<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecos del Balón &#187; Fanna</title>
	<atom:link href="http://www.ecosdelbalon.com/tag/fanna/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ecosdelbalon.com</link>
	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 30 Dec 2021 13:58:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>Verona tuvo un sueño</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/02/titulo-serie-a-hellas-verona-1985-bagnoli/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/02/titulo-serie-a-hellas-verona-1985-bagnoli/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 21 Feb 2014 04:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
		<category><![CDATA[Briegel]]></category>
		<category><![CDATA[Di Gennaro]]></category>
		<category><![CDATA[Elkjaer Larsen]]></category>
		<category><![CDATA[Fanna]]></category>
		<category><![CDATA[Galderisi]]></category>
		<category><![CDATA[Guidolin]]></category>
		<category><![CDATA[Hellas Verona]]></category>
		<category><![CDATA[Osvaldo Bagnoli]]></category>
		<category><![CDATA[Tricella]]></category>
		<category><![CDATA[Volpati]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=110242</guid>
		<description><![CDATA[l verano de 1984 fue un torbellino en el Calcio. Dinamita. Magia. Expectación. Había Francia conquistado Europa y elevado a Platini al trono del mundo. No fue más que una confirmación, poner la copa necesaria en las manos adecuadas. Platini era ya el mejor y aún lo sería durante un par de años más. Era [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l verano de 1984 fue un torbellino en el Calcio. Dinamita. Magia. Expectación. Había Francia conquistado Europa y elevado a Platini al trono del mundo. No fue más que una confirmación, poner la<span id="more-110242"></span> copa necesaria en las manos adecuadas. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/asesinos-de-leyendas/">Platini era ya el mejor</a> y aún lo sería durante un par de años más. Era el dueño de Turín. Más que la FIAT. El jefe de una Juventus tiránica a la que apenas la Roma de Liedholm le había sostenido la mirada en esos primeros años ochenta. Había ruido ese verano en Italia. El dinero caía a cántaros en todos los rincones del país y el calcio se animaba como panteón exclusivo del fútbol planetario. Reinaba Platini, asistido por Boniek y los soldados italianos ganadores de la Copa del Mundo de España 82. Pero esos días el sur, las tierras tostadas por el sol, las gentes arrinconadas y acomplejadas durante décadas en una Italia partida en dos hemisferios sociales y económicos, sonreía. A Nápoles había llegado el gran reto de Platini: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Diego Armando Maradona</a>, escupido por el Barcelona y los enredos de sus rizos. El verano del 84 trajo más. La Fiorentina sumaba a Sócrates. El Inter se compró a Rummenigge. El Torino, a Junior. Y ya estaban por allí Zico, y Falcao, y Cerezo, y los italianos, gente como Rossi, Gentile, Beccalossi, Di Bartolomei, Scirea, Conti o Antognoni. Y Passarella, y el niño Laudrup, y Hansi Müller, y las comparsas británicas del Milán, Hateley y Wilkins, y la pareja angloescocesa de la Sampdoria, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8Y29yHWgb3U">Trevor Francis</a> y Souness (cinco Copas de Europa entre los dos)… Italia era una locura. El calcio operaba como la mayor caldera de talento del fútbol mundial: la Juventus de Trapattoni, la Roma dejada en herencia por Liedholm (recién fichado por el Milan) a Sven Goran Eriksson, el Inter de Castagner y los primeros alemanes, el Torino de Luigi Radice, la Fiorentina de De Sisti, la Sampdoria de Bersellini… </p>
<p style="text-align: justify">Y Maradona fue a debutar a Verona, contra el Hellas. A las provincias del norte. Aquella tarde de septiembre del 84 el Nápoles del Pelusa pisó barro. Miraba toda Italia. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MtJWNlawzqs">Cayó 3-1</a> contra un equipo con piel de gladiador. Una nube de músculos, acero y frío. Nadie pudo imaginarlo nunca porque aquella Serie A tenía la constelación anunciada: el Diego, Platini, Boniek, Sócrates, Zico, Rummenigge, Passarella, Souness, Falcao… lo mejor de cada puesto, las gotas más selectas que el fútbol ofrecía entonces. Más los italianos, los irreductibles y ganadores. Pero, a todos ellos, ese Verona casi otoñal que le enseñó el colmillo a Maradona cuando pisó su primer campo italiano, les cosió un milagro a la espalda: les ganó el scudetto. Aquel triunfo del Hellas en la temporada 84-85 queda grabado como una de las mayores proezas del fútbol. Un equipo de provincias elevado sobre el prestigio, la historia y el prodigioso material de futbolistas de los polos tradicionales del fútbol italiano. Una galaxia dinamitada con escuadra y cartabón. El autor de la gesta fue <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/bagnoli_osvaldo.html">Osvaldo Bagnoli</a>, un lombardo, de clase obrera, a quien Berlusconi, años después, se negó a fichar por su sospechoso cartel comunista.</p>
