Lionel Messi es la pesadilla del escritor de fútbol. Para hablar del argentino, uno coge el folio, acicala la pluma y se prepara para rellenar el texto de epítetos rimbombantes que acabarán aburriendo al lector. Leo supone muchas cosas que no son fáciles de precisar. Por ejemplo, no es osado decir que Messi determina planificaciones propias y ajenas. Sus rivales directos se equipan con todo lo que pueden para derrotarle. En su entorno, en cambio, todo es mucho más relajado. En Can Barça existe el convencimiento de que un jugador no excelente puede ser parte del ecosistema culé sin drama alguno, simplemente, porque está Leo. Coetáneo de monstruos irrepetibles, nada ni nadie marca tanto sobre el césped como la figura del rosarino. Ya lo dijo Mourinho: “no es lo mismo un equipo con Messi que uno sin él”. Pues eso.
Si narrar la parte etérea de Messi es difícil, no menos complejo resulta definir su ascendencia deportiva dentro del FC Barcelona. A continuación podríamos relatar en cadena todos los apartados en los que Leo interviene de forma decisiva, pero sería redundar en algo que todos conocemos. El artículo desmenuzará el fútbol de Leo al mismo tiempo que teoriza sobre las posibles soluciones a su baja que pueda tomar Luis Enrique. Pero una cosa hemos de dejar clara: no existen respuestas mágicas. El Barcelona tiene un problema de dos meses de duración. La vida sin Messi es mucho menos bonita.
La plantilla del Fútbol Club Barcelona no ofrece a Luis Enrique opciones suficientes. El Barça sufrirá
El Barcelona es un equipo de posesión que, de repente, se ha visto desprovisto de cualquier elemento que la garantice. Ni siquiera Iniesta, también lesionado, podía considerarse un jugador afín a este perfil. El Barça colocaba las piezas sobreLeo ordenaba el fútbol del Barcelona. Solo él puede en la actualidad el tablero a través de Messi. El procedimiento era el siguiente: los centrales, Busquets o Alves contactaban con la pelota y buscaban a Leo. Si el oponente defiende como debe, el diez arrancará abierto, puesto que en el medio hay demasiada gente. Si Messi ve que el rival aprieta, bajará hasta donde toque, da igual. El caso es que la va a pillar. A partir de ahí nace todo. Busquets, Rakitic y Alves se mueven para apoyarle en la pared, Leo sale del atolladero y saca el pase al lado contrario según convenga. Todo ha sucedido sin estridencias y de manera tan sencilla que parece asumible por otro futbolista. Pero no. Solo Messi puede sostener el mecanismo con ese grado de fiabilidad. Un mecanismo que es el absoluto corazón del juego posicional del Barça de Luis Enrique. ¿Significa esto que en la izquierda, futbolistas como Neymar o Iniesta no generan nada? En absoluto. El 1-0 a la Juventus o la primera parte frente al Sevilla la temporada pasada demuestran que en el otro sector también pasan cosas buenas. Sin embargo, hablamos de una banda que vive recogiendo las ventajas y los espacios generados por el cambio de orientación de Leo, como pasó en el mencionado gol de Rakitic en Berlín. Espacios que, en un equipo de posesión y que enfrenta cerrojazos a diario, existen por los milagros de la Pulga.
