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	<title>Ecos del Balón &#187; Mijatovic</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Simeone usó el 96</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2016 03:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Diego Pablo Simeone ha construido un gigante europeo. Se sabe, se es consciente de ello, pero quizás no se profundiza del todo en el milagro acaecido. Hoy el Atleti es un proyecto deportivo ejemplar. Acuden al mercado nacional con pulcra exactitud y rastrean territorios internacionales con precisión cirujana. Perder a Thibaut Courtois (sí o sí, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Diego Pablo Simeone ha construido un gigante europeo. Se sabe, se es consciente de ello, pero quizás no se profundiza del todo en el milagro acaecido. Hoy el Atleti es un proyecto deportivo ejemplar. Acuden <a target="_blank" href ="http://estaticos.marca.com/imagenes/2015/09/05/futbol/equipos/atletico/1441446205_extras_noticia_foton_7_2.jpg">al mercado nacional</a><span id="more-194091"></span> con pulcra exactitud y rastrean territorios internacionales con precisión cirujana. Perder a Thibaut Courtois (sí o sí, un drama) y sustituirlo con Jan Oblak solo puede suceder en clubes inmersos en una organización estable. El Atlético lidera La Liga porque casi todo lo hace bien y cuando se equivoca tiene muy claro su error y cómo corregirlo. Es, sin duda, una gran institución.</p>
<p style="text-align: justify">Pero no siempre fue así. Innegociable siempre su grandeza y brillante historia, los 90 fueron una etapa convulsa para el colchonero. El mandato deportivo de Jesús Gil coqueteó a menudo con la parodia, llevándose por delante a <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/reportajes/2012/06/25_era_gil/2012/06/25/seccion_01/1340609569.html">decenas –literalmente–</a> de entrenadores y jugadores de quita y pon. La temporada 94-95 finalizó con el Atlético en el puesto catorce de la tabla y la friolera de cuatro (¡cuatro!) técnicos desfilando por el banquillo del Vicente Calderón. Nada hacía pensar que la campaña 95-96, la siguiente, iba a ser histórica.</p>
<blockquote><p>El Doblete dejó cosas en la memoria del Cholo para el futuro</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nadie en el Atleti arrancó el año pensando en títulos. Poco importaba que la situación –vista en perspectiva, claro– se prestara a ello. El Real Madrid había acabado por fin con el reinado del Barça de Cruyff y centraba sus ilusiones en la conquista de la Séptima. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco/">Con un crío de 18 años</a> como mayor argumento, el Real ni se clasificó para Europa.</p>
<p style="text-align: justify">En Barcelona tampoco estaban para muchos trotes. Johan Cruyff trataba de agitar de nuevo la varita para crear un <i>Dream Team 2.0</i>, pero la ausencia de química con el club le hizo tener que conformarse con una plantilla muy joven a la que, sin embargo, no exprimió mal del todo. El Barça peleó hasta abril por los tres títulos. Así pues, solo el sorprendente Valencia <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-dupla-suker-mijatovic-delantera-real-madrid/">del increíble Pedrag Mijatovic</a> resistió al equipo que se había inventado Radomir Antic: el Atlético del Doblete.</p>
<blockquote><p>Antic construyó un equipo fiel a la esencia histórica colchonera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Molina; Geli, Santi, Solozabal, Toni; Vizcaíno, Caminero, Simeone, Pantic; Kiko y Penev. El once aún hoy se recita de memoria, y raro será que algún día se olvide. En realidad, la base del conjunto ya estaba en la plantilla y solo cuatro futbolistas titulares llegaron nuevos ese verano: el  portero Molina, el jovencísimo central Santi Denia, el desconocido –y <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2010/05/atletico-sonando-por-partida-doble/">para más inri, barato</a>– Milinko Pantic y Lubo Penev, el más consagrado de los fichajes tras sus buenos años en Valencia. La cosa empezó bien, con el equipo venciendo en todos los trofeos de pretemporada, algo que en la década de los 90 aún suscitaba ilusión y seguimiento. A partir de ahí, regularidad absoluta.</p>
<p style="text-align: justify">Los rasgos de aquel equipo eran simples y directos, como corresponde a los conjuntos entrenados por Antic. El Atleti se organizaba en un 4-4-2 en rombo pero sin extremos. Vizcaíno era el mediocentro escoba, Caminero<span class="pullquote_right">El Atleti 96 era 100% Atlético</span> y Simeone los interiores y Pantic enganchaba. No había figuras de banda ni pasadores al uso, pero sí mucha calidad y llegada a gol. El Atleti colocaba la defensa muy arriba, planteando una presión constante, acorde a los futbolistas de los que disponía. Se trataba de generar jugadas rápidas, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TsD5ldbGG-M#t=8m57s">como aquella descomunal ante el FC Barcelona</a> en el Calderón, remachada por Penev. La preponderancia del juego vertical (y el balón parado) hizo que Simeone, Pantic y Caminero, expertos apareciendo en el área, acabaran la liga con 12, 10 y 9 goles respectivamente.</p>
<blockquote><p>Cholo gozó y sufrió en el Atleti. Cuando regresó ya lo sabía todo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De aquel triunfo, Simeone sacó cosas para el futuro. El <i>Cholo</i> descubrió que, para el Atleti, el triunfo siempre tiene que ver con el esfuerzo diario, la intensidad y los ataques veloces. A nivel social, Diego Pablo también convivió con el mayor de los caos organizativos que haya vivido un grande de nuestro fútbol de manera reciente. Simeone era consciente del potencial del club cuando éste, de casualidad, hacía las cosas bien. Quizás por ello, desde su llegada el Atlético es un ejemplo de coherencia en los despachos y referencia total en lo comunicativo. Ningún jugador se sale del camino trazado y ningún <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/futbol/atletico-madrid/20150520/20166084994/simeone-a-mandzukic-le-pongo-un-juega-por-todo-lo-que-nos-dio.html">fichaje errado lo es hasta que abandona</a> la entidad. Todo lo montó Simeone, con aquel 1996 muy fresco en la memoria.</p>
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		<title>Raúl Madrid</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>“La Quinta del Buitre”</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano<span id="more-186045"></span> y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde los días terminaban por la mañana y la gente se reía todo el tiempo. Fue genial. Aunque tanta luz e inspiración también trajeran desventajas. Una, la velocidad. La vida comenzó a correr demasiado deprisa, y antes de que Emilio tomara la Copa de Europa, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">Sacchi ya había creado su Milan</a> y Cruyff, su Barcelona. Qué locura, cuánto avance. El futuro abría puertas que el Madrid no comprendía: Ferguson, Wenger, Capello, Hitzfeld, Van Gaal, cambios, más cambios, rápidamente. La historia se estaba reescribiendo. Y el Real no encontraba las palabras. De ahí acudió a su escritor de cabecera. Jorge Valdano, en calidad de entrenador, volvió al Santiago Bernabéu.</p>
<blockquote><p>De forma práctica y ceremonial, los últimos minutos de Butragueño fueron los primeros de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Raúl produjo desde el día uno, sin adaptación</span>Valdano dice que el fútbol es un relato, y aquella campaña 94/95 transcurrió por esos versos. Tras un verano en el que pidió y no fichó ni a Cantona, ni a Sosa ni a Juanele, diseñó un Madrid lleno de pequeños cuentos que salieron bien sin excepción. Redondo, Laudrup, Amavisca y Zamorano protagonizaron algunos y cimentaron, junto a Hierro y Sanchís, las bases de un equipo que cumplió sus objetivos: ganó la Liga, practicó un juego bonito y hasta se dio el gustazo de devolverle al Barcelona la famosa manita que, meses antes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/romario.jpg">había comandado Romario</a>. Tal superioridad, tal falta de urgencia, permitió al técnico argentino poner una onza de normalidad donde no la había: en Raúl. Durante aquel curso iniciático, se le pudo tratar, y se le trató, como a la perla de la cantera. De haber aparecido en un periodo más convulso, a Valdano no le hubiera quedado otra que ponerlo siempre y pedirle la victoria. González Blanco, jugador oficial del Madrid «C», tenía 17 años. Pero ya era <i>el diferente</i> del Real.</p>
<p style="text-align: justify">Debutó en La Romareda creando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tdJo9chq-ZI">seis ocasiones de gol</a> que no evitaron la derrota. Una semana más tarde, disputó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cBzkzCy3E48">su primer derbi</a> repartiendo una asistencia, forzando un penalti, marcando un golazo y sumando tres puntos. Pero este texto no pretende convertirse en la enumeración de sus gestas, sino en la descripción del fútbol que empleó para acumularlas.</p>
<blockquote><p>Hacía rapidísimo todo menos esprintar, que es lo que menos se hace en el fútbol. Su ritmo era máximo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Valdano bautizó como «chispa» su gran virtud</span>Raúl fue un elegido genético concebido para la práctica del fútbol, un capricho de la naturaleza que casi nadie supo explicar. Pero hay una llave, una frase-contraseña, que una vez asimilada permite entender el grueso de la cuestión: Raúl era rapidísimo. Sí, era cierto que su sprint resultaba relativamente lento, incomparable al de la mayoría de su competencia, pero su galope, su trote y su caminar promediaban una velocidad media inigualada por ningún otro. En tres de las cuatro cadencias de desplazamiento, marcaba diferencias abrumadoras. Su secreto derivaba de su modo de talonar, o más bien de su <i>no-modo</i>: parecía no hacerlo. Raúl iba dando saltos de puntillas con la potencia de un canguro y la levedad de una pluma, casi siempre <a target="_blank" href ="http://www.realmadridfans.org/conocearaul/02.jpg">parecía llegar desde el aire</a>, anticipándose a cada rival, no arribando tarde nunca. Valdano recogía lo presentado en el vocablo <i>«chispa»</i>. Esta chispa era una de sus seis virtudes claves. Desde el principio mostró dos más: una resistencia olímpica y un olfato goleador afinadísimo. Y tan solo 12 meses después, ya habríamos descubierto dos de las tres que faltaban.</p>
