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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa de Europa 1992</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>¿Quién fuiste, Johan? (Parte II)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 01:59:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La de Cruyff es una historia que no hubo de reanudarse porque nunca se detuvo. Mucho de lo que fue sobre el campo no le requería allí abajo para prolongar sus consecuencias, y como el fútbol le molestaba si no se jugaba a su manera, tomó cartas en el asunto y decidió cambiarlo, en esta [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La de Cruyff es una historia que no hubo de reanudarse porque nunca se detuvo. Mucho de lo que fue sobre el campo no le requería allí abajo para prolongar sus consecuencias, y como el fútbol le molestaba si no se jugaba a su manera,<span id="more-202982"></span> tomó cartas en el asunto y decidió cambiarlo, en esta ocasión, para siempre.</p>
<p style="text-align: justify">Cruyff se sentó en el banquillo para que nadie ocupase el asiento. Así de simple. Él no quería entrenar, la mayoría de las funciones del oficio le aburrían soberanamente, pero para conseguir sus nuevos propósitos, necesitaba que no hubiera otro por allí pululando que discutiera sus decisiones o confundiera a sus futbolistas. 20 años de carrera, y por consiguiente bajo la dirección de gente que, en teoría, sabía mucho, no le habían modificado ni una frase del credo futbolístico con el que había nacido y que describimos en la primera parte de este artículo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/">sin cuya lectura no podrá entenderse lo que viene a continuación</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso hasta cierto punto cuesta dividir su aporte en dos fases diferenciadas. En el fondo, lo que le llevó a competir como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">Di Stefano</a>, Pelé, Maradona y Messi -pese a carecer de la perfección individual de estos- había sido esa filosofía suya, esa idea arraigada en él, y sólo en él, de que, por ejemplo, un buen defensa no era un jugador que protegía su área, sino un jugador que defendía muy bien, y que, a veces, resultaba más útil como mediapunta porque era en dicha zona donde más tajada se sacaría de un gran trabajo defensivo puntual. Cruyff como entrenador no fue la creación de un sistema perfecto; sino la aplicación, sin ningún tipo de grillete, de esa lógica exclusiva habitante de su mente. A pequeña y a gran escala.</p>
<blockquote><p>Cruyff, interiormente, respetaba de modo reverencial a cada futbolista que se atrevía a ser sí mismo. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De ahí su fe en sus elegidos. Le urgía que cada uno se expresase tal y como era, que fuera exactamente el jugador que sería en sus circunstancias favoritas aunque él los ubicase en unas muy diferentes. Que Laudrup, en posición de “9”, pensara en qué haría Salinas no le reportaba ninguna ventaja; lo que daba sentido a sus inventos era que Laudrup intentase resolver como Laudrup cualquier reto en cuestión, donde fuera y cuando fuese. </p>
<p style="text-align: justify">En pos de favorecerlo, Cruyff les hacía partícipes no sólo físicos, sino también intelectuales de sus propios trucos. Había un sistema base (el 3-4-3) y un par de variantes, y cada miembro de la plantilla debía conocer las leyes de cada demarcación (ejemplo: los extremos tenían la misión imperativa de abrir el campo); pero más allá de lo estrictamente espacial, una vez Cruyff situaba, por imaginar algo, a un teórico lateral en un lugar en el que no había jugado en su vida, no añadía ningún comentario. Se ofrecía a aportar su consejo en caso de duda, pero si el futbolista no preguntaba, ahí se cerraba el asunto. En su papel de comunicador excepcional -que lo era <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/futbol/fc-barcelona/20160324/40658742214/frases-expresiones-geniales-johan-cruyff-este-es-uno-gallina-piel-salid-disfrutad.html">pese a su castellano</a>-, solía esgrimir: <i>“A mí me da igual cómo solucione sus problemas cada uno; con que los solucione, me vale”</i>. Dicho de otro modo, hacía responsable a la persona para que cada cual recurriese a aquello en lo que más confiaba, que obviamente, coincidía con sus mejores virtudes y sus jugadas predilectas. Es decir, las que Cruyff buscaba ver plasmadas allá donde las ponía.</p>
<blockquote><p>Sus reproches públicos a las estrellas ponían como motos a gente como Laudrup y Stoichkov.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esto derivaba en una presión ambiental casi insoportable hacia sus propios jovenzuelos. Él confiaba en su calidad, en su talento, y si no respondían, el invento se caía, pues la estructura en sí, ya lo apuntamos, ni atesoraba ni pretendía atesorar la fiabilidad de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">una de las de Sacchi</a>. Para mantener a todo el mundo alerta, practicaba la hoy extinta costumbre de criticar a sus futbolistas en declaraciones públicas. En especial, a los mejores. De cara a triunfar en el equipo de Cruyff, con un, a su vez, imprescindible nivel deportivo elevado no bastaba. También se requería una fortaleza mental extraordinaria. ¿El desahogo? El desahogo era el estilo. Cruyff hacía de poli malo, pero, en compensación, convirtió al resto de la humanidad en el poli bueno.</p>
<p style="text-align: justify">Como jugador, su carrera se había repartido en dos etapas: la inocente y la especulativa. Durante la primera, jugó cada minuto a tope por él y por la gente. Durante la segunda, se hizo amigo del cronómetro y,<span class="pullquote_right">La idea de apostar por el espectáculo tenía un sentido práctico</span> si su equipo iba ganando, provocó segundos tiempos que no se recomiendan a nadie. Esta dinámica se acentuó, sin disimulo, cuando cambió el Ajax por el Barcelona, debido a que su físico fue decreciendo y a que, en general, el nivel técnico que le rodeaba se había reducido. Y Cruyff pudo medir con perspectiva las diferencias que hay entre ser el conjunto que, mediáticamente, alza la bandera del fútbol y no serlo. Cuando el neutral celebra tus victorias, ejerce una influencia sobre compañeros, rivales y demás personas presentes en la industria que, en el momento más caliente, condiciona el aspecto más relevante del juego: el estado de ánimo. El equipo de Cruyff era Goliat, pero despertaba la simpatía de David. Eso, y los elogios unánimes y enfervorecidos de una sociedad entregada, fue lo que <i>el Flaco</i> regaló a los suyos a cambio de que lo aguantasen cada día. Y sus broncas se fueron, pero su legado persiste. Y para todos. Lo disfruta Messi <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-leo-messi-argentina-barcelona/">cuando sale a jugar al Camp Nou</a> y Laudrup cuando visita un restaurante en cualquier rincón del planeta. La gente, debido a Cruyff, les da las gracias.</p>
<blockquote><p>Cruyff no era un entrenador normal, así que, en una situación normal, no hubiera podido hacer nada.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En fin, recapitulemos. En 1988, existía un visionario más fiable que la ciencia con la única desventaja de que necesitaba demasiadas cosas para poder realizar su trabajo. A grandes rasgos, una plantilla de futbolistas sensacionales y la garantía de que le concederían un mínimo de tiempo para instalar sus ideales sin que nadie los discutiese. Siendo francos, lo tenía en chino. Sobre todo porque, al contrario que cuando cruzó la frontera de Holanda en 1973, no llevaba precisamente <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/">tres Copas de Europa</a> bajo el brazo a modo de inmunidad frente a opiniones ajenas, sino una primera experiencia como entrenador en el Ajax que no pasaba de <i>discretita</i>. Pero el fútbol es como el Anillo de Sauron, Gollum, Bilbo y Frodo: tiene voluntad propia y precipita su destino.</p>
