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	<title>Ecos del Balón &#187; F. K. Partizan Belgrado</title>
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		<title>Los hijos de la leyenda</title>
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		<pubDate>Thu, 26 May 2016 02:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Superar a un padre que lo ha sido todo en su campo es una tarea hercúlea. Oír los comentarios despectivos, las constantes comparaciones y la lista de éxitos de tu progenitor cada día, en cada momento que tú practicas la misma actividad, no es fácil. Más cuando tu padre no ha sido sólo bueno, sino [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Superar a un padre que lo ha sido todo en su campo es una tarea hercúlea. Oír los comentarios despectivos, las constantes comparaciones y la lista de éxitos de tu progenitor cada día, en cada momento que tú practicas la misma<span id="more-208962"></span> actividad, no es fácil. Más cuando tu padre no ha sido sólo bueno, sino el mejor.  ¿Qué presión soportaban Edinho o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=J8w2YNND78Y">Jordi </a>cada vez que pateaban un balón? ¿Qué más prueba de carácter hay que el hecho de que siguiesen haciéndolo aún a sabiendas de que la etiqueta de “hijo de” nunca los abandonaría? Esa misma presión la vivió toda una generación de jugadores españoles a mediados de los 60, sucesores del equipo más exitoso de la historia de la Copa de Europa. Un grupo de chavales que, a pesar de su aspecto serio y maduro, apenas tenía experiencia y se tenía que vestir con las legendarias y pesadas camisetas blancas del Real Madrid C.F., teniendo la responsabilidad de pasearlas por Europa sin manchar la leyenda de sus <i>padres</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Bernabéu, Chamartín, la Champions y Di Stefano</span>El Real Madrid, sombrío y mediocre club de la posguerra española, había crecido a finales de los 50 en base al genio de un presidente adelantado a su tiempo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Don Santiago Bernabéu</a>, y de la valentía que su figura irradiaba. Bernabéu asentó el renacimiento del club en base a una faraónica estructura de hormigón que pronto llevaría su nombre. De las repletas gradas del enorme estadio de Chamartín, donde más de cien mil fieles se agolparían religiosamente cada domingo y fiesta de guardar en los siguientes 50 años, salió el oxígeno que permitió al club respirar y recuperarse de las miserias de la guerra, la autarquía y un Régimen que prefería hacer ojitos a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ogFC9Z0UxAI">equipos de aviadores</a> y de fugados del Telón de Acero. </p>
<p style="text-align: justify">Otro personaje que arrimó el hombro, y de qué manera, fue un tal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IOcbxP2-mdc">Alfredo Di Stefano</a>, argentino, futbolista total, amante del dinero y no tanto de los contratos firmados. Tras la saga que trajo a Di Stefano a Madrid después de darle todas las vueltas posibles al <a target="_blank" href ="http://es.tinypic.com/a/a1pggp/4">Pacto de Lima</a>, la Saeta Rubia lideró con mano de hierro a un equipo que jugaría siete de las primeras nueve finales de la Copa de Europa, competición nacida de la soberbia de unos Lobos ingleses, la cabeza de un periodista francés y los arrestos de, entre otros <i>popes</i> del fútbol europeo, Don Santiago Bernabéu. Bernabéu, como poco tenía que perder, decidió arriesgar todo.</p>
<blockquote><p>La renovación del equipo Pentacampeón de Europa fue un reto formidable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que tras ganar las cinco primeras ediciones de la Copa de Europa, el Madrid vivió el primer lustro de la década de los 60 con la angustia de ver a sus más rutilantes figuras, Di Stefano, Puskás o Santamaría ganar kilos y años. El resto del fútbol europeo les había pillado y, ora <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BOAIYoxYp3Y">Eusébio</a>, ora <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VlKDzKgKBSg">Mazzola</a>, los viejos monstruos madridistas ya no tenían gasolina suficiente para volver a ganar la Copa de Campeones. Poco a poco, exprimiendo unas arcas que se iban quedando vacías, Bernabéu fue trayendo savia nueva, y sobre esta nueva generación caía la responsabilidad de mantener al club en el trono al que se había aupado durante la década anterior.</p>
<p style="text-align: justify">La cabeza visible de la nueva camada llegó de La Coruña, era extremo derecho y se llamaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a2gXFOrT7DU">Amancio Amaro</a>. Con las medias a media tibia, valga la redundancia, hasta que sus marcadores se las bajaban a la altura del tobillo, el gallego brujo compartirá los últimos años de  Di Stefano en el Madrid y hará diabluras desde su costado. Amancio será referencia antes de la salida de la Saeta, ganará la Eurocopa del 64 con España y también los galones que los perros viejos le habían instado a merecer antes de <a target="_blank" href ="http://www.realbernabeu.com/2015/10/amancio-el-gallego-habilidoso.html">lucir el escudo del club en la camiseta</a>. <i>“Ante la duda, pelota a Amancio”</i>, se convirtió en un mantra del madridismo, que sabía que en la banda derecha tenía un seguro de vida. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Pirri fue una absoluta referencia del fútbol español y del Madrid</span>Junto al coruñés aparecerán un ceutí, José Martínez –al que Bernabéu se negaba a llamar Pirri- y un navarro, Ignacio Zoco. Los tres se convertirán en las referencias no solo futbolísticas, sino también anímicas del Real Madrid. Zoco se convertirá en el sucesor de Santamaría por su tranquilidad en la zona defensiva. Será capitán del club y baluarte de la retaguardia blanca por una década. Poco tiempo si se compara con el volcánico Pirri, que llegó como interior y acabó siendo lo que él quisiese. Futuro doctor, hizo sus primeros pinitos en el Granada antes de dar el salto, y sería el líder del equipo hasta su salida camino del fútbol mexicano tres lustros más tarde. Pirri actuaba como interior, como mediocentro y hasta como líbero, tenía un despliegue físico fuera de serie y no iba corto de técnica. En un período bastante oscuro para el fútbol español, el que va desde el Mundial del 66 hasta el del 78, Pirri es una referencia del balompié europeo, ganándose incluso el apodo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FR_x8OEvqHc"><i>«Capitán Coloso»</i></a> a mediados de los 70 por sus grandes actuaciones de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Tras la derrota en la final de Viena de 1964, contra un Inter de Milan que fue muy superior al veterano cuadro madridista, la renovación se aceleró. Sin Di Stefano mandando en el campo –y el vestuario-, la sangre joven comenzó a correr por el Bernabéu: Pedro de Felipe, rocoso central, Manuel Sanchís, tragamillas inclasificable, la clase de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XzLIZbbCGak">Manuel Velázquez</a> y la finura de Ramón Moreno Grosso, que heredó un número nueve que hubiese aplastado a muchos otros. Todavía seguía Gento, perfecto nexo de unión entre ambas generaciones, y aún en plenitud de facultades, y también el abuelo de todos, el incomparable <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rZfCDHegItE">Puskás</a> que seguía estirando su <i>segunda</i> carrera en la capital de España. Con estos mimbres el Madrid completó su primer quinquenio de títulos de liga, prolongando su estadía en la Copa de Europa por más de diez años ya a esas alturas.</p>
<blockquote><p>El reto para la nueva generación era hacerse respetar en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mantenido el trono en España, había que dar el do de pecho en la competición europea, donde los mayores de edad realmente demostraban su talla. En aquel momento el continente estaba dominado por los italianos, que enlazaba ya tres entorchados consecutivos. Primero el Milan y posteriormente, en el 64 y el 65, el Inter de Helenio Herrera, que era la auténtica bicha del concierto europeo.</p>
<p style="text-align: justify">El primer obstáculo sería el Feyenoord holandés, que en Rotterdam fue capaz de dar la vuelta al tanto inicial de Puskás, poniendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kUUzQzMJKOY">un marcador de 2-1</a> que sembraba dudas sobre la competitividad del equipo. Pero el húngaro, como queriendo proteger a sus jóvenes discípulos, dejó en la vuelta su última exhibición antes de dar paso a la nueva camada. A la tierna edad de 38 años, Puskás destrozó a los campeones holandeses con cuatro goles, opacando la gran actuación de un Grosso que, luciendo la 9, bajaba al medio campo a asociarse con Velázquez y Pirri, creando el caldo de cultivo perfecto para que el veterano magiar gozase de espacios para machacar las redes contrarias. Fue esta una ronda eliminatoria en la que los grandes favoritos no tuvieron piedad de sus humildes rivales, como bien lo atestiguan los dieciocho goles del Benfica al Dudelange luxemburgués, los diez del Werder Bremen al APOEL chipriota o los nueve del Manchester United al HJK finlandés.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Eusebio y el Inter iban avanzando en el cuadro</span>La segunda ronda, y sin el caprichoso bombo europeo haciendo de las suyas, dejó como enfrentamientos más importantes el del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IbDUq_a-KlY">Partizan y el Werder Bremen</a> y el duelo entre dos de los mejores atacantes de Europa, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=s3-q483iLSs">Georgi Asparukhov</a> con su Levski de Sofía contra Eusébio y su Benfica. Del primero salieron vencedores los yugoslavos, que empezaban a ser considerados como un claro outsider al título. La agilidad de Soskic en la puerta, la seguridad y experiencia de Jusufi y el líbero Velibor Vasovic en defensa y el poderío de Hasanagic y Galic en el centro del ataque les convertía en un rival peligroso para cualquier equipo. Por su parte, los benfiquistas arrancaban un empate en Sofía para rematar la faena en casa, ganando por un total de 5-4. Eusébio y Asparukhov dejaban su duelo en tablas, con tres goles cada uno en la eliminatoria. </p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, el Inter empezaba la defensa de su título sufriendo una derrota en Bucarest contra el Dinamo, que remontaría en los últimos instantes del partido de San Siro. Susto grande, pero los de HH seguían adelante, como también lo hacía el United, los talentosos húngaros del Ferencvaros –con Florian Albert al mando de las operaciones- o el Anderlecht de Paul van Himst, sensación del fútbol europeo. No hubo mayores problemas para el Madrid, que tras un empate a dos en tierras escocesas, le metía cinco al Kilmarnock en el Bernabeu.</p>
