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	<title>Ecos del Balón &#187; Capello</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Fabio sí leyo a Arthur C. Clarke #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 07:11:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser&#8230;» le dijo Roy Batty a Deckard mientras moría en el final de Blade Runner, la maravillosa películade Ridley Scott de 1982. Si hubiese tenido más tiempo, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2YGWT8hRm0I">He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser</a>&#8230;»</i> le dijo Roy Batty a Deckard mientras moría en el final de Blade Runner, la maravillosa película<span id="more-271970"></span>de Ridley Scott de 1982. Si hubiese tenido más tiempo, el replicante seguro le hubiera hablado de él. <i>«He visto cosas que no creeríais&#8230; he visto a Roberto Carlos»</i>. Después de todo, aunque el mundo de Blade Runner estuviese ambientado en un futurista y semi distópico 2019, la audiencia no dejaba de ser la misma que meses más tarde vería a Italia coronarse campeona del mundo con un sistema de marcas al hombre y Gentile y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T382spmYDjI">Cabrini</a> como defensores más externos. Visto en aquel momento, lo de Roberto Carlos era ciencia ficción pura y dura. ¿A ojos de 2017? También, por mucho que nos podamos hacer la imagen a la mente como un tipo de 1969, habiendo visto la llegada del hombre a la luna, pensase que en algún momento aquello sería como irse de viaje a Australia.</p>
<blockquote><p>Roberto Carlos fue un acontecimiento único, distinto al de sus antecesores</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Roberto Carlos no fue una revolución. La unicidad de su talento le regaló al universo fútbol una quimera que disfrutó como la gente del siglo XX hizo lo propio con la obra de Asimov y Clarke, o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CWFef_YAG0c">las aventuras fílmicas de Scott</a> o Lucas. Lo del paulista no era un lateral que atacaba, algo que dicen que se inventó el fútbol brasileño en los 50s con Nilton Santos, aunque para la misma época el abuelo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Agk7wBbzGWE">Marcos Alonso</a> ya hacía incursiones ofensivas y de juego interior en el Real Madrid de las cinco Copas de Europa y Lostau, el de La Máquina de River, ya jugaba en la posición que el nieto de Marquitos ocupa hoy día en el Chelsea diez años antes. Roberto Carlos era una especie totalmente nueva. Después del mundial de 1958, Brasil se convirtió en adalid del uso ofensivo de los laterales y fue el país que más invirtió talento en la posición, el único que realmente vio el potencial que tenía que tus defensas de banda poseyesen un arsenal técnico capaz de sumar en ataque. Y así llegaron Marco Antonio y Carlos Alberto en el 70, Marinho Chagas, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=c6DHhfn-CBw">Nelinho</a> y su golazo en el mundial, los cerebrales Junior y Leandro, Josimar, Branco, Cafu y, en 1992, el que sería el eterno número &#8216;3&#8217; del Real Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">Para cuando llegó su debut en la selección, que un brasileño con la calidad técnica del crack de cualquier otro país jugase en la línea defensiva no era ninguna novedad. Junior había sido el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EfVTZ4Bcm-4">&#8216;playmaker&#8217; del Torino en los 80s</a> y durante años recorrió la banda izquierda del Maracanã enfundado en los colores del Flamengo. Lo que sí era nuevo era la forma en la que lo hacía ese jovenzuelo del União São João. No era ya que llegase al espacio y apoyase las acciones ofensivas con desborde, centros, pases y disparos, o que se sumase al mediocampo como un activo más, sino que el fútbol de Roberto Carlos era propio de un delantero. Sus equipos en posicional simplemente contaban con un tercer o cuarto atacante que rompía en el desmarque con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h8s2nkPhI2A">velocidad supersónica</a>, estiraba el campo en transición y llegaba a situaciones de remate intimidando desde su chut imparable. La histeria colectiva que generó su alter ego del International Superstar Soccer, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HzdAOZeBUa0">Roberto Larcos</a>, jugando como delantero estrella de Brasil, por delante de Ronaldo, estaba sustentada en la realidad. </p>
<blockquote><p>Su fútbol era el de un delantero partiendo desde el lateral</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La poderosísima máquina económica y futbolística que era la Parmalat de los 90s no tardó en darse cuenta y durante unos años, la banda izquierda del Palmeiras la ocupó Roberto Carlos, dirigido por el modernísimo y revolucionario Vanderlei Luxemburgo. Zinho, el volante zurdo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gIIMKkYlWGI">aquel Palmeiras</a>, abandonaba la banda y se la entregaba toda al lateral izquierdo para que hiciese su juego. Su incontestable calidad pronto se adueñó del puesto en la selección brasileña tras el mundial de Estados Unidos y llamó la atención de la Serie A. Un Inter de Milán en crisis se hizo con sus servicios en 1995 pensando en el naciente proyecto del inglés Roy Hodgson, encargado de llevar la vanguardia de la zona a la parte neroazzurra de San Siro. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DaKIYxHRxzc">Aquello no funcionó</a>. El bueno de Roy nunca entendió qué era exactamente lo que tenía en su poder. Para él, que no era lector entusiasta de ciencia ficción, Roberto Carlos era uno más de una estirpe que ya era global. Mismamente, esa temporada le habían traído a Javier Zanetti para la otra banda y en la posición del brasileño, los vecinos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DaKIYxHRxzc">tenían a Paolo Maldini</a>, ese ser perfecto que aunque doblaba al extremo con puntualidad y alevosía, era uno de los mejores defensas del mundo. El suyo, Roberto Carlos, no lo era y se daba muchas alegrías subiendo. Eso no le gustaba.</p>
<p style="text-align: justify">La historia dice que Roberto Carlos y Hodgson terminaron enfrentados. El entrenador lo ponía en el mediocampo o directamente en la delantera y el jugador, preocupado por su posición en la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11835/2221908/roberto-carlos-roy-forced-me-out-of-inter">tuvo que pedir a Massimo Moratti</a> que interviniese y le exigiera al inglés que lo usase en la zaga. No sucedió. Fabio Capello, elegido por Lorenzo Sanz para confeccionar y liderar el primer Real Madrid post Ley Bosman, se fijó en él y se lo llevó para Concha Espina. El transalpino venía de dirigir a Maldini durante cinco temporadas y había decidido que el lateral izquierdo de su Madrid iba a ser el brasileño puesto que había visto en él algo especial. ¿Sabía entonces Capello que esa banda siniestra del Bernabéu la iban a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/">ocupar Roberto Carlos y Raúl</a>? </p>
<blockquote><p>Su relación primero con Raúl, y después con Zidane, es historia del madridismo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante sus años en Madrid, Roberto Carlos eclosionó como estrella mundial y recibió el tratamiento de un fenómeno. En 1997 fue escogido por la FIFA como el segundo mejor jugador del mundo por detrás de Ronaldo; estuvo en las votaciones del Balón de Oro seis veces entre ese año y 2003, ganando el Balón de Plata en 2002, tras su primera temporada con Zinedine Zidane, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11835/2221908/roberto-carlos-roy-forced-me-out-of-inter">su pareja de baile favorita</a>, inmortalizada con aquel gol de Glasgow. No hubo nadie antes que jugara como él ni lo ha habido desde entonces, toda vez que Gareth Bale no tuvo la oportunidad de intentarlo. La velocidad y precisión de su fútbol, de sus pases, de sus cambios de frente, de sus disparos, de sus carreras y de sus tiros libres no produjo imitadores porque era imposible. Quizá en un futuro sí sea replicable, cuando viajar a Marte sea normal y su gol a Francia tenga explicación lógica. Mientras tanto, para verlo, toca rememorar las galopadas que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JXsjYq8rt8I">el Bernabéu disfrutó</a> porque Fabio sí leyó a Arthur C. Clarke.</p>
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		<title>Anatomía de un intento de resurrección (I)</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jan 2018 02:59:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En 1986, un club que había ganado 10 ligas italianas y dos Copas de Europa se propuso convertirse en el mejor de la historia. Sonaba a quimera, si bien tenía lo requerido para intentarlo: una masa social suficiente, un potencial<span id="more-248036"></span> económico importante y, sobre todo, un plan entre manos. El primer paso consistió en remodelar su ciudad deportiva diseñando y construyendo un centro de entrenamiento sin comparativa en el fútbol mundial. 31 años más tarde, multitud de entidades de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/01/luces-de-ciudad-podcast-futbol-alexis-sanchez-con-mourinho/">la Champions League</a> pensarían estar viajando al futuro si viajasen al pasado y visitasen Milanello. Por sus dimensiones, por su organización y hasta por detalles tan mimados como el hecho de que cada trabajador del complejo estuviera no ya sólo debidamente uniformado, sino uniformado con clase. Pero lo más alucinante difería del aspecto, y radicaba en que aquella presentación de cine no era espuma: era la fortaleza necesaria para crear, guardar y proteger el secreto de lo sagrado. El secreto del juego. El secreto del propio fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Arrigo Sacchi y Fabio Capello fueron las mentes pensantes de la revolución balompédica. No procede profundizar en sus hallazgos y méritos porque en esta misma web ya se ha hecho más y mejor en textos de Chema R. Bravo (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/"><i>«El hombre del saco»</i></a>), David Mata (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/"><i>«El profeta y su diablo»</i></a>) y Sergio Vilariño (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/"><i>«Persiguiendo sombras»</i></a>), y para mayor extensión, se recomienda el nuevo libro del periodista Irati Prat, <a target="_blank" href ="https://www.amazon.es/El-Milan-Berlusconi-1986-2017-Radiograf%C3%ADa/dp/8417103503/ref=sr_1_1?s=books&#038;ie=UTF8&#038;qid=1517005770&#038;sr=1-1"><i>«El Milan de Berlusconi: 1986-2017&#8243;</i></a>. Sólo cabe recordar que, en un margen de dos décadas, hubo un Milan de Sacchi, Baresi, Maldini, Rijkaard, Gullit y Van Basten, uno de Capello, Baresi, Maldini, Desailly, Boban, Savicevic y Papin, uno de Capello, Baresi, Maldini, Desailly, Albertini, Roberto Baggio y Weah, uno de Zaccheroni, Costacurta, Maldini, Boban, Weah y Bierhoff, uno de Ancelotti, Maldini, Chamot, Gattuso, Rui Costa y Shevchenko y uno de Ancelotti, Dida, Nesta, Maldini, Cafu, Pirlo, Seedorf, Kaká y Shevchenko. Siete Scudettos y cinco Copas de Europa fueron los títulos recolectados. Nadie se acercó a competir como el AC Milan en aquellas 20 supertemporadas. Pero de repente, el proyecto se deshizo.</p>
<blockquote><p>La crisis de producción de talento que ha sufrido la selección italiana entorpeció la reconstrucción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Resultaría cínico negar la mayor: uno de los principales motivos del hundimiento estribó en que la inversión dejó de ser la misma. San Siro había sido la casa de los mejores futbolistas del mundo (hasta siete veces fue el Balón de Oro para una de sus estrellas y hasta cinco cracks que lo ganaron en otros clubes acabaron vistiendo la camiseta <i>rossonera</i>), y llegó un instante en el que de golpe y porrazo dejó de poder acceder a ellos. En parte, esto estuvo motivado por <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Calciopoli">el estallido del Calciopoli</a>, aquella red de influencia sobre el colectivo arbitral por parte de una serie de entidades deportivas de la Serie A que manchó la honestidad y el nombre del mismo desencadenando años negros para el fútbol italiano a todos los niveles. Y lo peor derivó de que la formación de entrenadores y talentos en el Calcio no iba a estar preparada para frenar el golpe. De hecho, tendió a agravarlo. La selección italiana, campeona del mundo en 2006, recibió en ahí en adelante la llegada de dos únicos talentos incontestables, el central Leonardo Bonucci y Marco Verratti -quien tampoco es que haya alcanzado el estatus de los Buffon, Cannavaro, Pirlo, De Rossi, Del Piero, Totti y compañía-. De igual modo, y pese a que a nivel local entrenadores como Maurizio Sarri han protagonizado movimientos de relevancia, a título internacional ha habido un solo técnico en levantar la voz, Antonio Conte. Quizá por ello sentase las bases del único equipo italiano que ha sido una fuerza en Europa desde el Inter de Milan de Jose Mourinho en la 09/10.</p>