<p style="text-align: justify">La situación deportiva y social del Barcelona era, por ir directos al grano, peor que la del AC Milan en los tiempos que corren. Se había quedado a 23 puntos del campeón en Liga (36 con un sistema de puntuación<span class="pullquote_right">Su mayor obsesión era que le dejasen mandar</span> de tres por victoria), su estrella lo tenía hecho con el Madrid, la plantilla había pedido la dimisión del presidente en el famoso <a target="_blank" href ="https://curiosidadesdelfutbol.wordpress.com/2012/11/19/el-motin-del-hesperia/"><i>“Motín del Hesperia” </i></a>y, como resultado de ello y más cosas, la afición se había despegado del club hasta el dramático punto de vaciar el Camp Nou. La directiva precisaba de un golpe de efecto y prometió a Cruyff, el antiguo ídolo, autonomía total. El hecho de que José Ramón Alexanco, el rostro más representativo del motín, fuese escogido como capitán del nuevo proyecto probaba que, en efecto, Cruyff haría y desharía a su antojo. Lo que son las cosas. Una desesperada cortina de humo germinó en el nacimiento del modelo de club más poderoso del siglo XXI.</p>
<blockquote><p>Su ex-compañero Charly Rexach, más metódico, fue su complemento ideal como segundo entrenador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La plantilla cambió a más de la mitad de sus componentes, se realizaron 13 fichajes y subieron cuatro chavales de la cantera. Llamó la atención que siete de las 13 incorporaciones eran futbolistas vascos -aunque Goikoetxea salió cedido a la Real Sociedad-. Cruyff siempre dio un valor extremo a la procedencia de sus reclutas; para él, cada pueblo conllevaba ventajas e inconvenientes culturales que influían en la práctica del deporte, y explicaba que el jugador vasco ofrecía una obediencia incondicional que para lo que se proponía resultaba impagable. En la temporada 1988/89, el objetivo consistió en la implantación del 3-4-3, un esquema táctico que causó la misma incredulidad que hoy provocaría un 2-3-5.</p>
<p style="text-align: justify">La primera consecuencia no se hizo esperar: de repente, en Barcelona todo el mundo hablaba de fútbol, del juego, incluso de táctica. Atrás quedaba aquella triste rutina en la que lo que menos contaba eran los ecos del balón. ¿Valdría la propuesta de Cruyff en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/las-gaunas-programa-analisis-radio-liga-bbva-escuchar-directo/">la competitiva Liga española</a>? Esa era la cuestión.</p>
<blockquote><p>Su primer Barça fue acusado de fragilidad defensiva, pero su problema real era no marcar goles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/son-molinos-charly/">Según sus propios futbolistas, no</a>. No lo dijeron entonces, pero ahora sí lo confiesan: pensaban que estaba chiflado. Y mírese que Cruyff explicaba sus decisiones y parecían más simples de entender que aquellas que la gente asumía como normales. Si los 19 equipos del campeonato empleaban un 4-4-2 en el que, contra los grandes, sólo atacaban los dos de arriba, ¿por qué dejar más de tres defensas custodiándoles? Ocurre que combatir creencias arraigadas durante décadas cuesta mucho trabajo, y a aquella zaga culé se le atribuyó el apelativo de <i>“hitchcockiana”</i> por el suspense que generaba… pese a que el Barça terminó la Liga como el conjunto menos goleado junto <a target="_blank" href ="http://www.ciberche.net/historia/la-historia-del-valencia/los-anos-80/153">al Valencia de Ochotorena, Bossio, Camarasa, Voro y Giner</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El motivo principal de tan poco reconocido éxito también era sencillo: el adversario gozaba del balón muy poco tiempo y atacaba menos veces y con menos energía. Aunque con más espacios. A este respecto,<span class="pullquote_right">Zubizarreta era de los más incrédulos</span> Zubizarreta hubo de adaptarse. Cruyff le pedía que ejerciera de líbero, que controlase los pases a la espalda de su defensa, lo cual al cancerbero le sonaba muy extraño. <i>“¿Y si me tiran una vaselina?”</i>, preguntaba. <i>“En ese caso, si entra, aplaude”</i>, le respondía. Cruyff consideraba que el talento más puro era tan indefendible que no merecía la pena ponerle la zancadilla. Aplicaba esta visión tanto en las acciones improbables, como la que preocupaba al buen Andoni, como a las más factibles. Si un punta destacaba por su desmarque, no había que marcarlo. Si un extremo sobresalía por su regate, convenía no meterle el pie. Si un ariete bajaba al piso cada pelotazo de su portero, lo mejor era no saltar a su lado. No había que potenciar la concentración en aquello donde se sufría la desventaja, sino donde residían las superioridades. Dicho esto, hablemos sobre el ataque, que era lo primordial. </p>
<blockquote><p>La instalación del nuevo sistema de juego fue muy complicada pero se realizó con maestría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En su afán de que sus futbolistas interiorizaran cuanto antes el nuevo modelo, organizó 14 partidos amistosos para las dos semanas que les ocuparon en <a target="_blank" href ="http://www.eumd.es/2016/01/primer-verano-johan-cruyff-barcelona/">el recóndito complejo deportivo de Papendal</a>. A cada uno de aquellos choques le precedía, entonces sí, una charla interminable explicando las normas de cada posición. Se cuenta que, tras el debut,<i> Txiki</i> Beriguistain andaba un tanto hundido, pues no había tocado la pelota. Al día siguiente, Cruyff llegó al entrenamiento y sentenció: <i>“El mejor de ayer, Txiki. El único que me hizo caso”</i>. La razón, que se había pasado cada minuto abierto en la banda con paciencia sin acercarse al balón ante el hecho de no recibirlo. La asimilación del 3-4-3 y los principios de su juego de posición capitalizaba la atención del holandés.</p>
<p style="text-align: justify">Quizá el encuentro que simbolice el éxito de la misión y la esencia de la temporada se disputase bien pronto, el 21 de septiembre: un Madrid 2-Barcelona 0 perteneciente a la ida de la Supercopa de España.<span class="pullquote_left">Amor, Eusebio y Bakero conectaron muy bien</span> Tras encadenar tres victorias en las tres primeras jornadas de Liga, visitó el Bernabéu y se atrevió a exponer el esquema del escepticismo con una respuesta, en cuanto a juego, muy prometedora. Milla, un canterano que empezaba a destacar, dominó la posesión y los espacios formando eje con Bakero, que completó su primera exhibición como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/analisis-jose-mari-bakero-centrocampistas-norte-barcelona-cruyff/">mediapunta que, de espaldas, repartía el juego hacia los costados con energía tempestiva</a>. Milla y Bakero fueron, junto a un Eusebio que fue de menos a más y el optimismo de Guillermo Amor, las grandes noticias individuales del curso. La peor, aunque de calado colectivo, derivó de la molesta falta de gol. La holgada victoria del Real se comprendió a través de ese déficit. El Barça había superado a la todopoderosa <i>Quinta del Buitre</i> en su versión más animal, la dirigida por Schuster. Y tan apenas dos meses de trabajo con Cruyff.</p>
<blockquote><p>Lineker personalizó uno de los grandes debates puramente futbolísticos que generó Cruyff.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sucede que los resultados definen las valoraciones y el tema del gol escamaba. Más si cabe teniendo en cuenta que Cruyff había sacrificado al <i>“killer”</i> de aquel plantel, Gary Lineker, en favor del juego posicional de Salinas. Fue una de esas primeras decisiones que el entorno se negó a consentir. La diferencia individual a favor del inglés parecía demasiado vasta como para que una supuesta mayor adecuación táctica de Salinas compensase el dislate. Pero Cruyff lo tenía claro, Lineker era un delantero contragolpeador y, en su modelo, el “9” carecía de espacios, así que, o accedía a ejercer de extremo derecho, donde sí hallaría pistas por las que correr, o el banquillo sería su lugar. Gary se encontraba entre quienes no le compraban esa moto, y fue una pena, porque, con el combustible de la fe, aquella moto hubiera corrido un montón. Valga como prueba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=R6kMls0Kzso">la Final de la Recopa de aquel curso</a> ante la Sampdoria, conquistada por 2-0 y en la que Lineker, abierto hacia su diestra, originó el tanto que abrió el marcador. La aldea global llamada Tierra empezaba a sospechar que aquellos barroquismos de Cruyff sí tenían fondo. </p>
