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	<title>Ecos del Balón &#187; Sven-Göran Eriksson</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La historia del último «9» callejero de Inglaterra</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Aug 2017 02:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 19 de octubre de 2002, el Arsenal FC visitó Goodison Park para disputar un partido que engrandeció la Premier League. Arsène Wenger y Thierry Henry lideraban un equipo que recibió el apelativo de «Los Invencibles» y que, en aquel instante concreto, acumulaba la friolera de 30 encuentros seguidos sin conocer la derrota. Fue en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El 19 de octubre de 2002, el Arsenal FC visitó Goodison Park para disputar un partido que engrandeció la Premier League. Arsène Wenger y Thierry Henry lideraban un equipo que recibió el apelativo de <i>«Los Invencibles»<span id="more-236138"></span></i> y que, en aquel instante concreto, acumulaba la friolera de 30 encuentros seguidos sin conocer la derrota. Fue en el minuto 81 cuando un joven David Moyes tomó la decisión de poner sobre el campo a la gran promesa de la cantera del Everton, un crío de 16 años sobre quien él mismo había sentenciado que se trataba del último exponente del fútbol callejero de Inglaterra. Al poco, el Everton pegó un pelotazo, hubo una prolongación y el balón quedó cerca del lugar del susodicho, como a 30 metros del arco. Venía alto, como descontrolado, pero él lo domó con su puntera, dio un raro aunque coordinado giro de 360º, desafió la marca del corpulento Sol Campbell y dirigió su descomunal disparo hacia la mismísima escuadra de Jens Lehmann. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ovNbrQ-yVWQ"><i>«Oh! What can they do? Remember this name! Wayne Rooney!»</i></a>, relató el profético narrador del momento. Así comenzó una historia que vale la pena recordar.</p>
<blockquote><p>Eriksson dio la vez a Rooney con Inglaterra con 18 años y protagonizó una Eurocopa de 2004 tremendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Internacionalmente, el primer punto caliente de la vida de Rooney data de la Eurocopa de 2004. Apenas había cumplido la mayoría de edad cuando Sven-Goran Eriksson le obsequió con la titularidad en la selección inglesa. Nadie ha creído tanto en Rooney como Sven-Goran Eriksson. Se desvivía por él. Y Wayne respondía. Su debut contra Francia resultó impactante; se mostró ultra participativo en el mismo epicentro del juego, en una zona que la vigente campeona custodiaba con las anticipaciones de Thuram y las vigilancias de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/analisis-trayectoria-claude-makelele-nantes-celta-real-madrid-chelsea/">Makelele y Vieira</a>. Por posición, con quien más coincidía era con el bestial <i>box-to-box gunner</i>, y en cada hombro con hombre, en cada cadera contra cadera, era el elefante quien sentía cómo tambaleaba la Tierra. Rooney se marchó del campo con 1-0. En el descuento, Zidane marcó dos tantos y remontó. Aquello comprometía la continuidad de Inglaterra en la fase final, pero en el segundo y tercer encuentro, un Rooney escandaloso anotó cuatro goles para llevar a los suyos al cruce de cuartos de final. Allí se mediría a la anfitriona, a Portugal, que conseguiría el pase a la semifinal en la tanda de penaltis. Pero que no se olvide un dato: Rooney cayó lesionado en el minuto 15 de aquella noche. ¿Habría caído eliminada Inglaterra si Rooney hubiera disputado el partido entero? ¿Qué se diría de Wayne si hubiera llevado a su selección a conquistar la Eurocopa con sólo 18 años? Nunca se sabrá.</p>
<blockquote><p>Wayne Rooney llegó a un Manchester United que estaba a medio camino entre dos ciclos triunfales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces, el Manchester United atravesaba una fase de cambio de ciclo. Los <i>Fergie Boys</i> del Trébol de 1999 habían perdido la frescura y el impulso que Sir Alex había intentando dar con el delantero centro Ruud Van Nistelrooy no había satisfecho todas las necesidades surgidas. Tocaba empezar a construir un equipo nuevo. En realidad, el proceso había arrancado el verano anterior con la firma de Cristiano Ronaldo, pero se hizo oficial con la llegada del chico de oro. Sólo Ronaldinho, que había regalado nueve meses mágicos tras su desembarco en el Camp Nou, quitaba foco a Wayne Rooney. Él era el destinado para liderar a Old Trafford hasta una nueva Champions League. ¿Dificultades? Que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/chelsea-fc/">el Chelsea FC</a> del auto-proclamado <i>«Special One» </i>iba a tomar la iniciativa con una plantilla de líderes más maduros y un estilo de juego que dejaría obsoletos los principios más iniciales de Ferguson. Había mucho trabajo por hacer para los <i>Red Devils</i>. Aquellas dos primeras campañas con Wayne allí fueron de dominio de Mou.</p>
<p style="text-align: justify">De esta guisa se arribó al Mundial de Alemania 2006, una cita que ilusionó sobremanera a Inglaterra porque disfrutaba de una base de futbolistas con experiencia y calidad contrastada en la Champions League que le presentaba como una de las favoritas. Ferdinand, Terry, Ashley Cole, Scholes, Gerrard, Lampard, Beckham, Owen. Aquello no era hype injustificado. Pero como para la selección británica nunca hay felicidad plena, su máximo estandarte ofensivo, el propio Rooney, había caído lesionado a menos de un mes del inicio de la Copa del Mundo. Eriksson, como siempre, se la jugó con él alegando que era demasiado superior a las alternativas, pero en esta ocasión, el crack no pudo responder a la confianza. No tenía ritmo para esa exigencia. Lo intentaba, pero no le alcanzaba. En consecuencia, su mente fue entrando en cortocircuito hasta que en el cruce de Cuartos, en una disputa, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=SFvZ389nsCE">Rooney pisó a Carvalho en la entrepierna</a> y vio la tarjeta roja. ¿Habría tocado la desesperación de Rooney ese techo de haber estado en su mejor forma durante aquel Mundial tan señalado? Nunca se sabrá. Sí se sabe que aquel incidente fue el último detonante de lo que cambiaría su carrera para siempre: la explosión total de Cristiano Ronaldo.</p>
