Arturo Vidal viene siendo, sobre todo durante su ciclo de mayor plenitud, uno de esos futbolistas que de manera más estrecha se ha vinculado y ha personificado un ritmo tan sumamente específico de juego. Su paso por la Juventus, el desarrollo de la selección chilena, doble campeona de América, y sus posteriores años en el Bayern de Guardiola, Ancelotti y Heynckes, todos muy diferentes, han permitido al sudamericano, hoy centrocampista del Fútbol Club Barcelona, relacionar sus características individuales más poderosas con los rasgos colectivos más reconocibles de sus respectivos equipos. Incluso en la temporada en la que compartió experiencia con el hoy técnico del Manchester City, a priori protagonistas de dos lenguajes bien dispares, Vidal pudo ofrecer buena parte de su argumentario. Por eso fue tan codiciado, y a la vez, tan particular. Aunque su dilatadísima experiencia y su contrastado fútbol ayudará en el proceso, Arturo Vidal alcanzará su mejor nivel cuando su alrededor se configure de manera nítida. Y lo que tarde Valverde en conseguirlo explicará su acomodo.
Arturo Vidal rendirá cuánto más definido esté su alrededor
Expresivo y disperso en muchas de sus acciones sin balón en campo rival, entender a Vidal forma parte del movimiento acometido por la entidad culé. La búsqueda de un perfil como el suyo lleva a pensar que Valverde tiene pensado y meditado dar cabida, en su segundo año al frente del Barça, a un centrocampista que le permita incrementar el ritmo y la sorpresa ante todo tipo de situaciones. El futbolista chileno ofrece de entrada diferencias de interpretación y rol en campo contrario con tal de profundizar y ensanchar las opciones que desde diferentes puntos de vista complementan Busquets, Rakitic, Arthur, Messi, Coutinho o Sergi Roberto. Mientras Valverde desvele sus sabidas o novedosas intenciones para varios de estos futbolistas, Vidal tendrá la misión de encontrar un papel que le identifique con lo que han sido sus mejores momentos como futbolista. Rodeado de iniciativa, pase y velocidad en la circulación, Vidal sumará desde su capacidad para apretar hacia arriba, sumar disparo y defender mordiendo.
Será crucial que Vidal no intervenga en zonas destinadas a otros futbolistas
En su progresión como futbolista, el chileno ha sido visto como un jugador de enorme recorrido, jugador de ambas mitades de campo, si bien, su mayor influencia, reconocida por encima de otras etapas, en Chile y Turín, ha sido en campo contrario y desde la intensidad de todas sus acciones. Sus decisiones en campo propio han venido más adelante, pero son los primeros 50 metros de campo donde menos tiempo pasa y pasó, siendo los dos últimos tercios donde su fútbol cobra todo sentido. Allí vivirá el Barça la mayor parte del tiempo y verá a Vidal encontrar los espacios y la recuperación en la presión tras pérdida. Su gran virtud para provocar decisiones erróneas en la salida del rival deberá ser una constante, sobre todo siendo más acosador y perseguidor individual. La presión a la que más acostumbrado ha estado el chileno reside en esfuerzos individuales prolongados y, ahí sí, una técnica para el robo realmente extraordinaria. Desde el caos que le caracteriza, Vidal necesitará un orden con balón; un camino colectivo señalado para influir con posterioridad.
Su ímpetu en campo contrario servirá de contrapeso a otras labores de creación
La duda más razonable residirá en su posicionamiento con el esférico. Existen diferencias de criterio con ciertas ideas del imaginario blaugrana, sobre todo con respecto a la hora de no intervenir en el juego antes de tiempos. Su gran desplazamiento de balón y su conducción para cruzar la divisoria le han permitido tener más protagonismo en los últimos años en el Bayern, un papel que no debería corresponderle teniendo como compañeros a Busquets, Rakitic, Arthur o Messi cuando viene a recibir. Si el rol de Paulinho sin balón radicó, en fases de la temporada pasada, en ocupar espacios y liberar de tráfico y congestión la zona de creación, Vidal, más dotado en todo sentido con pelota, deberá interpretar también las distancias a tomar y los tiempos en los que actuar. No obstante, hablamos de un futbolista que no ordena pero sí que ejecuta con precisión pases largos a los costados. Cuando el Barça configure su jerarquía en torno a la pelota entre tanto jugador con capacidad para desequilibrar con el balón en el pie, Vidal ganará más peso por, precisamente, ejercer de contrapeso.
El rol de Messi, Coutinho o Arthur marcará el papel de Vidal
Es por eso por lo que la mano de Valverde para gestionar minutos y posibilidades entre su mediocampo y su delantera será nuevamente crucial. Por las características de todas sus piezas, resuena importantísimo considerar sinergias individuales. Por poner un ejemplo, Vidal se encuentra más cómodo partiendo desde la zona izquierda del mediocampo, sea en formaciones de dos o tres hombres, una posición que puede condicionar determinadas relaciones con Rakitic o Arthur, también del rol de Coutinho o Messi. A nivel posicional, sobre todo en el eje vertical, a la hora de repartir roles de sujeción, gestión o finalización, Valverde gana en opciones y ambición, también en complejidad para equilibrar peso interior, exterior y profundo. Y en todo ese entramado, parece que Vidal tendrá un papel relevante en los nueve meses que se vienen por delante. Encontrar su tiempo, su espacio y su momento es una oportunidad para Valverde y su libreto.


Albert Blaya Sensat 12 agosto, 2018
Muy buen artículo, Arroyo.
Arturo Vidal es de esa casta de jugadores que juegan con el estómago, que todo lo hacen sufriendo. Y en el sufrimiento se encuentra buena parte de la gloria. Sus características individuales encuentran muy buen acoplo en este Barça(presión asfixiante, cargar el área, registros distintos…) Y solo tendremos que esperar a cómo lo potencia Ernesto. Si en 4-3-3 o en 4-2-3-1 . Pero el FCB ficha jerarquía europea, un jugador que en las debaes de los últimos años en Europa hubiera levantado la boz en el campo.