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	<title>Ecos del Balón &#187; Franco Baresi</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Anatomía de un intento de resurrección (I)</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jan 2018 02:59:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En 1986, un club que había ganado 10 ligas italianas y dos Copas de Europa se propuso convertirse en el mejor de la historia. Sonaba a quimera, si bien tenía lo requerido para intentarlo: una masa social suficiente, un potencial económico importante y, sobre todo, un plan entre manos. El primer paso consistió en remodelar [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En 1986, un club que había ganado 10 ligas italianas y dos Copas de Europa se propuso convertirse en el mejor de la historia. Sonaba a quimera, si bien tenía lo requerido para intentarlo: una masa social suficiente, un potencial<span id="more-248036"></span> económico importante y, sobre todo, un plan entre manos. El primer paso consistió en remodelar su ciudad deportiva diseñando y construyendo un centro de entrenamiento sin comparativa en el fútbol mundial. 31 años más tarde, multitud de entidades de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/luces-de-ciudad-podcast-futbol-alexis-sanchez-con-mourinho/">la Champions League</a> pensarían estar viajando al futuro si viajasen al pasado y visitasen Milanello. Por sus dimensiones, por su organización y hasta por detalles tan mimados como el hecho de que cada trabajador del complejo estuviera no ya sólo debidamente uniformado, sino uniformado con clase. Pero lo más alucinante difería del aspecto, y radicaba en que aquella presentación de cine no era espuma: era la fortaleza necesaria para crear, guardar y proteger el secreto de lo sagrado. El secreto del juego. El secreto del propio fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Arrigo Sacchi y Fabio Capello fueron las mentes pensantes de la revolución balompédica. No procede profundizar en sus hallazgos y méritos porque en esta misma web ya se ha hecho más y mejor en textos de Chema R. Bravo (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/"><i>«El hombre del saco»</i></a>), David Mata (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/"><i>«El profeta y su diablo»</i></a>) y Sergio Vilariño (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/"><i>«Persiguiendo sombras»</i></a>), y para mayor extensión, se recomienda el nuevo libro del periodista Irati Prat, <a target="_blank" href ="https://www.amazon.es/El-Milan-Berlusconi-1986-2017-Radiograf%C3%ADa/dp/8417103503/ref=sr_1_1?s=books&#038;ie=UTF8&#038;qid=1517005770&#038;sr=1-1"><i>«El Milan de Berlusconi: 1986-2017&#8243;</i></a>. Sólo cabe recordar que, en un margen de dos décadas, hubo un Milan de Sacchi, Baresi, Maldini, Rijkaard, Gullit y Van Basten, uno de Capello, Baresi, Maldini, Desailly, Boban, Savicevic y Papin, uno de Capello, Baresi, Maldini, Desailly, Albertini, Roberto Baggio y Weah, uno de Zaccheroni, Costacurta, Maldini, Boban, Weah y Bierhoff, uno de Ancelotti, Maldini, Chamot, Gattuso, Rui Costa y Shevchenko y uno de Ancelotti, Dida, Nesta, Maldini, Cafu, Pirlo, Seedorf, Kaká y Shevchenko. Siete Scudettos y cinco Copas de Europa fueron los títulos recolectados. Nadie se acercó a competir como el AC Milan en aquellas 20 supertemporadas. Pero de repente, el proyecto se deshizo.</p>
<blockquote><p>La crisis de producción de talento que ha sufrido la selección italiana entorpeció la reconstrucción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Resultaría cínico negar la mayor: uno de los principales motivos del hundimiento estribó en que la inversión dejó de ser la misma. San Siro había sido la casa de los mejores futbolistas del mundo (hasta siete veces fue el Balón de Oro para una de sus estrellas y hasta cinco cracks que lo ganaron en otros clubes acabaron vistiendo la camiseta <i>rossonera</i>), y llegó un instante en el que de golpe y porrazo dejó de poder acceder a ellos. En parte, esto estuvo motivado por <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Calciopoli">el estallido del Calciopoli</a>, aquella red de influencia sobre el colectivo arbitral por parte de una serie de entidades deportivas de la Serie A que manchó la honestidad y el nombre del mismo desencadenando años negros para el fútbol italiano a todos los niveles. Y lo peor derivó de que la formación de entrenadores y talentos en el Calcio no iba a estar preparada para frenar el golpe. De hecho, tendió a agravarlo. La selección italiana, campeona del mundo en 2006, recibió en ahí en adelante la llegada de dos únicos talentos incontestables, el central Leonardo Bonucci y Marco Verratti -quien tampoco es que haya alcanzado el estatus de los Buffon, Cannavaro, Pirlo, De Rossi, Del Piero, Totti y compañía-. De igual modo, y pese a que a nivel local entrenadores como Maurizio Sarri han protagonizado movimientos de relevancia, a título internacional ha habido un solo técnico en levantar la voz, Antonio Conte. Quizá por ello sentase las bases del único equipo italiano que ha sido una fuerza en Europa desde el Inter de Milan de Jose Mourinho en la 09/10.</p>
<blockquote><p>El AC Milan pudo confundir la manera de seguir estando en el primer plano del fútbol internacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Enmarcado en este solar mediático y de tan poco talento, el AC Milan estaba forzado a encadenar acierto tras acierto para mantener el nivel, y no pudo hacerlo. Acostumbrado a vivir en la burbuja más pomposa del deporte, dedicó sus recortados presupuestos a la captación de superestrellas venidas a menos para intentar mantenerse en ese escalafón mediático (Beckham, Ronaldo, Ronaldinho), algo que provocó la creación de un ambiente anti-deportivo -donde el fútbol no parecía la máxima prioridad o en el que, al menos, se había dejado de opositar a ser los número uno del planeta- que se llevó por delante los últimos resquicios de aquella época en la que también la dirección deportiva había marcado la diferencia con su captación de jóvenes potenciales (<a target="_blank" href ="https://c1.staticflickr.com/6/5042/5213518388_b4232bc5e8.jpg">Kaká, Alexandre Pato, Thiago Silva</a>). El paréntesis abierto en el verano de 2010 -fueron reclutados los mágicos Ibrahimovic y Robinho y rodeados de hombres capacitados como el holandés Van Bommel- simbolizó el forzado, y cogido con pinzas, canto del cisne de la antigua manera de hacer las cosas. Después de la desmantelación de aquel proyecto enderezado por la cordura y el pragmatismo de Massimiliano Allegri, se produjo la refundación absoluta.</p>
<p style="text-align: justify">Clarence Seedorf, Filippo Inzaghi, Sinisa Mihajlovic, Cristian Brocchi, Vincenzo Montella y Genaro Gattuso han sido los seis entrenadores que el AC Milan ha sentado en su banquillo en un margen de cuatro años. La inestabilidad salta a la vista y, entre tanta falta de coherencia y ante la carencia de una línea deportiva clara, la captación de futbolistas interesantes recrudece su complicación. Enfundarse la casaca <i>rossonera</i> no perdió su significado, pero su significado sí perdió su proyección. Justo lo que le ocurrió a otros clubes de alcance impresionante que malograron su posición en el mapa jerárquico del fútbol. <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-3x04-simeone-latido-a-latido">¿Se puede salir de esto? Sí</a>. El Atlético de Madrid, la Juventus FC o el FC Bayern Múnich lo han demostrado muy recientemente. Y el Liverpool FC y el Manchester United, en un contexto distinto y con ventajas y contras autóctonas, están sembrando un cultivo prometedor. Sobre estos casos particulares de regreso a la vida se hablará en las próximas entregas de <i>«Anatomía de un intento de resurrección»</i>.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Tom Dulat/Getty Images for Laureus</p>
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		<title>El profeta y su diablo</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Sep 2015 02:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[rrigo Sacchi, haciendo honor al sobrenombre de «Profeta de Fusignano», ha manifestado durante su trayectoria la costumbre de publicitar sus tesis a través de parábolas de estilo bíblico. Por ejemplo, es bastante conocido que en los entrenamientos de su Milan realizaban un ejercicio en el que el portero y los defensas se enfrentaban contra un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>rrigo Sacchi, haciendo honor al sobrenombre de <i>«Profeta de Fusignano»</i>, ha manifestado durante su trayectoria la costumbre de publicitar sus tesis a través de parábolas de estilo bíblico. Por ejemplo, es bastante conocido que en<span id="more-178762"></span> los entrenamientos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">de su Milan</a> realizaban un ejercicio en el que el portero y los defensas se enfrentaban contra un escuadrón de once adversarios formado por Van Basten, Gullit, Donadoni, Massaro, Ancelotti, Rijkaard, etcétera, etcétera&#8230; y que tenía como objetivo demostrarle a los jugadores que es <i>«mejor cinco organizados que once sin una línea de juego»</i>. Y puesto que aquellos partidillos, de 10 o 15 minutos, solían terminar sin goles, Sacchi aprovechaba para emplearlos entre sus tropas cómo una fábula didáctica sobre la virtud del orden. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Van Basten fue el verso suelto de aquel Milan</span>A pesar de que ya no entrena, Arrigo Sacchi sigue contando frecuentemente este episodio, aunque en la actualidad ha incluido en la narración a un antagonista que personaliza el vicio que conviene prevenir: el delantero Marco van Basten, que es quien perderá una apuesta con el técnico por la cual se verá obligado a pagar un champán, además de tener que aguantar algún retruécano moralizante pronunciado por el técnico. Es sabido que la relación entre el entrenador y el jugador estuvo lejos de ser pacífica. Así que no debe sorprender que en el Edén milanista que suele describir Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.magliarossonera.it/Misc_diavoli1.html">el papel del <i>«diablo»</i></a> fuera para Van Basten. </p>
<p style="text-align: justify">La simetría entre ambos es tal que el holandés tiene hasta su propia versión de <a target="_blank" href ="https://www.pinterest.com/pin/329748003943760948/"><i>«la caída luciferina»</i></a>. Después de una derrota en casa contra la Fiorentina, Van Basten realizó unas declaraciones que permitieron a la prensa publicar <i>«Van Basten rechaza a Sacchi»</i>, o <i>«Van Basten contra Sacchi»</i>. El técnico de Fusignano no contestó inmediatamente, pero al llegar el fin de semana siguiente, cuando tocó comunicar la formación que jugaría en Cesena, el delantero holandés se encontró con una sorpresa. Era el decimosexto de la convocatoria. </p>