Vamos a suponer que Luis Enrique, para no variar el engranaje, decide trasladar la sala de máquinas a la izquierda. Tendría su lógica, pues allí pasan a agruparse los jugadores más dotados del equipo, caso de Neymar o el propio Iniesta –se espera que Andrés no se pierdaLa banda izquierda no puede asumir el trabajo que realiza Leo Messi más de una o dos jornadas de Liga–. Esta fue la decisión tomada por Lucho frente al Bayer Leverkusen… con nefasto resultado. ¿Por qué fracasó la medida? Lo primero, porque los alemanes creyeron que sin Messi la victoria era mucho más factible. No hay que desechar nunca el aspecto mental dentro de la competición. En lo táctico, volvemos al párrafo anterior: no existe un jugador en el plantel azulgrana capaz de ir a recoger la bola, jugarla bajo presión y mandarla al otro lado. Neymar afrontó en la izquierda el día a día de Messi y no fue capaz de zafarse nunca de la marca. Iniesta, por su parte, aprovechó la valentía del Leverkusen en la presión para recibir alguna pelota entre líneas y hacer sus clásicas jugadas. Acciones muy valiosas y que sin duda pueden resolver encuentros, pero regresamos al concepto clave: sus slaloms son soluciones puntuales –importante esto– que desatascan pero no tienen el alcance suficiente como para ordenar a los once futbolistas sobre el campo. El Barça entró en un choque continuo con un tripleta de delanteros a la que se sumó Sandro, el encargado a priori de recoger y machacar lo sembrado por la “banda izquierda cerebral”. Pero como esta no existió, lo que tuvimos fue a tres jugadores tendentes al fallo y a la imprecisión técnica (Luis Suárez y Neymar lo son pese a ser cracks) pegándose de bruces contra una pared.
Vestir a Neymar de Messi no funcionará. Al brasileño le falta, entre otras cosas, el pie de seda de Leo
Existen parches que podrían resolver acciones aisladas, caso de Munir, zurdo que con suerte simularía en la derecha una de cada cien acciones de Leo. Lo vimos en el 1-0 ante Las Palmas, gol en el que el canterano entrega a Sergi Roberto un balón en ventaja para el centro al área. Pero una vez más, hablamos de situaciones concretas, nunca de pizarra grande. El Barça no podrá clonar su sistema de posesión. No tiene mimbres. Al cuadro catalán no le queda otra que amoldarse; tendrá que vivir de los espacios.
Partamos de una verdad casi absoluta: Suárez y Neymar son los dos jugadores más determinantes que le quedan al Barça. Y ojo, son muy determinantes. Estadísticamente, entre ambos el Barça tiene garantizado casi gol y medio por partido, así que la apuestaLuis Suárez y Neymar necesitarán espacios más inteligente es potenciarlos hasta el límite. Y en este caso, hablamos de dos futbolistas que con espacios más que buenos son casi dioses. Por lo tanto, se trata de que disfruten del máximo de metros para moverse. Para ello, lo más adecuado quizás no sea añadir al tercer atacante… sino quitarlo. Recordemos que Messi es un extremo derecho absolutamente falso. Su presencia ahí es circunstancial, puntual. Así pues, una posible solución sería tirar de Ivan Rakitic ahí, “de mediapunta”. Recapitulemos. Por un lado, Rakitic ofreció lo mejor de su fútbol en Sevilla jugando por detrás del 9. Conoce la profesión de finalizador de jugadas. Luego está el tema del volumen de participación. Ivan sufre si se le obliga a ser interior creativo, algo que sucedió el pasado martes en mayor medida y que por supuesto no funcionó. A Rakitic hay que limitarle el número de pases obligatorios, y esto como “enganche” se cumple. Por otro lado, partiendo ligeramente desde el costado y haciendo gala de su portentoso pase largo, el Barça podría mantener el famoso cambio de orientación de derecha a izquierda de Messi. La banda diestra volvería a estar conectada con Jordi Alba y compañía, aunque fuese de forma ocasional. Así pues, ¿qué efecto tendría en Suárez y Neymar la no presencia de un tercer delantero en la derecha? Para Suárez, como ya pasa con Messi, el espacio libre le permitiría caer a esa zona a su gusto y no quedar ahogado como ante el Bayer. En el caso de Neymar, no hay que olvidar que sus orígenes en el Santos le sitúan como un segundo delantero con tendencia al centro-izquierda y libertad de movimientos. De hecho, algo muy parecido hizo Luis Enrique en la segunda mitad ante el Leverkusen: centrarlo, liberarlo y que hiciera lo que quisiese fuera del costado, desde el que como ya hemos repetido en el texto, por ahora no tiene capacidad de crear fútbol.
Todo esto que comentamos se centra en la fase más estática del ataque barcelonista, la que más va a sufrir sin Leo. Se trata de que los “imprecisos” Luisito y Ney gocen del máximo espacio para sus gestos técnicos, pases y remates. Al contragolpe será otra película. Ahí, con libertad, pueden liarla. Son decisivos. El concepto está claro: Suárez y Neymar deben poder moverse por los tres carriles a su antojo.
