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	<title>Ecos del Balón &#187; Breitner</title>
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		<title>Desde el corazón</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 02:05:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ou cannot stop, you cannot stop, you cannot stop CHARLIE GEORGE!!!!». El goleador inglés, pelo largo, patillas imposibles, andar desgarbado, look setentero a más no poder, se retiraba a los vestuarios sonriendo. El viejo Baseball Ground retumbaba en cánticos hacia su nuevo héroe. Charlie George era el estilete que llevaría al Derby County a la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«Y</span>ou cannot stop, you cannot stop, you cannot stop CHARLIE GEORGE!!!!»</i>. El goleador inglés, pelo largo, patillas imposibles, andar desgarbado, <a target="_blank" href ="http://i44.tinypic.com/10d9umg.jpg">look setentero a más no poder</a>, se retiraba a los vestuarios sonriendo<span id="more-65387"></span>. El viejo Baseball Ground retumbaba en cánticos hacia su nuevo héroe. Charlie George era el estilete que llevaría al Derby County a la cima de Europa. Nunca lo podría haber imaginado, especialmente cuando había provocado a los aficionados de Derby haciéndoles el gesto de la <i>“V”</i> de victoria apenas 3 años antes.</p>
<blockquote><p>Carneros y merengues, el duelo entre lo nuevo y lo viejo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En 1975-76, el Derby County, campeón de Inglaterra, volvía a disputar la máxima competición continental, y los <i>carneros</i>, aunque ya estaban sin el mítico técnico <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_T1FUBw_poI">Brian Clough</a>, eran uno de los favoritos de la competición. No era para menos. Clough había abandonado el club dos años antes, pero su herencia de fútbol ofensivo y agresivo permanecía indeleble en el Baseball Ground. Desde su ascenso a la First Division con el lenguaraz técnico y su histórico primer título inglés, seguido por la presencia en las semis de Copa de Europa, el equipo del presidente Sam Longson se había consolidado como referencia en Inglaterra. Cuando Clough y Peter Taylor abandonaron el club, el hombre que había sido fichaje fundamental en su ascenso a la cumbre, el racial escocés Dave McKay, asumió el mando del equipo, y los carneros ganaron un nuevo campeonato liguero en 1975.</p>
<p style="text-align: justify">Un grupo de jugadores técnicos y atléticos componían la plantilla del Derby, varios de ellos presentes desde el inicio de la epopeya en Segunda división. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_H4_IYoXwW4">Roy McFarland</a> se contaba entre los mejores defensas ingleses de su época<span class="pullquote_right">El Derby County fichó a Charlie George para coronar su gran equipo</span>, Alan Hinton, uno de los mejores extremos izquierda de los últimos años, Alan Durban, un clásico box to box británico y Kevin Hector, delantero que venía jugando muy bien desde hacía 5 ó 6 años, internacionales también. Junto a ellos, uno de los centrocampistas más técnicos del país, con capacidad de desplazamiento en corto y en largo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8uqfHEzDPKE">Colin Todd</a> y el interior Archie Gemmill, un habitual de su país. Además de Francis Lee, un explosivo extremo derecha que había triunfado en el gran Manchester City de Malcolm Allison y había sido mundialista en Mexico 70. No contentos con esa magnífica pléyade de jugadores, el Derby firmó en verano a la gran estrella del Arsenal, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1TW41P5KQGg">Charlie George</a>, un atacante explosivo, combativo y técnico, con un disparo salvaje desde media distancia. El ídolo total de Highbury, que se enroló en un equipo que contaba con él como guinda para el asalto a la Orejona. No es exagerado decir que era el equipo de moda del fútbol europeo junto al Borussia Moenchengladbach. Nada que envidiar, por tanto, al Dortmund que este año deslumbra a Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Su andadura europea comenzó sin sobresaltos contra el Slovan de Bratislava checoslovaco y cuando el bombo les emparejó con el Real Madrid, toda Europa quería comprobar si el nuevo favorito del continente tenía lo que había que tener para marcar su territorio ante un gigante. Ya lo habían hecho en el 73 aplastando al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0VrfPx7e3fo">Benfica de Eusebio</a>. El Real Madrid en ese año 75 guardaba bastantes similitudes con el que venimos conociendo en los últimos años. El reinado de Muñoz en el banquillo había terminado apenas un año antes, y el equipo había estado luchando contra un Barcelona liderado por el mejor jugador del mundo. Un equipo moderno, que incluso se había permitido el lujo de aplastar al Madrid sin contemplaciones en su templo del Bernabeu. Un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0o02FeYogQo">0-5</a> que, para la prensa catalana, certificaba la defunción del viejo Real y el cambio de guardia por el moderno Barcelona. Nada más lejos de la realidad. </p>
<p style="text-align: justify">Santiago Bernabeu firmó a uno de los entrenadores más respetados del Continente, Miljan Miljanic y este le respondió arrasando en la Liga al Barcelona que parecía invencible. Un año después de <i>sellar</i> su defunción, el Real volvía a estar<span class="pullquote_left">Miljanic había llegado al Real Madrid con la gran experiencia de la selección yugoslava</span> en la Copa de Europa. En su competición. Porque el Madrid siempre vuelve. A Miljanic, y esto nos resultará conocido, la prensa le criticaba su falta de mano en el vestuario de la selección yugoslava durante la segunda fase del Mundial alemán. Un vestuario en el que se juntaban los jugadores de los clubes más nacionalistas de Croacia, Bosnia y Serbia: un polvorín. El mundo del fútbol, empero, le reconocía el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFaSECNIm98">magnífico trabajo</a> y el gran fútbol que había realizado su selección <i>plavi</i> antes de que el vestuario, inevitablemente, reventase. El yugoslavo había formado un buen equipo en Madrid, con la presencia estelar de los internacionales germanos <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T-k5Wt0cFGY">Netzer</a> y Breitner, el argentino Roberto Martinez en el extremo izquierdo, la calidad de Velázquez en el centro del campo, la contundencia de Santillana en el centro del ataque, la templanza de Juan Cruz Sol en el lateral derecho y la raza de Benito, Pirri y Camacho en defensa. Y el gallego Miguel Ángel, junto al <i>Gato de Odessa</i> García Remón como rotación en la portería. Además, todavía estaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BQberQT9rmI ">Amancio</a>, un lujo de jugador como extremo derecha y el nexo que unía a este equipo con el de Di Stefano.</p>
<blockquote><p>La gran noche de Charlie George en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esperaba con ganas el joven Derby County al legendario Real Madrid en su vetusto estadio del Baseball Ground. Era el momento de demostrar a Europa que venían a por todas. El Real Madrid llevaba diez años sin ganar la Copa de Europa y su leyenda envejecía. Además, durante estas temporadas, parecía que  sólo había quedado para que las emergentes nuevas fuerzas del Viejo Continente, como el United o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9J__GFmB-bw">el Ajax</a>, le utilizasen para hacerse un nombre. Y en esas estaban también los carneros. </p>
<p style="text-align: justify">La noche es fría en el condado de Derbyshire, pero el estadio es un hervidero. El cuadro local <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0KJLrwfjZG4">sale con todo</a>, con una delantera en la que destacan Charlie George y Francis Lee. Por supuesto, no faltan Todd, Gemmill o McFarland.<span class="pullquote_right">En la ida, el Derby se impuso 5-1 tras un partido arrollador</span> A pesar de la oposición, los carneros realizan un partido arrollador. Sus jugadores se emplean con una agresividad destacable y permitida por el inclasificable trencilla soviético Tofik Bakhramov –aquel que concedió el famoso gol de Hurst en la final del Mundial-. Charlie George, en su noche más grande marcó un golazo y transformó dos penalties para completar un increíble hattrick. Pirri había recortado distancias, pero Nish, el lateral izquierdo, se aprovechó de un grosero fallo de Miguel Ángel –a quien el balón se le cuela por debajo del cuerpo- para colocar el 4-1. Bakhramov completó su desastroso y casero arbitraje anulando un más que dudoso segundo tanto de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T9Td2E0ABEo">Pirri</a> –que era un fenómeno llegando desde atrás al área contraria-, decisión que despertó las iras del siempre irascible Paul Breitner. A pesar de la derrota, y con la sonrisa aún en la cara, Charlie George reconocía el gran partido que había jugado el veterano Amancio. Europa hizo caso omiso y aplaudía al nuevo grande que surgía de las cenizas del gigante caído. Aún era muy pronto.</p>
<blockquote><p>El Bernabeu iba a vivir la primera de sus noches de <i>miedo escénico</i>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El partido de vuelta levantó una expectación inusitada. El llenazo en el Bernabéu es de época y en la reventa las entradas de 400 pesetas se venden a 1500. Se confía en la hazaña y la parroquia madridista acude con sus banderas y prendas blancas que tiñen el coliseo madridista del único color del que debe teñirse. Más de cien mil almas crean un ambiente impresionante. La gente, de pie, anima sin parar. Los cimientos del estadio tiemblan cuando los jugadores del equipo inglés saltan al campo. Solos. Porque el Madrid les deja 5 minutos a solas con su gente, un elemento más de juego psicológico. </p>