<blockquote><p>El AC Milan pudo confundir la manera de seguir estando en el primer plano del fútbol internacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Enmarcado en este solar mediático y de tan poco talento, el AC Milan estaba forzado a encadenar acierto tras acierto para mantener el nivel, y no pudo hacerlo. Acostumbrado a vivir en la burbuja más pomposa del deporte, dedicó sus recortados presupuestos a la captación de superestrellas venidas a menos para intentar mantenerse en ese escalafón mediático (Beckham, Ronaldo, Ronaldinho), algo que provocó la creación de un ambiente anti-deportivo -donde el fútbol no parecía la máxima prioridad o en el que, al menos, se había dejado de opositar a ser los número uno del planeta- que se llevó por delante los últimos resquicios de aquella época en la que también la dirección deportiva había marcado la diferencia con su captación de jóvenes potenciales (<a target="_blank" href ="https://c1.staticflickr.com/6/5042/5213518388_b4232bc5e8.jpg">Kaká, Alexandre Pato, Thiago Silva</a>). El paréntesis abierto en el verano de 2010 -fueron reclutados los mágicos Ibrahimovic y Robinho y rodeados de hombres capacitados como el holandés Van Bommel- simbolizó el forzado, y cogido con pinzas, canto del cisne de la antigua manera de hacer las cosas. Después de la desmantelación de aquel proyecto enderezado por la cordura y el pragmatismo de Massimiliano Allegri, se produjo la refundación absoluta.</p>
<p style="text-align: justify">Clarence Seedorf, Filippo Inzaghi, Sinisa Mihajlovic, Cristian Brocchi, Vincenzo Montella y Genaro Gattuso han sido los seis entrenadores que el AC Milan ha sentado en su banquillo en un margen de cuatro años. La inestabilidad salta a la vista y, entre tanta falta de coherencia y ante la carencia de una línea deportiva clara, la captación de futbolistas interesantes recrudece su complicación. Enfundarse la casaca <i>rossonera</i> no perdió su significado, pero su significado sí perdió su proyección. Justo lo que le ocurrió a otros clubes de alcance impresionante que malograron su posición en el mapa jerárquico del fútbol. <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/la-aventura-original-3x04-simeone-latido-a-latido">¿Se puede salir de esto? Sí</a>. El Atlético de Madrid, la Juventus FC o el FC Bayern Múnich lo han demostrado muy recientemente. Y el Liverpool FC y el Manchester United, en un contexto distinto y con ventajas y contras autóctonas, están sembrando un cultivo prometedor. Sobre estos casos particulares de regreso a la vida se hablará en las próximas entregas de <i>«Anatomía de un intento de resurrección»</i>.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Tom Dulat/Getty Images for Laureus</p>
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		<title>El mundo de Francesco Totti</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Sep 2017 08:08:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[“La mía fue una decisión infantil. Decidí ser romanista de niño y punto. En una época tuve problemas que me hicieron reflexionar sobre el cambio de idea. Hablé con mi familia, mis amigos, mi gente&#8230; Con los amigos romanos que habían emigrado. Me dijeron que fuera les faltó todo. Absolutamente todo». (**) Tuvo que responderla [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>“La mía fue una decisión infantil. Decidí ser romanista de niño y punto. En una época tuve problemas que me hicieron<span id="more-240356"></span> reflexionar sobre el cambio de idea. Hablé con mi familia, mis amigos, mi gente&#8230; Con los amigos romanos que habían emigrado. Me dijeron que fuera les faltó todo. Absolutamente todo». (**)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tuvo que responderla y la tendrá que responder tantas veces como autógrafos ha firmado y le quedan por firmar aunque en su cabeza él conciba una fantasía bien diferente, una que no sabe si en el fútbol actual tendrá de nuevo espacio para volver a reproducirse. Buscaron siempre <a target="_blank" href ="https://somosdelaroma.com/2016/08/31/carta-de-francesco-totti-para-mi-la-roma-es-el-mundo/">un porqué a su lealtad</a>, una decisión infantil, como así definió Francesco Totti a la razón de no moverse. Uno de los más grandes genios de la historia del fútbol, uno de los casos más paradigmáticos del <i>qué hubiera pasado</i> si hubiera llegado a un club tan grande como su talento, concibió la grandeza desde un punto de vista diferente al de la mayoría. Totti, un ideal desde toda perspectiva, construyó la historia que le hizo más feliz.</p>
<p style="text-align: justify">Para Totti todo fue muy diferente. Su concepción de las cosas, no solamente en relación a la pertenencia de un lugar concreto sino también a su interpretación del juego y la pelota, convirtió su figura en un hecho aislado. A decir verdad, en su discurso apasionado sobre Roma y los romanos, el profundo arraigo que negó al más grande y victorioso en la gran oportunidad que dejó pasar por seguir en casa, se ve a quien, rodeado de agua, sin contacto con el continente, entiende Roma como una isla, reconociendo que lo que se entiende como una barrera para mezclarse y experimentar no es sino <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ui_pVtX0T_8">el lugar más seguro y reconocible</a> para expresarse sobre el campo.</p>
<blockquote><p>«Cuando entré en el campo, me sentí orgulloso de jugar para la ciudad, para mi abuelo, para mi familia».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Antes que su historia futbolística, la de jugador de fútbol, va primero este concepto de fidelidad como método de inspiración. Cuestionado por su falta de ambición, achacada por no llevar a cabo el proceso lógico por el que el deportista busca ser la mejor versión posible de sí mismo, que en el caso de Totti daba para ser el mejor de su época, Francesco respondió a todos los rasgos del genio; maldito, puntualmente atormentado e inagotable a nivel creativo, tan puro como la tierra que lo ató desde el primer hasta el último día. Puede que Totti no hubiese podido ser más fuera de allí, pues probablemente hubiera sido un genio absolutamente condicionado, una contradicción en sí mismo para desarrollar su visión del fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Así, poco a poco, decidida esa elección de vida, Totti fue añadiendo papeles al de jugador de fútbol, traspasando y duplicando responsabilidades; futbolísticas, culturales, sociales. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ts0heN5ZuRk">Como Diego Armando Maradona en Nápoles</a>, la adoración que sintieron y sienten por él conforma una incondicionalidad seguramente tan fuerte como la que su gente siente por el propio club, un suceso tan excepcional como el fútbol con el que Totti deleitó a Italia y que quedó reflejado el día de su despedida. No puede hablarse de reducto futbolístico, pero no jugar la Copa de Europa asiduamente, no ganar títulos importantes y no jugar para uno de los grandes de Italia puede haberle restado el impacto histórico que el decidió no tener. Nunca le importó que muchas partes del mundo no contemplaran su día a día, por una cuestión básica: el mundo para él, no era el de los demás.</p>
<blockquote><p>“Siempre me he inclinado por las alternativas sentimentales. Crecí en el sector juvenil de la Roma y la primera vez que fui a un estadio fue a la curva del Olímpico. Quedarme fue una elección de corazón, no una decisión profesional”.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Totti fue en Italia tan mágico como el que más, tan esquivo y creativo como ninguno. Es muy difícil hacer justicia a Francesco Totti a través de la palabra pero sería aproximado hacerlo diciendo que con él se sentía que algo estaba a punto de ocurrir, momentos sublimes de los que comía como futbolista. </p>
<blockquote><p>«Tal vez mi instinto me hace buscar algo más. Lo hago en cada partido. Escapa a mi control. Es un segundo. Un segundo en el que deseas que la gente te recuerde para siempre».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como la patada al aire dada cuando se despierta de un sueño, el toque de Totti fue un pellizco. No se sabe si técnicamente fue inferior a ninguno. Sí, no era tan científico y razonado como el de Maradona, pero su toque sí era tan natural como el del argentino. Por encima incluso de su habilidad para la acción individual extraordinaria, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WP1eB8B0Wl8">Totti era un pasador único</a> cuando recibía entre líneas, siendo su bota derecha más una mano que otra cosa. Desde lo creativo, el italiano ha sido lo más parecido al Diego que conoció Italia y el fútbol mundial.  </p>
<p style="text-align: justify">Así comenzó Francesco, y así también siempre se mantuvo, siendo un creador por delante de cualquier posición o función, pero en su evolución deben mencionarse dos paradas muy importantes. La primera se da con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_znRPx39U7A">Fabio Capello</a>, con quien Totti pasa cinco temporadas, las de su asentamiento y constante progresión. De aquella etapa, en la mejor Roma de la que formó parte Totti, plagada de grandísimos jugadores y de un mejor equipo, Capello moldeó físicamente a su estrella, la rodeó de estructura, orden y fiabilidad, concretando y convenciendo al genio romano de que se puede también ser un campeón que juega para ganar. No en pocas ocasiones relacionó Totti la victoria con la fidelidad o la belleza, intercambiando el texto y el pretexto, pero con Capello, Totti puso a la Roma a la altura de su talento y por un momento fue reconocido como el mejor jugador del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">En 2004, justo antes de la aparición de Lionel Messi, antes de la explosión de Cristiano Ronaldo, con Ronaldinho y Henry ganando ligas, con Zidane como medida de todas las cosas, Francesco Totti pudo ser el mejor, es decir, lo fue pero no se tuvo la manera de hacerlo material. Capello hizo fuerza porque eso fuera unánime: <i>«Ahora mismo solo hay dos jugadores realmente grandes: Ronaldo Nazario y Francesco Totti (&#8230;). Es el mejor &#8217;10&#8217; desde Maradona, se merece el Balón de Oro»</i>. No le haría demasiada falta tirar de frases tan contundentes y positivas, pues sus rivales también se rindieron a él, caso de Nedved o Shevchenko. Totti era el mejor de un equipo campeón, un lustro en el que compartió campo con jugadores como Montella, Cassano, Samuel, Emerson, Cafú, Batistuta, Chivu, De Rossi o Panucci. La responsabilidad no era tanto lúdica o creativa. Se estaba para ganar.</p>
<blockquote><p>Con Capello, Totti fue, muy probablemente, el mejor jugador del mundo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La siguiente parada es la que le convierte en un consumado goleador, la que le lleva al &#8216;9&#8217; en cuanto a cifras y al falso delantero en cuanto al juego. Tácticamente, a Totti se le permitió todo a nivel posicional; sus piernas y su edad, sea cual fuese en cada momento, tendrían una respuesta de su parte. Como siempre fue el más sensible y talentoso de todos, debía recibir al pie para crear la jugada, así que él iba siempre hacia la pelota o la esperaba para actuar después, pero como falso &#8216;9&#8217; se vieron los toques más diferentes de Totti. Aunque jugara tanto de espaldas, su talento para ubicar y ordenar en su cabeza todo su alrededor, pensando con antelación quien se iba a mover y cómo iba a habilitarle, Totti deshizo sistemas defensivos con un solo contacto: taconazos, toques con el exterior, empeines, punteras, envíos con el pecho, con la cabeza. Pases únicos. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1IeAjbmBuKA">Y por supuesto, el gol</a>. Esa transformación fue bastante extraña, pues como que trastocaba el núcleo de su identidad. El gol frío y ganador parecía que no iba con él, pero como él mismo dijo, llegó de casualidad y lo entendió como ese segundo momento de responsabilidad que no debía negar. Primero se convenció con Capello de que la victoria era lo más importante, al menos tanto como su motivo principal, y después se convirtió en Bota de Oro cuando para todo el mundo eso era secundario. Fue la prueba de que podía haber sido todo, en condiciones normales, las que la mayoría entendía como tal. </p>
<blockquote><p>«Muchos me preguntan, ¿por qué has pasado toda la vida en Roma?</p>
<p>Roma es mi familia, mis amigos, la gente que amo. Roma es el mar, las montañas, los monumentos. Roma también son los romanos.</p>
<p>Roma es el giallo y el rosso.</p>
<p>Roma, para mí, es el mundo».</p></blockquote>
<p>(**) Extractos de la <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/2007/11/19/deportes/1195426805_850215.html
"/>entrevista con el diario &#8216;El País&#8217; en 2007</a>.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Paolo Bruno/Getty Images</p>
<p><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_znRPx39U7A"></a></p>