<blockquote><p>En cuanto el Madrid de Valdano entró en problemas, Raúl pasó a la titularidad para resolverlos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid de Valdano fue un equipo de corto alcance. Suficiente para una Liga devaluada, pero no más. La Copa de Europa de la 1995/96 lo delataría con crueldad. Su estructura táctica, sujetada sobre un rombo que en realidad evolucionaba a 4-1-5 con Redondo solo en el centro del campo, no podía competir con la de los grandes del continente, y encima adolecía de una inferioridad física con respecto a estos que le dejaba sin ninguna solución. Ni siquiera cuando entraba Alkorta en el once e Hierro subía a la medular se compensaba el desfase. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">Los desigualados duelos contra el súper Ajax</a> deprimieron al vestuario y aceleraron la caída del proyecto. La secuela, un serio candidato a peor Madrid de los últimos 60 años. Solo Raúl, de 18, dio la cara.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Raúl quitó a Laudrup el mando del juego</span>Raúl <i>aprovechó</i> el desplome colectivo para ganar metros en el campo e influencia sobre el juego. En síntesis, su temporada se resumió en empujar al desgastado Laudrup y ocupar su lugar tanto en la pizarra como en la jerarquía. Así fue como descubrimos su extraordinaria capacidad asociativa, sin la cual su figura no se entiende. Se trataba de un pasador prácticamente perfecto, siempre que soltaba la bola dejaba en ventaja al compañero; la naturaleza del gesto en cuestión daba casi igual: pases de construcción, apoyos, aperturas a las bandas, asistencias al espacio, paredes al primer toque&#8230; en ninguna de estas artes se le podía poner un pero. Y dio auténticas exhibiciones al respecto, como aquella frente al Betis el 4 de febrero de 1996, en lo que fue una actuación para perder la razón: pases con el exterior, espuelazos, sombreros&#8230; Una exposición de genialidad juvenil.</p>
<blockquote><p>Su enfrentamiento con Vierchowod inspiró su primera gran fotografía en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Debutó en Champions con 6 goles en 8 noches</span>Claro que nada llamó más la atención entonces que su madera de líder. Raúl no soportaba la inferioridad; por eso rompía las cadenas del sistema y proponía cualquier solución que le pasase por la cabeza. Fue épico su Clásico de la ida, con los veteranos agachados y el «17» uniendo los pedazos.<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KBH8eqUXLFk"> Y marcando</a>. No menos magno resultó su partido de cuartos de Champions contra la Juventus de Turín, a la postre campeona de Europa. Aquella cita pasaría a la historia <a target="_blank" href ="http://estaticos04.marca.com/albumes/2013/10/21/madrid_juve/1382351135_extras_albumes_1.jpg">en forma de foto impresionante</a>, la que recogió su encaramiento con Pietro Vierchowod, quien, literalmente, le doblaba en edad -tenía 36-. Ganó el Real 1-0, con gol, por supuesto, suyo. También quedó en el recuerdo su despliegue frente al Rayo en la noche en la que Valdano, tras una larga crisis de resultados, se jugó su cargo. Pocas veces corrió más sobre un campo de fútbol, pero no pudo salvar a su amigo. Precisamente el compromiso personal que le unía al argentino hizo que se escribiesen dudas sobre su implicación con el futuro técnico. Las borró con tres exhibiciones mastodónticas e inmediatas ante Athletic (0-5), Oviedo (1-2) y, la ya citada, Betis (4-2). Anotó en todas ellas. Después, eso sí, llegaron los duros, el Barça y el Valencia, y pusieron al Madrid en su sitio. Acabó la temporada en sexta posición. Raúl, con 18 años, 19 goles en liga y 6 en los 8 encuentros de su primera Champions, lo hizo con rango de ídolo. Y sin opción de marcha atrás.</p>
<blockquote><p>Tristemente, Raúl solo formó parte de un proyecto liderado por un entrenador de postín: el de Capello.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El de 1996 sería un verano de cambios. Tras la firma del nuevo contrato de televisión, nació la <i>«Liga de las Estrellas»</i>, y nada volvió a ser como antes. Los equipos españoles regresaron a la primera plana. El Madrid fichó a Illgner, Secretario, Roberto Carlos, Seedorf, Suker y Mijatovic, desatando una ilusión bárbara; si bien el gran puñetazo sobre la mesa lo pegaría enfocado al banquillo, con la contratación de Fabio Capello. Y esto fue trascendente.<i> El Sargento</i> organizó nueve meses únicos -e imprescindibles- en el devenir de Raúl.</p>
<p style="text-align: justify">El Bernabéu ofreció al «7» una historia que ningún otro estadio hubiera podido gestarle, pero le dejó a deber, y mucho, en un ámbito de calado serio: el del entrenador. En el Madrid que le tocó vivir, los entrenadores eran vistos como un mal necesario, no como una herramienta deportiva <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">capaz de hacer la diferencia</a>. Solo el mejor de cuantos tuvo, Don Fabio, atesoró talla y talento suficientes para imponer un método de trabajo estable y diseñar un sistema que también pensara en el mañana. En definitiva, para desarrollar un proyecto.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Capello pulió a Raúl defensivamente</span><a target="_blank" href ="https://imortaisdofutebol.files.wordpress.com/2013/01/milan-1994.jpg?w=960">Capello dibujó un 4-4-2 asimétrico parecido al del Milan de los Invencibles (el suyo)</a>. Se trataba de un Madrid sumamente sólido que aplicaba la presión concebida por Sacchi como en España no se había hecho; tuviera quien tuviese la posesión, Illgner veía la bola de lejos. Raúl, empleado como extremo izquierdo, se instruyó en el arte de defender formando parte de aquella medular. Entendió los secretos del posicionamiento, los pros y las contras de las coberturas y el significado de <i>«equilibrio»</i>. Aprendió a canalizar su resistencia y su nervio hasta convertirse en un verdadero argumento defensivo pese a su naturaleza de atacante. El Madrid ganaría Copas de Europa gracias a esto. </p>
<blockquote><p>El primer año de Suker y Mijatovic estuvo marcado por la movilidad, lo cual favoreció a Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En lo referido al ataque, qué mejor que empezar por la frase más rotunda de Capello: <i>«Estoy convencido de que actualmente tan sólo hay cuatro futbolistas que marcan la diferencia: Ronaldo, Del Piero, Kluivert y Raúl»</i>. Simple y llanamente, el «7» había explotado. Roberto Carlos se comía la banda sin ayuda de nadie, lo que aprovechó Fabio para dotar a Raúl de una libertad de movimientos absoluta. El crack tejía sociedades alrededor del campo entero. Para gestar y gestionar, se aliaba con el doble pivote, el formado por Redondo y Seedorf; mientras que más arriba, desarrolló una relación muy grácil <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-dupla-suker-mijatovic-delantera-real-madrid/">con Suker y Mijatovic</a>. Para la época, la pareja balcánica destacaba por móvil y técnica. Generaba espacios y asistencias para la joven promesa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El 1-4 en El Calderón, su consagración</span>De haber una fecha que alumbrase su nacimiento como fenómeno mundial, sin duda dataría de entonces. En concreto, del <a target="_blank" href ="http://blancaefemeride.blogspot.com.es/2011/01/atletico-de-madrid-1-4-real-madrid.html">18 de enero de 1997</a>, en el Vicente Calderón. Se asistió a un primer tiempo de espesa igualdad hasta el minuto 32, cuando Kiko remató a las mallas un centro medido de Paunovic y dio pie al mejor fútbol del Atlético de Antic, el liderado por Pantic y Caminero. Aun así, el 2-0 nunca entró, porque el Real sabía resistir, y se llegó al descanso. A la salida, Raúl cazó un rebote en la frontal y convirtió el gol del empate. Oxígeno. Parecía que lo peor ya había pasado para los blancos. Pero apenas superada la hora de encuentro, Mijatovic fue expulsado por insultar al linier. Era lícito y lógico imaginar una avalancha rojiblanca.</p>
<blockquote><p>La expulsión de Mijatovic desató todo el fútbol de Raúl por el césped del Vicente Calderón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Se le vio como un rival incluso para Ronaldo</span>Ocurrió que emergió una estrella. Tras aquella tarjeta roja, Raúl fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=caQoR9-oAGQ">un terremoto de fútbol</a>. Resultó incontenible, estaba en los tres carriles, robaba cada balón, decidía con rapidez, ejecutaba con velocidad, el acierto no le abandonaba, qué rotunda barbaridad. El Calderón se resignó al acontecimiento, palidecía cuando le miraba, y alcanzado el minuto 80, empatando en casa y con uno más, Antic quitó del campo a Kiko y cerró su medular con el pivote Vizcaíno. Pitaron pocos. Quizá solo uno. Igual fue Raúl. En la jugada posterior marcó el famoso gol del triple recorte a López. Un suspiro después, bajó un balón desde el cielo y sirvió a Seedorf el 1-3 tras óptima pared. Y sin tiempo para celebrarlo, metió un balón en profundidad a Víctor con el exterior de su bota zurda para el 1-4 definitivo. 12 días más tarde, Raúl visitaría a Ronaldo en el Camp Nou. Coparon cada portada. Era el duelo.</p>
<p style="text-align: justify">Fue tal la expectación levantada por la cita que incluso se innovó tecnológicamente para cubrirla de modo especial. Por primera vez en las retransmisiones de fútbol en España, se utilizó el recurso de la pantalla partida en pleno directo. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/ronaldo.jpg">Cuando Ronaldo</a> cogía el balón, el plano se dividía y mostraba la manera en la que Raúl seguía su proceder. Cuando era el «7» quien participaba, se hacía lo propio pero a la inversa. Un show mediático al que hoy estamos habituados pero que en aquel momento nos pilló de nuevas. Y que no hizo más que contrastar la relevancia que estaba tomando aquel niño español. Evidentemente, no era tan bueno como R9; el caso no giraba sobre dicha trama. El truco consistía en que, fuera quien fuese el adversario del Real, el madridismo tenía a Raúl, y con él, siempre, siempre, podía ganar. Desde 1997 hasta 2003, así fue.</p>
<blockquote><p>La marcha de Capello devolvió a Raúl a la realidad: un equipo sin rumbo fijo o consistente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid ganó la Liga y dijo adiós a Capello, que huyó al AC Milan tras recibir la llamada de Berlusconi. Ya en Italia, afirmó que trabajar en el Bernabéu resultaba imposible, y que si ni venciendo había un mínimo de calma, interna y externa, en el día a día, no quería imaginarse lo que sería aquello en dinámica negativa. Le suplió Heynckes, cuya principal novedad táctica radicó en la apuesta por el rombo en el centro del campo, con Redondo de mediocentro, Seedorf de interior izquierdo, Karembeu (o Víctor) en el derecho y Raúl como mediapunta. El equipo no tuvo continuidad, cambió bastante de esquema, pero aquel sería el más habitual. Para acabar de delimitar el marco del «7», conste el dramático y fugaz declive del croata Suker. Sería clave.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Socialmente, 1998 fue su único momento difícil</span>A título individual, la 97/98 sería traumática para Raúl. Justo cuando había pasado de esperanza local a estrella internacional, lo peor de la profesión se le vino encima. En plena pretemporada se le diagnosticó una pubalgia que mermó su rendimiento físico; la dolencia le afectó tanto que en pleno mes de febrero los doctores le exigieron 40 días de reposo. Durante estos, concedió una entrevista a la revista <i>«Hola»</i> en la que habló sobre su vida personal, y fue pillado <i>in fraganti</i> saliendo de discotecas de moda. Contextualicemos. La Liga había crecido, pero también se había sumido en el miedo. España era un país lleno de inseguridades, y la Ley Bosman, que tantos extranjeros trajo a su fútbol, había generado un clima de desconfianza que copaba las tertulias radiofónicas. Por ejemplo, a Seedorf, Mijatovic, Suker y cía se les apodó <i>«La Quinta de los Ferraris»</i>. Raúl representaba el contrapunto de todo aquello, en ello residía parte de su valor, y cuando se vendió que había traicionado su papel, el madridismo entró en cólera. En <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/1998/marzo/11/deportes/raul.html">la rueda de prensa de la redención</a>, ofrecida el 10 de marzo del 98 en un hotel ajeno a las haciendas del club, reconoció haber sido increpado por la calle al grito de <i>«borracho»</i>.</p>
