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	<title>Ecos del Balón &#187; Roberto Perfumo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Defender al otro lado del Atlántico</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jan 2018 02:49:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Yerry Mina ha fichado por el FC Barcelona tras casi dos años de seguimiento muy cercano de su evolución desde la casa culé. Ha llegado en enero dado que tanto club como jugador han pensado que era el momento, muy a pesar de un Palmeiras<span id="more-247640"></span> que quería seguir manteniéndolo en sus filas. No era para menos: son muchos quienes afirman que se trata del defensa central más dominante de América en los últimos años. Por lo menos, el mejor del Brasileirao. Con esas credenciales, sin embargo, un velo de duda ha caído sobre el fichaje. No tanto por su nivel, que también es un misterio para gran parte de la crítica, sino por su adaptabilidad al contexto Barcelona, un club bandera táctica europea que ha tardado más de un lustro en volver a contar con una batería de centrales compuesta por jugadores con esa denominación de origen.</p>
<p style="text-align: justify">¿Tiene sentido tanto escepticismo? El trasvase entre las culturas futbolísticas de Sudamerica y Europa siempre fue motivo de discusión. Hay algo entre la experiencia, la genética y la sensibilidad que produce formas muy diversas de expresar y sentir el mismo juego, aun hoy dentro del mundo globalizado. Sudamerica y Europa, como epicentros del fútbol que hemos conocido, separadas por un océano inmenso, durante todo el siglo XX tuvieron un entendimiento disímil del fútbol, más allá de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/">evolución táctica</a> paralela que los llevó bien por caminos distintos al mismo lugar, o a lugares diferentes a través del mismo camino. En el archivo del blog de este medio, otros articulistas han explorado varias de esas teorías e historias, especialmente centradas en la relación del sudamericano con la pelota y como se diferencia de la que tiene el europeo con el balón. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4MTSOglnSlw">fichaje de Yerry Mina</a> sirve de excusa para revisar cómo en ambas culturas se entiende algo dispar por defender.</p>
<h3>LA MARCACIÓN ELÁSTICA</h3>
<p style="text-align: justify">El fútbol moderno empezó con el cambio de la regla del fuera de juego en 1925, que eliminaba la necesidad de tener por delante a tres futbolistas rivales para no caer en él. Desde allí se desencadenó todo: los repliegues, por ejemplo. Como ya no era tan fácil dejar en offside a los rivales, los equipos comenzaron a retroceder para organizarse cerca de la portería. O los marcajes al hombre. En <i>&#8216;Táctica y Estrategia&#8217;</i>, Carlos Peucelle cuenta como antes del cambio del reglamento, el sistema piramidal funcionaba básicamente con cuatro defensores, un medio-centro que creaba juego y otros cinco delanteros. Era un sistema estándar. Con el <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/12/22/54973abbca47416d238b457d.html">cambio de reglamentación</a>, los sistemas de juego se diversificaron para afrontar la nueva realidad defensiva. En Inglaterra, y por influencia británica en el resto de Europa, se comenzó a defender con marcajes individuales muy de cerca y comúnmente ordenados por pares numéricos, potenciado esto por la afiliación de la mayoría del continente a la &#8216;WM&#8217; de Herbert Chapman.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Sudamerica las cosas no fueron tan sencillas. El viejo sistema piramidal había convertido a los center-half sudamericanos en jugadores tótem del juego. Ni en Brasil ni en Argentina estuvieron prestos a adoptar el sistema inglés. Entre el orgullo y la razón, se negaron a abrazar la &#8216;WM&#8217;. Sí vieron con buenos ojos quitarle responsabilidades de llegada al mediocentro y se mantuvieron adeptos al 2-3-5, con muchas otras variantes y organizaciones, que incorporaban incluso alineaciones con cuatro defensas, pero siempre partiendo desde esa formación reina. ¿Cómo hicieron entonces en Sudamerica para afrontar los retos defensivos que traía consigo el cambio normativo de 1925? Peucelle, en el mismo libro, da la respuesta: la marcación elástica.</p>