<blockquote><p>La Serie A era, con diferencia, la gran competición liguera de la época.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Bagnoli era un hombre silencioso, reflexivo, sin demasiado carisma, pero con un torrente de fuerza moralizante. Gianni Brera, el Papa del calcio, lo llamaba Schopenhauer por sus explicaciones filosóficas e intimistas sobre el fútbol. Bagnoli fue capaz de convertir un equipo que dos años antes jugaba en la Serie B en una máquina de ritmo y precisión. Había cogido al Verona en 1981. Lo subió a los pocos meses. En el debut en la Serie A, lo metió en Europa. Al siguiente, lo dejó finalista de la Copa. Y llegó la explosión. Su mérito no fue ganar el campeonato que ganó, sino el giro que impulsó en el sustrato táctico del calcio. Sobre las bases de la zona mixta, la evolución del catenaccio de finales de los 70 y principios de los 80, le lavó la cara al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">juego a la italiana</a>. Le dio una vuelta a esos esquemas, modernizándolos y auspiciando un catenaccio amable, de esqueleto tradicional, pero aplicaciones novedosas. Bagnoli marcó un paso esencial para que el juego a la italiana sobreviviera a Sacchi años después y para que hoy lo veamos sintetizado, pulido y rejuvenecido en los modelos del 3-5-2 y sus derivados, en gente como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/walter-mazzarri-defensa-de-tres/">Mazzarri</a>, Guidolin o Conte. </p>
<p style="text-align: justify">El proceso fue muy artesano. Durante dos años, Bagnoli fue incorporando italianos de tercera fila, descartes de la aristocracia: Claudio Garella (Sampdoria), Luciano Marangon (Roma), Roberto Tricella (Inter), Pietro Fanna y Giuseppe Galderisi (Juventus), Antonio di Gennaro (Fiorentina)… La vitamina decisiva fue la pareja de extranjeros que aquel verano del 84 reclutó Emiliano Mascetti, el director deportivo, uno de los ojos<span class="pullquote_right">El Hellas Verona de Bagnoli modernizó la esencia catenaccista</span> mejor afilados de la historia de los despachos del calcio: <a target="_blank" href ="http://www.retrofootball.com/blog/hans-peter-briegel/">Hans-Peter Briegel</a>, uno de los camiones de la flota alemana, y el danés Preben Elkjaer Larsen, fichado del Lokeren y de quien ya se intuía el tipo de futbolista que terminó por perfeccionar el calcio. Ambos dispararon al Verona, un equipo construido sobre los cimientos de la zona mixta, el catenaccio de aquellos tiempos, como tantos otros equipos italianos, pero con varias particularidades. Su naturaleza era <i>‘catenaccista’</i>, con líbero, dos <i>‘stopper’</i> de marca, bandas largas, mecanismos contragolpeadores y un mediocampo con organización zonal (de ahí el nombre zona mixta)… Formalmente, no difería mucho de la Juventus de Trapattoni o la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/relacion-historica-jugadores-italia-juventus-naziojuve/">Italia de Bearzot</a>. Pero Bagnoli lo hizo algo diferente, le dio una pincelada más de modernidad a esas bases del juego a la italiana. Metió el pressing en el comportamiento de los medios. Ajustó el <i>‘tornante’</i> derecho y el <i>‘terzino fluidificante’</i>, las dos posiciones que representaban en el catenaccio y la zona mixta a los dos hombres más abiertos: más avanzado y suelto el derecho (por ejemplo, Conti)  y más fijo y largo el izquierdo (Cabrini). Bagnoli compensó el recorrido de esas dos piezas, construyendo dos carrileros que casi siempre partían de la misma altura. Además, adelantó al <i>regista</i>. Liberó a los volantes. Tiró el fuera de juego…  Le quitó el polvo al juego a la italiana. Aquello conservaba la estructura del catenaccio y las esencias de su espíritu: fortaleza y calidad defensiva, resistencia y poder físico, marcas personales a los dos delanteros rivales, contrapié y verticalidad… Pero era un catenaccio fresco, líquido, alejado de la rigidez y el academicismo. Le había abierto la mentalidad. Era un paso más hacia no se sabía bien qué, hasta que Sacchi, no muy tarde, salió del cascarón de su laboratorio, y rompió con todo, aunque no tanto con Bagnoli.  </p>
<p style="text-align: justify">El Verona aprovechó la transición que vivía la Roma y el despiste hacia el continente de la Juventus (acabaría ese curso <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-juventus-turin-obsesion-copa-de-europa-trapattoni/">ganando en Heysel</a> la Copa de Europa). Ninguno de los dos gigantes italianos del momento opositó al título. La Fiorentina, otro favorito, con Sócrates, Antognoni, Passarella, Oriali y Gentile, también naufragó. En cierto modo, fue una Seria A inaudita y atípica. El Hellas no tardó en lanzarse en la clasificación. Cerró la primera vuelta con solo 6 goles encajados y una única derrota. No perdió un partido hasta enero. El Inter de Rummenigge asomaba como hueso. Pero fue el Torino, con Aldo Serena y Junior, quien más firmeza presentó en la carrera. El Verona ganó el scudetto dos jornadas antes del final, empatando en Bérgamo contra la Atalanta y cerrando unos números con solo dos derrotas y únicamente 19 goles recibidos. </p>