<blockquote><p>El declive físico de Suker y Mijatovic le cerró la puerta del gol. Los dos balcánicos la taponaban.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El caldo de cultivo para tan desagradable atmósfera fue, por supuesto, deportivo. En particular se debió el pésimo desempeño del Madrid en Liga, donde quedó cuarto. Y uniendo cada punto, en la memoria caló que Raúl no jugó bien. Es repasando hoy los partidos de entonces cuando la visión se matiza poderosamente. Pese a sus problemas físicos, completó choques excelsos. Su sequía goleadora no respondió a su nivel individual, sino al nuevo sistema. Raúl veía taponada su llegada al área por dos delanteros (a elegir entre Mijatovic, Morientes y Suker) que no se estaban desmarcando. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JN3Xkw8fMXs">Cuando se movían, el «7» respondía</a>, pero lo hacían poco. Para encontrar espacios, solo le quedaba abrirse, alejándose del peligro. En compensación, y como prueba de que aportaba como fuera, firmó la suma de asistencias más alta de su carrera, 12 en Liga.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ganar la Champions tan joven le benefició</span>Increíblemente, aquella temporada culminó con la consecución de la Séptima. El poso de Illgner, Sanchís, Hierro y Redondo, con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/04/21/champions/1429635123_175781.html">los tres goles de ¡Karembeu!</a>, obraron el milagro: 32 años después, el Madrid había reconquistado la Copa de Europa. La fecha estableció un antes y un después en cada merengue y en especial en los más jóvenes (Raúl y Roberto Carlos), que asimilaron las intrigas de la competición cuando todavía tenían toda su carrera por delante. Pero en lo que concierne a esta línea del relato, lo destacable fue el entorno. Dos anécdotas. A una semana de la Final contra la Juventus, el presidente Lorenzo Sanz llamó a Jupp Heynckes a su despacho y le preguntó cómo estaba. Según Sanz, le respondió: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W2pVGwMq-0k"><i>«Estoy hundido. Soy incapaz. Tengo fama de hombre duro, pero la situación ha podido conmigo»</i></a>. En otro término, y ya vinculado al propio día del partido, Raúl confesó que, de la <i>Vecchia Signora</i>, les abrumó hasta la bajada del autobús. El hecho de verles llegar en un vehículo oficial, uniformados de manera impoluta, etc, marcaba diferencias entre ambos clubes. El Madrid no llevó a Amsterdam ni el champagne; la propia Juventus le cedió el suyo. Si contamos esas peripecias no es para colorear el texto, sino para retratar, de forma cruda, lo que era el Real en el que creció Raúl. Pues además, todo lo que acontecía fuera del césped sufría su reflejo dentro del mismo. Desde que la herencia de Capello quedó destruida hasta la llegada de Luis Figo, el Madrid fue un equipo muy inferior a los mejores.</p>
<blockquote><p>A finales del 98, dirigido por Hiddink, Raúl ganó su primera Intercontinental con el gol del «Aguanís».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿por qué siguió obteniendo el Real tan buenos resultados en Europa? En gran parte, debido a la plenitud de Raúl. El grupo jugaba las noches primaverales con la jerarquía de un rey, y la plenitud del «7» equilibraba lo demás. Habíamos enumerado cinco de sus seis virtudes capitales: la chispa, la resistencia, el gol, la asociación y el liderazgo. La que restaba la adquirió entonces: una absoluta omnisciencia futbolística.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">JB fue el 7º entrenador despedido en 4 años</span>Para profundizar en el impacto de Raúl en los días decisivos, antes debe pre-describirse la rutina de aquel Real. La temporada empezó bajo la dirección de John Benjamin Toshack, que dibujó un 4-3-1-2 cuya medular se componía de Redondo, McManaman y Savio; un mediocentro y dos hombres sin formación defensiva. En la práctica, como en la teoría, fue un coladero. <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1999/11/18/deportes/942879605_850215.html">El 18 de noviembre de 1999</a>, con un balance de tres victorias y mucha polémica en 11 jornadas, Toshack fue despedido y le suplió Del Bosque, que de primeras no supuso ningún plus. Con Vicente en el banquillo, se sucedieron las cinco derrotas más cruentas: el 1-5 contra el Zaragoza, el 5-2 ante el Dépor, el 2-4 frente al Rácing y las dos que le endosó el Bayern Múnich en la fase de grupos de la Champions, por 2-4 en el Bernabéu y por 4-1 en el Olímpico. Del Bosque miraba a sus suplentes y no veía centrocampistas, pero a su vez sabía que algo nuevo tenía que proponer, y tras aquellas goleadas, actuó en consecuencia: sacrificó a Savio, alineó un central extra y formó un 5-2-3. Es decir, protegió su área, pero vació la medular más si cabía. ¿Que en qué consistió la hazaña del «7»? En lograr que, ante los cuatro mejores equipos que había, nadie se diera cuenta. Compensó cada inferioridad numérica-futbolística&#8230; sin dejar de marcar goles.</p>
<blockquote><p>El FC Barcelona, el Manchester United, el Bayern Múnich y el Valencia CF sufrirían lo mejor de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El 22 de octubre de 1999 se escribe con letras de oro. Todavía con Toschack en el banquillo, el Madrid viajó al Camp Nou para medirse a un Barça espectacular, que liderado por Figo, Kluivert y Rivaldo, parecía destinado a ganarlo todo. Y el «7» lo frenó en seco. En defensa, fue cerebro, piernas, zarpas y dentadura; y en ataque, usó a Redondo, Savio o Anelka según la necesidad. Con el argentino, aseguró posesiones que dieron aliento a los blancos; con el brasileño, destrozó la defensa posicional culé; y con el francés, mató a la contra. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-zwLJ4LJgeI">Aquel Clásico constituye una de las pruebas más irrefutables sobre la exuberancia de su físico</a>, tanto en lo referido a la rapidez de movimientos como a su brutal resistencia. Y es que a lo expuesto sumó caídas a bandas, llegadas a línea de fondo y, claro, al gol. Hizo dos. Y dedicó su celebración<a target="_blank" href ="http://estaticos.archivo.marca.com/ficheros/marca/imagenes/ra/raulmandacallar354x215_ES.jpg"> más retratada</a>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La Champions 99/00 de Raúl fue algo increíble</span>En una línea parecidísima fueron sus partidos contra el Bayern Múnich en la semifinal (2-0, sirviendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mfzCWkMssXw">sendos pases decisivos a Anelka y Míchel Salgado</a>) y el Valencia en la gran Final de París (donde anotó el 3-0 definitivo). Y en un registro más diferenciado, que no menos inspirado, Raúl dominaría la que, a la postre, sería la noche más recordada de la Octava, la de Old Trafford. Tras el 0-0 cosechado en el Santiago Bernabéu, el Madrid parecía ir al matadero en vez de a Manchester, pues los de Ferguson no habían bajado ni un ápice el listón del Trébol del 99. Así que en pos de elevar siquiera un poco la solidez, Del Bosque dejó sentado a Anelka y salió con Savio de titular, invirtiendo a Raúl como punta de lanza de los contragolpes blancos. Aquella sería la primera noche mágica de un tal Casillas, la enésima de Roberto Carlos y la penúltima de Fernando Redondo. Pero Ferguson solo tuvo ojos para su jugador favorito. Para, en sus palabras, el mejor del mundo. Sir Alex amaba al «7» blanco.</p>
<blockquote><p>Cada partido de los Galácticos en el Bernabéu era como el estreno de un blockbuster en Navidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Raúl compartió días con Ronaldo, Roberto Carlos, Rivaldo, Figo, Zidane, Totti, <i>Sheva</i> y Henry; disentir del juicio de Ferguson cabía entre lo prudente, pero había algo sobre lo que no podía debatirse: pese al número de mitos en activo, el «7» era, sin duda, quien marcaba la pauta de la Liga de Campeones. El que más dominaba, el que más resolvía, el que más inspiraba, el que ganaba casi siempre. El Madrid tenía la pieza maestra. Tan solo necesitaba hacerle justicia para, como equipo, ser el número uno.<a target="_blank" href ="https://tosepower.files.wordpress.com/2013/05/galc3a1cticos.jpg"> Y empezó a hacérsela</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En la entrada del siglo XXI, Florentino Pérez tomó la presidencia del Real y revolucionó su funcionamiento. El Santiago Bernabéu se convirtió en el parque de atracciones del fútbol; la camiseta blanca, en la prenda más vestida; y el plantel merengue, en la constelación de estrellas más fascinante jamás reunida. Visto con perspectiva, a aquel proyecto solo le faltó la guinda de un entrenador magnífico. Tácticamente, el sostén no existía; cada acción dependía del talento individual, tanto en defensa como en ataque. No existía el menor plus desde la pizarra. Por eso dejó escapar títulos que bajo ningún concepto debió perder. Aunque igual por la misma razón, por aquel desamparo de todo lo tangible, aquellos jugadores parecieron dioses en la Tierra. El hecho de cada solución fuera producto de la inspiración de un mago, del sudor de un elegido, del grito de una leyenda, causaba un golpe sensorial de viso incomparable. Eran una ventana. Fueron <i>«Los Galácticos»</i>.</p>
<blockquote><p>Jugaron la semi de Champions ante el Barça de Rexach a medio gas. Solo apretaban contra la élite. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En la noche de Reyes de 2002, regaló perfección</span>En lo vinculado a la consistencia, el curso más normal sería el de Luis Figo. El Madrid fue un equipo bastante rígido, siempre sujeto por un doble pivote con Makelele y uno más; estableciendo un orden que Roberto Carlos, el propio luso o Raúl rompían para ganar. Se pasearon en Liga. Si bien en Champions, Hitzfeld logró sujetarlos. El segundo año, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GdSdhD-97Ew">el de la noche de Reyes del 5-01-02</a>, en la que Raúl hipnotizó el juego y al enorme Deportivo de la Coruña, sería el de Zinedine Zidane, que suplió en el once a McManaman y rompió la simetría del esquema. Fue ahí cuando Del Bosque se mostro incapaz de seguir el ritmo del talento. En los días tensos, el Madrid era invencible; pero cuando no estaba al 100%, carecía de táctica que le auxiliase. Levantó la Novena y cedió el campeonato nacional. El que recuperaría en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3QcCtPLWjk0">la tercera campaña</a>, la de Ronaldo Nazario, pese que a se acentuaron, aún más, tanto el valle como la cima. Cada viaje por la península parecía un posible pinchazo, pero luego, arribaba al Bernabéu un Milan con Maldini, Costacurta, Redondo, Seedorf, Rivaldo y <i>Sheva</i>, con Nesta y Pirlo de revulsivos, y se veía como un conjunto&#8230; técnicamente mediocre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7usmd5tCl9k">Y qué maravilla de Raúl</a>.</p>