<p style="text-align: justify">El Bernabéu es una caldera en aquella fría noche de noviembre, que se convertirá en el punto de partida de las famosas <i>eurorremontadas</i>. Miguel Ángel; Sol, Benito, Pirri, Camacho; Del Bosque, Netzer, Breitner;<span class="pullquote_left">La vuelta ante el Derby sería el inicio histórico del miedo escénico</span> Amancio, Santillana y Roberto Martínez fueron los héroes en aquella noche inenarrable. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FR_x8OEvqHc">miedo escénico apareció pronto</a> en el ánimo inglés. A los tres minutos, Roberto Martinez abrió el marcador, pero hubo que esperar al segundo tiempo para que el marcador volviese a moverse a favor del Madrid. La primera mitad transcurre con un Madrid que domina pero con el Derby saliendo bien en peligrosas contras –no muchas-. Las soberbias intervenciones de Boulton, y la acertada retaguardia inglesa mantienen a raya a los blancos. El partido de los alemanes Netzer y Breitner en el centro del campo es de lujo. El <i>abisinio</i>, que en Madrid dejaba el lateral para Camacho, aportaba una creatividad y un conocimiento del juego como pocos en Europa. Nunca más abandonaría esa posición, ni siquiera cuando regresó a Alemania. En los minutos 51 y 55, de nuevo Martinez y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=92TOHCkv6pI">Santillana</a> pusieron el 3-0 que daba la clasificación al Madrid por el gol conseguido en campo contrario. Pero un tanto de Charlie George a los 62, con un espectacular derechazo a la escuadra de Miguel Ángel, obligaba al Madrid a volver a empezar. </p>
<p style="text-align: justify">Veinte minutos de desesperados ataques sin suerte hacían temer lo peor a los aficionados. Pero apareció Amancio y McFarland sólo pudo detener al <i>gallego brujo</i> haciéndole penalti. Se pronunció entonces una de aquellas frases que han ido escribiendo la leyenda del Real Madrid. Amancio, totalmente roto por el cansancio y el envite de McFarland, miró a Pirri, su viejo compañero de los <i>Ye-yes</i> y le dijo: <i>«Tíralo tú, Pepe. Yo no puedo»</i>. A Pepe se le paró el corazón, pero bravo como él había sido siempre, agarró el cuero, puso el 4-1 y abrió la puerta a la prórroga. Pirri siempre cuenta que un segundo antes de emprender la carrerilla para golpear oyó como el infierno se callaba, solo para retumbar como nunca antes cuando el balón besó la red. El Madrid había olido la sangre, los ingleses estaban muertos de miedo y en el tiempo extra los madridistas vuelan sobre el césped. Un balón cruzado de por Breitner desató el éxtasis en el minuto 100; <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=crFpvmDkA8Q">Santillana</a> recibió, se deshizo de su defensor con un sombrero y tal como caía la pelota fusiló a Boulton de un derechazo. Nadie habla de cómo reaccionó el Bernabéu tras ese gol, pero tuvo que ser indescriptible. No eran unas semifinales como las de hoy, eran unos octavos, y al Madrid aún le esperarían el poderoso Borussia Moenchengladbach y el campeón Bayern Munich, que finalmente pondría un triste final –el famoso incidente del <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-20-02-2007/abc/Deportes/el-loco-del-bernabeu-abrio-la-leyenda-negra_1631577135812.html"><i>Loco del Bernabeu</i></a> y el colegiado Linemayr- a la andadura del Madrid y del gran Amancio en la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Esta noche quizá el Bayern vuelva a esperar al Madrid, pero antes de ello, los blancos deben encontrar el camino de salida del infierno al que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-borussia-dortmund-real-madrid-champions-league/">Lewandowski</a> y sus compañeros, como Charlie George en aquel noviembre del 75, les envió hace una semana. No sería la primera vez. El Real Madrid nunca muere.</p>
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		<title>Buscando el camino</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 01:50:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[6 de mayo de 1982. Hacía ya un lustro que el Kaiser Beckenbauer había dejado de vestir la camiseta muniquesa camino de probar la nueva experiencia del astroturf norteamericano. Para más inri, no sólo había vuelto a Alemania tras triunfar en la NASL, sino que lo había hecho al mayor rival que tenía el club [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">2</span>6 de mayo de 1982. Hacía ya un lustro que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uGYpqi-pKWI">el Kaiser Beckenbauer</a> había dejado de vestir la camiseta muniquesa camino de probar la nueva experiencia del <i>astroturf</i> norteamericano. Para más inri, no sólo había vuelto a Alemania<span id="more-63723"></span> tras triunfar en la NASL, sino que lo había hecho al mayor rival que tenía el club muniqués en la época, el Hamburgo, y acababa de ganarle una liga su club de toda la vida. Cuando Franz dejó el club, una nueva etapa se abría, y por una u otra circunstancia, tras él salieron los principales pilares del equipo que había dominado la década de los 70 con tres Copas de Europa consecutivas. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sk8x30uM_Ig">Gerd Müller</a>, el terrible goleador, siguió los pasos de Beckenbauer y se embarcó en los Fort Lauderdale Strikers –donde se uniría, entre otros, a Jan Van Beveren, Elías Figueroa, Teófilo Cubillas o George Best- en 1979, el mismo año en que un accidente de tráfico hacía colgar definitivamente las botas al veterano <i>Gato de Anzig</i>, Sepp Maier y una lesión cortaba la carrera del volcánico Uli Hoeness a los 27 años. La cosa pintaba negra para poderoso club bávaro, que a inicios de los 80 se encontraba buscando el camino que le llevase a ser grande de nuevo.</p>
<blockquote><p>El cambio de década trae la ascensión de una sociedad que hará fortuna en la Bundesliga.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para el Bayern, el paso a los años ochenta significó dejar definitivamente atrás la dependencia de sus grandes y veteranos mitos. Ya no estaban, y cinco años sin ganar la liga eran muchos. El equipo que entrenaba el húngaro Pal Csernai representaba al imperante modelo alemán de la época, en el que la técnica de la generación 1972-74 había dejado paso al puro músculo. <span class="pullquote_right">El Bayern de Breitner y Rummenigge no tenía grandes genios, pero sí mucho trabajo y sudor</span>Jugadores como Horsmann, Durnberger o Dremmler representaban este estilo más industrial que se estaba apoderando de la liga y la selección. En el resto del país florecían futbolistas con más cuerpo de decatleta que otra cosa, como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6hG_INurl5w">Briegel</a> o Bongartz. Para el Bayern, afortunadamente, Rummenigge, que se había criado bajo la sombra de los grandes mitos de los 70, había florecido como un espectacular atacante, con una velocidad endiablada y un cañón en ambas piernas. En el bienio 1980-81 se convierte en el mejor jugador europeo, ganando dos Balones de Oro y la Eurocopa. Junto a él, tras su paso por el Real Madrid y una breve experiencia en el Eintracht Braunschweig, había vuelto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ENdUhsqRgnA">Paul Breitner</a>, uno de los jugadores más influyentes de su generación. Todos le recordaban como el jovencísimo lateral izquierdo omnipresente de la selección campeona de Europa en el 72 y del Mundo en el 74. Junto a Uli Hoeness había revolucionado el fútbol europeo, pero ahora, ya veterano, se había reconvertido a centrocampista organizador. Su carácter y su calidad estaban intactas, y junto a Rummenigge formó una sociedad que llevaría a los bávaros a dos títulos de liga en 1980 y 1981: había nacido el <i>FC Breitnigge</i>. Ellos dos, junto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0DJuaDuuaxg">al líbero Klaus Augenthaler</a> y el hermano de Hoeness –Dieter- una auténtica bola de demolición en la punta del ataque, formaba la columna vertebral de un equipo que, a falta de grandes genios, tenía trabajo y sudor en cantidades industriales.</p>
<p style="text-align: justify">Como ya dijimos, 1982 es un año difícil para el Bayern, que ve como Beckenbauer gana la liga con cinco puntos de ventaja sobre ellos, pero se gana una legendaria final de Copa de Alemania. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AaaAzc4ey7g">final del Olympiastadion berlinés</a> es un derby bávaro contra el Nuremberg, que además se adelanta 2-0 en el marcador. El Bayern, lejos de rendirse, liderado por <i>Breitnigge</i> protagoniza una portentosa remontada en la segunda mitad, donde los goles de ambos jugadores y de Wolfgang Kraus le permiten ponerse por delante en el marcador a falta de menos de veinte minutos para el final. Nada representa mejor el estilo de ese equipo que un Dieter Hoeness marcando el cuarto gol en el último minuto con la cabeza vendada y ensangrentada.</p>
<p style="text-align: justify">Faltaba, eso sí, el premio gordo de la temporada. Ese 26 de mayo del 82 el Bayern jugaba su cuarta final de Copa de Europa. Había ganado las anteriores, y era favorito para alzar su cuarta Orejona en Rotterdam. Había tenido el equipo un camino contundente hacia el último partido del torneo<span class="pullquote_left">El Bayern se plantó en la final de la Copa de Europa de 1982 como gran favorito frente al Aston Villa inglés</span>. Rummenigge y Breitner estaban a un nivel colosal, y ni el Östers sueco (6-0), ni <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xRzbCELl3rk">el Benfica (4-1)</a> supusieron mayor problema. Hoeness, además, andaba en una racha goleadora que le llevaría a ser el pichichi del torneo –superando a los propios Breitner y Rummenigge-. La Universitatea de Craiova, sorprendente equipo campeón rumano, arrancó un empate en Munich, pero cuando la eliminatoria iba ya 3-0 para el Bayern. Las semifinales estaban servidas y la crítica europea esperaba que el campeón alemán superase al CSKA de Sofía y se viese las caras con el Anderlecht, equipo más en forma del continente, que se medía al Aston Villa. El partido de ida, en Sofía, fue una encerrona, y el Bayern <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mCgPNGLepkQ">salió vivo apenas</a> del estadio Vasil Levski. 3-0 y 4-1 llegó a tener a su favor el cuadro búlgaro, violento en sus acciones para contrarrestar la mayor potencia física alemana. Dürnberger, Hoeness y Breitner salvaron los muebles y en la vuelta Breitnigge funcionó a pleno rendimiento: dos goles cada uno, 4-0 y a la final donde esperaba, sorprendentemente, el Villa.</p>
