueblos que son <i>«más nerviosos, más rápidos, más veloces y más dados a la intuición, a la improvisación y a la inspiración»</i>; considera que tiene la sensación de que le están robando el dinero de la entrada si el resultado es dejado <i>«al azar, a la furia»</i> en lugar de a la <i>«reflexión y al método»</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">La explicación de Pla resulta algo confusa porque intenta aplicar al fútbol el enfoque que usa, por ejemplo, para reflejar <a target="_blank" href ="http://www.mienciclo.es/blog/?p=907">a través de la literatura</a> <i>«la situación social y económica de cada país en cada momento»</i>, lo que supone encajar por la fuerza su polémica tradicional a favor del racionalismo francés y en oposición al romanticismo y el barroquismo. Así los ingleses son, en su opinión, un equipo coherente, es decir, racional, pese a no haberlos visto, y supone que los<i> «mestizos y negros brasileños»</i>, a los que tampoco llegó a ver, serían exactamente lo contrario: «flor de la inspiración», «improvisación», <i>«valor personal»</i>, <i>«vedettismo»</i>, <i>«circo»</i>, etc etc. Los brasileños sucumbieron ante los húngaros, a los que Pla considera representantes <i>«de la metodología del fútbol clásico (inglés)»</i>, porque los magiares habían dejado de «parar la pelota» como los ingleses y <i>«combinaban el esférico sin pararlo, con velocidad prodigiosa»</i>. Aquel partido es conocido como la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/brasil-batalla-berna-estudios-inteligencia-cracks-pele-garrincha/"><i>“Batalla de Berna”</i></a> porque los dos equipos se liaron a golpes, anécdota que permite a Pla extenderse sobre <i>«las manifestaciones más delirantes del personalismo»</i> e incluso llegó a decir que los brasileños desplazaron el juego <i>«a la pura inspiración, a la pura selva»</i>, que es una agudeza étnicista de difícil encaje para la sensibilidad actual.</p>
<blockquote><p>Un improvisado cronista deportivo nos revela algunos entresijos del Mundial de 1954.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span class="pullquote_right">Lo europeo, a Josep Pla, le sonaba a concierto, orden y pragmatismo</span>Los cuatro partidos del torneo a los que acudió como espectador serán valorados en base a ese planteamiento dicotómico. Así pues el Yugoslavia &#8211; Alemania (Federal), de cuartos de final, es un partido de <i>«fútbol de la mejor clase»</i>, entre dos equipos que básicamente juegan <i>«igual»</i>, pero desarrollando <i>«tácticas diferentes»</i>, es decir, que Pla considera que ambos practican fútbol <i>«con una noción de conjunto admirable y sin veleidad de vedetismo»</i>, aunque el <i>«eslavo»</i> sea más <i>«vivo»</i> y más <i>«denso y vital»</i> el alemán. Lo cual suena un poco a jerigonza. Si tomamos como referente, por ejemplo, la <a target="_blank" href ="https://www.elcorteingles.es/libros/libro/historia-de-los-mundiales-de-futbol-9788415405764"><i>«Historia de los Mundiales de Fútbol»</i></a> de Brian Glanville, leeremos que los yugoslavos tenían <i>«la clase pero no la finalización»</i>, mientras que de los alemanes dice que tenían <i>«músculo, resistencia y una inmensa determinación»</i>. De hecho Glanville también cita a un crítico italiano que consideró absurdo que un equipo como Alemania llegase a la semifinal, mientras Brasil se quedaba fuera. A su vez Glanville critica a la organización suiza por <i>«descoordinada»</i> y también por los excesos (violentos) de su policía, lo que entra directamente en contradicción con las palabras de Josep Pla sobre la <i>«gravedad de las montañas y la buena organización de la Confederación Helvética»</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">Una posible explicación a estas distorsiones la podemos encontrar en una interesante descripción que aportó Luis Mariano González, en su libro <a target="_blank" href ="http://www.uclm.es/ceclm/publicaciones/almud/Fascismo_kitsch.htm"><i>«Fascismo, kitsch y cine histórico español, 1939-1953&#8243;</i></a>, en relación a las corrientes de pensamiento de la época. Según esta cita, la historia moderna de España dividió a los pensadores en dos bandos: por un lado, los europeístas, partidarios de importar ideas, y por el otro los tradicionalistas, que sostienen que el abandono de las tradiciones es la causa de la decadencia. El racionalismo francés de Pla está claramente situado en el perfil de los europeistas, lo que podemos barruntar que polariza su discurso. Los cuatro equipos europeos que pudo ver jugar (Austria, Hungría, Yugoslavia y Alemania) le merecen elogios, e incluso se los merece uno (Inglaterra) al que no pude ver. Lo que deja constancia de una nada disimulada anglofilia que podemos ver reflejada, por ejemplo, en los apuntes autobiográficos de <a target="_blank" href ="http://blogs.elcorreo.com/gurruchaga/2011/03/17/inmersion-aleatoria-josep-pla-y-3/"><i>«Notas dispersas»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los austriacos <i>«juegan un buen fútbol, basado en el sistema inglés»</i> (la <i>«vieja escuela»</i>), un fútbol <i>«admirable»</i>, <i>«preciso»</i> y <i>«monótono»</i> al mismo tiempo, dice. Por su parte a los húngaros, que son distintos pero también admirables, les justifica diciendo que han llegado allí por su <i>«disciplina»</i> y por la fabulosa cantidad de horas dedicadas al entrenamiento. Alemania juega a su vez, siempre según Pla, la misma táctica que Hungría, pero conseguirá superarla en la final en virtud de su superior espíritu combativo, apoyado por una meteorología favorable (lluvia y frío). Alemania juega también, obviamente, el <i>«fútbol clásico»</i>, pero con <i>«más velocidad que los ingleses»</i> (a los que no vio), y favorecida por su adaptación a la táctica húngara, producto de su <a target="_blank" href ="http://www.lletres.net/pla/paniker_pla.html"><i>«naturaleza estudiosa»</i></a>. Extrañamente en el mismo parágrafo matiza que no quiere decir con eso que los alemanes juegan como los húngaros, aunque sí que son sus <i>«imitadores más voluntariosos»</i>. El árbitro, que era inglés, también estuvo, lógicamente, <i>«liberal, generosos y justísimo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">La peor parte se la llevarán las <a target="_blank" href ="http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/286268/rmpb7de8.pdf;jsessionid=8E9872271FEB330250F5D66CF3322C51.tdx1?sequence=7">selecciones latinoamericanas</a>, Brasil y Uruguay, pese a que llegó a reconocer en los charrúas la capacidad de <i>«conservar la tradición europea»</i>, mantener<i> «la cohesión integrativa»</i> e incluso una relativa <i>«impermeabilidad a la tendencia al fútbol circense de sus tierra natales»</i>. Los húngaros y los uruguayos habían jugado uno de los mejores partidos de la historia, extremo confirmado por Pla y por muchos otros autores, y el escritor ampurdanés no escatimó elogios para sus jugadores, de los que dijo que habían sido un prodigio de <i>«conocimiento y experiencia»</i>, y también de <i>«corrección»</i>. Luego llegó el partido por el tercer puesto y Pla valoró que Uruguay había sido <i>«incorrecta»</i> con Austria, así como decepcionante para el público suizo, exhibiendo un juego <i>«vulgar, grosero, violento, caracterizado por una infinidad de agresiones personales»</i>. <i>«No fue un partido duro, sino un partido sucio»</i>, dijo. Vuelta por tanto al <i>«desbarajuste individual»</i>, al <i>«puro desorden»</i> y a las <i>«manifestaciones de individualismo más tronado»</i>.</p>
<blockquote><p>Algunas grandes firmas especializadas acuden al rescate de Josep Pla.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span class="pullquote_left">Contrastaba su visión con la de los periódicos</span>Se deduce de la lectura del artículo que Pla estaba contrastando sus opiniones mediante la lectura de prensa extranjera, sobre todo suiza, -aunque también cita al diario francés <i>«L&#8217;Équipe»</i>&#8211; y con los propios aficionados suizos y de otras partes, puesto que refiere explícitamente conocer su opinión y eso no podría ser posible sin establecer un diálogo. A pesar de estar informado y de afear la conducta de las selecciones latinas, en ningún momento se hace eco de la violencia más significativa del Mundial, la agresión a Puskas por parte del teutón Werner Liebrich, que seguramente condicionó el resultado del torneo. <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/06/20/mas_futbol/1277015257_850215.html">Brian Glanville</a> lo llamó <i>«la falta que ganó el Mundial»</i> y el diario germano <i>«Die Welt»</i>, en acto de contrición, publicó: <i>«No nos comportamos bien. La situación más cizañera fue la acción de Liebrich. Se vengó de Puskas, ese maravilloso jugador, sólo porque era el mejor. Liebrich no debería ser seleccionado para el equipo nacional nunca más. Él nos hace más daño que diez derrotas consecutivas»</i>. Se pueden consultar estos comentarios en el libro de Ulrich Hesse-Lichtenberger <a target="_blank" href ="http://www.zfw.tu-dortmund.de/wilkesmann/fussball/_publi/review.pdf"><i>«Tor!: The Story of German Football»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify;">También el abogado y periodista Eric Walter de <i>«La Suisse»</i> de Ginebra, que fue pionero en el periodismo deportivo de su país, escribió un artículo bastante alejado de la interpretación planiana. <a target="_blank" href ="http://www.tdg.ch/sports/actu/deces-eric-walter-pionnier-journaliste-sportif/story/25033748">Eric Walter</a> criticó el excesivo interés que existía en Suiza por evitar una eliminación tempranera y como esto había perjudicado al seleccionado italiano. Los transalpinos fueron víctimas de un arbitraje <i>«muy casero»</i> durante el primer partido contra los helvéticos (2-1), y luego tuvieron que sufrir que la hinchada suiza se concentrase frente al hotel y que al llegar su autocar los bombardeasen con piedras y proyectiles varios. El incidente fue lo suficientemente grave como para provocar hasta una protesta por parte del embajador italiano en Berna. Según Eric Walter este suceso fue también una muestra del <i>«inmenso poder de la radio»</i>, puesto que sugirió que el célebre locutor deportivo <a target="_blank" href ="http://www.rts.ch/archives/radio/information/journal-de-midi/3519733-marcel-william-sues.html">Marcel-William Suès</a>, alias <i>“Squibbs”</i>, había sido el responsable de hostilizar a sus fieles seguidores.</p>
<p style="text-align: justify;">La furiosa muchedumbre que describe Eric Walter no parece concordar con ese público, objetivo y frío, del que escribe Josep Pla, quien además llegó a subrayar en <a target="_blank" href ="http://fundaciojoseppla.cat/content/view/417/1/lang,ca/#.Vfsftfnwi-s"><i>«Per passar l&#8217;estona»</i></a> que los suizos no solo ostentaban una prodigiosa cortesía que les llevaba a <i>«disentir con el silencio delante de los errores corregibles»</i>, sino que además mostraron durante todo el campeonato del mundo la loable cualidad de no darle demasiada importancia al fútbol, se sobreentiende que justo al revés de lo que sucedía con los paisanos de Pla. El corolario planiano de la experiencia, recogido en el ya citado artículo <i>«Per passar l&#8217;estona»</i>, es que el fútbol es para nuestro país <i>«un auténtico cáncer social»</i> y el tiempo que dedica la gente a hablar de fútbol <i>«una rémora»</i>, un <i>«método de cretinización general progresiva literalmente nefasto»</i>. Motivo por el que ofrece una modesta propuesta de solución: que al <i>«periodismo deportivo se dediquen los periodistas más inteligentes, más independientes y más formados»</i>. Ya que <i>«ellos (por los periodistas) tienen buena parte de la culpa de este siniestro carnaval colectivo de ínfima categoría</i>«.</p>