<blockquote><p>Raúl compensaba lo que Del Bosque no podía. Una vez se apagó, los Galácticos se deshilacharon.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que detenerse en aquella Copa de Europa. Sería la última. Y fue impresionante. El bombo de cuartos emparejó al Real con su viejo adversario, el Manchester United. La ida se celebró en el Bernabéu, el 8 de abril del susodicho 2003. Del Bosque alineó su once gala, con Figo en la una, Zidane en la otra, Raúl en el medio y Ronaldo delante. Profesaron el espectáculo esperado, no se atisbaba otra opción y nada distinto acaecería. Si acaso, que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IkijYy1w2Ic">el «7», aquella noche</a>, iría un paso más allá. Y Ferguson perdió el sentido por él. <i>«¿Qué debe pasar para que remontéis en Old Trafford?»</i>, le preguntaron. <i>«Que Raúl no entre en Inglaterra»</i>, aseveró. Quién iba a decirle entonces que el sueño no volvería a su Teatro. Y que nunca más, en su vida, volvería a ser el de aquel Real Madrid 3-Manchester United 1. El «7» cayó víctima de <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-22-04-2003/abc/Deportes/raul-operado-de-apendicitis-aguda-estara-un-mes-sin-jugar_175757.html">una apendicitis aguda</a>. Y en la vuelta de la semifinal ante la Juventus, en Turín, a su baja se sumó la de Ronaldo. Demasiada traca.</p>
<p style="text-align: justify">Y el verano siguiente aniquilaría el proyecto. Desarmó la plantilla y el equilibrio emocional de la entidad. El Madrid fichó a David Beckham, un gran jugador que no estaba al nivel de Ronaldo, Zidane y Figo, y cuya posición ideal coincidía con la del luso. Además, hicieron las maletas Makelele, McManaman, Flavio, Iván Campo, Geremi y Morientes, sin que llegara nadie para cubrir sus marchas. También dijo adiós un peso pesado, el histórico Hierro, una baja polémica que cedió la capitanía a Raúl, aumentando sus distracciones extrafutbolísticas. Y por último, el club prescindió de Del Bosque en favor de Carlos Queiroz, el segundo de Ferguson en el United. Bajo la dirección del portugués, el Madrid completó cinco meses de fútbol primoroso; en términos estéticos, la cúspide <i>galáctica</i> -mención especial a la brillante explosión de Cambiasso, que formó doble pivote con <i>Becks</i>-; pero la falta de banquillo destruyó la temporada. Poco a poco, los titulares se fueron desinflando, siendo Raúl uno de los más penalizados; y si había problemas y no había «7», la victoria se alejaba. El declive del mito blanco se lanzó por una rampa. Nadie lo frenaría. Y sería devastador.</p>
<blockquote><p>Desde 2004 a 2010, Raúl fue un jugador agotado enchufado a la respiración asistida del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Sin su chispa, no podía ser él, y fue otra cosa</span>Raúl perdió la chispa. Su sprint agravó su lentitud, pero el drama residía en su galope, su trote y su caminar. Carecían de la vivacidad que daba sentido a su cerebro. No llegaba adonde quería, no podía solucionar lo que su lectura calificaba de incorrecto, estaba en terreno de nadie sin aportar ninguna cosa. Y lo peor fue lo demasiado en el tiempo que sobrevivió esta versión: nada menos que seis años, el equivalente al 37,5% de su estancia en el Bernabéu. Generaciones de madridistas crecieron confundidas, sin entender cómo un futbolista que parecía luchar por ser uno más, sin disfrutar ni divertir, era el ídolo de la afición. Alcanzado 2008, Schuster respetó su estatus y lo metió en el área, y como el olfato de gol sí lo conservaba todavía, recuperó cifras destacables; si bien el escasísimo ritmo con el que ejecutaba cada gesto le impedía rendir frente a los mejores. Por no apuntar que ralentizaba mortalmente el sistema ofensivo del Real. Tres cuartos de lo mismo sucedería con Juande Ramos; una situación que solo cambiaría cuando, en el verano de 2009,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/"> Cristiano Ronaldo </a>fue presentado en Concha Espina. El contraste  reveló lo insostenible. Poco a poco, perdió la titularidad. Y al fin, descansó.</p>
<blockquote><p>En definitiva, Raúl digitalizó la historia del Madrid para que siempre formase parte de su futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>«La Quinta del Buitre»</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Y un estadio desprotegido, lleno de dudas. Pero <a target="_blank" href ="http://pbs.twimg.com/media/BZcnOpuCMAEgX_o.jpg:large">los tiempos del número «7»</a> alejaron cada nube. Raúl inspiró un Real suyo, vencedor y trascendente, que ganó, exactamente, como ganaba en blanco y negro. Hizo que Di Stefano nunca pasase de moda. Su estilo de juego, su carácter indomable, su expresión contundente y sorda. Todo tan parecido a lo de siempre, cuando todo cambiaba por segundos. Su legado es poderoso, imborrable, incorruptible. Sirva este texto para contactar con el futbolista. Porque lo primero, en esta historia, nunca lo olviden, fue el balón.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>«Suker y Mijatovic»</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2015 02:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Los noventa fue una época mágica para el futbolero que tuvo la suerte de vivirla. La última década del S.XX fue la del dulce tránsito del pasado al futuro. Las retransmisiones televisivas, por ejemplo, crecían sin parar en cantidad y calidad. Ver a tu equipo cada finde ya no dependía del canal autonómico de turno [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Los noventa fue una época mágica para el futbolero que tuvo la suerte de vivirla. La última década del S.XX fue la del dulce tránsito del pasado al futuro. Las retransmisiones televisivas, por ejemplo, crecían sin parar<span id="more-182725"></span> en cantidad y calidad. Ver a tu equipo cada <i>finde</i> ya no dependía del canal autonómico de turno si disponías de <a target="_blank" href ="http://marcaporhombro.com/wp-content/uploads/2013/02/logodigitales-500x558.png">1.995 pesetas para el PPV</a>. Aun así, la radio era todavía nuestra fiel compañera de viaje, y se seguían cantando los goles con la oreja pegada al transistor del abuelo. Sin quererlo y de manera lógica, hemos mitificado todo de aquellos días. También lo que sucedía en el césped.</p>
<p style="text-align: justify">Y no era para menos. Al fútbol europeo había llegado la <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Bosman">célebre Ley Bosman</a>, que en cristiano quería decir que podías fichar casi todas las estrellas que quisieras. A esta orgía legal se sumó en nuestro país el <i>boom</i> de los derechos televisivos, una especie de cheque en blanco para cada club de Primera División. El Real Madrid, envuelto en vergüenzas históricas al no clasificarse para Europa la temporada anterior, tiró de chequera para fichar a lo grande: Illgner, Roberto Carlos, Seedorf… y sobre todo, Davor Suker y Pedja Mijatovic.</p>
<blockquote><p>Socialmente, todo se puso de parte de la pareja Suker-Mijatovic</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que molaba de ellos eran las pintas. Engominados y trajeados, su perfil encajaba perfectamente como <a target="_blank" href ="http://aion.mx/wp-content/uploads/2015/01/Pulp-Fiction-036.jpg">sicarios de película</a> de Tarantino. Ambos desembarcaban en Madrid tras triunfar a lo bestia en Sevilla y Valencia. Davor había hecho grande al Sánchez Pizjuán con sus goles de crack. Lo de Pedrag fue todavía más enorme si cabe, pues un año antes rozó el título de Liga y la Bota de Oro, siendo elegido con absoluta justicia el mejor jugador del campeonato. Yugoslavo y croata, diestro y zurdo, <a target="_blank" href ="http://www.realmadrid.com/cs/Satellite?blobcol=urldata&#038;blobheader=image%2Fjpeg&#038;blobkey=id&#038;blobtable=MungoBlobs&#038;blobwhere=1203339998563&#038;ssbinary=true">guapo y feo</a>. Eran ya una pareja.</p>
<p style="text-align: justify">El encargado de gestionar aquella dupla fue Fabio Capello, y lo cierto es que no existía nadie mejor. Europa vivía el auge del 4-4-2 y las parejas de delanteros. Así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0pD4EFGQDhA">había dominado la Champions</a> Fabio con su poderoso AC Milan. Así pues, Suker sería el 9 y realizaría las labores de ariete, enfocado al remate. Pedja, que seguramente era un jugador más completo, abarcaba más terreno y solía realizar movimientos amplios y potentes, siempre con mucho desborde en carrera. La consolidación absoluta del dúo llegaría el 7 de diciembre de 1996.</p>
<blockquote><p>Capello exprimió, no sin problemas, el potencial de su ataque</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No exageramos si decimos que, al menos hasta la fecha, se trató del <i>“Madrid-Barça”</i> más esperado de siempre. La igualdad en la tabla, los fichajes rutilantes de ambos clubes, el bienvendido eslogan <span class="pullquote_right">Capello batió a R9 para goce de Suker y Pedja</span>de <i>“la Liga de las estrellas”</i>… todo esto hizo que el primer Clásico de la campaña <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VRpwyLlB_m8">generase un interés único</a>. En lo social, Suker y Mijatovic estaban siendo la respuesta deportiva al fenómeno mediático que se vivía en Barcelona con la figura de Ronaldo Nazario. El brasileño era lo nunca visto en la historia del balón, y llegaba a la cita del Santiago Bernabéu suscitando auténtico pavor. Los vencedores, sin embargo, fueron otros. Capello diseñó un marcaje intenso al brasileño con Rafa Alkorta como perro de presa y Fernando Hierro como corrector ocasional. Ronaldo casi no la tocó. Para Suker y Mijatovic quedó la gloria del gol. Uno para cada uno. Delirio blanco.</p>
<p style="text-align: justify">Capello había encontrado el modo de exprimir el 100% de su pareja atacante. Aun así, la presencia del joven aunque ya determinante Raúl obligaba a Fabio a ser, a su gusto, demasiado ofensivo. El <i>“7”</i> madridista arrancaba<span class="pullquote_left">Suker por Lasa, un clásico</span> como falso extremo izquierdo, dejando a menudo la banda libre para las subidas de Roberto Carlos. Cuando el Madrid iba ganando, que era la mayoría de las veces, Capello daba rienda suelta a sus impulsos y acometía un cambio que terminó siendo chascarrillo nacional: <i>“Suker por Lasa”</i>. El lateral vasco, cuya obra principal en el Madrid fue <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2015/02/03/primera/1423000349_725564.html">un gol desde 60 metros al Sevilla</a>, entraba constantemente por el punta croata allá por el minuto 70 de cada partido, para enfado de un Davor que evidenciaba su cabreo con el técnico italiano sin pudor alguno. Es muy posible que Suker y Mijatovic acabaran cansados de la exigencia de Capello, pero la realidad terminaría siendo incuestionable: sin Fabio nada iba a ser lo mismo.</p>