<blockquote><p>Los cuartos de final van a ser un choque total de estilos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mientras seguía progresando en Europa, el Madrid estaba metido totalmente en la lucha por el título de liga en España. Su rival era el Atlético de Madrid, que trataba de evitar el sexto entorchado madridista consecutivo. La lucha se prolongará hasta el final de temporada, con el Atlético lanzado gracias a los goles de un Luís Aragonés que terminará como Pichichi, ganando el título por un solo punto. Estrenarían su flamante nuevo estadio al año siguiente en Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El Madrid era una rara unión de finura y garra</span>Para entonces el estilo de juego del Madrid ya estaba bien definido, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ldh4QocaGq8">Grosso</a> ejerciendo de falso nueve y sin un delantero centro de referencia una vez Puskás dejó de jugar.  Velázquez, que era el cerebro del equipo se había asentado con la camiseta número diez, con Gento y Amancio en los costados –aunque este también jugó bastante como interior, intercambiado con Serena- y Pirri guardando el medio del campo y llegando desde segunda línea a la zona de gol. Atrás, Zoco y De Felipe, con Sanchís y Pachín formaban la línea de cuatro delante del guardameta. El Madrid era una rara mezcla de finura y garra, de individualismo y trabajo colectivo, no siempre en ese orden, no siempre en las mismas proporciones.</p>
<p style="text-align: justify">Para los cuartos de final el rival sería el Anderlecht. Campeón de Bélgica, había eliminado al Madrid varios años antes, en una eliminatoria en que el fuera de juego tirado por los de Pierre Sinibaldi fue un enigma que los madridistas no supieron resolver. Ahora, con el joven <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lkYk8bMjxZY">Paul van Himst</a> como máxima figura, los de Bruselas se veían con opciones de dar la campanada. Y fue el brillante van Himst, un torbellino que aparecía por todo el frente de ataque, muy rápido, habilidoso y con gran sentido del gol, el que marcó la diferencia en el Emile Versé. Una victoria fuera de casa eran palabras mayores en la Copa de Europa, toda una odisea. Cómo han cambiado los tiempos. La vuelta supuso la gran confirmación de Amancio como figura europea, autor de dos goles que remontaban la eliminatoria para el Madrid, a los que se sumó un tercero de Gento casi al final del encuentro. Pero los belgas eran duros de pelar y tenían dinamita arriba. Con van Himst bien marcado por la defensa española –imaginamos que se pasaría un par de noches con sacos de hielo en las tibias, aunque lo mismo pudo decir Amancio-, fueron Puis y Jurion, internacionales belgas, quienes recortaron en el 87 y el 90, metiendo el miedo en el cuerpo a la parroquia madridistas, que suspiró aliviada cuando Monsieur Barbéran pitó el final y confirmó el billete de los blancos a semis.</p>
<p style="text-align: justify">Esa misma noche de marzo el Partizan destrozaba al Sparta de Praga por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oEPhlUr7yHk">5-0 en Belgrado</a>, sellando la remontada del 4-1 recibido en tierras checoslovacas. Fue una eliminatoria caliente, con los yugoslavos clamando venganza por el trato recibido en la ida. Mientras el equipo del ejército yugoslavo culminaba su hazaña ante sus homónimos checos, una bomba atómica estallaba en Lisboa. Se llamaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jkAmpIvMOvk">George Best</a>, tenía diecinueve años y acaba de tomar al asalto el Estadio da Luz. Lideró a un United desmelenado que le hizo cinco goles en su templo al altivo campeón portugués. Así pues, el panorama no pintaba demasiado bien para el Madrid, que no pasaba de ser un equipo ordenado y con ciertas individualidades ante el poderío del Machester United de la Santísima Trinidad, el inabordable Inter campeón y los talentosos yugoslavos del Partizán.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Amancio sería decisivo en cada eliminatoria de la Copa de Europa 1966</span>Para el Madrid quedaría el desafío de acabar con el reinado de los italianos, mientras los ingleses pasarían el mal trago de volver a Belgrado ocho años después de la tragedia vivida tras jugar en la capital yugoslava. Helenio Herrera declaró temer al Madrid como a la peste, y los blancos le dieron la razón, crecidos, ya que hasta la lesión de su portero Betancort atacaron sin tregua la meta defendida por Sarti. Un caudal de ocasiones de gol de las que solo una materializada por el omnipresente Pirri subió al marcador. Tras ello, el Madrid contemporizó guiado por la batuta de un Manolo Velázquez magistral. En los últimos minutos, viendo que el Inter no buscaba crear peligro, Miguel Muñoz tocó a rebato en busca del segundo gol, pero este no llegó. Faltaba la vuelta en el Giuseppe Meazza, lo que suponía la encerrona más grande de Europa en aquella época. Muñoz no se cortó diciendo que el Madrid <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kvUd30KANs0"><i>«jugaría a la italiana»</i></a>, obligando al Inter a salirse de su guión más habitual. Así lo hizo: férreos en defensa –controlando la violencia, que podía dejarte con varios jugadores menos en aquel estadio- y saliendo como diablos al contragolpe. Y así llegó el gol de Amancio, decisivo una vez más. El Inter estaba muerto y sólo tras el gol de Facchetti inquietó la meta de Araquistáin. Contra todo pronóstico, el Madrid había matado a la bicha.</p>
<p style="text-align: justify">En la otra semifinal, con Charlton, Foulkes y Gregg atenazados por los recuerdos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nAdq_QyZlfE">el Partizan cimentó su victoria en la ventaja conseguido en casa</a>. El dos a cero fue suficiente para defender en Old Trafford. El United estaba sin Best, lesionado en la rodilla, y el Partizan sin Kovacevic y Galic, quienes estaban cumpliendo el servicio militar y no obtuvieron permiso para poder viajar al partido –una vez más, otros tiempos-. Ingleses y yugoslavos se pegaron de lo lindo, pero fueron estos quienes se salieron con la suya. Tocaba viajar a Bruselas.</p>