<blockquote><p>«Que al periodismo deportivo se dediquen los periodistas más inteligentes, más independientes&#8230;».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><i>«Sería de una gran urgencia que se empezase a decir la verdad, caiga quien caiga»</i>, dice Pla, mientras solicitaba <i>«esclarecer un poco los cráneos»</i> tan <a target="_blank" href ="http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/futbol-enervaba-josep-pla-1417219"><i>«intoxicados por el aldeanismo»</i></a>. Lastimosamente ese análisis <i>«implacable y objetivo»</i>, que él felicitaba en el diario «L&#8217;Équipe», no pudimos encontrarlo en sus propias crónicas sobre el viaje, si bien él ya alerta en <i>«A Suïssa veient el futbol»</i> que sus ideas son <i>«generales y candorosas».</i> Si Pla hubiese estado mejor informado seguramente no hubiese escrito que el <i>«magnífico espíritu deportivo»</i> fue patrimonio de los equipos europeos, y no solo por la lesión de Puskas, sino porque el suizo Fatton recibió una patada en el estómago y su compañero Flueckiger otra en la espalda durante el primer partido contra Italia, o porque al brasileño Pinheiro le estamparon una botella en la cara (fechoría atribuida supuestamente Puskas). Y si Pla hubiese sido un mejor conocedor de la historia del fútbol, quizás hubiese coincidido con Brian Glanville en que Hungría suponía la reconciliación de <i>«el talento y la supremacía técnica tradicional del fútbol continental con la fortaleza y el poder rematador del británico»</i> y no, como Pla dice, un representante de la <i>«metodología del fútbol clásico (inglés)»</i>. O incluso, como opinaba el periodista argentino Dante Panzeri, que el fútbol centroeuropeo de los años 30, así como el magyarismo de los &#8217;50, fueron el fútbol que más se pareció al estilo rioplatense de sus mejores épocas. Pero ya dice Pla que se confiesa <i>«un pur babau»</i> (un puro bobo) ante la frondosidad de la memoria de los que conocen <i>«los nombres de todos los mejores jugadores de la tierra, la filiación de una gran cantidad de artistas de cine y las marcas de todos los coches y motocicletas que circulan por las carreteras»</i>, porque eso requiere de pasión y romanticismo, y Pla prefiere leer a <a target="_blank" href ="http://fundaciojoseppla.cat/component/option,com_docman/task,doc_view/gid,115/Itemid,45/lang,ca/">Montaigne</a> y Maupassant.</p>
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		<title>La garra y los tres leones</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jun 2014 01:58:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n muchos aspectos podemos mirar a la Copa del Mundo de 1954 como una de las mejores de siempre. Fue la primera en la que los partidos fueron televisados, hubo más goles<span id="more-127768"></span> por partido que en ninguna otra edición de la historia y ¿qué decir de ese apoteósico fin de fiesta en Berna? En este torneo vimos el famoso partido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XI6jQUV2ch8">entre Austria y Suiza</a> que terminó 7-5 para los austríacos tras ir ganando los helvéticos por 3-0. Sin embargo, el encuentro más destacado del Mundial fue aquel que dirimieron húngaros y uruguayos en Lausana. Este partido tuvo todo lo que se le pedía a una Copa del Mundo. Los campeones mundiales y olímpicos jugaron un partido de poder a poder, alejados de la violencia que se vio en muchas de las eliminatorias anteriores.</p>
<p style="text-align: justify">Antes del Mundial, y a lo largo del mismo, había pocas dudas sobre quién era el favorito. Los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Magiares Mágicos</a>, campeones olímpicos del 52, no habían perdido un partido desde 1950. En esa extraordinaria racha destacaban sobremanera las victorias contra Inglaterra, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zMu5_2wHqUo">3-6 en Wembley</a> y 7-1 en Budapest. Estos resultados, principalmente ese de Londres, terminaron por liquidar el aura de invencibilidad de Inglaterra, ya muy maltrecho tras su fracaso en el Mundial de Brasil. Los ingleses, sin embargo, presentaban un buen equipo, pleno de jugadores fantásticos que parecían querer redimirse durante el torneo en Suiza.</p>
<blockquote><p>Uruguay vino a Europa con una bien ganada fama.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Uruguay también llegó bien preparado al Campeonato del Mundo. A pesar de haber terminado <i>solo</i> terceros en la Copa América del año anterior –donde Paraguay consiguió una sorprendente victoria-, la Celeste conservaba el núcleo del equipo que había sorprendido a Brasil<span class="pullquote_right">Uruguay mantenía gran parte del conjunto que había ganado en Brasil</span> en 1950, entre los que se incluían el interior izquierdo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a> y el centrocampista Obdulio Varela. Estos dos fenomenales jugadores eran los líderes de un equipo muy completo, mejor que el del 50 dirían muchos. Seguía en la portería el veteranísimo Máspoli, que disputó otro gran Mundial. Un nuevo central, Jose Emilio Santamaría, se había asentado como líder de la zaga. Santamaría era un genuíno representante de la garra charrúa. Por esta época todavía no era el jugador marrullero que veríamos luego en el Real Madrid, donde la edad y un físico cada vez más limitado le llevaron a recurrir a ciertas tretas <i>de veterano</i>. Arriba había donde elegir, desde el arrojo de Juan Hohberg y el olfato de gol de Juan Míguez y Julio Borges, hasta la extraordinaria <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MvQ6kQIoyxg">habilidad de Abbadie</a>, Pérez o Ambrois. Eso sí, faltaba Ghiggia, el héroe de Maracaná. Esta era la primera vez que los uruguayos se dignaban a tomar parte en un Mundial celebrado en Europa y, dado que habían ganado la Jules Rimet cada vez que habían participado, su presencia en el Viejo Continente levantó mucha expectación.</p>
<p style="text-align: justify">Su ruta hacia la segunda ronda fue sencilla. Los uruguayos no estaban en un grupo demasiado fácil, pero el sistema de competición les benefició. Suiza 54 se caracterizó por una absurda liguilla con grupos de cuatro equipos en los que sólo se jugaban dos partidos. Así pues, aún compartiendo grupo con Austria, Checoslovaquia y Escocia, los uruguayos solo se midieron a los dos últimos, evitando un enfrentamiento con un equipo austríaco plagado de talento, con Walter Zeman -el mejor del mundo, aunque poco lo demostraría en Suiza- en la portería, los polivalentes Happel y Hannappi en defensa, los hermanos Körner en ataque y, sobre todo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C8vQOxpGopI">el gran Ernst Ocwirk</a>, el único hombre que podía competir con Bozsik por el título de mejor centrocampista del mundo. Un auténtico fenómeno de precisión, que se ganó adecuadamente el apodo de <i>«Clockwork»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Uruguay abrió su participación contra los poderosos checoslovacos, que estaban entrenados por el famoso Oldrich Nejedly, el cual había liderado como jugador a su país a la final del Mundial 20 años antes. Los checos eran un conjunto con una preparación física muy buena, pero lejos del nivel<span class="pullquote_left">La primera ronda la solventó con claridad y mucha contundencia</span> de talento que demostrarían posteriormente. Aguantaron bien el ritmo uruguayo hasta bien entrada la segunda parte, cuando Míguez abrió la lata y Schiaffino les dio la puntilla. El partido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CUBaRx8Tmu8">ante los escoceses</a> se presentaba interesante. A pesar de la derrota mínima ante Austria, Escocia había dado imagen de buen equipo. La <i>Tartan Army</i> había ganado el Campeonato Británico, que en aquel momento servía también para otorgar dos plazas en el Mundial. Los escoceses habían renunciado en el Mundial anterior alegando que sólo acudirían al campeonato del mundo si eran los campeones británicos. No había fallo en este caso. Sí lo hubo en su preparación para el encuentro. Suiza 54 fue un campeonato disputado bajo un infernal calor, y llevar la equipación de invierno no fue la decisión más brillante tomada por la Federación Escocesa en toda su historia. Tampoco es que, tal como jugó Uruguay, ir de manga corta fuese a salvar a los hombres liderados por <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Tommy_Docherty">Tommy Doherty</a>. Lo cierto es que cinco de los goles marcados por la Celeste ante Fred Martin, el desdichado guardameta del Aberdeen, cayeron en la segunda parte.  Carlos Borges marcó un hattrick y Óscar Míguez –que fue uno de los mejores jugadores del torneo- y Julio Abbadie dos por cabeza. En definitiva, un 7-0 absolutamente brutal que sigue siendo considerado como uno de los resultados más inesperados e impactantes de la historia de la Copa del Mundo.</p>
<blockquote><p>Inglaterra buscaba desesperadamente la redención tras ser atropellada por Hungría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de la debacle ante los magiares, el entrenador <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Walter_Winterbottom">Walter Winterbottom</a> comenzó a insistir más y más en la necesidad de que se eliminase el Comité de Selección. Winterbottom no podía elegir a qué jugadores llevar a la selección, sino que era un grupo de miembros de la FA quienes elegían a los futbolistas –parecía más un equipo all-stars que una selección para competir en el Mundial-, y él simplemente trabajaba con ellos. En muchos casos incluso los miembros del Comité elegían a los titulares.</p>
<p style="text-align: justify">Se buscó que los seleccionados trabajasen con tiempo antes de viajar a Suiza, y el equipo se concentró en Roehampton. Era una preselección de 27 jugadores, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qpaPQaTC-J0">Matthews</a> pidió un descanso tras una gira europea con el Blackpool y Tom Finney estaba recuperándose de una lesión en el muslo. La FA anunció primero 17 nombres que estarían en el equipo y una semana después los cinco restantes. Esto ya causó malestar entre los jugadores, como también el hecho de que Matthews y Finney tampoco entrenasen ni un solo día con el equipo. Todos eran iguales, pero unos era más iguales que otros. El equipo inicial para el primer partido fue anunciado de manera oficial una semana antes del mismo. Cómo hemos cambiado.</p>
<p style="text-align: justify">Inglaterra tuvo un grupo en tierras suizas que incluía a los anfitriones, Italia y Bélgica. Un grupo engañoso, ya que los belgas tenían un equipo peligroso en ataque, aunque con una defensa ciertamente débil, los suizos eran un hueso gracias a su sistema del <i>Verrou</i> y los italianos presentaban un equipo talentoso, ya recuperado de la sombra de Superga, pero tan desorganizado como los ingleses. También tenían problemas en la selección de equipo, entre otras cosas porque tenían tres Secretarios Técnicos. Los seleccionadores de toda la vida, que se peleaban entre ellos por poner a los jugadores que más les convenían. Una jaula de grillos. Pero Inglaterra no se enfrentaría a ellos.</p>