<blockquote><p>En realidad, Suker y Mijatovic solo rindieron un año en el Madrid</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y es que, tras casi 40 goles entre ambos en la 96-97, el rendimiento de la dupla cayó en picado tras la marcha de Capello. La cifra de tantos se redujo a la mitad. Para Suker la cosa fue incluso peor, pues acabó perdiendo la titularidad a manos de un Morientes de 22 años. Mijatovic, con problemas de lesiones, solo participó en 24 encuentros en esa Liga. En Champions, el montenegrino no vería puerta hasta la final, si bien queda para él la consecución del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6w20UwKxkug">gol más importante de la historia moderna</a> del Real Madrid. El tanto ante la Juventus mitificó del todo su nombre a pesar del rápido declive futbolístico. Suker, por su parte, mantuvo su prestigio en la Copa del Mundo de ese verano a base de goles (no tanto de juego), éxito que le otorgó un irreal Balón de Plata. Las circunstancias propiciaron una nueva oportunidad para la pareja, que ya no estaba para nada. 9 goles y 0 títulos fue el balance de 1999, el año del fin. Davor y Pedja dejaban la Liga española. Los inolvidables <i>“Suker y Mijatovic”</i>, patrimonio de toda una era.</p>
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		<title>Rivalidad en blanco y negro</title>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2015 01:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[uando el bombo europeo empareja a Juventus y Real Madrid seguramente el primer recuerdo que venga a la mente del aficionado neutral sea el de la final de 1998, con la conquista de la Séptima Copa de Europa de los madridistas. Pero la Vecchia Signora y los blancos se han medido en muchas más eliminatorias [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando el bombo europeo empareja a Juventus y Real Madrid seguramente el primer recuerdo que venga a la mente del aficionado neutral sea el de la final de 1998, con la conquista de la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VJrINxvXX-s">Séptima Copa de Europa</a><span id="more-166378"></span> de los madridistas. Pero la Vecchia Signora y los blancos se han medido en muchas más eliminatorias en la máxima competición continental. Recientemente, los italianos han salido muy bien parados en sus enfrentamientos con los españoles, tanto en la liguilla de la primera fase como también en los duelos a vida o muerte. Las dos últimas eliminatorias estuvieron marcadas por la actuación de un héroe inesperado, el uruguayo Marcelo Danubio Zalayeta, y la de un futuro Balón de Oro, Pavel Nedved.</p>
<blockquote><p>En 2003 la Juventus sorprendió al Real Madrid en semifinales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A inicios del siglo XXI, el Madrid de Florentino Pérez era el más lujoso transatlántico del fútbol europeo. Tras conquistar la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wM9dsqdMdTY">Novena Copa de Europa</a> en Glasgow ante el Bayer Leverkusen, el conjunto dirigido por Vicente del Bosque, con Ronaldo como gran novedad, caminaba con paso firme hacia la reedición del título. Hasta las semifinales, cuando el emparejamiento con la Juventus de Turín deparó un duelo de altura. Los madridistas contaban con el ya mencionado Ronaldo como punta de lanza de un conjunto con Luis Figo, Zidane, Raúl, Roberto Carlos, etc… Pero las semifinales llegaron en un momento en que el Madrid sufría la baja de Raúl en el primer partido –la famosa apendicitis-, y la de Ronaldo y Zidane, tocados, para la vuelta. Era un equipo poderosísimo en ataque, que además contaba con Makelele y Cambiasso –Flavio Conçeiçao- en la zona de mediocentros. Pero la pareja de centrales, con un veteranísimo Hierro y un Paco Pavón que, obviamente, no era un defensa de élite.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Trezeguet y Nedved se convirtieron en los verdugos Galácticos</span>La ida, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bS6L6N6HHEc">en el Bernabeu</a>, con Guti al lado de Makelele y Helguera de pareja de Hierro, el Madrid pasó apuros ante una Juventus solídisima. Aún adelantándose gracias a un gol del inspirado Ronaldo, Trezeguet empató, dando un valiosísimo gol fuera de casa para la Juve. Finalmente, Roberto Carlos daba a los madridistas una victoria por la mínima con la que ir al partido de vuelta en Turín. Allí, sin Makelele –Flávio y Cambiasso en el doble pivote-, y con un Raúl recién <i>recuperado</i> de la operación de apendicitis, el Madrid se presentó con Ronaldo en el banquillo. La intención de Del Bosque era asegurar atrás, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oWY5rXQslt8">Trezeguet tenía otros planes</a>. A los doce minutos ya la Juve estaba por delante en el partido y la eliminatoria. Antes del descanso, Del Piero rompía la cintura de Hierro y marcaba el 2-0. La cosa se complicaba aún más, y peor aún cuando mediada la segunda parte, un Nedved desbocado, finiquitaba la carrera en el fútbol de élite del de Vélez Málaga y con un disparo lejano ponía un 3-0 que parecía inalcanzable. Apenas 5 minutos antes Figo había desperdiciado un penalti que hubiera metido al Madrid de lleno en la eliminatoria. El gol de Zidane en el 89, dio emoción a los últimos minutos, pero la Juve consiguió su merecido pase a la final de Old Trafford, donde perdería contra el Milan de Carlo Ancelotti. Pero con su victoria en esas semis, la Signora ponía la primera carga de demolición en el suntuoso proyecto Galáctico. Zalayeta pondría otra más algún año más tarde.</p>
<p style="text-align: justify">Si seguimos mirando hacia atrás, apenas dos años antes del famoso gol de Mijatovic que marcó a toda una generación de madridistas, la Juventus se había vuelto a vestir de coco para el equipo blanco. Por primera vez en los 90, el equipo del Bernabeu participaba en la Copa de Europa –el dominio del Barça de Cruyff había sido tiránico durante la primera mitad de la década- y se topó con una Juve en alza en los cuartos de final. Raúl se presentaba a Europa con la victoria en la ida en Madrid. Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kpEDgRtY5Yw">Delle Alpi fue demasiado para los blancos</a>, y la Juventus continuó su andadura camino de su segunda Copa de Europa. La ganaría en Roma, contra el Ajax, con un tridente de ataque que todavía los buenos futboleros recuerdan: el joven Del Piero, y los arietes Ravanelli y Vialli.</p>
<blockquote><p>En los 80 vivimos el fin de una gran generación juventina y el nacimiento de otra madridista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la segunda ronda de la Copa de Europa de 1986/87, Real Madrid y Juventus se vieron las caras. Los españoles, dirigidos por el holandés Leo Beenhakker, habían goleado al campeón suizo, el Young Boys, por 5-1 al Young Boys, no sin cierta sorpresa, ya que el conjunto madridista tuvo que remontar en el Bernabeu su derrota por la mínima en Suiza. Santillana, Valdano, Hugo Sánchez y Emilio Butragueño en dos ocasiones evitaron la sorpresa y consumaron la goleada blanca. Sólo viendo la relación de goleadores ya se da uno una idea de la excelente mezcla de veteranos y noveles de la que hacía gala el Real Madrid. La Quinta del Buitre estaba asentada en el primer equipo, se había fichado a la Quinta de los Machos –Hugo Sánchez, Gordillo, Maceda y Buyo- y los Camacho, Juanito o Santillana todavía daban mucha guerra. Era un equipazo.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve, por su parte, había acabado la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zYXNNPqak1M">gloriosa etapa de Trapattoni</a> –la mejor de su historia-, y con el mítico entrenador sentado ahora en el banquillo del Inter, los turineses miraron hacia la figura de Rino Marchesi, quien tuvo una temporada bastante irregular, abrumado por la hercúlea tarea que tenía entre manos. Laudrup era ahora la gran esperanza juventina, tomando el relevo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-juventus-turin-obsesion-copa-de-europa-trapattoni/">de un Platini</a> que jugaba su última temporada como profesional. El ariete Serena, destacadísimo el año anterior, era el sucesor de Paolo Rossi como nueve bianconero. Scirea o Cabrini seguían como estandartes de un equipo que había perdido en las anteriores temporadas la personalidad de Marco Tardelli y Zbigniew Boniek. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Paco Buyo detuvo a la Juve en su propia casa</span>En la ida, ante cien mil enfervorecidos madridistas, que por fin volvían a ver fútbol de Copa de Europa, Butragueño <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5LXEYfucyDc">marcó el único gol</a> tras recibir un excelente pase de Chendo, en una de sus subidas por la banda. No tuvo su día Laudrup, sustituído a la hora de juego, y tampoco el horrendo trencilla Valentine, que anuló un gol a la Juve. Pero en Turín, como pasaría muchas veces en el futuro, la Juve marcó pronto y al Madrid le tocó apretar los dientes y sufrir. Cabrini, inconmesurable lateral izquierdo, fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=S_ePdYDCSCQ">el autor del gol</a>. El marcador continuó así hasta el final prórroga incluída y lo que se venía era la gran noche de Paco Buyo. Primero, el de Betanzos mantuvo al Madrid vivo parando un penalti a Sergio Brio. Esto suponía que el cero a cero siguiese en el marcador, ya que sorprendentemente Hugo Sánchez había marrado el primero de la tanda. Posteriormente Buyo detendría otro a Lionello Manfredonia, decisivo para el pase a cuartos de final.</p>
<p style="text-align: justify">Para la Juve, esta eliminación supuso el final de una época inigualable y el inicio de una sequía que duraría hasta 1994-95. La próxima vez que la Vecchia Signoria volviese a pisar la Copa de Europa ya ni siquiera se llamaría así. Y lo hizo para volver a ganar la Copa de las grandes orejas y, esta vez sí, poder celebrar por las calles de Turín. Para el Madrid, supuso el renacimiento de una ilusión, la de la Séptima, alimentada por una fantástica generación de canteranos. Al mismo tiempo, sería fuente de contínuas decepciones, ante la imposibilidad de hacerse con el ansiado trofeo, que llegaría doce años después, como no, ante la Juve.</p>