<blockquote><p>Bruselas esperaba a Inter e United, pero se encontró a dos invitados sorpresa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid volvía a Bruselas, donde ya había jugado ese año contra el Anderlecht, y donde ya los padres del invento habían ganado la Tercera Copa de Europa ante el Milan ocho años antes. Sin Best presente, los once españoles que conformaban el equipo más habitual de los blancos pasaron a la historia al fotografiarse con pelucas estilo Beatles. Nacían así <a target="_blank" href ="http://as01.epimg.net/futbol/imagenes/2016/05/19/primera/1463617214_041909_1463617289_noticia_normal.jpg"><i>«los Ye-yes»</i></a>, apodo que haría fortuna y les acompañaría por el resto de sus carreras. Eran un grupo de amigos, jóvenes, que por casualidades de la vida habían hecho una gira por Europa todo ese año. Faltaba el gran concierto. El once sería el habitual, con Amancio ya asentado en el centro del ataque junto Grosso y Serena ocupando la banda derecha. A cada partido intercambiaban menos sus posiciones. Gento estaría en la izquierda, jugando su octava final, mientras Araquistáin seguía siendo titular en la portería tras la lesión de Betancort. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Vasovic fue clave en el Ajax de Johan Cruyff</span>Los yugoslavos, que habían entrado en la competición sin hacer ruido, pero que avanzaron rondas a ritmo de carga, sí contaban esta vez con Kovacevic y Galic, a quien los generales habían dado un permiso para viajar a Bruselas. Allí estarían, en el mediocentro y la delantera respectivamente. También estaba Soskic, portero de nivel mundial que había jugado con el XI FIFA en el Centenario de la Federación inglesa y por supuesto estaban también Jusufi, que intentaría controlar a Amancio y uno de los mejores líberos de todos los tiempos, Velibor Vasovic. Este era un jugador de tremenda inteligencia, que tras la final fichará por el Ajax y se convertirá, junto a Cruyff, en la piedra angular en la construcción del <i>«Fútbol Total»</i>. Casi nada. </p>
<p style="text-align: justify">Soskic, que ya se había enfrentado a Gento diez años antes, en la primera edición de la Copa de Europa, tuvo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QqADeZSHjTQ">una primera parte plácida</a>. Ambos equipos se medían y había bastante miedo. El guardameta yugoslavo solo tenía que estar atento a los balones colgados sobre su área, algo en lo que era muy bueno. Kovacevic, seguramente por no perder sus costumbres castrenses, aplicó todo un curso de llaves y técnicas cuerpo a cuerpo al pobre Velázquez, que hubiese disfrutado de su compañía incluso si hubiera decidido ir al baño. Galic fue un dolor de muelas para De Felipe y Zoco, pero la primera parte acabó sin goles. Poco duró, ya que apenas empezado el segundo tiempo, Galic ganaba el enésimo duelo aéreo y Vasovic, quien si no, adelantaba al campeón de Yugoslavia y ponía las cosas muy cuesta arriba para el Madrid. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Gentó dejó su último gran acción en el Real</span>El gol pareció aturdir al conjunto blanco, que tardó varios minutos en reaccionar, mientras los yugoslavos se venían arriba. Alrededor del minuto 70, y aprovechando un córner lanzado por el Partizan, Manolo Sanchís se hacía con la pelota y la enviaba para Grosso, quien habilita a Amancio. El gallego, asumiendo la responsabilidad como llevaba haciendo todo el año, avanzó con el esférico hacia dos defensas yugoslavos, superando al primero y volviendo del revés al segundo con dos recortes en medio metro y batió a Soskic, que había iniciado la salida, con un disparo raso y cruzado. Era el golpe que el Madrid necesitaba para cambiar el encuentro. Apenas sin tiempo para retomar su ritmo, Gento protagoniza la enésima internada por su banda, su centro lo despeja de puños Soskic, pero el balón cae al borde del área, donde Serena lo recoge y suelta un zapatazo que se cuela por la escuadra del equipo de Belgrado. </p>
<p style="text-align: justify">Era la Sexta. La única para esa generación. </p>
<p style="text-align: justify">Suficiente para tener al menos una copa para brindar con papá.</p>
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		<title>Otra vez Stambouli</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Nov 2014 02:43:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">R</span>ecuerdo lo mucho que me emocionó el fichaje de Blanc por el Paris Saint-Germain. En clave recreativa, de entretenimiento, su<span id="more-146944"></span> Francia me había gustado más que cualquiera de las de su época, que a su vez fue <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/el-lanzamiento/">la de Zidane</a>, y creía que los del Parque de los Príncipes tenían un potencial lúdico que su último técnico, Ancelotti, no había podido desarrollar. El italiano había hecho la que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/01/analisis-tactico-espanyol-real-madrid-copa-de-rey-gol-benzema/">en él es la típica</a> cuando llega a un nuevo club: elegir una alineación ultra ofensiva, darle un estilo de bajo riesgo y conseguir así una seguridad defensiva sobresaliente al tiempo que la calidad individual de los suyos le iba ganando partidos en ataque. Y con Verratti y cía, a mí me apetecía algo más <i>palpitante</i>.</p>