<p style="text-align: justify">Las cosas no pintaban mal para el Bayern, que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Z0TIcNm3Eys">partía como favorito ante un Aston Villa</a> sin demasiados jugadores destacados, con una plantilla cortísima y sin apenas internacionales. La parte más floja de los muniqueses era la portería. Sin duda lo había sido desde la retirada de Maier, y ni el joven y otrora prometedor Walter Junghans –muy joven había sido designado el sucesor de Maier y con el bajo palos se ganaron las ligas del 80 y el 81- ni el jornalero Manfred Müller habían hecho olvidar al mítico guardameta. Junghans había comenzado la temporada, pero una serie de actuaciones más bien mediocres le hizo dar con sus huesos en el banquillo. Para la final jugaría Müller, con su pelo a lo afro, sus medias bajas y su aspecto desganado. Quizá lo estuviese. Pasara lo que pasara, el Bayern ya había firmado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=79XzB72Qhv4">al gran Jean Marie Pfaff</a>, uno de los mejores porteros del mundo.</p>
<p style="text-align: justify">Increíblemente, aunque el Bayern alineaba a su equipo más fuerte, el Villa salió vencedor del pleito. Incluso cuando su portero titular, Jimmy Rimmer –un veterano que había sido campeón europeo con el Manchester United- se lesionó, nada cambió. Excepto la carrera de un jovencísimo Nigel Spink, que con una serie de fantásticas paradas contuvo los ataques muniqueses y mantuvo con vida a los villanos. En el 67, una buena combinación entre Gary Williams, Tony Morley y Peter Withe acababa en el fondo de las mallas bávaras, llevando la Copa de Europa, por sexto año consecutivo a tierras británicas. Ese verano, por si fuera poco, varios jugadores del Bayern, entre ellos Rummenigge y Breitner, perdieron <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IQ5YexBh31I">la final de la Copa del Mundo en España</a>. </p>
<blockquote><p>Tras perder la final, la reconstrucción vistió de rojo-Bayern a grandes jugadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La temporada de 1983 supuso dos hitos para el club: la llegada del gran Jean Marie Pfaff, que sería una leyenda absoluta en Munich –tanto como en su país-  merced a sus grandes actuaciones y a su divertida personalidad –que le hacían un contrapunto ideal al mejor portero alemán del momento, Toni Schumacher-, y el último año en activo del siempre polémico Paul Breitner. Aparte de eso, poco más se puede destacar de esa mediocre temporada, coronada con un cuarto puesto en la Bundesliga. El Bayern, en el verano de 1983 decidió repatriar a uno de sus más exitosas leyendas: <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/09/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1310236355.html?a=ORAdade696dd86ef55686e9b0c3ad92163d&#038;t=1366674077">Udo Lattek</a> volvió de Barcelona para retomar los mandos del club y poner algo de orden. Permanecería hasta 1987 y bajo su mando el cuadro muniqués construyó un formidable equipo que poco a poco fue recuperando un sitio de honor en el campeonato alemán.</p>
<p style="text-align: justify">Como luego sería costumbre, el Bayern hizo uso del efecto aspiradora, para fichar a algunos de los mejores jugadores de Alemania. Si bien Rummenigge se fue tras la primera temporada de Lattek para probar suerte en el Inter de la todopoderosa Serie A, al equipo fueron llegando gente como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zeEe7-qGSbw">Lothar Mätthaus</a>, Andreas Brehme, Hans Pflugler, Norbert Eder y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bfgmCXzj_z0">Soren Lerby</a>. Una combinación excelente de potencia física, versatilidad y calidad que facilitaron el camino hacia tres victorias consecutivas en la Bundesliga, y el ascenso de la gran mayoría de sus jugadores a la internacionalidad absoluta bajo la dirección de Franz Beckenbauer –que había sustituído a Jupp Derwall tras la Euro 84-. Incluso había salido una pequeña –literalmente, media 1.67- esperanza con el extremo Ludwig Kögl y el hermano de Rummenigge, Michael, asentándose en el primer equipo.</p>
<p style="text-align: justify">El premio más grande, sin embargo, se le negó repetidamente a Lattek y el Bayern. Lo más cerca que estuvieron fue en 1987, sin Lerby –que se había ido al Monaco por desavenencias con Matthäus-, pero con el poderoso Roland Wohlfhart en el ataque, y Hans Dorfner reforzando el<span class="pullquote_right">En el 1987, el Bayern de Múnich volvería a estar cerca de levantar su cuarta Copa de Europa</span> centro del campo. El camino hacia el Prater vienés, sede de la final, fue duro como el propio Bayern. Lattek había creado una roca sin sentimientos, que aunque ahora siga siendo un tópico injustificadamente aplicado al fútbol alemán por aquel entonces era cierto, y el bombo no les deparó un camino de rosas. Se sufrió en la primera ronda para eliminar al campeón holandés, el PSV liderado por Ruud Gullit. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=50r2Djyf7LM">Dos goles de Reinhold Mathy</a> –un jugador que nunca cumplió las expectativas que había generado al inicio de su carrera- en Eindhoven liquidaron la eliminatoria. Más plácido fue el doble enfrentamiento contra el Austria de Viena antes de Navidades. Tras el parón invernal, en marzo, el Bayern demostró todo su potencial arrollando a un magnífico Anderlecht que encajó 7 goles en la eliminatoria. Los belgas, con Lozano, Nilis, Scifo, Vercauteren o Grün fueron aplastados sin piedad en el Olympiastadion.</p>
<p style="text-align: justify">Nada mejor que una buena victoria como aperitivo para el plato fuerte de las semis, donde el Madrid de la Quinta del Buitre suponía un desafío aún mayor. La mezcla de generaciones que había dado a los blancos dos Copas de la UEFA seguía funcionando y en Munich se vio un partido de poder a poder. El Bayern sacó lo mejor de sí, espoleado por la famosa expulsión de Juanito –el pisotón a Matthäus- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=i9ECNdkpIrs">consiguió un 4-1</a> que dejaba la eliminatoria encarrilada para Madrid. El Bernabeu ardió en la vuelta. Más aún cuando Santillana, otro miembro de la vieja guardia, adelantaba al Madrid. Pero no fue suficiente y, a pesar del hostil ambiente, el Bayern resistió y selló su pase a la final. Augenthaler, genio y figura, aún tuvo tiempo de sacarle <a target="_blank" href ="http://buelna.incondicionales.com/media/reportero/1848/1/1/6/6/n_20120405193759_bayern_madrid_es_la_guerra.jpg"><i>los cuernos</i></a> a la afición madridista.</p>
<p style="text-align: justify">Como en 1982, el Bayern se topó en la final con alguien inesperado. Si cinco años atrás el Anderlecht era el favorito ante el Villa, mucho más lo era en 1987 el poderoso Dinamo de Kiev de Valery Lobanovskiy ante <a target="_blank" href ="http://buelna.incondicionales.com/media/reportero/1848/1/1/6/6/n_20120405193759_bayern_madrid_es_la_guerra.jpg">el Porto de Artur Jorge</a>. Pero fueron los portugueses quienes jugaron con maestría y viajaron a Viena.<span class="pullquote_left">Pese a adelantarse, el Bayern fue superado por el Porto de Artur Jorge, Juary y Futre</span> De nuevo el Bayern era favoritísimo, a pesar de las bajas. Augenthaler, Wohlfhart y Dorfner se perdieron el encuentro, pero la alineación presentada por Lattek era sólida. Con Pfaff guardando la portería, Winklhofer, Eder, Pflugler y el líbero Nachtweih –alemán oriental fugado-, Flick, Matthäus y Brehme en el medio, y Hoeness en el centro del ataque, flanqueado por Michael Rummenigge y Kögl. Parecía más que suficiente para contrarrestar las acometidas de Madjer y Futre, las grandes amenazas lusas. >Más aún cuando el pequeño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tXv9p45PyM0">Kögl cabeceaba a la red el primer tanto</a> del partido y ponía al Bayern en ventaja. No parecía que el Porto, sin su mejor delantero, el lesionado Fernando Gomes –varias veces Bota de Oro europea- pudiese resolver el problema. Sin embargo, la solución la encontró en un pequeño y ratonil jugador brasileño, Juary, que salió en el descanso y revolucionó el partido. Con un gol, el de la victoria, y con presencia en el gol del empate, via magistral taconazo, de Rabah Madjer. Estos dos jugadores, junto a las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TCOnVCj84SE">cabalgadas de Futre</a> por la banda volvieron loco al equipo de Lattek, que perdía su segunda final de la década.</p>