<blockquote><p>Cuando el Manchester United estaba preparado para que un líder lo llevase al triunfo, explotó Cristiano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cristiano Ronaldo asistió a la agresión de Rooney en un lugar de preferencia, a escasos metros de él y Carvalho, y se fue derecho a por el colegiado a protestar por lo sucedido. En una primera instancia, Wayne pareció culparle de la expulsión que sufriría, y quien desde luego sí lo hizo fue el público inglés, que ya de por sí no sentía especial simpatía hacia el extremo luso. De repente, el «7» del Manchester United se convirtió en el enemigo público número uno de la Premier League, hasta el punto de que su salida de Inglaterra aparentaba ser inevitable. Pero según confesó Ferguson años después, fue el propio Rooney quien telefoneó a Cristiano para convencerle de que, juntos, revertirían la situación. Cristiano se quedó y aguantó ser pitado en cada envite que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/manchester-united/">los <i>Red Devils </i></a>afrontaban como visitantes, convirtiendo los abucheos en un extra de motivación que llevaron a madurar y pasar a tiranizar la liga con puño de hierro. Ronaldo y Rooney, coetáneos, iban a atrapar sus años de exuberancia a la misma par. Y sólo uno podría ser el líder de aquel proyecto. Van der Sar, Ferdinand, Vidic, Evra, Carrick, Fletcher, Park, Tévez&#8230; Más los últimos Scholes y Giggs. Aquello era un caramelo. El caramelo que se comió Cristiano.</p>
<p style="text-align: justify">El trienio virtuoso de Cristiano Ronaldo en Old Trafford, en el que Rooney tuvo un peso enorme como diferencial segunda espada y compensador de un sistema ofensivo que se basaba en potenciar al portugués, se saldó con tres Premier Leagues y una Champions. En las otras dos, el Manchester United cayó en semis contra el AC Milan y en la Final frente al FC Barcelona. A la postre, los dos campeones.</p>
<blockquote><p>El ciclo triunfal del Manchester United se apagó con las salidas de Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras perder la Final de Roma, Ronaldo hizo las maletas y se marchó a España. De modo inesperado, Tévez hizo lo propio con destino al otro club de la ciudad, el Manchester City. Ferguson había perdido a su número uno y a su número tres, viéndose forzado a ascender a Rooney al primer escalón del pódium y, en teoría, a rodearlo de talento de élite. Según cuenta la leyenda, el objetivo radicaba en invertir la suma recaudada en un trío de futbolistas referenciales que ayudarían a gestionar el golpe. De la misma manera que<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/juventus-zidane-buffon-thuram-nedved-salas/"> la Juventus pagó a Buffon, Thuram y Nedved con el dinero de Zidane</a>, el Manchester United aspiraba a reclutar a De Rossi, Sneijder y Ribéry. Imagínase qué no hubiera podido liar Rooney con eso por detrás de él. Sin embargo, cada una de las tres operaciones se abortó por razones distintas y a Old Trafford sólo inmigró Antonio Valencia. El ecuatoriano por Tévez y Cristiano. En eso consistió el verano de 2009 de los <i>Red Devils</i>; aquel con el que se daría origen al reinado de tres años de Wayne Rooney.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo que prueba que el fenómeno de Inglaterra estaba a la altura fue lo que hizo en aquella temporada condenada a la desesperanza que era la 2009/10. Rooney, jugando como ariete en el esquema de Sir Alex, se fue a los 31 goles en 38 partidos consagrándose como un hombre capacitado para sostener, inspirar e justificar un sistema ofensivo. Era una máquina de crear ocasiones -promedió 5,7 disparos por noche- y desarrolló una versatilidad que hasta le convirtió en un cabeceador de élite, lo que dio la oportunidad al Manchester United de mantener vigente aquella parte del <i>playbook</i> que finalizaba con centros hacia Cristiano Ronaldo. Además, Wayne apareció en cada noche grande, como sucediera en aquel doble enfrentamiento contra el AC Milan de Leonardo y Ronaldinho en Octavos de Champions donde hizo cuatro tantos y masacró al triángulo Nesta-Thiago Silva-Pirlo sometiéndoles a un ritmo que no podían seguir. Y así se clasificó para la ronda de cuartos, en la que esperaría<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/bayern-munich/"> el FC Bayern Múnich</a> de Louis Van Gaal. Momento trascendental en su vida profesional. Rooney, excepcional, adelanta a los Red Devils en el minuto de la ida en Alemania, pero de nuevo, en el instante menos indicado, cae lesionado. Los bávaros logran remontar y poner el 2-1 en el tiempo de descuento, pero la peor noticia para la afición inglesa reside en la confesión de Ferguson en la sala de prensa: se estimaban entre cuatro y seis semanas de baja para su gran estrella. Se perdía la vuelta, la hipotética semifinal y cinco partidos de Premier, en la que se estaba manteniendo un duelo a cara de perro contra el Chelsea de Carlo Ancelotti.</p>