<blockquote><p>Sudamerica encontró sus propias soluciones al cambio de regla</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del otro lado del Atlántico, se siguió defendiendo en zona y se idearon una serie de ajustes colectivos para defender hombres, pelota y espacio sin que eso implicase perder a la emblemática figura del <i>centrojás</i>. Los jugadores del sistema defensivo no estaban obligados a centrarse en un jugador rival o un pedazo de césped, sino que eran obligados a leer y responder a las exigencias de la jugada, incluso a veces dejando algún hombre libre puesto que su peligrosidad, dadas las condiciones de ese momento particular, eran las menos, y alentando a cuidar a los jugadores más inmediatamente relacionados con la acción y sus posibilidades de tiro y acercamiento al área. En su exposición, <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf">Peucelle entra en el detalle absoluto</a>: es imperdible.</p>
<p style="text-align: justify">Pero la marcación elástica no solo era la forma de organizarse, hacer permutas y tomar decisiones. También tenía que ver con la aproximación técnica al arte defensivo. Mientras las marcaciones al hombre de Europa promovían un atleticismo acentuado y un juego físico, en Sudamerica se promovía uno más de lectura, inteligencia y gesto técnico. En la apropiación que se hizo en el continente del <i>foot-ball</i>, el dribbling se convirtió en parte idiosincrática del juego sudamericano. Los atacantes sudamericanos eliminaban contrarios con mucha más facilidad que los europeos a través de su arte con el balón en movimiento. Peucelle, por ello, era muy receloso del jugador que iba a buscar al atacante, a riesgo de ser eliminado, y valoraba más aquel que esperaba, llevaba al delantero a una situación de la que no podía salir y así le quitaba el balón o este lo perdía por quedarse sin opciones.</p>
<p style="text-align: justify">En una <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">entrevista recién llegado a España</a> en 1953, Alfredo Di Stéfano es preguntado sobre las diferencias entre los sistemas europeos y sudamericanos, a lo que, tras explicar muy parcialmente el mecanismo de permutas en la defensa zonal, destaca brevemente que el defensor europeo es más rígido y el sudamericano más elástico, pues este dejaba dominar la pelota al contrario. La consciencia del defensor sudamericano de la destreza de sus pares ofensivos lo llevó a entregar algo de espacio y tiempo a costa de no perderlo todo, llevando el juego a un duelo de lectura y engaño antes que a una contienda atlética.</p>
<h3>LÍBEROS Y STOPPERS</h3>
<p style="text-align: justify">Los sonados fracasos de las grandes tradiciones futbolísticas de Sudamerica durante la primera mitad de la década de 1950, más allá del triunfo uruguayo en la final del Mundial de Brasil, abrieron el camino de la importación de conceptos tácticos europeos. En realidad, los popularizaron puesto que ya en la década de los treintas algún centro europeo había llegado a sembrar semillas de europeísmo en ese lado del Atlántico. Si para el ataque se miró el legado húngaro, para defender se buscó el espejo suizo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">e italiano</a>. En Argentina se habla de decadencia por la cada vez más masiva adopción de sistemas defensivistas, los marcajes pierden elasticidad y se hacen más fuertes, desembocando en una era de violencia que en Buenos Aires pone al fútbol como prisionero y que en Brasil corta las carreras de sus mejores jugadores. El defensor sudamericano se volvió duro. Violento y cínico, aunque no por ello abandonó su estilo. Quizás el más brillante defensor argentino de su generación, Roberto Perfumo, fue preguntado en 2002 sobre cuál de los defensas argentinos de entonces veía más parecido a él. Nombró a Walter Samuel y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/03/10/C-108-homenaje-al-mariscal-el-100x100-a-roberto-perfumo.php">subrayó que a él</a> le gustaba <i>«cuando el defensor hace que el delantero vaya a él, cuando se lo chupa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A nivel de sistema, las defensas de cuatro se convierten en el marco común. Aunque se siguió prefiriendo la zona, los marcajes al hombre, que antes eran extraños, por influencia extranjera se convirtieron en algo usual. Pero no se tardaría mucho en adoptar el sistema que en Italia y Alemania causaba furor: el del líbero. Un hombre detrás de la defensa que se encargaba de corregir todos los desajustes posibles del sistema de marcaje individual. Seguramente no fue Osvaldo Zubeldía el primero en traer el líbero, pero sí el de más éxito: con Ramón Aguirre Suárez de escoba y Raúl Madero por delante, Estudiantes le dio un giro al catenaccio: ellos tiraban el off-side. Achicaban. Se lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jR6vLrohxxI">llamó antifútbol</a> y era deplorado, pero creó escuela cuando ganó y no dejó de ganar. </p>