<p style="text-align: justify">En el poder del orden y la contención del equipo se fraguó el éxito. Sin embargo, la clave no residía en la última línea sino en el talento defensivo de sus volantes; <a target="_blank" href ="http://it.wikipedia.org/wiki/Domenico_Volpati">Volpati</a> y Briegel. Funcionaban como un dique de fibra y metal. Otro de los rasgos de aquel Verona fue su mestizaje. Su principal discurso fue la verticalidad: cuatro pases, un juego relampagueante, con trepidantes cambios de ritmo, le fabricaban ocasión de gol. Pero también fue un equipo cómodo en la posesión, especialmente contra rivales medianos o pequeños. Esa dinámica de correr y pausar distinguió al Verona. </p>
<blockquote><p>El trabajo defensivo de aquel Hellas Verona le dio un título inesperado por todos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Bagnoli manejó un grupo muy cerrado. Solo empleó 17 futbolistas, incluidos los guardametas. El dibujo base era un 3-4-1-2. Fijo en la portería era Claudio Garella. La defensa conservaba la estructura <i>‘catenaccista’</i>. Tricella era el líbero. Fue un futbolista elegante, serio, fino, pulcro, algo frágil, pero bañado de clase. Uno de los jugadores más infravalorados<span class="pullquote_left">Briegel exhibió su gran condición física como mediocentro del Hellas</span> de la historia del calcio. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=irKmvdcEcag">Scirea</a> de los pobres. Su función era iniciar el juego en posicional. El Verona casi siempre respiraba por él. Sus condiciones técnicas le permitían circular y meterse entre los volantes. Allí abría a los flancos o buscaba a Di Gennaro, el organizador adelantado. En apenas tres pases, el Verona invadía la periferia del área rival. A Tricella le escoltaban siempre dos marcadores centrales. Mauro Ferroni en el perfil derecho. Y Silvano Fontolan, en el izquierdo. Cuando Tricella se soltaba, le protegían la salida otros dos guardaespaldas, Volpati y Briegel. El primero era más metódico. El segundo fue una apisonadora de carne alemana. Polivalente. Briegel había destacado en aquellos años como central del Kaiserlautern y como lateral izquierdo en la Alemania de España 82. Bagnoli lo explotó como mediocentro. Su resistencia y <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/images/2007/01/briegel.jpg">bestialidad física</a> abrumaron al calcio. Devoraba metros de campo. Robaba y también llegaba. Imparable en la zancada. Levantaba el viento. Se apoderaba del juego aéreo gracias a su casi metro noventa de estatura. Un futbolista determinante en aquel Verona, vital en otros dos de los mecanismos de ataque del equipo: la recuperación y el azote a un rival desorganizado, con vertiginosas salidas en dirección a los carrileros, al armador Di Gennaro o a Larsen. Y como imán del saque largo de Garella. Briegel lo ganaba todo con su físico arrollador. El alemán, Volpati (o Sacchetti, recambio en esa zona) y los marcadores le daban al Verona un barniz de colectivo agresivo, intenso y musculado. Absorbían casi todos los balones. </p>
<p style="text-align: justify">En los carriles, se desplegaban dos futbolistas que siempre pisaban zona de ataque. Fanna ocupaba la derecha. Siempre con vocación ofensiva. Sobresaliente centrador, poseía más técnica que rapidez. Junto a Di Gennaro y Tricella, fue el más cualificado con la pelota. En cambio, en el otro costado,<span class="pullquote_right">Preben Elkjaer Larsen se convirtió en uno de los mejores atacantes</span> Marangon era impetuoso y veloz y también mejor defensor. Di Gennaro era el regista. Un organizador adelantado, especialista en el último pase. Aquella temporada 1984-1985 fue el mejor centrocampista de la Serie A. Jugaba con libertad, pegándose a Tricella o a Larsen. El danés <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fHWPyUNb45A">fue un fenómeno</a>. El Verona lo progresó hasta el punto de convertirlo en uno de los mejores delanteros del continente y meterlo en el podio del Balón de Oro. Había destacado en la Eurocopa de Francia, pero pocos imaginaron el tamaño de su despegue en el calcio. Preben Elkjaer Larsen parecía un bisonte. Alto, potente, de zancada devastadora… prefería la libertad de la segunda punta. Su disparo era demoledor. Su secreto era su granítica determinación. Mordía la pelota. Nunca daba una por perdida. Más poderoso que hábil, su regate era flaco, pero estirado. Siempre apuntando a la portería. El juego de espaldas recogía su otra fortaleza. Aquel Verona se basaba en una dupla mixta de delanteros. Si Larsen añadía el físico y la potencia, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TekVwMqOpjo">Galderisi aportaba el desmarque</a>, el oportunismo y la picardía. Ratonero en el área, era pequeño y veloz. Fue el máximo goleador del equipo con 11 goles, varios de ellos barriendo rechaces de los porteros. </p>