<p>El debut de aquel equipo se produjo en el Stade de la Mosson ante el Montpellier de Jean Fernández, el resultado fue de empate a uno y fue elegido como MVP Rémy Cabella, hoy en el Newcastle. Pero a mí el que me llamó la atención fue el mediocentro de los locales, un tal Benjamin Stambouli que a la vista me recordaba a Mufasa, el padre de Simba. No parecía demasiado alto, pero sí voluminoso; corría, mordía y ladraba como un perro de presa y, y de ahí el shock, lucía un control de balón y una claridad mental que, al menos aquel día, le hizo dar fluidez. Pregunté por el chico y se me dijo que hasta de central jugaba, lo cual terminó de excitarme. Prometí seguirlo, pero falté a mi palabra. Ayer, mientras veía el Tottenham-Partizan, me topé de nuevo con él. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NHc0p5QNMNA">Con Stambouli</a>. Y me causó exactamente el mismo efecto que en el ya lejano debut de Blanc.<br />
</div>
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		<title>Partizanove Bebe</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Nov 2013 08:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ndrija Zivkovic es un medio ofensivo, zurdo, menudo, versátil, fino, ligero, preciso e ingenioso, juega en el Partizan de Belgrado y nació en Nis, una ciudad del sur de Serbia en la que no nace cualquiera: su símbolo es Dragan Stojkovic, el último gran 10 de Yugoslavia, el mismo que supo que Míchel no se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>ndrija Zivkovic es un medio ofensivo, zurdo, menudo, versátil, fino, ligero, preciso e ingenioso, juega en el Partizan de Belgrado y nació en Nis, una ciudad del sur de Serbia en la que no nace cualquiera: su símbolo es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=oaxcdUgHm74">Dragan Stojkovic</a>, el último<span id="more-97675"></span> gran 10 de Yugoslavia, el mismo que supo que Míchel no se estaría quieto en la barrera española en aquel partido de octavos en Italia 90. Zivkovic es un brasileño nacido en los Balcanes, una revelación de talento que reafirma que, pese al desmoronamiento de Yugoslavia, en aquellas tierras, sobre su césped y bajo sus nubes, siguen brotando los brasileños de Europa: privilegiados en lo técnico, astutos, algo fríos y dispersos, pero de imaginación callejera y salvaje. Zivkovic también es muy joven. Tiene 17 años desde julio. Y ya forma parte de la selección absoluta serbia, siendo el más precoz internacional de su historia y asentándose en su equipo como un futbolista determinante, con goles, asistencias y relevancia. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bgwFOiiPm_8">milagro de Zivkovic</a> –quien debutó en la Superliga el pasado abril- es el milagro del Partizan de Belgrado, un club en el que la producción de talento funciona como una rutina eficaz, puntual y fértil.</p>
<p style="text-align: justify">Sus cosechas del último lustro le han devuelto la marca <i>Partizanove Bebe</i>, los Bebés del Partizan, aquella generación de comienzos de los años 60 que casi le gana una Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/07/futbol/mas_futbol/1310030818.html?a=fc1477cdd63d0ef5c46a9793575c1cb7&#038;t=1385083838">al Real Madrid yé-yé</a> con varios chicos forjados en la casa, con un estilo y una filosofía similar a la que está poblando ahora importantes clubes europeos con futbolistas surgidos de la cantera partisana: Jovetic y Nastasic (Manchester City), Adem Ljajic (Roma), Lazar Markovic y Sulejmani (Benfica), Mitrovic (Anderlecht), Marko Scepovic (Olympiacos), Radovanovic (Chievo Verona)  o Stefan Savic (Fiorentina). Todos son internacionales (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-grupo-h-inglaterra-ucrania-montenegro-polonia-destino-brasil-2014/">Jovetic y Savic, montenegrinos</a>), casi todos recién salidos de la adolescencia. Pero la actual selección serbia también se compone con futbolistas no criados durante todas las etapas formativas en el Partizan, pero sí incorporados al primer equipo en torno a los 20 años: Zoran Tosic (CSKA), Ljubomir Fejsa (Benfica), Antonio Rukavina (Valladolid) o Radoslav Petrovic (Genclerbirligi). O, además, con futbolistas que el próximo domingo se vestirán, jóvenes y osados, las rayas negras y blancas en Belgrado: Zivkovic (17 años), Milos Jojic (21) y el comandante Vladimir Stojkovic (30), portero que apareció no hace mucho por Getafe. Estamos pues, ante un Partizan de Serbia, una idea aglutinadora, en todo caso, algo alejada de las esencias fundacionales crno-beli.</p>
<blockquote><p>La mayoría del talento serbio del último lustro ha salido de la cantera del Partizan.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Partizan se instituyó en 1945 como club del JNA, el ejército popular yugoslavo, en homenaje a los partisanos comunistas que combatieron a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Del mismo modo que<span class="pullquote_right">El Partizan como el emblema deportivo del federalismo de Tito</span> los veteranos partisanos alimentaron las bases del JNA, el Mariscal Tito también llenó las filas del Partizan de coroneles, generales y soldados durante los años 40 y 50. Tito quería un club para las élites militares, pero sobre todo un contrapeso deportivo y social para otros equipos con más presencia en las calles y con mayor contenido nacionalista croata o serbio, como Dinamo de Zagreb o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/copa-de-europa-1991-estrella-roja-europa-del-este/">Estrella Roja</a>. El Partizan sería el reflejo de lo que el JNA representaba entonces en la Yugoslavia plurinacional, del comunismo autogestionario y desalineado de Moscú: el ideal federal yugoslavo, con soldados y mandos eslovenos, croatas, serbios, bosnios musulmanes, montenegrinos, kosovares, macedonios, serbosnios, bosniocroatas o serbocroatas. Si el ejército, como máxima expresión del régimen centralista y unificado, vigilaba por ese ideal y alzaba la espada de la oposición a los <a target="_blank" href ="http://laguerradeyugoslavia.wordpress.com/">nacionalismos regionales</a> duros, el Partizan serviría como emblema deportivo del auténtico nacionalismo yugoslavo, como bandera del sentimiento panyugoslavo que protegió siempre Tito.