<p style="text-align: justify">La formula del líbero y el stopper se multiplica por Argentina y por Sudamerica. No solo por el éxito de Estudiantes, sino por el de la Holanda de Rinus Michels, que, de uno modo más extremo, <a target="_blank" href ="https://elfutboldegons.wordpress.com/2011/06/21/especial-alrededor-holanda-1974/">aplicaba el mismo concepto</a>: Arie Haan de líbero y Rijsbergen de stopper. Y achicando. En la Colombia de Yerry Mina, donde Zubeldía llegó en 1976 cambiándolo todo para siempre, se usó a rajatabla: el Nacional campeón del propio Osvaldo con el argentino Miguel Ángel López de líbero y, atención, Francisco Maturana de stopper, o más tarde el Deportivo Cali, subcampeón de Libertadores con Bilardo en el banquillo, con Miguel Escobar de líbero y Henry <i>&#8216;La Mosca&#8217;</i> Caicedo, a quien el futuro técnico campeón del mundo apodaría <i>El stopper de América&#8217;</i> por delante.</p>
<blockquote><p>Tanto en Europa como en América, las defensas de &#8216;4&#8217; se popularizaron</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fiebre del líbero y el stopper en defensas de cuatro estaba en todos lados&#8230; menos en Brasil. Quizá encandilados por sus triunfos mundialistas, los brasileños no tomaron tan a la ligera la nueva disposición estándar. Primero porque el culto al <i>volante cabeça-da-área</i>, el mediocentro, seguía existiendo, y segundo porque dentro del gen brasileño estuvieron desde el inicio los defensas que atacaban. Una de las observaciones típicas de europeos que veían el fútbol brasileño antes de que fuera el emperador del mundo era asombrarse de que en un momento dado alguno de los defensas tomara la pelota, subiera por el campo y terminara la jugada con un trallazo desde treinta metros a la escuadra. ¿Anarquía? Libertad y orden. El sistema del líbero y el stopper daba la opción a solo uno de los suyos de subir por normal general y el brasileño no estaba dispuesto a ello. </p>
<p style="text-align: justify">Es algo que queda realmente claro si se recogen declaraciones como la del genial Mário Sergio, fallecido en la tragedia del Chapecoense, y Fred, jugadores del Botafogo en 1977, quienes en una <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=e4Cwkoo6jJcC&amp;pg=PA64&amp;lpg=PA64&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=_wdXYLsjop&amp;sig=CDOS_91OgHDXGzZI6XMWP3uoaTk&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiXnq-m0YDZAhVqDcAKHXgeBAA4FBDoAQhfMAg#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">entrevista conjunta</a> afirmaron que <i>«Brasil no podía dejar de jugar con el <i>volante cabeça-da-área</i></i> y que aquello sería <i>«como si los europeos aboliesen el líbero»</i>. O las del ex jugador de Barcelona y Real Madrid, Evaristo de Macedo, ya en su época de entrenador, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=B_AVd0iN0jUC&amp;pg=PA25&amp;lpg=PA25&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=UMOSU4VE72&amp;sig=OLCIEJdOkBKdH8_w7HqCQ9ZZZ7I&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjNgumd0oDZAhXIKcAKHV3sBgg4HhDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">criticó la decisión de Lazaroni</a> de jugar con líbero afirmando que no había ningún equipo en inferiores ni en todo Brasil que usara la figura. Cuando se le confrontó porque él en algún momento lo había hecho en el Fluminense, estuvo rápido en decir que <i>«el equipo que tenía era tan malo que no podía hacer otra cosa»</i> y que apenas pudo reforzarlo, abandonó toda idea de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Los únicos ejemplos prominentes de líberos en Brasil fueron los dos centrales de Brasil durante la Copa de Alemania 74&#8242;, Marinho Peres y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuuAtlBPyzE">Luís Pereira</a>. Ambos bajo la dirección técnica de Rubéns Minelli y ambos con un pasado común. Marinho jugó de líbero en el Internacional de Minelli de finales de los 70&#8217;s tras volver de Barcelona donde, en la manera europea, había jugado de líbero. Luis Pereira, el más brillante de los defensas brasileños de la década, vivió una experiencia similar en el Atlético de Madrid, incluso jugando en defensas de tres, y cuando volvió a Brasil en los 80&#8217;s, coincidió con Minelli en el Palmeiras y este lo puso a jugar de líbero.</p>