<p style="text-align: justify">El sueño del Hellas Verona duró una temporada. Bagnoli duraría hasta el descenso, al final de la década, y se marchó al Genoa y al Inter. El club se precipitó al vacío. Tocaría ceniza en la Serie C, antes de reiniciar el vuelo y volver este año a la máxima categoría. Nunca jamás volvió el Verona a ganar nada. Tampoco lo había hecho antes de ese scudetto de fábula y cuentos de verano. Bagnoli nunca sería lo suficientemente reconocido en Italia. La <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/05/futbol/futbol_internacional/calcio/1309889507.html">irrupción de Sacchi</a> lo aplastó todo. Pero de aquel juego a la italiana reverdecido y evolucionado por Bagnoli algo quedó y algo ha alcanzado nuestros días, ahora con más fuerza que nunca: el 3-5-2 (o sus variantes: 3-4-1-2, 3-4-2-1, 3-5-1-1) de juego fugaz, transitivo y contragolpeador que se ha vestido de moda en Italia. </p>
<blockquote><p>El 3-5-2 que empleaba aquel Hellas Verona es hoy característico del calcio italiano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El calcio está metabolizando el 3-5-2 como módulo de referencia. Un esquema cada vez más asimilado por más formaciones y asumido como uno de sus rasgos de identidad del siglo XXI. Cada cual con sus matices, ese esqueleto organiza o ha organizado en los tiempos actuales a la Juventus de Conte, el Inter de Mazarri, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/vincenzo-montella-fiorentina-lider-nuovo-calcio/">la Fiorentina de Montella</a>, el Parma de Donadoni, el Lazio de Reja, el Torino de Ventura, la Sampdoria de Rossi, el Bolonia de Ballardini, el Livorno de Davide Nicola o Di Carlo, el Genoa de Gasperini… La tendencia es galopante. La escuela italiana de técnicos ha incorporado la defensa de tres a su manual, frente a modelos más continentales representados por los entrenadores foráneos Rafa Benítez (Nápoles), Rudi García (Roma), Diego López (Cagliari) y ahora Clarence Seedorf (Milan). El 3-5-2 o sus variantes se han extendido como un dogma en la Serie A, la Serie B y otros escalones del fútbol local. También la &#8216;azzurra&#8217; de Prandelli atrapó ese modelo durante la primera fase de la última Eurocopa. </p>
<p style="text-align: justify">El nuevo fútbol italiano contiene en este sistema muchas de sus respuestas actuales. Formalmente, es un vestigio de las modas ancestrales, del catenaccio de Herrera o Rocco y de la zona mixta, su siguiente eslabón evolutivo, aquella pincelada más zonal que le dieron Bearzot, Trapattoni o Maestrelli y que condujo al calcio a una dimensión triunfal, casi tiránica. El &#8216;sacchismo&#8217; rompió esa cadena, aunque en el &#8216;postsacchismo&#8217; resistieron algunos modelos muy imbricados en el 3-5-2: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Dino Zoff</a> y Cesare Maldini en sus selecciones italianas, la Roma de Capello, la Juventus de Lippi, el Parma de Scala, el Brescia de Mazzone&#8230; Ahora, ese módulo se ha adaptado a los tiempos. </p>
<p style="text-align: justify">Uno de los apóstoles del 3-5-2 ha sido Francesco Guidolin. Nacido en el Veneto, su fútbol creció a finales de los 70 en el Verona, donde fue el capitán de Bagnoli durante la época dorada en el estadio Bentegodi, aunque el año del scudetto apenas participó. Guidolin se ha ganado fama en el calcio de reservorio de ese patrón de juego: tres centrales, carrileros largos, alma defensiva, comportamientos reactivos, ritmo alto y pocos pases. Su Udinese con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kAjBYCRcTX0">Di Natale y Alexis Sánchez</a> en punta causó sensación. Su Palermo también se definió con ese módulo. Serse Cosmi ha sido otro patrón entregado al 3-5-2. Pero el entrenador que le ha dado alcance internacional ha sido Wálter Mazzarri. Su Nápoles representaba la mejor actualización del legado de Bagnoli. El líbero ya se había convertido en un tercer central, pero prevalecía el mismo espíritu de laterales fibrosos, técnicos, veloces y resistentes, como Maggio y Zúñiga. En Italia ha florecido en los últimos tres años una cultura del carrilero que ya se ha incorporado a su identidad. Se han multiplicado los ‘Zambrotta’: Armero, Maggio, Zúñiga, Cuadrado, Isla, Lichtsteiner, Balzaretti, Nagatomo…</p>