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		<title>Fabio Capello</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jun 2017 10:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Después de abordar «La Historia Interminable» de Diego Armando Maradona, nos hemos vuelto a juntar con Sergio Vilariño para hacer lo propio con la de Fabio Capello. Un entrenador que irrumpió con muchísima fuerza en el panorama internacional a mediados de los noventa. &#160; Los Invencibles de Milan, el primer Real Madrid tras la Ley [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Después de abordar «La Historia Interminable» de Diego Armando Maradona, nos hemos vuelto a juntar con Sergio Vilariño para hacer lo propio con la de Fabio Capello. Un entrenador que irrumpió con muchísima fuerza en el panorama internacional<span id="more-234764"></span> a mediados de los noventa.</p>
<p><iframe width="100%" height="527" src="https://www.youtube.com/embed/_znRPx39U7A" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;<br />
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<p style="text-align: justify">Los Invencibles de Milan, el primer Real Madrid tras la Ley Bosman, la Roma con Batistuta &#038; Totti, su pétrea Juventus dominadora del Calcio&#8230; Son muchos los equipos que encuadran a Fabio Capello como una de las figuras más relevantes e influyentes de su década, lo cual le ha servido para enjuagar el sabor agridulce que dejó su carrera como centrocampista. Porque allí, en la SPAL, comenzó todo&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Referencias:<br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/ecos">Canal de «Ecos» en Youtube</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_znRPx39U7A">Fabio Capello | La Historia Interminable</a><br />
&#8211; <a target="_blank" href ="https://twitter.com/SVilarino">Twitter de Sergio Vilariño</a></p>
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		<title>Fabio sí leyó a Arthur C. Clarke</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jun 2017 06:46:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser&#8230;» le dijo Roy Batty a Deckard mientras moría en el final de Blade Runner, la maravillosa películade Ridley Scott de 1982. Si hubiese tenido más tiempo, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2YGWT8hRm0I">He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser</a>&#8230;»</i> le dijo Roy Batty a Deckard mientras moría en el final de Blade Runner, la maravillosa película<span id="more-233182"></span>de Ridley Scott de 1982. Si hubiese tenido más tiempo, el replicante seguro le hubiera hablado de él. <i>«He visto cosas que no creeríais&#8230; he visto a Roberto Carlos»</i>. Después de todo, aunque el mundo de Blade Runner estuviese ambientado en un futurista y semi distópico 2019, la audiencia no dejaba de ser la misma que meses más tarde vería a Italia coronarse campeona del mundo con un sistema de marcas al hombre y Gentile y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T382spmYDjI">Cabrini</a> como defensores más externos. Visto en aquel momento, lo de Roberto Carlos era ciencia ficción pura y dura. ¿A ojos de 2017? También, por mucho que nos podamos hacer la imagen a la mente como un tipo de 1969, habiendo visto la llegada del hombre a la luna, pensase que en algún momento aquello sería como irse de viaje a Australia.</p>
<blockquote><p>Roberto Carlos fue un acontecimiento único, distinto al de sus antecesores</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Roberto Carlos no fue una revolución. La unicidad de su talento le regaló al universo fútbol una quimera que disfrutó como la gente del siglo XX hizo lo propio con la obra de Asimov y Clarke, o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CWFef_YAG0c">las aventuras fílmicas de Scott</a> o Lucas. Lo del paulista no era un lateral que atacaba, algo que dicen que se inventó el fútbol brasileño en los 50s con Nilton Santos, aunque para la misma época el abuelo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Agk7wBbzGWE">Marcos Alonso</a> ya hacía incursiones ofensivas y de juego interior en el Real Madrid de las cinco Copas de Europa y Lostau, el de La Máquina de River, ya jugaba en la posición que el nieto de Marquitos ocupa hoy día en el Chelsea diez años antes. Roberto Carlos era una especie totalmente nueva. Después del mundial de 1958, Brasil se convirtió en adalid del uso ofensivo de los laterales y fue el país que más invirtió talento en la posición, el único que realmente vio el potencial que tenía que tus defensas de banda poseyesen un arsenal técnico capaz de sumar en ataque. Y así llegaron Marco Antonio y Carlos Alberto en el 70, Marinho Chagas, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=c6DHhfn-CBw">Nelinho</a> y su golazo en el mundial, los cerebrales Junior y Leandro, Josimar, Branco, Cafu y, en 1992, el que sería el eterno número &#8216;3&#8217; del Real Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">Para cuando llegó su debut en la selección, que un brasileño con la calidad técnica del crack de cualquier otro país jugase en la línea defensiva no era ninguna novedad. Junior había sido el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EfVTZ4Bcm-4">&#8216;playmaker&#8217; del Torino en los 80s</a> y durante años recorrió la banda izquierda del Maracanã enfundado en los colores del Flamengo. Lo que sí era nuevo era la forma en la que lo hacía ese jovenzuelo del União São João. No era ya que llegase al espacio y apoyase las acciones ofensivas con desborde, centros, pases y disparos, o que se sumase al mediocampo como un activo más, sino que el fútbol de Roberto Carlos era propio de un delantero. Sus equipos en posicional simplemente contaban con un tercer o cuarto atacante que rompía en el desmarque con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h8s2nkPhI2A">velocidad supersónica</a>, estiraba el campo en transición y llegaba a situaciones de remate intimidando desde su chut imparable. La histeria colectiva que generó su alter ego del International Superstar Soccer, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HzdAOZeBUa0">Roberto Larcos</a>, jugando como delantero estrella de Brasil, por delante de Ronaldo, estaba sustentada en la realidad. </p>
<blockquote><p>Su fútbol era el de un delantero partiendo desde el lateral</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La poderosísima máquina económica y futbolística que era la Parmalat de los 90s no tardó en darse cuenta y durante unos años, la banda izquierda del Palmeiras la ocupó Roberto Carlos, dirigido por el modernísimo y revolucionario Vanderlei Luxemburgo. Zinho, el volante zurdo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gIIMKkYlWGI">aquel Palmeiras</a>, abandonaba la banda y se la entregaba toda al lateral izquierdo para que hiciese su juego. Su incontestable calidad pronto se adueñó del puesto en la selección brasileña tras el mundial de Estados Unidos y llamó la atención de la Serie A. Un Inter de Milán en crisis se hizo con sus servicios en 1995 pensando en el naciente proyecto del inglés Roy Hodgson, encargado de llevar la vanguardia de la zona a la parte neroazzurra de San Siro. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DaKIYxHRxzc">Aquello no funcionó</a>. El bueno de Roy nunca entendió qué era exactamente lo que tenía en su poder. Para él, que no era lector entusiasta de ciencia ficción, Roberto Carlos era uno más de una estirpe que ya era global. Mismamente, esa temporada le habían traído a Javier Zanetti para la otra banda y en la posición del brasileño, los vecinos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DaKIYxHRxzc">tenían a Paolo Maldini</a>, ese ser perfecto que aunque doblaba al extremo con puntualidad y alevosía, era uno de los mejores defensas del mundo. El suyo, Roberto Carlos, no lo era y se daba muchas alegrías subiendo. Eso no le gustaba.</p>
<p style="text-align: justify">La historia dice que Roberto Carlos y Hodgson terminaron enfrentados. El entrenador lo ponía en el mediocampo o directamente en la delantera y el jugador, preocupado por su posición en la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11835/2221908/roberto-carlos-roy-forced-me-out-of-inter">tuvo que pedir a Massimo Moratti</a> que interviniese y le exigiera al inglés que lo usase en la zaga. No sucedió. Fabio Capello, elegido por Lorenzo Sanz para confeccionar y liderar el primer Real Madrid post Ley Bosman, se fijó en él y se lo llevó para Concha Espina. El transalpino venía de dirigir a Maldini durante cinco temporadas y había decidido que el lateral izquierdo de su Madrid iba a ser el brasileño puesto que había visto en él algo especial. ¿Sabía entonces Capello que esa banda siniestra del Bernabéu la iban a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/">ocupar Roberto Carlos y Raúl</a>? </p>
<blockquote><p>Su relación primero con Raúl, y después con Zidane, es historia del madridismo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante sus años en Madrid, Roberto Carlos eclosionó como estrella mundial y recibió el tratamiento de un fenómeno. En 1997 fue escogido por la FIFA como el segundo mejor jugador del mundo por detrás de Ronaldo; estuvo en las votaciones del Balón de Oro seis veces entre ese año y 2003, ganando el Balón de Plata en 2002, tras su primera temporada con Zinedine Zidane, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11835/2221908/roberto-carlos-roy-forced-me-out-of-inter">su pareja de baile favorita</a>, inmortalizada con aquel gol de Glasgow. No hubo nadie antes que jugara como él ni lo ha habido desde entonces, toda vez que Gareth Bale no tuvo la oportunidad de intentarlo. La velocidad y precisión de su fútbol, de sus pases, de sus cambios de frente, de sus disparos, de sus carreras y de sus tiros libres no produjo imitadores porque era imposible. Quizá en un futuro sí sea replicable, cuando viajar a Marte sea normal y su gol a Francia tenga explicación lógica. Mientras tanto, para verlo, toca rememorar las galopadas que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JXsjYq8rt8I">el Bernabéu disfrutó</a> porque Fabio sí leyó a Arthur C. Clarke.</p>
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		<title>Baggio bajo sospecha</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Mar 2017 03:50:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La coleta entrecana y el adriático de la mirada lleno de melancolía; como una canción que se perdió en el viento y llegó a Brescia cuando ya nadie la quería escuchar, pero terminó sonando en un vinilo gastado entre sombras y vino, suspiros y risas. Dijo Gianni Brera, el hombre que los vio a todos, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La coleta entrecana y el adriático de la mirada lleno de melancolía; como una canción que se perdió en el viento y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zDBpYD51G_0">llegó a Brescia</a> cuando ya nadie la quería escuchar, pero terminó sonando en un vinilo gastado entre sombras y vino, suspiros<span id="more-226849"></span> y risas. Dijo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/">Gianni Brera</a>, el hombre que los vio a todos, a Meazza, Mazzola padre y Gianni Rivera, el del fútbol erótico como diría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/author/david-mata/">David Mata</a>, que Baggio fue el mejor. El dieciséis de mayo del 2004, ante un San Siro repleto y jugando contra el Milan, el chico de Caldogno dijo adiós ante una ovación general y merecida. Italia lo despidió rendida ante sus pies. <i>Il più bello, il più grande</i>&#8230; sí, pero jugando por la salvación.</p>
<blockquote><p>Baggio terminó jugando en el pequeñísimo Brescia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A Baggio lo quisieron retirar dos veces. Eran las semanas posteriores al <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fpbkRApq9qY">incidente de Pasadena</a>, ese que se fijó en su historia como una cruz eterna. Roberto Baggio era el mejor futbolista del planeta y jugaba en el gigantesco club de la FIAT: la Juventus de Turín. Aquel verano, Marcello Lippi hacía su arribo a la entidad bianconera con un slogan que marcaría su trayectoria: quería hacer que la Juventus no fuese tan «Baggio-dependiente». Las lesiones, esas que lo acompañaron fielmente durante sus más de veinte años de carrera, y la ascensión de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=l_dFeh3vu3Y">Mercurio renacido, Alessandro Del Piero</a>, fueron la excusa perfecta para que el club le pidiese que para renovar se rebajase su sueldo a la mitad. ¿Cómo iban a hacerle eso a él? Decidió abandonar Turín y mudarse a Milan, seducido por el poderío del equipo de Berlusconi. Allí, enfrentado a Capello, <a>Savicevic</a>, Boban y las malditas lesiones, nunca encontró su lugar. Tampoco lo haría con Óscar Wasington Tabárez. El mítico entrenador uruguayo diría que en el fútbol «no había lugar para poetas». Tenía tan solo treinta años.</p>