<p style="text-align: justify">El primer encuentro fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Rm9CxBKQtnw">contra Bélgica</a>, e Inglaterra una vez más presentaba un equipo que jamás había jugado junto.  Una de las decisiones más extrañas fue la de hacer jugar al interior izquierdo Ivor Broadis por la derecha. Broadis, acostumbrado a jugar al lado de Tom Finney, viviría la diferente experiencia que<span class="pullquote_right">La prensa inglesa se cebó con el empate a tres contra los belgas</span> era hacerlo al lado de Matthews.  Finney, un extremo excelente, de tremenda habilidad, era un jugador combinativo, que gustaba de tirar paredes, de involucrar a sus compañeros. A Matthews había que darle la pelota y esperar a que él acabase de hacer su jugada. Broadis se quejó amargamente tras el partido, algo impensable en la época. ¡Dudar de Matthews! Y más cuando el propio Broadis se había aprovechado del juego del que sería <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=54HRpvcRn0w">primer Balón de Oro</a> para marcar dos goles que ponían a Inglaterra 3-1 arriba a falta de 15 minutos. Bélgica, sin embargo, siguió luchando y se aprovechó de la lesión del centrocampista Syd Owen. Se llegó al descuento con 3-3 en el marcador, y aún así Inglaterra se volvió a adelantar sólo para dejarse empatar de nuevo. Fue un resultado descorazonador. La prensa inglesa no perdió oportunidad de hacer leña de un árbol al que los húngaros habían casi derribado. El Times abrió con un <i>«Inglaterra tira la victoria»</i>, para luego dar un par de lecciones: <i>«Inglaterra dominó durante más de una hora con un fútbol puro, para ponerse por delante y debería haber conseguido una merecida victoria»</i>. Con fútbol puro se referían a <i>kick and rush</i>, y pelotas a los extremos y esas cosas. Achacaba el rotativo el empate belga a que hubo <i>«demasiado toque artístico cuando dominábamos en el marcador»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La peor noticia para los ingleses era, sin embargo, la lesión de Owen, que era su mejor centrocampista pero que, por esas cosas de la vida, permitió descubrió a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kxgpwC_7tJ8">Billy Wright como un formidable centre-half</a>. Inglaterra pareció más sólida en su segundo partido y, a pesar de jugar sin Matthews y Lofthouse, consiguió una convincente victoria ante los suizos por 2-0. Aún así la  confianza para afrontar el reto de derrotar por primera vez un Mundial a los uruguayos era bastante baja.</p>
<blockquote><p>El St.Jakob Park de Basilea vivió otro apasionante duelo de cuartos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si por algo es recordada esta Copa del Mundo es por el tremendo nivel de sus eliminatorias finales. Desde los cuartos de final, los siete partidos hasta la final dejaron momentos para el recuerdo. Desde la muy famosa Batalla de Berna entre Hungría y Brasil, hasta la sorpresa de los alemanes eliminando a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NzRwImM7OxY">un talentoso equipo yugoslavo</a>, que había conquistado muchos elogios merced al juego de Vladimir Beara, Rajko Mitic, Vujadin Boskov o Branko  Zebec. Sin olvidarnos del ya mencionado 7-5 de Austria a Suiza en el horno de La Pontaise, en Lausana.</p>
<p style="text-align: justify">El partido entre uruguayos e ingleses en Basilea no iba a ser menos. Matthews y Lofthouse volvían al equipo inglés y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NYBfVss4CFI">junto a Finney</a> conformaban una línea de ataque a temer.  Cierto es que había serias dudas sobre el rendimiento que podía ofrecer un Matthews de 40 años en las condiciones del Mundial de Suiza. Winterbottom hizo caso omiso de las dudas y salió con Merrick, Byrne, Stainforth y Wright, Dickinson y McGarry, Matthews, Broadis, Lofhtouse, Wilshaw y Finney. Por su parte, Juan López hizo lo propio con Máspoli, Santamaría, Martínez y Andrade, Varela y Cruz, Abbadie, Borges, Miguez, Schiaffino y Ambrois.</p>
<p style="text-align: justify">El comienzo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v1nElO54ZsY">fue decepcionante</a> para los ingleses, ya que vieron como con apenas cinco minutos de juego Carlos Borges ya había perforado su red. Borges venía de hacerle un hat trick a los escoceses y estaba en racha. Pero en vez de venirse abajo, Inglaterra luchó por volver a meterse en el partido con un Matthews que era la clave de los ataques ingleses. El empate se hizo esperar diez minutos y llegó de la mano de Nat Lofthouse. Los dos hombres que habían sido puestos en duda en la víspera del partido eran ahora los mejores jugadores sobre el césped. Inglaterra continuó dominando el partido merced a un Matthews desatado y a quien la defensa uruguaya sufría para parar –no siempre por las buenas-. El segundo gol parecía estar cerca y Wilshaw a punto estuvo de materializarlo con una vaselina que se fue muy cerca de la portería de Máspoli.</p>
<p style="text-align: justify">Pero a los 39 minutos, y ante el intenso dominio inglés, emergió la figura del <i>«Negro Jefe»</i>. Líder natural de esta generación uruguaya, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vz0CT7P6hTc">Obdulio Varela</a> recogió la pelota y avanzó con ella evitando rivales antes de lanzar<span class="pullquote_left">Obdulio Varela brilló, ganó y, luego, se lesionó</span> un trallazo cruzando ante el que nada pudo hacer Gil Merrick. Fue su última contribución a la selección uruguaya, porque en el esfuerzo de la jugada y el tiro, Varela sufrió un desgarro que lo apartaría del Mundial. Fue un golpe durísimo para el equipo de Winterbottom, que lo dejó <i>groggy</i> y a merced del dominio de unos charrúas que jugaban con diez jugadores. Al inicio de la segunda parte, otro de los <a target="_blank" href ="http://agenciasanluis.com/notas/wp-content/uploads/2014/06/maracanazo3.jpg">héroes de 1950</a>, Schiaffino, se fue de Byrne y batió a Merrick con un disparo raso que se coló bajo la mano derecha del infortunado guardameta inglés. Queda la duda de si Varela, que seguía en el campo cojeando ostensiblemente, sacó la falta que dio origen a la jugada de Schiaffino simplemente dejando caer la pelota y golpeándola sin estar esta parada. Es posible, dado que agacharse o estirar la pierna era ahora una proeza para el capitán uruguayo. Para entonces Uruguay ya tenía un par de lesionados más, así que con ocho hombres era momento de sufrir.</p>
<p style="text-align: justify">Con 3-1 abajo en el marcador cualquier otro equipo quizá se hubiese rendido, pero estos jugadores ingleses ya habían sufrido suficientes humillaciones así que decidieron morir matando. En el minutos 67, el habilidoso Tom Finney se aprovechó de un balón suelto para batir la portería celeste y marcar el 3-2. Los ingleses apretaron los dientes y pusieron en aprietos a Máspoli, que tuvo que realizar intervenciones de mérito, siempre ayudado por los expeditivos Santamaría y Andrade. Cuando parecía que el empate inglés era un posibilidad, Ambrois realizó una tremenda conducción a lo largo de la práctica totalidad del campo para disparar a la cepa del poste, donde Merrick jamás podría llegar. Era el gol que liquidaba el partido en el terreno de juego, pero no en la grada. Un pequeño roce entre Martinez y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9HbX9DYy7dc">Lofthouse</a> llevó a un grupo de aficionados uruguayos a montar un tumulto en la grada que tuvo que ser reducido por la policía. No podía pasar un partido de cuartos de este Mundial sin que hubiese un incidente de este tipo.</p>
<p style="text-align: justify">El resultado final dejó a los ingleses fuera del torneo, pero con la sensación de haber hecho un buen partido, tuteado a un equipo fantástico y haber devuelto, en cierto modo, algo de orgullo a la camiseta de los Tres Leones. La propia prensa se deshizo en elogios hacia el espíritu de lucha de sus hombres, y en especial hacia el <i>siempre joven</i> Stanley Matthews. Uruguay, por su parte, seguía invicta en la Copa del Mundo y se preparaba, sin Varela, Miguez y Abbadie, tres jugadores fundamentales, para enfrentarse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pC1po6Y1_nI">a los Magiares Mágicos</a> en el partido más deseado por todo el mundo en este torneo. Sería otra batalla de proporciones épicas.</p>
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		<title>Los Mundiales y los ciclos</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Jun 2014 02:00:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l fútbol nació del polvo, el caos y la oscuridad, pero nunca se quedó quieto. Desde su kilómetro cero, en la Inglaterra victoriana, cuando los aristócratas le corrían a aquellas primeras pelotas<span id="more-126235"></span> de cuero macizo, ha descrito una línea evolutiva que le ha permitido configurar un universo rico de perfiles, variado de ideologías, conectado entre culturas diversas y en la que nunca hubo –salvo al principio de los tiempos porque solo había una- forma mejor o peor de buscar el triunfo, sino intentos diferentes, cada cual arraigado a una tierra, a un estilo y a una bases fundamentales. Ocurrió desde las dos primeras grandes revoluciones, en la década de los años 20. Desde la exportación y evangelización continental  de los valores del juego escocés, raseado, fluido y desplegado como en un tapete de una mesa de billar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">por parte de Jimmy Hogan</a>. Y desde el revolcón táctico que Herbert Chapman lideró en Inglaterra sembrando la WM desde sus Huddersfield Town y Arsenal. Aun había una tercera vía, pero en la que los formulados  tácticos desempeñaban funciones accesorias: Sudamérica. En Argentina, Uruguay y en menor medida en Brasil, brotaron calidades individuales, como la improvisación y elegancia de los argentinos o la contundente eficacia y la musculatura competitiva de los uruguayos. Desde ese momento, el fútbol pasó a reordenarse y a ramificarse a medida que entraba en contacto con los rasgos nacionales, los contextos sociales, políticos, naturales y  económicos, las raíces antropológicas, las culturas locales… La <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-del-catenaccio-revolucion-horizontal-karl-rappan/">evolución del fútbol</a> fue tejiendo así, desde esos comienzos, una red holística, nunca lineal, en la que la interacción y las influencias múltiples definieron cada modo de concebir y vivir el juego: siempre cada modelo retuvo algo de alguno de sus anteriores, por muy distanciados que estuvieran en el tiempo o en lo cultural. </p>
<p style="text-align: justify">Fue en la Copa del Mundo de 1934 en Italia cuando ese sistema evolutivo se disparó hacia la diversidad. Queda en la historia como el torneo en el que se concretaron, más allá de las vigentes, las primeras variedades en el fútbol con la consistencia y fuerza suficientes como para afianzarse como identidades nacionales o modelos singulares. Entró en escena planetaria <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">la escuela danubiana de Hungría</a>, Austria y Checoslovaquia. Y rompió los moldes la Italia de Vittorio Pozzo, con su <i>‘método’</i>. Desde entonces, las Copas del Mundo, como escaparate universal y tablado sobre el que exponer esas novedades esféricas, han guiado, en cierto modo, la cadena evolutiva del fútbol, respetando un calendario histórico que en Brasil, en los próximos días, tiene un punto crucial. Viviremos una Copa del Mundo acabada en año <i>‘4’</i>. Y cuando, eso sucede, cada 20 años, los ciclos han cambiado. ¿Estamos a las puertas de ese giro? ¿Brasil nos descubrirá algo con un impacto de alcance global? ¿Se asentará algún nuevo modelo como hito sobre el que tomar una referencia dentro de unos años? Las Copas del Mundo de 1934, 1954, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/ghana-cruyff-beckenbauer-cronologia/">1974</a> y 1994 ejercieron ese peso renovador. Es necesario coger el telescopio y volver la mirada.</p>