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso, el Partizan se relacionó siempre con los militares y el federalismo, como el equipo de toda Yugoslavia, con jugadores, en el periodo comunista, llegados de todas las minorías étnicas, mientras que el Estrella Roja ha sido un club históricamente más ligado al nacionalismo serbio y a la Iglesia Ortodoxa, su traje alegórico frente al JNA. Como sucedió con tantas otras cosas, el desmembramiento del país y los cambios políticos y geográficos cambiaron profundamente el paisaje también en el fútbol. Si el Estrella Roja, por títulos y prestigio (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qw5co4ztXtQ">Copa de Europa de 91</a>), fue el gran equipo serbio de la vieja Yugoslavia; ahora, el Partizan es el gran equipo serbio de la joven Serbia. No deja de ser paradójico el destino de esta rivalidad: el Estrella Roja, el club de los serbios, brilló en Yugoslavia, cuando, ahora, el Partizán, el que fue club de los yugoslavos, domina en Serbia: ha ganado 14 de las 21 ligas que se han jugado desde la forzosa independencia (las últimas seis, consecutivas). Y la selección no ha sido ajena a ese proceso.</p>
<p style="text-align: justify">Eso es ahora. Pero el Partizan también tuvo sus momentos de esplendor en blanco y negro. Especialmente, como incubadora de varios de los mejores futbolistas yugoslavos de la historia. A finales de los años 50, ya funcionaba como un club de aspiraciones federalistas en la gestión de su modelo deportivo. Su presidente era el coronel <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Franjo_Tu%C4%91man">Franjo Tudjman</a>, quien varias décadas después encabezó el movimiento nacionalista croata y sería el primer líder político de la Croacia independiente. Otra de esas sarcásticas paradojas tan balcánicas. Hubo un tiempo, en cambio, en que Tudjman fue yugoslavo y del Partizán. O eso decía. Su intención era formar un gran club nacional, así atrajo desde Croacia a tres futbolistas que son leyendas crno-beli: el delantero <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j_1wM9Ku0IQ">Stjepan Bobek</a>, el central Bruno Belin y el polivalente Branko Zebec. Ser el equipo del ejército le valió al Partizan para aprovechar la maquinaria de los servicios militares de la época y así destinar a Belgrado a los mejores futbolistas veinteañeros de todo el país (serbios y no serbios), eso explica también, en parte, su tradición juvenil.</p>
<p style="text-align: justify">Con Bobek, Belin y Zebec, el Partizan comenzó a imponerse como fuerza del fútbol yugoslavo, rivalizando con el Estrella Roja de Sekularac y Kostic o el Dinamo de Zagreb de Jerkovic. A principios de los años sesenta, ganó las ligas de 1961, 1962, 1963 y 1965<span class="pullquote_left">En la década de los 60 dominó por completo el fútbol yugoslavo</span> y el equipo era la viva definición de su apuesta, durante los años previos, por unas categorías inferiores que movilizaban a los mejores futbolistas de Belgrado y su alrededor, pero también cualquier talento que asomaba en otras esquinas de Yugoslavia, sin importar la sangre de las venas ni el credo de su espíritu. Aquella generación de canteranos, casi todos nacidos entre 1938 y 1944, recuerda que la fecunda academia que hoy alimenta al Partizan es, en efecto, una cuestión genética, como si el paso del tiempo fuera su cordón umbilical. El techo de aquel equipo fue <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">la final de la Copa de Europa de 1966</a> contra el Real Madrid en Bruselas. A falta de 20 minutos, un gol de Vasovic le daba el triunfo. Pero los blancos reaccionaron y ganaron 2-1 con goles de Amancio y Fernando Serena. El Partizan había liquidado antes al Sparta Praga con una remontada bestial en Belgrado (del 4-1 de la ida al 5-0 de la vuelta) y al Manchester United de Charlton y Best.</p>
<blockquote><p>Aquel Partizan casi campeón de Europa en el 66 tenía mayoría de jugadores canteranos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del once titular en Bruselas, seis futbolistas se habían formado en el club aunque los otros cinco habían desembarcado muy jóvenes en el Partizan: Milan Galic y Zaza Becejac (Proleter Zrenjanin), Josip Pirmajer (RFK Novi Sad), Mustafa Hasanagic (Priboj) y Branko Rasovic (Buducnost) fueron fichados con 20, 23, 19, 22, 21 y 23 años respectivamente. El entrenador era Abdullah Gegic, bosniaco, quien había recogido una herencia de esos años de otros técnicos como Stjepan Bobek, Florijan Matekalo o Aleksandar Atanackovic. El equipo respiraba las influencias de la estirpe danubiana y de la cercana Hungría, donde se había levantado en la década anterior una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">revolución futbolística</a> con Puskas, Lorant, Bozsik, Hidegkuti, Czibor o Koscic. Ese Partizan usaba un esquema semejante al de los Magiares Mágicos, una especie de 3-1-2-4, un paso intermedio entre la pirámide danubiana (2-3-5) y el 4-2-4 brasileño. Jugaban atractivo, con frescura, con un notable despliegue técnico, con brillantez de estilo y tomando riesgos… Notas tan particulares de la identidad futbolística yugoslava, que, en aquellos años, tan bien ejecutó la selección: medalla de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PXi5plUgbsY">oro en los JJOO de Roma 60</a>, de plata en Helsinki 52 y Melbourne 56, subcampeones en las Eurocopas del 60 y el 68, y cuartos en la Copa del Mundo de Chile 62.</p>