<p style="text-align: justify">Fuera de la selección italiana, con la que solo había jugado 130 minutos en casi tres años, y <a target="_blank" href ="http://www.football-italia.net/41550/ancelotti-crazy-reject-baggio">rechazado por el Parma</a> porque Carlo Ancelotti dijo que no tenía hueco en su sistema 4-4-2 para el genial fantasista, Baggio fichó por el Bologna, un equipo de medio tabla. Allí, cobijado por la pasión de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Gjf0lguqYCY">hinchas del Renato dall&#8217;Ara</a>, &#8216;Il Codino&#8217; alcanzó su mejor cifra de goles anotados en una temporada de liga, 22, superando los 21 que había conseguido en la temporada 92-93, año en el que ganó el Balón de Oro. Su equipo terminó octavo en la Serie A y el Milan&#8230; décimo. Los viejos rockeros nunca mueren y la poesía es el fútbol mismo, Óscar.</p>
<blockquote><p>En el Milan, Baggio nunca encontró la confianza de sus entrenadores</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su grandísima temporada lo devolvió a la élite. &#8217;10&#8217; en la espalda, jugando de trecuartista y el mejor Ronaldo con Zamorano por delante. El Inter de Milán. Y la suerte, como a todo lo que ocurre en el lado neroazzurro de Milán, lo maldijo. Entre lesiones, jugó y dejó muestras de su innegable clase, sobre todo en un trepidante <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KG1kan_sQu4">4-5 ante la Roma</a> en que él y Ronaldo parecieron el mejor ataque del mundo. Quizá lo eran. Pero Lippi, el villano original, no pensó lo mismo. Cuando se hizo cargo del equipo en 1999, envió a Baggio al ostracismo. Es <a target="_blank" href ="http://thesefootballtimes.co/2016/01/17/baggio-versus-lippi-the-anatomy-of-a-feud/">famosa la anécdota</a> en la que Marcello reunió a la plantilla en un entrenamiento para decirle que Roberto ya no era lo suficientemente bueno para jugar en el Inter. Tenía treinta y dos años. </p>
<p style="text-align: justify">Aunque parezca absurdo, Baggio siempre estuvo bajo sospecha. No de los aficionados, que lo adoraban, ni de los directivos, que suspiraban por él, ni de sus compañeros, que vivían en fascinación perpetua con su fútbol, <a target="_blank" href ="http://www.jotdown.es/2012/10/los-renglones-torcidos-de-roberto-baggio-y-ii/">sino de los entrenadores</a>. Y si lo ocurrido con Lippi en Juventus e Inter, y Capello, Tabárez y Sacchi en el Milan, no es muestra suficiente, nada más hay que recordar su trayectoria por la nazionale.</p>
<blockquote><p>Con Lippi, Baggio tuvo muchísimos altercados</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Era 1990 y Roberto Baggio ya era el jugador más caro de la historia. La Juventus había roto todos los récords y maneras para arrebatárselo a la Fiorentina. Y aun así, aunque seguramente era el sucesor de Maradona como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CSyrnV2RBSM">mejor futbolista del Calcio</a> y del mundo, Baggio era suplente para Vicini. A pesar de su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_OQhQiGB1Rc">gol a Holanda</a>. A pesar del destrozo que le <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7icU5h9itys">hizo a Checoslovaquia</a>. A pesar de todo, Baggio solo jugó un partido completo en ese mundial y solo entró hasta el 73&#8242; en el partido decisivo contra Argentina. Cuatro años más tarde, Italia había perdido el primer partido del mundial contra Irlanda y a los veintiún minutos del primer tiempo del segundo juego, contra Noruega, fue expulsado Pagliuca. Ante la perplejidad de todos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FLtoBDMb0N4">Sacchi sustituyó a &#8217;10&#8217;</a> para dar entrada al portero suplente, a pesar de que se jugaban la clasificación. Meses después, Arrigo borraría a Baggio de las convocatorias italianas y no lo llamaría para la Eurocopa de Inglaterra. Sí iría al Mundial de Francia con Maldini en el banco, pero no sería titular, en enfrentamiento directo con Del Piero pues «solo podía jugar uno». Algo similar a lo que ocurriría en la Eurocopa 2000, cuando Dino Zoff lo acusó de no estar en forma y apuntó que ya tenía a Del Piero, Totti y Fiore, y en 2002, cuando Trapattoni no sucumbió al clamor popular y dijo exactamente lo mismo que su antecesor dos años antes.</p>
<blockquote><p>A pesar de su recorrido con la selección, Baggio no fue indiscutible</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando se le preguntó a Baggio, después de su retiro, porque encontró tanto recelo en tantos entrenadores, los acusó de estar celosos de él, del amor que despertaba en los fans y de que ellos creían que él les estaba robando el show. Vicini, Lippi, Sacchi, Capello, Tábarez, Maldini, Zoff y Trapattoni. Ocho entrenadores que nunca confiaron en el hechizante fútbol de &#8216;La Coleta Divina&#8217;. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jj7eR9ocNxo">La condición del genio</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Grazia Neri/ALLSPORT</p>
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		<title>¿Últimas jornadas? ¡Infarto!</title>
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		<pubDate>Sun, 08 May 2016 02:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los instantes finales de una liga son experiencias incomparables. De norte a sur, todos los clubes de nuestra geografía albergan recuerdos imborrables de lo que obtuvieron (o perdieron) en aquellas tardes de infarto. La gloria, como todo lo bueno, perdura más y se graba en la memoria colectiva con mayor facilidad. Los campeonatos decididos en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Los instantes finales de una liga son experiencias incomparables. De norte a sur, todos los clubes de nuestra geografía albergan recuerdos imborrables de lo que obtuvieron (o perdieron) en aquellas tardes de infarto. La gloria,<span id="more-207006"></span> como todo lo bueno, perdura más y se graba en la memoria colectiva con mayor facilidad. Los campeonatos decididos en el último suspiro son cultura popular de nuestro balompié, quizás porque nadie salió indemne de esta bendita lotería que es <i>“la última jornada de Liga”</i>. Todos ganaron y perdieron.</p>
<blockquote><p>Las historias de los finales de Liga son ancestrales. En los últimos 30 años hay episodios surrealistas</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En los 80, que el torneo de la regularidad se decidiese sobre la hora llegó a ser casi tradición. La 80-81, por ejemplo, tuvo un desenlace peliculero  a la altura del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=aAZK5PpOZOQ"><i>“Fever Pitch”</i> de Nick Hornby</a> con el triunfo de la Real Sociedad. Para quien no conozca la historia, la Real necesitaba empatar en Gijón para asegurar el título en caso de que el Real Madrid, su perseguidor, lograse la victoria en terreno del Valladolid. El Madrid cumplió con su cometido pero la Real, tras adelantarse en el marcador con un gol de penalti de Kortabarria, vio como el Sporting les colaba dos goles y llevaba el drama hasta San Sebastián. El Madrid <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vt-AOBEm744#t=3m30s">llegó a festejar el título</a> creyendo que el conjunto vasco había finalizado con derrota su encuentro, pero en el minuto 90, un gol de Zamora tras lógicos pelotazos y rebotes daba el título al cuadro <i>txuri-urdin</i>. De locos.</p>
<p style="text-align: justify">Pero bueno, insistimos en que en esos días aquello era tradición. En la 82-83, o sea, solo dos años después, el Real Madrid vio volar de nuevo una liga, esta vez de forma casi más dura que la anterior. Los blancos solo necesitaban empatar en campo del Valencia,<span class="pullquote_right">Liceranzu, Zamora&#8230; mil historias en los años 80</span> y eso si el Athletic Club ganaba de visitante a Las Palmas. Pues bien, los de Javi Clemente remontaron un partido que se habían puesto perdiendo de inicio… mientras que el Real Madrid caía 1-0 en Valencia sin parar de fallar ocasiones. Quedaba más que claro que en la última jornada los milagros sí se sucedían. El colmo de la emoción la tuvimos a la campaña siguiente, con tres campeones momentáneos en la fecha final. Barcelona y Real Madrid fueron líderes puntuales gracias a los goles de Carrasco y Butragueño. Incluso triples empates hubo, hasta que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2Las9Hws_zc#t=55s">un gol de Liceranzu</a> a diez minutos del final (¡y en un derbi ante la Real Sociedad!) daba una nueva liga al Athletic. Euskadi mandaba en el fútbol nacional.</p>
<blockquote><p>Canal Plus aportó un toque hollywoodiense a la emoción de toda la vida. Pasado y modernidad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La década de los 90 trajo a nuestros televisores una revolución llamada Canal Plus. Cualquiera que hoy sume años suficientes recordará el impacto que generaba cada retransmisión del canal de pago. Sus cámaras, su música, sus previas…. Era como viajar al futuro. Para colmo,<span class="pullquote_left">El Barça de Cruyff hizo del azar su leyenda</span> el desembarco  tecnológico coincidió con tres finales ligueros absolutamente increíbles, resueltos todos a favor del Barcelona de Cruyff. El Real Madrid se dejó en Tenerife dos ligas que había combatido con gran mérito tras la caída de la Quinta del Buitre, pero sin duda el capítulo más extremo fue el del Deportivo de la Coruña. Tras una temporada increíble, con récords tan brutales como los escasos 18 goles encajados por Liaño (cifra que hoy intenta rebajar Oblak), el Dépor llegó a la última jornada dependiendo de sí mismo. Todos daban por hecho que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xsxBxvLP3GI">el Barça ganaría al Sevilla</a> en el Camp Nou, así que había que centrarse solo en ganar. La historia es conocida por todos: en el último instante, el gran central Miroslav Djukic erró un penalti que hubiera dado el título a los gallegos. Unos rieron y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xMewaufqszQ">otros lloraron</a>, pero en la retina queda un momento televisivo sin precedentes, a doble pantalla, con clasificaciones actualizadas al instante y un grito del narrador que heló la sangre al país: <i>“¡paró González!”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Fueron tan brutales aquellos años que el ritmo tenía que cortarse. Entre 1995 y 2003 apenas vivimos jornadas finales de auténtico caos. Atlético y Deportivo alzaron sus merecidos títulos como locales en encuentros que nunca pudieron acabar con sorpresa. El Atleti le pasó por encima al Albacete en un Vicente Calderón lleno, mientras que el Dépor enterraba seis temporadas después todos sus fantasmas tras derrotar 2-0 en Riazor al Espanyol, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_c1qb4plWfc">gol de Donato</a> (presente en el equipo del 94) incluido. La emoción retornó en 2003, cuando una Real Sociedad excepcional, liderada por Kovacevic, Nihat, Xabi Alonso o Karpin se quedó a las puertas del campeonato ante un Madrid Galáctico lleno de estrellas. En Donosti nunca olvidarán aquel empate en casa ante el Valencia, antesala de una nefasta visita a Vigo que acabaría con el sueño. El Madrid, con un gran Ronaldo, no perdonaría en casa ante el Athletic en el choque decisivo.</p>
<blockquote><p>La segunda Liga de Capello en 2007 fue un canto al maravilloso sinsentido que puede ser el fútbol</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y luego está lo de 2007. Hablar de finales locos en el S.XXI es hablar de la segunda liga de Capello en Madrid. Aunque en fútbol todo es cíclico, muy pocas veces asistiremos a un torneo tan dado a la irregularidad y, de paso, a la emoción más pura. Sin olvidarnos de un Sevilla que luchó casi hasta el final por el título, la pelea se concentró en un Barcelona<span class="pullquote_right">La liga de Capello 2007, un punto y aparte</span> decadente tras la <a target="_blank" href ="http://media2.fcbarcelona.com/media/asset_publics/resources/000/052/882/size_640x360/BF1F2734.v1368716636.JPG">gloria acumulada</a> y un Real Madrid sin rumbo que en marzo parecía apartado de todos los títulos. Tras dilapidar una ventaja considerable, el Barça cedió el liderato en la jornada 33 tras empatar en casa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_3mVu12x3gg">ante el Betis</a>. A partir de ahí, cada fin de semana asistíamos al mismo ritual: el Barça ganaba y el Madrid hacía lo propio después de un nefasto partido que remontaba con goles en el último minuto. Higuaín al Espanyol, Roberto Carlos al Recreativo… hasta <i>“lo de la jornada 37”</i>. <i>“El minuto”</i>. Un gol de Tamudo y otro de Van Nistelrooy, anotados a kilómetros de distancia pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Zf1d9kZeit0">casi al mismo tiempo</a>, volteaban por enésima vez la que quizás sea la liga más vibrante que se haya disputado nunca. El Madrid ya solo tenía que ganar en el Bernabéu al Mallorca para campeonar. Lo hizo. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=V_AGKXooyz8">Con remontada</a>, por supuesto.</p>