<blockquote><p>Rooney cogió al Manchester Unite de la pechera y le llevó a rendir de nuevo como uno de los mejores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Una semana después, en Old Trafford, ante la visita de Robben y Ribéry, Wayne Rooney saltó a la cancha para éxtasis de la afición y del fútbol europeo. El milagro acaecido resultaba inexplicable, pero se confirmó como realidad cuando antes de sobrepasar las 21:30 de la noche, el Manchester United dominaba el marcador por 3-0. Era su hora, la que había esperado durante el resto de su carrera, la que Cristiano Ronaldo le había arrebatado para gloria del club entero&#8230; menos él. Pero en el enésimo giro de la mala suerte, el delantero centro recayó de la lesión y hubo de abandonar el campo. Sin él sobre el verde, el zurdo holandés del FC Bayern dibujó su arquetípica diagonal y puso el definitivo 3-2 en una de las acciones más mitológicas de su trayectoria. ¿Habría ganado el Inter de Milan de Mourinho aquella Copa de Europa si Wayne Rooney no hubiese sufrido estos infortunios? Nunca se sabrá. Sí se sabe que el Chelsea FC <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/carrera-john-terry-mito-del-chelsea/">terminó alzándose con aquella Premier League 2009/10</a> por un punto de diferencia sobre el Manchester United, y que nuestro protagonista se perdió por esta lesión tres choques del rush final. El United, sin él, sólo ganó uno. El resto, un empate contra el Blackpool FC y una derrota&#8230; lo frente al Chelsea campeón.</p>
<blockquote><p>Rooney empezó a ponerse nervioso al notar que Ferguson no le estaba construyendo un equipo ganador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rooney, que había protagonizado una temporada que, con una pizca de suerte, se habría podido saldar, tanto por fútbol como por determinación, con el Balón de Oro, no estuvo ni entre los 23 más votados de la gala. Y quizá, el siguiente sería el pasaje en el que Ferguson se equivocaría con él. El principio del fin.</p>
<p style="text-align: justify">Rooney había cumplido con creces tras aquel verano en el que Sir Alex cambió a Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez por Antonio Valencia. Doce meses más tarde, si algo había quedado diáfano era que él estaba capacitado para liderar un proyecto que opositase a la Liga de Campeones. Apenas necesitaba un poco de ayuda, algo equiparable a aquel pack compuesto por De Rossi, Sneijder y Ribéry que se había rumoreado no hacía mucho. Sin embargo, el principal refuerzo del Manchester United tras el curso en blanco <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-futbolistas-mexicanos-carlos-vela-gio-dos-santos-chicharito/">fue Chicharito Hernández</a>. O sea, un delantero centro que se unía a un Berbatov que también iba a adquirir mayor peso en la alineación. La traducción, que Rooney tendría que abandonar el puesto desde el que había ofrecido el mejor rendimiento de su vida, un rendimiento de TOP 5 mundial. Y ceder protagonismo y jerarquía en favor de Cristiano, vale, pero hacerlo en beneficio del mexicano o el búlgaro era algo que no podía, ni quería, aceptar. ¿Por qué, en lugar de rodearle y potenciarle, le quitaban de su sitio predilecto? Y entonces, se produjo el episodio que transformaría sin marcha atrás su relación con Ferguson y la opinión pública: a mediados de octubre de 2010, en plena temporada, declaró que quería marcharse del Manchester United. Entrenador, estrella y afición harían las paces y alcanzarían <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=u_wLPmDrFt0">una nueva Final de la Champions</a>, pero de aquello quedarían heridas que nunca acabarían de cicatrizar. Con otra particularidad: el curso contiguo, el 2011/12, iba a ser el décimo de su carrera. Su efervescencia física se agotaba. Y de hecho, nunca más volvería a exhibir su máxima explosividad.</p>
<blockquote><p>Da la sensación de que a Rooney le faltó suerte en varios momentos claves para poder pasar a la historia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El tramo final queda reciente y resulta fácil de recordar. Después de que el Manchester City de Roberto Mancini arrebatase una nueva Premier a Rooney con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lnR__37JhQE">aquel golazo histórico del Kun Agüero</a>, Ferguson terminó de cavar la tumba del liderazgo de Rooney con el fichaje de Robin Van Persie. En la que sería al última campaña de Sir Alex como entrenador, construyó un sistema más basado en el juego directo hacia el holandés que relegó a Wayne a una escala tan secundaria que incluso fue sacrificado por Danny Welbeck en el partido de Champions decisivo contra el Real Madrid. Así empezaron los tiempos en los que Rooney empezó a reciclarse como centrocampista aprovechando su dominio del juego y capacidad de sacrificio, pero aquella era una realidad que no hacía más que esconder que ya nadie, salvo posiblemente él, confiaba en que Rooney marcase la diferencia. No sé sabe qué habría sucedido si se le hubiese dado otra oportunidad. Igual, sin aquella potencia de sus inicios, ya no valía un gran sistema. Dicho lo cual, sí se sabe que, tomando la decisión adversa, el Manchester United, hasta el día de hoy, no ha vuelto a ser un equipo a la altura del potencial del club. También que a Wayne Rooney, al menos fuera de Inglaterra, no se le recordará como el mejor fútbol que practicó&#8230; mereció dejar escrito en los libros.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: DAMIEN MEYER/AFP/Getty Images</p>