<p style="text-align: justify">Su portero era Milutin Soskic, un serbio de Kosovo, mejor guardameta de la historia del club. Su defensa la configuraban Fahrudin Jusufi, perfilado a la derecha, internacional indiscutible, un marcador fuerte,  de origen gorani, un pueblo musulmán natural de las montañas del sur de Kosovo y el oeste de Macedonia; el central montenegrino<span class="pullquote_right">Milan Galic coronaba un once que prácticaba un fútbol moderno, alegre y,claro, muy victorioso</span> Branko Rasovic, fichado en 1962, año de la muerte en accidente de tráfico del adorado Bruno Belin, y que luego jugó en el Borussia Dortmund; y, acostado en el sector zurdo, Ljubomir Mijahlovic. Delante de esta línea, algo inclinado a la izquierda, se desenvolvía una de las claves del equipo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FYH9vqpu934">Velibor Vasovic</a>, un avanzado en el  tiempo que luego sería alistado por el poderoso Ajax de los 70 como líbero. Vasovic era un devorador de millas, elegante, inteligente y con gol. Su función era apoyar a los defensas en el corte, pero también empujar como un líbero por delante de ellos, como había hecho Bozsik en Hungría. Fue una especie de mediocentro primitivo con mucha pisada en las dos áreas y calidad. Cerca de él, como corrector de su espacio, tenía a Radoslav <i>‘Zaza’</i> Becejac. Y como enlace con los delanteros, la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">evolución del falso nueve Hidegkuti</a>, un atacante retrasado, con llegada letal, dominio técnico, lectura de los momentos y desenvoltura: Vladica Kovacevic. La delantera la empezaba por la derecha el extremo Mane Bajic y la terminaba en la izquierda Josip Pirmajer, un croata de la minoría alemana, el alevín de aquel equipo. Entre ellos, el mayor talento, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PDvpl5FLe_A">Milan Galic</a>, uno de los iconos yugoslavos de la época, un delantero creativo y genial; más el depredador Mustafa Hasanagic, su hombre de área y gol. Un ariete al estilo de la escuela yugoslava, agresivo, potente y finalizador (355 goles en 337 partidos en el Partizan). Era un musulmán serbio de origen bosniaco al que en el famoso 5-0 de cuartos de final de Copa de Europa de 1966 contra el Sparta Praga le anularon un gol de chilena. El árbitro lo explicó: <i>“¿Por qué no lo di? Creo que cinco humillaciones ya son suficientes, seis serían demasiado”</i>. El jugador número 12 fue el mediocampista Jovena Miladinovic, también formado en el Partizan, como otros grandes futbolistas que habían dejado el club poco antes, Mitic o Cebinac. Aquel extraordinario  equipo recibió dos sobrenombres: <i>Partizanove Bebe</i>, por sus raíces canteranas, y <i>Parni Valjak</i>, la Apisonadora, por sus victorias.</p>
<p style="text-align: justify">Desde ese momento, el Partizan, a lo largo de su historia, siempre produjo camadas maravillosas, con mayor o menor frecuencia. En los tiempos actuales, su trabajo de base está fabricando, de nuevo, un notable volumen de futbolistas de calidad. Su academia ocupa uno de los puestos de cabeza en el fútbol formativo europeo. Hoy, la cantera del Partizan solo tiene un rival en los Balcanes: <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/2013/06/18/alen-halilovic-diamante-balcanico/">Dinamo de Zagreb</a>. Aunque  sin la cantidad de futbolistas de elite que los belgradeses. Con esa regularidad, esas magnitudes y esos niveles, la fábrica del Partizan se codea con las mejores de Europa, eso sí, las mejores canteras arraigadas en un territorio o en una región, no guarderías multinacionales como las de Manchester City, Juventus, Arsenal, Manchester United, Milan o Chelsea. Quizá esa élite en la que figura la academia del Partizan la conformen Athletic, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/real-sociedad-exitos-2003-denoueix-2013-montanier/">Real Sociedad</a> y Barcelona, en España. Schalke 04, en Alemania, Basilea, en Suiza, Shakhtar Donetsk, en Ucrania, y Sporting Club, en Portugal. Más Lyon y Rennes, en Francia, Anderlecht y Standard de Lieja, en Bélgica, y el emergente cultivo del Feyenoord, casi a la altura ya del Ajax, en Holanda.</p>
<blockquote><p>El contexto de aquel y este Partizan es muy distinto, pero sigue predominando el talento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El corazón del Partizan se encuentra ahora en el suburbio de Zemun, un viejo pueblo devorado por el oeste de Belgrado. Es un barrio de profundo sentimiento futbolístico (en el crecieron Mateja Kezman, Albert Nadj o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n67gdA1YkYY">Dejan Stankovic</a>), pero también militar: tuvo la más importante base aérea del ejército yugoslavo, los cuarteles generales<span class="pullquote_left">En Zemunelo, su ciudad deportiva, trabaja todo su fútbol base y su propio equipo satélite</span> de aviación, una academia militar… Ahora viven en él numerosas familias de mandos castrenses jubilados y se respira un ambiente conservador y de renovado nacionalismo serbio. Las raíces del Partizan siempre han agarrado fuerte en esas calles de militares. Aunque juega en el Estadio Partizan, la vida del club se dicta en Zemun, en las instalaciones