El fútbol del Barça se afeará de forma obligada, pero su plantilla puede sacar beneficio de ello
Busi de interior puede dar goles sin elaborarDe soslayo hemos introducido un término fundamental para el Barça en el próximo mes y medio: el contragolpe. A este lance del juego añadiremos otro: el robo en campo contrario. Más concretamente, el robo en campo contrario de Sergio Busquets. Asumiendo que la calidad de la posesión culé va a verse dañada de manera drástica, la presencia de Busi como mediocentro pierde valor. Esto es algo que contemplamos ante el Leverkusen. Por más que Sergio quiso ayudar atrás a crear, el Barça se partió y nunca pudo conectar con interiores y delanteros. Ojo, con Mascherano como pivote, el Barça aumentará las pérdidas y por momentos perderá el control absoluto del juego, pero esto es algo que Luis Enrique no va a poder evitar haga lo que haga, así que quizás toca invertir en la acción que ha dado al Barça decenas de tantos en el último lustro: corte de Busquets, pase a un punta y gol. No estará el genio supremo que es Leo pero Neymar y Suárez no son precisamente cojos. Para que todo esto suceda, para que Busi la robe arriba, esta vez quizás toque subirle unos metritos. Con la posesión el Barça no podrá vivir tan adelantado como acostumbra.
El lector se habrá percatado a estas alturas de que todo lo expuesto (Rakitic lanzando, Mascherano pivote, etc) nos lleva hacía un Barça de ataques frenéticos y escaso control. Lo importante en el fútbol, no obstante, es trazar un plan coherente y no dudar en ejecutarlo. Y si hablamos de coherencia, un equipo de carreras y espacios es justo lo que pide Sergi Roberto en su vuelta a la posición de interior. Frente al Leverkusen gozamos de sus primeros minutos relevantes en su ubicación natural. Sergi ha sufrido siempre teniendo que jugar en pocos metros, recibiendo al pie, pero si el Barça abre los partidos y los enloquece, el de Reus rendirá, porque está que se sale.
Apostar por mantener el mismo % de posesión sin Messi suena mal, aunque no hay solución fiable
En todo momento hemos querido dejar claro en el artículo que la magia no existe. El fútbol es de los futbolistas y Luis Enrique ahora mismo dispone de pocos. Por supuesto, las soluciones sugeridas en este análisis no son ni las únicas ni las rigurosamente válidas. Otra corriente de opinión pide colocar a Daniel Alves (uno de los jugadores más creativos y asociativos del plantel) en el lugar de Leo. Podría ser, pero Dani, que no ha regresado en su mejor forma de la lesión, no parece preparado para el ritmo de ser semi-delantero. Y eso que es muy probable que si finalmente el Barça entra en el juego vertiginoso aquí desgranado, el brasileño sea uno de los que peor lo pase. Como Piqué. Como todos en realidad. Parece mentira que tras una década de proezas, el nivel futbolístico de Leo Messi nos siga sorprendiendo. Pero así es. 2015 nos trajo su más rica obra balompédica: un equipo montado casi al completo a través de su zurda. Sin él, y con el castigo extra de otras ausencias, al Barça le llega la hora de sufrir. Comienza la resistencia.


Mugiwara14 3 octubre, 2015
En realidad lo que defiende el artículo es una propuesta solamente. Propuesta que curiosamente fue la primera que se me vino a la cabeza cuando paso lo de Leo (en realidad fue lo segundo, lo primero fue pensar que el barça esta jodío). Masche, Busquets, S. Roberto en medio y Rakitic enganchando con los de arriba. La verdad es que pensar en contras lanzadas por Rakitic (o S. Roberto, ojo que como lanzador me parece que tiene bastante potencial) y finalizadas por los dos bichos esos tiene buena pinta. Aunque en esa propuesta Mathieu/Bartra, Alves, Alba, Busquets, le veo una supervivencia muy jodida sobre todo en fase defensiva, que serán más largas y más atrás y son futbolistas propensos al fallo en defensa.
PD: El video de la temporada de Messi es genial, me lo guardo para el recuerdo