<blockquote><p>«Visto que sabes tanto de fútbol, estarás conmigo en el banquillo, así me podrás explicar donde fallo».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A Arrigo Sacchi le dolía el descrédito que sufría su profesión. Su biografía <i>«Calcio totale»</i> dedica varias anécdotas al respecto. La primera y más relevante se produjo durante una discusión que tuvo con un pariente quien le espetó que los entrenadores eran prácticamente intercambiables entre si. Cuando Sacchi le replicó que eso también podría valer para su oficio, que era el de director de orquesta, el pariente, irritado e indignado, le contestó que eso era una cosa totalmente distinta, dado que la sensibilidad <a target="_blank" href ="http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/20/actualidad/1390209352_076525.html">de un Abbado</a> era diferente a la de <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/cultura/2015/08/02/55bd0b9246163f83228b4579.html">un Muti</a>. Por ejemplo, si <i>«diriges a Beethoven y los platillos suenan un poquito antes o después, Mutti lo escucha»</i>, le explicó el pariente, en lo que a la postre se ha convertido en una de las metáforas preferidas de Sacchi sobre el tema: cuando Arrigo Sacchi desea combatir los prejuicios contra el oficio de entrenador recurre a la música.</p>
<p style="text-align: justify">Para Arrigo Sacchi no existe diferencia entre la música y él fútbol. Para él <i>«el juego, la partitura a interpretar, es el verdadero protagonista en el campo. Puedes tener los mejores músicos y solistas del mundo, pero no escucharás ninguna melodía si no están coordinados por un director y una partitura común»</i>, dijo, casi como en una referencia a la <a target="_blank" href ="http://www.upf.edu/pdi/dcom/xavierberenguer/recursos/fig_calc/_4_/estampes/3_13.htm"><i>«música de las esferas»</i></a> pitagórica. Sacchi es pues <i>«autor y director de orquesta»</i>, ergo había creado la partitura estelar. Su corifeo Gianni Mura (ambos estaban discutidos con Gianni Brera) lo celebró en un artículo, publicado en <i>«La Repubblica»</i>, aduciendo que, aunque <i>«cambian los interpretes, la trama es siempre la misma»</i>. Se trataba de remarcar la importancia de la idea, aparentemente por encima de cualquier otro aspecto. </p>
<blockquote><p>«En mi fútbol el líder es la idea del juego y el colectivo. ¿Qué es más importante en una carrera automovilística: el motor o el piloto? Ambos lo son, pero si no hay motor ni siquiera arranca». Sacchi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El delantero holandés sentía que era diferente</span>Entendido esto es normal que Van Basten se convirtiese en la némesis principal de Sacchi dentro del grupo, puesto que lo que le reclamaba Marco era que se reconociese su singularidad y esto para el técnico de Fusignano era una herejía. Un día Van Basten le dijo: <i>«¿Mister, por qué me trata como a los demás?»</i>. Y Sacchi, condescendientemente, le respondió: <i>«¿Por qué no debería? Tú eres un chico inteligente: si te trato de un modo diferente a los otros, rompería la armonía del grupo»</i>. Según ha reconocido Sacchi en <a target="_blank" href ="http://www.amazon.it/Calcio-totale-raccontata-Guido-Conti/dp/880464804X"><i>«Calcio totale»</i></a>, cuando decidió castigar a Van Basten por sus declaraciones a la prensa sentándolo en el banquillo, estaba mandando un mensaje al resto de jugadores. La fuerza del cual estribaba en la teórica dimensión del castigado. No obstante, a nivel futbolístico, la ausencia del delantero suponía para Sacchi un riesgo asumible, puesto que él no consideraba a Van Basten un componente imprescindible en el equipo. </p>
<p style="text-align: justify">La espina dorsal sacchiana estaba constituida por Franco Baresi como defensor central, Carlo Ancelotti en el centro del campo y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-milan-napoles-maradona-baresi-sacchi-gullit/">Ruud Gullit como atacante</a>. El técnico hace hincapié durante el capítulo titulado <i>«La cavalcata verso il primo scudetto»</i> en que durante aquel primer año fue Gullit el principal alimentador del conjunto, mientras que Marco Van Basten apenas jugó tres partidos completos, de los treinta partidos que duraba el campeonato, debido a sus continuas lesiones. Las ausencias de Marco, así como sus lesiones, son referenciadas varias veces a los largo de los capítulos seis, siete y ocho para que no quede ni sombra de dudas sobre su importancia marginal en el único Scudetto vencido por Arrigo Sacchi. A Marco Van Basten, el pelato di Fusignano le consideraba la <i>«ciliegina sulla torta»</i>, la guinda del pastel, que como se sabe es decorativa, pero no capital. </p>
<blockquote><p>«El más talentoso, pero también el más discontinuo (&#8230;) Goleador que se conectaba estupendamente con sus compañeros, explotando la sinergia». Arrigo Sacchi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La disciplina que imponía Sacchi no resulta discordante si le comparamos con sus antecesores en otras grandes dinastías europeas. Rinus Michels, por ejemplo, aplicaba una <i>«disciplina increíble»</i> en el Ajax, según su asistente Bobby Haarms. También los dos principales referentes continentales del periodo de entreguerras, Hugo Meisl y <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Vittorio_Pozzo">Vittorio Pozzo</a>, eran tremendamente intransigentes con sus tropas. Pozzo fue descrito por el periodista Brian Glanville como <i>«ligeramente militarista»</i> y de Meisl decía que si bien <i>«era un hombre de gran cultura y humanidad»</i>, había que compadecer a cualquier jugador <i>«que se atreviese a desobedecer sus instrucciones»</i>. Meisl, por cierto, tuvo también una turbulenta relación con el delantero centro del Wunderteam austriaco, Matthias Sindelar, al que según el historiador Jonathan Wilson hizo debutar (1926) más por las presiones del Ring Café (epicentro de la escena futbolística vienesa) que por convicción propia. A Hugo Meisl le sucedía en cierto modo algo similar a la dinámica Van Basten-Sacchi. Sindelar era un jugador <i>«sutil»</i>, <i>«elegante»</i>, <i>«creativo»</i> y <i>«espontáneo»,</i> pero que en opinión de su prestigioso coetáneo <a target="_blank" href ="http://www.sajalineditores.com/?p=autor&#038;a=19">Friedrich Torberg</a> <i>«no seguía ninguna partitura»</i>, o al menos <i>«ninguna que pudiese identificarse como un modelo preestablecido»</i>. Hecho que para Meisl suponía un problema de encaje respecto a su idea de juego. </p>
<p style="text-align: justify">Algo sorprendente en las vanguardias futbolísticas es que parecen estar organizadas alrededor de la nostalgia. Si para Sacchi el modelo era el Ajax de los años &#8217;70, del que escribió que había sido «la expresión más clara del fútbol futuro» (1982), para Meisl su adorado Rangers (1905) era musa y perpetuo referente. Lo que instintivamente le llevaba a preferir a un delantero centro más físico y menos impredecible como Josef Uridil que al indócil <i>«Der Papierene»</i>. Al final Meisl tuvo que ceder (1931) y con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zf7XsdtQzQY">Sindelar</a> como fijo se produjo el <i>«remolino danubiano»</i>. Su presencia fue <i>«el final perfecto para un cuento»</i>, como dijo en su día el crítico teatral Alfred Polgar. </p>
<blockquote><p>«Como la conclusión que hace posible comprender y apreciar la perfecta composición de la historia, como la coronación de todo lo que representa». Alfred Polgar.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así pues, la complicada relación entre Arrigo Sacchi y Marco Van Basten resulta un argumento clásico en la tragicomedia del fútbol e incluso en la mitológico-religiosa, puesto que, si Sacchi es el demiurgo creador del Milan, y como todo Dios abrahámico el que impone el marco de lo que es correcto o no, Marco Van Basten es la figura imprescindible de la rebeldía infernal: el <i>«diavolo»</i>. El encargado de castigar a los pecadores con su llama, pero también de discutir el plan divino. El <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/noticias/20140519/mike-carey-lucifer-mas-intelectual-engolado-neil-gaiman/939697.shtml">escritor Mike Carey</a>, que dedicó una longeva y excelente serie de cómic a Lucifer, definía su trabajo en la colección como <i>«una mezcla de planificación e improvisación»</i>, lo que a un nivel metaliterario parece ser la moraleja de todas estas historias: la necesidad de que hasta en el plan más cuidadoso haya alguien capaz de saltárselo. Porque, sin una sorpresa esperando, hasta Dios podría aburrirse. </p>
<blockquote><p>«Jugamos sobre seguro. La mayoría de nosotros lo hace la mayor parte del tiempo &#8230; pero Lucifer no conoce el significado de seguridad, y nunca se molesta en mirar hacia abajo. Él va a donde quiere, elige sus peleas donde los encuentra y generalmente gana &#8230;siguiendo su propia voluntad e instintos hasta el final, sin preocuparse por los obstáculos que encuentra». Mike Carey.</p></blockquote>
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		<title>El hombre del saco</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Apr 2014 02:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a historia del partido que convulsionó a una generación del fútbol y lanzó definitivamente a su vencedor hacia una revolución táctica tan potente que acabarí por remover los cimientos del juego y sus reglas comenzó temprano, tal día como hoy de hace 25 años. Leo Beenhakker, el entrenador del Real Madrid, envió a las instalaciones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a historia del partido que convulsionó a una generación del fútbol y lanzó definitivamente a su vencedor hacia una <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/07/equipos-historicos-el-milan-de-arrigo-sacchi.html">revolución táctica</a> tan potente que acabarí por remover los cimientos del juego y sus reglas comenzó temprano,<span id="more-119095"></span> tal día como hoy de hace 25 años. Leo Beenhakker, el entrenador del Real Madrid, envió a las instalaciones de Milanello a uno de sus scouts para que le trasladara un informe acerca del último entrenamiento de su rival de esa noche. Tocaba semifinales de la Copa de Europa de 1989. En la ida, los españoles habían cedido un empate a uno y necesitaban salir a San Siro a marcarle gol a ese Milan de naturaleza desconocida que entrenaba desde un año y medio antes Arrigo Sacchi. El espía de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Leo_Beenhakker">Beenhakker</a> regresó al hotel tan aturdido por lo que había presenciado que todo el mundo se arremolinó cerca de él. Butragueño se lo contaría después a Sacchi: el scout nunca había visto nada semejante, un equipo entrenando en esqueleto, a campo completo, sin balón y sin oponentes, pero como si todo eso existiera de verdad sobre el césped; mientras Sacchi armonizaba las líneas, sincronizaba movimientos y gritaba con su voz guasona y científica. Muchos en el hotel del Madrid se formularon preguntas, pero solo hubo una respuesta. La tuvieron unas horas después, con San Siro ya apagando las luces: ese Milan de los entrenamientos sin pelota ni rivales con peto <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JMRyFdrO8d8">les había pulverizado con un 5-0</a>, propulsando su leyenda de equipo único, mítico, algo tan rompedor que nada sería igual en el fútbol en los años siguientes. </p>
