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	<title>Ecos del Balón &#187; Bryan Robson</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Oi, England!</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Dec 2014 02:55:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>unca el fútbol inglés vivió, ni antes ni después, un período de tal esplendor como el de finales de los 70 y principios de los 80. En términos competitivos, la liga inglesa dominó Europa con mano de hierro durante este período. Durante las<span id="more-149471"></span> épocas de dominio de Ajax y Bayern Munich, con el apogeo del fútbol total, parecía que el fútbol británico no veía la salida al final del túnel. Seguían llegando lejos en Europa, claro, pero nadie consideraba ya al fútbol de la Islas un referente. Sin embargo, cuando el brillo de Cruyff y Beckenbauer se apagó, fueron los conjuntos salidos de Gran Bretaña, y especialmente los ingleses, quienes crecieron y controlaron Europa. Primero con un Liverpool que venía avisando durante toda la década <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/liverpool-fc-identidad-historia-evolucion-shankly-paisley-fagan-dalglish/">con su <i>passing game</i></a>. Dos Copas de Europa cayeron en 1977 y 78, derrotando a dos genuínos representantes del fútbol moderno, de intercambio de posiciones, de fuera de juego tirado <i>científicamente</i>, de despliegue físico abrumador&#8230; El Moenchengladbach y el Brujas cayeron ante los <i>reds</i>, como ya lo habían hecho anteriormente en sendas finales de la Copa de la UEFA. Tras los rojos de Liverpool, llegó el turno de Clough de hacer historia en Europa. Se había quedado a las puertas con su Derby County en 1973, y volvió a la carga con un aún más <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NVB7QTeNU-A">sorprendente Nottingham Forest</a>. Se la había pegado bien con un magnífico equipo del Leeds que nunca le perteneció, pero construyó un Forest poderoso, atacante, desafiante, que acabó primero con el Liverpool y, luego, con una hornada de nuevas potencias que surgían en Europa por aquel entonces, empezando por la nueva guardia alemana, representada por el Colonia y el Hamburgo. Caído el Forest, volvió el Liverpool e, incluso representados por un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2Un9heyuDtA">sorpresivo Aston Villa</a> –quizá el peor campeón de la historia de la Copa de Europa, el fútbol inglés siguió llevándose la Orejona a casa año tras año. El Liverpool volvería un par de años después y, hasta el fatídico 29 de mayo del 85 en Heysel, el fútbol inglés siguió mandando Europa, aún con el HSV y la Juve haciendo exitosos <i>cameos</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Más allá de los triunfos en los terrenos de juego, ésta fue una época difícil para Gran Bretaña. El país se debatía en medio de una tremenda <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=AGrBIwt1YMg">inestabilidad</a> que abarcaba todos los sectores de la vida. Empezando por una situación de guerra civil en Irlanda del Norte, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=on7v6h5_4eI">trabajadores protestando</a> contra la situación laboral y el paro alcanzando el 15%, las ciudades se vieron salpicadas por terribles enfrentamientos callejeros, y finalmente con el país yendo a la guerra contra Argentina por un pequeño grupo de islas perdidas en el Atlántico sur al que todavía hoy nadie sabe como referirse. <i>”¡Malvinas argentinas! Do you mean the Falklands?”</i>. Incluso el Papa visitó por primera vez las Islas para tratar de resolver el conflicto entre las iglesias Católica y Anglicana. Poco lo notó la sociedad. Por momentos el país parecía que se caía a pedazos, aunque luego intentasen dar una falsa impresión de unidad con eventos tan pomposos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vUIn9_Q5jsc">como las bodas reales</a> de los miembros de la familia Windsor.</p>
<p style="text-align: justify">En medio de todo esto, situamos la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-1982/">Copa del Mundo de 1982</a>. Para los ingleses es sólo otro más de una larga lista de torneos decepcionantes, pero en realidad tuvo la importancia de ser el punto de inicio de una nueva era, una que terminó una noche turinesa de 1990, en la que la selección inglesa volvió a ser élite mundial. Este Mundial empezó con pocas expectativas por parte de la afición inglesa, pero terminó con una selección volviendo a casa invicta, aunque sin el trofeo, obviamente.</p>
<blockquote><p>Los clubes ganaban y gustaban. La selección ni uno ni lo otro. El eterno sino de la «Three Lions».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Inglaterra había pasado los 70 tropezando continuamente en cuanta piedra encontraba en el camino. En 1970 habían viajado a México como campeones del mundo, con un equipo impresionante, probablemente mejor que el que les había permitido levantar la Copa, y de hecho fueron la selección que más cerca estuvo de batir a la mágica selección brasileña de los cinco dieces. Luego llegaron dos decisivas derrotas ante Alemania. Primero el equipo dirigido por Alf Ramsey <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xw3HEblRyd8">fue eliminado del Mundial</a> por Gerd Müller, Beckenbauer y los suyos tras haber dominado el partido. A pesar de que esta derrota dolió, muchos aficionados la disculparon amparándose en la ausencia de Gordon Banks y en la extraña sustitución de Bobby Charlton <i>«para descansar para las semifinales»</i>. Fueron dos elementos clave, pero no hasta el punto de olvidar lo demás. No volvería a pasar decían. Y pasó. Sólo dos años después.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Brian Clough optó, de nuevo, a suceder a Revie</span>Y además <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JohAuMB2ZQM">ocurrió en Wembley</a>. Inspirados por un imparable Günter Netzer, los alemanes dominaron a los de Ramsey y los eliminaron de la Eurocopa en esos cuartos de final a doble partido que se jugaban entonces. Esta derrota, y la manera en que fueron dominados, dejó muy tocada a la selección inglesa. Y lo peor estaba por llegar. En 1973, una sorprendente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=noL1Yk7D2FY">Polonia les dejaba fuera</a> del Mundial, también en Wembley. Ramsey fue cesado y sustituido por Don Revie, el técnico inglés más exitoso de la época, que venía realizando un excelente trabajo con su –<i>Dirty</i>&#8211; Leeds desde hacía más de diez años. Pero en vez de levantar el vuelo, la selección se estancó. Los continuos cambios de Revie –para cambiar nada- dejaron a Inglaterra sin Mundial en 1978 también. A Revie le faltó tiempo para huir a Oriente Medio a conseguir sus últimos enormes cheques. El obvio sucesor de Revie era su gran rival, Brian Clough, quien pregonaba un fútbol muy distinto al suyo y hubiera supuesto un soplo de aire fresca en una institución que olía a polilla y cerrado. </p>