<p style="text-align: justify">Fue esta final el canto del cisne de esta generación en el Bayern. Lattek abandonó el club y le sustituyó, como había hecho en Moenchengladbach, Jupp Heynckes, que tuvo que afrontar el trance de recuperar a unos jugadores muy tocados por la derrota en la final y que vió como Matthäus, Brehme, Eder, Mark Hughes, Michael Rummenigge y Pfaff dejaban el equipo. El actual técnico muniqués, reconstruyó el conjunto bávaro, con una plantilla menos brillante –llegaron jóvenes como Thon, Köhler o Reuter-, pero que ganó dos Bundesligas y siguió dando guerra en Europa, allanando el camino para lo que en los 90 sería conocido como el <i> FC Hollywood</i>, el Bayern moderno –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5cgLqfdAgK4">y en aquel momento polémico</a>&#8211; que conocemos ahora.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 3</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Nov 2012 02:50:51 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l sueño se había hecho realidad seis años antes. Pese a la desconfianza, <a target="_blank" href ="http://www.heraldo.es/uploads/imagenes/bajacalidad/_mandela_2c590901.jpg">África demostró que, unida, puede con todo</a>. El torneo vio la luz en 1957 y ya no pararía. La cuarta edición del campeonato se disputaría<span id="more-32935"></span> en Ghana, con un número de equipos record hasta la fecha, seis, haciendo notorio el interés del continente en pleno. Tras liderar sus grupos, Sudan y el conjunto local, Ghana, alcanzaban la final. Sudan llegaba con el máximo anotador, Djaksa, capaz de marcar cuatro goles en los dos encuentros de la liguilla. Pero el ambiente del estadio de Accra iba a ser demasiado para los visitantes. Nunca hubo constancia de la cantidad de espectadores en las gradas. Ghana se imponía por 3-0, con dos goles del héroe de aquella tarde, Wilberforce Mfum. Era el primer título para el país.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/xO9DDhM53Pw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Pocas veces la Copa del Mundo tiene la suerte de colocar en el partido final a los dos mejores del planeta. Alemania 1974 fue afortunada en ese sentido. Johan Cruyff y Franz Beckenbauer llegaban a la cita como los dos últimos Balones de Oro. <i>El Kaiser</i>, además, venía de levantar la <a target="_blank" href ="https://www.facebook.com/ecosdelbalon/posts/317918468283630">primera Copa de Europa</a> de la historia de su club, el Bayern Munich.  Al choque no le faltaba de nada, y menos tras comprobar como Cruyff, recién iniciada la contienda, forzaba un penalty cometido por Berti Vogts, tras una acción individual digna del más grande jugador de la década. No obstante, los alemanes, al calor de su hinchada, dieron la vuelta al marcador con tantos de Breitner y <i>Torpedo</i> Müller, uno de los mayores cazagoles de todos los tiempos.</p>
<p><iframe width="460" height="341" src="http://www.youtube.com/embed/ESK93V5pwrw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>Por la supremacía europea…</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jun 2012 02:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>unque parezca mentira, nunca a estas alturas de Eurocopa se habían encontrado las dos mayores potencias europeas (7 Mundiales y 4 Eurocopas entre ambas). También es cierto que el campo de batalla europeo no es el favorito de los italianos<span id="more-17879"></span>, pero aún así nos resulta extraño que los mayores representantes de la competitividad extrema nunca hayan medido armas en una semifinal europea. Dos empates en primera fase es su bagaje en la Eurocopa. Un empate a uno en tierras alemanas en 1988, protagonizado por dos equipos que estaban en transición hacia el Mundial de 1990, y un empate a cero en 1996, que propiciaba la salida de Italia –<a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">y de Arrigo Sacchi</a>&#8211; por la puerta de atrás del torneo inglés. Por el contrario, sus grandes duelos en la arena mundialista han pasado a la historia por su trascendencia y sus tintes épicos. Dos semifinales y una final de la Copa del Mundo han sido protagonizadas por la <i>«Squadra Azzurra»</i> y la <i>«Mannschaft»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todavía todos tenemos reciente esa semifinal de Dortmund en 2006. Los alemanes afrontaban el Mundial en su país tras dos años de trabajo a marchas forzadas por parte de Jürgen Klinsmann –y Joachim Löw-<span class="pullquote_right">Tras el fracaso en la Eurocopa de Portugal, Alemania reorganizó todo su fútbol</span> para renovar a una selección decrépita y poco competitiva. A pesar de su subcampeonato en el Mundial del 2002, Alemania había hecho el ridículo en la Euro de Portugal, y el ex delantero del Stuttgart asumió el reto de introducir nuevos jugador, y un nuevo estilo de juego. Más o menos lo consiguió, aunque ni mucho menos el cambio fue radical. Su obra la continuaría Löw tras el Mundial, pero durante este torneo en casa se sentaron las bases para la actual Alemania. Se trabajó desde todos los estratos del fútbol alemán, reorganizando todo el fútbol base, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Germany_national_football_B_team">creando el <i>Team 2006</i></a>, un equipo sombra del combinado nacional donde foguear a los nuevos valores antes de lanzarlos a competir internacionalmente, y en definitiva, se lavo la cara de un fútbol estancado. La apuesta salió bien, ya que la selección demostró competitividad durante el torneo, avanzando rondas sin excesivo esfuerzo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ME70nTlDov4">batiendo a Argentina</a> en los cuartos de final en un partido memorable, especialmente por la tanda de penalties en la que Lehmann fue gran protagonista.</p>
<p style="text-align: justify">Italia, por su parte, llegaba al torneo envuelta en el escándalo del <i>«Calciopoli»</i>, por el cual la Juventus (base de la selección como casi siempre que Italia es competitiva), daría con sus huesos en la Serie B y perdería dos Scudetti. Ambiente enrarecido, seleccionador y ciertos jugadores discutidos, problemas extrafutbolísticos… Todo recordaba sospechosamente a 1982, y así, entre las dudas de una primera fase bastante penosa, y el refuerzo que le suponía al grupo ir pasando partidos de eliminatorias, se llegó al partido de Dortmund. Alemania debía ser favorita, por localía, y porque Italia había llegado trabajosamente a estas instancias. Pero trabajosamente es <i>the italian way</i>, no podían estar más cómodos con ese papel. En un Westfalensatadion abarrotado, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GXBVvg9u8qI">ambos equipos se midieron de poder a poder</a>. Alemania basaba su fuerza en la pareja Klose-Podolski –el máximo goleador y el mejor joven del campeonato-, y en la capacidad de Schweinsteiger, Ballack y Frings para comerse ellos solitos kilómetros y kilómetros en el centro del campo. Y además, fue el torneo de la explosión de un carrilero de clase mundial como Philip Lahm. Los italianos, amparados en la seguridad de unos Buffon y Cannavaron inconmensurables –murió el futbolista y nació la leyenda para ambos durante este torneo-, la revelación de Fabio Grosso en el lateral izquierdo, la dirección de Andrea Pirlo y el trabajo de Mauro Camoranesi en el medio y la cambiante inspiración de alguno de sus atacantes –había para elegir: Totti, Del Piero, Toni, Inzaghi, Iaquinta, Gilardino-, plantaban cara y estaban cómodos.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme pasaban los minutos, a los alemanes se les veía más cansados, física y mentalmente, mientras que los italianos estaban cada vez más metidos en su papel y el partido más suyo con el correr del tiempo. A pesar del empate a cero, la prórroga prometía no bajar en intensidad –¿reminiscencias de 1970?-<span class="pullquote_left">Pese a que Italia había tenido más desgaste, conforme pasaba el tiempo más superior era</span> , y aquí es donde Marcello Lippi dio un golpe de efecto. Italia salió a matar en el tiempo extra. Del Piero, Iaquinta y Gilardino renovaron totalmente el frente de ataque italiano y la <i>«Azzurra»</i> se hizo con los mandos del encuentro. Aún así, parecía que los penalties eran cada vez más posibles, y la sombra de Lehmann, con su papelito salvador de los cuartos de final, se agigantaba. Pero llegó el minuto 119 y de repente todos vimos aparecerse en nuestras televisiones a Marco Tardelli, como en aquella final del 82. Evidentemente no era él, era Fabio Grosso, la gran sorpresa italiana del Mundial, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CWujLMH1N8w">el hombre que hizo suya aquella carrera</a> (puños cerrados y grito salvaje al viento) que el gran Marco había patentado en el Mundial de España. Tras un corner, la pelota  llegó a Pirlo, que con un pase magistral habilitó Grosso y este la puso en el ángulo donde Lehmann jamás podía llegar. ¡Italia en ventaja! Alemania, consciente de que necesita un milagro, y consciente de que ya lo habían encontrado muchas veces, tocó a rebato, pero Italia no se limitó a subir la guardia y esperar llegar viva al toque de campana final. Contragolpeó. Y en la jugada más memorable de todo el Mundial, con Cannavaro, Totti, Del Piero, Gilardino y de nuevo del Piero ponía el 0-2 que mataba a Alemania y situaba a Italia en su  sexta final mundialista, donde derrotarían a la Francia de Zidane y Cannavaro levantaría la cuarta Copa del Mundo italiana.</p>