<blockquote><p>30 años atrás, la Juve fue protagonista en la llegada de Di Stefano al Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Más de tres décadas antes de la gran noche de Buyo, con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">fichaje de Di Stefano</a> por Barcelona o Real Madrid empantanado en las diversas cláusulas del Pacto de Lima, los culés intentaron recuperar el dinero pagado a River Plate por unos derechos que el club argentino aún no tenía vendiendo a Di Stefano a la Juventus. El argentino no tuvo nunca intención de jugar en Italia, y este fue uno de los motivos –junto al cese de su amigo José Samitier como director deportivo del Barcelona- por los cuales la Saeta viajó a Madrid a intentar forzar su pase definitivo al club blanco. Cuánto hubiese cambiado la historia del fútbol europeo de haberse consumado la vuelta de Alfredo a la tierra de sus antepasados.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que esto nunca pasó, y <i>L’Omnipresent</i>, como lo bautizó la prensa gala tras la final de la primera Copa de Europa, cambió al Madrid y lo convirtió en una fuerza imparable en la Copa de Europa. A finales de los 50, la Juve seguía intentando plasmar su dominio italiano también en Europa, y para ello, a su genio nativo, un tal Giampiero Boniperti, talento ofensivo de clase mundial, le unió a un gigante galés, tan fuerte como noble, mito del fútbol británico y referente absoluto de los juventinos en el futuro: John Charles. Completando el puzzle, un genio rioplantense, como Di Stefano, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>, un genuíno representante de los Ángeles Carasucias, la mítica Argentina que ganó la Copa América del 57. La Juve consolidó su supremacía en el fútbol transalpino, pero Europa se le resistía. En el 62, el Madrid ya no era el indiscutible rey de Europa y, en cuartos de final, la Juventus por fin se encontraba con la eliminatoria que podía cimentar su posición continental de manera definitiva. Los de Miguel Muñoz contaban con una defensa tosca, aún liderada por el veterano Santamaría, y la delantera seguía viviendo de Di Stefano y Puskás, más el imparable Gento por la izquierda. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aquella fue la primera derrota del Madrid en el Santiago Bernabéu</span>En Turín, el Madrid dio un golpe en la mesa, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=e9qfVNvoMoQ">ganando 0-1</a>, lo que parecía señalar un nuevo fracaso juventino.  Di Stefano marcó el único tanto y Del Sol encandiló al Comunale y a los Agnelli, que le firmarían ese mismo año. Sería fundamental en la Juve y todavía reverenciado en Turín. El caso es que los turineses vinieron a Madrid con la misión de lavar su imagen, no contando que sería Di Stefano quien lo haría. La Juve, vestida totalemente de negro, apenas se distinguía del árbitro. El nueve madridista, indignadísimo, y aplicando algunos juegos mentales de los que era un maestro, se pasó la primera parte amenazando al árbitro de que si la Juventus no se cambiaba de colores, el Madrid no jugaría la segunda parte. Seguramente sería un farol, pero lo cierto es que la Juventus ganó en el Bernabeu vistiendo de morado con una camiseta ¡del Real Madrid! <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VK-pOeC99N0">Sívori estuvo inspiradísimo</a>, muy motivado por el enfrentamiento con su paisano, y más aún el guardameta Anzolin, auténtico muro para el ataque blanco. Era la primera derrota del Madrid en el Bernabeu desde el inicio de la Copa de Europa en 1955.</p>
<p style="text-align: justify">Se daba paso a un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_7bG80Ryd6I&#038;list=PLwlsCxxjY2A-ehXRtgiGQJz1arFc6H_Gr">partido de desempate</a>, que se jugó una semana después en el Parque de los Príncipes de París. En el estadio parisino, el Real Madrid se impuso por 3-1, con goles de Felo, Del Sol y Tejada, mientras Sívori marcaba el de los turineses. El Madrid perdería la final en Amsterdam contra el Benfica, el día que un joven mozambiqueño destrozó sin piedad a sus ídolos, sólo para luego <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">llorar como un niño</a> cuando esos inmortales, un argentino y un húngaro, le regalaron sus camisetas. La Juve, por fin, presentaba cara de equipo gran en Europa. Una cara que ya nunca cambiaría.</p>
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		<title>Cruyff, Benzema y el Paquete Higuera</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Oct 2013 01:55:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[uan Ignacio Martínez dice que contra equipos que quieren tener el balón ya no se puede. La lesión de Óscar le está animando a probar cosas nuevas, y entre ellas destacó el doble «9» formado por Osorio y Guerra contra el Málaga de Schuster. Es cierto que en el primer tiempo sufrieron; había tres boquerones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">J</span>uan Ignacio Martínez dice que contra equipos que quieren tener el balón ya no se puede. La lesión de Óscar le está animando a probar cosas nuevas, y entre ellas destacó <a target="_blank" href ="http://www.foxsportsasia.com/servlet/file/cole.jpg?ITEM_ENT_ID=697515&#038;COLLSPEC_ENT_ID=10&#038;ITEM_VERSION=1">el doble «9»</a> formado por Osorio y Guerra contra el Málaga de Schuster.<span id="more-91570"></span> Es cierto que en el primer tiempo sufrieron; había tres boquerones en el centro del campo, parecían estar solos y jugaron tela, pero también lo fue que durante los 90 minutos sin excepción pareció que el Pucela creaba peligro con pasmosa facilidad. Cualquier ataque olía a gol. El 2&#215;2 de puntas contra centrales resultó imparable para una zaga que no era ningún coladero.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Costa-Villa, los supervivientes</span>Otrora no hubiera sido noticia ver un doble «9»; la noticia, de hecho, era no verlo. Al preguntar ayer en Twitter sobre esta temática, la comunidad resaltó con nostalgia infinidad de parejas que enumeraremos al final de este texto, así como hoy hemos dedicado una nota al dúo ¿perfecto o imposible?, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-romario-ronaldo-historica-delantera-brasil/">el Ronaldo &#038; Romario de 1997</a>. La gran cuestión es: si en el fútbol solo perdura lo bueno y nadie se ha olvidado de aquellos matrimonios, ¿por qué un solo equipo de 20 juega  hoy con dos arietes en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/38-ecos/">la Liga BBVA</a>?</p>
<p style="text-align: justify">Repetimos: según JIM, porque, contra equipos que quieren el balón, <i>ya</i> no se puede. Y en España desde Cruyff, cada día lo quiere más gente.</p>
<blockquote><p>Lo usual es usar dos atacantes que partan desde una banda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Usar todo el campo es básico en este juego, en las bandas están sus límites y para ocuparlas lo más fácil y directo es fijar en ellas un par de hombres. Es más, ocuparlas bien de otro modo es dificilísimo. Por eso hoy, ayer y en los años 70 la presencia de dos laterales y dos tipos por delante ha sido y es un rasgo común en la gran mayoría de equipos.</p>
<p style="text-align: justify">Si hacemos el cálculo (dos extremos en las bandas + dos delanteros), <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/media/galeria/44/5/3/9/7/n_real_madrid_la_historia-57935.jpg">en la era del doble «9»</a> a cada sistema le quedaban dos futbolistas, y ni uno más, para su centro del campo. Algunas parejas, como Zamorano y Amavisca o Pandiani y Samuel Eto´o, vivieron con un «5» y un «10» (Redondo y Laudrup; Harold Lozano e Ibagaza); y otras, como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1V3wbHha0tw">Kluivert y Saviola</a> o Darío Silva y Dely Valdés, lo hicieron con un doble pivote (Cocú y Xavi; Miguel Ángel y <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2002/01/20/mas_futbol/1011481225_850215.html">el <i>Gato</i> Romero</a>). Sólo dos tipos para toda la medular. Visto así, el axioma del buen JIM es bien fácil de entender: ¿cómo compiten dos tíos solos contra, por ejemplo, Bruno, Trigueros, Cani y Aquino en la zona donde más se juega en los partidos de hoy? ¿cómo se la quitas a quien la quiere si estás en inferioridad de 4&#215;2?</p>
<blockquote><p>Los livianos centrales actuales sufren mucho contra dobles «9s».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Ibai Gómez vota por el doble «9»</span>Aun así, resignarse y guardar en el baúl de los recuerdos el doble «9» no parece procedente. Se trata de una variante táctica que ofrece muchas soluciones. ¿Qué daño no harían dos delanteros a estos centrales modernos que reducen su repertorio al arte de anticipar?, ¿cómo de sostenible sería su juego si su compañero en vez de ser un seguro de vida potencial pasara a tener uno a su cargo? O imaginemos los beneficios a la hora de tirar una contra. Hoy lo habitual es que el «9» de quien defiende se tire a la banda para que su equipo salga por ahí; el rival abre un central con él y cierra el medio con el otro en un marco de 1&#215;0. Fácil. Seamos incluso más simples, ¿cuánto no disfrutarían <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/analisis-athletic-betis-liga-bbva-ibai-gomez/">los buenos centradores</a> si volvieran a tener dos rematadores en el área? La aparición de un equipo bueno y claro que jugase con un doble «9» <i>vintage</i> confundiría. Al menos al principio, jugaría con esa ventaja.</p>
<blockquote><p>Si no se rindiese culto a la posesión, habría más dobles «9s».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para que un equipo con doble «9» le quitase la razón al entrenador del Pucela podrían pasar dos cosas. La primera, que consiguiese que el partido no se jugase en el centro del campo. <i>Si tengo la inferioridad en esta parcela, que ésta resulte la menos importante.</i> La segunda, que, como pasó en su día con <a target="_blank" href ="http://www.colchonero.com/media/galeria/4/4/5/2/9/o_atletico_de_madrid_la_historia-19254.jpg">Kiko y Penev</a>, Dertycia y Pier o Forlán y José Mari, sus entrenadores apostasen por el rombo estrecho en la medular (Vizcaíno, Simeone, Pantic y Caminero son el paradigma). O lo que es igual, que sin clavar a nadie en las bandas lograsen que estuvieran activas. Ambas cosas son difíciles. Por eso casi nadie las intenta. </p>