<blockquote><p>Cada 20 años, en las sucesivas Copas del Mundo se ha ido comprobando la evolución del juego.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2010/05/mundial-1934-y-mussolini-conocio-el-futbol.html">Mundial de Italia 1934</a> nos dejó la irrupción de la selección de Pozzo. La Copa de Uruguay de cuatro años antes, apenas había dejado riqueza táctica. Con Inglaterra autoclausurada en su blindada insularidad<span class="pullquote_right">El Mundial de 1934, el de la irrupción táctica de la selección italiana</span>, las selecciones de 1930 solían obedecer al viejo modelo piramidal (2-3-5) y apenas la esencia exclusiva de los futbolistas uruguayos y argentinos ofrecieron opciones de diferenciación. Pero, en 1934, Italia comenzó a jugar distinto. Pozzo era anglófilo y un hombre de atmósfera rigurosa, disciplinado y autoritario. En definitiva, un hombre con todas las condiciones de poder del tiempo que le tocó vivir, en el auge del régimen de Mussolini. Pozzo estaba enlazado por la amistad con el entonces seleccionador austriaco <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=61643/">Hugo Meisl</a>, otro anglófilo y alumno de cabecera de Jimmy Hogan. Con Meisl, coincidió en su alergia a la rigidez autómata de la WM inglesa, pero no en su ideario danubiano, donde la fluidez, la autonomía individual y el respeto a la pirámide pura, con los cinco delanteros alineados a la misma altura, funcionaban como conceptos irrebatibles. Pozzo cogió ese sistema táctico y lo transformó en un camino intermedio hacia la WM: conservó los dos centrales y los tres medios del dibujo danubiano, pero reforzó el epicentro del equipo retrasando a dos de los tres atacantes centrales, convirtiéndolos en interiores adelantados. Nadie había hecho eso, a lo que Pozzo bautizó como el <i>‘método’</i> (WW: 2-3-2-3), abriendo, tiempo después, en Italia, un intenso debate ideológico entre <i>‘metodistas’</i> y <i>‘sistemistas’</i> (defensores de la WM).</p>
<p style="text-align: justify">Aquella Copa del Mundo partía con tres selecciones favoritas. Las conectadas por el agua armoniosa del Danubio: Hungría, Austria y Checoslovaquia. Ellas debían pelearse la Jules Rimet con su juego hermanado: dinámico, rápido, tocado, ofensivo y atrevido. Este Mundial, significó la eclosión del canto danubiano. Pero Italia derribó ese eje Budapest-Viena-Brastislava. Italia pudo con todas. A Hungría la eliminó Austria en cuartos porque así lo quisieron los cruces. Austria avanzó a las semifinales hasta que Italia, en un partido afortunado, con un diluvio que inundó San Siro y reventó el tapete verde tan necesario en el juego austriaco, les firmó el acta de defunción. Y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_4tTDbh3zqI">en la final, Pozzo tumbó en la prórroga a Chescoslovaquia</a>. Italia impondría un dominio imperial. Ganó ese Mundial, los Juegos Olímpicos de 1936 y el Mundial de Francia’38. Si la escuela danubiana no tocó metal dorado fue por esa Italia disciplinada, física, sacrificada, influenciada por la sangre sudamericana de oriundos como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z8uFRzSv4R8">Luis Monti</a>, Raimundo Orsi, Attilio De María y Enrico Guaita. Meazza le ponía la salsa al filete. Rigor, batalla y orden, valores que ya no se separarían nunca de la identidad italiana. </p>
<p style="text-align: justify">Austria era la mejor selección. Sinfónica. Móvil. Elástica. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rcB8Heeh5XQ">Matthias Sindelar</a>, entonces el más grande futbolista de Europa, reflejaba la libertad de ese juego. Jugaba como un falso nueve, pero no porque Meisl lo ingeniara, sino porque su creatividad necesitaba de muchos espacios y momentos. Le acompañaba un organizador completo y cristalino como Smistik, quizá el mejor jugador de aquella edición, uno de los pioneros en la función de distribuir el juego alternando en corto y en largo. Además de Horvath, un punta técnico y habilidoso. Y un delantero inmortal: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dEoFeGLfmVg">Josef Bican</a>, autor de 670 goles en 406 partidos, uno de los artilleros más grandes de la historia que luego jugaría para Checoslovaquia. Esta selección alcanzó la final con un fútbol también alegre y coral. Planicka era su portero, quizá el mejor del momento junto a Ricardo Zamora. Y su alma era Nejedly, un delantero con pies de bailarín, el máximo goleador de ese torneo. Hungría quedó por el camino, aunque había sido la base territorial de la explosión danubiana. Tenía en Gyorgy Sarosi, otro goleador imperecedero y figura histórica de Ferencvaros, su estrella.</p>
<blockquote><p>En Suiza 1954 cambió el fútbol para siempre. Nada volvió a ser igual que antes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hungría sería la encargada de emitir el canto del cisne de esa corriente del Danubio veinte años después. La Copa del Mundo de 1954 en Suiza fue la Copa del Mundo que todos los aficionados al fútbol merecían haber vivido. No por el alto nivel del juego, por la emoción de casi todos sus partidos, por lo que lo pelearon varias selecciones, por sus momentos míticos, como el <i>«Milagro»</i> o <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/"><i>«la Batalla de Berna»</i></a>. Tampoco por su vendaval de goles (5,4 de promedio, la edición más depredadora de la historia). Sino porque en los campos suizos cambió el fútbol para siempre. Por juego, impacto e influencia planetaria es el mejor Mundial, el más importante, de la historia. Una bisagra en el tiempo hacia la diversidad de escuelas y estilos nacionales.  </p>
<p style="text-align: justify">Allí nació el gen alemán, su capacidad de resistencia competitiva, su perfil físico, su blindaje emocional, su insuperable personalidad. Lo hizo durante todo el torneo, pero sobre todo en la final contra la Hungría que les había aplastado 8-3 en la primera fase,<span class="pullquote_left">El gen alemán nació en la Copa del Mundo de 1954, jugada en Suiza</span> remontándoles el 0-2 impuesto en ocho minutos por el lisiado Puskas y Czibor. Esa Hungría, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/wembley-1953-inglaterra-hungria/">los Magiares Mágicos</a>, con su innovador 3-2-1-4, había dinamitado la concepción del fútbol como tantas veces se ha contado: el falso nueve Hidegkuti, la cabeza puntual de Koscis, el manejo moderno de Bozsik, el innovador juego de pies <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">del portero Grosics</a>, el ataque lateral del defensor izquierdo Lantos, la salida desde atrás de Lorant&#8230; La derrota contra Alemania puso el epílogo a esa epopeya. La esencia danubiana también pervivió hasta aquella Copa del Mundo con la maravillosa Yugoslavia de Beara, Bobek, Boskov y Zebec. Y en la sorprendente Austria (tercera), que estrenaba la WM, pero mantenía el viejo espíritu de juego ágil y fresco. Tenía en su mediocentro y capitán Erns Ocwirk su mejor hombre: de lectura privilegiada, elegancia técnica y variado surtido de pases. Le respalda el polivalente Gerhard Hanappi, tan pronto defensa como delantero. Después de aquella Copa en Suiza la escuela danubiana en su más pura expresión cerró las persianas, agotada ya por la modernidad del fútbol y las nuevas tendencias. </p>
<p style="text-align: justify">En Suiza, los ingleses, con un equipo extraordinario con Stanley Matthews, Finney, Losthouse, Billy Wright y Taylor, recibieron una nueva lección continental. Su WM ya se había empapado de fracaso en Brasil ’50, su estreno en la Copa del Mundo. También la había martirizado Hungría en Wembley un año antes. Necesitaron otro golpe para constatar que con ese modelo táctico y con su estilo académico, recto, pragmático y estático, donde el balón pasaba por las posiciones y no las posiciones por el balón, nunca podrían competir lejos de las islas británicas. Comenzarían los debates que acabarían en las transformaciones <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/coaches/coach=44549/">de Alf Ramsey</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Fue también la Copa en la que Brasil comenzó a equilibrarse para proteger su salvaje talento y su genialidad natural con el cuarto defensor. El Maracanazo les había dejado una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">dramática experiencia</a> a la que no tardaron en buscar remedios. Su genuino 4-2-4 comenzó a desplegarse por momentos en los campos suizos, con un sistema, esquematizado por Zezé Moreira, muy semejante al húngaro y con dos aportaciones históricas: los laterales ofensivos, encarnados aquí por Djalma y Nilton Santos. </p>
<p style="text-align: justify">Y fue en 1954 cuando Italia recibió un impacto sobre el que el análisis histórico ha reparado poco, pero que causó cierta conmoción en su fútbol y generó unas dudas decisivas sobre el camino que había de emprenderse tras la tragedia de Superga. Italia ya había experimentado<span class="pullquote_right">Italia también sufrió un cambio en la Copa del Mundo de Suiza 1954</span> una década antes versiones primitivas del <i>‘catenaccio’</i> como la <i>‘vianema’</i> de Viani en la Salernitana, el <i>‘mezzosistema’</i> de Barbieri en La Spezia o de Nereo Rocco en la Triestina. Y Alfredo Foni, un año antes, ya había sistematizado ese módulo. Pero Italia necesitó de una bofetada y se la dio Suiza, la madre del <i>‘verrou’</i>, del cerrojo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-del-catenaccio-revolucion-horizontal-karl-rappan/">del <i>‘catenaccio’</i> jurásico</a>. Suiza había asimilado ese modelo en su identidad antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando en Francia ’38, Karl Rappan estrenó esa fórmula táctica basada en los marcajes al hombre vigilados por un líbero. En la primera fase de esa Copa del Mundo, Italia, apoyada sobre la defensa de la Fiorentina (<i>‘blocco viola’</i>), recibió un 4-1 de los anfitriones en el partido de desempate para clasificarse a cuartos. Esa derrota, contra el equipo que abanderaba el defensivismo, contribuyó al proceso en el que Italia construiría su identidad nacional, ya en los primeros años 60. Suiza pasó a cuartos y se configuró el cuadro final más brillante de la historia de los Mundiales, con partidos memorables como el Brasil-Hungría (2-4), el Uruguay-Inglaterra (4-2), el Austria-Suiza (7-5) –partido con más goles en un Mundial–, el Hungría-Uruguay (4-2), el Alemania-Austria (6-1), el Uruguay-Austria (1-3) o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=euVOOwxAvCQ">la final entre Hungría y Alemania (2-3)</a>. </p>
<blockquote><p>Rinus Michels y Arrigo Sacchi protagonizaron las siguientes revoluciones del fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Veinte años más tarde, en Alemania 74, el fútbol sufriría una nueva convulsión modernizadora. El <i>Fútbol Total</i> de Holanda se confirmó como la corriente innovadora que condicionaría el juego de esa década y la siguiente. La Holanda de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">Rinus Michels</a> elevó a categoría planetaria la ideología ya avanzada<span class="pullquote_left">El Mundial del 74 en Alemania es el de Rinus Michels y su Holanda</span> por el Ajax. La universalidad posicional, la zona, la presión y el ataque, la teoría del movimiento, la velocidad de circulación, sus atléticas costuras, la introducción del flexible 3-4-3, un delantero creativo y libre, el centro del campo como núcleo del juego ofensivo… Este estilo colisionó con la fortaleza germana dirigida por Helmut Schoen. Una coraza competitiva que también determinó parte del fútbol europeo de los años posteriores. Alemania pasó a dominar el continente y asegurase una identidad a prueba de bombas, donde la disciplina, la eficacia táctica, la figura del hombre libre o un estricto poderío físico fijaban sus bases. Fue en aquel Mundial también donde el laboratorio soviético moderno ratificó sus postulados. No lo hizo con la URSS, sino con la bandera de Polonia. Su seleccionador Kazimierz Gorski (había nacido y jugado en Lviv, entonces territorio polaco y después soviético y ucranio) estaba fuertemente influenciado por la metodología de la escuela de Kiev, donde Viktor Maslov y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/dinamo-de-kiev-blokhin-lobanovskiy/">Valery Lobanovsky</a>, habían metido el fútbol en un microscopio para extraerle cualquier conclusión científica. Aquella Polonia (tercera) ya había sorprendido en los Juegos Olímpicos de Múnich ’72 con un juego de notas soviéticas: creatividad y compromiso colectivos, presión, ritmo trepidante (algo menos mecanizado y más libre que el de la URSS), contragolpe, rapidez… Lato, Gadocha y Deyna, jugadores inteligentes, simbolizaban ese equipo.  En esa Copa del Mundo, la instintiva y mágica Brasil se encontró con la realidad europea y cambió de vía, hacia una más práctica y atlética. </p>