<p style="text-align: justify">Mazzarri pulió un estilo en Nápoles a partir de un indiscutible 3-5-2 (o 3-4-1-2). Mucha carrera, ataques en tres o cuatro pases, velocidad y desmarque… varias de las pautas de aquel Verona de la 84-85. Ahora lo intenta en el Inter, con sus carrileros equilibrados, un bloque bajo, línea conservadora y mucho contragolpe. La conversión de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/el-renacimiento/">Conte</a> también le dio otro sentido al 3-5-2. En su caso, con un centro de gravedad más alto, más juego en el área rival y todo aquello que supone Pirlo, el factor clave del cambio de Conte: más dominio y pocas pautas ortodoxas. Pero siempre el dibujo de cabecera. Igual que la camaleónica Fiorentina de Montella, donde el 3-5-2 se pliega en 4-3-3 con naturalidad. Su matiz es la flexibilidad, la agilidad de su ataque, unos carrileros para ampliar más que para profundizar, el dinamismo de sus futbolistas y sus cambios posicionales, un giro revolucionario, un paso más allá de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/gran-victoria-roma-francesco-totti-ante-inter-de-milan/">Mazzarri</a> pero partiendo del mismo boceto. Es casi lo mismo de siempre, pero con otra mentalidad más atrevida y alejada de la academia italiana, ahora en renovación. Y en el calcio más adusto, el 3-5-2 lo transforma la altura de los laterales en un 5-3-2, como en Livorno o Bolonia. Ahí la pureza del contrapié y la defensa por acumulación marcan el estilo. </p>
<p style="text-align: justify">Una línea de fútbol que, en su día, pasó por Verona. Por allí transcurrió el camino hacia el juego a la italiana de hoy, hacia lo que fue en su día el catenaccio y hacia lo que Bagnoli cinceló con modernidad, ideas renovadas, un pensamiento menos rígido aun conservando una estructura táctica tradicional, y con un milagro, un sueño que tumbó a los gigantes y del que nunca jamás Verona se despertó. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/02/titulo-serie-a-hellas-verona-1985-bagnoli/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>17</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>L’Inter dei tedeschi</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/calcio-inter-de-milan-alemanes-matthaus-brehme-klinsmann/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/calcio-inter-de-milan-alemanes-matthaus-brehme-klinsmann/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 05 Sep 2012 01:57:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Alessandro Bianchi]]></category>
		<category><![CDATA[Andreas Brehme]]></category>
		<category><![CDATA[Bergomi]]></category>
		<category><![CDATA[Fanna]]></category>
		<category><![CDATA[Gianfranco Matteoli]]></category>
		<category><![CDATA[Hans Peter Müller]]></category>
		<category><![CDATA[Inter de Milán]]></category>
		<category><![CDATA[Jürgen Klinsmann]]></category>
		<category><![CDATA[Matthäus]]></category>
		<category><![CDATA[Nicola Berti]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón Diaz]]></category>
		<category><![CDATA[Rummenigge]]></category>
		<category><![CDATA[Serena]]></category>
		<category><![CDATA[Trapattoni]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Zenga]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=25246</guid>
		<description><![CDATA[l título es bien claro: el Inter de los alemanes. Así era conocido el equipo nerazzurro de finales de los &#8217;80, para contraponerse al Milan de los holandeses. Y así ha pasado a la historia y ha perdurado en los corazones de quienes simpatizan con el equipo. También, para qué negarlo, de los que los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l título es bien claro: el Inter de los alemanes. Así era conocido el equipo <i>nerazzurro</i> de finales de los &#8217;80, para contraponerse al <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2010/10/19/futbol/liga_campeones/1287478678.html">Milan de los holandeses</a>. Y así ha pasado a la historia y ha perdurado en los corazones de quienes simpatizan con el equipo.<span id="more-25246"></span> También, para qué negarlo, de los que los sufrieron en su día&#8230; pero supongo que estos les tendrán menos cariño a los Matthäus, Brehme y Klinsmann. En una época en que la Serie A era una verdadera NBA del fútbol, cuando todos los grandes jugadores querían jugar en Italia, cuando año tras año las figuras iban (y venían, ya que no todos daban la talla para el campeonato más duro del mundo), en los años 80, ese equipo del Inter se batió el cobre con algunos de los mejores equipos de la década, derrotándolos en la gloriosa campaña de 1988-89.</p>