<p style="text-align: justify">El 5-0 no fue ni siquiera un partido que resumiera la pureza de la filosofía de Sacchi, pero dio luz verde a trece meses en los que el Milan se convirtió en una máquina contranatural, subversiva y transformadora: reventó al Real Madrid, ganó después <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XFSdNjj7-wY">una final de Copa de Europa</a> en media hora (al Steaua de Bucarest) y la Intercontinental al Atlético Nacional, y se encaminó hacia una temporada, la 89-90, en la que alcanzó su perfección, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Vl8AGuqWTA8">repitiendo título</a> mayor en el continente y perdiendo una Serie A en la que fue el mejor por juego y dinámicas, y de la que solo le apartaron una ayuda federativa al Nápoles y una encerrona arbitral en Verona en la penúltima jornada. Aquella noche del 19 de abril de 1989, mientras Europa se acercaba a la caída del Muro de Berlín y a una nueva era, el fútbol también marcó un paso decisivo para su evolución hacia un nuevo orden de fundamentos y modelos de juego. Digamos que esa goleada eterna fue la primera manifestación rotunda del apoteosis de Sacchi, una excelencia que se iría apagando desde mayo de 1990 hasta su definitiva salida del club rossonero en 1991. </p>
<blockquote><p>El 5-0 ante el Real Madrid fue el principio de la revolución de Arrigo Sacchi en el AC Milan.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero además de la impresión universal que causó ese 5-0, una generación entera de aficionados, futbolistas, entrenadores, periodistas y hombres del asunto en España cayeron a los pies de ese Milan, conmocionados por un equipo italiano que para nada tenía de italiano. El impacto fue así de bestial sobre todo por la víctima: un Real Madrid con una racha de 27 partidos invicto, rumbo<span class="pullquote_right">El Real Madrid llevaba la etiqueta de favorito en aquella histórica Copa de Europa de 1989</span> a su cuarta Liga consecutiva, con la Quinta del Buitre mejor sensibilizada que nunca con el juego, con Schuster a un notable nivel y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MfzoLxi_ltw">Hugo Sánchez aterrorizando</a> las redes como siempre, y con la etiqueta de favorito a la Copa de Europa más merecida que nunca tras las dos semifinales previas. Observar a ese equipo titánico arrodillarse así contra el Milan fue un acto sobrecogedor. Hasta ese momento, España identificaba el calcio con otras cosas. Había sentido especialmente cercanas las características del juego italiano durante la victoria azurra en la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/carrera-paolo-rossi-goleador-juventus-milan-italia-mundial-1982/">Copa del Mundo de 1982</a>: carácter competitivo, rigores, espíritu defensivo, astucia, ímpetu físico&#8230; Los grandes clubes italianos que en esos años habían visitado el Santiago Bernabéu habían salido minimizados, especulativos y expuestos al Real Madrid. Pero aquel Milan, ya en la ida, había derribado esa barrera cultural. Arrinconó a los blancos en su campo, dominó la pelota, atacaba y atacaba, y además lo hacía desde sus defensas&#8230; El 5-0 terminó por azotar el sentimiento futbolístico español y pasó a mirarse a ese Milan -más aún después de que en el octubre siguiente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QoQIKJKJcmY">eliminara de nuevo</a> al Madrid de la Copa de Europa- como un ogro implacable. Para uno que descubría el fútbol por aquella época, aún siendo niño y casi sin recordarlo o haberlo presenciado, el Milan encarnó a un monstruo de siete cabezas. Se hablaba de sus tres holandeses como una cuchilla letal de talento y músculos. De la voracidad despiadada de ese equipo. Y de su arquitecto, Arrigo Sacchi. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi se metió en los hogares españoles como algo intimidatorio y aterrador. Sacchi pasó a ser la materialización de la leyenda del Hombre del Saco, ese asustador que se llevaba a los niños que no se terminaban la cena. Después del 5-0, si uno escuchaba las palabras <i>&#8216;Sacchi&#8217;</i> y <i>&#8216;Milan&#8217;</i> corría a esconderse debajo de la cama mientras un silbido de viento golpeaba en las ventanas de la habitación. Tampoco el Real Madrid sería ya el mismo. <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2009/03/equipos-historicos-la-quinta-del-buitre.html">La Quinta</a> aún ganaría esa Liga del 89 y la siguiente, pero quedó abrasada para Europa. Nunca se quitaría de encima la losa del Milan. Por su parte, Leo Beenhakker, aun ganando al final de curso el doblete, fue despedido.</p>
<blockquote><p>Ese Milan acabó con las aspiraciones de La Quinta del Buitre en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Milanello, las horas previas al partido transcurrieron entre el billar, el tenis de mesa y el backgammon. A la una del mediodía el revoloteo de un helicóptero anunció la llegada de Berlusconi para adoctrinar a las tropas. Para el partido había una baja relevante en el Milan. En una jugada del entrenamiento del día de antes, el juvenil Demetrio Albertini pisó el tobillo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7FQJRl0PWr4">de Evani</a>, habitual protector del flanco izquierdo del centro del campo. <i>“Mejor perder un jugador así que no tener esa cultura del entrenamiento y esas ganas”</i>, diría Sacchi. Esa lesión de Evani preocupaba mucho más al entrenador que a Berlusconi. El presidente lombardo soñaba con Gullit incrustado en el medio y una dupla Van Basten-Virdis arriba. Pero Gullit era la piedra filosofal de Sacchi. Su jugador favorito de la plantilla y una buena síntesis de su pensamiento: versátil, dinámico, inteligente, atlético, aéreo y goleador. Lo prefería por delante del favorito del jefe, Van Basten, el holandés que nunca soportó a Arrigo. <i>“A los pocos entrenamientos de estar en el Milan, Marco me dijo que trabajábamos demasiado y que íbamos a perder la diversión. Yo le dije que éramos nosotros quienes debíamos ofrecer diversión”</i>, relató Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.plus.es/video/pluvidftb/20080520pluutmftb_9Ves/">en Fiebre Maldini</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Antes del partido contra el Real Madrid, llovía en San Siro. La otra semifinal se la jugaban el Galatasaray y el Steaua de Bucarest. En el túnel de vestuarios, el Milan desplegaba uno de sus rituales de la época. Gullit siempre salía el primero hacia el campo con la misión de imponerse visualmente a sus rivales. Ese <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mxqb5JvimZs">torreón fibroso</a>, negro y con la cabeza revuelta con trenzas salvajes representaba una fuerza de intimidación a los adversarios. Gullit salía y miraba fijamente a los ojos de cada futbolista del otro equipo. Con el Real Madrid, no descansó. Cuando saltó al césped y Sacchi le preguntó que cuántos habían bajado la cabeza, el holandés respondió: <i>“Todos menos uno”</i>. Había sido Hugo Sánchez. </p>
<p style="text-align: justify">El Real Madrid necesitaba marcar después de que en la ida el Milan tomara un empate del Santiago Bernabéu en un partido muy engañoso. Los italianos invadieron el campo de minas tácticas, con una presión nunca conocida en un estadio español. Encarcelaron al Madrid<span class="pullquote_left">Beenhakker descuidó el centro del campo en un error trascendental</span> en su campo y sitiaron su portería. El Madrid se defendió bien, acorazado por un 3-3-2-2, con Tendillo y Sanchís de centrales, Gallego de libre, Chendo y Gordillo en los carriles, <a target="_blank" href ="http://www.canalplus.es/fiebre-maldini/videos/fiebre-maldini-2013-bernd-schuster/20130305plucanftb_5/?page=24">Schuster de organizador</a>, Míchel y Martín Vázquez de interiores, y Hugo Sánchez y Butragueño arañando arriba. Este plan le sirvió al Madrid para adelantarse con un gol del mexicano, aunque Van Basten empataría en la segunda mitad. En la vuelta, la baja de Tendillo y la necesidad de un gol revisaron el planteamiento de Beenhakker en San Siro. Ese giro fue su perdición. Entró Paco Llorente, un extremo veloz y experto en dañar los espacios. Beenhakker pensó que con esta apuesta, más <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1pjGIm-0zxw">Butragueño</a> y Hugo, podría atacar mejor las espaldas de las adelantadas líneas de Sacchi. Pero esto tuvo una fatal contraindicación: al meter a Llorente en lugar de Tendillo, Beenhakker recompuso a su equipo con una línea de cuatro atrás, un 4-3-3, y debilitó el mediocampo respecto a la ida. Aumentaron las distancias entre jugadores y el Madrid perdió escalones interiores, facilitando de esta manera el abrumador dominio posicional del Milan en ese sector. Sacchi, por su parte, apenas varió nada. La baja de Evani la cubrió con la entrada de Costacurta. No era un cambio natural, pero ese Milan explotó la universalidad de sus futbolistas como pocos otros equipos. Costacurta se emparejó con Baresi, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=O5f3KC0ywPw">Rijkaard</a> pasó de la defensa al pivote, y Ancelotti se trasladó a la izquierda para rellenar el vacío de Evani. El movimiento de Rijkaard, hasta entonces casi siempre central, junto a la eclosión de Costacurta en el partido contra el Madrid, acabaron por persuadir a Sacchi para que el holandés se asentara en el centro del campo. Esta decisión sería determinante para que el Milan alcanzará el techo de su fútbol en los meses posteriores. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi sabía que el Madrid debía marcarle un gol y que su rival tenía las armas suficientes para dominar la pelota. La Quinta era ya un equipo de prestigio y jerarquía europea, y Sacchi reconocía que era uno de los pocos conjuntos que podía discutirle el balón. Además, el Madrid estaba a un nivel elevado en esas fechas. Por eso Sacchi matizó varios aspectos de su plan inicial habitual y lo expresó en términos reactivos. Suavizó la presión adelantada de la ida y retrasó todo el bloque unos 20 metros, dándole espacio al Madrid para que lanzara el juego. Fue uno de los pocos partidos en los que Sacchi supeditó al rival su convicción de atacar posicionalmente todo el campo y reclamar la pelota y la iniciativa, aspectos que habían revolucionado la manera de entender el fútbol en Italia. Ni siquiera sus laterales, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wDsk4QvuG1A">Maldini</a> y Tassotti, sus dos principales armas exteriores casi siempre, cogieron el vuelo habitual. Esa noche, fue un Milán más calculador, algo embustero para conducir al Madrid a su trampa, y menos dominante. Por eso se hablaba antes de que el 5-0, pese al tremendo golpe que fue, se alejó de la <a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">pureza <i>sacchiana</i></a>. Realmente esa noche, el Milan iba a ser mucho más efectivo que avasallador. No obstante, pese a todo, a Sacchi la posesión nunca le despertó muchas inquietudes. Para él la posición era más importante que la posesión. </p>