<p style="text-align: justify">Tras aquello ha habido que esperar siete campañas para recuperar de verdad el drama de la última jornada.  Fue, eso sí, a lo grande. En 2014, Barcelona y Atlético de Madrid se jugaron en el Camp Nou un título de Liga a modo de final, siendo la victoria el único resultado válido para los culés. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UtYW5Da3_1o">El gol de Godín</a> sirvió al ejército de Simeone para alzar una liga que recuerda en gran medida a la que disfrutamos hoy, con Barça, Atleti y Real Madrid muy pegados, dispuestos a volvernos locos en los últimos 180 minutos de campeonato. Este artículo, que aglutina más de treinta años de historias, demuestra que todo puede suceder. Todos han conocido el triunfo y la derrota en estas circunstancias, y no hay equipo en Primera que no haya sido partícipe inesperado de estas vivencias. Es la magia del fútbol. La magia de La Liga.</p>
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		<title>La semana de &#8216;Radio 38ecos&#8217;</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2016 14:15:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[AC Milan]]></category>
		<category><![CDATA[Atlético de Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Capello]]></category>
		<category><![CDATA[FC Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Torres]]></category>
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		<category><![CDATA[VfL Wolfsburgo]]></category>
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		<description><![CDATA[Las semanas en el mundo del fútbol son muy intensas y, de hecho, de esa manera queremos vivirlas tanto en la web como en &#8216;Radio 38ecos&#8217;. Pero dicho esto, no nos gustaría nada que por este ritmo os perdieseis ningún contenido de los que preparamos, así que todos los viernes iremos publicando un artículo con [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Las semanas en el mundo del fútbol son muy intensas y, de hecho, de esa manera queremos vivirlas tanto en la web <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/radio-38ecos/">como en <i>&#8216;Radio 38ecos&#8217;</i></a>. Pero dicho esto, no nos gustaría nada que por este ritmo os perdieseis<span id="more-203953"></span> ningún contenido de los que preparamos, así que todos los viernes iremos publicando un artículo con todos los programas radiofónicos de la semana de manera que estos queden bien recopilados. Desde el <i>&#8216;Las Gaunas&#8217;</i> de los domingos hasta el <i>&#8216;Código Cambridge&#8217;</i> de los jueves.</p>
<p><strong><span style="font-size: 110%">DOMINGO &#8211; &#8216;Las Gaunas&#8217; &#8211; [31]</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">El programa de &#8216;Las Gaunas&#8217; del domingo no sólo era el del Clásico y el del derbi gallego, sino también el del esperado regreso de Alejandro Arroyo a &#8216;Radio 38ecos&#8217;. Así que por este triple motivo, el episodio perteneciente a esta gran trigesima segunda jornada fue uno de los más especiales de la temporada. Hubo análisis, debate y, por supuesto, unos cromos traídos por el propio Arroyo.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/257158583&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
_</p>
<p><strong><span style="font-size: 110%">LUNES &#8211; &#8216;La Aventura Original&#8217; &#8211; Zidane, una nueva esperanza</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">Desde hace unos meses, Zinedine Zidane es entrenador del Real Madrid. Lo que ahora parece una obviedad, no deja de ser también una de las noticias más interesantes e influyentes de la temporada. En el regreso de &#8216;La Aventura Original&#8217; echamos un vistazo al camino, desde que era jugador, que le ha llevado a ocupar el banquillo madridista. Éste empieza incluso antes de que él lo supiera&#8230;</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/257329803&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
_<br />
<strong><span style="font-size: 110%">MARTES &#8211; &#8216;Luces de Ciudad&#8217; &#8211; Cuartos Ida I</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">La jornada de Champions fue impresionante. El partido en el Camp Nou fue uno de esos que dejan temas de debate lo suficientemente importantes como para que sigamos hablando de ellos varios días después. Además, a este partido hay que sumarle la victoria del Bayern y los partidos que estaban por venir el miércoles. Fue una gran jornada para la Copa de Europa y &#8216;Luces de Ciudad&#8217;.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/257507920&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>_<br />
<strong><span style="font-size: 110%">MIÉRCOLES &#8211; &#8216;Luces de Ciudad&#8217; &#8211; Cuartos Ida II</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">Y esos partidos que estaban por venir fueron de lo más sorprendentes. Además de ese empate que arañó con coherencia y justicia el Manchester City en París, el gran punto de debate del &#8216;Luces de Ciudad&#8217; del miércoles fue, por supuesto, la dura y delicada derrota del Real Madrid en Wolfsburgo. ¿Qué sucedió? ¿Qué hizo mal el Real y bien el Wolfsburgo? ¿Podrá remontar en el Bernabéu?</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/257688489&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
_<br />
<strong><span style="font-size: 110%">JUEVES &#8211; &#8216;Código Cambridge&#8217; &#8211; Los Invencibles de Fabio Capello</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">Como la semana iba de regresos en &#8216;Radio 38ecos&#8217;, no había mejor forma de terminarla que haciendo una llamada al pasado para que David Mata, Chema R. Bravo y Sergio Vilariño nos fascinaran a todos con la historia del poderoso AC Milan de Capello, un equipo que venía de hacer historia con Saccchi y que, con Fabio, dejó una noche para el recuerdo: el 4-0 ante el Dream Team.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/257861825&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe><br />
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<strong><span style="font-size: 110%">SÁBADO Y DOMINGO &#8211; &#8216;#minutoliga&#8217; [31]</span></strong></p>
<p style="text-align: justify">Además del Clásico ya mencionada en &#8216;Las Gaunas&#8217;, la jornada de Liga BBVA fue tan interesante que los &#8216;#minutoliga&#8217; se quedaros a menudo muy cortos. Comenzamos en el Calderón hablando del 4-3-1-2 de Simeone, pasamos a San Mamés para comentar el empate del Granada de José González y, para terminar, nos fuimos a Ipurúa con una nueva victoria del rocoso y firme Villarreal.</p>
<p><iframe width="100%" height="450" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/playlists/143810579&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>_</p>
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		<title>Otra vez, Gonzalo Higuaín</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Dec 2015 03:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Capello]]></category>
		<category><![CDATA[Higuaín]]></category>
		<category><![CDATA[Maurizio Sarri]]></category>
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		<description><![CDATA[Sísifo era mortal, pero no fue un hombre más. Fundador y Rey de Éfira (Corinto), la mitología griega le retrata como un reputado y poderoso comerciante que hizo negocio a partir de su gran astucia, habilidad e ingenio. Estas capacidades le otorgaron una posición de privilegio que a cualquiera de sus coetáneos le hubiera satisfecho [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Sísifo era mortal, pero no fue un hombre más. Fundador y Rey de Éfira (Corinto), la mitología griega le retrata como un reputado y poderoso comerciante que hizo negocio a partir de su gran astucia, habilidad e ingenio<span id="more-191210"></span>. Estas capacidades le otorgaron una posición de privilegio que a cualquiera de sus coetáneos le hubiera satisfecho enormemente. Sin embargo, Sísifo era un hombre ambicioso. Nunca sentía que nada fuera suficiente. No es que quisiera más, es que que simplemente lo necesitaba todo.</p>
<p style="text-align: justify">Así <a target="_blank" href ="http://sobreleyendas.com/2008/07/03/sisifo-el-eterno-trabajador/">nació su mito</a>, su perdición y su condena. Sobre las razones de la misma se ha debatido mucho y las teorías que existen son realmente diversas. La más extendida señala que, fruto de su enfermiza ambición, Sísifo comenzó a cometer todo tipo de tropelías y abusos para alcanzar sus objetivos. Esto le significaría la muerte, pero no su final. Gracias a una treta con su mujer, logró escapar de Hades y prolongar unos cuantos años su vida hasta que, finalmente, Hermes le devolvió al inframundo de una forma muy poco habitual. Si Sísifo quería seguir viviendo debería empujar cuesta arriba una pesada piedra que jamás lograría culminar la ascensión, pues, <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-N5ErrqE9P9s/Vc-kej9Px7I/AAAAAAAAKRo/exV5xzm8uiU/s1600/Sisyphus_by_von_Stuck.jpg">como pronto descubriría</a>, una y otra vez ésta superaría sus fuerzas y se terminaría desprendiendo hasta regresar de forma cruel a su posición inicial.</p>
<blockquote><p>Día tras días, Sísifo debía subir una pesada piedra que jamás podría alcanzar la cima.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Gonzalo Higuaín llegó al Real Madrid en una etapa muy complicada</span>Sin tampoco saber los porqués de su condena, la historia de Gonzalo Higuaín recuerda en forma y fondo a la de Sísifo. Llegó al Real Madrid siendo un joven mortal, pero allí entendió que no quería ser un futbolista más. Aquel era un momento complicado para una entidad a la que le faltaban referencias pese a la coexistencia de Iker Casillas, Sergio Ramos y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/raul/">Raúl González Blanco</a>. El Barcelona había salido Campeón de Europa, la sonrisa del fútbol le pertenecía a Ronaldinho y, pese al triunfo final, desde que el club entró en la modernidad no había vivido un semestre tan oscuro como la primera vuelta de la temporada 2006/2007, con Fabio Capello como entrenador y ese 0-3 del Recre como posible estocada final. Bajo este adverso contexto llegaron Marcelo, Gago y un Higuaín de 19 años recién cumplidos que, aunque ahora suene extraño, destacaba por su movilidad, su inteligencia e, incluso, por su delicadeza.</p>
<p style="text-align: justify">Durante sus primeros meses, en los que sobre todo jugó por banda derecha, Gonzalo gozó de un millar de ocasiones y sólo logró convertir dos. Ante el Atlético en el Calderón y ante el Espanyol en el Santiago Bernabéu, culminando una de las muchas remontadas inverosímiles que acometería el Real Madrid de Cannavaro, Robinho, Guti&#8230; y Van Nistelrooy. La celebración de aquel gol, con Ruud recogiendo, estirando y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CC-_EtiP9Ek">mostrando la camiseta del «20» al público</a>, escenificó de manera perfecta lo que significaba ese momento para Higuaín. El argentino acababa de llegar, pero ya le estaban comenzando a pesar los fallos de cara a portería, las comparaciones con leyendas vivas del fútbol (<i>«Igualín que Ronaldo»</i>) y el ritmo tan frenético con el que se devoran los días en la Castellana. En cambio, aquel balón superó a Kameni y la rueda de la fortuna comenzó a girar. Tanto que en la jornada final, la lesión de Ruud van Nistelrooy le dio la oportunidad de ser fundamental en la última remontada del Madrid de Capello. Primero con un control orientado y un pase atrás, después con un córner perfectamente lanzado y, finalmente, aunque de rebote, tras intentar un giro hacia fuera con su pierna mala. Una acción esta última que, pese a no salirle bien, demostraba que el Higuaín que llegó de River era capaz de completar algunos gestos técnicos y físicos que, en el futuro, no volvería a realizar jamás. Sea como fuere, esto no evitaría que al año siguiente, tras una mala temporada, volviera a repetir protagonismo, aunque esta vez de forma circunstancial. El Madrid de Schuster podía salir campeón de El Sadar, pero si no lo hacía tampoco era ningún drama. Quedaban varias jornadas, había muchos puntos de margen y por eso, en teoría, la épica no daba a lugar, pero lo tuvo. En un día extraño, con Cannavaro expulsado, Heinze desangrándose y Puñal adelantado a Osasuna, Higuaín terminó descosiendo un balón muerto en el área navarra para <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DgmvrqI3yIo">marcar el gol decisivo</a> de una Liga que ya estaba prácticamente decidida.</p>
<blockquote><p>El argentino entendió que, para prosperar, debería marcar más goles que nadie.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Quizás aquel día fue el del punto de ruptura. Gonzalo Higuaín pareció entender que la única forma de que su carrera prosperara en el Real Madrid sería marcando más goles que nadie. Y eso quiso hacer. Su físico se transformó, cambiando agilidad por potencia. Sus píes se afilaron, perdiendo suspicacia y ganando pegada. Y su mente dejó de buscar movimientos colectivos para centrarse únicamente en la portería rival. De esta manera, el <i>«Pipita»</i> cogió galones de estrella y pose de ídolo en la temporada 2008/2009. Marcó 22 goles, dio 12 asistencias y apareció en los días más épicos, aunque estos fuesen <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vQOtii4aBQc">ante el Getafe</a> y no ante un grande de Europa, pues aquel Real Madrid era un Real Madrid menor.</p>