<blockquote><p>El mazazo de Del Piero confirmaba a Italia como la bestia negra de Alemania.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2006 tuvo muchas reminiscencias de 1982, desde el escándalo italiano previo al Mundial, hasta la andadura titubeante de la Nazionale por el torneo, pasando por el grito de Tardelli al darle la estocada final a los alemanes. Así podrían resumirse ambos enfrentamientos, pero es que en España 82, los italianos arrebataron directamente la Copa a los alemanes. Era la final del Santiago Bernabeu, y ambos equipos habían sufrido como perros para alcanzarla. Italia con jugadores como Paolo Rossi metidos en escándalos –Totonero-, el seleccionador criticado por su manera de escoger el equipo, dejando fuera a jugadores muy en forma para llamar a otros más de su gusto pero cuyo rendimiento sería dudoso, una primera fase horrenda, para luego ir creciendo exponencialmente, y liquidar a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bEvFa-CzPZY ">Argentina de Maradona</a>, el favoritísimo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qgRpRTbk1oo">Brasil de Telé Santana</a> y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BS_WMXwrQHY ">sorprendente Polonia</a> que, una vez más, se metía entre los tres primeros. Había Italia alcanzado la final amparándose en la fiabilidad de Dino Zoff –que hacía su último servicio a la causa, a los 40 años-, la clase de Scirea cerrando la defensa, los salvajes marcajes de Claudio Gentile, la garra de Marco Tardelli, la clase de Antognoni en el medio, la ubicuidad del gran Bruno Conti y el renacimiento de Paolo Rossi, verdugo de Brasil y Polonia.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, que había sufrido una vergonzosa derrota contra Argelia al comienzo del torneo, tuvo que pactar un aún más vergonzoso empate con Austria en Gijón para solventar la situación y plantarse en segunda fase. En un grupo con Inglaterra –soso empate a cero- y España –solvente victoria por 2-1-, habían conseguido plantarse en las semis, donde les esperaba la nueva favorita del público, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DY8O9qhFbj4">la Francia de Michel Platini</a>. Como Alemania –y más aún esta de Jupp Derwall- de sentimientos iba más bien cortita, eliminó a los poetas franceses de la manera más cruel posible, entre remontadas, penalties e intentos de homicidio por parte de Harald Schumacher. Fue uno de los mejores partidos jamás jugados, un <i>thriller</i> con todo lo necesario para el espectador, como el Francia-Brasil del 86 o el Alemania-Italia del 70.</p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas de torneo la gente ya no sabía muy bien con quien ir, con los catenaccistas italianos, que habían molido a palos a Maradona y se habían cargado al <i>equipo de todos</i> o con los malencarados alemanes-Breitner, Stielike, Schumacher, Kaltz o Dremmler no eran lo más simpático del mundo-, que también habían matado un poco al fútbol en la semifinal de Sevilla, y además habían inspirado el sarcástico <i>«¡que se besen, que se besen!»</i> del público gijonés en el partido contra Austria.</p>
<p style="text-align: justify">Italia no dejó mucho tiempo para dudar. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7O0zIXDcfHI ">Jugaron un partido impecable</a>, aún con la ausencia de su cerebro Antognoni y con la rápida pérdida de Graziani, al que su maltrecho hombro redujo su final del Mundial a escasos 10 minutos. Alemania, que contaba con un Rummenigge renqueante, parecía fuera de lugar en la final<span class="pullquote_right">Paolo Rossi anotó su sexto gol consecutivo para poner en ventaja a Italia en la final</span>. Se esperaba que la estrella del Bayern pudiese obrar un pequeño milagro, pero fue aplastado por un jovencito de 18 años con un bigote señorial. Beppe Bergomi se convertiría en un mito del <i>calcio</i> en este Mundial, que sería la primera piedra de una magnífica carrera. Los alemanes apenas inquietaron a Zoff, e Italia incluso dispuso de un penalti que Antonio Cabrini lanzó fuera. Cerocerismo al descanso. Era el mejor resultado posible para los alemanes, pero les duró poco la alegría. Escasos diez minutos del segundo tiempo le bastaron a Rossi para anotar su sexto gol consecutivo en el Mundial y abrir la lata alemana. Fue un centro al área que formó un barullo en frente de la portería de Schumacher, del que sólo podía salir un ganador. Y ese era Paolo Rossi, oportunista como pocos ha habido, que merced a su heroica actuación mundialista acabaría el año como Balón de Oro. Tras el gol, Derwall decidió retirar al decepcionante Rummenigge, pero ya nada podía contrarrestar el subidón moral que impulsaba a los hombres de Enzo Bearzot. Una increíble jugada dentro del área alemana entre ¡Bergomi y Scirea!, culminó con un balón a las inmediaciones de la frontal donde Marco Tardelli, con varios jugadores alemanes encima, resolvió para marcar el segundo gol y dar al mundo una de las celebraciones más emocionantes de la historia del fútbol. Corrió, incrédulo, con los puños apretados, gritando con todas sus fuerzas, cabello al viento, sacando toda la tensión que había vivido durante ese mes en España. ¿Cuántas veces habría visto Fabio Grosso esas imágenes?</p>
<p style="text-align: justify">Alemania era ya un cadáver cuando Alessandro Altobelli anotó el tercero. A partir de ahí hubo momentos para el homenaje, como la presencia de uno de los favoritos de Bearzot, Franco Causio, en el terreno de juego. Alemania marcó, por medio de Breitner, pero no fue más que una anécdota que sirvió <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/paul_breitner_el_germano_abisinio-itemap-117-9230-1.htm">al gran <i>Abisinio</i></a> para formar parte del selecto grupo de jugadores que han marcado en dos finales de Copa del Mundo –Vavá, Pelé, Breitner, Zidane-.</p>
<blockquote><p>El mejor partido de la historia del Mundial también tuvo a italianos y alemanes como protagonistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La Italia envuelta en polémicas, que sufre en la primera fase y que crece conforme avanza el torneo, como ya habréis podido comprobar, es una de las figuras más clásicas de la historia del los Mundiales. Como Naranjito, las Torres de Wembley, Pelé o la mano del Diego. Mexico 70 no iba a ser menos. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zFoLXj2tsiY">Los italianos venían como campeones de Europa</a>, tras ganar el torneo en su país dos años antes. Pero lo ganaron de manera especial, pasando las semis contra la URSS por el lanzamiento de una moneda, y venciendo la final en un partido de desempate contra Yugoslavia, que sufrió un arbitraje infame por parte de un árbitro español, y a una Italia que había cambiado su alineación completamente con respecto a <i>la primera</i> final. En aquel año 68, ya era Dino Zoff el portero de la selección.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, en Mexico, lo italianos se presentaban con la polémica entre quién debía jugar entre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">Gianni Rivera</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JvhmqcNJpLw">Sandro Mazzola</a>, los dos genios del fútbol transalpino de la época. Valcareggi<span class="pullquote_left">Un catenaccista como Valcareggi sólo admitía a un genio: Gianni Rivera o Sandro Mazzola</span>, el seleccionador, era un catenaccista declarado, con lo cual no había espacio para ambos en el equipo. Además, Zoff había perdido el puesto contra Albertosi, portero del Cagliari que sorprendentemente había ganado la Serie A ese año. Precisamente del Cagliari había varios jugadores más, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=serhkTENZKQ">el principal Gigi Riva</a>, un extremo izquierdo con una capacidad goleadora soberbia y un cañón en sus botas. Seguramente el jugador más amado de Italia en aquel momento y sobre el que no pesaba ninguna polémica o duda. Debía ser el estilete de la selección. El caso es que durante la primera fase Riva estuvo absolutamente decepcionante, y con él el equipo entero. Italia pasó por los pelos un grupo fácil, marcando poco y encajando aún menos. Concretamente había marcado un gol y encajado ninguno. Así era esta Italia. Había despertado el equipo en los cuartos de final contra Mexico, guiado por un Riva autor de un doblete y un Rivera que también había anotado. Valcareggi había llegado a la conclusión de que hacer jugar una parte a Mazzola y otra a Rivera era lo justo. Así era esta Italia también.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, subcampeona del Mundial 66, empleó su primera fase para consagrar al Torpedo Müller –un gol a Marruecos, tres a Bulgaria y tres a Perú-, asentar a la pareja Beckenbauer-Overath como la más completa del torneo y redescubrir la faceta de centrocampista de Uwe Seeler. Además de eso, había saldado viejas cuentas con los hombres de Sir Alf Ramsey, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=munBdTn5iLQ">eliminando a Inglaterra</a> en un apasionante partido en León, a 45 grados de temperatura.</p>
<p style="text-align: justify">¿Quién era la favorita para esta semifinal en el Estadio Azteca? Sencillo: no la había. Pero sí había morbo por ver como Müller podía burlar la férrea táctica de don Ferruccio. Italia salía con Mazzola de titular, Riva en la izquierda, el sorprendente Domenghini en la derecha y el ariete del Inter Roberto Boninsegna como referencia atacante. Atrás, cemento del bueno con Burgnich, Facchetti, Cera y Rosato, con Bertini haciendo de cortacésped en la medular y Giancarlo de Sisti ejerciendo de <i>tornante</i>, lo que, en lenguaje catenaccistico, es ser un poco el <i>chico para todo</i>. Los alemanes no variaron mucho, con Maier, que no estaba teniendo un torneo brillante, en la portería, Willi Schulz como líbero y Schnellinger-que por entonces jugaba en el Milan- como hombre clave en la defensa; Beckenbauer, ya convertido en el <i>Kaiser</i> a nivel internacional tras el partido de cuartos, y Overath eran el eje en el centro del campo, Grabowski le había ganado la partida a Libuda tras destrozar a Terry Cooper contra Inglaterra, y arriba estaban Hennes Löhr y Uwe Seeler apoyando a Müller.</p>