<blockquote><p>Italia en los años 80, la meca del fútbol mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya dije, es inmensa la cantidad de estrellas fichadas por el Calcio en la <i>«Década Prodigiosa»</i>: Sócrates, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fFwxe4uHK8s">Zico</a>,  Daniel Bertoni, Walter Schachner, Herbert Prohaska, Karl Heinz Rumennigge, Hansi Müller, Michel Platini, Ray Wilkins, Graeme Souness, Preben Elkjaer Larsen, Michael Laudrup, Hans Peter Briegel, Diego Maradona, Falcao, Toninho Cerezo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OPqKDubfumU">Marco Van Basten</a>, Ruud Gullit, Frank Rijkaard, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, Alemao, Ramón Díaz, Ian Rush, Junior y un larguísimo etcétera de cracks de todas las partes del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Los precedentes del Inter durante los &#8217;80 ya eran de un equipo ganador, pero probablemente el más italianizado del Calcio, con Alessandro Altobelli como gran estrella, y con una tendencia ya importante a los jugadores germanos. Así llegaron Hans Peter Müller y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XIu3jUtPZBc">Karl Heinz Rumennigge</a>, dos estrellas rutilantes.<span class="pullquote_right">Pese a ser el conjunto más italianizado del Calcio, el Inter siempre tuvo hueco para los jugadores alemanes</span> El creativo número <i>«10»</i> de Stuttgart fracasó estrepitosamente, en gran parte debido a su débil mentalidad. Era un jugador brillante, que había formado un trío de jóvenes y rutilantes figuras juveniles con Bernd Schuster y Pierre Littbarski, pero su desidia tanto a la hora de entrenar, como a la hora de dejarse la piel en el campo hicieron que su paso por los campos de entrenamiento de Appiano Gentile fueran un infierno. Por su parte, el doble vencedor del balón de oro (bienio 80-81), indiscutible figura del Bayern Munich, vio mermado su rendimiento por las lesiones, pero consiguió dejar impronta de su clase mundial. Especialmente recordado es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=duH1wzalZpQ">su doblete contra la Juve en el &#8217;85</a>. Sus años en Italia se caracterizaron por inicios de temporada fulgurantes, gracias al descanso y preparación de la pretemporada, que se veían cortados por lesiones, especialmente musculares. Justo antes que ellos también aterrizó en San Siro el austríaco Herbert Prohaska, un mundialista del &#8217;78 y&#8217; 82, conocido eminentemente por su garra y adorado por los <i>tiffossi</i>: un pulmón. Pero el austríaco era más que un trotón al estilo de Oriali. A su evidente capacidad física unía un rango de pase y un criterio con la pelota que lo complementaban de manera fantástica con Giampiero Marini y Evaristo Beccalossi, el <i>fantasista</i> del Inter pre-Trap.</p>
<p style="text-align: justify">En esta época, la Juve era el equipo más fuerte del mundo, amparada en el potencial económico de la familia Agnelli y con Trappattoni en el banquillo, <i>«l’Avvocatto formó un equipo rutilante»</i>, con 6 campeones del mundo en el &#8217;82 (Dino Zoff,  Antonio Cabrini, Claudio Gentile, Gaetano Scirea, Marco Tardelli y Paolo Rossi), unidos a los dos jugadores más destacados del mismo mundial, el francés <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9X5gkyAoI_s">Michel Platini</a> y el polaco Zbigniew Boniek. Con estos mimbres, el equipo juventino no encontró rival en la serie A y en Europa, a pesar de perder la Copa de Europa del 83 ante el Hamburgo o el Scudetto del 85, ante el sorpendente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UZ85YDEskAg">Hellas Verona de los Elkjaer, Briegel, Garella o Galderisi</a>. Lo compensaron con varios <i>Scudetti</i> y la Recopa del 84 seguida de la Copa de Europa del 85, ante el Liverpool en Heysel.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando comenzó el declive de este magnífico equipo, marcado por la salida de Giovanni Trapattoni en 1986, tras diez años al mando y dejando un último Scudetto en las vitrinas, la Serie A, en la segunda mitad de los &#8217;80 se llenó de conjuntos muy destacables, que se conjugaron en la campaña 88-89.<span class="pullquote_left">El Inter de Trapattoni coincidió en el tiempo con otros equipos aún legendarios</span> Los miliardos fluían por toda la geografía italiana, y cada club de la Serie A contaba con su brillante estrella internacional. De las cenizas de un club en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/lo-fuerte-que-pueden-golpearte/">declive tras el <i>«Totonero»</i></a> surgió el Milan de los holandeses (que forjaría su leyenda más en Europa que en Italia), en el sur el Napoli de la delantera Ma-Gi-Ca (Maradona, Giordano, Careca) se presentaba como aspirante a todo tras la vuelta del crack argentino del Mundial de Mexico. La Juve vivía momentos de reconstrucción, tras perder a Trapattoni y a Platini, pero con Gianni Agnelli siempre era poderosa: Zavarov y Alejnikov, sensaciones de la Euro 88, conformaban un potente centro del campo, junto al habilidoso portugués Rui Barros y los conocidos Cabrini o Tacconi. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HcTS9H0usf0">La Fiorentina de Baggio</a>, la pujante Sampdoria de Mancini y Vialli&#8230; y como no, el Inter de los alemanes.</p>