<p style="text-align: justify">Pero ni en broma. El lenguaraz Clough era uno de los peores enemigos de los conservadores dirigentes de la FA y, aunque incluso llegó a ser <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuxxFy8kIrw">entrevistado para el puesto</a>, este finalmente fue a parar a Ron Greenwood, el técnico del West Ham. Greenwood era el genuíno representante de <i>«la Academia»</i>, conocido por practicar un fútbol muy atractivo. Además, uno de los pesos pesados del equipo nacional, a la par que uno de sus talentos más infrautilizados, era la estrella <i>hammer</i>, Trevor Brooking, un centrocampista de ida y vuelta con muchísima más clase que pulmones –de los que tampoco iba falto-.</p>
<p style="text-align: justify">En 1980 Inglaterra se clasificó finalmente para otro torneo internacional, la Eurocopa de Italia. El torneo, uno de los más tristes que se recuerdan, tampoco fue un nuevo amanecer glorioso para la <i>«Three Lions»</i>, sino más bien otro fracaso. Derrotada <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GWJJa_k3AnE">por los italianos</a>, controlada por los sorprendentes belgas y sólo capaz de batir a España en un tercer partido que ya no servía para absolutamente nada.</p>
<blockquote><p>¿Qué pasaba con la selección? ¿No era capaz de montarse en la ola de éxitos creada por sus clubes?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como ya dijimos, lo más extraño de todo esto es que, mientras la selección se la pegaba una y otra vez, los clubes ingleses eran potencia. Y además Inglaterra contaba con Kevin Keegan, el dos veces Balón de Oro, uno de los reyezuelos del fútbol mundial en el período entre Cruyff y Maradona. Una de las respuestas es que muchos de los jugadores clave de los exitosos clubes ingleses no podían jugar con Inglaterra. Eran escoceses, galeses o irlandeses. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LB2nwwFgZy4">Dalglish</a>, Souness, Robertson, Wark, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mQpT5V6hKG8">Rush</a>, Jennings, Whiteside, etc. eran una bendición para sus clubes, pero una maldición para la más poderosa de las <i>«Home Nations»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Polonia casi les deja fuera de España 1982</span>Así pues, cuando comenzó la clasificación para España 82, nadie esperaba gran cosa de los ingleses. Keegan se hacía viejo e incluso había dejado el Hamburgo para volverse a casa con el sorprendente Southampton, Brooking renqueaba y Trevor Francis se pasaba más tiempo en la enfermería que en el campo. Inglaterra quedó encuadrada en un grupo duro, pero superable, con Noruega, Rumanía, Suiza y Hungría. Y la cosa empezó fatal. Se ganó fácil a los noruegos en Wembley, pero luego llegaron derrotas ante un físico equipo rumano y ante la sorprendente Suíza de René Botteron y Claudio Sulser. Inglaterra, al borde de la eliminación, consiguió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=p6QD4LDTT9E">una grandísima victoria</a> en el Nepstadion de Budapest gracias a unos fantásticos Keegan y Brooking. Era quizá la salida más difícil del grupo e Inglaterra respiraba aliviada. Pero, en una de las mayores sorpresas de la historia de la selección, Noruega venció 2-1 en casa e Inglaterra parecía de nuevo eliminada y acumulaba seis derrotas en sus últimos diez partidos. Histórico <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PqZTP8-8wIs">es el relato</a> del comentarista noruego: <i>«Admirante Lord Nelson… Winston Churchill… Maggie Thatcher… ¡¡vuestros chicos se han llevado una buena paliza!!»</i>. Lo que pareció una simple, pero brillante, muestra de euforia ante una inesperada victoria se convirtió en un comentario que martilleó a Mr. Greenwood y sus jugadores durante las siguientes semanas. La prensa inglesa no hace prisioneros.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando todo parecía perdido, Rumanía perdió en casa con Suiza. Inglaterra había recibido un último aliento. El Mundial iba a incluir por primera vez a 24 equipos, así que Europa tendría 13 representantes, con los primeros y segundos de grupo clasificándose. Inglaterra ya no podía ser primera, pero sí segunda si batía a Hungría otra vez. Por primera vez desde la guerra, la jornada de liga de la semana anterior fue suspendida. Noventa mil espectadores se apelotonaron en Wembley, millones convirtieron la retransmisión televisiva en un récord e Inglaterra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Bsfg4702m04">jugó su mejor partido</a> en más de una década. Hungría nunca tuvo una oportunidad –tampoco es que estuviesen excesivamente motivados, con su billete para España bajo el brazo-. Aún con todo, sólo hubo un gol, el del gigantón Mariner tras un saque de falta. Inglaterra volvía a la Copa del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Tras colarse en el Mundial por la gatera nadie esperaba nada bueno del mismo. El propio Ron Greenwood anunció su renuncia una vez más –lo hizo no menos de cinco veces durante sus años de mandato- y la prensa siguió metiendo presión sobre él y sus jugadores. Del hombre alegre y su fútbol vistoso en el West Ham no quedaban ni las virutas. Greenwood sufría cada día en el cargo, recibiendo constantes críticas por su confianza en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8NtyDsd3WB4">veteranos como Keegan</a> y Brooking. El primero, egocéntrico como él sólo, incluso tiraba balones fuera que dañaban más a Greenwood, mientras que Brooking, su ojito derecho, era tan enfermizamente educado que no decía nada para no enfadar a ninguna de las partes. Enfadando a ambas. Finalmente, las aguas se calmaron un poco cuando la FA contrató a Don Howe, un sargento de la vieja escuela, conocido por su trabajo en el Arsenal, para encargarse de la defensa.</p>
