El no me caso con nadie es una expresión que Simeone ha debido de transmitir de puertas para dentro con cierta frecuencia. Siendo otro de los axiomas de su productiva competitividad interna, lo expresó públicamente cuando Diego Costa valoraba una posible salida que finalmente desembocó en su titularidad por delante de Adrián López en el Atlético 2012-2014. Para un jugador en formación, vivir la experiencia que supone este ciclo de Simeone, es en algunos casos más recomendable que una cesión en busca de experiencia. Eleva el umbral de exigencia del jugador y prueba su capacidad para estar preparado, otra expresión muy usada por el Cholo.
Lucas Hernández debutó en el primer equipo rojiblanco sin apenas experiencia en el Atlético ‘B’. Meses después de su debut con el segundo equipo, el francés, explosivo y expeditivo en sus acciones, era convocado por el técnico argentino en noviembre de 2014. Lucas comenzó como lateralSu ascensión, meteórica, contaría uno de sus primeros pasos en la élite nada menos que como lateral izquierdo ante el Real Madrid, en la ida de octavos de final de la Copa del Rey 2014-2015, que los rojiblancos ganaron por 2 a 0. Su físico albergaba un potencial más que importante: arrancaba muy rápido, giraba y reaccionaba bien en el uno contra uno, y en el salto y los choques salía muy bien parado. Ese protagonismo físico le permitía tener recorrido tanto como central, su posición original, como de lateral izquierdo de corte defensivo, con similitudes con Álvaro Dominguez. Había jugador.
Su cuerpo y su talento, más propios de un central
Tras la marcha de Miranda, Simeone pensó en Lucas como uno de los siete defensores del primer plantel. Su condición de zurdo le concedía esa ventaja para ser cuarto central y suplente de Filipe Luis. Haciendo la pretemporada con el primer equipo, periodo fundamental a nivel rítmico, y en el posterior día a día, igual de importante para adquirir e instalar el posicionamiento de un zaguero dentro de la idea, Lucas fue preparándose para su momento. A pesar de no contar con minutos, los entrenamientos pulieron sus características y su comportamiento como zaguero. Es precisamente la adaptación del francés al central zurdo y su posterior encuentro ante el Granada como lateral lo que aclara su panorama posicional. Pocas dudas debería de haber.
Ante el Barça, mucho templePor otro lado, cuando el Atlético de Madrid forma su 4-4-2 en repliegue intensivo y continuado en el tiempo, escenario que descubrió a Hernández en la segunda parte del Camp Nou (inferioridad numérica en dicho caso; máxima exigencia), sus futbolistas parecen depurados por la idea. Es la fase del juego qué iguala a todos en un vals común, que los desidentifica de gran parte de sus virtudes individuales. Los habrá siempre más insustituibles, pero todos estarán siempre orientados y concentrados hacia conceptos defensivos incuestionables. Es así como entrenan y es así como el jugador se integra ante cada combinación del oponente. Lucas conocía ese reto porque lo practicaba a escala de lunes a viernes. Mental y tácticamente estaba preparado para responder. Y sus partidos en la élite se dividen, grosso modo, entre un cruce de Copa ante el Real Madrid y otros dos de Champions frente al Fútbol Club Barcelona. Casi nada.
Lucas mantuvo la calma en el Camp Nou, y en inferioridad
Es esa eliminatoria la única y gran experiencia de primer orden que existe para testar al jovencísimo marcador francés. Sin embargo, su calma y su respuesta fue tan notable que asombró a todo aficionado y explicó lo que su potencial advertía tanto como lo que curte un sistema que hace a jugadores competir desde una manera concreta de defender. Para comprender a Lucas fuera de situación, donde la experiencia y los desafíos diferentes aporten información sobre su crecimiento como defensor, el tiempo concretará su nivel real. De sus primeros pasos se extrae que no abre puertas fácilmente y que tiene todo para consolidarse al máximo nivel. Es probable que Simeone y su cuerpo técnico, poseedores del dossier futbolísico de sus jugadores, sabían que podía contar con él, circunstancia que no disminuye un ápice la primera impresión: Lucas está preparado.






Garate 20 abril, 2016
Y aun no ha demostrado lo bien que sube con el balon y su capacidad para encontrar una buena linea de pase a media distancia. De verdad muy, muy buen futbolista. Coincido en que para mejorar en este club, sobre todo los jugadores involucrados en tareas defensivas, es mejor quedarse y sacrificar minutos que salir cedidos. Ojala siga con esta linea, y una pena que juegue con Francia