<blockquote><p>La llegada de il Trap como método para crecer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El ganador Giovanni Trapattoni se había hecho con el puesto en el banquillo interista tras abandonar la Juve en el &#8217;86. Su primer año se puede considerar de transición, manteniendo muchos jugadores clave del equipo anterior (es la última temporada de Rummenigge). En sus dos primeros años se mantuvo competitivo,<span class="pullquote_right">Con Matthäus y Brehme, Trapattoni dio forma a un equipo trabajador, talentoso y mortal</span> como no podía ser de otra manera, pero también peinó el mercado en busca de los jugadores que él necesitaba para crear el equipo que quería. El equipo <i>nerazzurro</i> firmó al mejor centrocampista del mundo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f8eceg5UmNA">el alemán Lothar Matthäus</a>, y a su compatriota Andreas Brehme, un lateral de largo de recorrido con una pegada formidable con ambas piernas en el verano de 1988. Ese año también llegó Nicola Berti, de la Fiorentina, que junto a Baggio se había convertido en la joya del equipo viola. Asimismo, Alessandro Altobelli, símbolo del Inter, abandonó el equipo ese mismo verano, tras jugar la Euro 88 con Italia. Así pues, el volcánico entrenador de Cusano Milanino forjó un equipo de hierro, con una defensa impenetrable, un centro del campo trabajador y talentoso, y una delantera mortal. Así, y en los años sucesivos, con algún cambio en los elementos del equipo se forjó este inolvidable conjunto, que analizaremos un poco más estrechamente a continuación.</p>
<p style="text-align: justify">En la portería, el mejor. Así de sencillo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AvZaSqc1uCw">Walter Zenga</a>, el sucesor de Ivano Bordon y el mejor guardameta del mundo junto a Rinat Dassaev. Portero de gran seguridad, que dominaba su área como pocos, pese a su estilo poco ortodoxo. Indiscutible número uno de Italia, todavía nadie se explica el por qué de su suplencia en Mexico 86, a favor de un muy inferior Giovanni Galli. Adorado por los hinchas, completó una de las mejores temporadas de su carrera. Formó un trío mítico con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_gu3CctqbvQ">Bergomi</a> y Ferri, que luego se trasladaría también a la <i> Nazionale Novanta</i> de Azeglio Vicini. Durante el Mundial logró estar 5 partidos y medio imbatido (el tiempo que va entre el inicio del torneo y el gol que le marca Caniggia en las tristes semifinales de Nápoles), todavía hoy un record.</p>
<p style="text-align: justify">La defensa, el fiel exponente del mejor fútbol italiano. Los internacionales Riccardo Ferri, Giusseppe Bergomi (<i>«il zio d’Italia»</i>, la leyenda del club), Andrea Mandorlini, Giusseppe Baresi y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ACV1lbahAus">Andy Brehme</a> guardaban la meta interista. Todos jugadores de una solvencia a prueba de bombas y habituales de su equipo nacional. Un seguro de vida que jugaba al <i>modulo italiano</i>, es decir, con marcajes individuales. Con defensa de 4 o de 5 hombres, indistintamente. Bergomi era aquí un lateral profundo, alejado de la imagen que el gran público había tenido de él en el Mundial 82, donde jugó de maravilla como marcador. Los perros de presa eran principalmente Ferri y Mandorlini, dos auténticas rocas. Brehme tenía libertad para proyectarse en ataque e incluso incrustarse en zona de mediocentros. Era el gran comodín de Trapattoni.</p>
<p style="text-align: justify">El centro del campo era probablemente una de las líneas mejor cubiertas. Con jugadores de corte muy diferente. Matthäus aseguraba lucha, distribución, gol y jerarquía ante los números <i>&#8217;10&#8217;</i> de todo el mundo. Se convirtió en el indiscutible líder del equipo nada más llegar. Su despliegue por todo el terreno de juego, su llegada desde segunda línea<span class="pullquote_left">Matthäus, junto con Nicola Berti, tuvo que batallar cada semana contra los mejores fantasistas del mundo</span> y sus cañonazos a puerta empezaban a mostrar al Matthäus que dominaría el Mundial de 1990. Junto a él, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VFeMYStVAHI">Nicola Berti</a>, con 21 años, le disputaba a Baggio el título de mejor joven de Italia, y sería mundialista en Italia 90. Se había destapado en la Fiorentina como un centrocampista con una zancada espectacular y sus largas conducciones se convirtieron en un clásico de la Serie A. En el Inter aglutinaba menos juego, aceptó un papel de secundario de lujo a favor de Matthäus, pero cumplió este rol de manera admirable, convirtiéndose en </i> el amigo de todos</i>, ofreciendo salidas y apoyos en cual lugar