<p style="text-align: justify">El siguiente <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">eslabón evolutivo al fútbol se lo puso Sacchi</a> a finales de los 80, pero todas las enseñanzas de su revolución no se asentarían hasta que se mezclaron con las de Cruyff, y en la Copa del Mundo de Estados Unidos ‘94 casi todas las selecciones demostraron manejar un lenguaje nuevo. Se habían desterrado las defensas de cinco hombres tan populares en la Copa del Mundo de Italia ’90 y los marcajes individuales. El fútbol ya se entendía en Estados Unidos en términos de espacio, definiciones posicionales, juego sin balón, presión colectiva y sistematizada, transiciones, defensas zonales… Y de este Mundial, Brasil también salió, además de campeona, renovada, con algo menos de poética y más de prosa, concretada ya como un producto más europeo y práctico. Su 4-4-2 con centrocampistas de banda (Mazinho y Zinho) fue el reflejo de la vieja ley del equilibrio táctico de Brasil. Había que guarecer el talento con un mediocampo consistente, intenso y trabajador. Romario y Bebeto guiñaron el ojo. El polo creativo de Brasil pasaría a otras posiciones, a los laterales y mediapuntas. Pero ya no habría lugar para mediocentros geniales, imaginativos y técnicos como Didí, Gerson, Rivelino, Falcao, Cerezo… En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Mauro Silva</a> y Dunga se cambió el guion para siempre en Brasil.</p>
<p style="text-align: justify">Y así hasta hoy, veinte años después, en una Copa del Mundo acabada en <i>‘4’</i>. ¿Qué podemos hacer además de disfrutar, esperar y volvernos viejos?</p>
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		<title>Fútbol Mulato: El año en que Garrincha dribló a la psicometría (IX)</title>
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		<pubDate>Fri, 30 May 2014 02:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Brasil acudió a Suecia 1958 con una de las organizaciones más científicas -si no la que más en absoluto- que habían podido verse en un campeonato de selecciones. El proceso de configuración del equipo contó incluso<span id="more-124925"></span> con uno de los primeros psicólogos que aplicó dicha ciencia al campo del deporte, el insigne João Carvalhaes, quien también acompañó al conjunto en su viaje a Europa como garante de que no se repetirían los acontecimientos que derivaron en la tristemente célebre <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Berna"><i>«Batalla de Berna»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">En aquella ocasión el partido de cuartos de final que les había enfrentado contra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">los <i>«Magiares Mágicos»</i></a> acabó con ambos combinados en el vestuario húngaro, intercambiándose botellazos y con el seleccionador brasileño, Zezé Moreira, estampando una bota en la cara de su homólogo europeo, según parece en represalia por un salivazo fugado desde los labios de uno de los atletas del este. Fueron necesarios hasta veinte minutos para que la policía suiza diera por finalizada la reyerta.</p>
<p style="text-align: justify">Como marca la tradición la prensa brasilera culpó al árbitro, el británico Arthur Ellis, de la derrota, achacándole un uso abusivo de su autoridad y convirtiéndole durante meses en el enemigo público número uno. La comisión técnica brasileña en cambio optó por un enfoque menos visceral y determinó que, ante la imposibilidad de actuar sobre el criterio arbitral, se dedicarían a evaluar las variables metodológicas que hubiesen podido influir en esta desagradable experiencia, cuyo doloroso efecto se vio sin lugar a dudas multiplicado por el entonces cercano recuerdo de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">derrota en Maracaná ante Uruguay</a>.</p>
<blockquote><p>Brasil y Hungría terminaron a la gresca en 1954, en lo que se dio a conocer como la «Batalla de Berna».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente se diagnosticó que la preparación emocional del equipo había sido errónea. Los jugadores fueron clasificados de excesivamente temperamentales, emocionalmente vulnerables y faltos de la preparación psicológica <span class="pullquote_right">Brasil llegó a dudar de su mentalidad</span>que requería un campeonato mundial. Supuestamente esta falta de autocontrol provocaba que la excesiva responsabilidad derivase en miedo, siendo los jugadores de raza negra la principal diana de estas acusaciones para las que incluso se acuñó un síndrome, el complejo de <i>«perro callejero»</i>, definición atribuible al <a target="_blank" href ="http://www.metro.org.br/es/editor/nelson-rodrigues-frases-4-politica-e-futebol">periodista Nelson Rodrigues</a>. En un reciente artículo revisionista, el columnista João Máximo reflexionaba que los jugadores del Brasil, presas del furor patriótico, acudieron a aquel partido de fútbol para defender a su país como si este fuese a entrar en una guerra.</p>
<p style="text-align: justify">Este <i>«temor al miedo»</i> de los estamentos federativos fue respondido con un aumento de la disciplina y de la organización meticulosa y científica. Se pretendía no dejar nada al azar. Esta fue la motivación por la cual el médico oficial del equipo y confesor de facto de los jugadores, <a target="_blank" href ="http://veja.abril.com.br/historia/copa-1958/_img/imagens_edicao/gosling-pele.jpg">el Doctor Hilton Gosling</a>, invirtió cientos de kilómetros hasta encontrar el lugar de concentración ideal -entre las arboledas de Hindas (Goteborg)-, o por la que controlaba obsesivamente la alimentación temiendo una intoxicación, extremo para el que recomendaba alimentarse exclusivamente de bocadillos de camino a los encuentros.</p>
<p style="text-align: justify">De cara a tecnificar también el proceso de selección de jugadores, se integró en la seleçao a João Carvalhaes, psicólogo del <i>«Sao Paulo»</i> campeón regional Paulista en 1957. Se aseguraba que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el entrenador Béla Guttmann</a> había aceptado una sugerencia de Cavalhaes de apostar por un jugador, al que valoró como psicológicamente más preparado que el escogido de inicio por el técnico húngaro para afrontar el partido decisivo por el título. El jugador en cuestión cuajó una gran actuación y contribuyó decisivamente a la victoria.</p>
<blockquote><p>Brasil intentó que su estructura interna (médicos, psicólogos) fuera lo más técnica y profesional posible </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El presidente da la Confederação Brasileira de Desportos (CBD), João Havelange, había confiado en su adjunto Paulo Machado de Carvalho, empresario paulista de gran éxito, la organización del equipo nacional y fue este quien tomó la decisión de contratar a un profesional para realizar una batería de pruebas psicotécnicas de evaluación. Práctica en auge desde su introducción en el mercado laboral durante el inicio de la industrialización del país en los años 30.</p>
<p style="text-align: justify">Una comparación estadística de los futbolistas (muestreo de 67 jugadores) con los integrantes de otros gremios había llevado anteriormente a Carvalhaes a concluir que la adecuada práctica del fútbol exigía mayor inteligencia <span class="pullquote_left">Brasil realizó test de inteligencia a todos sus jugadores convocados</span>promedio que la requerida por otros grupos de profesionales (mecánicos, electricistas, oficinistas, artesanos, mensajeros o chóferes de autobús). Así que aparentemente una buena inteligencia correlacionaba con un buen desempeño deportivo. Se procedió a pasar un test de inteligencia (Army Test) a los jugadores seleccionados por Vicente Feola. <a target="_blank" href ="http://www.psico.uniovi.es/REMA/v4n2/a1/p2.html">Se trataba de una prueba de origen militar</a>, destinada al reclutamiento, y con la ventaja de estar adaptada de cara a poder efectuar su pasación a analfabetos. Tras su corrección se presentaron los resultados en una reunión con el comité técnico en la que el jugador Mané Garrincha fue señalado como el atleta de menor competencia intelectual.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de viajar a Suecia se apostó por completar los exámenes con la pasación del Test de la Figura Humana y el de Psicodiagnóstico Miokinético (PMK), continuándose el trabajo de evaluación incluso durante la celebración de la Copa del Mundo, según el propio Carvalhaes de cara a poder <i>«asesorar, orientar y apoyar mejor a los deportistas»</i> (sic).</p>
<blockquote><p>La Confederación brasileña sometió a sus futbolistas a pruebas psicotécnicas de distinta naturaleza</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La importante controversia posterior nace de las valoraciones, rayanas en lo insultante, que el psicólogo efectuó sobre dos futbolistas que tuvieron luego un peso importante en el equipo, Edson Arantes do Nascimento <a target="_blank" href ="http://www.colombiasports.net/wp-content/uploads/2013/01/Garrincha-y-Pel%C3%A9-foto-copa2014govbr.jpg"><i>«Pelé”</i> (17 años) y otra vez Mané Garrincha (25 años)</a>. El primero fue calificado de <i>«adolescente inmaduro»</i>, <i>«obviamente infantil»</i> y <i>«carente del espíritu de lucha necesario»</i>; quedando para el segundo la peor parte al ser tildado de <i>«deficiente mental»</i>, <i>«indisciplinado»</i> e <i>«irresponsable»</i>. Desaconsejando que cualquiera de los dos jugase. A Mané no le beneficiaba que en un partido de preparación en Italia, tras driblar a toda la defensa del AC Milan, optase por esperar en la línea de meta el retorno de uno de los defensores para poder volver a driblarlo y, esta vez sí, marcar un soberbio gol.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a los malos augurios el desempeño de Pelé y Garrincha en los entrenos era tan formidable que una delegación de jugadores, presidida por <a target="_blank" href ="http://www.conmebol.com/es/content/fallecio-nilton-santos-la-enciclopedia-del-futbol-0">Nilton <i>«La Enciclopedia»</i> Santos</a>, instó a Feola a incluirlos en el equipo contra el combinado soviético [1]. Huelga decir que la actuación fue tal que al acabar el partido el defensor de Garrincha, Kuznetsov, se dirigió descompuesto a los periodistas rogándoles que le consiguieran asilo político en alguna embajada, puesto que tenía miedo a volver a Moscú tras haber sido tiranicamente ridiculizado por un cojo [2].</p>
<p style="text-align: justify">Posteriormente, numerosos articulistas cargaron contra la figura de Carvalhaes y por extensión a la de la psicología aplicada al deporte, argumentando en virtud del mal uso que se dio a los instrumentos de diagnóstico. Sin duda hubo una falta de comprensión por parte de Carvalhaes de las habilidades particulares presentes en el juego. No en vano él provenía del mundo del boxeo y en el terreno futbolístico era primordialmente un neófito. Sus métodos de evaluación no estaban diseñados acorde con el campo de desarrollo del trabajo, no contemplando que un sujeto puede alcanzar su madurez personal y estar lejos de su mejor momento como atleta, al carecer de la calidad física que le permitía destacar en ese ámbito.</p>