<p style="text-align: justify">Cruyff comenzó la temporada 1989/90 más encantado de conocerse que en 1974, que ya era decir. Encima había incorporado a Koeman y Laudrup, un líbero de golpeo sin igual y un mediapunta danés que se la había pegado en la Juventus pero hacia quien él profesaba una confianza infinita. Además, lo más importante radicaba en que el sistema 3-4-3 había sido asimilado, sus jugadores ya habían memorizado las leyes fijas de cada posición, así que sus charlas pre-partido minimizaron su duración, a veces, hasta los cero minutos. Y apareció su vena más creativa. </p>
<p style="text-align: justify">Durante el primer curso, con eso de que había que asentar unas bases muy alternativas y de que no dejaba de ser su presentación, se había cortado un poco aunque pareciera mentira, pero tras ganar la Recopa de Europa… estaba listo para ser él. Cruyff fijó el punto de partida en una derrota frente a Osasuna. Reflexionó en voz alta que los rivales ya conocían su modelo, y que por lo tanto se imponía tratar de sorprenderlos con pequeñas modificaciones adaptadas a cada encuentro. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/jugada-johan-cruyff-final-mundial-1974-holanda-alemania/">Fue un no parar</a>. Y todo era incomprensible. Como el hecho de que Koeman, que estaba muy gordito, debutase contra el Mallorca jugando de interior derecho. El resultado fue terrorífico. Pero, cuando sucedían estas cosas, Cruyff decía que no era culpa suya, sino del jugador, que no había creído en aquello que él había diseñado. Estudiado con la perspectiva del tiempo, se tiende a concluir que llevaba la razón. </p>
<blockquote><p><a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1990/02/24/deportes/635814011_850215.html">El caso del andorrano Lucendo</a> resumió la segunda temporada de Cruyff como míster en el Camp Nou.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La campaña, en cualquier caso, fue mala. El vestuario no había visto aún milagros suficientes como para creer en aquella nueva fe con toda la sinceridad de su alma; y además, si el año anterior ya había faltado gol, imagínese tras la marcha de Lineker. En la reunión de compromisarios de la entidad mantenida en la primavera, los socios demandaron al presidente la destitución del entrenador. Protegido por la victoria en la Final de Copa, el club se mantuvo firme y preparó la temporada 1990/91 bajo las directrices de Cruyff.</p>
<p style="text-align: justify">Se repescó a Goikoetxea, que la partió, y apenas se produjo un fichaje extra, el del búlgaro Hristo Stoichkov. No se precisó más. La continuidad del proyecto alicataba cada vez más el argumentario<span class="pullquote_right">Stoichkov hizo que todo cobrase un sentido</span> <i>cruyffista</i>; y aquella solitaria pieza equilibró cada balance. Laudrup, mediapunta caracterizado por sus conducciones desde la izquierda hacia el centro y por su último pase, desembocó en la posición de “9”, y Hristo, delantero centro contragolpeador, en la banda izquierda. Uno salía para que el otro entrase, uno para recibir y el otro para finalizar. La comunión táctica era perfecta como la de Ronaldinho y Eto´o, como la de Xavi e Iniesta, como la de Messi y Suárez. Y el pase largo de Koeman adquirió un potencial desconocido, porque bien acababa en control, o bien en tanto; cuando en los años anteriores su destino había sido el intento de desborde de un extremo. Con el añadido de que, al consagrar <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/cruyff-estilo-ofensivo-dream-team-guardiola-koeman/">los envíos de Koeman</a>, las defensas rivales siempre miraban hacia atrás y el centro del campo se agenció unos espacios que le permitieron tocar el balón a una velocidad inusitada. No fue un curso sin desgracias, el propio Cruyff padeció graves problemas de salud que le inclinaron incluso a dejar el tabaco, pero la fuerza de su fútbol resultaba incontenible. Como mayor legado, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DAFh8wh0fNQ">un 0-6 en San Mamés con cuatro goles de Stoichkov</a> que levantó a la grada leona para emitir un fastuoso aplauso. El FC Barcelona era, oficialmente, una maravilla. Por supuesto, conquistó la Liga. Con 10 puntos de ventaja.</p>
<blockquote><p>Guardiola era la persona que con mayor facilidad interiorizaba los extraños mensajes de Cruyff.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La 1991/92 determinó como única y exclusiva meta levantar la primera Copa de Europa. Por eso la trayectoria en Liga fue tan sumamente irregular, a pesar de que el proyecto había sumado dos efectivos de enorme relevancia para el presente y para el futuro, el canterano Pep Guardiola y el mallorquín Miguel Ángel Nadal. Guardiola era un mediocentro frágil y lento que movía la pelota a un ritmo que la dotaba de invisibilidad. Se albergaban serias dudas sobre su papel en defensa; más si cabe considerando que el 3-4-3 de Cruyff se seguía desabrigando sin prisa pero sin pausa: Ferrer se había asentado como lateral y subía tanto y hasta tan arriba como los carrileros propios de un 5-3-2. Sin embargo, <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-1x03-busquets-el-unico-testigo">Cruyff aplicó su lógica</a>, se la explicó a Guardiola y aquel enclenque la comprendió como si le entendiera de verdad. O sea, Guardiola no realizaba un acto de fe; no lo necesitaba, su mente procesaba las razones casi al ritmo de la del holandés. <i>“Defender es relativo. Depende del espacio. Cualquiera puede defender medio metro cuadrado, y cualquiera sufriría defendiendo 55. Jugamos en un 3-4-3; tienes dos interiores justo por delante de ti, uno a tu izquierda y uno a tu derecha. Lo único que tienes que hacer es colocarte, en función de ellos, de aquella manera en la que menos espacio te corresponda custodiar”</i>.  Y Makelele no era, pero bastaba. Y de sobra.</p>
<blockquote><p>Cruyff comenzó a recolectar los frutos del «árbol de la suerte» que él había plantado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No descubriremos ningún desenlace: el Barça ganó la Copa de Europa y repitió en Liga. Ambos triunfos con mucha, mucha fortuna. Para usurpar el primero, requirió un milagro de Bakero en Alemania que, atendiendo al análisis riguroso, el equipo no mereció. El súper físico FC Kaiserslautern lo sacó de la pista y creó ocasiones <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_5XOnrm0KLA">como para golear</a>. Y en Liga, necesitó de aquella remontada del Tenerife ante el Madrid en la última jornada para adelantar<i> “in extremis”</i> a la vieja, pero orgullosa, <i>Quinta del Buitre</i>. Ahora bien, mal se haría depositando los motivos de esta suerte en la mera casualidad. Aquí conectamos con los primeros párrafos de este texto: el papel de protagonista del cuento conlleva acontecimientos inesperados que siempre se resuelven a favor. Algunos lo llaman <i>“justicia poética”</i>, pero no es tan lírico. Es algo más sólido y está más al alcance de quien lo busca: es el poder de la energía positiva. El lector de este texto también puede invocarlo si quiere.</p>