de la zona ancha. Por otro lado, el equipo contaba también con joven Alessandro Bianchi, que se convirtió en uno de los jugadores más queridos por su atrevida manera de ver el fútbol, muy vertical, lleno de gotas de calidad. Su carrera no fue tan brillante como se auguraba finalmente, pero el público del Meazza veía en él al pequeño genio que se echaba en falta desde la salida del ídolo Beccalossi. De Gianfranco Matteoli, el mismísimo Falcao hablaba maravillas. Un organizador de juego en toda la extensión de la palabra. Tanto Bianchi como Matteoli causaron sensación en esos años previos al Mundial italiano, pero para su desgracia, competían por un puesto en la selección con gente como Giannini, Baggio, Berti o Ancelotti. Por último, entre los más habituales del Trap tenemos a todo un veterano, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pKmRusA9OzU">el extremo Pietro Fanna</a>, que ya había jugado para él en la Juventus, un jugador muy creativo pegado a la cal y que había sido capital en el sorprendente título liguero del Hellas Verona en el 85. Con su título en el Inter, Fanna se convertiría en uno de los cinco únicos jugadores que ganaron el Scudetto con tres equipos diferentes.</p>
<p style="text-align: justify">En el ataque, con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XvXytlPqYgY">Ramón Diaz</a>, el argentino, y Serena, los goles estaban asegurados. El primero aprendió a convivir con la fama tras ser el <i>segundo</i> de Maradona en aquel Mundial juvenil de Japón. Tenía ya la experiencia de haber jugado en el Napoli, el Avellino y la  Fiorentina y era un atacante ratonil, con mucha movilidad y un disparo feroz. Sus 12 goles complementaron perfectamente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V8BrYHhe5JY">al <i>bomber</i> Aldo Serena</a>, otro hombre al que Trapattoni dio confianza en la Juventus, rompió ese año el record de goles de la Serie A: 1988-89 será la temporada en que con 22 tantos alcanza una marca que no se veía desde hacía 30 años. Poderosísimo en el área, con un juego de cabeza magnífico, Serena será un atacante de referencia para club y selección durante este período, y uno de los inamovibles del equipo que Vicini se llevó a la Copa del Mundo. Es por esto, que el equipo de los alemanes ganó el Scudetto de ese año con una autoridad inusitada. Perdió su primer partido en la jornada 17, y no volvió a hacerlo hasta la 33. El resultado final es una barbaridad en esos tiempos: 58 puntos, con 26 victorias, 6 empates y 2 derrotas. 67 goles a favor y ¡19! En contra. El más goleador y el menos goleado. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ">Un equipo para la historia</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Al año siguiente, 89-90, la temporada comenzó como había terminado: ganando. En este caso la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=k-QYftN5uRc">Supercoppa ante la potente Sampdoria</a>. Dos goles de Cucchi y Serena parecían confirmar el dominio interista en el fútbol transalpino. Además la llegada del goleador del Stuttgart, Jurgen Klinsmann, que sustituyó a Díaz hizo aún más potente el ataque del Inter. Se completaba el trío de alemanes que debía suponer el contrapunto ideal para los holandeses del Milan, que comenzaban su reinado europeo. El Inter se presentaba como una alternativa al poder <i>rossonero</i> también en Europa, pero en una de las mayores sorpresas de la historia de la Copa de Europa, el Malmoe sueco los eliminó en la primera ronda. El Inter, cortísimo de preparación en septiembre, jugó de manera horrible en ambos partidos. Perdió por 1-0 en tierras suecas y, aunque igualó la eliminatoria en la vuelta gracias al onmipresente Serena, un gol de Engqvist a falta de 10 minutos los dejó fuera de un torneo que ganaría por segundo año consecutivo su gran rival. En liga, ese año, el equipo termina tercero, a siete puntos de un intratable Napoli de Maradona. Sin embargo, los alemanes de Trapattoni aún no había dicho su última palabra con el Inter. La temporada post-mundial, se hicieron con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Dm3NzE3xuWA">la primera Copa de la UEFA de la historia del club</a>, tras vencer en la final a otro equipo italiano germanizado: la Roma de Rudi Völler y Thomas Berthold.</p>
<p style="text-align: justify">Este Inter es, por lo tanto, uno de los muchos equipos de gran nivel que poblaron la Serie durante el período 1982-1998, época dorada del Calcio. Un equipo que no ganó todo lo que podría haber ganado merced a la competencia feroz a la que lo sometía un campeonato irrepetible y digno de ser estudiado y admirado.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/calcio-inter-de-milan-alemanes-matthaus-brehme-klinsmann/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>21</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