<blockquote><p>Inglaterra viajó a España envuelta en mil problemas, y no sólo futbolísticos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras clasificarse sin brillo, Inglaterra sorprendentemente permanecería sus siguientes 13 partidos invicta, ganando nueve y encajando sólo tres goles. El trabajo de Howe parecía dar sus frutos. De hecho, esta racha los puso en disposición de luchar por la Copa del Mundo, algo que mirado con ojos de 2014 parece ciencia ficción. El problema es que en 1982 a nadie pareció importarle, ya que los británicos estaban ocupados en cosas más importantes. </p>
<p style="text-align: justify">Los altercados en los barrios obreros a lo largo de todo el país crecían sin parar, más a menudo y más violentos que nunca. La economía se tambaleaba y millones de trabajadores se iban al paro, echando más leña al fuego de la protestas. Las <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=g9mCm7ufas0">políticas de Margaret Thatcher</a> estaban enviando a una generación entera al abismo, y el abismo, como suele decirse, le miró a los ojos y protestó. Y luego, casi a final de temporada, con el Aston Villa consiguiendo un sorprendente título de campeón de Europa, y el Liverpool y el Ipswich de Bobby Robson luchando por el título hasta casi la jornada 41, a Argentina se le ocurrió invadir las Malvinas, asestando un terrible golpe al orgullo británico, que ya de por sí estaba bajo mínimos. Parecía que ya nadie estaba orgulloso del <i>«red, white and blue»</i>, aunque <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=eU8P0Ufwpl8">los <i>«Cock Sparrer»</i></a> no opinasen lo mismo.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Los temidos hooligans les siguieron a España</span>Casi para escapar de toda esta locura, 25 mil jóvenes ingleses <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&#038;v=-GAMMhGn5Sc#t=2405">viajaron al norte de España</a> -muchos de ellos vía ferry desde el sur de la Isla- para ver jugar a Inglaterra en el Mundial. Incluso la participación de Inglaterra estuvo en duda. El gobierno se preguntaba cómo podía Inglaterra jugar en el mismo torneo que Argentina cuando cientos de soldados británicos y argentinos morían en el Atlántico Sur. La guerra terminó justo un día antes de que el Mundial comenzase, precisamente con el partido de Argentina y un par de días antes del debut inglés en San Mamés ante los franceses. Muchos de estos jóvenes llevaban tatuado el bulldog que la FA había convertido en mascota para este Mundial y que, por arte de magia, se volvió un matón y acabó convertido en un <a target="_blank" href ="https://www.google.es/search?q=Bulldog+hooligan&#038;source=lnms&#038;tbm=isch&#038;sa=X&#038;ei=VyyKVP1zya1TiMeAkA8&#038;ved=0CAgQ_AUoAQ&#038;biw=1366&#038;bih=660">símbolo hooligan</a> a lo largo del mundo. Pobre <a target="_blank" href ="http://www.badgecollectorscircle.co.uk/assets/badges/user/18_1304781724_6218_300_300.JPG">Bobby</a>, parecía un buen perro.</p>
<p style="text-align: justify">La previa del encuentro estuvo llena de dudas. Primero sobre la competitividad de los de Michel Hidalgo. Se decía que eran talentosos, pero blandos, y que nunca ganarían nada si no ponían un poco de músculo en su mezcla de talento y juego atacante. Por parte inglesa, la duda era quién jugaría en ataque, ya que Keegan estaba lesionado y Brooking, en el medio, también. Inglaterra contaba con una plantilla larga y con experiencia competitiva a nivel de club. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-lpIgLYETPI">Peter Shilton</a> y Ray Clemence guardaban la puerta, protegidos por la espigada presencia de Terry Butcher, las subidas al ataque de los laterales  Kenny Sansom y Viv Anderson y el oficio del capitán Mick Mills y Phil Thompson. El centro del campo tenía mucha calidad aún sin Brooking. Ray Wilkins era un joven organizador cotizado en Europa, el torrencial <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZBilBa5n2wY">Bryan Robson</a> era la quintaesencia del box-to-box, Steve Coppell, en la derecha, un jugador muy técnico, excelente en el toque de balón, aunque no rápido. Y luego estaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YlCwz4O85Y8">Glenn Hoddle</a>, del Tottenham, una maravilla de centrocampista atacante, siempre asediado por los críticos debido a su reticencia a trabajar defensivamente y a quien Greenwood parecía no tenerle excesiva fe. Arriba, el tanque Mariner, los rapidísimo Tony Woodcock y Graham Rix y el talentoso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=m6J3Lk3dP0U">Trevor Francis</a>, además del lesionado Keegan. Había habido polémica por la decisión de Greenwood de dejar fuera a Gary Shaw y Tony Morley, los hombres más creativos del Aston Villa campeón europeo, que vio su representación reducida al gigantón Peter Withe como delantero centro.</p>
<p style="text-align: justify">Otra preocupación en torno a Inglaterra eran sus aficionados. En el apogeo de la era del hooliganismo, la <i>impecable</i> organización del Mundial español vendió entradas a ingleses que terminaron en sector francés. Las batallas campales en las gradas comenzaron en el mismo momento en que ambas aficiones se encontraron, con un tercer invitado repartiendo palos a diestro y siniestro, en forma de Policia Nacional. No contentos con sus típicos cánticos sobre la Segunda Guerra Mundial, Irlanda del Norte o Argentina, muchos aficionados ingleses empezaron a hacerse con ikurriñas y a aprender canciones nacionalistas vascas, lo cual, mezclado con cantidades industriales de alcohol, los hizo aún menos populares entre la Policia.</p>
<p style="text-align: justify">Con las primeras páginas de los periódicos ingleses dominadas por la Guerra de las Malvinas, la violencia en España apenas tuvo eco. Miles de hooligans ingleses <a target="_blank" href ="http://flashbak.com/wp-content/uploads/2014/04/PA-9361534.jpg">volvieron a casa</a> con ojos morados, narices rotas y algunos incluso fueron apuñalados y hospitalizados. Tan pronto como los problemas empezaron, grupos de fascistas españoles empezaron también la caza del hincha inglés, y la actitud de la Policia de pegar primero y preguntar después, especialmente si el grupo de hinchas era pequeño, no resolvió muchas cosas. Cuando Inglaterra viajó a Madrid para la segunda fase, los problemas no podían sino crecer.</p>