<blockquote><p>La defensa lateral del Milan era una trampa en la que el Madrid no dejó de caer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El partido empezó aunque a los dos minutos se paró: el árbitro belga había olvidado el minuto de silencio por las 96 víctimas de Hillsborough. El Real Madrid jugó un sobresaliente primer cuarto de hora, empujado por Martín Vázquez y Míchel, y con <a target="_blank" href ="http://www.realmadrid.com/sobre-el-real-madrid/el-club/historia/jugadores-de-leyenda-futbol/manuel-sanchis-hontiyuelo?pid=4500014491453">Sanchís descolgándose</a> de la defensa para intentar generar superioridades en el medio.<span class="pullquote_right">El Milan empujaba al Madrid a las bandas, donde siempre salía vencedor en los duelos</span> Schuster daba fluidez y la pelota circulaba rápida. Un par de ocasiones de Míchel y Sanchis, y otro par de saques de esquina inclinaron el campo hacia la portería de Galli. Hasta que Gullit comenzó a trabajarle las subidas a Sanchis y, sobre todo, hasta que Ancelotti se sacó en el minuto 19 un zarpazo que decoró Buyo. La noche del portero gallego en San Siro fue impropia de unas semifinales de Copa de Europa. El gol de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z1rTHB1RBzk">Ancelotti</a> cambió el partido. El Madrid salía bien, controlaba la pelota, pero el juego lo controlaba el Milan. Su presión media, facilitada por la poca densidad del Madrid en el centro del campo, comenzó a carburar. Los españoles arrancaban el juego, pero cuando entraban en el hemisferio del Milan se encontraban con la realidad del muro <i>sacchiano</i>. Todas las líneas de pase interiores estaban taponadas; una defensa, conjugando presión, ayudas posicionales y armonía colectiva sin balón, que distinguió a aquel equipo y provocaba otra de sus señas de identidad: el desfiladero de la banda. El Madrid, como sufrían tantos otros equipos contra el Milan, moría en los flancos, rodeado casi siempre de tres rivales. Cerrándoles los pasillos internos y enjaulándolos, los italianos empujaban hacia afuera a los enemigos, donde los laterales, un mediocentro y el interior de esa banda organizaban verdaderas emboscadas con presión, anticipación o faltas. Lo que debido a la basculación del equipo aparecía como una invitación al paso del rival se convertía en todo lo contrario: en una zona fuerte, en la que el Milan robaba y catapultaba sus ataques. Al adversario solo le quedaba un respiradero para sobrevivir: dejar que la pelota se perdiera por la banda. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo gol de Milan <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HCkzggcc_rA">lo marcó Rijkaard</a> en otra de las variantes de su polivalente repertorio ofensivo: el balón parado. Un saque de esquina en corto continuó con un centro de Donadoni que el holandés martilleó con la frente. El tercero también brotó de las botas del enérgico italiano: bailó a Sanchís en la banda izquierda y se la puso a Gullit. Lo de Donadoni<span class="pullquote_left">Donadoni se convirtió en 1989 en uno de los jugadores con más relevancia en Europa</span> aquella primavera fue conmovedor. Entre abril y mayo de 1989, se alzó como el mejor jugador del momento en Europa. Muy infravalorado por el análisis histórico, Donadoni fue el mejor del Milan esa noche y en la final contra el Steaua pese a que Gullit y Van Basten marcaron dos dobletes. Donadoni jugó casi toda su carrera como interior derecho. Trabajador, buen regateador, gran pasador, decidido, intenso&#8230; Era un fiable competidor a quien Sacchi utilizaba, como fue aquel año y el anterior, también como acompañante de Ancelotti o Rijkaard en el medio, pasando Colombo, un clásico gladiador italiano que funcionaba casi siempre como un doble lateral, a la derecha. Donadoni fue el autor del quinto gol, levantándole el primer palo a Buyo con un disparo tras otro córner tocado en corto. Antes había marcado Van Basten el cuarto, uno de los goles que mejor expresó al Milan de Sacchi. En 24 segundos, desde el robo original, hubo siete pases e intervinieron siete futbolistas, dos de ellos dos veces en los momentos clave de la jugada. Recuperó Rijkaard una pelota de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6iG2RrncvHw">Martín Vázquez</a> en el círculo central. Apoyó en Ancelotti. Maldini recibió abierto en el perfil izquierdo y verticalizó hacia Van Basten. El Cisne recibió de espaldas y pasó a Donadoni. Toque corto a la incorporación de Costacurta. Y vuelve a aparecer Rijkaard con un envío medio, de 35 metros, a la cabeza de Gullit. El Ciervo era un continuador excelente: se la dejó mansa para que Van Basten, volviendo a la jugada que él había alimentado en su fase intermedia, dinamitara la escuadra. Fue una obra de arte, una muestra impecable de las virtudes y características ofensivas de ese Milán: movimiento, dinamismo, demarques de apoyo, desdobles interiores&#8230; cuando ese equipo activaba esa maquinaria era indefendible. </p>
<p style="text-align: justify">No había soluciones aún en el fútbol para contenerlo. Alternaba posesiones cortas con otras más espesas, imponía un ritmo trepidante, variaba del ataque posicional explotando las bandas al contragolpe tras robo avanzado&#8230; Y contaba también con el recurso en largo a Gullit o Van Basten, quienes se entendían a la perfección desde el aire. Nunca se había visto tampoco un equipo tan elástico y camaleónico en ataque. </p>
<p style="text-align: justify">En la segunda mitad, el Milan sí dominó la pelota y el juego. No generó demasiadas ocasiones, en realidad, primó toda la noche su eficacia, pero el espacio pasó a ser suyo ante un Madrid apabullado, sobrepasado por el manotazo que estaba encajando. Esos segundos 45 minutos fueron un prodigio táctico del Milan, circulaba más rápido, el continuo movimiento siempre generaba referencias próximas, los intercambios posicionales de dispararon. Ancelotti pasaba al medio, Donadoni a la banda derecha, Rijkkard subía arriba&#8230; Tras la lesión de Gullit, sustituido por Virdis, y el cambio de Colombo por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Gz53dTlvnMo">Filippo Galli</a>, el Milan agitó tanto sus piezas que impacta revisar como nunca, pese al aparente desorden, perdió las posiciones. Con Galli de central, Costacurta pasó al falso interior derecho (con Sacchi no había extremos, centrocampistas de banda puros, sino interiores que actuaban de afuera adentro), Ancelotti y Donadoni se intercambiaban en la izquierda, Rijkaard también buscaba la banda derecha, permutando con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NS_I8wi5SXA">Costacurta</a>&#8230; una sinfonía de juego con y sin balón. El Madrid intentaba buscar los espacios a la espalda de los mediocampistas como se había esforzado durante todo el partido, pero si lo conseguía moría donde siempre: el feroz achique de la defensa, en la anticipación o el fuera de juego. </p>
<p style="text-align: justify">Sacchi entendía la línea de cuatro centrocampistas como una lona de seguridad de sus cuatro zagueros. Cada uno de ellos estaba protegido por delante: Colombo guardaba de Tassotti, Ancelotti de Maldini, Donadoni de Maldini y Rijkkard de Costacurta. En teoría, siempre fue al revés: los defensas socorriendo a los medios.<span class="pullquote_right">El AC Milan provocó que la regla del offside cambiara el fútbol</span> Pero esta era la magia del Milan: atacaba defendiendo. Esto fue una  <a target="_blank" href ="http://misterdato.wordpress.com/2008/05/30/sacchi-el-milan-y-el-fuera-de-juego/">aportación decisiva</a> para la evolución del fútbol. La presión pasó a utilizarse también como una herramienta ofensiva. Los cuatro defensas del Milan estaban tan compenetrados que lo que parecía un mecanismo arriesgado -que lo era, pues de los pocos goles que encajaba ese equipo varios procedían de un fallo en la salida zonal- lo hacían sencillo y reflexivo. Por primera vez, los centrales eran más inteligentes que los delanteros que les atacaban. Baresi alzaba el brazo y ordenaba un empuje masivo (hasta cuatro futbolistas a la vez) al rival con la pelota. Esa agresividad, esa opresión y reducción de espacios condenaba al otro equipo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xRCHs9nfyMY">al continuo fuera de juego</a> (entonces, existía el off side posicional). La línea defensiva estaba milimétricamente ajustada y armonizada, con los hombres a la distancia exacta, y dibujando un tímido arco en los laterales. Solo estaba perfectamente en línea cuando el rival atacaba por el centro. Todo el equipo la tenía como referencia de organización. El Milan fue también revolucionario porque pasó a jugar en los poco más de 25 metros que había entre Baresi y Van Basten. El capitán adelantaba la línea a la vez que el holandés lanzaba la presión muy arriba. A sus espalda, quedaba tejida una tela de araña. Pero cuando el Milan empujaba delante debía hacerlo con velocidad, sorpresa y precisión para robar: entonces se permitía la cesión al portero. Había que ser muy certero en la recuperación para evitar que el rival cogiera aire con su guardameta y le atacara rápido la espalda. </p>
<p style="text-align: justify">El último cuarto de hora del 5-0 fue una exhibición de Baresi, cruzándose el campo con una eliminatoria con 6-1 y dominando en algunas acciones la frontal del área del Madrid. El partido acabó con la certeza de que había nacido un nuevo dominador europeo. El trabajo estresante de Sacchi daba el paso decisivo hacia su exaltación. Fue una victoria que lo reforzó en Italia, donde el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">periodista Gianni Brera</a> seguía viéndolo como un intruso en el juego defensivista, pero sobre todo conquistó a sus jugadores después de año y medio en los que, pese a la Serie A conquistada, el equipo y Sacchi pasaron momentos difíciles, como la eliminación en la UEFA contra el Espanyol. Fue un Milan fabricado desde el sufrimiento.</p>