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		<title>Aquella final de Pavel Nedved</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jun 2017 06:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Llegaron a la final y ya había cola como en las rebajas por hacerse con cada uno de esos futbolistas que nadie conocía y que sólo perdieron con la Alemania de Berti Vogts. Un gol de Oliver Bierhoff dio por finalizada la final del antiguo Wembley <span id="more-233186"></span>y los checos hicieron las maletas. Bejbl se fue al Atlético de Madrid, Smicer y Berger al Liverpool, Poborsky, el que parecía más talentoso, se fue con Sir Alex Ferguson a Old Trafford, y Petr Kouba, el portero, al Deportivo de la Coruña. Junto a ellos también marchó un chico de 24 años y fue la Lazio de Cragnotti el más rápido en firmarlo. Era el mejor de todos y  <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PtDyAfyzbSM">se llamaba Pavel</a>. Un futuro Balón de Oro que hoy sería, cómo no, uno de los mejores jugadores del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Nedved, que debutó en Serie A de la mano de  <a target="_blank" href ="https://sports.vice.com/es_mx/article/zdenek-zeman-bohemian-rhapsody-in-serie-a-590314905e6ffee52d67443f">Zdenek Zeman</a>, un entrenador radicalmente opuesto a lo que Pavel terminaría significando para sus otros entrenadores y para el fútbol que pasaba de un siglo a otro, llegó a Italia como un centrocampista referente en su país. Es decir, no sólo por calidad sino porque en la liga checa, en la última de todas las temporadas del &#8216;4&#8217; en el Sparta Praga, él era el crack, el más liberado, el más ofensivo y el que dejaba las jugadas individuales de mayor superioridad. Teniendo en cuenta que además de los 14 goles que enchufó, en la Euro su generación le acompañó hasta rozar la gloria, mucho sentido no tenía permanecer en una liga de un escalón inferior.</p>
<blockquote><p>Nedved fue uno de los pilares más significativos en la Lazio de Sven Goran Eriksson</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No fue hasta su segundo año, con la llegada de Sven Goran Eriksson, cuando la imagen y la mirada hacia ese pequeño panzer checo comenzó a cambiar. El sueco, al mando de algunas de las mejores plantillas de finales y principios de siglo en toda la Serie A, vio en su llegada al área la cruz en el mapa. Pero además, como le pasaría también a Capello o Lippi, su capacidad física y su destacada voluntad defensiva permitía a los armadores de equipos a toda cancha, como Sven, y día tras día, tener en Nedved una oportunidad para ganar como se entiende que debe ganarse en Italia. Nedved era el jugador perfecto para ganar ligas: era esa figura mixta que va a lo concreto, que no estableció nunca debates sobre la creatividad o el orden porque él se adaptaba a las palabras a su manera.</p>
<p style="text-align: justify">Nedved no era creativo pero arrancaba y desequilibraba, no era fino desde el canon pero llegaba a la medular y allí no había más solución que esperar el resultado de sus disparos. Asombrosamente ambidiestro,  <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zEjZNr4iiQg&#038;">la diagonal de Nedved</a>, indistinta en los puntos de partida, convirtió a la medular de sus equipos en las más completas del fútbol italiano. Todos tenían la figura de un medio de contención, algunos contaban con dos, y dos puntas contrastadísimos, pero contar con un tercer medio que era uno más en banda y también arriba era un lujo para transitar, para pasar de un estado a otro. Su golpeo de balón, que podía mover y engatillar balones medicinales con las dos piernas y sin levantar la cabeza, comenzaba a valer mucho dinero.</p>
<p style="text-align: justify">Habiendo vivido la era dorada de la Lazio, donde lo ganó todo salvo la Champions, eliminado por el Valencia de Héctor Cúper, Nedved descolgó el teléfono y cogió la llamada. Los Agnelli habían perdido a Zidane y ganado mucho dinero, firmando de una vez a Gianluigi Buffon, Lilian Thuram, el propio Pavel Nedved y Marcelo Salas. La columna vertebral estaba formada y si bien tocaba vérselas con la gestación de un Milan memorable, Marcello Lippi armó un equipo preparado para asumir favoritismos. En ese equilibrio tan juventino, el que procura que entre tanta calidad no sobresalga nadie especialmente, Nedved volvía a ser un caramelo para dicha cultura, la que manejaba también un Lippi siempre fiel.</p>
<blockquote><p>Con Lippi rozó la gloria. Su ausencia en la final pudo significar ciertas cosas en la Juventus</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Adaptado a la vida en Italia, valorado como uno de los mejores centrocampistas del mundo, en plena madurez competitiva, Pavel Nedved se perdió  <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VXDAL2-luHU">la final de la Copa de Europa de 2003</a>, tras eliminar al Real Madrid de Del Bosque, un suceso que bien podría haber cambiado la historia del club que en un par de días la disputará en Cardiff. Nunca se sabrá si aquella final perdida en Manchester pudo haber sido bien diferente con el checo en el campo y que tuviera hoy un significado completamente diferente, en muchos sentidos, para la Juventus del pasado más reciente y del presente tan brillante. Su ausencia en Old Trafford no le impidió levantar el Balón de Oro, arrebatado a Thierry Henry y Paolo Maldini. </p>