<p style="text-align: justify">Después del éxtasis, vino una campaña de recesión. Se ganó la Liga, y exactamente del mismo modo que la anterior, con victoria del Tenerife en Tenerife frente al Madrid en la última fecha del campeonato, pero no se compitió en Europa y no gustó tener que ir tan al límite en España cuando, en realidad, el Barça tenía un potencial que desarbolada por cualquier costado al caduco proyecto merengue. Cruyff achacó las circunstancias a la relajación de sus estrellas, y se pasó semanas y semanas trabajándose su gran sueño: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PdkKB9GlWVA">el fichaje de Romario da Souza Faria</a>. Le recompensaría firmando nueve meses de antología inolvidable.</p>
<p style="text-align: justify">1993/94 fue la temporada de los cuatro extranjeros cuando sólo podían jugar tres juntos. Y el tema era que los cuatro del Camp Nou (Koeman, Laudrup, Stoichkov y Romario) estaban considerados entre los 10 mejores jugadores del mundo. La obligación de dejar a uno en la grada en cada jornada, según los cálculos de Cruyff, fomentaría la competencia y aumentaría el nivel de los susodichos, pero quizá se excedió de optimista. La tensión ambiental fue algo realmente insoportable, él mismo lo describía como una guerra abierta, y le echaba la culpa al entorno: <i>“He tenido que hacer esto porque los habéis dormido con vuestros elogios”</i>. Quizá por este motivo, un Deportivo de la Coruña que competía muy bien pero que, al fin y al cabo, estaba lejísimos del que era, con una diferencia abismal, el equipo más talentoso de Europa tuvo la opción de arrebatarle la Liga <a target="_blank" href ="http://www.jotdown.es/2012/02/el-penalti-de-djukic-resiliencia-serbia-frente-a-persistencia-gallega/">si Djukic hubiera marcado en Valencia aquel penalti</a> en el último minuto de la última jornada. Dicho lo cual, el título de esta serie se pregunta<i> quién fue</i> nuestro héroe, y en esta campaña estuvo desatadísimo, así que vayamos a la nuestro.</p>
<blockquote><p>Ferrer y Sergi proporcionaron otra dimensión a la salida desde atrás y al ataque del equipo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La defensa más habitual se componía de Ferrer, Koeman y Sergi. Dos laterales ultra ofensivos y un líbero de 31 años sin físico de futbolista que se quedaba solo, literalmente solo, en muchísimos momentos. La lógica de Cruyff, de nuevo, simplificaba lo que aparentaba complejidad: <i>“Si el Chapi y Sergi suben, pueden pasar dos cosas: que nadie los siga y hagan la jugada de gol, o que el extremo rival baje con ellos y no esté arriba para atacar a Koeman”</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Aparte, también fue la campaña más versátil de sus tres piezas maestras: Goikoetxea, Eusebio y Nadal. El primero, extremo natural bendecido por un desborde y una rapidez de vértigo, se transformó en su herramienta<span class="pullquote_right">Goiko, un atacante, se convirtió en su Gentile</span> más empleada para realizar marcajes al hombre. Su velocidad y el hecho de que él representaba precisamente el perfil de futbolista al que iba a cubrir le otorgaban, según Cruyff, las cualidades ideales.<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/paradita-como-por-arte-de-magia/"> En el famoso 5-0 del <i>hat-trick</i> con cola de vaca de Romario</a>, Goiko comenzó el Clásico como lateral izquierdo -con Sergi de extremo-, debido a que el madridista Luis Enrique constituía la principal amenaza merengue y arrancó en el ala diestra. Pero tras la lesión de Alfonso, que aquel día empezó de extremo izquierdo en el 4-5-1 de Benito Floro, Luis Enrique se cambió hacia ese lado, lo que provocó que Goikoetxea hiciera lo propio. Como reajuste, Sergi bajó y se puso de lateral, y Ferrer, que empezó de lateral, subió y se puso de extremo. Y Stoichkov trocó su costado.</p>
<blockquote><p>Nadal fue uno de los futbolistas más apreciados y rentabilizados por el alquimista holandés.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nadal, por su parte, personificaba el recurso físico. Genéticamente venía del futuro, se asemejaba a estos centrocampistas de hoy que unen técnica y despliegue destacando en los dos apartados; y Cruyff le asignaba tareas que, en lo territorial, eran casi exageradas. Por ejemplo, en el calificado como partido más brillante del <i>“Dream Team”</i>,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fKGzT8tY7Jc"> el Barça 4-Dinamo Kiev 1 de aquella Copa de Europa</a>, Nadal ejerció de interior derecho con balón y de… ¡central izquierdo sin él! No en términos rigurosos, pero sí en los prácticos. La idea estribaba en que bajase hasta la altura de Koeman cuando los de Rebrov pasasen al ataque para formar línea de cuatro y elevar la solidez, pero como Ronald prefería el sector derecho porque su acción favorita era el pase diagonal hacia su número “11”, el reparto de espacios quedó de esa manera.</p>
<p style="text-align: justify">Y qué podemos contar de Eusebio Sacristán, un interior asociativo que fue empleado indistintamente como lateral derecho (contra el Valencia, para ganar control en salida y desahogar a Koeman y Guardiola) o como extremo izquierdo, como en la vuelta de la Supercopa frente al Zaragoza del verano siguiente en la que se le asignó la tarea de custodiar a Belsué, que, inspirado por Víctor Fernández, había destrozado al Barça en la ida de La Romareda. Cruyff respetaba mucho a aquel Zaragoza. No en vano, incluso formó una línea de cuatro (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PYwAOB2aBRI">Ferrer, Nadal, Abelardo, Sánchez Jara</a>) para tratar de frenar, esa vez sin éxito, al <i>Paquete </i>Higuera. </p>
<p style="text-align: justify">Antes ya se había producido la fatídica noche de Atenas, en la que el joven AC Milan de Fabio Capello arrasó a un Barça desdibujado al ritmo de Marcel Desailly; una derrota sonada que se identifica como el final<span class="pullquote_left">Falló en sus últimos fichajes de extranjeros</span> de la plantilla campeona. Zubizarreta abandonó la entidad, Laudrup se marchó al Madrid tras declarar, en público, que no soportaba más a Cruyff y Romario se tomó varias semanas de vacaciones sin el consentimiento del club que terminaron precipitando su prematura salida. Cabría señalar que el holandés supo recomponerse, y que apoyado en la generación conocida como <a target="_blank" href ="http://www.eumd.es/2015/01/el-ultimo-barca-que-imagino-cruyff/"><i>“La Quinta del Mini”</i></a>, la primera que floreció en La Masia bajo el sol de su influencia y de la remodelación que hoy distingue al Barcelona tanto o más que el mismísimo Leo Messi, diseñó un equipo que, por instantes, practicó un fútbol primoroso. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=O3-GRax1TcQ">Que le pregunten al FC Bayern Múnich</a>. Pero le faltaban esos futbolistas capaces de marcar la diferencia. De Romario, Laudrup y Stoichkov al precioso pero escaso rumano Hagi había un trecho excesivo, y el fútbol es de los futbolistas. No se celebró ningún título.</p>
<blockquote><p>Cruyff quería reunir con Figo a los jóvenes Giggs y Zidane. También le interesaba el portero Molina.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No obstante, las bases quedaron sentadas y, además, con una firmeza que no se escapaba ni a nuestros incapaces ojos, así que estaba por servirse un nuevo proyecto imperial. En la denominada como <i>“Reunión de los Sándwiches”</i>, Cruyff pidió tres extranjeros que, consideraba, volverían a dar el salto de calidad que se había extraviado: Ryan Giggs, Zinedine Zidane y un tercero nunca revelado (se habló de Aaron Winter, David Ginola, Rui Costa e <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/dennis-bergkamp-opinion-futbol-siglo-xx-velocidad/">incluso Dennis Bergkamp</a>). Una cita a sus espaldas entre el club y <i>Bobby</i> Robson que se filtró en los medios de comunicación desató su ira y decantó su marcha. Para no macharse nunca.</p>