<blockquote><p>El fútbol de Mané Garrincha y Edson Arantes, Pelé cuestionó la validez de los estudios psicotécnicos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo una parte de la crítica, identificable en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">figuras tan populares como Dante Panzeri</a>, lo que en realidad parecía deplorar era la industrialización del fútbol. La tecnificación del deporte les remitía al proceso por el que se sustituyó al artesano (artista) por la producción en masa (industria). La búsqueda de la predictibilidad y la replicabilidad era entendida como el opuesto al talento innato y al proceso alquímico que forja casi misteriosamente a los grandes equipos, un juego de extremos en los que la seriedad se percibe como el antagonista de la libertad y la técnica lo que aplasta el espíritu humano.</p>
<p style="text-align: justify">El Mundial de mil novecientos cincuenta y ocho no acabó con los prejuicios sobre disciplina y tecnificación, pero si con los del racismo, puesto que el torneo puso en el mapa a los crioulos (mulatos). Irresistibles primero para las jóvenes suecas [3] y luego para todo el mundo. La psicología deportiva en cambio recibió un duro embate en su credibilidad, aunque el doctor José Augusto Evangelho Hernandez hace notar en su ensayo sobre el tema [4] que si bien los tests aplicados por Carvalhaes no fueron eficaces de cara a evaluar competencias futbolísticas, si que alertaban sobre <a target="_blank" href ="http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/entrevista-inedita-garrincha-revela-su-resentimiento-pele-noticia-1499832">la fragilidad de un Mané Garrincha</a> que moriría de cirrosis hepática a la temprana edad de 49 años tras haber malgastado todo su dinero.</p>
<blockquote><p>[1] La teoría de la camarilla interna del seleccionado ha sido recogida por historiadores tan solventes como Brian Glanville, sin embargo los supervivientes del combinado del `58 actualmente lo niegan. La salida de Joel y «Mazzola» Altafini se atribuye a decisiones de Feola y no a una reunión. Existen no obstante motivos que propiciarían que fuese impopular reivindicar una autogestión dado que se ha reivindicado ese triunfo Mundial como ejemplo de organización y espíritu «científico». </p>
<p>[2] Manuel Francisco dos Santos, apodado «Garrincha» o «Mané», tenía una pierna 6 centímetros más corta que la otra, así que técnicamente era cojo. </p>
<p>[3] Durante la celebración del torneo el rey Pelé mantuvo un breve romance con una joven sueca llamada Ilena. Apenas un año después (mayo de 1959), en una gira del Botafogo por la misma Suecia, se produjo el escarceo de Mané Garrincha con una camarera que acabó en el nacimiento de Ulf Lindberg, uno de sus catorce hijos reconocidos.</p>
<p>[4] «<a target="_blank" href ="http://www.revispsi.uerj.br/v11n3/artigos/html/v11n3a17.html">João Carvalhaes, a psychologist world champion football</a>«. Instituto de Psicologia – Universidade do Estado do Rio de Janeiro &#8211; UERJ, Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, Brasil (2011).</p></blockquote>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/zeze-moreira-defensa-en-zona-brasil-tachado-defensivo-poco-exito-pese-al-triunfo/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/08.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/nenem-prancha-clave-descubrimientos-formacion-futbol-brasileno-joao-saldanha/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/10.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>El camino de los gigantes</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Dec 2013 03:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de Schiaffino y Ghiggia, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«C</span>ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;</i>. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen<span id="more-103057"></span> perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6pMmRFKKZfk">Schiaffino y Ghiggia</a>, por el <i>«los de afuera son de palo»</i> de Obdulio Varela y por la tarde más negra de Bigode, Juvenal y Barbosa, borró de un plumazo todos los avances del fútbol brasileño en más de 50 años. Mientras los celestes levantan casi a escondidas la Copa Jules Rimet, Ary Barroso, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=C5pvdIf50Ag">locutor</a> más famoso del país se retiraba –aunque no fue definitivo-, el seleccionador Flávio Costa se disfrazaba de mujer para salir vivo de Maracaná, muchos brasileños se suicidaban y millones de periódicos impresos con <i>«Brasil campeao mundial»</i> se iban a enormes pilas para quemar. La samba <i>«Brasil vitoriosa»</i> nunca se tocaría y, en Tres Coraçoes, un niño de nueve años prometía a su desolado padre que él ganaría la Copa del Mundo para Brasil. ¿Quién sabe cuántas veces se hizo esa promesa a lo largo del país tras la tragedia?</p>
<p style="text-align: justify">Esa victoria en el Mundial quedaba más lejos que nunca en el verano de 1950. Brasil se había ido afianzando poco a poco como uno de las selecciones más fuertes del mundo antes de la guerra. Especialmente en el campeonato <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xTJcfzPNzy4">disputado en Francia</a> se presentó como uno de las favoritas. De la mano del genio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Om5GFSBlNOU">Leónidas</a> llegaron a unas semifinales donde se medían a los campeones, Italia. En un ejercicio de soberbia pocas veces igualado, Brasil hizo descansar a muchos de sus mejores jugadores, entre ellos el propio <i>Diamante Negro</i>, y los envió a París desde Marsella para que estuviesen descansados para la eventual final. Partido que nunca jugarían ya que los hombres de Vitorio Pozzo les vencieron y acabaron con su trayectoria mundialista.</p>
<p style="text-align: justify">Tras doce años, y no habiendo sufrido las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, Brasil fue el único país que presentó candidatura para el certamen de 1950. Construyó un estadio faraónico en Rio de Janeiro, para unos doscientos mil espectadores, y reunió a un fantástico equipo que aglutinaba a los<span class="pullquote_right">Brasil llegaba a su cita como máximo favorito</span> mejores jugadores de Brasil. Algo no tan habitual hasta entonces, por las continuas disputas entre Río y Sao Paulo. La selección brasileña, que por entonces vestía de blanco principalmente, venía de ganar la Copa América de 1949, y contaba con el longilíneo atacante de Vasco da Gama <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=S8MtldObH7Q">Ademir como estilete</a>. Por detrás de él, Jair y, sobre todo, Zizinho eran los creadores de juego. Friaça por la derecha y Chico por la izquierda eran dos diablos en las bandas. Carlos Bauer imponía su jerarquía en el medio junto a Danilo Alvim  y, aunque la defensa flojeaba, contaba con jugadores fiables como el capitán Augusto, Bigode y Juvenal, además de un portero ágil y elástico, como era Moacyr Barbosa. Amparada en los goles de Ademir, la magia de <i>Mestre Ziza</i>, las diabluras de Chico y el impresionante ambiente de Maracaná, Brasil llegó al último partido de la liguilla final necesitando sólo un empate para ganar el Mundial. Lo que siguió fue una de las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=t29i1CdHdNM">tardes más dantescas</a> de la historia del fútbol, la tarde del <i>silencio atronador</i>, como lo definiría el propio Rimet, la tarde en que, cuando más necesitaba la selección su aliento, Maracaná se quedó mudo.</p>
<blockquote><p>Brasil quiso hacer borrón y cuenta nueva tras el doloroso Maracanazo de 1950 frente a Uruguay</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como dijimos anteriormente, la derrota contra Uruguay sumió al país en una depresión y eliminó de un plumazo todo lo logrado por el equipo nacional. Incluso se le cambió el uniforme a la selección, pasando del blanco y azul a uno que representase los colores de la bandera.<span class="pullquote_left">Después del «desastre» nació la canarinha</span> Nacía la mundialmente famosa <i>canarinha</i>. Incluso los miembros del equipo de 1950 fueron sustituídos con la mayor celeridad posible. Augusto, Juvenal y Bigode, tres de los más señalados nunca más jugaron con Brasil, al igual que Chico. Jair desapareció de la misma hasta 1956. Friaça y Ademir aguantaron hasta 1952, Danilo y <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Moacir_Barbosa_Nascimento">Barbosa</a> hasta 1953. Bauer fue uno de los supervivientes para la siguiente Copa del Mundo. Básicamente, la losa de esa derrota nunca les abandonaría, siendo el caso de Barbosa uno de los más trágicos, constantemente señalado y repudiado –se le prohibió visitar a la selección de USA 94 porque le consideraban gafe-, e incluso llegó a quemar los palos de la portería de Maracaná en su casa. Zizinho fue un caso especial, era un maestro, una figura reverenciada, y siguió apareciendo en la selección de manera irregular. Además, protagonizaría un increíble <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X5OVN0ZkbRY">retorno a la élite</a>, avanzada la década, con el Sao Paulo de Bela Guttmann.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que el fútbol brasileño debía renacer de sus cenizas. La primera señal de recuperación fue el segundo puesto en la Copa América de 1953, donde Ademir y Zizinho todavía eran figuras importantes. Claro que para ser segundo hay que perder, en este caso un desempate ante Paraguay, así que el mito de que Brasil era <i>incapaz</i> de ganar se mantuvo un poco más. Es curioso como los dos países que más Mundiales han ganado soportaron durante gran parte de su historia la etiqueta de <i>no saber ganar</i>. Italia lo sufrió tras la guerra y hasta que consiguieron el título europeo en 1968.</p>
<p style="text-align: justify">Para el Mundial celebrado en Suiza en 1954 la renovación de la selección ya era total. Entre los 22 hombres que viajaron a Europa, sólo  cinco habían estado en 1950 –Baltazar, Nilton Santos, Castilho, Ely y Bauer-, y sólo el capitán Bauer había estado en el césped ante Uruguay. Había nuevas figuras, como el lateral Djalma Santos, fuerte y siempre dispuesto a proyectarse al ataque, el mariscal del mediocampo Didí, un jugador lento, pero de absoluto dominio del juego, y el fantástico extremo derecho <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cDBjtMJjQZc">Julinho Botelho</a>, que haría fortuna en Europa con la Fiorentina y el motivo por el que Garrincha tardó tanto en despuntar con la selección. El equipo de Zezé Moreyra –hermano de Aymoré, que ganará para Brasil el segundo Mundial-, como vemos, contaba con destacados jugadores, pero todavía no era un conjunto capaz de ganar el Mundial. Brasil <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1Gx3Adcw6Fo">aplastó a Mexico</a> en la primera fase y logró un empate ante una gran Yugoslavia. Pasó primera de grupo con un Didí espectacular, pero los cuartos de final deparaban un impresionante enfrentamiento en Berna contra los grandes favoritos, la Hungría de los Magiares Mágicos. </p>
