Eliminada de su grupo y condenada a emprender el viaje de vuelta a casa, la selección encabezada por el maldito Zlatan Ibrahimovic se resistió a dejar la Eurocopa tan fácilmente, murió matando. Un latigazo del gigante sueco bastó para herir a una Francia que ahora tendrá que vérselas contra España en cuartos. Su mordisco ha vampirizado todas las expectativas posibles, y quien sabe ahora si no serán los franceses quienes morderán a la selección de Del Bosque el sábado.
Si algo se aprende tras ver ‘Déjame Entrar’ (Tomas Alfredson, 2008) es que la soledad hace compañeros de juegos peligrosos, y al igual que esa aparente niña entra y cambia la vida de otro pequeño que la necesita, cuando el fútbol cruza a Zlatan en tu camino hablamos ya de otro deporte. Y quizás no ha sido uno suficiente para clasificar a Suecia, pero sí para recordarnos que estarán al acecho y que nunca se les puede dar por muertos, porque ya lo están.
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Referencias:
Revista Magnolia
Antonio M. Arenas




@fernando_eco 20 junio, 2012
Extraordinaria la relación Zlatan con "Déjame entrar". Encaja como anillo en el dedo.
La semana pasada volví a ver esta película. Madre mía que grande es. El que no la haya visto ya está perdiendo el tiempo. La versión sueca, eh? nada de americanadas.