conocidas como Zemunelo (en alusión a Milanello). Este complejo de 100.000 metros cuadrados, es la base de entrenamiento del Partizan y sus categorías inferiores. El moderno complejo reúne un edificio con la sede y las oficinas del club, gimnasios, salas médicas y de reuniones, centro de conferencias, piscinas, aulas, dos campos con césped natural y siete con artificial y 19 apartamentos para futbolistas y técnicos. <a target="_blank" href ="http://www.partizan.rs/wp-content/uploads/2011/06/arena_naslovna-1.jpg">Zemunelo</a> alberga también la academia de formación y la sede y campo de fútbol del Teleoptik, el club probeta del Partizan, aunque se trate de una entidad autónoma (mantienen una relación semejante a la firmada por Dinamo y Lokomotiv en Zagreb). Milita en el segundo nivel del fútbol serbio y ejerce una labor estratégica en el desarrollo de las políticas de cantera. Casi todos los juveniles con una indudable proyección, se foguean una temporada en el Teleoptik antes de saltar al primer equipo (Mitrovic, Nastasic o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NUMbSMfh-DE">Sulejmani</a> son algunos casos). Un proyecto de ampliación de Zemunelo contempla la construcción de un internado para casi 40 niños y adolescentes, un paso más para reforzar un sistema formativo de un club en el que sus equipos de cantera coleccionan éxitos en Serbia y los torneos organizados en Europa. La captación se focaliza en Serbia, pero también se organizan campus en Montenegro, Bosnia, Eslovenia y en dos países con una abundante colonia balcánica: Australia y Estados Unidos. El Partizan divide sus etapas en siete grupos de edad: los U19, los U17, los U16, los U15 y los U14 compiten a nivel nacional, mientras que los U13 y los U12 participan en ligas locales de Belgrado. Los más niños, de once años para abajo, solo juegan amistosos.</p>
<p style="text-align: justify">Esta es la escalera por donde vienen subiendo varios de los futbolistas del actual Partizan durante el último lustro. Además de Andrija Zivkovic y Milos Jojic, un mediocentro o mediapunta creativo y con un último pase demoledor, otros cachorros se van haciendo hueco. Por ejemplo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vwxCPPOc8t4">Nikola Ninkovic</a> (18), un volante ofensivo con una técnica de platino, el mediocentro Dranko Brasanac (21), el lateral derecho Nikola Aksentijevic (20) o el lateral izquierdo Nemanja Petrovic (21), el joven viejo socio de Nastasic en las inferiores y en el Teleoptik. Todos ellos son internacionales en las selecciones inferiores serbias. Ni a Zivkovic ni a Jojic ni a Ninkovic les queda mucho en Belgrado. Pero ellos no serán los últimos: ya se pule, en el juvenil del que hace nada saltó Zivkovic, otra generación. Daremos cuatro nombres: el extremo izquierdo Nemanja Radonjic (17), un superdotado atlético que al correr y maniobrar con la pelota recuerda a Cristiano (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ARpa6AK1p0o">mírenlo en Youtube</a>), los delanteros Stefan Ilic (18) e Ivan Saponjic (16), y el medio Danilo Pantic (17), quien ya debutó la pasada campaña en el primer equipo con apenas 16 años.</p>
<p style="text-align: justify">Ellos dan forma a una nueva generación, como la de Lazar Markovic, Ninkovic, Jojic, o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RpC0T0Awhd8">Mitrovic</a>. O como muchas otras que surgieron, abrazadas al talento, como un manantial imparable y programado, después de los Partizanove Bebe de 1966. En los primeros noventa, tras el colapso yugoslavo, afloraron Savo Milosevic, Albert Nadj, Dragan Ciric,  el portero Ivica Kral y algo después Mateja Kezman. Antes que ellos, el Partizan había explotado otra de sus armas históricas: la captación. Como ocurriera en los 60 con Milan Galic o Hasanagic. Jóvenes no formados en Belgrado, pero reclutados directamente para el primer equipo, del mismo modo que había funcionado en los 70 con un elegante líbero fichado del Sloboda Uzice y llamado Radomir Antic. A finales de los 80, se reunieron así <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=F1W-wkxrzNo">Pedja Mijatovic</a> (20 años), Jokanovic (22) y Spasic (23).</p>
<blockquote><p>Por el camino se quedó Dragan Mance, delantero que a los 22 años ya llevaba 174 goles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">También, en los primeros 80, el Partizan convocó una sugerente camada de chicos formados en la casa: el mediapunta Momcilo Vukotic, el punta Zvonko Zivkovic, el defensa Ljubomir Radanovic, pero, sobre todos estos nombres, prevalecía Dragan Mance. Mance había llegado con 18 años al Partizan desde el rival del Teleoptik en el barrio de Zemun, el Galenika. Fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=G-0UUn8zYbQ">un delantero colosal</a> que podría haberse convertido en una leyenda del fútbol mundial. Quienes hablan de él lo enjabonan de elogios e hipérboles. Marcó 174 goles en 278 partidos. Las cifras se quedaron pequeñas: murió a los 22 años, estrellado en septiembre de 1985 en la autopista que conecta Belgrado con Novi Sad. Fue el <i>“James Dean”</i> del fútbol yugoslavo. La calle del Estadio Partizan lleva ahora su nombre. Hoy, todos los niños que entran a Zemunelo sueñan son salir algún día desde el estadio a la Ulica Dragan Mance como futbolistas de verdad, mayores y profesionales. Referencias no les faltan y exigencia tampoco: talento técnico, imaginación y determinación. Esa es la fórmula, abrillantada por el héroe Mance o adivinada ahora en los botines de diablo de Andrija Zivkovic.</p>
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