<p style="text-align: justify">El partido, que posteriormente sería recordado como la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p9yJFpbcgcE">Batalla de Berna</a>, hizo honor a su apodo. Competido y violento. Hungría, aún sin Puskas, se puso 2-0 antes de los diez minutos, en su típico arranque en tromba. Brasil respondió a los goles de Kocsis e Hidegkuti gracias a un penalti transformado por Djalma Santos. Tras el descanso, Gyula Lorant, que ya estaba sufriendo en defensa ante Julinho, transformó un penalti colocando el 3-1, lo cual llevó a<span class="pullquote_right">La derrota ante los húngaros junto a la influencia de Guttman tuvieron consecuencias</span> una invasión de campo por parte de los periodistas y miembros del staff brasileño que tuvo que ser desalojada por la policía. Este fue el momento en el que el partido empezó a degenerar en una sucesión de faltas violentas y marrullerías varias. En medio del caos, un gol de Julinho ponía el 3-2. El brasileño estaba martirizando a Lorant, algo que ni Stanley Matthews, ni Bernard Vukas, ni Alfred Schaefer habían conseguido hasta la fecha. Tras este gol, Boszik recibió una criminal falta de un Nilton Santos fuera de sí. Ambos se enzarzaron a golpes y fueron expulsados. Boszik jugaría las semis igualmente, porque, sorprendentemente, argumentó que siendo miembro del Parlamento Húngaro tenía inmunidad diplomática y la FIFA no podía castigarle. La FIFA se lavó las manos en todo este asunto y no sancionó a nadie. Poco después, Kocsis marcó el cuarto y definitivo gol húngaro. Los últimos momentos fueron, básicamente, una <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">batalla campal</a> en la que, casualmente, a veces había un balón de por medio. El atacante Humberto Tozzi también fue expulsado por una patada al omnipresente Lorant y el partido terminó con un enfrentamiento a botellazos en los vestuarios. Curiosamente fue Puskas, cojo, el que lanzó el primer proyectil. La aventura mundial del nuevo Brasil terminaba con otra vergonzosa imagen.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuatro años que pasaron desde la Batalla de Berna hasta la siguiente cita mundialista supusieron, ahora sí, un significativo cambio en el fútbol brasileño. A pesar del lamentable espectáculo vivido ante los húngaros, Brasil sacó en limpio que su 3-2-5 necesitaba una revisión y ellos mismos habían comprobado, al igual que el resto del mundo, que el <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">4-2-4 funcional</a> de los húngaros podía ser la solución. Los magiares combinaban de manera excepcional las bajadas de Zakarias desde el medio a la defensa y de Hidegkuti en la posición de falso 9 –de hecho era más bien un centrocampista ofensivo-, para contar con superioridad en todas las zonas del campo y destrozar los sistemas rivales. Con Zakarias incrustándose en la línea defensiva, esta pasaba a tener 4 hombres y esto se traducía en menos espacio para los extremos rivales, que pasaban a ser casi inefectivos –salvo actuación excepcional como la de Julinho en Berna-. Además, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Hidegkuti</a> operaba en la zona de mediapuntas, arrastrando a sus marcadores u moviéndose libremente porque estos no se atrevían a salir de su posición. Fuese cual fuese la decisión tomada por los rivales, el resultado era terrible, ya que Hidegkuti llegaba desde atrás, te castigaba con su fantástico disparo de media distancia y filtraba pases para los interiores Puskas y Kocsis –que eran realmente los delanteros del equipo- que entraban en superioridad ante la línea defensiva, especialmente cuando los extremos Budai y Czibor fijaban a sus pares.</p>
<p style="text-align: justify">La influencia húngara en Brasil durante estos años tuvo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/ ">Bela Guttmann</a>, que hizo del Sao Paulo uno de los mejores equipos del país, y recuperó a Zizinho, que ya tenía 36 años, como el cerebro de su formación. Esto le valió al <i>Mestre Ziza</i> una vuelta a la selección nacional, donde destacó en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=791M3gn-mos">Copa América de 1957</a>, combinando excelentemente con Didí. Las ascensión del Santos, gracias a una gran generación de jugadores, entre los que estaba un jovencísimo Pelé, aportó también mucho a este período del fútbol canarinho. Brasil fue de nuevo segunda en esa Copa América, por detrás de la Argentina de los Carasucias, pero presentaba otra vez credenciales para el Mundial que se celebraría en Suecia.</p>
<blockquote><p>El viaje hacia la Copa del Mundo de Suecia supuso para la selección brasileña una revolución táctica</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El camino hacia el Mundial empezaba por las clasificatorias. Brasil fue encuadrada en un grupo con Perú y Venezuela, con sólo una plaza para el Mundial en juego. Con la retirada de los venezolanos, la cosa se quedó en una liguilla de dos partidos contra los peruanos. La ida<span class="pullquote_left">La preparación para afrontar el Mundial de Suecia fue muy estricta</span> en Lima terminó con un 1-1, gracias a un gol de Índio, delantero del Flamengo. Faltaba el partido de Maracaná y Osvaldo Brandao, seleccionador brasileño, sacó al mismo equipo que en Lima. El partido fue cerradísimo pero se resolvió de manera legendaria. Didí, la indiscutible figura de Brasil, marcó el gol de la victoria gracias a una falta directa en la que se presentó al mundo su <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-CvqvSkCXX9I/TnJjL_l8SaI/AAAAAAAACLU/nuKikMNQbIw/s400/vvv.jpg">famosa <i>folha seca</i></a>. Brasil viajaba a Suecia, pero todavía quedaba muchísimo trabajo por hacer. Brandao fue sustituído por Vicente Feola, que había trabajado con Guttmann en el Sao Paulo. Feola, fuertemente influenciado por el húngaro, trabajó en pos de adaptar a la selección a un sistema similar al utilizado en su club, uno más parecido a aquel que los Mágicos Magiares habían usado en el Mundial de 1954. Feola sabía que, tras ser incluído en un grupo con la URSS, Austria e Inglaterra, Brasil debería llegar perfectamente preparada a la cita. Todo se preparó al milímetro, desde el lugar de concentración hasta la alimentación, los vuelos, etc. Brasil implantó el modelo que hoy siguen la gran mayoría de selecciones del mundo ante un campeonato de estas características.</p>
<p style="text-align: justify">Los rivales eran formidables. Los soviéticos participaban por primera vez en un Mundial, tras romper su aislamiento con el torneo. Eran los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5J00MaMHDtw">campeones olímpicos de 1956</a> y contaban con un excepcional conjunto en el que destacaban el guardameta Lev Yashin, el cerebro del centro del campo Igor Netto y un fabuloso atacante joven, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=c3EU_fVpTZ4">Eduard Strelsov</a>, quien sería apodado el <i>Pelé ruso</i>. Rápido, técnico y muy goleador, el del Torpedo de Moscú estaba llamado a ser una de las mayores figuras del Mundial sueco. Austria, por su parte, venía de quedar tercera en el Mundial de Suiza y contaba con un grupo de veteranos  como Alfred Körner –uno de los máximos goleadores de aquella Copa del Mundo-, Karl Koller, uno de los mejores centrocampistas del mundo y los legendarios Ernst Happel y Gerhard Hannappi, dos jugadores de categoría mundial en multitud de puestos. Dos monstruos en peligro de extinción. Por su parte, Inglaterra contaba con una nueva generación liderada por los Busby Babes del Manchester United,  los veteranos Billy Wright y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JFFcgJx3f0Y">Tom Finney</a>, y el brillante genio del Fulham Johnny Haynes.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, Feola dejó fuera a Zizinho, Julinho y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NPJoV-zI8wE">Canhoteiro</a> –letal extremo zurdo del Sao Paulo, el Garrincha de la banda izquierda- entre otros y comenzó a trabajar con un 4-2-4 nominal, al estilo del que utilizaba en el Sao Paulo. Evidentemente, no muchos jugadores podían asumir los roles de Zakarias<span class="pullquote_right">Brasil no tendría ni a Zakarias ni a Hidekguti</span> e Hidegkuti –los que realmente hacían especial el sistema húngaro-, así que el brasileño optó por usar a Mario Zagallo, el extremo del Botafogo, conocido por su sacrificio y capacidad de trabajo en el campo, para que actuase como <i>wing ventilador</i> -como lo llamaban en Argentina-. Zagallo bajaba hasta el medio campo, pasando la formación a un 4-3-3 que daba superioridad en esa parte del terreno de juego. Además, los laterales Nilton de Sordi –le ganó el puesto a Djalma Santos- y Nilton Santos se proyectaban al ataque al más puro estilo de Lorant. Feola, además, incluyó por primera vez un psicólogo en la expedición que llevó a Suecia. Este personaje se convertiría en una celebridad, al argumentar que tanto Pelé como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MYKP4aAknT0">Garrincha</a> eran demasiado infantiles como para aguantar la presión del torneo y que, por ello, debían ser dejados fuera del equipo. Feola no le hizo caso, pero ambos estuvieron en el banquillo durante los dos primeros partidos de la competición.</p>
<p style="text-align: justify">Contra <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VxkFxymglas">Austria</a>, Feola reforzó aún más el medio del campo. La inclusión de Dino Sani, un centrocampista que ejercía como <i>regista</i> y que haría carrera en el Milan, además de un De Sordi más defensivo que Djalma Santos, las bajadas de Zagallo, la presencia de Didí y el rol de Dida como enganche. La jugada le salió perfecta y Brasil ganó holgadamente gracias a un gol de Nilton Santos y un doblete de Mazzola, a quien todos conoceríamos posteriormente por sus hazañas en Europa bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U_J4f-s23Ro">Altafini</a>. El segundo partido del torneo mediría a Brasil contra Inglaterra. El enemigo formidable que pintaba un año antes había quedado reducido a cenizas, al igual que el avión que transportaba al United en el aeropuerto de Munich. La tragedia de los Busby Babes mermó sensiblemente a la <i>Three Lions</i>, especialmente con las muertes del todoterreno Duncan Edwards y el gran goleador Tommy Taylor. Con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yv3efEdaXOw">Johnny Haynes</a> como principal figura, apoyado por su compañero del Fulham Bobby Robson, Inglaterra puso las cosas muy difíciles a una selección brasileña que, repitiendo once, no estuvo tan brillante como contra Austria. El empate a cero hacía que Brasil se jugase el primer puesto contra la URSS en el último partido. </p>