<blockquote><p>El método de Sacchi era tan excéntrico como inabarcable para los propios futbolistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nada mejor que las anécdotas para explicar las obsesiones de Sacchi, sus manías metódicas, su tesón táctico y su ansiosa didáctica. Desde su llegada en 1987, se esforzó por trasladar al Milan las bases con<span class="pullquote_left">Los entrenamientos de Arrigo Sacchi podían llegar a durar 7 horas</span> las que había construido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=J9bsewaPWE4">el innovador Parma</a> que le había dado la fama en Italia. Al llegar, se sabía tan agotador y cargante que le suplicó dos meses de tregua a la plantilla. A Baresi lo empachó de VHS con los mecanismos de Signorini, el libero en línea que había creado en Parma. Después de concluir su primera concentración de temporada con Sacchi, el portero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=onPOlhKjDoM">Giovanni Galli</a> se acostó en su casa, pero era incapaz de atar el sueño. Su mujer le preguntó: <i>“¿Qué ocurre, Gio?”</i>. Y respondió: <i>“Estoy pensando que mañana debo volver a verle”</i>. Solo era el portero&#8230; Con Arrigo, había sesiones de entrenamiento de siete horas, con un chorro teórico saliendo de su garganta como la lava de un volcán. Para trabajar su mejor obra, la perfección de las líneas de defensa y centro del campo, Sacchi fue más allá de lo normal: unía a los jugadores con cuerdas. Así mantenía las distancias ideales entre posiciones. La concentración la pulió con otro novedoso ejercicio. Alistaba sobre su sector a los cuatro defensas y entregaba petos de diferentes colores cada uno al resto de jugadores. Luego, ordenaba a todos ellos que fueran a la carrera hacia la zaga. Sacchi gritaba un color concreto y cada defensa debía reaccionar con la suficiente atención y rapidez en medio de esa oleada cromática para llegar el primero al atacante señalado por el técnico. </p>
<p style="text-align: justify">Su obsesiones no descansaban. En una ocasión conoció que Andrea, el bebé de Donadoni, había enfermado. Encontró la excusa oportuna para telefonear a su poliédrico centrocampista. La conversación fue más o menos así: <i>“Ey&#8230; hola Roberto. ¿Cómo está el niño? ¿Y tu esposa? Cualquier cosas que necesitéis, no dudéis en avisad. Contad con el club y conmigo&#8230;”</i>. <I>“Gracias señor Sacchi, no se preocupe”</i>, o algo así debió de contestarle <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2e4umx_mzbc">Donadoni</a>. <i>“No. Insisto. Cualquier cosa necesaria para el niño&#8230;”</i>. <i>“No, no, estamos bien”</i>. Y entonces, arrancó Sacchi: <i>“Por cierto Roberto, quería comentarte que en el próximo entrenamiento voy a trabajar la presión en el sector derecho del centro del campo. Necesitaría que&#8230;”</i>. O como Sacchi aprovechaba las pizzas de la cena de la plantilla para componer un terreno de juego, donde las olivas ejercían de futbolistas. O como más de una vez en el parking de Milanello matizó algún detalle táctico dibujando sobre el vaho de las ventanillas de un coche. </p>
<p style="text-align: justify">En sus primeros días en Milan, el mensaje de Sacchi no terminaba de romper la resistencia al cambio de sus jugadores ni imponer su cultura colectiva y táctica. Entre los incrédulos figuraban <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5JgR0DCHXuY">Gullit</a> y Van Basten. El entrenador los retó. Les dijo que eligieran a ocho compañeros más, es decir, un equipo de diez para enfrentar a su elección: cinco futbolistas, el portero Giovanni Galli y los defensas Tassotti, Filippo Galli, Baresi y Maldini. La apuesta consistía en que, durante quince minutos y atacando libremente, la selección de Gullit y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KysjEyRsZ_k">Van Basten</a> debía hacerle al menos un gol a un portero y cuatro defensas organizados y coordinados. No lo consiguieron. Diez futbolistas al ataque desordenado no superaron a cinco estructurados y supervisados por Sacchi. El pequeño calvo de las Rayban de espejo sonrió como un demonio: había convencido a sus dos estrellas. </p>
<blockquote><p>A partir de ese Milan, que comenzó en el 5-0 al Madrid, nada fue igual en el fútbol europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Milan de Sacchi, desde ese 5-0, modificó los fundamentos del fútbol. Impulsó numerosos cambios, aunque varias de sus novedades fueron relativas. El 4-4-2 fue revolucionario únicamente en Italia. La zona<span class="pullquote_right">Nadie había controlado los espacios en el fútbol como Arrigo</span> ya la había desarrollado la escuela soviética de Maslov y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/dinamo-de-kiev-blokhin-lobanovskiy/">Lobanovskiy</a>, y la escuela holandesa de Michels. También estas dos corrientes habían avanzado los primeros sistemas de presión. Pero, a diferencia de Sacchi, fue una presión individual. Sacchi la convirtió en una operación colectiva. En lugar de tener más que ver con lo atlético, se basaba en los psicológico. Pasó a ser realmente un concepto táctico. Sacchi también sublimó la noción de sistema unida a la noción de estilo. Puede decirse que los modelos de juego nacieron con él tal y como se conocen hoy. Con Sacchi el fútbol pasó a tener cuatro referencias: el balón, el rival, el compañero y el espacio. Este fue el gran legado del italiano, además de potenciar el carácter colectivo del juego, donde las once individualidades pertenecían a una misión coral. Nadie hasta <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/videohub/video/clipDeportes?id=1746181">Sacchi</a> había controlado los espacios así. Los futbolistas sin balón pasaron a cobrar tanta relevancia como los jugadores con la pelota. La cultura del movimiento se desencadenó. Las posiciones alcanzaron toda su dimensión, como relación entre hombre espacio y balón. </p>
<p style="text-align: justify">Por todo esto fue histórica la obra de Sacchi, porque con él nacieron los Equipos, con mayúscula, y porque muchas de las facetas inventadas por otros nadie las hizo funcionar como el italiano. El éxito de Sacchi no residió en las copas, de hecho, su carrera de triunfos se limita a sus cuatro años en el Milan, sino en su herencia y en algo asombroso: Sacchi derrotó al fútbol mismo, obligando a cambiar sus reglas, como ocurrió con el fuera de juego posicional. Y, por supuesto, lo logró porque tenía enormes futbolistas. A su equipo se le conoció como el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-milan-napoles-maradona-baresi-sacchi-gullit/"><i>«Milan de los Holandeses»</i></a>, pero en realidad era el <i>«Milan de los Italianos»</i>. Van Basten, Gullit y Rijkaard eran el talento, la fantasía y la calidad de ese equipo. El factor desequilibrante. Pero los italianos, Ancelotti, Donadoni, Baresi, Maldini, Evani, Costacurta&#8230;, eran la fuerza de la determinación, el alma del equipo, enérgicos, intensos, disciplinados, motivadores&#8230; Auténticos inmortales. </p>
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		<title>La fiebre del oro</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Aug 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta<span id="more-84312"></span> que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Falcao</a>, James Rodriguez, Willian, Moutinho, Higuain, Isco, Cavani, Neymar, Navas, Negredo, Soldado, Götze, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/thiago-por-que-se-va-bayern-munich/">Thiago</a>, Mkhitaryan y alguno más nos ha retrotraído a los de mi generación a aquellos veranos de finales de los 90. A los de <i>“La Liga de las Estrellas”</i>. Desgraciadamente, el mercado de la Liga Española no ha sido el más activo en el ámbito de los supertraspasos –Madrid y Barça aparte, claro-, ya que nuestro fútbol, como el país, no pasa por sus momentos más boyantes.</p>
<p style="text-align: justify">Este verano de 2013 recuerda bastante al que vivió la Serie A en 1992. Fue aquel un mercado de traspasos –el tan famoso calciomercato- vivo, salvaje, con nuevos ricos entrando en escena, con grandes clubes acumulando talento de manera casi obscena y con algunas entidades que nada tienen que ver con esta bendita locura –la Iglesia, la clase política- protestando por los dispendios desde sus púlpitos dorados. Fue hace 21 años, pero suena increíblemente actual.</p>
<blockquote><p>Sólo grandes figuras o condiciones muy concretas movían traspasos enormes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La evolución del precio de los fichajes ha sido siempre difícil de argumentar, pero cuando uno echa un vistazo a la lista de los <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/World_football_transfer_record">traspasos más caros de la historia</a> en su momento va a encontrar tres pautas bien fáciles de ver. Hasta los 50, la cosa se mueve en Inglaterra, donde el fútbol profesional lleva cuerpos de ventaja. Con el crecimiento económico de la posguerra, Italia se convertirá en la referencia durante otros 40 años y actualmente los récords están ligados a la aparición de grandes magnates dispuestos a invertir dinero en sus nuevos juguetes/pasatiempos/pasiones: sus clubes de fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los 50 hay dos movimientos que revolucionan el mercado internacional. Dos grandes figuras sudamericanas cruzan el Charco –recordemos, algo no tan común como la gente piensa- para venir a Italia. El primero es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a>, interior de clase mundial, campeón con la Celeste en la Copa del Mundo de Brasil, héroe de Peñarol y uno de los mejores jugadores del orbe. Tras el Mundial suizo empezará a jugar con el Milan, donde dejará un magnífico recuerdo y numerosos éxitos. Fue capital en un excelente conjunto rossonero a finales de la década. Su record estará vigente tres años hasta que la Juventus, hambrienta de gloria nacional y europea, firma a la más rutilante figura del fútbol argentino. El líder de los Carasucias, un diablo de cuerpo desproporcionado y talento más absurdo aún, campeón de América y futuro Balón de Oro: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No será hasta el 61 cuando el tercer grande de Italia, el Inter, entre en el juego. El presidente Moratti busca consolidar a su equipo como referencia en el Calcio y firma a Helenio Herrera del Barcelona. El Mago, se traerá consigo a su hombre de confianza, un centrocampista sobre el que edificará su obra maestra. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luís Suárez</a> rompe todos los récords, supera en un 70% el coste del fichaje de Sívori y será durante más de 10 años el hombre más caro del fútbol español. El Inter paga el equivalente a 25 millones de pesetas. Sólo para hacerse a la idea de la enormidad de su fichaje, hay que decir que el anterior récord español lo tenían los 6 millones que el Barcelona había pagado al Athletic de Bilbao por Jesús Garay, defensor central indiscutible de la selección española y que dará nombre a una tribuna de San Mamés ampliada con el dinero de su traspaso.</p>