<blockquote><p>El fútbol brasileño siempre dio espacio a los defensores que atacan</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Marinho y Pereira fueron de los primeros defensores sudamericanos en ir a Europa. La transferencia de delanteros, aunque no era común, tampoco era extraña en la era en blanco y negro, pero la de gastar el dinero en traer defensores era raro. El más destacado fue seguramente José Emilio Santamaría, que dijese sobre su paso por España que <i>«quizá esperaban que fuese más contundente, pero aquella no era mi forma de jugar»</i>. Parecido se pensaría de los brasileños, que impresionaron al público español con sus subidas al ataque, tranquilidad y pachorra para jugar, muy lejos del juego físico y áspero al que asociaban el defender. <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.it/2014/02/testimonios-1974-iv.html">Lo mismo pasó con Ramón Heredia</a>, central en San Lorenzo, pero convertido en líbero a su llegada al Atlético de Madrid, donde sorprendió que <i>«siempre saliese jugando»</i> y de donde destacó una mejora física para darle más contundencia a su juego como única mejora respecto al jugador que se fue de Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Esa narrativa se seguiría viendo por lo menos durante una década más. Por ejemplo, el brasileño Edinho tuvo un paso fenomenal por el durísimo Calcio italiano de los 80s. En Brasil, jugando con el Fluminense, Edinho se hizo famoso por sus subidas y su vocación goleadora, una fogosidad que incluso era extrema para el paladar brasileño. Tras tres años en Italia, fue <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=KRq4rbWlz_4C&amp;pg=PA24&amp;lpg=PA24&amp;dq=Edinho+libero+udinese&amp;source=bl&amp;ots=VY49IUd2KR&amp;sig=21zxa6tGtgvwchjF577TIqO9dzY&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiCgNio_4DZAhXLEVAKHTmeD4k4ChDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=Edinho%20libero%20udinese&amp;f=false">entrevistado por Placar</a> y anotó que en Italia lo habían adaptado a la posición de líbero, desde la que seguía incorporándose al ataque, pero ahora era un jugador mucho más <i>«consciente a nivel táctico»</i> y que, no solo se había adaptado al sistema de marcas al hombre, guardando la espalda de los creativos, sino a <i>«guardar energías»</i> para cuando sus idas al ataque tuvieran sentido. </p>
<h3>LA LÍNEA</h3>
<p style="text-align: justify">Habíamos dicho que Sudamerica y Europa avanzaron paralelamente a nivel táctico y quizás no hay ejemplo más claro de ello que la superación de la defensa al hombre. Desde sus inicios, el marcaje individual había causado disgustos. Y aunque la fórmula del líbero y el stopper se hizo regla, hubo quiénes o bien se negaron a ella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">como Menotti</a>, o decidieron partir de allí para trabajar en algo nuevo. </p>
<p style="text-align: justify">La oposición a la marcación individual no podía ser la del marcaje en zona. Esa discusión había tenido su momento treinta o cuarenta años antes y al final había ganado tracción la primera y no la segunda al descubrirse que se podía defender hacia adelante y cuidar los desajustes defensivos que podría causar sin renunciar a ese extra que te daba ese tipo de marcaje. Sin embargo, el ejemplo de Holanda 74&#8242;, dio pie a que promotores de la defensa en zona tuviesen voz. El famoso <i>«la mayoría de los goles son por no achicar»</i> de Menotti no era el grito al aire de un Quijote sino un sentimiento muy generalizado.</p>
<blockquote><p>Sudamerica tuvo sus versiones autóctonas del fútbol total</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La clave la tuvo una escuela de entrenadores uruguayos dirigida por <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7307650">José Ricardo de León</a> y que tendría ramificaciones en Paraguay con Aníbal Ruíz y muy especialmente en Colombia. Entrenado por Zubeldía, el mismo Ruíz y por Luis Cubilla, además de admirar a De León, un muy joven Francisco Maturana se le dio por la dirección técnica en 1986 y tuvo un éxito inmediato. Su discurso de juego, que conectaba la sensibilidad estética del fútbol sudamericano con las necesidades tácticas históricas que este tenía entonces y había tenido en el pasado, lo llevó a las plataformas de Atlético Nacional y la selección Colombia, causando furor. El modelo de juego de Maturana no solo rompía con el molde líbero-stopper, y apostaba por la zona, sino que le daba un nuevo giro: se debía defender en línea. </p>
