Gareth Bale no se rinde. Una semana más, el galés fue la respuesta a los problemas del Real Madrid y la solución a sus necesidades. Con gol suyo, los de Zinedine Zidane derrotaron 0-1 a una Real Sociedad esforzada pero escasa. Atraviesa el ex Tottenham su mejor momento en la casa blanca. Su juego es constante mientras decide partidos con la regularidad de un aspirante a Balón de Oro. Parece que ya nada le distrae. Tampoco esos cambios de posición tan rutilantes, cuando su técnico le saca de su lado favorito y le manda a la izquierda. Y eso que ayer su equipo no digirió del todo bien la permuta…
Bale solucionó un partido controlado aunque algo corto en ataque
Las numerosísimas bajas en ambos conjuntos propiciaron un arranque lento, donde todas las acciones destacadas tenían que ver con el aspecto defensivo, véanse los cortes de Casemiro, las ayudas de Lucas o la inteligenciaBale la tocaba mucho y bien para tapar de Illarramendi. La dinámica la cambió Bale, hoy por hoy el jugador más inspirado del Real. Apuntamos que Zidane le preparó un escenario para que interviniese lo máximo posible, abriendo bastante a Modric (interior derecho) y soltando a Danilo, de manera que Bale pudiera moverse por ese hueco. Markel, atraído por Luka, sufría para detectarle a su espalda. Gareth mejoraba con cada toque las ofensivas blancas. Las construía. Faltó que James, Mayoral o Lucas atacasen el área con mayor convencimiento.
Con todo, el dominio blanco era evidente y difícil de resistir para la Real si los de Eusebio no aterrizaban en el encuentro. Obligados a colocar a Oyarzabal como “9”, la Real perdía a su jugador más dotado Zurutuza, todo el juego localpara sacar al equipo de atrás con sus carreras. Como punta, Mikel casi no intervenía, así que la salvación debía aparecer más abajo. Esta llegó gracias al inteligente fútbol de Zurutuza, que enganchaba de maravilla entre líneas pese a la marca de Casemiro, haciendo avanzar a los suyos algunos metritos sobre el césped. Tan bien leía el partido Zurutuza que incluso resultó una amenaza en el desmarque, virtud poco frecuente en él. La Real respiró gracias a David, si bien tuvo algo que ver el paso de Bale a la izquierda. El movimiento de Zidane pareció contener un doble objetivo: ganar juego en esa banda y de paso enchufar a Lucas al partido llevándolo a su costado bueno. Bale siguió haciendo sus cosas, pero de forma algo más intermitente. El Madrid lo notó.
Zidane arriesgó al no tocar nada durante demasiados minutos
La medida, que apuntaba a transitoria en mitad del partido, se le hizo eterna al Madrid. Bale no regresó a la derecha y el Real perdió casi toda la capacidad de combinar en terreno rival. Eusebio lo vio bien y ordenó una presión ligeramente más alta que llevó a la Real Sociedad a asentar ataques en las bandas como tanto les gusta, si bien la sensación de peligro fue nula debido a la falta de un delantero centro.
El espectáculo en los minutos finales lo pusieron los entrenadores. En vista de que el Madrid necesitaba ordenarse arriba, Zidane dio entrada a Isco. El malagueño necesitó poco para adelantar a su equipo sobre el campo y acercar a Bale al remate. Eusebio contestó retrasando a Oyarzabal al extremo izquierdo, desde donde siempre encuentra manera de dañar al contragolpe. Por insistencia y calidad ganaron los blancos, gracias a un testarazo de Bale que de Cristiano también quiere calcar su dominio de las alturas. El Madrid sigue en la pelea.






Felipe Cruz 1 mayo, 2016
Pero que manera Bale de hacer el rol de Cristiano, sobre todo por esa personalidad de intentarlo e intertarlo, no importa cuantas veces falles,sigue hasta lograrlo.Este Madrid es un equipo guerrero, da la sensacion de que no importa lo que pase, jamas se rendiran y para acabar, ganaran