<p style="text-align: justify">La constante lucha entre los grandes italianos hará que poco a poco los precios vayan subiendo a lo largo de los 60. A comienzos de la década de los 70, el Barcelona rompe todos los récords para fichar a Johan Cruyff. Se acerca al millón de libras y prácticamente<span class="pullquote_right">Cerrar el mercado disparó los precios en el Calcio se los setenta</span> dobla al montante que llevó al delantero de la selección azzurra Pietro Anastasi a la Juventus procedente del Varese. Parecía una marca destinada a durar, pero el cierre de fronteras en la Serie A provocó un aumento del precio de los fichajes. Con la imposibilidad de fichar jugadores extranjeros de calidad, los equipos italianos se enzarzan en luchas feroces por conseguir a los mejores talentos nacionales. Así es como se entiende que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-BTQ6KefQRk">Giuseppe Savoldi</a> costase 1.25M de libras, más que Cruyff, más que Netzer y Breitner combinados. Savoldi era un buen delantero de la Serie A, ídolo del Bolonia, pero no era un jugador de clase internacional. Mercado pequeño, poca oferta y mucha demanda. Y además goleador, lo más escaso en el Calcio. Savoldi valía <i>lo que quisiese</i> el Bolonia. Y si Savoldi costaba eso, cómo nos va a extrañar que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T-gvKLZmnUw">Paolo Rossi</a> –incluso un Rossi de 1976- lo superarse. Mismas condiciones de mercado, más nivel.</p>
<blockquote><p>Los 80, la década prodigiosa y el camino hacia el año 92.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la llegada de la nueva década, la Serie A reabre sus fronteras a los extranjeros y, a pesar de que los inicios de los 80 son difíciles en los futbolístico –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=02Xea7U5yFM">Totonero</a>-, tras el victorioso Mundial del 82, la Serie A explota. Hay dinero, hay prestigio y hay un país loco por el fútbol. Los mejores jugadores del mundo peregrinan a Italia que convierte su campeonato en, básicamente, la NBA del fútbol. No eras nadie si no jugabas en Italia. La Serie A marcaba si eras un jugador de clase mundial o sólo uno bueno. Traspasos altos, sueldos generosos e incluso clubes pequeños que pueden competir económicamente con los gigantes del país. La limitación de extranjeros a sólo dos por equipo es un acierto. Todos los grandes jugadores quieren ir al mejor campeonato, al que tiene los mejores sueldos, pero no hay sitio para todos en los mejores equipos. Así que eso le abre las puertas a los más humildes. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iRUYn0iICsQ">Zico</a> juega en el Udinese, Sócrates y Passarella en la Fiorentina, Dirceu en el Avellino, Briegel y Elkjaer en el Verona y, sobre todo, Diego Armando Maradona va a Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">Los partenopeos rompen, destruyen, el record que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Maradona</a> tenía en su pase de Boca al Barcelona -3 millones de libras, 800 millones de pesetas-. Pagan 5 millones por el mayor talento del mundo en 1984. Las cifras son muy grandes, pero comprensibles. Se paga por el mejor, por alguien que es especial, por ese jugador que te hará ir al siguiente nivel. </p>
<p style="text-align: justify">El dinero sigue fluyendo por Italia más que por ningún otro país. En España, por ejemplo, sigue siendo muy raro un fichaje de millón o millón y medio de libras. Sin embargo, nadie se acerca al precio de Maradona. Además, pasado 1986, Diego adquiere una categoría mítica que hace que pagar por un jugador más que por D10S se antoje difícil. Pero en 1987, Silvio Berlusconi,<span class="pullquote_left">El fichaje de Ruud Gullit por el Milan trasciende más allá del tema futbolístico</span> un hombre que no conocía las palabras presión o difícil, el hombre más exitoso de Italia en ese momento decide dar el golpe de efecto que necesita su moribundo Milan para reverdecer laureles pasados. Berlusconi paga 6 millones de libras por Ruud Gullit, un holandés nacido en Surinam, capaz de jugar en 6 ó 7 posiciones, físicamente superior al 99% de jugadores del planeta, y con una calidad y un carisma que se venden solos. Será la primera pieza de su Milan de leyenda. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MijEYSGWR7o">Gullit no solo triunfa dentro del campo</a>, donde será Balón de Oro, sino también fuera. Se convierte en un icono deportivo y social. Una de las imágenes definitiorias de esa década mágica del Calcio es la de los aficionados yendo al campo disfrazados de Gullit. El <i>«Tulipán Negro»</i> es, además del más completo futbolista del mundo, una marca. Gullit canta reggae, es comprometido con muchas causas sociales, anuncia coches, viste Lotto, bebe Gatorade, es simpático, cautiva al público con manera de hablar italiano y, sobre todo, gana. Y ganar es lo que más les gusta a todas las familias que, en ese momento, controlan, son dueñas y viven para sus equipos de Serie A. Los Agnellis, Berlusconis, Mantovanis, Ferlainos, Violas, Pellegrinis y demás querían sus Gullits y, en la víspera del Mundial de Italia, el que debía representar toda la grandeza de la capital mundial del fútbol, estaban dispuestos a pagar por ello.</p>
<p style="text-align: justify">Los Agnelli lo encontraron rápido. Joven, habilidoso, con un futuro brillante, e italiano. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rXJxJ6X29RE">Roberto Baggio</a> firmó por la Juve en las vísperas de sus noches mágicas en el Mundial. 8 millones de libras para la nueva figura del país y el hombre que debía hacer retornar a la Juve a la senda victoriosa perdida tras la retirada de Platini. Lo consiguió en buena parte. La primera mitad de los 90 es la era de Baggio, que conduce a la Juve a éxitos europeos –Copa UEFA- y le dará a los bianconeri el tan ansiado Scudetto en el año 95. Y a nivel personal se convertirá en absoluta referencia para todo el país y en Balón de Oro en 1993. ¿Qué tienen en común todos estos recordman? Todos triunfaron y colmaron, en mayor o menor medida, las expectativas generadas con sus fichajes. Todos justificaron su caché y su fama dentro de sus posibilidades. Eso es algo que cambiará en el verano de 1992.</p>
<blockquote><p>1992: el año que cambió para siempre el calciomercato.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 92 supone la entrada en una nueva era para el mundo del fútbol. Mientras Barcelona disfruta de sus Juegos Olímpicos y vive todavía la resaca de ver al Barça campeón de Europa por primera vez; mientras el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kNCXTCtvcLQ">Sao Paulo de Telé Santana</a> hace su primer cameo por tierras europeas aplastando a Real Madrid y al propio Barcelona avisando de lo que vendrá en el futuro; mientras Europa se preparaba para la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que cambiaría para siempre las relaciones intracontinentales –e indirectamente en 1996, las futbolísticas, via Jean Marc Bosman-; los clubes italianos se preparaban para una nueva temporada en la mejor liga del mundo. Entraba en vigor la regla de la <i>“cesión”</i>, que haría cambiar también la manera de jugar al fútbol, el marcaje al hombre era cada vez más escaso y el pressing y el Sacchismo seguían en boga.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve iniciaba su enésimo asalto al Scudetto firmando a <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=4wkbPX6u1qQ">Andy Möller</a> -3 millones de libras- y David Platt, figura del Mundial italiano y de la última liga inglesa por 6.5 millones. Se unían así a Köhler y Julio Cesar como el cuarteto de extranjeros de los bianconeri. Además, reforzarían el medio campo con Dino Baggio -7 millones- y la delantera con Fabrizio Ravanelli -2 millones-. Faltaba aún el golpe final.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter, por su parte, decía adiós a su triunvirato alemán y a la herencia de Trapattoni, y renovaba su equipo con Matthias Sammer -6 millones-, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKo5d35GypU">Ruben Sosa</a> -6 millones-, Totó Schillaci -2 millones-, además del experto Luigi de Agostini, el prometedor <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CZUikw86eAI">Igor Shalimov</a> y el racial Antonio Manicone. Pero el golpe del mercado interista fue el fichaje del goleador de moda en el continente. Por 7 millones de libras fichaba al Bota de Oro europeo Darko Pancev, un jugador que fracasará estrepitosamente en el Calcio. Como vemos, los grandes ya rondaban peligrosamente esos 8 millones de Baggio, que seguía siendo el récord. Y ninguno de esos jugadores estaba cerca de ser el mejor del mundo. El mercado estaba cambiando, y si querías especialistas que complementases a tus figuras, tenías que pagarlos. Por decirlo de otro modo: te costaban casi tan caros los cuchillos de cortar jamón, como el propio jamón cinco jotas con el que querías impresionar a tus invitados.</p>
<p style="text-align: justify">Entre los aspirantes a subir un escalón también circulaba el dinero abundantemente. Los Cecchi Gori, ambiciosos propietarios de la Fiorentina, complementaban con Effenberg -4 millones-, Ciccio Baiano -2 millones-, Brian Laudrup -5M- y Fabrizio di Mauro -4 millones- al ya ídolo florentino Batistuta y al siempre irregular –por no decir decepcionante-<span class="pullquote_right">La marcha de Detari al Olympiakos adelanta parte de lo que ahora es el mercado estival</span> Diego Latorre.  El Parma se hacía con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sGyfkZJGE9U">Faustino Asprilla</a> y la Roma con Caniggia. El recién ascendido Ancona, por su parte, firmaba al centrocampista húngaro Lajos Detari, que venía de jugar muy bien en el Bolonia. Detari, considerado el último gran talento salido de Hungría, había sido portada de los medios internacionales en 1988, cuando firmó su traspaso desde el Eintracht de Frankfurt al Olympiakos griego por el equivalente a 8.5 millones de euros, por entonces, el tercer mayor traspaso de la historia, tras Maradona y Gullit. No sólo eso, sino que además fue el jugador mejor pagado del mundo. Fue un movimiento que se salía de la <i>“lógica”</i> del mercado en aquellos momentos, pero que, sin embargo, anticipaba lo que vendría en el futuro. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZnUm25F1XVg">Detari</a> era un excelente centrocampista y el nuevo multimillonario dueño del club griego quiso tener a su figura al precio que fuera. Algo que nos parece muy común hoy en día, y que nos hace pensar en casos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/proyecto-anzhi-kerimov-roberto-carlos-etoo-hiddink-willian/">como el del Anzhi ruso</a>. Por dar un ejemplo más concreto, el caso Detari sería muy parecido al caso Hulk. Jugador muy bueno, pero no superélite mundial, pero que es lo máximo que tiene al alcance un club rico y que quiere crecer. Detari fue un poco Marty McFly, y en 1988 le dejó ver al mundo cómo sería el fútbol en 2013.</p>