<blockquote><p>La aventura mundialista de los ingleses empezó con unas sensaciones inmejorables.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En el partido en sí, Inglaterra superó a Francia claramente en el césped de San Mamés. El estadio era un horno y el despliegue físico de los de Greenwood fue tan bestial que casi nadie daba posibilidades a los franceses de pasar incluso el grupo. Bryan Robson <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=74GwAtU3jtM">marcó a los 27 segundos</a> con una volea llegando desde atrás tras un saque de banda. Sólo en los minutos que precedieron al gol francés, marcado por Soler desde un ángulo bastante difícil, parecieron los galos poder hacer daño. Michel Platini apenas tocó bola, dominado por Robson y Wilkins, una de las parejas más dinámicas del Mundial. Hasta el tosco Paul Mariner, que jugó arriba acompañado de Trevor Francis, pareció un jugador de clase mundial. El resultado de 3-1 prometía tanto que hasta los hooligans pararon de pelearse para celebrar brevemente. Las reservas de cerveza no notaron la diferencia.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Inglaterra gustó en sus dos primeros partidos</span>La victoria, y el modo de conseguirlo, supusieron un subidón de moral. Seguramente el mejor partido de la selección desde aquel contra Brasil en Guadalajara doce años antes. Greenwood se aprovechó de la inercia de esta magnífica actuación. Aún sin Brooking, Keegan y con Robson lesionado, Inglaterra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_ZpXpc6hGQE">controló perfectamente a los checoslovacos</a> y dos goles de Mariner y Francis aseguraron la victoria. Sorprendentemente, Inglaterra era el primer equipo europeo en clasificarse para la segunda fase. Mientras, en casa, el fútbol iba adueñándose poco a poco de las noticias. Se había ganado la guerra y se estaba ganando en el Mundial, ¿qué más podía pedir Margaret Thatcher y su campaña para elevar la moral de sabe dios quien? El tercer partido fue un poco anticlímax. Con un montón de suplentes –Foster, Neal, Hoddle-, sólo se pudo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NXhGcLlDH4E">ganar 1-0 a Kuwait</a>, pero nadie le dio mucha importancia. Sin embargo, pequeños problemas iban apareciendo. Pequeños. De momento.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda fase, que todavía se disputaba con una absurda liguilla, esta vez de tres equipos, trajo para Inglaterra un premio envenenado a su brillante primer puesto de grupo. España, los anfitriones, y Alemania, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/brasil-garrincha-alemania-schuster/">los campeones de Europa</a>, habían rendido bastante por debajo de lo esperado, y se encuadraron junto a los de Greenwood en un grupo en el Santiago Bernabéu. El ganador iría a las semifinales en Sevilla.</p>
<p style="text-align: justify">Todavía sin Robson, Brooking y Keegan –algunos empezaban a preguntarse por qué se había seleccionado a los dos últimos-, Grenwood seguía resistiéndose al clamor popular que pedía a Glenn Hoddle para aportar la creatividad de la que el equipo carecía en el centro del campo. Contrariamente a lo que se le suponía cuando se le contrató, el entrenador siguió confiando en la defensa. La influencia de Don Howe era cada vez mayor. Sólo habían encajado tres goles en el último año, y Mariner y Francis había marcado diez entre ambos en los últimos diez partidos. ¿Quién podía culparle?</p>
<p style="text-align: justify">Fuera del campo, y siguiendo la ola del inesperado buen rendimiento del equipo, miles de hinchas ingleses llegaban a España, algo que la organización no podía ya controlar. Apenas quedaban plazas hoteleras, con lo cual los ingleses vivían en la calle –con todo lo que ello conllevaba, especialmente con bandas de neonazis cazando todas las noches-, e increíblemente, los hooligans seguían consiguiendo entradas cuya única consecuencia era tener a grupos de vándalos campando descontroladamente por zonas de los estadios donde no deberían estar. Con la policía no pudiendo controlar a la afición inglesa, estos comenzaron a moverse en grupos enormes. Muchos todavía llevaban las banderas vascas que había conseguido en Bilbao, a pesar de que ello te convertía en blanco perfecto para ser atacado por policías, fascistas o ambas cosas en muchos casos. Esta gente de inocente no tenía un pelo, de hecho sabían exactamente lo que hacían. Pelearse y buscar problemas era parte de la <i>«fan culture»</i> inglesa desde hacía más de diez años. Dos años antes, en la Eurocopa, los carabinieri <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rHxBr9Rhw8E&#038;feature=player_detailpage#t=839">tuvieron que usar gas lacrimógeno</a> para controlarlos, con tan mala suerte de que el viento llevó parte del humo –y sus consecuencias- al campo, provocando que un partido tuviese que ser parado. La violencia de estos hinchas, animados directa o indirectamente por la propia Federación, siguió acompañando a Inglaterra durante más de una década. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El duelo ante Alemania estuvo marcado por el calor y la igualdad</span>Cuatro días después de derrotar a Kuwait, Inglaterra jugó contra Alemania en el Santiago Bernabeu. Con incidentes entre ingleses y españoles en las calles, los aficionados dentro del estadio iban mayormente con Alemania. Greenwood había recuperado a Robson, pero este no estaba al cien por cien. Robson apenas se proyectó en ataque, lo cual era una de sus características más peligrosas, y se dedicó a aguantar el centro del campo junto a Wilkins. Quizá hubiera sido el momento perfecto para usar a Hoddle, especialmente viendo que Graham Rix no estaba jugando bien. Pero Greenwood mantuvo su apuesta defensiva. Keegan y Brooking, por supuesto, seguían lesionados. El partido comenzó con ambos equipos demostrando mucha cautela. Alemania era uno de los grandes favoritos para el Mundial antes del comienzo del mismo, siendo campeones europeos y jugando un gran fútbol los dos años anteriores bajo el mando de Jupp Derwall. Pero tras su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/argelia-mundial-espana-1982-gran-generacion-madjer-dahleb/">sorprendente derrota contra Argelia</a> en el primer partido, parecieron perder toda su confianza. Su rendimiento en el Mundial estaba siendo decepcionante, con muchos problemas físicos y un vestuario roto por los enormes egos que por allí pululaban: ninguno más grande que el de Paul Breitner.</p>