<p style="text-align: justify">Los soviéticos habían pegado un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j6kJLYuXviQ">baño a Inglaterra</a> –a pesar del empate a dos- y derrotado a Austria. Estaban dando muy buena imagen en su primera participación en un Mundial, pero aún así se echaba de menos la presencia del que era su mayor atracción antes del campeonato. Eduard Streltsov,<span class="pullquote_left">En Brasil se comenzó a pedir la titularidad de Garrincha y de Pelé</span> un genio irreverente y que se salía de los estándares de la <i>corrección</i> para la Nomenklatura soviética, se había negado a abandonar el Torpedo para unirse al club del ejército –CSKA- o al de la policía secreta –Dinamo-. Poco después, en una fiesta, faltó al respeto a una miembro del Politburó. No pasó mucho tiempo hasta que fue acusado de violación. Cuando como medida para permitirle ir al Mundial le exigieron que reconociese su culpabilidad, Streltsov cayó en la trampa de las <i>confesiones</i> soviéticas. Fue enviado al gulag ocho años y su sueño mundialista se acababa. Su puesto en el equipo durante el campeonato lo ocupaba una bola de demolición armenia, el legendario y veterano Nikita Simonyan, más ortodoxo, más adepto y más querido por el Partido, indudable categoría futbolística aparte. Brasil, mientras, vivía una pequeña revuelta interna. Los jugadores más veteranos exigieron a Feola la presencia de Garrincha y Pelé en el equipo. Ellos sabían que ambos serían clave para romper a los físicamente poderosos y organizados soviéticos. Garrincha era conocido un driblador imparable, mientras el jovencísimo Pelé, con 17 años, ya había debutado un año antes con la selección y era una figura indiscutible de un gran equipo del Santos. Además de ellos, también entró en el equipo Vavá, sustituyendo a Mazzola en la punta del ataque.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que se vio en Goteborg esa tarde fue una aparición milagrosa. El <a target="_blank" href ="http://www.thehardtackle.com/2011/tht-rewind-brazil-vs-ussr-1958-the-greatest-three-minutes-of-footballing-history/">inicio del partido</a> es recordado como <i>“los tres minutos más grandes de la historia del fútbol”</i>. La consigna era darle el balón a Garrincha tanto como se pudiese. Y este haría el resto. El genio de Pau Grande no decepcionó. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ovbU5HrciCU">Destrozó a su par</a>, a las ayudas que recibía, llegó a línea de fondo y envió un cañonazo sin ángulo al poste que dejó a Yashin temblando y sirvió el primer gol a Vavá. En esos tres minutos Brasil demostró que lo suyo era otro fútbol. El resto del partido fue un dominio absoluto de Garrincha, de Pelé –que no marcó pero dejó una impresión imborrable-, de Didí en el medio campo y de Vavá, autor de un doblete. Brasil pasaba a cuartos de final sin perder y sin encajar ningún gol. La URSS eliminaría a Inglaterra en el desempate.</p>
<blockquote><p>La fase final del Mundial de Suecia iba a suponer un cambio de era en todo el fútbol mundial</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Gales fue un rival mucho más rocoso de lo esperado en cuartos de final. Definitivamente los equipos británicos se les atragantaban a los brasileños.  Los galeses se atrincheraron en torno al magnífico guardameta del Arsenal, Jack Kelsey y al creativo interior Ivor Allchurch, uno de los jugadores más destacados del campeonato. Brasil recuperó a Mazzola en este partido, pero la actuación de Pelé lo ensombreció.  El joven de 17 años se volvió a salir y marcó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sQbIdyg9LM4">su primer gol</a> –golazo- en un Mundial. Brasil ganaba unos cuartos de final con dos chavales de 19 y 17 años en punta, pero este partido dejó claro que ambos jóvenes no se entendían bien. La sentencia de muerte de Mazzola como internacional brasileño. Poco después viajaría a Italia para firmar por el Milan y adoptar la nacionalidad para jugar con la Azzurra.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales del Mundial enfrentaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM ">Suecia y Alemania</a>, por una parte y a Francia y Brasil por otra. En la primera los anfitriones suecos dieron buena cuenta de los actuales campeones, una Alemania envejecida de la que seguían tirando Helmut Rahn, Hans Schaefer y Fritz Walter -38 años- y en la que hacía su primera aparición mundialista un delantero de 21 años llamado<span class="pullquote_right">El partido ante Francia sería un duelo Didí-Kopa hasta que apareció Pelé</span> Uwe Seeler. Francia, por su parte, había llegado a estas instancias jugando un fútbol espectacular. Supervivientes de un grupo con los siempre potentes yugoslavos, los sorprendentes paraguayos y un flojo equipo escocés, también habían eliminado fácilmente a Irlanda del Norte en los cuartos de final. La selección gala estaba formada con la base de jugadores del poderoso Stade Reims de la época y su seleccionador Albert Batteux era también el entrenador de ese club. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CbXlsCoXQvc/">Raymond Kopa</a> tenía un excelente organizador de juego, seguramente el mejor de Europa, mientras que Robert Joncquet aportaba jerarquía en la fase defensiva y Roger Piantoni era un complemento perfecto para la creatividad de Kopa. En la banda, Jean Vincent era un diabólico extremo izquierdo, y se entendía a la perfección con el mayor activo atacante del equipo, un Just Fontaine que había comenzado el torneo como suplente, pero que a estas alturas llevaba ya ocho goles. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=lhimTK3RB6k">partido</a> se jugó en el Rasunda Stadion de Estocolmo, y los espectadores suecos asistieron a una demostración de fútbol de más alto nivel. Brasil recuperó a Vavá y este respondó a la confianza rápido, adelantando a su selección a los dos minutos. Pero Fontaine no tardó en hacer aparición y a antes de los diez minutos ya había regateado a Gilmar y empatado el partido para Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Tras este inicio fulgurante, el ritmo del partido bajó un poco, y se convirtió en un duelo de creadores <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bUu72xdSyHk">entre Kopa y Didí</a>, durante gran parte del primer período. Fue el brasileño quien rompió la igualdad con un cañonazo impresionante a la escuadra poco antes del descanso. En la media parte, a pesar de la ventaja brasileña, el resultado no estaba nada claro. Ambos equipos estaban muy parejos. Se necesitaba algo especial para decantar la balanza. Y en esas, con apenas cinco minutos jugados de la segunda parte, hizo aparición <i>O Rei</i>. Su explosión durante los 25 minutos siguientes es un momento de los que cambian la historia del fútbol. Edson Arantes do Nascimento dejó de existir y en su lugar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NokfaCdVCV8">se alzó Pelé</a>. Tres goles sin respuesta: el primero tras aprovechar un error del guardameta Abbes, el segundo tras jugada de Garrincha, sombrerito mediante a Joncquet y remate con el exterior del pie derecho, y el tercero tras el enésimo destrozo de Mané, controlando su centro con el pecho y rematando de volea. 5-1 para Brasil. El tardío gol de Piantoni no ensombreció el gran día del fútbol brasileño. Francia quedaba fuera, pero aún le quedaban fuerzas para meterle seis goles a Alemania por el tercer puesto. Una Alemania a la que Suecia había remontado en Goteborg, para ganar por 3-1 y lograr una plaza en la final de su Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el 28 de junio de 1958, Brasil se volvía a citar con la historia. Llegaba el momento de demostrar que los brasileños sí sabían ganar. Los suecos habían completado un torneo fantástico. George Raynor, su seleccionador británico, había vuelto a lograr que Suecia fuese competitiva. Ya habían ganado los Juegos Olímpicos del 48 con él gracias a la<span class="pullquote_left">Suecia tenía en el trío Gre-No-Li a su gran aval</span> célebre delantera Gre-No-Li, y también habían sido terceros en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f_JcazKkXdA">Mundial 50</a> con un equipo totalmente renovado. El fútbol sueco sólo permitía ser internacionales a los jugadores amateurs y que jugasen en Suecia. Así pues, las figuras que se iban a ganar dinero –a Italia especialmente-, tenían que renunciar a la selección. Para este Mundial, Raynor consiguió que se pudiesen llamar a profesionales. Ya no estaba Nordahl y Gren y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2VmLZSep-KE">Liedholm</a> tenían ya 37 y 35 años. Pero el gran central Bergmark y el portero Svensson seguían en el equipo, el centrocampista Bengt Gustavsson volvió desde Italia para ser clave durante el torneo. Además, jóvenes talentos que también estaban en la Serie A, como Hamrin, Selmosson y Skoglund, unidos al delantero centro Agne Simonsson formarán el grueso del equipo nacional. Quedaba por ver cómo aguantarían el centro del campo Liedholm y Gren, junto a Gustavsson y Parling. Feola, sorpresivamente, dio entrada a Djalma Santos en lugar de De Sordi. Con Nilton y Djalma, dos superdotados físicamente, buscaba contrarrestar a los centelleantes Hamrin y Skoglund.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">partido</a> no comenzó bien para los intereses de Brasil, ya que Liedholm abrió el marcador a los cuatro minutos. Aunque Vavá empató pronto, a los nueve. Estos arranques fulgurantes son una característica del fútbol de los 50. Es el momento del cambio de tácticas, en el que cualquier ligero retoque puede destruir todo un planteamiento. Así pues, mientras los equipos se ajustan al esquema del rival, el marcador no suele salir intacto. Tras este inicio, bastante en la línea del partido contra Francia, el juego se igualó, ya con los equipos bien plantados ante la propuesta del contrario. Una vez más, el duelo Didí-Liedholm fue clave para el devenir del partido, y su dominio sobre el mismo propició el gol de Vavá a la media hora, llegando con ventaja Brasil al entretiempo.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda parte fue, de nuevo, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">show de Pelé</a>, que marcó un golazo impresionante al hacer un sombrero sobre su defensor, recibir una durísima entrada con los tacos en el muslo, aguantarla y remachar con una volea inapelable. Fue el golpe que demostró la superioridad de la canarinha. El titulo mundial estaba muy cerca y más aún cuando Zagallo marcó el cuarto gol. Era un gran premio para el hombre que, cumpliendo a la perfección con su decisivo rol, había sido capital en el buen funcionamiento del equipo. A los 80 minutos, Simonsson dio algo de emoción al partido, pero Pelé, con un gol de cabeza en el último minuto, certificó la victoria por 5-2. Diez goles entre las semis y la final de un Mundial. Una demostración impresionante de que Brasil sí podía ganar. Una nueva era comenzaba en el fútbol mundial, la de Brasil y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KnZR_eW2IIM">su Rey</a>.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 24</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jan 2013 02:50:24 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">1</span>930 fue la fecha en la que, por primera vez, iba a disputarse el mayor de los trofeos: la Copa del Mundo de fútbol. La sede sería el continente americano, en concreto Uruguay. Por motivos económicos, la gran mayoría de selecciones europeas<span id="more-44456"></span> rechazaron la invitación, y el campeonato, que debía contar con 16 combinados, solo reuniría a 13. A la final llegaron los equipos de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">Argentina</a> y el local, Uruguay. Los charrúas se hacían con la primera edición del Mundial al derrotar a sus vecinos por cuatro goles a dos. Los tantos fueron obra de Pablo Dorado, José Pedro Cea, Iriarte y Héctor Castro, que a un minuto de la conclusión, hacía el 4-2 definitivo.</p>
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<p style="text-align: justify">Cuando Hungría humilló a Alemania endosándole un sonrojante 8-3, pocos imaginaban que el Mundial de 1954, disputada en Suiza, iba a tener un desenlace tan inesperado. Era la fase de grupos. El sensacional combinado húngaro había arrollado al cuadro germano. Kocsis (autor de cuatro goles aquel día), <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/madrid-di-stefano-manchester/">Puskas</a> o Czibor componían un equipo de ensueño. Alemania y Hungría alcanzaron una final que, lógicamente, tenía por enorme favorito al cuadro de Gusztav Sebes. Cuando a los 8 minutos, los húngaros ya vencían 2-0, tantos de Puskas y Czibor, todo parecía encaminado hacia otra goleada. Pero Alemania, contra todo pronóstico, remontó el partido. Los germanos obraron una proeza que fue bautizada como <i>El Milagro de Berna</i>, un suceso clave en la personalidad y autoestima del fútbol alemán.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/EpZvrFyUlHE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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