<p style="text-align: justify">Los valientes que hayan alcanzado la última palabra de este artículo de dos partes quizá puedan hacerse una idea -remota- de quién fue aquel hombre llamado Johan. Pero la única manera de responder dicha pregunta con verdadera precisión consiste en contestar, simplemente:<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/"> una idea llamada <i>Cruyff</i></a>. Porque, al no haber habido nada ni cercanamente parecido, cualquier frase que se le dedique entra en el terreno de lo metafórico, y es difícil que así nos entendamos las personas como nosotros. Así que, de antemano, léase nuestra disculpa.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/01.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/jugada-johan-cruyff-final-mundial-1974-holanda-alemania/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/09.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>El hombre sin límites</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Oct 2013 01:59:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l deporte lleva al primer plano mediático a los personajes más dispares. No importa lo importantes que fuesen antes, el deporte profesional siempre los pone a otro nivel. Así pues, podemos encontrarnos con un empresario de éxito, emprendedor, político y cantante, actor o presentador de televisión ocasional. No hay caso, se le recordará por lo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l deporte lleva al primer plano mediático a los personajes más dispares. No importa lo importantes que fuesen antes, el deporte profesional siempre los pone a otro nivel. Así pues, podemos encontrarnos con un empresario<span id="more-92470"></span> de éxito, emprendedor, político y cantante, actor o presentador de televisión ocasional. No hay caso, se le recordará por lo que hizo en el deporte.</p>
<p style="text-align: justify">Obviamente podríamos estar hablando de Silvio Berlusconi, quien en los últimos 30 años ha sido portada de los medios por todas estas cosas y algunas más –<i>bunga bunga</i>-, pero realmente nos estamos refiriendo a su contraparte francés.</p>
<p style="text-align: justify">La primera vez que el gran público oyó hablar de Bernard Tapie fue en el Tour de Francia. Tapie era un hombre éxito en su país, especialista en comprar empresas en bancarrota y llevarlas de nuevo al éxito. Y de repente, le vimos montado en un coche <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2VSYb0kyuMc">de director ciclista</a>. Su equipo, <i>La Vie Claire</i> –tomaba su nombre por una marca de cosméticos- acababa de fichar al gran Bernard Hinault, gran figura de la bicicleta francesa y cuádruple campeón del Tour. Hinault había tenido problemas en su equipo de siempre , el Renault-Elf, por la presencia de otra gran estrella gala, Laurent Fignon, y Tapie lo reclutó para su equipo. Hinault era veteranísimo ya, pero tenía entre ceja y ceja convertirse en pentacampeón, algo que bajo la dirección de Tapie consiguió. Además, el empresario consiguió una enorme cuota de pantalla gracias a la rivalidad de Hinault con su compañero de equipo, el joven lobo Greg Lemond, que ganaría la ronda francesa al año siguiente. Así pues, en dos años, Tapie, el especialista en convertir proyectos muertos en referencias mundiales, lo había conseguido otra vez. Era 1986 y tocaba asumir un nuevo reto.</p>
<blockquote><p>El Olympique Marsella era un gran nombre del fútbol francés, pero un peso pluma a nivel europeo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Olympique marsellés, representante de la gran ciudad del sur de Francia, siempre había sido una referencia del fútbol galo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GvtPsYnkeCA">Su época de éxitos quedaba lejos</a>, cuando a finales de los 60 y principios de los 70 había intentado dar un salto de calidad y buscó la gloria europea, primero de la mano de Roger Magnusson –un extremo internacional sueco, auténtico mago del regate- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x6InCP3foeg">Josip Skoblar</a> –el implacable goleador yugoslavo, Bota de Oro europea-, piezas fundamentales de un equipo campeón de Francia y derrotado por el gran Ajax en la Copa de Europa. El segundo asalto se dio con las contrataciones de los campeones mundiales brasileños <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y4Jg3ZmM1_U">Jairzinho</a> y Paulo César, que tuvieron un paso más bien decepcionante. Al fin y al cabo, salvo en los honrosos casos del Stade de Reims de los 50 y el Saint Ettiene de los 70, esa era la historia de los clubes franceses en el continente. Nunca daban la talla. Sangrante era el caso de Monaco y Nantes, a cada cual más decepcionante en sus salidas europeas o mismamente la huérfana capital francesa, que a finales de los 70 aún intentaba construír un equipo decente.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora, en 1986, la capital no tenía un buen equipo sino dos. El PSG venía de ganar la liga y el Racing de Paris, bajo los auspicios de Matra, estaba inmerso en un proyecto faraónico. Mientras, los clásicos poderes del fútbol galo empezaban a cambiar. El Saint Ettiene había entrado en decadencia tras 15 años de gran rendimiento y eran Monaco y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=C-DxMi2xVRU">Girondins</a> de Burdeos los que cortaban el bacalao, con dos equipos que aglutinaban gran parte de la selección nacional, que vivía un momento espléndido.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, en abril de 1986,  gracias a la mediación del alcalde de Marsella, Bernard Tapie se hace con la presidencia del Olympique. Su objetivo no puede ser otro que el de llevar a un equipo mediocre &#8211; apenas han pasado dos años desde su vuelta a la primera división- a grandes cotas.</p>
<blockquote><p>En 1986, Bernard Tapie accedía a los mandos del Olympique, dando paso a los mejores años del club</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Apenas una semana después, el OM disputa la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nlu09NVHIpg">final de la Copa de Francia</a> ante el Girondins, el conjunto de Aimé Jacquet que es el mejor de Francia. El Marsella es un equipo luchador, pero no brillante, y los bordeleses presentan una formación de once internacionales.  A pesar del penalti fallado por Bernard Lacombe ante Joseph Antoine Bell en la primera parte y que el cuadro marsellés se adelanta gracias a un gol de Diallo desde el punto fatídico, los de Jacquet empatan por medio de Tiganá y se impondrán en la prórroga gracias a un golazo de Alain Giresse.</p>
<p style="text-align: justify">Ese verano, mientras toda Francia vibra con la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5trI4xfd3Pc">aventura de su selección nacional</a> en México, Tapie prepara su entrada en el mercado con la vista puesta en asaltar el campeonato liguero. México 86 deja de nuevo una sensación agridulce en el público francés, y algunos de<span class="pullquote_right">Giresse o J.Pierre Papin llegarían con Tapie</span> los miembros del equipo de Henri Michel serán protagonistas del mercado de fichajes. El más sonado es el pase de Luis Fernandez del PSG al rival ciudadano, el Racing. Un Racing que también se hace con Littbarski y Francescoli. Tapie, ni corto ni perezoso, sigue el modelo de su homólogo Lagardère, y ficha a una figura de la selección, Alain Giresse, y a una figura alemana, el central <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XcLOzNl7gPA">Karl Heinz Förster</a>, proveniente del Stuttgart y una de las referencias europeas en su posición. Además, rescata del Brujas a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OgTMXQ2mtfA">Jean Pierre Papin</a>, que no había brillado en exceso en el Mundial, pero que se revelaría capital en el futuro del proyecto-Tapie. Gérard Banide, un entrenador que ya había ganado Liga y Copa con el Monaco, es el primero de la era Tapie. Durará dos años.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar del golpe que supuso la pérdida de Giresse, el Girondins de Burdeos se recupera bien. Firma a los gemelos yugoslavos Zoran y Zlatko Vujovic, el técnico centrocampista Jean Marc Ferreri, que se convertirá en el sustituto de Giresse y va a formar una excelente pareja con Tiganá, y también llegan los atacantes Vercruysse, Fargeon y José Touré. Todos internacionales. Con ellos, y a pesar de la excelente campaña del OM, el Girondins realizará la mejor temporada de su historia, ganando la liga con cinco puntos de ventaja sobre los marselleses, que se verán derrotados de nuevo por los propios bordeleses en la Copa de Francia. No sólo eso, al inicio de la temporada de 1988, el Girondins vencerá también la supercopa francesa, completando un excelente año 87 ganando los tres títulos nacionales.</p>
