Doucuré va a más con el paso de las semanas. Obligado a jugar casi de enganche en el Calderón para ganar músculo, ante el Levante vimos lo mejor del repertorio del galo, que no es escaso: giros para conservar la pelota, aperturas a banda, movilidad y buen toque vertical para lanzar contras. Destacó al lado de Rubén Pérez, una figura más posicional que le favorece. Frente al Celta, en cambio, su compañero fue Rene Krhin, y el entendimiento no fue bueno. Ambos son alocados, enérgicos y salen a presionar con frecuencia, lo que termina desmontando el doble pivote y la estructura granadina. Me da la sensación de que Krhin no ha cuajado y que es momento de jugársela por Doucuré. La libertad, creo, debe ser para él.
3 comentarios
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Dicho lo cual, para mí la pieza clave de ese centro del campo está siendo Rubén Pérez con su cambio de orientación en pocos toques de una banda a otra. Porque, al fin y al cabo, el ataque del Granada consiste en eso: en que la pelota llegue cuanto antes y con la máxima claridad posible a quien ocupa la banda derecha o a quien ocupa la banda izquierda. Si es Rochina, mejor.
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Como seguidor del Granada, creo que la importancia de Doucoure viene no solo de su impacto directo (movilidad, presion y toque), sino el efecto en el resto del entramado ofensivo. Rochina se frota las manos, al fin alguien con quien conectar, y eso impacta en los de arriba. Success y El Arabi necesitan el balon rapido, antes de que la defensa contraria se posicione, y tener un mediocentro que la saque con decision (y con acierto) les viene muy bien




@migquintana 30 abril, 2016
Me parece que Doucouré ha sido uno de los mejores fichajes del mercado de invierno. Encaja muy bien con el plan de José González, le da variantes al equipo como las ya comentas y, cuando el Granada ha necesitado tener el balón, ha sido un buen apoyo para Rubén Pérez. Es decir, ha tenido un impacto muy positivo.