<p style="text-align: justify">Además de defender teniendo más en cuenta el espacio y la pelota que a los jugadores rivales, Maturana <a target="_blank" href ="http://realvalladolid.elnortedecastilla.es/noticias/2011-09-25/linea-maturana-20110925.html">había diseñado un sistema defensivo</a> que se movía como una coreografía, al unísono, y que daba flexibilidad de presionar más o menos y a diferentes alturas del campo. La que prefería Maturana, no obstante, era la más alta posible&#8230; siempre y cuando tuviera al portero líbero más extremo que había visto el fútbol, y que tardaría veinticinco en años en volver a ver algo similar, en la portería. René Higuita era el complemento ideal para el invento, pues permitía reducir el campo a sus mínimas proporciones sin miedo a dejar mucho espacio activo a la espalda de la línea.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, al mismo tiempo, Sacchi hacía sus cosas con el Milan, en una versión mucho más agresiva en el pressing y de un nivel físico superior. Y quizá por ello el italiano estaba tan maravillado con la obra de Maturana: no necesitaba de las piernas bestiales de sus futbolistas para lograr el mismo efecto. La postal de la célebre Intercontinental de Tokyo, jugada en muchos momentos con ambos conjuntos en un espacio no superior a treinta metros donde los veinte jugadores de campo operaban para hacer caer a su contrario en fuera de juego una y otra, y otra vez. </p>
<p style="text-align: justify">Con la zona en línea, la preocupación del central pasaba menos sobre el duelo individual y más sobre la disciplina táctica y la lectura de juego para llevar a cabo las tareas del sistema. En Colombia, la idea fue rápidamente acogida por todas salvo por los <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">discípulos de Bilardo</a> y en Sudamerica tardó entre poco y nada en ser acogida por todos. El dominio de los clubes que la aplicaban en la Copa Libertadores, bien los colombianos o los paraguayos, era notorio. En Europa, el éxito del Milan hizo lo propio. ¿Significaba eso que los defensas europeos y sudamericanos estaban en sintonía táctica por primera vez? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/09/walter-samuel-trayectoria-virtudes-defectos/">Puede que sí</a>.</p>
<blockquote><p>Maturana fue el nombre bandera de toda una escuela de entrenadores sudamericanos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con excepciones, la línea de cuatro se tomó el fútbol de todas las latitudes y en menos de diez años el marcaje al hombre pasó a verse como obsoleto. En relación a la adaptabilidad del defensor sudamericano al juego europeo, significó un alivio: las principales críticas del europeo no aplicaban más: por un lado, la pérdida del marcaje rígido había acabado con la necesidad de excesivo roce con la que el sudamericano no se sentía cómodo, además de que el desembarque de cada vez más atacantes sudamericanos a Europa daba sentido al estilo elástico a la hora de defenderlos; y por otro, la organización sincronizada reducía la sensación de anarquía y desorden que generaba dudas en el europeo. Así, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">jugadores como Lucio</a> eran mejor recibidos porque ya de fábrica traían un mayor sentido de la responsabilidad táctica y la disciplina de cuidar la posición, quedando simplemente en manos de sus entrenadores en Europa el moldear su madurez. </p>
<h3>UN MUNDO NUEVO</h3>
<p>No obstante, la progresiva pérdida de calidad en el fútbol sudamericano producto de la imparable fuga de estrellas que causó Bosman, más pronto que tarde supusieron un cambio en ese status quo adquirido. La baja calidad generó un fútbol en el que la organización inicial desapareció, transformando los campos de fútbol de América en latifundios enormes que nada tenían que ver con los espacios mucho más cerrados con los que se jugaba la Champions League. El ritmo, las edades de los jugadores, la preparación física y un sinfín de factores volvieron a disparar las diferencias culturales. El defensor sudamericano de repente pasó a ser un hombre de área, que sufre lejos de la misma, y nada fiable, per se y en general, dentro del ecosistema europeo.</p>
<p>El caso que mejor puede ejemplificar esa transformación es el de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-empate-2-2-paris-saint-germain-barcelona/">Thiago Silva</a>. Con un talento y un carácter de campeón que lo llevó a ser considerado en algún momento como el mejor central del mundo en la época de Sergio Ramos, Silva tuvo que regresar a Brasil rápidamente tras su primera aventura en Europa por no haberse adaptado. Luego, tuvo que recalar en el fútbol de élite más rezagado del viejo continente para poder brillar, lo que no evitó que un vez salió de allí sus carencias quedasen retratadas cuando fue expuesto a escenarios más modernos.</p>
<blockquote><p>Sudamerica se está comenzando a adaptar a los nuevos modelos de juego</p></blockquote>
