Cuando en el minuto 4 Murawski golpeó el balón con toda la fuerza de su pierna izquierda se hizo el silencio en la cabeza de Kostantin Chalkias, 38 años recién cumplidos y residente en Salónica, de profesión portero suplente, de historial desafortunado. Metió el puño como si le robaran la novia o le mataran al padre. Luego suspiró y miro al banderín del corner. Seguía el sueño. Regresó el ruido. Trece minutos después no hubo silencio. Hubo un destello y una duda entre salir o quedarse. Tomó la iniciativa y se equivocó como tantas veces. Lewandowski conseguía a placer y a puerta vacía el primer gol de la Eurocopa 2012. Salir, perder, el rollo de siempre.
Desde el suelo, y hecho una croqueta de dos metros, Chalkias volvía a la realidad. Una realidad que unos días antes le decía que iba a jugar su tercera eurocopa. Aunque parecía que tampoco la iba a jugar,A la sombra y con guantes, como un tío extraño o una metáfora que se iba a pasar los días anteriores a sus vacaciones sentado en un banquillo en el que nadie le acusaría de nada. A la sombra y con guantes, como una metáfora o un tío extraño. Chalkias es casi las dos cosas al mismo tiempo, el peor del peor equipo que ganó nunca un eurocopa y un portero limitado que podría haber sido un escolta sorprendente. No sabemos si en el Panathinaikos (donde hizo sus pinitos juveniles) o de alguno de esos políticos que han matado a un país inmortal. Lo mismo nos da, en Murcia casi no se acuerdan de él, solo de que un día salió a sustituir a Juanmi para parar un penalty. Y que no lo paró. Al final recibió dos goles, jugó dos partidos y perdió los dos. Y por seguir con esa dualidad, dos jugadores tan míticos como Abel Buades y Cheli fueron los que consiguieron batirle. Aunque paradójicamente en ninguno de los dos disparos Chalkias estaba en la portería.
En Polonia parecía que tampoco, pero Fernando Santos, que siempre ha sido amante de las sorpresas, cambió la historia y mandó a Tsorvas al banquillo. La verdad es que el portero del Palermo ha jugado menos que el del PAOK y ha recibido más goles. Y aunque la lógica suele ser más fuerte que la estadística, esta vez no. El bueno de Chalkias, que ya se veía entrando en el libro de los records de minutos jugados en eurocopas disputadas, saltaba al cesped del Estadio Nacional de Varsovia agarrado de la mano de un niño que estaba menos nervioso que él. Ahora le quedan al menos dos partidos por delante para que su espigada figura le siga gritando a los centrales, mientras por dentro reza para que el equipo contrario se encierre en su área…para siempre.
–
Artículos relacionados:
Resistencia griega






@JavierAlberdi 10 junio, 2012
Asumo que es normal la atracción que provocan los equipos grandes y las grandes estrellas. Pero de lo que también estoy seguro es que las historias de los perdedores son infinitamente más bellas.