<blockquote><p>El Olympique comenzó a reforzarse con nombres importantes como los de Giresse o Jean Pierre Papin</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La campaña de 1988 es decepcionante para las huestes de Tapie, a pesar de una increíble campaña de fichajes, que incluía a los defensas internacionales Ayache, Domergue y Le Roux para acompañar a Förster. Como complementos de Giresse llegan Abedí Pelé, Jean Claude Durand y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n2i4tllXT-I">Bernard Genghini</a> –el D’Artagnan del fútbol francés-, mientras que la delantera se refuerza con la presencia de Klaus Allofs. Papin y Allofs se entienden a las mil maravillas y marcan 32 goles entre ambos. Son la delantera más letal de un campeonato que vive un momento de resurrección y cuenta con atacantes como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Pg7AI57QxMI">Mark Hateley</a>, Roger Milla, Phillippe Fargeon, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MHXMnDerLuk">Maurice Johnston</a>, François Oman-Biyick, Erwin Vandenbergh o Bruno Bellone. El Marsella, de todos modos, no carbura, encaja demasiados goles y termina séptimo 11 puntos del Monaco de Glenn Hoddle y Arsene Wenger, campeón nacional. Esta temporada significó el final de la era Banide. Gérard Gili asumiría el banquillo de los albicelestes.</p>
<p style="text-align: justify">Gili, con una plantilla mucho más modesta en cuanto a nombres –no están ya Giresse, Bell o Genghini, entre otros-, pero apoyándose en la llegada y consolidación de jóvenes como Eric di Meco, Bruno Germain, Phillippe Vercruysse o Frack Sauzée, forma un equipo muy sólido y que cuenta con el implacable Papin arriba. JPP vuelve a ser el máximo goleador y el OM gana el campeonato peleando hasta el final con el PSG y el Mónaco, en el que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3xz3uRITYI8">Hoddle</a> juega al mejor nivel de su carrera –marca 18 goles- y hace su debut <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9WRddyONkOs">George Weah</a>. El presidente Tapie había conseguido su primer objetivo: recuperar el trono de campeón francés, en el que los marselleses no se sentaban desde 1972.</p>
<blockquote><p>Droit au but: tras el primer título, el OM quiere la consolidación y hacerse un nombre en Europa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Volvía el Olympique a la Copa de Europa y quería volver a lo grande. El verano de 1989, el de la consolidación, es frenético en las oficinas del club. Aprovechando el hundimiento del proyecto del Racing de Paris, Tapie se hace con los servicios de Enzo Francescoli. El uruguayo debe ser la pieza que dé el salto de calidad necesario para ser un equipo a tener en cuenta en Europa. Es la guinda y la perla de un proyecto que refuerza todas sus líneas. La portería con el internacional francés Jean Castaneda. La defensa con el mejor lateral europeo, Manuel Amorós, uno de los mejores defensas jóvenes de Francia, Alain Roche y el líbero brasileño Mozer. El centro del campo suma al jovencísimo Alain Boghossian, al futuro capitán Didier Deschamps, al veterano Jean Tigana y al espectacular extremo inglés Chris Waddle.</p>
<p style="text-align: justify">En la Copa de Europa, la consolidación de Papin como goleador de referencia en Europa, sumado a la sorpresa que es el rendimiento de Vercruysse, le permiten al OM pasar eliminatorias con relativa facilidad. Deschamps cumple las expectativas que se tenían de él en Nantes y Sauzeé se confirma como un <i>box to box</i> con excepcional llegada a puerta. Brondby y AEK<span class="pullquote_left">El Olympique se quedó a un pasito de la Copa de Europa ante el Benfica</span> de Atenas no representan amenaza alguna para el campeón francés, que avanza con paso firme también en la liga, donde el Burdeos vuelve a ser el gran rival. Los cuartos de final contra el CSKA de Sofía, ya en marzo, confirman la magnífica forma en la que se encuentran Sauzée. De entre las grandes contrataciones, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zC67tFYfmQs">Waddle</a> se revela como un tremendo acierto: su juego pegado a la cal es desequilibrante, sus <i>driblings</i>, sus amagos y su carácter le convierten en un ídolo del Velódromo. Tiganá cumple con lo que se esperaba, imponiendo su experiencia y jerarquía en el campo, mientras <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ICKACVHI_aM">Francescoli</a> decepciona. Las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7nHCkMaUyFo">semifinales</a> emparejan al OM con el Benfica. En el Velódrome los portugueses se adelantan, pero –quienes si no- Sauzée y Papin dan la vuelta al resultado. No es el más cómodo para viajar al Estadio Da Luz, pero los hombres de Gili resisten bien hasta el minuto 82, cuando en un córner, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dsZn0C3FG3w">Vata</a> empuja la pelota a la red con el antebrazo. El árbitro no lo ve y ese gol elimina a los franceses. Los jugadores se vuelven locos, pero Tapie lo acepta como gajes del oficio. <i>«El Benfica es un gran club europeo, con mucha experiencia, mientras que nosotros somos unos novatos que han pagado por ello. No hay consuelo para mis jugadores ahora mismo pero…hay que volver a empezar»</i>. Declaraciones mesuradas de un hombre que para nada lo aparentaba. Como consuelo, el equipo vuelve a ganar el campeonato francés, con Papin como máximo goleador con 30 tantos.</p>
<blockquote><p>En 1990, el Olympique cayó en semis de la Copa de Europa por valor doble de los goles en campo rival</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras el Mundial de Italia, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=lT-yOaGY1BE">Tapie</a>, cuya carrera política llega a su punto más álgido –está en primera línea del gobierno francés-, también da un golpe de mano haciéndose con la presidencia de una Adidas que no pasa por su mejor momento. Indirectamente, su recién adquirido poder sobre uno de los símbolos de Alemania, le facilita la llegada de otro: Franz Beckenbauer, el seleccionador campeón del mundo, se convierte en el entrenador del Marsella. Forma un curioso organigrama con el viejo zorro belga Raymond Goethals y el también alemán Holger Osieck. En los siguientes tres años, veremos como Goethals aparece y desaparece de escena pero, podemos decir sin temor a equivocarnos que, a partir de enero del 91, el OM es el equipo de Goethals.</p>
<p style="text-align: justify">Muchos golpes de mano en un solo verano, pero en el plano deportivo la gestión de Tapie sigue teniendo una única dirección: reforzar al máximo la plantilla de su equipo. Abandona Marsella Francescoli, destino Italia, y desde Italia se esperaba que llegase el gran golpe de mano del presidente francés. Había alcanzado un acuerdo por Diego<span class="pullquote_right">Maradona estuvo cerca del Olympique en 1990</span> Armando Maradona. El astro argentino había recibido la promesa de Corrado Ferlaino –presidente del Napoli- de que le traspasaría al Marsella si daba al club un título europeo. Dado que los partenopeos habían ganado la UEFA ante el Stuttgart el año anterior, la cosa parecía estar hecha –durante dos veranos seguidos-, pero finalmente no fue así. Por lo tanto, Tapie movió sus hilos para traer a otros de los números 10 más cotizados del continente: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=oaxcdUgHm74">Dragan Stojkovic</a>. La gran figura del Estrella Roja de Belgrado y la selección yugoslava. Un talento impresionante que haría olvidar a Francescoli. Junto a él llegó Pascal Olmeta, joven guardameta considerado el más talentoso del país, aunque ciertamente era un portero muy heterodoxo que nunca cumplió todo su potencial. Basile Boli, un central con una impresionante presencia física fue la incorporación estrella para la defensa, mientras que la consolidación de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BsTeLWOJLRg">Abedí Pelé</a>, y la llegada de los internacionales Laurent Fournier y Bernard Pardo eran las grandes noticias en la parcela ancha. Arriba, Eric Cantoná, un volcánico pero talentosísimo atacante y trotamundos del fútbol francés. Nadie adivinaba, eso sí, lo que llegaría a ser el joven Eric. Por entonces no era más que <i>un Balotelli</i> cualquiera.</p>