<p style="text-align: justify">La temperatura era increíblemente alta para un partido nocturno –este Mundial se disputó en el verano más caluroso de España en 50 años- y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=C-tBGlHNSPA">el partido fue tedioso</a> hasta el extremo. Al igual que Robson, Rummenigge arrastraba una lesión que estaba afectando a su rendimiento. Francis y Mariner fueron perfectamente controlados por los hermanos Förster, al igual que la defensa inglesa hizo con Manni Kaltz, que no pudo hacer gala de sus perfectos y medidos centros. Hasta los últimos 15 minutos no cobró vida el partido. Breitner se hizo con los mandos del centro del campo y Littbarski revolucionó el ataque cuando entró. Rummenigge estrelló un balón contra el poste y Robson tuvo la mejor ocasión inglesa, pero Schumacher desvió su cabezazo. El empate a cero dejó contentos a ambos equipos, ya que los dos contaban con derrotar a España. </p>
<blockquote><p>Contra España se trataba de ganar, y hacerlo por el mayor margen posible para Alemania e Inglaterra.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Greenwood tenía seis días para recuperar a Brooking y Keegan. Ambos estaban cerca de la recuperación, pero el atacante había pasado tanto tiempo lesionado que, aún apto para jugar, no estaba en forma. Hacía tres años de su segundo Balón de Oro, cinco de sus tiempos de gloria en Liverpool y sólo había marcado dos goles con Inglaterra desde 1980. De hecho, tanto Mariner como Francis seguían siendo mejores opciones. Pero seguía siendo famoso y el capitán del equipo. Era difícil dejarle fuera si no estaba lesionado o sancionado. Todavía tenía esa capacidad de los jugadores especiales para condicionar defensas sólo con su presencia. Brooking era, de hecho, mucho más importante que Keegan. En los últimos tres años había estado jugando muy bien con Inglaterra, mucho mejor que cuando era joven. Era, sin duda, el motor, el cerebro del mediocampo inglés, y su conexión con Francis y Keegan había dado muchos réditos en el pasado. Con él junto a Robson y Wilkins en el medio incluso se podría encontrar espacio para el poco sacrificado pero talentoso Hoddle. O <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZA6802lhtco">para usar a Coppell</a> o Rix en su posición natural en la banda, quitándoles la obligación de venir al centro para ayudar a los del United. El veterano Brooking daba ese puntito extra que transformaba a Inglaterra de un buen equipo a un gran equipo. Desafortunadamente, era imposible que pudiese jugar el partido completo. </p>
<p style="text-align: justify">Los seis días se hicieron eternos dentro y fuera del equipo inglés. Dentro, la presión sobre Greenwood aumentaba por parte de la prensa. Fuera, los soldados de las Falkland estaban de vuelta y las noticias giraban en torno a los incidentes de los aficionados. La policía española había comenzado a usar armas electrificadas para lidiar con los hooligans, y no pasaba un día en que un grupo de ellos no fuese apalizado o detenido. O ambas. El problema es que no sólo hooligans recibían este tratamiento. Aficionados no violentos –sólo borrachos- no solían librarse de las caricias de una policía que, a estas alturas de torneo, vivía en un estado de fibrilación contínua. El ambiente en el Bernabéu era hostil hacia ellos. No hubieran estado más incómodos ni en Buenos Aires.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Pese a jugar contra una España KO, Inglaterra no se pudo clasificar</span>El partido decidía el pase a semifinales. España estaba eliminada <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bQbSWdVIzdM">al ser derrotada 2-1 por Alemania</a>, por lo tanto Inglaterra necesitaba un mínimo de dos goles de diferencia para enfrentarse en semis con los franceses, quienes habían despertado y arrasado en su grupo de cuartos con un fútbol fantástico. Todos iban en contra de los ingleses. Entre otras cosas porque eliminarles significaba enviar a casa a todos los hooligans. España salió con su habitual equipo lleno de jugadores de garra y poco más. Inglaterra estaba sin Coppell, lesionado, lo cual restaba aún más creatividad a su centro del campo. Greenwood, aún así, no puso a Hoddle, sino a Woodcock, optando por un 4-3-3, usando a Rix en una posición poco habitual como volante. Como venía siendo habitual, la defensa se mostró firme gracias al fantástico trabajo de Don Howe. A largo plazo su trabajo perjudicó a Inglaterra, ya que fue llamado por Bobby Robson y Graham Taylor durante sus etapas para solucionarles la papeleta de la línea defensiva. Sus ideas funcionaron en 1982, como lo había hecho en el Arsenal en los &#8217;70, pero sus férreos planteamientos fueron superados avanzados los &#8217;80 y &#8217;90. Así pues, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sXcqGIQzUIk">Inglaterra estaba bien asentada</a> y España empezó muy nerviosa –el que más, como durante todo el torneo, Arconada-. Parecía que el peso del fracaso total empezaba a aplastarles. Los ingleses crearon algunas oportunidades pero el gol se resistía. Con media hora por jugar, Greenwood jugó su última baza, haciendo entrar a Keegan y Brooking.</p>
<p style="text-align: justify">La presencia del capitán del West Ham se notó inmediatamente. Encontró espacios donde nadie más los había visto y rápidamente se fabricó una oportunidad de gol. Con un movimiento fuera-dentro en el vértice del área descargó un cañonazo que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">obligó a Arconada</a> a hacer un paradón. Seguramente el único de todo el campeonato. Inglaterra siguió creando ocasiones. En la más clara, Robson irrumpió desde segunda línea, puso un centro medido a la cabeza de Keegan y este la envió fuera. El tiempo se acababa, al igual que la Copa del Mundo para selección inglesa. Alemania se enfrentaría a Francia en un legendario partido en la semifinal de Sevilla. Un partido que Inglaterra, al menos esta, jamás hubiera podido jugar.</p>