<p style="text-align: justify">Como estamos hablando de nuevos ricos, tan en boga en nuestro fútbol de jeques y rusos que inyectan enormes cantidades de dinero en clubes de segunda fila, debemos hacer referencia a que el verano del 92 es el momento en que hace acto de presencia en el calcio Sergio Cragnotti, el agresivo empresario que llevará la manija de la Lazio durante más de una década y que conseguirá poner al club romano en un primer plano europeo. Al final de su mandato, además de un club en un estado económico ruinoso, habrá dejado a una Lazio con experiencia en varias finales europeas y títulos italianos. En 1992 reforzará a su club con grandes jugadores y la clara intención de ser, al menos en principio, el primer club de Roma. Llegan <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x04B4qfqP0o">Paul Gascoigne</a> -5.5 millones-, Aron Winter -3 millones-, Beppe Signori -4 millones-, Thomas Döll -3 millones- y Giovanni Stroppa. La Lazio inmediatamente se situará ente los mejores conjuntos italianos y Signori será el capocannoniere del calcio durante tres años consecutivos. Un modelo que, seguramente, no disgustaría al señor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Dmitry Rybolovlev</a>, dueño del Mónaco.</p>
<p style="text-align: justify">Ante este aluvión de fichajes, los clubes más humildes, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EK6cnByELQU">milagroso Foggia de Zdenek Zeman</a> vieron como sus mejores jugadores se iban a otros equipos y tuvieron que reconstruir sus plantillas. Afortunadamente para los diablos, la jugada les salió bien. Vendieron a Codispoti y Matrecano a Atalanta y Parma respectivamente, y se deshicieron de su delantera que había causado sensación el año anterior: el extremo derecha Francesco Baiano se fue a Florencia, el delantero centro Signori a la Lazio y el extremo izquierda Roberto Rambaudi a Bérgamo para jugar con el Atalanta. El Foggia, a pesar de las pérdidas, se salvó del descenso en la temporada 92-93. Crear, vender y reconstruir, el pan de cada temporada para muchos equipos modestos.</p>
<blockquote><p>Berlusconi, el Milan de los Invencibles y el record mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como habíamos dicho anteriormente, los traspasos de ese verano del 92 se acercaban peligrosamente a las cifras de aquel de Roberto Baggio que marcaba el tope histórico en la materia. Berlusconi, aquel que había roto el mito de Maradona con su fichaje de Gullit, estaba, cinco años después, en la cima del mundo. Había construido el equipo más fuerte del planeta, ganado<span class="pullquote_left">Sacchi y Fabio llevaron al Milan a las cotas más altas de su historia</span> todo lo ganable y además con un estilo innovador y que causaba admiración en todo el mundo del fútbol. Pero un año antes había perdido al arquitecto de ese equipo faraónico, Arrigo Sacchi, que se había embarcado en la aventura de ser seleccionador italiano. El hombre encargado de llevar a cabo la pequeña transición tras Sacchi fue un conocido de la casa, Fabio Capello, que no sólo no tuvo problemas sino que ganó el Scudetto de una manera absolutamente aplastante. Había nacido el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=57NhozjPhps"><i>«Milan de los Invencibles»</i></a>. En 1992 los rossoneri tenían una de las mejores plantillas de todos los tiempos, con la inigualable línea defensiva creada por Sacchi –Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini-, como base del equipo, y con los tres holandeses siendo su columna vertebral. Y obviamente, también seguían los Donadoni, Albertini, Evani o Massaro. Sebastiano Rossi estaba en la puerta y su suplente era el también fiable Antonioli, los veteranos internacionales Fernando de Napoli y Aldo Serena eran lujosas opciones de rotación y hasta los últimos hombres del banquillo como Filippo Galli o Stefano Nava eran jugadores que podían ser titulares en otros equipos de la parte alta de la Serie A. Y además estaba el joven Marco Simone, de quien se esperaba mucho en el futuro para jugar en la delantera. </p>
<p style="text-align: justify">Capello había decidido innovar y crear un sistema de rotaciones que le permitiría mantener frescos a todos sus jugadores y poder alinear equipos que no se resentirían de las bajas. A comienzos de verano contrató a Stefano Eranio, un hombre que podía ocupar cualquier posición en la derecha y que era visto como un fantástico recambio para Tassotti y Donadoni.<span class="pullquote_right">Berlusconi quiso fichar a Papin, Savicevic y Boban pese a tener a los tres holandeses</span> Llegaría a ser internacional. Tal era la ambición del equipo que incluso se olvidaron del límite de 4 extranjeros de la Serie A. Los holandeses ocupaban las tres obvias plazas de jugadores no nacionales en el once titular, pero como ese concepto ya no existiría para Capello, Berlusconi buscó al cuarto mejor del mercado. Lo encontró en el Balón de Oro de 1991, el gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OgTMXQ2mtfA">Jean Pierre Papin</a>, uno de los más temidos cazagoles del último lustro en Europa y la gran figura de la selección francesa. Y Don Silvio lo volvió a hacer. Diez millones de libras y el record de Baggio había caído. No era el mejor jugador del mundo, pero sí era élite mundial en su puesto. Con sus cuatro extranjeros ya fichados, Belusconi compró a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hriHFA1nv1s">Dejan Savicevic</a>, gran figura del Estrella Roja y del fútbol yugoslavo, por 9.4 millones y a Zvonimir Boban, otra luminaria del fútbol balcánico, que vuelve tras estar cedido en el Bari y había sido comprado el año anterior por 7 millones. Así pues, este Milan tenía 6 extranjeros, que entraban y salían libremente de la convocatoria y del once titular, no permitiendo que lesiones como la de Van Basten o baja forma como la de Gullit afectasen al rendimiento del equipo. El sistema fue un éxito y el Milan ganó la liga sin despeinarse, y arrasará en la Champions League ganando todos sus partidos hasta la final, donde sufrirá una increíble derrota contra el Marsella.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que no contaba Berlusconi era que su récord durase tan poco. Pocas semanas después del traspaso de Papin, la Juve daba el último retoque a su plantilla añadiendo a un jugador de prestigio. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TBBONHmA1Ks">Gianluca Vialli</a> dejaba la Sampdoria tras un largo culebrón –ya incluso cuando jugó la final de Wembley se sabía que era su último partido-, y firmaría con el club turinés. Era un jugador adorado en Italia, cuya etapa en la selección había quedado atrás por discrepancias con Sacchi pero al que todo el mundo seguía considerando el mejor delantero del país. Se separaría de Mancini, pero se uniría a Baggio, y el montante de la operación fueron 12 millones de libras que lo convertían en el jugador más caro del mundo. Una vez más, no era el mejor jugador, pero sí era un top de su posición y, sobre todo, un jugador con cartel en el mercado más importante del mundo. </p>
<p style="text-align: justify">La escalada de precios y la cantidad de dinero gastada en este verano loco ya empezaba a levantar ampollas en ciertos sectores de la sociedad. Incluso el Papa se quejó de ello, calificándolo de obsceno. No nos imaginamos cuál sería la reacción de <i>Su Santidad</i> cuando poco después de que Vialli llegase a Turín, el Cavaliere Berlusconi, emperrado en tener al más caro, al más famoso y al más de moda en su todopoderoso equipo, pagó un millón más por Gianluigi Lentini de lo que había pagado la Juve por la gran figura de la Sampdoria.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vc9ZqqI-rsw">Gianluigi Lentini</a>. La estrella ascendente del Torino, un extremo habilidoso, rápido, con estilo. Un tipo moderno, un guaperas, ¿por qué no decirlo? El jugador de moda de la liga más grande del mundo. El que iba a desbancar a Roberto Baggio de su pedestal. Suena bastante familiar. 13 millones de libras que se mantendrán como récord hasta que el Newcastle pague 15 por Shearer cuatro años después y la sentencia Bosman y el dinero de las televisiones acaben por revolucionar el fútbol y con él, los traspasos. Cuatro años en los que habrá también miedo a pagar una cantidad pantagruélica por un jugador, ya que ni Papin ni, sobre todo, Lentini triunfarían plenamente en el Milan. El francés suplió bien a Van Basten durante sus lesiones, pero salió por la puerta de atrás hacia Munich. El italiano tuvo un accidente de coche y nunca volvió a ser el mismo del Torino. Aparecía el fantasma de lo extradeportivo y estaría bastante vigente durante unos cuantos años.</p>
<p style="text-align: justify">En 2013 no creemos en fantasmas. Por lo visto.</p>
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		<title>La defensa, el gran lastre del nuevo Milan</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Jul 2013 02:00:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[esde hace un par de años, el proceso de renovación en un histórico del fútbol europeo como el Milan es un hecho. El estado de estancamiento en el que se encontraba el equipo, unido a la crisis económica que tantas decisiones influye en el fútbol actual, han dado lugar a un rejuvenecimiento de la plantilla. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>esde hace un par de años, el proceso de renovación en un histórico del fútbol europeo como el Milan es un hecho. El estado de estancamiento en el que se encontraba el equipo,<span id="more-77902"></span> unido a la crisis económica que tantas decisiones influye en el fútbol actual, han dado lugar a un rejuvenecimiento de la plantilla.</p>
<blockquote><p>El Milan insiste en reforzar la parcela atacante pese a su mediocre defensa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La pérdida de nivel en el equipo ha sido evidente. Sin embargo, gracias a la llegada de un jugador como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/analisis-fichaje-balotelli-milan-elshaarawy-boateng-robinho/">Mario Balotelli</a> y la explosión de El Shaarawy, amén de la aportación de Boateng y el nuevo capitán Montolivo, el equipo se clasificó para Champions League en 3ª posición del campeonato. Sí, todos jugadores atacantes.</p>
<p style="text-align: justify">Porque en defensa, la situación del Milan es alarmante. Un equipo donde en los últimos 20 años han liderado la retaguardia, convirtiéndola en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-milan-napoles-maradona-baresi-sacchi-gullit/">una de las más temibles de Europa</a>, jugadores como Baresi, Maldini, Costacurta o Nesta, ve como en la actualidad esa tremenda fiabilidad defensiva es cosa del pasado.</p>