<p style="text-align: justify">El partido, durante el tiempo reglamentario, se movió por los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sb5tGOmFlhA&#038;feature=related">parámetros que todos esperaban</a>: igualdad máxima y Alemania dominando algo más la posesión, atacando con más variantes y los italianos<span class="pullquote_right">Italia se puso rápido en ventaja, lo que facilitó su repliegue y salida ante el ataque alemán</span> agazapados y saliendo en rápidas contras gracias a la dirección de Mazzola –luego Rivera tras el descanso, como siempre- y De Sisti más la velocidad de Domenghini, Riva y Boninsegna. A todo esto ayudó el hecho de que Italia estaba en ventaja desde el minuto 8. Cuando parecía que Italia estaba ya celebrando el triunfo, el hombre que mejor les conocía, Schnellinger –Helmut Haller, también con muchos años en la Serie A, estaba en el banquillo-, empató en el minuto 90, enviando el partido a la prórroga. Una prolongación que sería histórica y que, según muchos, costó gran parte de las posibilidades de ganar la final al equipo que saliese ganador. Media hora extra, en la altura de la Ciudad de Mexico y con una temperatura abrasadora, era un peaje enorme. Pero tanto alemanes como italianos lo pagaron gustosos, y nos brindaron la mejor prórroga jamás jugada. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando por fin Gerd Müller se libraba de sus marcajes y hacía su décimo gol del torneo. Italia debía ahora abrirse un poco, y finalmente veíamos a Facchetti subiendo la banda como en el Inter, en vez de tan pendiente de cerrarse hacia el centro como habíamos visto durante el torneo. Los frutos fueron inmediatos cuando Burgnich empataba a los 98 minutos. Riva, apenas 6 minutos después, en una fantástica jugada de contrataque, quebraba a su defensor y ponía el 3-2 para Italia. El partido había tomado tintes legendarios ya, y más aún cuando Müller, cinco minutos después, lo empataba a tres, ante la desesperación de un Enrico Albertosi bastante desafortunado. En este momento, ya estaba <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-0EztUhq9urI/Thn1lr635JI/AAAAAAAAAV8/A8YspBbHOg0/s1600/4462269437_3e7ca84a2d_o.jpg">Beckenbauer jugando con el brazo en cabestrillo</a>, tras haber sido parado en seco por el poderoso Facchetti en una internada del <i>Kaiser</i> en campo italiano. Apenas un minuto después del gol de Müller, apareció la figura de Gianni Rivera, brillante en el tiempo que había estado en el campo, para llegar desde la segunda línea para batir a Sepp Maier, ante la mirada de un Beckenbauer en clara inferioridad física.</p>
<p style="text-align: justify">Aún hubo tiempo para más ataques alemanes, pero la leyenda había puesto el punto final. No habría más goles, ni más vuelcos al corazón, ni más remontadas épicas. Italia era el candidato europeo para asaltar al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3_3nRplehGk">inabordable Brasil de los cinco dieces en la final</a>. Y, tras esta semifinal, sería partícipe de otro partido memorable, aunque no tanto como a ellos les gustaría.</p>
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		<title>Pilar y los cachorros de la Eurocopa</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jun 2012 01:52:02 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">G</span>eorge Bernard Shaw, Nóbel de Literatura irlandés, escribió que la juventud era una enfermedad que se curaba con el tiempo. El señor Shaw pronunció eso porque no vio jugar ni componer música con la pelota a Michael Laudrup en 1984 y en 1992.<span id="more-16719"></span> Tampoco descubrió al Bernd Schuster de 1980 y al de 1986. Ni al incipiente Cristiano Ronaldo de 2004 y al tirano goleador de hoy. Ellos siguieron y siguieron enfermos de juventud, jugando siempre como recién salidos de una ducha de frenesí, ambición y gloria. Algunos son ya talentos eternos, tanto como en las pinceladas de sus primeros días, cuando saludaron al mundo desde el anfiteatro de una Eurocopa, la mejor fábrica de estrellas tempranas que alimenta el fútbol. Ahora nos hemos asomado a esta ventana bisiesta y hemos descubierto o confirmado nuevas minas de genialidad.</p>
<p style="text-align: justify">Las parabólicas, la red de redes y la tormenta tecnológica han acabado con las fronteras, nos han acercado el fútbol como una joya cotidiana, al alcance de un segundo o de una duda. Casi nadie nos sorprende ya en un torneo de estas dimensiones. Si acaso, se producen revalidaciones,<span class="pullquote_right">Hummels, Mandzukic y Dzagoev han dado el salto; Konoplyanka y Pilar han aparecido para el gran público</span> se da el paso decisivo que separa la magia de la pubertad y la consolidación de un futbolista especial y diferente, con el futuro como único límite. Esta Eurocopa, como tantas otras, le ha puesto <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/hacer-del-mando-un-arte/">el sello de calidad a Mats Hummels</a>, a Mario Mandzukic o a Alan Dzagoev. Ellos han gritado su salto a la madurez. En ese túnel hacia lo adulto, espera Mario Balotelli. Y dos futbolistas se han quitado el precinto para demostrarse al planeta tal y cómo se anunciaban: Yevhen Konoplyanka y él, el breve y sobresaliente Vaclav Pilar, el joven que más poderosamente ha derribado la puerta de las apariciones. Espumoso como la cerveza de Pilsen, desde donde se propulsó al escaparate internacional con el Viktoria Plzen, sus 23 años se han derramado por los campos de la Eurocopa como una catarata de vitalidad, emoción y osadía. Quizá sea <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=2012/teams/player=250021555/index.html">Pilar la revelación del torneo</a>, a caballo de la banda izquierda de la República Checa, donde la intrepidez de Jiracek o Gebre Selassie, más mayores, de 26 años, también nos recuerda ese asombroso frescor que siempre ha representado esta selección (o su madre Checoslovaquia) en este torneo. Los checos siempre regalaron novedades en las Eurocopas. Ahora es Pilar, autor de dos goles, un extremo que ha sorprendido más por su madurez en el juego que por su fantasía e inspiración con la pelota. Comparado en su infancia futbolística con Leo Messi por su anatomía efímera y sus gestos locomotores, Pilar ha impactado por su sacrificio defensivo, su desborde perpetuo, su obsesión por ser valiente y por la astucia en los movimientos interiores. Siempre aparece cerca, siempre acaba lejos. Hablamos de un depredador del segundo palo.</p>
<p style="text-align: justify">La juventud de Pilar visitará la Bundesliga con el Wolfsburgo, club avispado en cerrar su fichaje antes de que los focos lo apuntaran demasiado. Lo de Pilar es una página más en un torneo único en fenómenos impactantes durante su historia. La magia de la Eurocopa guarda una leyenda singular: su capacidad para descubrirnos y garantizarnos jóvenes talentos, carne de enciclopedia en el futuro. Si hay una competición propensa a las irrupciones, esa es la Eurocopa.</p>
<blockquote><p>Numerosas leyendas han dejado como primer recuerdo para el fútbol su paso por la Eurocopa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pilar nació como checoslovaco en 1988, cuando la <i>«vieja Europa»</i> agonizaba al otro lado de un Telón de Acero con fecha de caducidad. De aquellos lugares, siempre aterrizaron novedades en la Eurocopa desde la primera edición de 1960. Pilar se une a otras eclosiones que procedieron de esa Europa silenciosa y opaca, como las de Viktor Ponedelnik (URSS) y Milan Galic (Yugoslavia), las dos principales apariciones de la fase final de la Euro 1960 disputada en Francia. Ponedelnik contaba con 23 años y solo había jugado un partido con la URSS liderada por Yashin e Ivanov. Pertenecía a un equipo de provincias, al SKA Rostov, lo que ensanchaba la relevancia del mérito en una selección nutrida desde los clubes de Moscú. Delantero centro con cuerpo de artillero, ya había marcado en la semifinal a Francia antes de cabecear el gol del título en los estertores de la prórroga ante Yugoslavia. Tras eso, fue el mejor punta del país, hasta que se retiró joven en 1965, aplastado por el sobrepeso. Enfrente, en la selección yugoslava comandada por Sekularac, <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/tournaments/archive/tournament=17/edition=21/video/video=1035245/index.html">Milan Galic, de 22 años</a>, saludaba a Europa con un formidable torneo y un gol en la final. Delantero del Partizan del Belgrado, ganó ese verano la medalla de oro en los Juegos de Roma y dos años después fue cuarto en la Copa del Mundo de Chile.</p>
<p style="text-align: justify">Del huevo de la Eurocopa, nacieron también con carácter de estrellas europeas en 1964 dos futbolistas que se retaron en las semifinales: el inabarcable <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-_WJI2bSIlM">José Ángel Iribar</a>, 21 años de piernas y brazos infinitos y portero de la España campeona en Madrid. Y un carro blindado más de la escuela húngara, Ferenc Bene, cuyo gol a Iribar forzó la prórroga resuelta por Amancio y quien días después abrió la victoria por el bronce de Hungría ante Dinamarca. Bene hacía pareja con Florian Albert, otro goleador despiadado. Bene tenía 19 años, pero ninguna timidez: semanas después, se alzó con el oro en los Juegos de Tokio autografiando más goles que nadie, 12. En sus 17 temporadas en el Ujpest Dozsa fraguó una cartilla anotadora de 303 goles.</p>
<p style="text-align: justify">En la edición italiana de 1968, se produjo una aparición puntual y memorable: el joven Pietro Anastasi. Otro chaval, de 21 años, adscrito al Milan, Pierino Patri, fue el ojito derecho del seleccionador<span class="pullquote_left">Dzajic fue la estrella de la Eurocopa de 1968, donde Pierino Patri apareció de forma puntual y memorable</span> italiano Ferruccio Valcareggi en las semifinales ante la URSS (ganadas por sorteo) y en el primer partido de la final. Fue el torneo en el que se estiró el mito de la fortuna y la dulce especulación <i>‘azzurra’</i>: un lamentable arbitraje arrebató a Yugoslavia el título y la final exigió un desempate en el que Italia volteó la alineación. Y apareció Anastasi para en su segundo partido internacional marcar el gol de la sentencia con 20 años recién cumplidos. Había debutado esa campaña en Serie A con el Varese y después marchó a conquistar títulos a la Juventus. Un golpe en los testículos tras una broma con un masajista le privó del Mundial 70 y de compartir delantera con Luigi Riva. En aquella Yugoslavia, sobresalieron dos jóvenes: Dragan Dzajic, el mejor futbolista balcánico de la historia y uno de los mejores extremos zurdos de siempre, y Vahidin Musemic. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cFHVYYSWWb0">Dzajic fue la verdadera estrella del torneo</a> con 22 años. El Balón de Oro solo se lo arrebataron Best y Charlton en el año mágico del Manchester United. Héroe del Estrella Roja, Pelé bautizó a Dzajic como <i>“El Milagro de los Balcanes”</i>. Era veloz, escurridizo e imaginativo. Su diagonal desde la izquierda arrollaba, de ahí los casi 400 goles de su carrera. Musemic, delantero centro, tenía un año menos, brilló en el FK Sarajevo y el Niza, y lo apodaron <i>“Orao”</i> (Águila) por su remate de cabeza en picado.</p>