<p style="text-align: justify">Pavel Nedved es un pasado que suena reciente, su fútbol es lo bastante adaptado como para pensar que tendría cabida en cualquier punto del futuro. Si bien se vive  <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Exn3Kzwyaus">la era de los mediocampistas pasadores</a>, Nedved siempre sería reclamado para comandar o acompañar proyectos ganadores. Él explica bien cómo jugaban sus equipos y cómo era el Calcio que busca hoy serlo de nuevo. Y por supuesto, poco jugadores han representado con tanta fidelidad y concreción el espíritu de la Juventus de Turín.   </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: FILIPPO MONTEFORTE/AFP/Getty Images</p>
<p> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Exn3Kzwyaus"></a></p>
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		<title>La conquista británica de Escandinavia</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2015 03:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La relación entre Reino Unido y Escandinavia no siempre ha sido bidireccional, pero sí que ha resultado constante desde que en el año 793 d.C. los vikingos saquearan la abadía de Lindisfarne. Las crónicas anglosajonas, al margen de remarcar lo cruel del momento y resaltar la inteligencia política de varios reyes sajones para evitar ser [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La relación entre Reino Unido y Escandinavia no siempre ha sido bidireccional, pero sí que ha resultado constante desde que en el año 793 d.C. los vikingos saquearan la abadía de Lindisfarne. Las crónicas anglosajonas, al margen de remarcar lo<span id="more-187418"></span> cruel del momento y resaltar la inteligencia política de varios <a target="_blank" href ="http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/7765/los_vikingos_inglaterra.html">reyes sajones</a> para evitar ser conquistados, hacen hincapié en el brutal choque de culturas que supuso dicho enfrentamiento. Además, se vanaglorian en cierta manera de que el mundo anglosajón no sucumbiera ante el vikingo. Sufrieron, resistieron y perduraron lo suficiente para que, años más tarde, el transcurso de la Historia fuera propiciando ciertos intereses comunes (la religión, el comercio, la industria&#8230;) que iban a permitir a los británicos expandir su influencia sin tener que blandir la espada.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Hodgson hizo una gran carrera en Escandinavia </span>Así, cuando Gran Bretaña necesitó hierro y acero para alimentar su gran revolución, allí aparecieron Noruega y sobre todo Suecia, los países que desde la perspectiva británica conforman Escandinavia, pues Dinamarca suele considerarse aparte. Y así también, cuando el fútbol escandinavo estaba buscando un estilo del que nutrirse, los ingleses acudieron a la llamada con su querido <i>«kick and rush»</i>. Una relación que perduraría en el tiempo hasta el punto de que, sin ir más lejos, el actual seleccionador de Inglaterra, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/four-four-two/">Roy Hodgson</a>, hizo carrera en Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia antes de que su Fulham, con un recobrado y marcado estilo <i>british</i>, le sirviera para ocupar primero el banquillo de Anfield y más tarde el de Wembley.</p>
<blockquote><p>Cuatro fueron los protagonistas del legado del fútbol inglés en Suecia. El primero, George Raynor.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque la primera selección en contar con un entrenador inglés fue curiosamente Dinamarca, quien con Charles Williams al mando consiguió una <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:F%C3%BAtbol_en_los_Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Londres_1908">plata olímpica en Londres 1908</a>, lo cierto es que el más influyente fue George Raynor en Suecia. Su historia comenzó con un telegrama en 1946 en el que la federación de fútbol sueca le pedía a su homónima inglesa la colaboración de alguno de sus técnicos para mejorar sus conocimientos tácticos. Desde el S.XIX Suecia llevaba acogiendo por sus negocios a mercaderes y empresarios ingleses, no obstante Göteborg es conocida como <i>«Little London»</i>, así que cuando tuvieron dudas sobre cómo consolidar su emergente fútbol no dudaron acerca de a quién acudir. Y no se equivocaron. Al uso, Raynor no ejercería como seleccionador porque por entonces los comités eran los encargados de elaborar la lista de jugadores, ni tendría tampoco una trayectoria continua como técnico, ya que se simultaneaba con Putte Kock, pero su influencia sobre el combinado sueco <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yquhIwPPlAE">fue mayúscula</a> y está fuera de toda duda. Él fue el encargado de llevar a Suecia al oro en los Juegos de 1948, al bronce en los Juegos de 1952 y al subcampeonato en la Copa del Mundo de 1958.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Su empate ante la gran Hungría demostró que no era tan inflexible</span>Pero más allá de los títulos, su figura cobra trascendencia al ser, en cierta medida, el encargado de ir profesionalizando a la brillantísima generación de Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm (Gre-No-Li). No es de extrañar, por tanto, que el estilo futbolístico impuesto por George Raynor, <i>«the old British style»</i> como decía él, se tomara como propio y natural durante muchos años en el fútbol sueco. Hay de hecho un partido ante Hungría en 1953 que simboliza todo lo hablado. Nueve días antes de que los <i>«Magiares Mágicos»</i> arrasaran Wembley <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">con el famoso 3-6</a>, Suecia logró empatarles a dos en Budapest. Lo hicieron, exactamente, a la inglesa: corriendo, saltando y chocando a partir de una táctica bastante defensiva. <i>«¿Dónde está vuestro equipo de fantasía ahora?»</i>, escribía Alan Hoby en <i>«People»</i>. <i>«Hungría, a pesar de los &#8216;publicistas&#8217; ingleses, que han dibujado un equipo inimitable, imbatible e infalible [&#8230;] ayer demostró tener las fragilidades de un equipo ordinario»</i>, hacía lo propio Scottie Hall en <i>«Sketch and Graphic»</i>. Ciertamente, Hungría no había podido superar a una selección de marcado carácter británico, pero a los ingleses no les iba a durar demasiado la mofa porque Walter Winterbottom, pese a estar viendo el partido en directo, no demostró <a target="_blank" href ="http://www.sportstaronnet.com/tss3807/stories/20150214507305300.htm