<blockquote><p>La imagen no fue mala e Inglaterra no conoció la derrota, pero no habría título mundial. Otra vez.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los de Greenwood se volvían a casa imbatidos, encajando sólo un gol y marcando seis. Pero a casa igualmente. Su cuenta de goles, como bien se decía en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ram3zmK0-rI&#038;list=PLP4vcmYmoiu5RvugnQgi89YS1W1j6ClEe">la película oficial del Mundial</a>, parecía una cuenta regresiva en Cabo Cañaveral –¿Kennedy?-: tres, dos, uno… CERO. Números inexplicables, como toda su trayectoria en un Mundial donde empezaron jugando como un aspirante al título para luego evaporarse sin dejar rastro ni en la memoria del aficionado más entusiasta. Fue la definición de anticlímax. Inglaterra volvió a casa haciendo el mínimo ruido y el equipo rápidamente se disgregó. El capitán Mick Mills, una roca en la defensa del Ipswich Town, Brooking y Keegan nunca más jugaron con la selección. Steve Coppell tuvo que retirarse poco después por una lesión y jugó su último partido internacional en aquella noche contra Alemania en el Bernabéu. En apenas dos años, los que tardarían los clubes ingleses en alzar su última Copa de Europa en este ciclo glorioso, sólo Peter Shilton, Kenny Sansom, Terry Butcher, Glenn Hoddle, Bryan Robson y Ray Wilkins sobrevivían de entre los 22 que viajaron a España. Cuando Inglaterra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mNZkblqlUJY">jugó contra Alemania</a> las semifinales de Italia 90 en Turín, sólo Shilton quedaba de este equipo. </p>
<p style="text-align: justify">Quizá fue debido a los muchos y rápidos cambios que el nuevo seleccionador Bobby Robson hizo en el equipo que el recuerdo de este grupo se perdió. Esos dos estériles partidos jugados en la capital española durante el verano del 82 tampoco ayudan, como tampoco lo hace el recuerdo violento de Bilbao y Madrid. En apenas tres años, los clubes ingleses estarían sancionados en Europa, debido al desastre de Heysel. La violencia <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-AfvKkQbg1Q">se tornaría incontrolable</a> en Inglaterra, provocó un movimiento que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iORjkuClnMo">eliminó las <i>terraces</i></a> y creó estadios sin localidades de pie. La cultura hooligan debía desaparecer y poco a poco lo hizo, llevando a Inglaterra hacia una nueva etapa, la de la Premier League, dejando los oscuros días de los setenta y ochenta en el –nunca grato- recuerdo.</p>
<p style="text-align: justify">En todo caso, éste fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PXO8KYOTHx8">el segundo equipo</a> que volvió a Inglaterra invicto tras un Mundial y debe tener un huequecito en la historia. Después de España, la FIFA eliminó las liguillas, así que la próxima selección inglesa invicta casi seguro que traerá también la Copa del Mundo consigo. Por suerte o por desgracia, es imposible que la aventura española de Ron Greenwood y los suyos vuelva a repetirse.</p>
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		<title>Veinte managers y un actor</title>
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		<pubDate>Mon, 13 May 2013 01:57:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrenadores]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>demás de sacarle partido a su condición de Sir, de beber vino de dos mil libras la botella, cuidar a sus nietos, tocar el piano, leer, acudir a las carreras de caballos o meterse en algún jardín espinoso con el laborismo inglés<span id="more-67760"></span>, a Ferguson le quedan ahora un despacho, una grada, una estatua en Old Trafford y uno de los legados con más nutrientes y mejor abrillantados de la historia del fútbol inglés. Ahora, aún lo tenemos demasiado cercano, sus coloretes, su mirada al reloj, sus broncas o sus giros geniales en la pizarra. Serán nuestros nietos quienes pongan de relieve el verdadero alcance histórico de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/alex-ferguson-gestion-vestuario-estrellas-manchester-united/">este escocés</a> curtido en los muelles de Glasgow cuando reciten la lista de los reyes británicos: Chapman, Busby, Stein, Shankly, Clough y Ferguson. </p>
<p style="text-align: justify">La gestión de esa herencia le corresponderá a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/david-moyes-everton-semejanza-ferguson-manchester-united/">David Moyes</a>, una decisión tan convencional que deja claro que es inglesa. Moyes encarna el relevo más natural a Ferguson que ofrecía el mercado: es escocés, comparte líneas de pensamiento más allá del fútbol con Alex (también está escorado hacia el laborismo), ama las carreras de caballos y, si nos metemos en el negocio que nos ocupa, la cosa sale sola. Ha dirigido un proyecto de largo plazo en el Everton, dotándolo de identidad, construyendo equipos, amasando un trabajo de cantera (Rooney, Rodwell o Lescott)  y captando en el mercado algunos futbolistas con cierto éxito (Baines o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/marouane-fellaini-analisis-everton/">Fellaini</a>, como últimos ejemplos). Apadrinado desde hace años por Ferguson, Moyes estaba predestinado a asumir el gigante United. Pero, ¿qué alternativas había más allá de Moyes? La tan improbable como dudosa apuesta internacional (Mourinho o Klopp) y otra vía aún más natural, consanguínea: los <i>hijos de Ferguson</i>, la extensa colección de ex futbolistas del Manchester United que escucharon su furia, sufrieron su terquedad, gozaron con su pasión y aprendieron de su astucia, su liderazgo, su carácter competitivo, su disciplina y su flexibilidad táctica hasta que se convirtieron en mánagers, en portadores del <i>gen Ferguson</i>. </p>
<blockquote><p>Para la sucesión de Sir Alex había una tercera vía: «sus hijos».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Salió Moyes, pero pudo salir una pieza del taller de entrenadores de Ferguson, alguien más apegado a la tradición del club, empapado de su cultura, conocedor de los códigos instalados en la institución y con lazos con la gente, el entorno, los medios de comunicación habituales o incluso la maquinaria comercial y<span class="pullquote_right">Los hijos deportivos de Ferguson son muchos alrededor del país</span> empresarial. Alguien, en definitiva, parido por Ferguson. Había donde elegir. El legado de Alex no solo recae en forma de exigencia y expectativas sobre los hombros de Moyes. A ese legado pertenece también el cuerpo de entrenadores que se extiende por todos los rincones del fútbol británico con la huella de Ferguson sobre sus manuales. Tenemos varios, aunque solo nos entretendrán los más relevantes. Contamos a su hijo –hijo de verdad- <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Darren_Ferguson">Darren Ferguson</a> (Peterborough United), Chris Casper (ex del Bury), Peter Davenport (ex del Southport), Chris Turner (ex del Sheffield Wednesday), Simon Davies (ex del Chester City), Mark Robbins  (Huddersfield Town), Viv Anderson (ex del Barnsley), Pat McGibbon (ex del Newry City), Frank Stapleton (ex de New England Revolution) o, ya más conocidos, como Hennin Berg, aquel central noruego al que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uv_KcxAduW0">deshizo Fernando Redondo</a>. Berg entrenó en su país a Lyn y Lillestrom antes de comenzar esta temporada como encargado de reflotar al Blackburn Rovers a la Premier. Llegó a diciembre. Henrik Larsson jugó solo siete partidos en el Manchester United. Allí se retiró y allí recibió lecciones de Ferguson. Ahora, ya ha probado los banquillos con el Landskrona, de la segunda división sueca. Y Andrei Kalcheskis, aquella bala de fabricación soviética que rasgaba la banda derecha de Old Trafford, ha sido mánager en Rusia en los últimos tiempos del Torpedo-ZIL de Moscú (la refundación del mítico Torpedo) y del FC Ufa. </p>
<p style="text-align: justify">Pero la elite de discípulos de Ferguson la forman ocho entrenadores. Aunque unos más y otros menos, todos han bebido en algún momento de su formación de la misma fuente. La influencia de Ferguson también alcanza a Steve Bruce, Laurent Blanc, Paul Ince, Roy Keane, Bryan Robson, Mark Hughes, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DEcr7DqZZnM">Ole Gunnar Solskjaer</a> y Gordon Strachan. De todos ellos, Steve Bruce, Mark Hughes y Laurent Blanc son quienes mejor partido están sacando a sus carreras. Ince y Solskjaer se anuncian como serias promesas. Strachan es quien más se parece a Ferguson, por sus títulos en el Celtic y, sobre todo, por su personalidad como entrenador. Bryan Robson se quedó por el camino. Y Roy Keane lleva ese mismo rumbo como alguien no le quite los micrófonos y le entregue un banquillo pronto. </p>
<p style="text-align: justify">Steve Bruce era un futbolista feo de ver. Central durante más de 300 partidos con Ferguson, se movía como un tronco, era duro y lánguido de movimientos. Pero tenía cara de central. Y quien tiene cara de central la puede tener de boxeador. Bruce era tremendamente eficaz e indomable. Ferguson siempre lo estimó por su entrega y su solvencia defensiva. Además, marcaba goles, con su frente de mármol o ejecutando penaltis. Bruce se hizo entrenador y fue en el Birmingham donde se ganó el respeto del fútbol inglés durante seis temporadas. Lo ascendió a la Premier League y lo estableció con un juego claramente <i>fergusoniano</i>: 4-4-2, vuelo por fuera y centrales de talla grande. Un equipo con Heskey, Forsell, Upson o Savage. Luego, mantuvo al Wigan en la Premier y vivió una irregular experiencia en el Sunderland hasta que, esta temporada, el fútbol lo ha devuelto a las primeras planas con el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wMqn3cideP4">ascenso que ha patrocinado en el Hull City</a>, nuevo equipo de la Premier. </p>
<p style="text-align: justify">El galés Mark Hughes es uno de los más importantes delanteros del Manchester United y pieza esencial para explicar la supervivencia de Ferguson en sus primeros años. Prácticamente, le dio una Recopa contra el Barça. Antes de retirarse, Hughes ya entrenaba a la selección galesa. Su carrera como manager continuó en el Blackburn Rovers (2004-2008). Fue en el club donde mejores réditos dio. Lo clasificó sexto (Copa UEFA) y perdió la final de la Copa de la Liga frente al Chelsea. Hughes armó un equipo atractivo y solvente, con mucho contenido físico en el que destacaron gente como Chris Samba, David Bentley o Roque Santacruz. Su siguiente etapa <a target="_blank" href ="http://news.bbc.co.uk/sport2/hi/football/teams/m/man_city/8422676.stm">le llevó al Manchester City</a> de los incipientes jeques. Kompany, Jo o Zabaleta fueron algunos de sus fichajes. También llegaron Robinho, Bellamy, De Jong o Given. La temporada fue un fiasco. En verano 2009, el talento le rebosaba las manos. Llegaron Lescott, Kolo Touré, Adebayor, Barry y Tévez, pero Hughes nunca estuvo a la altura del proyecto. Sería despedido en tres meses. Luego, firmó por el Fulham y pasó al QPR, donde empezó esta temporada con 12 partidos sin ganar. Hasta ahí llegó y hasta ahí llega, de momento su carrera. </p>
<blockquote><p>Mark Hughes llegó a entrenar, sin mucho éxito, el proyecto millonario de su rival de Manchester</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El entrenador Laurent Blanc revolucionó el Girondins de Burdeos con un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fO_fe66iKJw">fútbol alegre</a>, ofensivo y un estilo muy cuidado. Poca huella inglesa hay en su repertorio, pese a recibir doctrina de Ferguson durante las dos temporadas en las que acabó de consumir su carrera. Ganó en 2009 el título en Francia y fue nombrado seleccionador <i>bleu</i>. Ese proyecto acabó bajo la carrocería de España en la pasada Eurocopa. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Roy_Keane">Roy Keane</a>, en cambio, sí le dio ese carácter tan particular de Ferguson a su primera gran empresa como entrenador: el Sunderland, donde inculcó un estilo con varios de sus valores como mediocentro depredador: agresividad, temperamento en el juego, sacrificio… Lo ascendió a la Premier y sus dos temporadas posteriores,  2007-2009, tuvieron fases muy dignas en un equipo con Kenwyne Jones, Daryl Murphy, Djibril Cissé, Anton Ferdinand o Kieran Richardson, siempre ordenados en un 4-4-2 de más puro sello inglés. Unas discrepancias con la directiva le llevaron fuera del club. Lo firmó el Ipswich Town, pero fracasó. Desde enero de 2011, no pisa un banquillo. Mientras, se ha convertido en uno de los comentaristas más estruendosos de la televisión británica. Keane corre el riesgo de evaporarse como entrenador con potencial como le ocurrió a Bryan Robson. </p>