<blockquote><p>En 1972, Alemania ganó la Eurocopa ante la URSS y a dos jugadores para su historia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La Eurocopa de Bélgica de 1972 escenificó la mejor sinfonía alemana de siempre. Ese gen portaban las dos grandes revelaciones del certamen: los <i>‘gemelos’</i> Paul Breitner y Uli Hoennes, dos mitos germanos, por entonces con 20 años. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9ziTqRSpd5Q">Breitner</a> había debutado un año antes y nadie en toda la década osó arrancarle del perfil izquierdo de la defensa: potente, incansable, pegajoso… Hoennes, compañero y amigo del Bayern de Munich, tardó algo más en recibir el billete de Helmut Schoen. Pero emergió en las semifinales y la final como alimentador de Netzer. Ganaron en la final a una URSS ensamblada por varios jóvenes veloces, físicos, mecánicos y de juego impactante que tres años más tarde elevarían al demoledor Dinamo de Kiev de los años 70 a la cima de la Recopa: el extremo Volodymir Onishchenko, el organizador Anatoly Konkov (protagonista del gol ganador en semifinales ante Hungría) y el volante por la izquierda Viktor Kolotov. Esta terna, de 22 años cada uno, también figuró en los bronces de la URSS en los Juegos de Múnich o Monreal.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando nadie les anotaba en el cuaderno de los triunfos, los checoslovacos derrumbaron el muro alemán en la Eurocopa de 1976. ¿Quiénes era esos muchachos a los que la admirable locura de Antonin Panenka salvó para el recuerdo? Ya habían apartado de la fase final<span class="pullquote_right">Dieter Muller debutó con Alemania de forma determinante, pero no tuvo continuidad con la selección</span> de Yugoslavia a Inglaterra. Y, de repente, salieron casi de la nada, ya crecidos, el eslovaco y capitán Anton Ondrus (26 años, Slovan Bratislava), capaz de anular a Cruyff en su último gran torneo y de marcar en esa semifinal ante Holanda en el Maksimir de Zagreb. O el goleador de ese equipo, Zdenek Nehoda, 24 años y nueve del Dukla Praga. Más allá de ellos, pasó a la historia <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=1976/matches/round=191/match=3691/index.html">el joven fogonazo del alemán Dieter Müller</a>, de 22 años. Debutó con la selección en el minuto 79 de la semifinal ante Yugoslavia. La primera pelota que tocó como internacional fue el gol que forzó la prórroga, donde martilleó dos balones más: su segundo y su tercer gol. La victoria. Alemania enloqueció con él. Venía otro Müller. Otro torpedo. En la final, ya titular, volvió a marcar. En 1977 y 1978 se disparó: doble máximo goleador de la Bundesliga y acertando dianas y dianas en la Copa de la UEFA con el Colonia. Sin embargo, apenas jugó 12 partidos con Alemania. Ni siquiera sus 9 goles con la Nationalmannschaft evitaron su desencuentro con Helmut Schoen. Dieter seguiría goleando para Colonia, Stuttgart y Girondins de Burdeos.</p>
<p style="text-align: justify">El paradigma de impacto en una Euro es el alemán Bernd Schuster, 20 años, quien en Italia 1980 asombró con su temperamento, manejo y desplazamiento telescópico como mediocentro. Apenas jugó dos partidos: su mágica contribución al 3-2 a Holanda y la final ante Bélgica. Eso no le impidió al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f_MEWm9cisQ"><i>«Ángel Rubio»</i> adjudicarse el título y el Balón de Plata de ese año</a>, además de ganarse el traspaso al Barcelona. Su tormentosa relación con el seleccionador Jupp Derwall y los roces con Breitner silenciaron su carrera internacional con solo 23 años. En este torneo, debutó con Alemania, aunque con escaso peso, Lothar Matthaus. Y brilló también otro joven germano, el central Karl-Heinz Foster, una piedra acerada. Otras revelaciones fueron el goleador belga Erwin Vanderbergh (21 años, Lierse) o el tímido resplandor del inglés Glen Hoddle (22, Tottenham Hotspurs).</p>
<blockquote><p>Tras alumbrar a Bernd Schuster en 1980, la Eurocopa de Francia fue una de las más prolíficas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y llegamos a la apoteosis juvenil de la Eurocopa de Francia 84, donde ejecutó su entrada en la aristocracia del fútbol un ejército de rebeldes, cada cual, bandera generacional e icono de sus selecciones durante los próximos años. Fue el torneo donde supuró el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=au48cm6H6fU">talento del danés Michael Laudrup</a> (19 años, Lazio), del belga Enzo Scifo (18 años, Anderlecht), del rumano Gheorghe Hagi (19 años, Sportul Studentesc), de los yugoslavos Dragan Stojkovic (19 años, Radnicki Nis) y Srecko Katanec (20 años, Olimpia Ljubiana) y de un español que sustituyó a Hipólito Rincón en la lista, aunque aún no debutó: Emilio Butragueño (20 años, Real Madrid). La sobredosis de clase fue histórica, con genios de la periferia del área, como Laudrup, Stojkovic o Hagi. El faro de Scifo en el centro del campo. Y el mando aterciopelado de Katanec desde la caverna defensiva.</p>
<p style="text-align: justify">En el 88, en Alemania, la Italia de Vicini configuró un equipo en el que se confirmaron los sub 21 que habían perdido dos años antes la final del Europeo ante la España de la Quinta del Buitre: Vialli, Donadoni, Mancini y Giannini. Pero este torneo significó la incontestable inauguración de Paolo Maldini, de 19 años, <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/players/player=174730/index.html">como potencial leyenda</a>. También se dieron a conocer gracias a su solvente papel, el central inglés Tony Adams (21 años, Arsenal) y el delantero danés Flemming Povlsen (21 años, Colonia), a quien las lesiones masacraron una carrera que tuvo precoz paso por el Castilla. </p>
<p style="text-align: justify">Y así nos acercamos al material más conocido: Stefan Effenberg (23 años, B. Munich) destelló en la Eurocopa del 92 antes de que, como tantos alemanes, se peleara con los seleccionadores.<span class="pullquote_left">En la del 1996, una nueva generación de checos deslumbró a Europa</span> Y fue el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=drScL8q956o">primer gran baile de Denis Bergkamp</a> (23 años, Ajax), quien un año después saltó al Inter. En Inglaterra 1996, los checos volvieron a entusiasmar con varios nombres inéditos que brincaron de la Eurocopa a los mejores clubes del continente: Pavel Nedved (23 años, Sparta Praga->Lazio), Patrik Berger (22 años, B. Dortmund->Liverpool) o Karel Poborski (24 años, Sparta Praga-> M. United). Terminaron por amanecer Seedorf y Kluivert, ambos del Ajax y con 20 años. Y también la elegancia de Zidane, 24 años, recibió pasaporte para el panteón del fútbol y cambiaría ese verano Girondins por Juventus. </p>
<p style="text-align: justify">Y en la Euro de 2000, pobre en brillo joven, apenas asomaron un poco la cabeza un Steven Gerrard de 20 años o el <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/2007/01/16/triste-adios-de-sebastian-deisler/">juguete roto del fútbol alemán, Sebastian Deisler</a> (20 años/Hertha). Dejaron buenos minutos el yusgoslavo Dejan Stankovic (21 años, Lazio) o el noruego John Carew (20 años, Rosenborg), pero las dos principales irrupciones fueron Thomas Rosicky (19 años, Sparta Praga) y Gianluca Zambrotta (23 años, Juventus). </p>
<p style="text-align: justify">Junto a la de 1984, la Eurocopa de Portugal fue la más generosa en estrellas juveniles. Varios de los futbolistas más prestigiosos de la actualidad se reafirmaron en aquel torneo. Saborearon goles el sueco Zlatan Ibrahimovic (22 años, Ajax) y el italiano Antonio Cassano (21 años, Roma). Enseñó su brújula Xabi Alonso (Real Sociedad, 22 años). Mostró sus manoplas Petr Cech (22 años, Rennes). Pisaron con fuerza los alemanes Bastian Schweinsteiger (19 años, Bayern Munich) y Philipp Lahm (20 años, Stuttgart). Y paseó por la alfombra roja, en su casa, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xfJhY4sk47M">como héroe popular, Cristiano Ronaldo</a> (19 años, Manchester United). También fue una edición fecunda en amaneceres de estrellas estrelladas: el letón Maris Verpakovskis (24 años, D. Kiev), el checo Milan Baros (22 años, Liverpool), el griego Angelos Charisteas (22 años, W. Bremen) o el holandés errante Andy van der Meyde (24 años, Inter). Casi todos ellos, siguen cerca de nosotros, como los brotes de 2008, los rusos Zhirkov y Arshavin, el croata Modric o el turco Arda Turan. Ellos serán siempre cachorros de la Eurocopa, una manada insurrecta y agitadora, enferma de juventud, de talentos inagotables; ilustres en el ayer y muchos de ellos, leyendas del mañana. Una colección en la que quizá recordemos algún día a Vaclav Pilar y su menudo cuerpo feliz.</p>