">la inteligencia táctica</a> de Raynor. Éste sabía que Hidekguti no era un punta de referencia cotidiano, sino un «falso 9&#8243;, así que actuó en consecuencia y Suecia no cayó en la trampa de movimientos trazada por Gusztáv Sebes que después tanto confundiría a los ingleses.</p>
<p style="text-align: justify">Esa capacidad de George Raynor para mezclar el modelo de juego inglés con una mayor flexibilidad táctica fue la que provocó que, mientras se alejaba del fútbol de su país, se convirtiera en toda una celebridad en Suecia. Sea como fuere, su huella iba a necesitar de refuerzos para que dicho legado no sucumbiera al paso del tiempo y al nacimiento de nuevas corrientes de pensamiento. Y los tendría. En 1974, el Malmö FF contrató a Bob Houghton, uno de los entrenadores más fieles al famoso <a target="_blank" href ="http://www.telegraph.co.uk/sport/football/teams/england/9248269/New-England-manager-Roy-Hodgson-took-his-inspiration-from-Allen-Wades-revolutionary-coaching-book.html"><i>«F.A. Guide to Training and Coaching»</i></a>, el libro que Allen Wade publicó un año después de que Alf Ramsey llevase a Inglaterra al triunfo de su Mundial en 1966. Éste fue considerada la Biblia de muchos técnicos ingleses, y también una de las causas por las que Inglaterra siguió -¿y sigue?- <i>«atrapada en el tiempo»</i>. Fiel a estos principios, Houghton convirtió al Malmo en el equipo dominante del fútbol sueco en los setenta y, además, facilitó la llegada de su amigo Roy Hodgson al Halmstads BK, quien a la postre fue su gran competidor. El éxito de ambos técnicos ingleses abrieron un debate en Suecia acerca del estilo a seguir. En los últimos años, el estilo de fútbol alemán había tenido un impacto muy fuerte y, pese al recuerdo de Raynor, se llegó a ver el 4-4-2 inglés de Houghton como un enemigo a combatir, según cuenta Gunnar Persson en <i>«The Blizzard»</i>. El debate, sin embargo, concluiría a favor del lado inglés de forma definitiva en 1982 cuando el IFK Göteborg de Sven-Göran Eriksson, futuro técnico de Inglaterra y también seguidor del modelo de juego británico, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KU3kWN7vgmE">ganó por 0-3 la UEFA</a> al Hamburgo de Ernst Happel.</p>
<blockquote><p>Al contrario que en Suecia, la influencia británica en Noruega partió desde dentro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este proceso que convirtió al fútbol sueco en un hermano pequeño del inglés tuvo su replica en Noruega por aquello de los vasos comunicantes. Pero su caso, en realidad, es bastante diferente al de sus vecinos escandinavos. Aunque a lo largo de las décadas el fútbol noruego fuese contratando entrenadores británicos tanto a nivel de clubes como de su propia selección, como Ron Lewin (1956-1957) o George Curtis (1972-1974), fue un técnico noruego quien instaló el germen del <i>«kick and rush»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Olsen es un confeso admirador de Charles Reep y de Stan Cullis</span>Antes de llegar a la selección absoluta, <a target="_blank" href ="https://en.wikipedia.org/wiki/Egil_Olsen">Egin Olsen</a> había desarrollado su carrera como futbolista en su país, había entrenado a varios clubes de la Tippeligaen y también había dirigido a Noruega Sub-21 durante seis años. Es decir, no había salido de Noruega. Un hecho que no le había impedido aproximarse a las fuentes más originales, más extremas y más pragmáticas de la historia del fútbol inglés. Olsen sentía una especial <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/historia-stan-cullis-wolves-futbol-ingles/">admiración por Charles Reep</a>, aquel comandante de la Royal Air Force que había estudiado más de 500 partidos para ayudar a Stan Cullis a preservar su querencia por el juego directo. <i>«Reep descubrió que el 80% de los goles se marcaban con menos de tres pases. Es la cifra que tuvo la mayor influencia en mi visión del fútbol»</i>, comentaba Egin Olsen, a menudo conocido en Noruega como <i>«el profesor del fútbol»</i>. Este dato tuvo, además, un nuevo enfoque táctico a partir de un artículo de George Curtis, el seleccionador de Noruega en el momento en el que él empezaba su carrera como entrenador. Así lo explica Olsen: <i>«Curtis escribió un artículo titulado «Flat Black Four» a finales de los años 60. Esto me influenció para jugar con una defensa plana y un marcaje en zona. Me acerqué al concepto y lo llevé aun más lejos, haciendo un «flat four» con el mediocentro. Fui el primero en hacerlo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">En base a esto, Egin Olsen fue dándole sentido al fútbol de su país. Noruega no destacaba ni técnicamente ni tampoco por su orden táctico, pero <a target="_blank" href ="http://www.theguardian.com/sport/blog/2007/apr/04/onsecondthoughtsegilolsen">gracias a su modelo</a> encontró la forma de canalizar lo que sí podía tener: físico, agresividad e intensidad. <i>«Meter el balón en el área pequeña es esencial, ya que en sus seis metros es donde se marcan el 90% de los goles. [&#8230;] Por