<p>Asimismo, las revoluciones europeas de la última década han tocado fieramente el rol del central en Europa y lo que significa la posición. Valores como la anticipación sempiterna y lejana o la salida de balón sistematizada han ganado peso frente a virtudes antiguas como la defensa del área o el mano a mano puro donde los sudamericanos solían ser reyes. Y allá apenas se están poniendo al día.  </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: David Ramos/Getty Images</p>
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		<title>De tulipanes y gauchos</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2014 01:59:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n balón larguísimo, un control estratosférico seguido de un quiebro imposible y una definición quirúrgica. Para toda una generación de aficionados al fútbol, los Holanda-Argentina son esto. El golazo de Dennis Bergkampen aquellos cuartos de final de Francia 98, en un partido que estaba destinado a ser el que consagrase mundialmente a Ariel Ortega y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n balón larguísimo, un control estratosférico seguido de un quiebro imposible y una definición quirúrgica. Para toda una generación de aficionados al fútbol, los Holanda-Argentina son esto. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XsZkCFoqSBs">golazo de Dennis Bergkamp</a><span id="more-131639"></span>en aquellos cuartos de final de Francia 98, en un partido que estaba destinado a ser el que consagrase mundialmente a Ariel Ortega y que acabó como la prueba de la vuelta a la élite del tulipán que no quería volar.</p>
<p style="text-align: justify">Desde aquel día en Marsella, no ha vuelto a haber un enfrentamiento oficial entre holandeses y argentinos. Ni lo había habido en los anteriores veinte años. Sin embargo, fueron sus dos partidos en la década de los 70 los que marcaron esta rivalidad como algo a tener en cuenta. Efectivamente, ambos estuvieron ausentes del Mundial de Mexico. Los argentinos, una potencia, sorprendentemente eliminados por Perú. Los holandeses, cuyos clubes había llegado ya a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KSL46HeVu2w">dos finales de Copa de Europa</a> seguidas, seguían creciendo hasta lo que sería el fútbol de referencia a lo largo del decenio. La cosa cambió en el 74 y el 78, y ambas selecciones estuvieron presentes –y con presencia- en los campeonatos disputados en Alemania Federal y en la propia Argentina.</p>
<blockquote><p>Una rivalidad no tradicional que fue forjada en los años setenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda había cambiado mucho desde 1970. Se había convertido en la gran potencia del fútbol europeo, con su juego radical y moderno, encabezado por el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">Ajax de Amsterdam</a>. Llegaron al Mundial 74 con la etiqueta de aspirante y desde el inicio no defraudaron. El <i>«Fútbol Total»</i> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gaWHo6zFdJU">demolió a Uruguay</a> en el primer partido. No fue el resultado, un 2-0, sino la impresión de que ambos equipos jugaban fútbol de distintos siglos. Los suecos frenaron el ímpetu holandés con un empate sin goles pero, como si hubieran cogido impulso, los tulipanes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2nUo4V-boLM/">arrasaron</a> a Bulgaria para ganar el grupo y llegar a la segunda fase.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Argentina había sobrevivido a un grupo muy difícil, con la sorprendente y espectacular Polonia de Kazimierz Gorski como capo principal. La diferencia de goles dio el pase a los albicelestes ante una Italia envejecida y con un vestuario roto, que quizá dio su peor<span class="pullquote_right">Holanda no presentaba la mejor de las listas que podían realizarse</span> imagen en los Mundiales. Así pues, Argentina se iba al grupo de segunda fase con Brasil, la Alemania Oriental y los holandeses. Argentina no iba escasa de talento a pesar de ser considerado un equipo agresivo y tosco. Roberto Perfumo seguía siendo uno de los grandes defensores del globo, Quique Wolff era un jugador en alza, el duro Heredia y el veloz Ayala habían impresionado a Europa con el Atlético de Madrid. Y luego estaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pp_exG1-S9U">René Houseman</a>, un pequeño genio de gambeta imposible que había conquistado Argentina con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/">Huracán de César Luis Menotti</a>. Holanda, por su parte, a pesar de notables bajas, ya fuesen por lesión –Barry Hulshoff, uno de los mejores centrales del mundo-, o por dudosas decisiones técnicas y de vestuario –el gran portero Jan van Beveren, el cañonero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_HHhiwuW1Xk">Willy van der Kuijlen</a>, y los extremos Coen Moulijn y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/willi-lippens-rivalidad-holanda-alemania/">Willi Lippens</a>&#8211; estaban encandilando al mundo. La permanente movilidad de Cruyff, el despliegue de Neeskens, el descubrimiento de Rijsbergen, el fútbol cerebral de van Hanegem o la confirmación de Suurbier y Krol eran sus avales.