<p style="text-align: justify">Era un Real Madrid ochentero, y por eso aquel verano el club volvería a transformarse para recibir a Kaká, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, quien estaba destinado a ocupar el lugar del argentino. Desde ese momento, su lucha contra todos, sobre todo contra sí mismo, se exacerbó. Sus condiciones futbolísticas se extremaron hasta el punto de convertirse en un especialista individual, concreto y avaro del gol, todo lo opuesto a su competidor. Por todo esto <a target="_blank" href ="http://estaticos.marca.com/consolamultimedia/elementos/2015/04/21/950.jpg">su fallo ante el Olympique de Lyon</a> le marcó de una manera tan especial. Higuaín había tratado de ser <i>«Cristiano Ronaldo»</i> cuando éste aún no había llegado, lo que indirectamente derivó en que luego no pudiera completarle. Le pisaba, incluso. Y el día clave, el día en el que no podía fallar, falló sin portero. Aquella noche el Real Madrid cayó eliminado por última vez en octavos de la Champions. Aquella noche nació el mito y la condena de Gonzalo Higuaín.</p>
<blockquote><p>En Nápoles su rendimiento ha sido realmente bueno, pero al final siempre falló la ocasión clave.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Pese a dejar Madrid, Higuaín ha seguido con su particular condena</span>Al final, a Higuaín no le quedó más remedio que salir del Real Madrid. Lo requería el equipo, lo demandaba sobre todo su carrera y Nápoles, el destino elegido, parecía un sitio idílico para volver a ser feliz. En cambio, pronto se comprobó que la condena le iba a perseguir allí donde éste fuera. El delantero argentino hizo una notable Champions 13/14, la mejor de su carrera, combatiendo así su principal y grave debe competitivo, pero el Nápoles de Rafa Benítez cayó eliminado en fase de grupos. De todas formas, el de Higuaín es un buen año y es protagonista en la consecución de la Coppa Italia. Su adaptación es positiva, sus números son buenos y su ascendencia sobre el grupo es cada vez mayor. Es decir, al Mundial 2014 llega en un gran estado. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ry3sF_ecoMQ">Y allí sucede lo que sucede</a>. El <i>«Pipita»</i> había sido decisivo en cuartos ante Bélgica, pero en la final falló la que contaba y marcó la que no. Cruel e irónico, las dudas sobre su total falta de acierto en los momentos clave se tornaron en certezas. Maldito o no, embocaba todas menos la que necesitaban ir dentro. Sus estadísticas en términos de efectividad eran superiores a la mayoría de delanteros del mundo, pero en el momento de la verdad nadie lo tomaba en serio, lo que se contraponía de manera frontal con la imagen seria que proyectaba de sí mismo.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Con Argentina volvió a repetirse la historia</span>Pero pese al durísimo verano y el bajón de su equipo, su rendimiento en Nápoles se multiplicó. Tanto su Serie A (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TvAahzdTkjo">18 goles y 7 asistencias</a>) como su Europa League (7 goles y 3 asistencias) fueron sobresalientes. No sólo era el goleador del Nápoles, también era su mejor futbolista y quien tiraba del equipo ante las ausencias de Insigne o Hamsik. En cambio, otra vez, cuando había llevado la piedra a escasos metros de la cima, ésta rodó hasta la base. Los mano a mano fallados ante el Dnipro o el penalti marrado ante la Lazio en un partido en el que marca dos goles, impidieron al Nápoles conseguir unos objetivos que sólo habían sido factibles por su «9». Pero esto poco importó. Era la historia de siempre. La misma que, por ejemplo, unos meses después, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-futbolistico-figura-angel-correa-atletico-de-madrid/">en la final de la Copa América</a>, le permitiría poder meter el gol que hubiera podido evitar una tanda de penaltis en las que elegiría lanzar y en la que, obviamente, Higuaín volvería a fallar.</p>
<p style="text-align: justify">Sin duda, Gonzalo Higuaín había tocado fondo. Su carrera soñada se le comenzaba a escapar de los dedos. Sus fallos, numerosos y capitales, no habían tenido además la compensación del azar. Siempre que fallaba, su equipo perdía dramáticamente. Y la losa, claro, comenzó a pesar más. Al final, a nadie le extrañó que Gerardo Martino no le convocara hace unos meses. Además de que por detrás llegan Ángel Correa</a> o Paulo Dybala, su ausencia parecía la consecuencia evidente de su pérdida de prestigio a nivel internacional. Quizás, su ciclo ya había pasado. Quizás, no era tan bueno como para seguir allí.</p>
<blockquote><p>Gonzalo Higuaín está atravesando su mejor momento desde que es jugador del Nápoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, hay algo en el mito de Sísifo que suele pasar desapercibido. Mientras en la mitología griega otro tipo de tormentos similares son sufridos de manera pasiva, caso de Prometeo, al que un águila le devora el hígado día tras día sin que pueda hacer nada para evitarlo, Sísifo sí tiene en su mano la posibilidad de abandonar. De perecer. La piedra pesa mucho, la cuesta es muy empinada, sus fuerzas flaquean y la experiencia dicta que, haga lo que haga, empuje lo que empuje, jamás podrá alcanzar la cima. Sería lógico que un día, una mañana cualquiera, renunciase a su condena. Nadie le criticaría por hacerlo. Se entendería como normal. Pero hasta la fecha, aún no ha llegado ese momento. </p>
<p style="text-align: justify">Y éste tampoco lo ha hecho para Gonzalo Higuaín. En este nuevo curso, el <i>«Pipa»</i> se ha vuelto a levantar con ganas de coronar la montaña a la que su ambición le condenó. Lleva 16 goles en 19 partidos y, lo que es más importante, está siendo el líder que demanda <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/el-heredero-en-el-jardn-de-maradona/">el Nápoles de Maurizio Sarri</a>. Recordando mucho a su versión de la 08/09, el argentino parece haber recobrado la determinación, el punto de forma y la inspiración rematadora que le hicieron ser uno de los nueves del momento. Si sigue a este nivel, es posible que llegue el día en el que el conjunto partenopeo tenga la opción de revivir aquello que consiguió con Maradona hace ya muchos años. Y entonces, otra vez, Gonzalo Higuaín.</p>
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		<title>Raúl Madrid</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El envejecimiento de “La Quinta del Buitre” dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>“La Quinta del Buitre”</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano<span id="more-186045"></span> y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde los días terminaban por la mañana y la gente se reía todo el tiempo. Fue genial. Aunque tanta luz e inspiración también trajeran desventajas. Una, la velocidad. La vida comenzó a correr demasiado deprisa, y antes de que Emilio tomara la Copa de Europa, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">Sacchi ya había creado su Milan</a> y Cruyff, su Barcelona. Qué locura, cuánto avance. El futuro abría puertas que el Madrid no comprendía: Ferguson, Wenger, Capello, Hitzfeld, Van Gaal, cambios, más cambios, rápidamente. La historia se estaba reescribiendo. Y el Real no encontraba las palabras. De ahí acudió a su escritor de cabecera. Jorge Valdano, en calidad de entrenador, volvió al Santiago Bernabéu.</p>
<blockquote><p>De forma práctica y ceremonial, los últimos minutos de Butragueño fueron los primeros de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Raúl produjo desde el día uno, sin adaptación</span>Valdano dice que el fútbol es un relato, y aquella campaña 94/95 transcurrió por esos versos. Tras un verano en el que pidió y no fichó ni a Cantona, ni a Sosa ni a Juanele, diseñó un Madrid lleno de pequeños cuentos que salieron bien sin excepción. Redondo, Laudrup, Amavisca y Zamorano protagonizaron algunos y cimentaron, junto a Hierro y Sanchís, las bases de un equipo que cumplió sus objetivos: ganó la Liga, practicó un juego bonito y hasta se dio el gustazo de devolverle al Barcelona la famosa manita que, meses antes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/romario.jpg">había comandado Romario</a>. Tal superioridad, tal falta de urgencia, permitió al técnico argentino poner una onza de normalidad donde no la había: en Raúl. Durante aquel curso iniciático, se le pudo tratar, y se le trató, como a la perla de la cantera. De haber aparecido en un periodo más convulso, a Valdano no le hubiera quedado otra que ponerlo siempre y pedirle la victoria. González Blanco, jugador oficial del Madrid «C», tenía 17 años. Pero ya era <i>el diferente</i> del Real.</p>
<p style="text-align: justify">Debutó en La Romareda creando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tdJo9chq-ZI">seis ocasiones de gol</a> que no evitaron la derrota. Una semana más tarde, disputó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cBzkzCy3E48">su primer derbi</a> repartiendo una asistencia, forzando un penalti, marcando un golazo y sumando tres puntos. Pero este texto no pretende convertirse en la enumeración de sus gestas, sino en la descripción del fútbol que empleó para acumularlas.</p>
<blockquote><p>Hacía rapidísimo todo menos esprintar, que es lo que menos se hace en el fútbol. Su ritmo era máximo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Valdano bautizó como «chispa» su gran virtud</span>Raúl fue un elegido genético concebido para la práctica del fútbol, un capricho de la naturaleza que casi nadie supo explicar. Pero hay una llave, una frase-contraseña, que una vez asimilada permite entender el grueso de la cuestión: Raúl era rapidísimo. Sí, era cierto que su sprint resultaba relativamente lento, incomparable al de la mayoría de su competencia, pero su galope, su trote y su caminar promediaban una velocidad media inigualada por ningún otro. En tres de las cuatro cadencias de desplazamiento, marcaba diferencias abrumadoras. Su secreto derivaba de su modo de talonar, o más bien de su <i>no-modo</i>: parecía no hacerlo. Raúl iba dando saltos de puntillas con la potencia de un canguro y la levedad de una pluma, casi siempre <a target="_blank" href ="http://www.realmadridfans.org/conocearaul/02.jpg">parecía llegar desde el aire</a>, anticipándose a cada rival, no arribando tarde nunca. Valdano recogía lo presentado en el vocablo <i>«chispa»</i>. Esta chispa era una de sus seis virtudes claves. Desde el principio mostró dos más: una resistencia olímpica y un olfato goleador afinadísimo. Y tan solo 12 meses después, ya habríamos descubierto dos de las tres que faltaban.</p>
<blockquote><p>En cuanto el Madrid de Valdano entró en problemas, Raúl pasó a la titularidad para resolverlos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid de Valdano fue un equipo de corto alcance. Suficiente para una Liga devaluada, pero no más. La Copa de Europa de la 1995/96 lo delataría con crueldad. Su estructura táctica, sujetada sobre un rombo que en realidad evolucionaba a 4-1-5 con Redondo solo en el centro del campo, no podía competir con la de los grandes del continente, y encima adolecía de una inferioridad física con respecto a estos que le dejaba sin ninguna solución. Ni siquiera cuando entraba Alkorta en el once e Hierro subía a la medular se compensaba el desfase. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">Los desigualados duelos contra el súper Ajax</a> deprimieron al vestuario y aceleraron la caída del proyecto. La secuela, un serio candidato a peor Madrid de los últimos 60 años. Solo Raúl, de 18, dio la cara.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Raúl quitó a Laudrup el mando del juego</span>Raúl <i>aprovechó</i> el desplome colectivo para ganar metros en el campo e influencia sobre el juego. En síntesis, su temporada se resumió en empujar al desgastado Laudrup y ocupar su lugar tanto en la pizarra como en la jerarquía. Así fue como descubrimos su extraordinaria capacidad asociativa, sin la cual su figura no se entiende. Se trataba de un pasador prácticamente perfecto, siempre que soltaba la bola dejaba en ventaja al compañero; la naturaleza del gesto en cuestión daba casi igual: pases de construcción, apoyos, aperturas a las bandas, asistencias al espacio, paredes al primer toque&#8230; en ninguna de estas artes se le podía poner un pero. Y dio auténticas exhibiciones al respecto, como aquella frente al Betis el 4 de febrero de 1996, en lo que fue una actuación para perder la razón: pases con el exterior, espuelazos, sombreros&#8230; Una exposición de genialidad juvenil.</p>