<blockquote><p>El AC Milan se centra en el ataque antes que en defensa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cinco centrales  forman actualmente en la plantilla del equipo rossonero. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-mala-presion-milan-barcelona-champions-league/">Philippe Mèxes</a>, cuyas numerosas lagunas defensivas y fallos de concentración lastran al equipo; Cristian Zapata, que desde su paso por España no ha recuperado su buen nivel mostrado en Udine; Cristian Zaccardo, discreto central reconvertido, campeón del mundo en 2006 que apenas jugó 45 minutos la temporada pasada; un curtido y polivalente central de tercera fila como Daniele Bonera; y la incógnita del nuevo fichaje, destacado en el último Sudamericano U20, pero procedente de la segunda división colombiana, Jherson Vergara.</p>
<blockquote><p>Los centrales rossoneri no son de primera línea internacional</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En los laterales la situación no es mucho más positiva, con el correcto pero sin alardes internacional Abate, el discreto Antonini o Kevin Constant, mediapunta en el Chievo reconvertido a lateral izquierdo durante la última temporada. Solo la ascensión de Mattia De Sciglio, titular durante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/analisis-espana-italia-semifinal-confederaciones/">la Confederaciones</a> con la <i>Nazionale</i> a sus 20 años, que presumiblemente será el gran lateral del futuro rossonero y de la selección, otorga algo de luz a esta parcela.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a este panorama desolador, las intenciones de mercato del Milan continúan dirigiéndose a la zona atacante, con la incorporación de la talentosa promesa Saponara, o negociando con jugadores como el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/analisis-italia-japon-confederaciones-partido-historico/">japonés Honda</a> o el serbio Ljajic. Mientras, si no hay refuerzos, el equipo tendrá que soportar con esta mediocre defensa, con la que difícilmente el Milan, pese a su gran poderío atacante, podrá optar a plantarle cara a la Juventus en Italia y reverdecer viejos laureles en Europa.</p>
<p><a target="_blank" href ="http://www.spherasports.com/noticia/la_defensa_el_gran_lastre_del_nuevo_milan#.Uexc_Y2ZXZq"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/07/sphera460.jpg"/></a><br />
&#8211;<br />
<a target="_blank" href ="http://www.spherasports.com/noticia/la_defensa_el_gran_lastre_del_nuevo_milan#.Uexc_Y2ZXZq">La defensa, el gran lastre del nuevo Milan</a>, escrito por <a target="_blank" href ="https://twitter.com/EnriqueJulian23">Enrique Julián Gómez</a></p>
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		<title>El robot, el Diego, Franco y su defensa</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Apr 2013 01:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l Milan de Sacchi nunca me acerqué por sus títulos. Tampoco por su revolución táctica, por más que me dijeran que cambió la esencia del juego. A ese Milan de los holandeses llegué, como a tantas otras cosas del balón, por Maradona. La rivalidad entre Nápoles (en adelante “Napoli”, para meternos un poco más en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>l Milan de Sacchi nunca me acerqué por sus títulos. Tampoco por su revolución táctica, por más que me dijeran que cambió la esencia del juego. A ese Milan de los holandeses llegué, como a tantas otras cosas del balón, por Maradona.<span id="more-61942"></span> La rivalidad entre Nápoles (en adelante <i>“Napoli”</i>, para meternos un poco más en el papel) y AC Milan es la historia de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OYvNUBjV13U">las bravatas de Diego</a> contra el equipazo lombardo. La de la revolución napolitana contra el sistema. En fin, todo lo que ya se sabe. Yo les contaré lo que significa para mí este duelo en tres imágenes que quedaron grabadas en mi memoria.</p>
<h6 style="text-align: justify">EL CONTROL</h6>
<p style="text-align: justify">Es muy posible que de todos los títulos que logró Diego, ninguno, ni siquiera la célebre Copa del Mundo de México, tenga la categoría de milagro del Scudetto de 1987. En San Paolo aún no jugaban Careca o Alemao, no había grandeza ni trofeos que intimidaran al rival. Solo estaba la zurda de Dieguito. La misma que un 26 de abril de ese año pinchaba un envío en largo de Giordano con precisión desconocida. Maradona engañó a su defensor, haciéndole creer que iría a recoger la bola con la jerarquía acostumbrada, pero no. En un mismo toque, control y regate al portero. Éxtasis.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/7K7rRBGFN4U" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h6 style="text-align: justify">EL SIGLO XXI</h6>
<p style="text-align: justify">Probablemente, el Napoli-Milan más célebre de todos los que tuvieron y tendrán lugar. Tras una gran remontada milanista, ambos conjuntos iban a jugarse la liga en San Paolo, un 1 de mayo de 1988. Muchos relacionan la cita con el escuadrazo de Maradona;  un libre directo tan perfecto y estético que bien merece que se lo recuerde. Para mí, esa fue la tarde de Ruud Gullit, la bestia venida del futuro, el gran enemigo del Diego. Un portento físico y técnico sin ubicación en una cancha que se le quedaba pequeña. Gullit decidió el partido con dos asistencias portentosas, la segunda tras un contragolpe impropio de esos tiempos. Ruud era eso, un anacronismo de la pelota. Un futbolista de otro siglo.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/JrbwFy5LHy0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h6 style="text-align: justify">EL FUERA DE JUEGO</h6>
<p style="text-align: justify">En noviembre de 1988, la película ya era otra. Napoli y Milan se habían repartido los dos últimos campeonatos italianos. Sacchi había triunfado a la primera y con Van Basten, Gullit y Rijkaard se preparaba para dominar Europa. Su truco: presionar cuando eso no existía. Adelantar líneas como locos, obligando al adversario a afrontar una situación anómala, casi como leer en otro idioma. La estampa es inolvidable: el Napoli retrasa la bola y entonces una manada de lobos responde al grito de su líder, Franco Baresi: <i>¡Salimos!</i> Pero el Milan llega tarde al balón y Maradona, canchero como si fuera argentino, rompe el <i>offside</i> y marca. Lo hace de prodigioso cabezazo desde fuera del área, como si la jugada no tuviera ya suficiente carisma.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/tMzPVgF1bOM" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 6</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Nov 2012 02:50:30 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">M</span>ás que un partido, la Eurocopa de 1984, disputada en Francia, ha de abordarse como una historia completa. La historia de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, en el que fue<span id="more-34397"></span>, seguramente, el mes de su vida. Michel Platini llevaba a la selección gala a su primera conquista internacional. Lo haría, además, dejando dos records que tardarán mucho en ser superados; el <i>“diez”</i> francés anotó la friolera de 9 goles, la cifra más alta en una Eurocopa. Por otro lado, Platini marcaría en la totalidad de los partidos, final incluida. El célebre error del portero español, Arconada, principal <a target="_blank" href ="http://www.vavel.com/files/images/arconadaeurocopa84getty_360884108.jpg">estrella de su equipo hasta entonces</a>, unido al 2-0 de Bellone cerca del final, consagraba al tres veces Balón de Oro.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/SdS-tzK24_8" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Sobre el Rose Bowl de Los Ángeles, toda una constelación de estrellas. El vigente mejor futbolista del planeta para la FIFA, Roberto Baggio. El oficioso; Romario Da Souza. Y en juego, el primer tretracampeonato mundial. Se impusieron las defensas, comprensible con la presencia de nombres como los de Maldini, Mauro Silva, Mazinho o Baresi. El marcaje del líbero italiano (físicamente renqueante en la cita norteamericana) a Romario es parte de los libros de oro del balón. El choque terminó 0-0. En la tanda de penaltis, Baggio se separó injustamente de un Olimpo de los dioses que mereció ocupar. Para Brasil, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/brasil-eusebio-cronologia-futbol/">24 años después del zapatazo eterno</a> de Carlos Alberto, el mayor grito de alivio de su gloriosa historia.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/EU73RUVNi1U" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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<a target="_blank" href ="http://www.facebook.com/ecosdelbalon"><strong>Haz CLICK aquí para seguir la cronología completa de<br />
&#8216;La historia del Fútbol&#8217;, con más de 2000 entradas, en el<br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 5</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Nov 2012 02:50:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[l Praterstadion de Viena fue testigo de la consagración absoluta de uno de los equipos más relevantes de la historia del fútbol. El Milan de Sacchi, vigente campeón de la competición, hacía doblete al imponerse por 1-0 al Benfica de Sven-Goran Eriksson. El gol de Frank Rijkaard iba a tener tintes poéticos; un año antes, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Praterstadion de Viena fue testigo de la consagración absoluta de uno de los equipos más relevantes de la historia del fútbol. El Milan de Sacchi, vigente campeón de la competición<span id="more-34328"></span>, hacía doblete al imponerse por 1-0 al Benfica de Sven-Goran Eriksson. El gol de Frank Rijkaard iba a tener tintes poéticos; un año antes, Marco Van Basten y Ruud Gullit, con dos goles por cabeza, habían dado el título al club rossonero en la final de Barcelona. El Milan de los holandeses levantaba sus dos cetros continentales gracias a la puntualidad tulipán, unida al aporte de otras leyendas como Franco Baresi (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vqDZn-SLSNo">portentoso aquella noche</a>) o Paolo Maldini.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/7qoHq2AiH8I" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Argentina, por entonces doce veces campeona de América, llevaba esperando demasiado tiempo su Copa del Mundo. La cita de 1978, organizada en el país bajo un complicado contexto socio-político, se presentaba como la gran oportunidad. Alcanzado el choque decisivo, en El Monumental esperaba Holanda, segunda clasificada del anterior Mundial. Los neerlandeses tiraron de jerarquía y presencia para suplir la ausencia de su gran estrella en Alemania 1974, Johan Cruyff. Tras acabar el tiempo reglamentario con empate a 1 (con disparo al palo de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=N1lIy6dzEwg">Rensenbrink en el minuto 90</a>), Kempes se convertía en mito al hacer su segundo gol de la noche. Bertoni, a cuatro del final, sentenciaba la primera estrella para Argentina.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/28Ce19dUVL4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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