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo que ocurrió en aquella lluviosa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">tarde-noche en el Parkstadion</a> de Gelsenkirchen fue una masacre. La muerte del fútbol <i>clásico</i>, que Holanda se encargaría de refrendar ante Brasil pocos días más tarde. Los holandeses no se cansaban de presionar, como una manada de lobos, tirando la línea del fuera de juego a una altura suicida, volando sobre los indefensos argentinos. Cruyff y Krol ya habían adelantado a los tulipanes antes de la media hora. En la segunda parte, cuando el cielo se abrió sobre el estadio, la tormenta no fue solo un espectacular fenómeno meteorológico. Los goles cayeron como martillazos estratégicamente asestados a la moral albiceleste. Rep en el 73 y Cruyff con el golpe de gracia en el 90, llegando de la nada, sobre un auténtico mar de agua y fusilando a un desesperado Carnevali.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina estaba liquidada, y se fue a casa con un solo punto, mientras los holandeses caminaron con paso firme hasta que se toparon con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ua3qVuID6fc">un equipo tan bueno como ellos</a> y que tenía una despensa de talento todavía mayor. Los alemanes no renunciaron a nadie ese verano. Al menos a nadie que no pudiesen sustituir.</p>
<blockquote><p>El escenario había cambiado mucho cuatro años después.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No poca polémica suscitó la celebración del Mundial de 1978 en tierras argentinas. El país vivía desde hacía dos años bajo el control de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=akz67SkzyrI">una Junta Militar</a> golpista que desconocía –como todas ellas- el significado de los Derechos Humanos. Pobreza camuflada, gasto desorbitado en infraestructuras, desapariciones diarias de personas… el panorama no parecía el ideal para celebrar un evento global. Pero la FIFA, siempre tan preocupada por estos asuntos, tiró para adelante y permitió que Videla y sus compinches siguieran adelante con esta abominación. Las reacciones no se hicieron esperar, y figuras como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-bayern-munich-breitner-rummenigge-matthaus/">Paul Breitner</a> –el activista comunista-maoísta amante del dinero, a la par que genio del fútbol mundial-, y Johan Cruyff renunciaron a jugar el campeonato. Otras muchas selecciones se vieron envueltas en situaciones dantescas, desde malísimos lugares de concentración, problemas de transporte e incluso incidentes con las Madres de la Plaza de Mayo –la visita que les hizo Jongbloed levantó ampollas entre los militares-.</p>
<p style="text-align: justify">Futbolísticamente, el torneo fue bastante mediocre. Terrenos de juego en malísimo estado, frío, decisiones arbitrales dudosas y un ambiente enrarecido que lo impregnaba todo. Los holandeses, que venían sufriendo problemas de vestuario durante los últimos cuatro años, no se quedaron atrás en Argentina tampoco. Habían perdido la semifinal de la Eurocopa dos años antes con una actitud vergonzosa, y en Sudamérica un complot contra Ernst Happel fue el pan de cada día durante la primera fase. Cuando <a target="_blank" href ="http://www.worldsoccer.com/blogs/jan-zwartkruis">Jan Zwartkruis</a> se hizo de facto con el poder del equipo –él los había llevado al Mundial-, la selección renació en la segunda fase, se tomó venganza <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Q9h12QD7ykI">eliminando a los alemanes</a> y alcanzó la final brillantemente. Neeskens, Rensenbrink y Rep, junto a Krol y Haan seguían liderando la manada de lobos. Hacía bastante que el segundo Johan había abandonado la sombra de Cruyff.