<blockquote><p>Su enfrentamiento con Vierchowod inspiró su primera gran fotografía en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Debutó en Champions con 6 goles en 8 noches</span>Claro que nada llamó más la atención entonces que su madera de líder. Raúl no soportaba la inferioridad; por eso rompía las cadenas del sistema y proponía cualquier solución que le pasase por la cabeza. Fue épico su Clásico de la ida, con los veteranos agachados y el «17» uniendo los pedazos.<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KBH8eqUXLFk"> Y marcando</a>. No menos magno resultó su partido de cuartos de Champions contra la Juventus de Turín, a la postre campeona de Europa. Aquella cita pasaría a la historia <a target="_blank" href ="http://estaticos04.marca.com/albumes/2013/10/21/madrid_juve/1382351135_extras_albumes_1.jpg">en forma de foto impresionante</a>, la que recogió su encaramiento con Pietro Vierchowod, quien, literalmente, le doblaba en edad -tenía 36-. Ganó el Real 1-0, con gol, por supuesto, suyo. También quedó en el recuerdo su despliegue frente al Rayo en la noche en la que Valdano, tras una larga crisis de resultados, se jugó su cargo. Pocas veces corrió más sobre un campo de fútbol, pero no pudo salvar a su amigo. Precisamente el compromiso personal que le unía al argentino hizo que se escribiesen dudas sobre su implicación con el futuro técnico. Las borró con tres exhibiciones mastodónticas e inmediatas ante Athletic (0-5), Oviedo (1-2) y, la ya citada, Betis (4-2). Anotó en todas ellas. Después, eso sí, llegaron los duros, el Barça y el Valencia, y pusieron al Madrid en su sitio. Acabó la temporada en sexta posición. Raúl, con 18 años, 19 goles en liga y 6 en los 8 encuentros de su primera Champions, lo hizo con rango de ídolo. Y sin opción de marcha atrás.</p>
<blockquote><p>Tristemente, Raúl solo formó parte de un proyecto liderado por un entrenador de postín: el de Capello.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El de 1996 sería un verano de cambios. Tras la firma del nuevo contrato de televisión, nació la <i>«Liga de las Estrellas»</i>, y nada volvió a ser como antes. Los equipos españoles regresaron a la primera plana. El Madrid fichó a Illgner, Secretario, Roberto Carlos, Seedorf, Suker y Mijatovic, desatando una ilusión bárbara; si bien el gran puñetazo sobre la mesa lo pegaría enfocado al banquillo, con la contratación de Fabio Capello. Y esto fue trascendente.<i> El Sargento</i> organizó nueve meses únicos -e imprescindibles- en el devenir de Raúl.</p>
<p style="text-align: justify">El Bernabéu ofreció al «7» una historia que ningún otro estadio hubiera podido gestarle, pero le dejó a deber, y mucho, en un ámbito de calado serio: el del entrenador. En el Madrid que le tocó vivir, los entrenadores eran vistos como un mal necesario, no como una herramienta deportiva <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">capaz de hacer la diferencia</a>. Solo el mejor de cuantos tuvo, Don Fabio, atesoró talla y talento suficientes para imponer un método de trabajo estable y diseñar un sistema que también pensara en el mañana. En definitiva, para desarrollar un proyecto.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Capello pulió a Raúl defensivamente</span><a target="_blank" href ="https://imortaisdofutebol.files.wordpress.com/2013/01/milan-1994.jpg?w=960">Capello dibujó un 4-4-2 asimétrico parecido al del Milan de los Invencibles (el suyo)</a>. Se trataba de un Madrid sumamente sólido que aplicaba la presión concebida por Sacchi como en España no se había hecho; tuviera quien tuviese la posesión, Illgner veía la bola de lejos. Raúl, empleado como extremo izquierdo, se instruyó en el arte de defender formando parte de aquella medular. Entendió los secretos del posicionamiento, los pros y las contras de las coberturas y el significado de <i>«equilibrio»</i>. Aprendió a canalizar su resistencia y su nervio hasta convertirse en un verdadero argumento defensivo pese a su naturaleza de atacante. El Madrid ganaría Copas de Europa gracias a esto. </p>
<blockquote><p>El primer año de Suker y Mijatovic estuvo marcado por la movilidad, lo cual favoreció a Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En lo referido al ataque, qué mejor que empezar por la frase más rotunda de Capello: <i>«Estoy convencido de que actualmente tan sólo hay cuatro futbolistas que marcan la diferencia: Ronaldo, Del Piero, Kluivert y Raúl»</i>. Simple y llanamente, el «7» había explotado. Roberto Carlos se comía la banda sin ayuda de nadie, lo que aprovechó Fabio para dotar a Raúl de una libertad de movimientos absoluta. El crack tejía sociedades alrededor del campo entero. Para gestar y gestionar, se aliaba con el doble pivote, el formado por Redondo y Seedorf; mientras que más arriba, desarrolló una relación muy grácil <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-dupla-suker-mijatovic-delantera-real-madrid/">con Suker y Mijatovic</a>. Para la época, la pareja balcánica destacaba por móvil y técnica. Generaba espacios y asistencias para la joven promesa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El 1-4 en El Calderón, su consagración</span>De haber una fecha que alumbrase su nacimiento como fenómeno mundial, sin duda dataría de entonces. En concreto, del <a target="_blank" href ="http://blancaefemeride.blogspot.com.es/2011/01/atletico-de-madrid-1-4-real-madrid.html">18 de enero de 1997</a>, en el Vicente Calderón. Se asistió a un primer tiempo de espesa igualdad hasta el minuto 32, cuando Kiko remató a las mallas un centro medido de Paunovic y dio pie al mejor fútbol del Atlético de Antic, el liderado por Pantic y Caminero. Aun así, el 2-0 nunca entró, porque el Real sabía resistir, y se llegó al descanso. A la salida, Raúl cazó un rebote en la frontal y convirtió el gol del empate. Oxígeno. Parecía que lo peor ya había pasado para los blancos. Pero apenas superada la hora de encuentro, Mijatovic fue expulsado por insultar al linier. Era lícito y lógico imaginar una avalancha rojiblanca.</p>
<blockquote><p>La expulsión de Mijatovic desató todo el fútbol de Raúl por el césped del Vicente Calderón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Se le vio como un rival incluso para Ronaldo</span>Ocurrió que emergió una estrella. Tras aquella tarjeta roja, Raúl fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=caQoR9-oAGQ">un terremoto de fútbol</a>. Resultó incontenible, estaba en los tres carriles, robaba cada balón, decidía con rapidez, ejecutaba con velocidad, el acierto no le abandonaba, qué rotunda barbaridad. El Calderón se resignó al acontecimiento, palidecía cuando le miraba, y alcanzado el minuto 80, empatando en casa y con uno más, Antic quitó del campo a Kiko y cerró su medular con el pivote Vizcaíno. Pitaron pocos. Quizá solo uno. Igual fue Raúl. En la jugada posterior marcó el famoso gol del triple recorte a López. Un suspiro después, bajó un balón desde el cielo y sirvió a Seedorf el 1-3 tras óptima pared. Y sin tiempo para celebrarlo, metió un balón en profundidad a Víctor con el exterior de su bota zurda para el 1-4 definitivo. 12 días más tarde, Raúl visitaría a Ronaldo en el Camp Nou. Coparon cada portada. Era el duelo.</p>
<p style="text-align: justify">Fue tal la expectación levantada por la cita que incluso se innovó tecnológicamente para cubrirla de modo especial. Por primera vez en las retransmisiones de fútbol en España, se utilizó el recurso de la pantalla partida en pleno directo. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/ronaldo.jpg">Cuando Ronaldo</a> cogía el balón, el plano se dividía y mostraba la manera en la que Raúl seguía su proceder. Cuando era el «7» quien participaba, se hacía lo propio pero a la inversa. Un show mediático al que hoy estamos habituados pero que en aquel momento nos pilló de nuevas. Y que no hizo más que contrastar la relevancia que estaba tomando aquel niño español. Evidentemente, no era tan bueno como R9; el caso no giraba sobre dicha trama. El truco consistía en que, fuera quien fuese el adversario del Real, el madridismo tenía a Raúl, y con él, siempre, siempre, podía ganar. Desde 1997 hasta 2003, así fue.</p>
<blockquote><p>La marcha de Capello devolvió a Raúl a la realidad: un equipo sin rumbo fijo o consistente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid ganó la Liga y dijo adiós a Capello, que huyó al AC Milan tras recibir la llamada de Berlusconi. Ya en Italia, afirmó que trabajar en el Bernabéu resultaba imposible, y que si ni venciendo había un mínimo de calma, interna y externa, en el día a día, no quería imaginarse lo que sería aquello en dinámica negativa. Le suplió Heynckes, cuya principal novedad táctica radicó en la apuesta por el rombo en el centro del campo, con Redondo de mediocentro, Seedorf de interior izquierdo, Karembeu (o Víctor) en el derecho y Raúl como mediapunta. El equipo no tuvo continuidad, cambió bastante de esquema, pero aquel sería el más habitual. Para acabar de delimitar el marco del «7», conste el dramático y fugaz declive del croata Suker. Sería clave.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Socialmente, 1998 fue su único momento difícil</span>A título individual, la 97/98 sería traumática para Raúl. Justo cuando había pasado de esperanza local a estrella internacional, lo peor de la profesión se le vino encima. En plena pretemporada se le diagnosticó una pubalgia que mermó su rendimiento físico; la dolencia le afectó tanto que en pleno mes de febrero los doctores le exigieron 40 días de reposo. Durante estos, concedió una entrevista a la revista <i>«Hola»</i> en la que habló sobre su vida personal, y fue pillado <i>in fraganti</i> saliendo de discotecas de moda. Contextualicemos. La Liga había crecido, pero también se había sumido en el miedo. España era un país lleno de inseguridades, y la Ley Bosman, que tantos extranjeros trajo a su fútbol, había generado un clima de desconfianza que copaba las tertulias radiofónicas. Por ejemplo, a Seedorf, Mijatovic, Suker y cía se les apodó <i>«La Quinta de los Ferraris»</i>. Raúl representaba el contrapunto de todo aquello, en ello residía parte de su valor, y cuando se vendió que había traicionado su papel, el madridismo entró en cólera. En <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/1998/marzo/11/deportes/raul.html">la rueda de prensa de la redención</a>, ofrecida el 10 de marzo del 98 en un hotel ajeno a las haciendas del club, reconoció haber sido increpado por la calle al grito de <i>«borracho»</i>.</p>
<blockquote><p>El declive físico de Suker y Mijatovic le cerró la puerta del gol. Los dos balcánicos la taponaban.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El caldo de cultivo para tan desagradable atmósfera fue, por supuesto, deportivo. En particular se debió el pésimo desempeño del Madrid en Liga, donde quedó cuarto. Y uniendo cada punto, en la memoria caló que Raúl no jugó bien. Es repasando hoy los partidos de entonces cuando la visión se matiza poderosamente. Pese a sus problemas físicos, completó choques excelsos. Su sequía goleadora no respondió a su nivel individual, sino al nuevo sistema. Raúl veía taponada su llegada al área por dos delanteros (a elegir entre Mijatovic, Morientes y Suker) que no se estaban desmarcando. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JN3Xkw8fMXs">Cuando se movían, el «7» respondía</a>, pero lo hacían poco. Para encontrar espacios, solo le quedaba abrirse, alejándose del peligro. En compensación, y como prueba de que aportaba como fuera, firmó la suma de asistencias más alta de su carrera, 12 en Liga.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ganar la Champions tan joven le benefició</span>Increíblemente, aquella temporada culminó con la consecución de la Séptima. El poso de Illgner, Sanchís, Hierro y Redondo, con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/04/21/champions/1429635123_175781.html">los tres goles de ¡Karembeu!</a>, obraron el milagro: 32 años después, el Madrid había reconquistado la Copa de Europa. La fecha estableció un antes y un después en cada merengue y en especial en los más jóvenes (Raúl y Roberto Carlos), que asimilaron las intrigas de la competición cuando todavía tenían toda su carrera por delante. Pero en lo que concierne a esta línea del relato, lo destacable fue el entorno. Dos anécdotas. A una semana de la Final contra la Juventus, el presidente Lorenzo Sanz llamó a Jupp Heynckes a su despacho y le preguntó cómo estaba. Según Sanz, le respondió: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W2pVGwMq-0k"><i>«Estoy hundido. Soy incapaz. Tengo fama de hombre duro, pero la situación ha podido conmigo»</i></a>. En otro término, y ya vinculado al propio día del partido, Raúl confesó que, de la <i>Vecchia Signora</i>, les abrumó hasta la bajada del autobús. El hecho de verles llegar en un vehículo oficial, uniformados de manera impoluta, etc, marcaba diferencias entre ambos clubes. El Madrid no llevó a Amsterdam ni el champagne; la propia Juventus le cedió el suyo. Si contamos esas peripecias no es para colorear el texto, sino para retratar, de forma cruda, lo que era el Real en el que creció Raúl. Pues además, todo lo que acontecía fuera del césped sufría su reflejo dentro del mismo. Desde que la herencia de Capello quedó destruida hasta la llegada de Luis Figo, el Madrid fue un equipo muy inferior a los mejores.</p>