<p style="text-align: justify">Robson no solo era un barril de cerveza con piernas sino que fue también fue un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=W1h-LdlCesw">formidable centrocampista</a>: resistente, dinámico, llegador… Jugó 13 temporadas en el Manchester United y Ferguson logró domarlo y explotarlo. Como entrenador, más tarde, irrumpió ascendiendo al Middlesbrough, con Viv Andersen de asistente. En su primer año en la Premier, con Nick Barmby y Juninho, peleó por Europa.<span class="pullquote_left">Robson, lo más parecido por estilo a Ferguson como entrenador</span> Y al siguiente perdió las finales de la FA Cup y la Copa de la Liga. Un año después, aún perdería otra final de la Copa de la Liga. Allí, 1997, tocó techo.  Ni en el Bradford, ni en el West Bromwich Albion ni en el Sheffield United triunfaría después. Ni siquiera lo hizo en la selección de Tailandia. Uno de sus alfiles en el centro del campo del Manchester United, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Gordon_Strachan">Gordon Strachan</a>, gestionó mejor los equipos. Strachan fue un diminuto extremo derecho, escocés y rubio como el sol. Recordaba a Jimmy Johnstone, por su desborde, su inspiración y regate. Fue la figura de Ferguson ya en el Aberdeen y pocos futbolistas llegaron a conocer tan estrechamente al dirigente escocés. Quizá por eso, como entrenador, es la mejor aproximación a Ferguson de todos aquellos que fueron futbolistas de Alex. Temperamental, locuaz, motivador, a veces excéntrico… Llegó a retar varias veces a su antiguo manager, con quien ha protagonizado algunas guerrillas dialécticas. Strachan entrenó a Coventry y Southampton (subcampéon de la FA Cup 2003), antes de convertir al Celtic en el mejor equipo de Escocia: ganó tres Scotish Premier League consecutivas (2005-2008), una Copa y dos Copas de la Liga. Ahora, es el seleccionador nacional de Escocia.</p>
<p style="text-align: justify">El futuro del linaje de Ferguson lo representan Paul Ince y Ole Gunnar Solskjaer. Ince entrena ahora al Blackpool, entre los jugadores, una gran promesa, su hijo Tom. Ha firmado buenos números desde que asumió el cargo en febrero. Antes, dirigió a Blackburn Rovers, Milton Keynes Donso y Macclesfied Town. Mientras, Solskjaer, a sus 40 años, corre a toda la velocidad hacia los banquillos de gran elite. Después de colgar las botas, se afincó en el Manchester United como entrenador de delanteros. El Asesino de la Cara de Niño. Qué mejor profesor para el <a target="_blank" href ="http://www.dailymail.co.uk/sport/football/article-2088006/Sir-Alex-Ferguson-tips-Ole-Gunnar-Solskjaer-replace-Manchester-United.html">aprendizaje de la intuición</a>, la cuchillada inmediata, el desmarque… Ferguson siempre apreció esa voluntad didáctica del noruego. Lo mimó y lo instruyó, pensando en él como un futuro entrenador del Manchester United. A Solskjaer lo llamó el Molde de su país, el club donde nació, y allí escribe historia desde hace dos años: condujo a la entidad a su primer título de Liga en 2011 y repitió en 2012. El Aston Villa lo ha tanteado. También el Everton sonó como un destino inmediato. Quizá, cuando ruede por la Premier, estemos ante otro Ferguson, de mirada angelical, pero instinto igual de ganador. </p>
<blockquote><p>A todos los entrenadores nacidos con Sir Alex, hay que sumarle los coaches y sus ayudantes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Además de mánagers con la etiqueta de Ferguson en el currículo, <i>coaches</i> tampoco faltan, diseminados por todos los peldaños del fútbol británico. Unos se encargan de canteranos, otros de porteros y hay quienes moldean defensas o delanteros. Hasta 15 hijos de Ferguson hemos podido contar en los últimos tiempos: Terry Gibson, Tony Gill, Liam O’Brien, Jesper Olsen, Gary Walsh, Jim Leighton,  Mal Donaghy, Brian McClair, Les Sealey, Andy Cole, Michael<span class="pullquote_right">Los asistentes del gran escocés aprendieron de su método también</span> Clegg, Michael Appleton, Jordi Cruyff, Raimond Van der Gouw o Mike Phelan, su último lugarteniente en el banquillo. Los asistentes de Ferguson tampoco han sido ajenos a su manual, sus modos de dirigir, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/alex-ferguson-gestion-vestuario-estrellas-manchester-united/">de llegar al futbolista</a> y resolver los interrogantes del fútbol. Phelan ha sido el séptimo en un cargo de ayudante principal que abrió Archie Knox, escudero de Alex en el Aberdeen y luego en Manchester. A Knox, siempre a los sombra de un mánager,  se le considera uno de los grandes teóricos del fútbol escocés de las últimas décadas. Brian Kidd cogió su relevo en 1991 antes de pasar a dirigir la cantera del club. Luego, fue el turno de Steve Mclaren, el asistente de Ferguson que mejores líneas ha escrito en solitario: condujo al Middlesbrough al título de la Copa de la Liga 2004 y a la final de la UEFA 2006 (ante el Sevilla). Más tarde se ahogó con la selección inglesa camino de la Euro 2008 y, aplastado por el aparato mediático británico, emigra a Holanda, donde gana la Eredivisie con el Twente, su actual club en segundas nupcias, tras irregulares pasos por el Wolfsburgo y el Nottingham Forest. Cuando Mclaren salió en solitario, aterrizó en su lugar Jim Ryan hasta que Ferguson <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Queiroz">reclutó en 2000 a Carlos Queiroz</a>, luego atraído por el Real Madrid. Al luso-mozambiqueño  le explotó en las manos la galaxia de Florentino Pérez. Con Portugal, sufrió más que respiró. Y, ahora, bueno, ahora le queda la selección de Irán. Walter Smith fue el siguiente en sentarse a la derecha de Ferguson, aunque su experiencia fue muy breve, transitoria. Smith, escocés y buen amigo de Alex, además de mentor de David Moyes en los cursillos de la federación escocesa, destacó como manager del Glasgow Rangers, donde ganó una liga y cinco copas, y de la selección del león rampante. En 2008, el papel de adjunto de Ferguson <a target="_blank" href ="http://www.fm-base.co.uk/forum/attachments/fm-2011-general-discussion/126277d1295708010-should-i-keep-mike-phelan-mike-phelan_1868300.jpg">lo heredería ya Mike Phelan</a>, quien durante su etapa como jugador del Manchester United a principios de los 90 fue uno de esos chicos que siempre tuvo el zorro escocés en su plantilla: adusto, pero comprometido. Escaso de fútbol, pero ganador. </p>
<p style="text-align: justify">El legado de Ferguson no ha terminado. Scholes y Giggs se anuncian como los próximos hombres de banquillo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/alex-ferguson-gestion-vestuario-estrellas-manchester-united/">apadrinados por el viejo Sir</a>. Habrá más. Desde luego, entre ellos, no estará Carlos Tévez. Quizá su destino, y su sello de Ferguson, siga el camino de Eric Cantona. Porque de Ferguson, además de leyendas del fútbol, también salió un actor. </p>
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