eso, nuestras secuencias de juego no pasan jamás los seis u ocho pases»</i>, comentaba recientemente en una entrevista. Con su lineal 4-5-1, una trabajada defensa zonal que se protegía muy atrás y sus envíos en largo sobre Jostein Flo (1&#8217;92 de altura), o también sobre Tore André Flo (1&#8217;94), Noruega logró clasificarse para su segundo y tercer Mundial de forma consecutiva en 1994 y 1998. Un éxito sin parangón que propició que su estilo perdurara en el tiempo. Sin ir más lejos, ya sin él en el cargo, Noruega le ganaría a la España de Camacho en la Eurocopa de 2000 con un gol de cabeza de Iversen tras un envío en largo de Thomas Myhre, su portero. Aunque después, irónicamente, la Selección les eliminó con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qsItXWKeZOs">aquel pelotazo al área</a> que enviaría Pep Guardiola, que bajaría Isma Urzaiz y que <i>“Alfonsito”</i> embocaría ante Yugoslavia.</p>
<blockquote><p>Las historias cruzadas de Inglaterra, Suecia, Noruega, Dinamarca y Hungría se vuelven a cruzar otra vez.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Años más tarde, el legado de George Raynor, Bob Houghton, Roy Hodgson, Allen Wade, Charles Reep y Egin Olsen sigue presente en las selecciones de Noruega y Suecia; dos países que además siguen masivamente la Premier League y que, de hecho, la suelen nutrir de jugadores, como sucede ahora con Martin Olsson (Norwich), Sebastian Larsson (Sunderland), Alexander Tettey (Norwich) y Joshua King (Bournemouth). Es por todas estas circunstancias por lo que el sorteo para la repesca de la Eurocopa 2016 guarda un interesante simbolismo. Mientras hoy Noruega se enfrenta a Hungría, la nación que hirió de muerte a la WM, el orgullo del fútbol inglés, el domingo Suecia hará lo propio con Dinamarca, la selección que huyó de la influencia británica <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-verano-de-nuestras-vidas-i/">para abrazar la holandesa</a>. De ahí que lo que suceda esta semana no sólo tenga un interés presente, sino también pasado y quien sabe si futuro, pues al final lo que demuestra la historia, como diría el profesor Vilariño, es que la táctica que perdura es la que gana.<br />
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<iframe width="100%" height="160" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/227551469&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
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		<title>Antes de pensar en el quinto partido&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jun 2014 01:50:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>noche, el inicio de la Copa del Mundo volvió a sincronizar los corazones de la mayoría de la población mundial. Aún desconocemos a qué ritmo latirán en cada país y, si en algún momento, estos <a target="_blank" href ="http://www4.pictures.zimbio.com/gi/Uruguay+v+Ghana+2010+FIFA+World+Cup+Quarter+9uUeTdj4rjrl.jpg">se terminarán parando</a>, pero lo <span id="more-126138"></span>que la experiencia si nos permite asegurar es que pocos pueblos sufrirán más arritmias que el mexicano. <i>«A veces me cuesta explicar qué significa saudade para un portugués, porque es mucho más que echar de menos. Y, trasladando esto a México, me cuesta mucho definir la pasión que sienten por su selección. Es más que amor-odio»</i>, nos dice <a target="_blank" href ="https://twitter.com/JoaoFFVaz">João Vaz</a>, quien ha vivido muy de cerca todo lo que genera el <i>Tri</i>. <i>«Aquí la selección es sinónimo de esperanza, de fe y de unión. El aficionado mexicano se caracteriza básicamente por dos cosas: primero por ser guadalupano y, en segundo lugar, por su pasión por la selección»</i>, comenta el periodista local <a target="_blank" href ="https://twitter.com/PepedelBosque">Pepe del Bosque</a>. Para comprobarlo no hay más que ver las gradas en sus partidos, escuchar a los protagonistas o, sobre todo, acercarse al entorno cuando México está en un Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Al realizar este ejercicio, lo primero que uno observa es como hay una frase que se repite cual mantra desde todos los frentes: <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story/_/id/2106503/el-reto-de-brasil-2014-mexico-atrapado-por-una-obsesion"><i>«hay que llegar al quinto partido»</i></a>. Es decir, disputar los cuartos<span class="pullquote_right">El objetivo del quinto partido es permanente</span> de final. <i>«La sensación es que, cada vez que hay un Mundial, se tiene la esperanza de poder trascender. No sé si llegar a semifinales o llegar a la final, pero sí, por lo menos, alcanzar el quinto partido. Es el paso que atormenta al aficionado mexicano desde lo que pasó en 1994, cuando el Tri cayó en penales con Bulgaria»</i>, reflexiona Pepe. Desde aquel Mundial de Estados Unidos, México se ha quedado siempre en el cuarto partido. Una ronda que, por lo tanto, acumula historias que están grabadas a sangre y fuego en el imaginario colectivo del país azteca. Desde aquella tanta de penaltis ante Bulgaria en 1994 hasta el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WozHXbsAn9M">golazo</a> de Maxi Rodríguez en la prórroga en 2006, pasando por la remontada de Alemania en 1998 o la dolorosísima derrota ante Estados Unidos, su gran rival, en 2002 <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/javier-aguirre-como-seleccionador-mexico-problemas-mundiales-quinto-partido/">con Javier Aguirre</a> al frente.</p>