<p style="text-align: justify">El amor de Johan Cruyff por el balón divorció a los matrimonios del gol, para pena de los delanteros sin mecha (Benzema) y de los que no son tan buenos como para jugar solos (al estilo del <i>Paquete</i> Higuera, Bolo, Juan Sánchez, Sabas, Carlitos, Víctor Fernández y más ilustres). Con otras palabras, JIM <i>dixit</i>.</p>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><strong>Nota. </strong> Las parejas de delanteros <a target="_blank" href ="https://twitter.com/ecosdelbalon/status/390500756714819586">más homenajeadas en Twitter</a> fueron Luis Fabiano y Kanouté; Kovacevic y Nihat; Claudio y Bebeto; Makaay y Diego Tristán; Zigic y Munitis; Milosevic y Juanele; Bolic y Bolo; Suker y Mijatovic; Kiko y Vieri; Rossi y Nilmar; Edu y Oliveira; Diego Milito y Ewerthon; Eto´o y Pandiani; Juan Sánchez y Penev; Piojo López e Ilie; Kun y Forlán; Darío Silva y Dely Valdés; el Paquete Higuera y Esnáider; Uche y Sinama Pongolle; Fernando Torres y Nikolaidis; Ohen y Penev; <a target="_blank" href ="https://twitter.com/feijoosenberg/status/390502510693060608">el Turu Flores y Pauleta</a>; Ziganda y Urzáiz; Víctor y Peternac; Raúl y Ronaldo/Morientes; y Kluivert y Saviola -la del 4-4-2 de Radomir Antic-.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 80</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Aug 2013 01:55:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ueron treinta y dos años de larga espera. En el Amsterdam Arena, el Real Madrid recuperaba el cetro continental al imponerse a la poderosa Juventus de Turín entrenada por Marcello Lippi y liderada por cracks de la talla de Zinedine Zidane, Del Piero o Edgar Davids. Era la tercera final consecutiva para el conjunto italiano. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">F</span>ueron treinta y dos años de larga espera. En el Amsterdam Arena, el Real Madrid <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">recuperaba el cetro continental</a> al imponerse a la poderosa Juventus de Turín entrenada por Marcello Lippi y liderada por cracks de la talla de<span id="more-79960"></span> Zinedine Zidane, Del Piero o Edgar Davids. Era la tercera final consecutiva para el conjunto italiano. El partido fue igualado y con ocasiones para ambos equipos. El Real Madrid logró el triunfo final gracias a un gol de Pedja Mijatovic en el minuto 21 de la segunda parte. En el cuadro blanco destacaron las fabulosas actuaciones de futbolistas como Fernando Hierro o Fernando Redondo. Séptima Copa de Europa para el club madridista.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/SXdNP65ppag" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Hasta 16 equipos tomaron parte en la edición número veinte de la Copa África. El torneo tuvo lugar en Sudáfrica en un momento social de especial relevancia. El deporte sudafricano vivía momentos de auge. Un año antes, la selección de rugby se había proclamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SL8WX7a-H2k">campeona mundial</a> y el fútbol también quería estar a la altura, algo que iban a conseguir. Los bafana bafana levantaban el primer título continental de su historia al derrotar en la final a Túnez por dos goles a cero, ambos obra del delantero Mark Williams.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/zGYRocQW9dY" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>El mito silencioso</title>
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		<pubDate>Fri, 24 May 2013 01:55:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[upp Heynckes se va. O eso parece. Este sábado su Bayern Munich disputa la final de la Champions por segundo año consecutivo, en búsqueda de la quinta corona del club. Tras el encuentro de Wembley, todo parece indicar que el veterano entrenador germano dejará el fútbol. Y lo hará en silencio, siendo discreto y, quizá, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">J</span>upp Heynckes se va. O eso parece. Este sábado su Bayern Munich disputa la final de la Champions por segundo año consecutivo, en búsqueda de la quinta corona del club. Tras el encuentro <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=v0dozK9nTgQ">de Wembley</a>, todo parece indicar que el veterano entrenador<span id="more-69436"></span> germano dejará el fútbol. Y lo hará en silencio, siendo discreto y, quizá, recibiendo muchas de las alabanzas y elogios que no recibió a lo largo de su carrera. Su carácter y el compartir época con mitos más lenguaraces, carismáticos o, simplemente, un poco mejores que él, han hecho que haya estado en un segundo plano más de lo que mereciera. Pero Heynckes ha tenido momentos en los que ha sido auténtica élite mundial, y es justo recordarlos.</p>
<blockquote><p>Jupp Heynckes, el goleador implacable a la sombra de Gerd Müller.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al hablar de Jupp, muchos asociarán su nombre al de un entrenador de prestigio. Lo cierto es que, habiendo ganado todo lo que ha ganado en los banquillos, su leyenda no se acerca a lo que hizo dentro del campo. Heynckes fue uno de los mejores jugadores de su generación, y referencia inexcusable del fútbol alemán y europeo de los años 70. Junto a Vogts y Netzer es el mayor mito del Borussia M&#8217;gladbach, y eso en los 70 no es poco. Cuando se retiró, en 1978, lo hizo con unas cifras que le sitúan actualmente como el tercer máximo goleador de la historia de la Bundesliga. 220 goles que hace que por delante solo tenga <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TWcyW2ysyNY">al espectacular Fischer</a> y, obviamente, al hombre que le hizo sombra toda su carrera, Gerd Müller.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque había comenzado a mediados de los 60, se podría decir que la leyenda de Jupp Heynckes empieza en 1970. Regresaba a  Moenchengladbach tras tres años en Hannover. En el Stadion Bökelberg<span class="pullquote_right">Bayern y Borussia M&#8217;Gladbach eran las dos formas de entender el fútbol en Alemania</span> se estaba gestando un equipo magnífico, del que él sería la punta de lanza. Berti Vogts en defensa y Gunther Netzer en el medio del campo eran los otros dos hombres clave. Luego, a lo largo de la década vendrían Bonhof, Wimmer, Stielike, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FNvgj4unAKE">Simonsen</a>, etc. Pero Heynckes estaría siempre. Udo Lattek y Hennes Weisweiler serían los entrenadores que les llevarían a la cumbre, jugando un fútbol fluído, de ataque y dinámico. El Borussia era la cara espectacular del fútbol alemán y su duelo durante todo el decenio con el poderoso Bayern Munich centró la atención del campeonato teutón durante los 70. Bayern y Borussia eran, por así decirlo, las dos formas de entender el juego que existían en la Republica Federal Alemana por aquel entonces. Y ambos copaban con sus jugadores la selección nacional. Moenchengladbach era el espectáculo y así influenció a la selección alemana en 1972, mientras que Munich era la máquina, la eficacia, como bien demostró <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">el equipo nacional en 1974</a>. El duelo de ambas escuelas se llevaría a todos los ámbitos.</p>
<p style="text-align: justify">Especialmente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IfMiYTSCU-Y">en 1972</a>, la selección alemana jugaba al ritmo del Borussia. Vogts, Wimmer, Netzer y Heynckes eran titulares, y el número 10 del Moenchengladbach llevaba los mandos e un equipo que jugaba de maravilla y que aplastó a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrP2X3rpsnk">Inglaterra en Wembley</a> antes de pasearse por la fase final disputada en Bélgica. Sí, Netzer era más que Beckenbauer en ese equipo. Heynckes, merced a sus excelentes campañas goleadoras se había ganado el puesto en el ataque al lado de Gerd Müller, pero era él quien tenía que caer a las bandas para hacerle espacio al goleador del Bayern. Y este no decepcionaba. Se entendían bien y Heynckes aceptaba su rol de buen grado. </p>
<p style="text-align: justify">1974 fue un poco peor. La base de la Euro 72 se mantenía pero había algo que no funcionaba, y era Netzer. Fuera del mejor estado físico posible y en guerra con los jugadores del Bayern,<span class="pullquote_left">Siempre a la sombra de Müller, su trabajo en Alemania fue silencioso pero muy valioso</span> Netzer cayó en desgracia y casi no jugó en el Mundial. Overath había vuelto a la selección y su baja tampoco era tan dramática. Alemania se las ingenió para ganar el Mundial y crear un estilo sólido aún sin Netzer. De hecho, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dzB7RlqwFHc">el hueco que dejó </a>el entonces jugador del Real Madrid sirvió para que Alemania recuperase ese mejor nivel y potenciase a jugadores como Uli Hoenness y Paul Breitner. Pero sin su inseparable compañero, Heynckes también cayó a las profundidades del banco. Helmutt Schön apostó por dos extremos abasteciendo a un único delantero centro, y ese, en Alemania, era Müller. Heynckes podía jugar en la banda, pero no podía competir con auténticos especialistas como Grabowski o Hölzenbein. Sin embargo, allí estuvo Jupp, trabajando en silencio, ayudando al grupo y aportando su granito de arena para lograr el doblete Euro-Mundial. Como casi siempre en su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">La selección le dio sus mayores éxitos, pero la leyenda de Heynckes se forjó en el Bökelberg de Moenchengladbach. Allí ganó cuatro Bundesligas, tres de ellas consecutivas, la Copa alemana y también saboreó el éxito europeo. En 1972 Heynckes fue uno de los protagonistas de un sonoro <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qGnjnuKZiKI">7-1 al Inter de Milan</a> en Copa de Europa, aunque los incidentes violentos con el público llevaron a la UEFA a mandar repetir el partido, quedando el Borussia eliminado. En 1973, un Heynckes desatado, autor de 12 goles, lideró a su equipo a ser el primer conjunto alemán en llegar a la final de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yp9mtHTiME4">Copa de la Uefa</a>, que perderían ante el que sería pesadilla del Borussia MG: el Liverpool inglés. Los <i>reds</i> también le arrebatarían la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZfUr41g1Ers">Copa de Europa de 1977</a>, en la final disputada en Roma. Heynckes ya empezaba a acusar el peso de las lesiones, pero sólo un año antes había sido el máximo goleador de la Copa de Europa, como lo había sido de la Recopa del 74, a pesar de que el Milan le apeó en semis.</p>
<p style="text-align: justify">El éxito Europeo le llegó en el año 75. Una apoteósica victoria por 1-5 en el encuentro de vuelta de la final, permitió al Borussia derrotar al Twente holandés y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HaUr10F_6Tk">alzar la Copa de la UEFA</a>. Cómo no, los 10 goles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sal5dUyoOeQ">Heynckes</a> –de nuevo máximo goleador del torneo- fueron capitales para el éxito. Su record de 23 goles en 21 partidos de UEFA sigue siendo uno de los mejores de la historia de la competición. Si esto no fuera poco, en sus mejores años Heynckes competía directamente con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nsb3CYjFnOI">Gerd Müller</a> por el título de máximo goleador de la Bundesliga. En el 73 quedó segundo con 28 goles, un año más tarde terminaron empatados con 30 y en el 75 Jupp se impuso con 27 en un torneo que era, verdaderamente, el más fuerte de Europa. Un duelo por todo lo alto que también se refleja en la competición continental, donde Heynckes acumula una media de 0.8 goles por partido, solo batido por el 0.89 de Müller. Cuando en 1978, a los 33 años y castigado por las lesiones, Heynckes se retiró, estaba claro que su futuro era ser entrenador.</p>