<blockquote><p>Tras desvanecerse el sueño de Diego Armando Maradona, el Olympique fue a por Dragan Stoijkovic</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Había que volver, como había declarado Tapie, y el OM comenzó su camino de vuelta aplastando al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4-sIiEvg9Io">Dinamo de Tirana</a> con un hat trick de Papin, que seguía a un enorme nivel, bien secundado por Vercruysse y Cantoná. En la segunda ronda el equipo sufrió lo indecible en su visita al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ofVwQvfgjWA">Lech Poznan</a>, campeón polaco, que le tuvo contra las cuerdas en un ambiente durísimo. Llegaron a estar 3-1 arriba los polacos liderados por el juvenil Andrzeij Juskowiak, pero finalmente el 3-2 fue un mal menos para los franceses. En el Velódromo no hubo color y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=w0BWAyvS3NE">OM fue una apisonadora</a>. Uno tras otro seis goles cayeron en las redes de los polacos, destacando el hat trick de un Vercruysse que seguía en estado de gracia. Papin no faltó a su cita, tampoco Cantoná. Además, Basile Boli anotaría el sexto con un cabezazo de los suyos, una jugada que le daría momentos de gloria en el sur de Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuartos de final presentaron el gran desafío para el equipo de Tapie. El bombo les cruzó con el invencible Milan que venía de ganar dos Copas de Europa seguidas. En la ida, el Olympique realizó seguramente su partido más brillante y sólido de toda la era Tapie. Se sacó un empate, pero se pudo incluso ganar. Y Tapie definió la situación a la perfección: <i>“Eras la víctima clara. Como quien va a la Scala de Milan a tocar con un grupo de acordeones. Pero al final los acordeones no sonaron tan mal”</i>. Faltaba la vuelta, que pasaría a la historia.</p>
<p style="text-align: justify">En el Velodrome, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LjYg5Fv0u1Q">ambiente era impresionante</a> desde dos horas antes. El partido más importante de la historia del OM estaba en juego, contra el rival más grande posible. El OM salió enchufado, <span class="pullquote_left">La eliminatoria frente al AC Milan, inolvidable</span>sin dejar maniobrar a los italianos, que además tenían importantes bajas. Además, el empate de la ida, conforme pasaba el tiempo, más les pesaba a los de rossoneri. En el minuto 75, Chris Waddle, que hizo un fantástico partido, remató de volea –¡con la derecha!-, batiendo a Rossi y dando una ventaja casi definitiva al equipo marsellés. Poco más tarde, realizó una jugada maradoniana que acabó con un tropezón fatal que le impidió marcar. Así era el estilo de Waddle, capaz de maravillas y de las situaciones más ridículas. Poco después, la luz se fue en las torres de iluminación del Velódromo y, aunque poco a poco se fue recuperando, los jugadores del Milan se negaron a seguir jugando, en una actitud incomprensible.  ¡El OM pasaba de nuevo a semifinales! Habían eliminado al mejor equipo del mundo, de una forma un poco deslucida por la retirada de los milanistas, pero después de haber jugado dos excelentes partidos. Al Milan la cosa le saldría cara: un año fuera de toda competición europea. Así pues, la 91-92 abriría las puertas a otros equipos sin su presencia.</p>
<blockquote><p>Los cuartos de final ante el gran AC Milan fueron históricos por cómo se desarrollaron los partidos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero el OM no quería esperar al año siguiente. Pasó como un ciclón por encima del Spartak de Moscú, que había sorprendido a Europa eliminando a Napoli y Real Madrid. 5-2 y a la final de Bari. ¡Los marselleses volaban!</p>
<p style="text-align: justify">El talentoso Estrella Roja, el ex club de un Stojkovic al que las lesiones estaban amargando, era el rival para <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=W3tKTIGkcvI">la final</a>. Se esperaba un bonito partido entre dos equipos con gusto por el vértigo, uno desde el dominio de la pelota y otro desde las contras. Pero Ljupko Petrovic planteó el escenario que Goethals –y Beckebauer, excepcionalmente sentado en el banco- jamás había planteado. Los yugoslavos cedieron la pelota y se cerraron a cal y canto. Los franceses, que solo la querían para matarte a la contra, se encontraron con un objeto extraño y no sabían muy bien qué hacer. Tuvieron alguna buena oportunidad, especialmente una de Papin, pero en general el partido fue decepcionante y muy aburrido. Se decidió en los penalties, donde Stojanovic era un gran especialista y sus compañeros excelentes tiradores. No hubo caso, no dieron opción a Olmeta y el fallo de Amoros condenó al Marsella. Otra vez más a las puertas y otra vez el desconsuelo. Tapie quiso de nuevo poner la visión optimista, pero ni él mismo podía en esta ocasión. Para más inri, apenas una semana después, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1f5uw5dm-YQ">Monaco</a> les derrotaba en la final de Copa. Pero la liga francesa, ganada una vez más, les daba un intento más al año siguiente.</p>
<blockquote><p>El asalto definitivo a la Copa de Europa se llevó a cabo en el bienio comprendido entre 1991 y 1993. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">1991-92 era la temporada que muchos grandes clubes europeos esperaban. Sin el Milan, el cetro europeo estaba abierto. Los grandes favoritos venían de España y Francia. Eran el Barcelona y el OM. La Sampdoria, campeona de Italia era el outsider,<span class="pullquote_right">La eliminación del 92 fue dolorosa para el OM</span> mientras que los campeones del Estrella Roja, además de sufrir importantes bajas, debían hacer frente a una sanción que les impedía jugar partidos en casa. La guerra en los Balcanes ya había comenzado. Los campeones alemán e inglés, Kaiserslautern y Arsenal quedarían por el camino hacia la liguilla que, por primera vez, hacía acto de presencia en la Copa de Europa. Los últimos 8 equipos se dividirían en dos grupos y el primero de cada grupo iría a la final de Wembley. No importaba mucho en Marsella. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p5uueNoyXkI">8 de noviembre de 1991</a>, en el estadio Letna de Praga, el OM quedaba sorprendentemente fuera de Europa. Tras dos años rozando el trofeo era una decepción absoluta y parecía llenar de dudas todo el proyecto de Tapie. El Balón de Oro de Papin a final de año parecía un pequeño recordatorio de la grandeza que tan cerca había estado y finalmente no llegó. ¿Había pasado ya el mejor momento del equipo?</p>
<p style="text-align: justify">En liga, desde luego, no. El Olympique se llevó su cuarto título francés consecutivo, con Papin marcando 27 goles y siendo máximo goleador una vez más. La Copa francesa se suspendió ese año 92 tras el desastre del estadio Furiani de Bastia, donde murieron 16 personas y más de 2.300 resultaron heridas.</p>