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		<title>Pares o Nones: Rivalidad Madrid-Bayern</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 03:47:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[in la histórica rivalidad entre Real Madrid y Bayern de Munich, la Copa de Europa sería un poco menos gloriosa, un poco menos épica y un poco menos emotiva. Abel Rojas y Antonio León conversan sobre el duelo que marcó a una generación de aficionados al fútbol a los que aún se les pone una [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">S</span>in la histórica rivalidad entre Real Madrid y Bayern de Munich, la Copa de Europa sería un poco menos gloriosa, un poco menos épica y un poco menos emotiva. Abel Rojas y Antonio León conversan sobre el duelo que marcó a una generación<span id="more-7656"></span> de aficionados al fútbol a los que aún se les pone una pícara sonrisa cuando escuchan los nombres de Raúl, Kahn y Salihamidzic en una misma frase. Todo nació en su primer enfrentamiento, era 1976 y el Bayern era el mejor equipo del mundo&#8230;</p>
<p><object height="20" width="680"><param name="movie" value="http://www.realmusic.ru/system/mplayer/mediaplayer.swf?file=http://www.ivoox.com/pares-o-nones-rivalidad-madrid-bayern_md_1168041_1.mp3&#038;height=20&#038;width=680"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.realmusic.ru/system/mplayer/mediaplayer.swf?file=http://www.ivoox.com/pares-o-nones-rivalidad-madrid-bayern_md_1168041_1.mp3&#038;height=20&#038;width=680" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" width="680" height="20"></embed></object></p>
<p style="text-align: justify;"><B>Abel Rojas:</B> […] Antonio, tú que has visto muchísimo fútbol a lo largo de tu vida, quizás sí que detectes dónde está el punto de origen de esa rivalidad entre Bayern de Munich y Real Madrid, ¿no?</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><b>Antonio León:</b> Hombre, aparte de cómo se desarrollan los partidos en momentos concretos, que tiene sus consecuencias, desde luego tiene una historia anterior. Me retrotraigo a la primera confrontación en el año 76, el Bayern era ya campeón de Europa en el 74 y 75.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>Abel Rojas:</B> O sea, el mejor equipo del mundo se puede decir…</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>Antonio León:</B> Exacto. Había sido Alemania campeona de Europa en el 72, campeona del Mundo en el 74, favorita para el 76 tres meses después&#8230; Entonces ellos dicen <i>«aquí estamos nosotros, aquí estamos y nosotros somos los que jugamos mejor fútbol del mundo ahora, somos el número uno y el Real Madrid está por detrás de nosotros»</i>. A eso le tienes que añadir otras cositas: un Breitner y un Netzer. Un Netzer que no se llevaba con los jugadores alemanes del Bayern de Munich…</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> Breitner y Netzer eran ídolos del Real Madrid. Probablemente, incluso, los dos mejores jugadores del equipo en ese momento.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> Hombre, había otros. Netzer dejó algo que desear, pero… era un as. Entonces todo eso lleva a empezar ya una confrontación. Además, un detalle que se le ha olvidado mucha gente: lo que pasó el mes anterior. Creo que fue el mes anterior, porque la eliminatoria anterior del Real Madrid fue contra el Borussia Mönchengladbach. Este era, para mí, el segundo mejor equipo de la década de los 70. Es decir, mejor que el Bayern de Munich.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> Madre mía, madre mía.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> Pues lo que te digo, para mí era el segundo mejor equipo. Era un equipo que tenía a Berti Vogts, a Bonhof, a Stielike, a Wimmer, a Simonsen, a Nielsen, a Heynckes. De verdad, lo vi pocas veces pero me enamoró muchísimo. Ese equipo se enfrenta al Madrid antes y la eliminatoria quedó mal para los alemanes, empataron allí a dos y aquí a uno. Pero en fin, el arbitraje aquí no les gustó, hubo en Alemania, digamos, un ataque muy despiadado a cómo se había desarrollado el partido aquí en el Bernabéu… Y semanas después, le toca al Bayern. Y el Bayern dice <i>«yo soy alemán, yo soy el equipo mejor del mundo, soy campeón…»</i>. Ahí ya empiezan a preparar el terreno. O sea, le añades lo que ya ocurrió en el hecho del famoso <i>«Loco del Bernabéu»</i> y todo eso, la tensión que hay con lo que pasó luego en Múnich, que expulsan a Amancio quiero recordar, y crea una tensión que se va añadiendo, se va añadiendo… después ya en épocas siguientes. Pero una tensión entre estos dos equipos que no es normal que surja, hasta en partidos amistosos…</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> Es curioso esto, Antonio, porque cuando hablo con personas mayores siempre me dicen que la Copa de Europa en sus inicios era, prácticamente, un ejercicio de intimidación. Por eso el factor cancha tenía tantísima importancia, jugar en tu propio estadio te daba una ventaja que hoy en día no existe. Sin embargo, en el Real Madrid-Bayern  sí que sobrevive eso. Yo soy más joven que tú, mi primer recuerdo de esta rivalidad es del año 2000 y entonces sí que se perpetuaba <i>eso</i> del ejercicio de intimidación. No se juega para jugar mejor que el contrario, ni siquiera para ganarle, la obsesión del Real y del Bayern, cuando se enfrentan entre sí es asustar al otro. Esto no lo veo en otra rivalidad.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> Claro que sí, hay que tener en cuenta que las eliminatorias en la Champions, en la Copa de Europa de toda la vida, se deciden por detalles curiosos y mínimos a veces. Entonces es muy importante tener controlado y tener dominado todos los resortes. El aspecto psicológico e intentar disminuir y aminorarle al otro su capacidad intimidatoria es importantísimo. Y eso el Bayern lo ha preparado muy bien, eh.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> En este duelo en particular se ha notado más que nunca. A esa eliminatoria que menciono del año 2000 el Bayern llega siendo probablemente el mejor equipo de Europa, ahí ahí con el Barcelona de Van Gaal; sin embargo pasa el Real Madrid y el argumento principal fue la camiseta. Al año siguiente, en 2001, se enfrentan de nuevo, el Real Madrid ha fichado a Figo, ha fichado a Makelele, tiene probablemente el mejor equipo de Europa y, sin embargo, gana el Bayern también por su camiseta. Y les gusta más ganar así que jugando mejor que el contrario.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> Claro que sí, además son expertos en la provocación. Si tú miras la hemeroteca, verás siempre -aquí también, pero en Alemania me llama la atención- la cantidad de declaraciones de todos los jugadores. Si es que ahora mismo seguro que te metes en la hemeroteca y está hablando todo el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> Mario Gomez hoy ha dicho <i>«que se prepare el Real Madrid, porque el Allianz va a arder»</i>.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> Eso me recuerda a Khan cuando decía también <i>«a mí no me van a meter dos ni borracho ni nada, estos se han equivocado»</i>. Provocación permanente. ¿Para qué? Para ganarte la moral psicológica. Si en eso ha habido un enfrentamiento terrible. Ya te digo, el ambiente que se respira entre estos dos, que se ha perpetuado a partir del 76, en amistosos y en todo… Yo tengo detalles de conocidos que han ido a ver en los 80 todos los partidos en Copa de Europa del Madrid, y han visto y se han enfrentado al Milan, otros equipos italianos… pero lo que se cuece en el estadio contra el Bayern de Munich no lo hay en ningún sitio. Hay una cosa emocional-psicológica en el ambiente, que es que la gente…</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> Aquí sucede lo mismo, porque en la eliminatoria del año 2002, que es precisamente aquella del <i>‘cagazo’</i> con Salihamidzic diciendo que el Real Madrid se había cagado en los pantalones, se creó un caldo de cultivo que dio lugar al Bernabéu más potente y antiguo que hemos visto en el siglo XXI, eso es así. Antonio, ¿no te parece a ti que todo esto de estas leyendas del Real Madrid y Bayern, a día de hoy, siendo el Madrid un equipo superior a los muniqueses, beneficia un poco al Bayern? Porque si todo se reduce a… </p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> No.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> ¿No? No crees&#8230;</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> No, no beneficia un poco. Beneficia muchísimo al Bayern. El Madrid no necesita, porque tiene más calidad en estos momentos, aumentar la adrenalina. Entonces, lo que interesa…</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> El Bayern no tiene jugadores de control, pero precisamente jugadores que asusten sí que tiene. Robben y Ribery son futbolistas que en un momento dado…</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> Y Mario Gómez, sobre todo. Y Mario Gómez.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A:</B> ¿Sobre todo por qué, Antonio?, ¿sobre todo por qué?</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.L.:</B> Porque Mario Gómez por alto, yo tengo un […]</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/martes-2045/">Martes, 24:45.</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2011/11/escalera-real-2/">Escalera Real</a><br />
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Referencias:<br />
<a target="_blank" href ="https://twitter.com/#!/antonioleonro">https://twitter.com/#!/antonioleonro</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ivoox.com/podcast-pares-o-nones_sq_f135918_1.html"><i>«Pares o Nones»</i></a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/el-sultan/"><i>«El Sultán»</i></a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/un-paseo-por-munich/"><i>«Un paseo por Munich»</i></a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/entrenamiento-bayern-munich/"><i>«Entrenamiento Bayern Munich»</i></a></p>
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