<blockquote><p>Como técnico, Heynckes se sentó en los dos banquillos más prestigiosos de la Alemania de los 80.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras colgar las botas, Heynckes pasó a ser inmediatamente el segundo entrenador de Udo Lattek en el Borussia, y cuando este dejó el equipo para entrenar al Dortmund –y posteriormente al Barça-, Jupp asumió el reto de mantener al equipo entre los mejores de Alemania. No era fácil,<span class="pullquote_right">Su primer reto como técnico fue gestionar la profunda renovación del Monchengladbach</span> otros clubes habían emergido con fuerza en el panorama alemán, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2_L2jpO67Fw">Colonia</a>, Hamburgo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=46OmFckU0H8">Kaiserslautern</a>, Eintracht o incluso Werder Bremen y Stuttgart. Y además, el Borussia debía pasar por una inevitable renovación cuando sus mitos iban retirándose. Simonsen y Stielike habían marchado a España, al igual que Bonhof, y Vogts se había retirado. El joven Matthäus y Ewald Lienen eran ahora los hombres de referencia de la plantilla que dirigía Heynckes. En su primer año, el técnico novato lleva a su club a la final de la Copa de la UEFA de 1980. Esta es una edición que será recordada porque los cuatro semifinalistas del torneo son alemanes: Bayern, Borussia, Stuttgart y Eintracht. Y además el Kaiserslautern había llegado a cuartos. En la final, Borussia y Eintracht se miden de poder a poder. Los de Frankfurt son un magnífico equipo que viene de meterle al Bayern cinco goles en semis y que alinean figuras como Bruno Pezzey –el fantástico líbero austríaco-, KarlHeinz Körbel –elegante central, el hombre que más partidos ha jugado en la Bundesliga-, Bernd Nickel –el centrocampista más goleador de la historia de la liga alemana-, Bernd Hölzenbein o el coreano <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mnITgRpgY_U">Cha Bum Kun</a>.  Con Matthäus en el centro del campo y Lienen liderando la delantera, apoyados por el mítico central Wilfried Hannes y el eléctrico extremo Karl Del’Haye, los de Heynckes consiguen imponerse <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=g6o5KCoWCNk">3-2 en la ida</a> en Bökelberg, pero un solitario tanto de Schäub le da la victoria al Eintracht por el valor doble de los goles.</p>
<p style="text-align: justify">Esa final fue una decepción, pero era un comienzo emocionante para una nueva etapa. El Borussia, con Heynckes, seguirá estando entre los mejores de la Bundesliga, pero nunca llegará a luchar por los títulos tan habitualmente como en los 70. Incluso sufrirá algunos duros reveses, como una de las famosas remontadas del Real Madrid en la Copa de la UEFA. 5-1 había ganado el Borussia en Alemania, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xsLvpAXHdZ8">4-0 fue vapuleado</a> en la caldera del Bernabeu.</p>
<p style="text-align: justify">Tras ocho temporadas en su club de siempre, a Jupp le llegó la oportunidad de dirigir al Bayern. Era un equipo que venía de perder la final de la Copa de Europa de 1987 contra todo pronóstico y que tenía buen material sobre el que trabajar. Heynckes lo dirige entre 1987 y 1991, ganando dos ligas en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7clGbvZnc4c">89</a> y el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6XdpVVWwt1Q">90</a>. Primero tuvo que sobreponerse a la pérdida de Matthäus, Pfaff o Brehme, que se fueron al Calcio. Heynckes firmó a algunos de los más prometedores jugadores alemanes, como Olaf Thon, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7GpU9QBnTv8">Jürgen Köhler</a> o Stefan Reuter y construyó un equipo que ganó ambas ligas, pero que se vió desmantelado tras el Mundial italiano. En la temporada de 1991, el equipo no funcionaba y Heynckes fue cesado.</p>
<blockquote><p>1992 significó el inicio de la aventura europea del técnico alemán.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hasta entonces, sólo dos entrenadores teutones habían pasado por España, Lattek y Weisweiler, precisamente los dos que más influyeron en la carrera de Heynckes. También habían estado los austríacos Merkel, Happel y Senekowtisch, pero esto es otro cuento. Heynckes aceptó la oferta del Athletic Club de Bilbao y desde su llegada cambió la imagen del clásico entrenador germánico. Nada de látigo, ni de brusquedades. Un hombre educado, tranquilo y que encontró en Bilbao un equipo que le permitió trabajar con la cantera y tratar de desarrollar un fútbol muy atractivo. Juntó una buena camada de cachorros de Lezama, el más destacado de ellos <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Qdkpq9vQpQw">Julen Guerrero</a>, al que cuidó e hizo crecer hasta convertirse en el jugador joven más deseado por los grandes clubes europeos. Guerrero, jugando de mediapunta, se convertirá en una de las sensaciones de la Liga Española y en el símbolo del Athletic de Heynckes, al que clasificará para la Copa de la UEFA.</p>
<p style="text-align: justify">Tras Bilbao, Heynckes regresó a Alemania para hacerse cargo de uno de los proyectos más atractivos del Continente en aquella época. Bajo la dirección de Dragoslav Stepanovic, el Eintracht de Frankfurt pareció recuperar sus mejores tiempos. Desde 1991 a 1994, el Eintracht, liderado por jugadores como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8ljqhmR66JY">Anthony Yeboah</a>, Uwe Bein, un jovencísimo Jay Jay Okocha y Maurizio Gaudino –uno de los más reputados centrocampistas ofensivos de Alemania-, había practicado un juego dinámico, vistoso y espectacular, que le había granjeado el apodo de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hHY8-Er2FOo"><i>Fussball 2000</i></a>. Heynckes, que además venía de promover la misma idea de juego en Bilbao era visto como el sucesor ideal de Stepanovic, pero desde el comienzo las diferencias con las grandes figuras del equipo, especialmente Yeboah y Gaudino, llevaron el proyecto al fracaso. Y Heynckes regresó a España, a Tenerife concretamente, donde el ambicioso presidente Javier Pérez estaba construyendo un equipo para tener trascendencia europea.</p>
<p style="text-align: justify">Heynckes revivió en las Islas Canarias. Formó un equipo muy bueno, que jugaba un gran fútbol y que llegó a ser semifinalista de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V-HnCx8TFzs">Copa de la UEFA en 1997</a>, siendo eliminado por el futuro campeón, el Schalke 04. Heynckes estaba de nuevo en boca de todos, y el Real Madrid llamó a su puerta para el año 1997-98.</p>
<p style="text-align: justify">El entrenador alemán heredaba un equipo construido por Fabio Capello, que había ganado de manera brillante la liga el año anterior, y que contaba con jugadores como Hierro, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vU07jogjx1o">Roberto Carlos</a>, Redondo, Seedorf, un joven Raúl, Suker o Mijatovic. Además, durante el verano de 1997<span class="pullquote_left">El Real Madrid de Juup se transformaba por completo en cuanto llegaba la Champions</span> también llegó Fernando Morientes, que sería durante más de un lustro un jugador muy importante con el Madrid y la Selección. El objetivo principal de Heynckes era rematar el proyecto iniciado por Capello, y esto significaba conquistar la tan ansiada séptima Copa de Europa para el Madrid. El reto era difícil, pero ilusionante, y más aún cuando el Madrid <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FTGIpJqR6P0">vapuleó al Barcelona por 4-1</a> en la Supercopa de España. Pero las cosas se torcieron pronto en la Liga. El equipo no arrancaba y pronto se vió que Heynckes no tenía el mando en el vestuario. La llamada <i>«Quinta de los Ferraris»</i> era quien mandaba, y el objetivo único y exclusivo era la Copa de Europa. El Madrid pasó un grupo con Rosenborg, Olympiakos y Oporto con facilidad y se plantó en cuartos de final ante el Bayer Leverkusen, ante el que hizo su primera aparición estelar Christian Karembeu. Su punterazo aseguró un empate en Alemania que permitió al equipo llegar con oxígeno al Bernabeu, donde se ganó con solvencia, 3-0. Para cuando las semifinales llegaron, el Madrid era un descontrol. Heynckes cada vez parecía tener menos autoridad, y algunos de los jugadores, como Raúl o Suker, estaban bastante lejos de su mejor rendimiento. Pero en Copa de Europa el equipo se transformaba. Ante el Borussia Dortmund –campeón de Europa-, se asistió a la exhibición de Fernando Redondo en Alemania, y a la ya mítica caída de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vzj2kw8FYDU">portería</a> del Bernabeu. Portería que recibiría el segundo punterazo histórico de Karembeu. Sólo quedaba un paso para alcanzar la gloria, y era el más difícil: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GCxH9R9wd6I">en Amsterdam</a> y contra el mejor equipo de Europa, la Juve de Marcelo Lippi, que llegaba a su tercera final con un Del Piero imparable y un equipazo en el que destacaban Zidane, Deschamps, Inzaghi , Davids o Montero. Pero el Madrid se impuso y conforme se desataba una locura nunca vista en la capital española -32 años son muchos años-, Heynckes sabía que su tiempo en el Madrid se había agotado. Estaba bien, se iba dejando un legado imborrable, algo que nadie puede negarle. El capitán de la nave en el camino hacia la Séptima fue él, aunque algunos digan que era de cartón-piedra.</p>
<blockquote><p>La retirada que no lo fue y el epílogo dorado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras alcanzar lo máximo, la carrera de Heynckes pareció entrar en un túnel que sólo tenía una salida: la de la retirada en la penumbra y el silencio. Etapas poco exitosas en el Benfica, el Athletic de Bilbao –de nuevo-, el Schalke 04 o su regreso a casa, dirigiendo al Moenchengladbach, parecían confirmar estos augurios. Tampoco su momento como interino del Bayern tras la destitución de Klinsmann auguraba grandes cosas. Pero, por esas cosas que tiene el fútbol, tras salir de Munich y trasladarse a Leverkusen, Heynckes pareció renacer un poco para el fútbol de élite. Construyó un Bayer correoso, difícil de ganar, y que luchó por la Bundesliga contra el brillante Borussia Dortmund de Jürgen Klopp y Nuri Sahin. En esta etapa, Heynckes <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=koiYs4Qh1ak">tomó bajo su ala a Toni Kroos</a>, en aquel entonces gran esperanza del fútbol teutón que parecía no acabar de despegar. Lo convirtió en el mejor centrocampista de la Bundesliga ese año –junto al propio Sahin- y regaló al Bayern un perfecto especímen de centrocampista alemán tradicional.</p>
<p style="text-align: justify">Heynckes y Kroos se reencontrarían en Baviera, tras la destitución de Louis Van Gaal. Parecía improbable un tercer regreso de Jupp a Munich, pero ocurrió. Parecía improbable una final de Copa de Europa y se jugó. Parecía aún más improbable que el Bayern le confiase un proyecto, pero sucedió. Y en 2012-13, 25 años de su primera vez en la capital bávara, Jupp Heynckes renació para el fútbol de super élite, nos ha regalado algunos de los mejores partidos del año y ha convertido a una gran plantilla del Bayern en uno de los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7dnbBXAIK9M">mejores equipos de la década</a>. Ya se despidió de la Bundesliga, pero el sábado puede hacerlo de manera aún más grande y sellar definitivamente su leyenda. El triplete está a un paso. ¡A por él, Jupp! </p>
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