El primer tiempo resultó tortuoso para el Sevilla FC. Como local, asumió la iniciativa del encuentro y se topó contra un Jürgen Klopp que había orquestado cada detalle con la intención de robar la pelota en la línea divisoria y atacar los espacios haciendo gala de su contragolpe. Un contragolpe sencillo y lógico que puso patas arriba al Ramón Sánchez Pizjuán.
La configuración es de canon y las piezas, de gran nivel. El pivote Henderson sabe convertir rápido el robo en un pase de salida, los interiores Coutinho y Wijnaldum derrochan llegada, Firmino como «9» administra de maravilla las transiciones asistiendo de cara a sus compañeros y Salah y Mané en bandas representan, con permiso único de Neymar y Mbappé, los costados más veloces de la Copa de Europa. Demasiada traca. En el momento en el que echaban a correr, ya no había nada que hacer.
Mudo Vázquez entre líneas dotó al Sevilla FC del control necesario.
La manera de desactivar ese despliegue consistía en cortarlo de raíz; en erradicar la posibilidad de contraataque. En pos de ello, Berizzo necesitaba que sus jugadores instalasen la posesión en campo contrario y que fueran capaces de pausarla y protegerla allí para forzar al Liverpool FC a un repliegue excesivo que dificultase su transición. Con dicho objetivo, en el 45 rompió el horizontal dúo de mediocentros formado por Pizarro y N´Zonzi, sentó al francés, bajó a Banega de la mediapunta y fijó al revulsivo Mudo Vázquez a la espalda de Henderson.
Guido Pizarro se bastó como especialista defensivo para dominar.
Bien pudo tratarse de la mejor, o como mínimo la más relevante, actuación del Mudo desde su espectacular desembarco la temporada pasada. Supo moverse para recibir y exhibió esa técnica depurada en virtud de la cual la posesión se hace invulnerable: nadie se la puede quitar. Y con la pelota instalada en su altura a través del pase vertical que le filtraba Ever, Guido Pizarro se hizo fuerte a nivel posicional para dominar las salidas de los ingleses y emergieron tanto el talento de Sarabia como la electricidad de Ben Yedder para impulsar a Nervión hacia la dinámica de la remontada.
Para el proyecto del Toto Berizzo -a quien deseamos la más pronta y exitosa recuperación-, reconciliarse de esta manera con el espíritu del Sevilla FC era una parada obligatoria para obtener opciones de alcanzar la meta como se anhela y debe. En cuanto al Liverpool, su entrenador Klopp confirmó de la forma menos agradable lo que ya se sabía: su equipo sigue siendo, en el peor de los sentidos, el más inglés de los ingleses, el único que no alberga capacidad de control desde ningún registro: ni desde la posesión -como el City- ni desde la posición -como el Tottenham, el Manchester United o el Chelsea-. Por eso, en esta Champions League, va a ser el menos competitivo.
Foto: Aitor Alcalde/Getty Images






Abel Rojas 22 noviembre, 2017
Qué ganas teníamos de ver al Sevilla mostrando todas su virtudes como club en la Champions League. Lo hemos visto demasiado poco en la última década y no había motivos para ello. Ayer fue toda una exhibición de lo que significa esta entidad.