<blockquote><p>A finales del 98, dirigido por Hiddink, Raúl ganó su primera Intercontinental con el gol del «Aguanís».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿por qué siguió obteniendo el Real tan buenos resultados en Europa? En gran parte, debido a la plenitud de Raúl. El grupo jugaba las noches primaverales con la jerarquía de un rey, y la plenitud del «7» equilibraba lo demás. Habíamos enumerado cinco de sus seis virtudes capitales: la chispa, la resistencia, el gol, la asociación y el liderazgo. La que restaba la adquirió entonces: una absoluta omnisciencia futbolística.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">JB fue el 7º entrenador despedido en 4 años</span>Para profundizar en el impacto de Raúl en los días decisivos, antes debe pre-describirse la rutina de aquel Real. La temporada empezó bajo la dirección de John Benjamin Toshack, que dibujó un 4-3-1-2 cuya medular se componía de Redondo, McManaman y Savio; un mediocentro y dos hombres sin formación defensiva. En la práctica, como en la teoría, fue un coladero. <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1999/11/18/deportes/942879605_850215.html">El 18 de noviembre de 1999</a>, con un balance de tres victorias y mucha polémica en 11 jornadas, Toshack fue despedido y le suplió Del Bosque, que de primeras no supuso ningún plus. Con Vicente en el banquillo, se sucedieron las cinco derrotas más cruentas: el 1-5 contra el Zaragoza, el 5-2 ante el Dépor, el 2-4 frente al Rácing y las dos que le endosó el Bayern Múnich en la fase de grupos de la Champions, por 2-4 en el Bernabéu y por 4-1 en el Olímpico. Del Bosque miraba a sus suplentes y no veía centrocampistas, pero a su vez sabía que algo nuevo tenía que proponer, y tras aquellas goleadas, actuó en consecuencia: sacrificó a Savio, alineó un central extra y formó un 5-2-3. Es decir, protegió su área, pero vació la medular más si cabía. ¿Que en qué consistió la hazaña del «7»? En lograr que, ante los cuatro mejores equipos que había, nadie se diera cuenta. Compensó cada inferioridad numérica-futbolística&#8230; sin dejar de marcar goles.</p>
<blockquote><p>El FC Barcelona, el Manchester United, el Bayern Múnich y el Valencia CF sufrirían lo mejor de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El 22 de octubre de 1999 se escribe con letras de oro. Todavía con Toschack en el banquillo, el Madrid viajó al Camp Nou para medirse a un Barça espectacular, que liderado por Figo, Kluivert y Rivaldo, parecía destinado a ganarlo todo. Y el «7» lo frenó en seco. En defensa, fue cerebro, piernas, zarpas y dentadura; y en ataque, usó a Redondo, Savio o Anelka según la necesidad. Con el argentino, aseguró posesiones que dieron aliento a los blancos; con el brasileño, destrozó la defensa posicional culé; y con el francés, mató a la contra. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-zwLJ4LJgeI">Aquel Clásico constituye una de las pruebas más irrefutables sobre la exuberancia de su físico</a>, tanto en lo referido a la rapidez de movimientos como a su brutal resistencia. Y es que a lo expuesto sumó caídas a bandas, llegadas a línea de fondo y, claro, al gol. Hizo dos. Y dedicó su celebración<a target="_blank" href ="http://estaticos.archivo.marca.com/ficheros/marca/imagenes/ra/raulmandacallar354x215_ES.jpg"> más retratada</a>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La Champions 99/00 de Raúl fue algo increíble</span>En una línea parecidísima fueron sus partidos contra el Bayern Múnich en la semifinal (2-0, sirviendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mfzCWkMssXw">sendos pases decisivos a Anelka y Míchel Salgado</a>) y el Valencia en la gran Final de París (donde anotó el 3-0 definitivo). Y en un registro más diferenciado, que no menos inspirado, Raúl dominaría la que, a la postre, sería la noche más recordada de la Octava, la de Old Trafford. Tras el 0-0 cosechado en el Santiago Bernabéu, el Madrid parecía ir al matadero en vez de a Manchester, pues los de Ferguson no habían bajado ni un ápice el listón del Trébol del 99. Así que en pos de elevar siquiera un poco la solidez, Del Bosque dejó sentado a Anelka y salió con Savio de titular, invirtiendo a Raúl como punta de lanza de los contragolpes blancos. Aquella sería la primera noche mágica de un tal Casillas, la enésima de Roberto Carlos y la penúltima de Fernando Redondo. Pero Ferguson solo tuvo ojos para su jugador favorito. Para, en sus palabras, el mejor del mundo. Sir Alex amaba al «7» blanco.</p>
<blockquote><p>Cada partido de los Galácticos en el Bernabéu era como el estreno de un blockbuster en Navidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Raúl compartió días con Ronaldo, Roberto Carlos, Rivaldo, Figo, Zidane, Totti, <i>Sheva</i> y Henry; disentir del juicio de Ferguson cabía entre lo prudente, pero había algo sobre lo que no podía debatirse: pese al número de mitos en activo, el «7» era, sin duda, quien marcaba la pauta de la Liga de Campeones. El que más dominaba, el que más resolvía, el que más inspiraba, el que ganaba casi siempre. El Madrid tenía la pieza maestra. Tan solo necesitaba hacerle justicia para, como equipo, ser el número uno.<a target="_blank" href ="https://tosepower.files.wordpress.com/2013/05/galc3a1cticos.jpg"> Y empezó a hacérsela</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En la entrada del siglo XXI, Florentino Pérez tomó la presidencia del Real y revolucionó su funcionamiento. El Santiago Bernabéu se convirtió en el parque de atracciones del fútbol; la camiseta blanca, en la prenda más vestida; y el plantel merengue, en la constelación de estrellas más fascinante jamás reunida. Visto con perspectiva, a aquel proyecto solo le faltó la guinda de un entrenador magnífico. Tácticamente, el sostén no existía; cada acción dependía del talento individual, tanto en defensa como en ataque. No existía el menor plus desde la pizarra. Por eso dejó escapar títulos que bajo ningún concepto debió perder. Aunque igual por la misma razón, por aquel desamparo de todo lo tangible, aquellos jugadores parecieron dioses en la Tierra. El hecho de cada solución fuera producto de la inspiración de un mago, del sudor de un elegido, del grito de una leyenda, causaba un golpe sensorial de viso incomparable. Eran una ventana. Fueron <i>«Los Galácticos»</i>.</p>
<blockquote><p>Jugaron la semi de Champions ante el Barça de Rexach a medio gas. Solo apretaban contra la élite. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En la noche de Reyes de 2002, regaló perfección</span>En lo vinculado a la consistencia, el curso más normal sería el de Luis Figo. El Madrid fue un equipo bastante rígido, siempre sujeto por un doble pivote con Makelele y uno más; estableciendo un orden que Roberto Carlos, el propio luso o Raúl rompían para ganar. Se pasearon en Liga. Si bien en Champions, Hitzfeld logró sujetarlos. El segundo año, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GdSdhD-97Ew">el de la noche de Reyes del 5-01-02</a>, en la que Raúl hipnotizó el juego y al enorme Deportivo de la Coruña, sería el de Zinedine Zidane, que suplió en el once a McManaman y rompió la simetría del esquema. Fue ahí cuando Del Bosque se mostro incapaz de seguir el ritmo del talento. En los días tensos, el Madrid era invencible; pero cuando no estaba al 100%, carecía de táctica que le auxiliase. Levantó la Novena y cedió el campeonato nacional. El que recuperaría en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3QcCtPLWjk0">la tercera campaña</a>, la de Ronaldo Nazario, pese que a se acentuaron, aún más, tanto el valle como la cima. Cada viaje por la península parecía un posible pinchazo, pero luego, arribaba al Bernabéu un Milan con Maldini, Costacurta, Redondo, Seedorf, Rivaldo y <i>Sheva</i>, con Nesta y Pirlo de revulsivos, y se veía como un conjunto&#8230; técnicamente mediocre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7usmd5tCl9k">Y qué maravilla de Raúl</a>.</p>
<blockquote><p>Raúl compensaba lo que Del Bosque no podía. Una vez se apagó, los Galácticos se deshilacharon.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que detenerse en aquella Copa de Europa. Sería la última. Y fue impresionante. El bombo de cuartos emparejó al Real con su viejo adversario, el Manchester United. La ida se celebró en el Bernabéu, el 8 de abril del susodicho 2003. Del Bosque alineó su once gala, con Figo en la una, Zidane en la otra, Raúl en el medio y Ronaldo delante. Profesaron el espectáculo esperado, no se atisbaba otra opción y nada distinto acaecería. Si acaso, que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IkijYy1w2Ic">el «7», aquella noche</a>, iría un paso más allá. Y Ferguson perdió el sentido por él. <i>«¿Qué debe pasar para que remontéis en Old Trafford?»</i>, le preguntaron. <i>«Que Raúl no entre en Inglaterra»</i>, aseveró. Quién iba a decirle entonces que el sueño no volvería a su Teatro. Y que nunca más, en su vida, volvería a ser el de aquel Real Madrid 3-Manchester United 1. El «7» cayó víctima de <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-22-04-2003/abc/Deportes/raul-operado-de-apendicitis-aguda-estara-un-mes-sin-jugar_175757.html">una apendicitis aguda</a>. Y en la vuelta de la semifinal ante la Juventus, en Turín, a su baja se sumó la de Ronaldo. Demasiada traca.</p>
<p style="text-align: justify">Y el verano siguiente aniquilaría el proyecto. Desarmó la plantilla y el equilibrio emocional de la entidad. El Madrid fichó a David Beckham, un gran jugador que no estaba al nivel de Ronaldo, Zidane y Figo, y cuya posición ideal coincidía con la del luso. Además, hicieron las maletas Makelele, McManaman, Flavio, Iván Campo, Geremi y Morientes, sin que llegara nadie para cubrir sus marchas. También dijo adiós un peso pesado, el histórico Hierro, una baja polémica que cedió la capitanía a Raúl, aumentando sus distracciones extrafutbolísticas. Y por último, el club prescindió de Del Bosque en favor de Carlos Queiroz, el segundo de Ferguson en el United. Bajo la dirección del portugués, el Madrid completó cinco meses de fútbol primoroso; en términos estéticos, la cúspide <i>galáctica</i> -mención especial a la brillante explosión de Cambiasso, que formó doble pivote con <i>Becks</i>-; pero la falta de banquillo destruyó la temporada. Poco a poco, los titulares se fueron desinflando, siendo Raúl uno de los más penalizados; y si había problemas y no había «7», la victoria se alejaba. El declive del mito blanco se lanzó por una rampa. Nadie lo frenaría. Y sería devastador.</p>
<blockquote><p>Desde 2004 a 2010, Raúl fue un jugador agotado enchufado a la respiración asistida del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Sin su chispa, no podía ser él, y fue otra cosa</span>Raúl perdió la chispa. Su sprint agravó su lentitud, pero el drama residía en su galope, su trote y su caminar. Carecían de la vivacidad que daba sentido a su cerebro. No llegaba adonde quería, no podía solucionar lo que su lectura calificaba de incorrecto, estaba en terreno de nadie sin aportar ninguna cosa. Y lo peor fue lo demasiado en el tiempo que sobrevivió esta versión: nada menos que seis años, el equivalente al 37,5% de su estancia en el Bernabéu. Generaciones de madridistas crecieron confundidas, sin entender cómo un futbolista que parecía luchar por ser uno más, sin disfrutar ni divertir, era el ídolo de la afición. Alcanzado 2008, Schuster respetó su estatus y lo metió en el área, y como el olfato de gol sí lo conservaba todavía, recuperó cifras destacables; si bien el escasísimo ritmo con el que ejecutaba cada gesto le impedía rendir frente a los mejores. Por no apuntar que ralentizaba mortalmente el sistema ofensivo del Real. Tres cuartos de lo mismo sucedería con Juande Ramos; una situación que solo cambiaría cuando, en el verano de 2009,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/"> Cristiano Ronaldo </a>fue presentado en Concha Espina. El contraste  reveló lo insostenible. Poco a poco, perdió la titularidad. Y al fin, descansó.</p>
<blockquote><p>En definitiva, Raúl digitalizó la historia del Madrid para que siempre formase parte de su futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>«La Quinta del Buitre»</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Y un estadio desprotegido, lleno de dudas. Pero <a target="_blank" href ="http://pbs.twimg.com/media/BZcnOpuCMAEgX_o.jpg:large">los tiempos del número «7»</a> alejaron cada nube. Raúl inspiró un Real suyo, vencedor y trascendente, que ganó, exactamente, como ganaba en blanco y negro. Hizo que Di Stefano nunca pasase de moda. Su estilo de juego, su carácter indomable, su expresión contundente y sorda. Todo tan parecido a lo de siempre, cuando todo cambiaba por segundos. Su legado es poderoso, imborrable, incorruptible. Sirva este texto para contactar con el futbolista. Porque lo primero, en esta historia, nunca lo olviden, fue el balón.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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