<p style="text-align: justify">En la temporada 92-93, la Copa de Europa pasó a denominarse Champions League. Volvía el Milan, más fuerte si cabe, ya que se habían transformado en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9wSrJgdheoY"><i>Gli Invincibili</i></a>&#8211; venían de ganar el Scudetto invictos y permanecería<span class="pullquote_left">Waddle o Papin dejaron Marsella ese verano</span> así 49 partidos-. El OM reestructuró la plantilla. No estaban ya Chris Waddle ni Papin –traspasado por una cifra record al Milan-, y habían llegado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZJRqG769XJc">Rudi Völler</a> y Alen Boksic. También se habían consolidado el lateral Jocelyn Anglomá y el central Marcel Desailly, ex compañero de Deschamps en Nantes. También Jean Marc Ferreri, el veterano centrocampista estaba ahora en Marsella, Stojkovic había vuelto de una cesión y sus lesiones también, e incluso la otrora promesa rusa Igor Dobrovolski estaba en plantilla. Siempre se estuvo esperando una explosión que prometía descubrir al mayor talento salido de la URSS, <i>el Futre soviético</i>, pero nunca la vimos. Olmeta seguía siendo el portero, pero su joven suplente, Fabien Barthez, le arrebataría el puesto. Por lo demás, Deschamps y Sauzée seguían siendo clave en el centro del campo, Basile Boli era el hombre más destacado en la defensa y Abedi Pelé seguía siendo un peligro en el ala izquierda.</p>
<blockquote><p>Boksic, Rudi Völler, Angloma o Desailly, nuevos nombres dentro de un equipo que buscó remodelarse</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La escuadra de Raymond Goethals tiene dos enfrentamientos fáciles en las dos primeras rondas contra el Glentoran y el Dinamo de Bucarest, clasificándose para los grupos sin grandes problemas. La gran sorpresa viene del vigente campeón<span class="pullquote_right">El Olympique volvía a la final de la Champions</span>, el Barcelona, que es increíblemente eliminado por el débil CSKA de Moscú. En el grupo de semifinales, el Marsella se encuentra con el Brujas, el CSKA y el Glasgow Rangers, que se revelará como el rival más fuerte. En el primer partido los franceses se quedan cerca de una importantísimo victoria en Ibrox Park. Con una ventaja <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Nk8l5EMrTR0">de 2-0</a> se dejan remontar al final por los escoceses, que en cuatro minutos ponen el 2-2 definitivo. El OM supera después al Brujas y concluye la primera vuelta con un empate en Moscú. La vuelta comienza con un tenístico resultado contra los rusos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=otkTAxY1hgg">seis a cero</a>. Mientras, el Rangers derrota al Brujas y se confirma como el enemigo a batir para estar en la final de Munich. Ambos equipos empatan en el Velodrome y dejan todo para la última jornada, a la que el OM llega con la diferencia de goles favorable en caso de empate a puntos. En Brujas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NZfiqhuSpUY">Boksic</a>, la auténtica revelación de la temporada, marca a los dos minutos de partido y el Marsella vive de rentas el resto del partido. Dos años después el OM vuelve a la final.</p>
<p style="text-align: justify">El rival será ni más ni menos que el Milan, que se ha mostrado como una apisonadora durante todo el torneo, ganando sus 10 partidos y dando auténticas demostraciones en algunos de ellos. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PGkda6AMQ_I">Van Basten</a> parece estar en mejor forma que nunca, y para la historia queda su repoker de goles, a cada cual más difícil, contra el Goteborg de Thomas Ravelli.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3RbcZsKkGOw ">partido</a> comienza ya con polémica, dado que Capello deja fuera a Gullit pocos minutos antes del pitido inicial. El Milan sale a por todas y asume el control del partido, como se esperaba, pero no parece el equipazo imparable que era a comienzos de temporada. El Marsella, poco a poco va liberándose de la presión ejercida por los italianos. El Milan, con su enorme plantillón, ha impuesto en las dos últimas temporadas el sistema de rotaciones, pero hacia final de la temporada 92-93, este parece empezar a tener consecuencias negativas. Muchos jugadores necesitan un ritmo más continuado de encuentros para mantener una buena forma. Donadoni es el más afectado por ello. Van Basten, tan impresionante durante los primeros seis meses de la campaña, arrastra problemas en los tobillos y, de hecho, esta final sería el último partido de su carrera –aunque nadie en aquella tarde de mayo del 93 podía sospecharlo-. Papin, en medio de un duelo sentimental con el club que le hizo grande, no fue titular tampoco. Además, el sustituto de Gullit, el siempre versátil Massaro, falló varias ocasiones muy claras. Por otra parte, Desailly y Boli mantenían la solidez en defensa y Abedí Pelé era un diablo por su banda.</p>
<blockquote><p>El Olyimpique de Marsella volvía a verse las caras con el AC Milan, esta vez en el partido decisivo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así fue como se llegó al minuto 44, justo antes del descanso, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0jnHC3xttpU">Basile Boli</a> se elevó sobre la defensa italiana, y con él lo hicieron los sueños de una ciudad que vive el fútbol como pocas. A contrapié, Rossi no pudo hacer nada. Un gol psicológico, justo antes del descanso, que mató el partido y permitió a los franceses controlar plácidamente la segunda parte a pesar de los furiosos envites de Papin.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9gnn09FQei0">Marsella era campeona de Europa</a> al fin. Tras 4 años asentando y proyecto y otros cuatro de desilusiones europeas. Barthez, con pelo, y Deschamps se convertían en el portero y el capitán más joven hasta la fecha en ganar una Copa de Europa, sólo el anticipo de lo que les depararían sus lustrosas carreras.</p>
<p style="text-align: justify">Pocos meses después de alzar la copa de las grandes orejas un <a target="_blank" href ="http://www.europeancuphistory.com/bribe.html">terremoto</a> sacudió los cimientos del fútbol francés. Varios jugadores del Valenciennes denunciaron un intento de compra de su partido contra el OM. El fin de semana anterior a la final contra el Milan, el Marsella se enfrentaba al Valenciennes, y Jean Jacques Eydelie contactó con varios jugadores suyos  -entre ellos el campeón mundial Jorge Burruchaga-, para intentar amañar el partido: que el OM ganase y asegurase el título liguero antes de la última jornada y que el Valenciennes no lesionase a nadie con vistas a la final.</p>
<blockquote><p>La alegría duró poco. El escándalo de Valenciennes salpicó al equipo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El escándalo salpicó a todos los estamentos del club, que inmediatamente fue desposeído del título francés, el quinto consecutivo, que había ganado el año anterior. Además, fue descendido a segunda división. Por si fuera poco la UEFA, en una de sus absurdas sanciones, le privó de jugar la Supercopa de Europa, la Intercontinental y le sancionó sin poder defender su título de Campeón de Europa. Todo esto por un caso que nada tuvo que ver con sus actuaciones europeas, ya que no hay pruebas que afecten a sus partidos en el continente.</p>
<p style="text-align: justify">El OM bajó a los infiernos, el equipo fue desmantelado, y sólo los más veteranos y jóvenes de la cantera permanecieron para volver a llevarlo arriba. Los últimos 20 años en el Velodróme han sido de gran inestabilidad, con un club que quiere volver a sus días de gloria, pero al que le han cambiado el terreno. Al menos, el OM vuelve a estar entre los grandes de Francia, luchando por títulos y con presencia europea. Ni las declaraciones de <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2006/01/23/deportes/1137970824_850215.html">Eydelie</a> sobre que todos los jugadores –excepto Völler- iban dopados en la final del 93 parecieron causar gran revuelo a un club acostumbrado desde el 93 a que todo es circunstancial y lo único que permanece es el escudo y el orgullo de Marsella. <i>Droit au but</i>.</p>
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