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina, por su parte, sufrió en un grupo de primera fase durísimo. Italia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lGQ2W0MEdDE">Francia</a> y Hungría eran sus compañeros de viaje y, aún jugando decentemente, es probable que los argentinos no hubiesen pasado ese grupo en un Mundial disputado en cualquier<span class="pullquote_left">El famoso y discutido 6-0 a Perú eliminó a Brasil</span> otro país. La <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=41GCmqDEnPI">derrota ante una Italia</a> que jugaba de maravilla los hizo pasar segundo de grupo y, por lo tanto, los hizo abandonar Buenos Aires. Era algo que no entraba en el guión. En Rosario, Argentina dio <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JEOqm6BfJ98">buena cuenta</a> de Polonia, donde la falta de goles de Mario Alberto Kempes, la gran figura albiceleste, llegó a su fin. Un lamentable empate a cero contra Brasil, donde el miedo y la violencia de ambos conjuntos se hizo patente, dejó todo por resolver en la última jornada. Obviamente, los brasileños tuvieron que jugar antes contra los polacos, y así Argentina podía saber qué margen de victoria necesitaba ante una selección peruana que estaba dejando una buena imagen en el torneo. El gol de Nelinho de falta y el doblete de Roberto Dinamite obligaban a Argentina a ganar por 4-0 o más. Parecía una empresa casi imposible, pero tras unos inicios titubeantes donde Perú hasta tiró un balón al poste, los albicelestes empezaron a marcar todo lo que tiraban a puerta. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=x74qjazOp-I">6-0 final</a> levantó no pocas sospechas en aquel momento –y aún más a posteriori-, pero el caso es que los hombres de Menotti volvían a Buenos Aires para disputar la gran final.</p>
<blockquote><p>El Monumental de River vivió una explosión patriótica ante la perspectiva del título mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda se encontraba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IDQSnt-6e1k">de nuevo en la final</a> y, una vez más, tenía que enfrentarse a la peor perspectiva: la de tumbar al equipo anfitrión. Y en esta ocasión, además, era un equipo anfitrión que jugaba con <i>«25 millones de jugadores»</i> y que DEBÍA ganar tanto como Italia en la preguerra. Jongbloed, Poortvliet, Krol, Brandts, Jansen, Neeskens, Haan, Willy van der Kerkhof, René van der Kerkhof, Rensenbrink y Rep se aprestaron a hacer la gran machada. Con Videla en el palco y los jugadores <i>«mirando a la grada, que era donde estaba el pueblo»</i>, como les había dicho Menotti, Argentina salió con un once que todo buen aficionado argentino recita de memoria: Fillol, Galván, Olguin, Passarella, Tarantini, Gallego, Bertoni, Ardiles, Ortiz, Kempes y Luque.  El del Valencia era la gran figura del conjunto y se había destapado en el grupo de la segunda fase. Ardiles era el director de orquesta, Bertoni un ida y vuelta constante, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h-jkSNlhiJA">Passarella</a> el líder absoluto del conjunto y el guardaespaldas del mejor guardameta del Mundial, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=607Fl8vf71Y">Pato Fillol</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En un césped alto, mal cuidado y cubierto por los famosos papelitos de la hinchada argentina, ambos equipos se midieron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=298RObH1YRc">de tú a tú</a>, con ciertas dosis de violencia desmedida gracias a la lamentable actuación de un Sergio Gonella terriblemente parcial. Poco antes del descanso Kempes abrió el marcador y el estadio se vino abajo. Argentina controló como pudo el partido en la segunda mitad y cuando ya saboreaban el título, un cabezazo del suplente Dick Nanninga batió a Fillol y empató el partido. El Pato estaba haciendo un partido soberbio, con intervenciones de tremendo mérito, pero el medido centro de René van der Kerkhof fue medio gol para el espigado delantero del Roda Kerkrade. La cosa pudo ser aún peor, ya que en el último minuto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=N1lIy6dzEwg">Rensenbrink</a> estrelló una oportunidad clarísima en el poste de Fillol. El Mundial de Holanda estaba ahí. No quedaba tiempo de reacción para Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, como luego comentarían los propios Kempes, Passarella o Gallego, ninguno de los argentinos se dio cuenta de lo cerca que estuvieron de perder. Sólo pensaban en la prórroga, en sacar fuerzas y ganar. Ya con Houseman en el campo, Argentina fue mejor en el tiempo suplementario. Ahí llegaron primero el gol del incansable Bertoni y luego el definitivo de Mario Alberto Kempes, que se proclamaba máximo goleador del certamen y hacía que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KJbOEA-hI9s">el Gordo Muñoz</a>, el mejor locutor de la Argentina, y 25 millones de compatriotas se volviesen locos y saliesen a la calle a celebrar sinceramente algo por primera vez en años.  </p>
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