<p style="text-align: justify">De cara a Brasil 2014, el reto sigue siendo el mismo. Al menos, así se pronuncian los responsables del combinado nacional. <i>“Éxito será cuando logremos pasar a ese quinto partido&#8230; como mínimo”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.aztecadeportes.com/notas/futbol-mexicano/193284/exito-si-conseguimos-el-quinto-partido-miguel-herrera">decía</a> Miguel Herrera. <i>«Tengo claro que hoy en día la gente tiene expectativas altas en torno a la selección; de hecho nosotros también y pienso que así debe ser”</i>, <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story/_/id/2106503/el-reto-de-brasil-2014-mexico-atrapado-por-una-obsesion">afirmaba</a> Ricardo Pelaez, director deportivo del <i>Tri</i>. </p>
<blockquote><p>Los octavos de final suponen una barrera emocional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero, ¿de verdad es así? ¿No es demasiada presión para una México que ha sufrido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DFmGGWErmJE">hasta la extenuación</a> en la clasificación, que<span class="pullquote_left">Su camino hasta Brasil 2014 fue taquicárdico</span> comparte fase con Brasil o Croacia y cuyo cruce, además, le enfrentaría a un grupo que cuenta con los dos finalistas de 2010? En opinión de Pepe del Bosque, el entorno mediático siempre tiene mucho que ver: <i>«Los medios de comunicación, sobre todo Televisa, que es prácticamente la dueña de la selección, es la que crea más expectativas de las que en un principio existen. Se dice que México va a trascender cuando en realidad no siempre hay argumentos. Y esto, cuando se pierde, genera una sensación de fracaso a nivel nacional”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Al margen de esta corriente de opinión <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story/_/id/2106503/el-reto-de-brasil-2014-mexico-atrapado-por-una-obsesion">se expresaba</a> Manuel Lapuente, seleccionador mexicano en 1998: <i>«Lo del quinto partido no es lo fundamental. A un Mundial se va a competir y con la idea de alcanzar los objetivos trazados por el técnico y la comisión de selecciones nacionales. Si a algún futbolista le pesa la presión del entorno por alcanzar el famoso quinto juego, entonces no debe ir al Mundial porque no está preparado»</i>. La presión por las esperanzas, la pasión y la ilusión es el primero de los rivales que debe sortear el futbolista mexicano en una Copa del Mundo. O, incluso, en la clasificatoria.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Lo que sentí en el partido contra Panamá fue impresionante. Cuando marcó México, en zona de prensa el sentir era que «bah, quizás nos clasificamos directos, quizás a la repesca», pero daba un poco igual. Con el gol de Panamá, la gente lo festejó. «Se lo merecían», dijeron. Pero con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2ASwSfptRxg">el gol de chilena</a> de Jiménez cambió todo. No paraban de repetir con orgullo que ellos «eran México». Fue increíble. En 90&#8242; se vieron sentimientos tan fuertes como enfrentados»</i>, nos relata João.</p>
<blockquote><p>México no ha tenido un proyecto desde La Volpe</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este derroche de pasión y los correspondientes fracasos, han impedido que el <i>Tri</i> consolidara un proyecto con continuidad desde <a target="_blank" href ="http://www.mediotiempo.com/futbol/seleccion-mexicana/noticias/2014/05/27/pesa-obsesion-del-quinto-partido-ricardo-la-volpe">Ricardo La Volpe (2002-2006)</a>. Ni Hugo Sánchez, ni Sven-Göran Eriksson <span class="pullquote_right">Desde La Volpe, México no tiene un proyecto</span>ni <i>«Chepo»</i> De la Torre lograron cumplir sus objetivos, con lo que su crédito se acabó. Más allá de lo lógico -o no- de este hecho, a largo plazo le ha jugado una mala pasada. <i>«Este Mundial era el que estaba llamado a ser el Mundial en el que debían entrar los jugadores que ganaron la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yqoRrmUcIWw">Copa del Mundo Sub-17</a> en Perú 2005. A partir de que ves cómo llegan a la absoluta menos jugadores de los que deberían, comienzas a ver que el proceso no ha sido el óptimo”</i>, apunta un Pepe del Bosque que también señala cómo nocivo y perjudicial todo lo que rodea a los futbolistas jóvenes en México.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«A mí no me había tocado vivir un Mundial en donde la gente estuviera con la idea clara de que va a ser difícil acceder a la segunda ronda”</i>, comenta. Y es que las experiencias más recientes, con una <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_FIFA_Confederaciones_2013">pobre Confederaciones 2013</a> y esta más que mediocre Fase de Clasificación 2014, son un importante contrapeso contra la tradicional fe de su hinchada, de sus medios y sus dirigentes. Quizás, ésta podría ser una buena noticia. Quizás, esto podría permitir apostar por un proyecto. Eso sí, <a target="_blank" href ="http://laaficion.milenio.com/seleccionmexicana/Venimos_a_ganar_todos_los_partidos-_Herrera-Miguel_Herrera_dice_que_quieren_ganar_todos_los_partidos-Piojo_quiere_que_Mexico_gane_todos_los_partidos_en_el_Mundial-Piojo_quiere_que_Mexico_gane_todos_los_partidos_de_fase_de_grupos_0_314968718.html">Miguel Herrera</a> debería cumplir el mínimo. <i>«Si México no llega a octavos, le van a dar cuello al seleccionador. Entonces, el hecho de clasificarse al cuarto partido, significa que, pese a todas las adversidades del ciclo eliminatorio, se ve la luz al final del túnel y, por lo menos, se va a poder trabajar de cara a Rusia 2018. Sería un gran avance»</i>, finaliza Pepe. Así que, antes de pensar en el quinto partido&#8230;</p>
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