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	<title>Ecos del Balón &#187; Peter Schmeichel</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>El verano de nuestras vidas (II)</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Jun 2012 01:50:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[on la reunificación Alemania será futbolísticamente imbatible». Palabras de un exultante Franz Beckenbauer tras ganar el Mundial de Italia en 1990. Tras dos finales perdidas en la anterior década, el fútbol alemán retomaba su puesto de privilegio en el concierto internacional, y lo hacía con una sensacional actuación en un Mundial en el que sólo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><i><span class="dropcap">«C</span>on la reunificación Alemania será futbolísticamente imbatible»</i>. Palabras de un exultante Franz Beckenbauer <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EF56urzF65s">tras ganar el Mundial de Italia en 1990</a>. Tras dos finales perdidas en la anterior década<span id="more-15964"></span>, el fútbol alemán retomaba su puesto de privilegio en el concierto internacional, y lo hacía con una sensacional actuación en un Mundial en el que sólo partía como cuarto candidato, por detrás de Italia, Brasil y Holanda. Beckenbauer, que se las había ingeniado para llevar a su selección a una improbable final en México –solo para perderla ante el genio de Maradona y la desafortunada actuación del siempre fiable Schumacher-, había recibido muchísimas críticas ante la actuación de su país en la Eurocopa del 88. El Kaiser, trató de renovar la selección, pero muchos de los hombres que compusieron el equipo que jugó la Eurocopa en casa no eran jugadores del nivel necesario. El camino hacia 1990 era largo y le permitió ensamblar un gran conjunto, con una excelente mezcla de veteranos y jóvenes sobradamente preparados. Con una solidez a prueba de bombas, la última selección de la República Federal Alemana se alzó con el título mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Era un equipo magnífico, con una columna vertebral compuesta por Klaus Augenthaler, Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Rudi Völler, cuatro veteranos que estaban en gran forma. A su alrededor, jóvenes como Jürgen Kohler, Stefan Reuter, Thomas Berthold o Jürgen Klinsmann, <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=WgGa55ZvO6k">con Thomas Hässler</a>, Karlheinz Riedle y Andy Möller dando sus primeros pasos en la selección, Olaf Thon ejerciendo de comodín y Pierre Littbarski, reconvertido de voraz extremo a inteligente volante ofensivo, dando sus últimas lecciones con la camiseta nacional. Era una maquinaria perfectamente engrasada a la que Maradona, en su última gran gesta, le facilitó el trabajo eliminando al único equipo que podía frenarle en ese verano italiano: la propia selección <i>«azzurra»</i>.</p>
<blockquote><p>Tras el Mundial llegó el momento de la renovación futbolística y política</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El tricampeonato mundial sólo podía augurar cosas buenas, y a eso se refería la frase de Beckenbauer. Un nuevo período de esplendor parecía abrirse en los horizontes de Alemania, en todos los sentidos. El Muro de Berlín había caído y<span class="pullquote_right">Tras la caída del Muro de Berlín, el futuro de la Alemania unificada era esplenderoso</span> el país volvía a ser uno sólo. Había que reestructurar la atrasada parte oriental, pero a cambio, Alemania -por fin sin siglas- ganaba en potencia. Algo que, como todos sabemos, no fue tan fácil como se suponía, y que todavía sigue en marcha. Futbolísticamente, varios campeones del mundo habían dejado el equipo. Los más importantes, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0DJuaDuuaxg ">el líbero Augenthaler</a>, una bestia competitiva con una pegada brutal y un capo del vestuario, y el pequeño genio del Colonia Littbarski. Y, sobre todo, Beckenbauer había abandonado el cargo de seleccionador tras 6 años en los que había logrado renovar y regenerar al equipo nacional y, por supuesto, igualar a Mario Zagallo como único hombre en ganar la Copa del Mundo como jugador y como entrenador. No eran bajas cualquiera: los tres habían sido muy influyentes en la personalidad y la carrera de un Lothar Matthäus que había pasado de ser <i>el marcador de todos los números 10 del mundo</i> a ser él el marcado y el jugador clave de todos sus equipos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero es aquí donde entra futbolísticamente la RDA. Los <i>«Ossies»</i> más importantes comenzaron a jugar casi de inmediato con la nueva selección alemana, y eran jugadores que cubrían las bajas del equipo campeón del mundo e incluso reforzaban<span class="pullquote_left">Los jugadores de la extinta RDA eran perfectos para el relevo generacional</span> las parcelas que podían ser más críticas. <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=gbd2yehoD1g">Matthias Sammer era el sustituto perfecto</a> para Augenthaler –aunque finalmente siguió jugando como ancla en el centro del campo, pasando Guido Buchwald a ser el hombre libre-. Era el jugador más destacado de la RDA y fue el primer jugador del Este en jugar con la nueva Alemania. Ulf Kirsten era un goleador implacable que formaría una rotación tremenda con Klinsmann, Riedle y el veterano Völler, del que se le veía como perfecto sustituto. Andreas Thom fue el primer jugador oriental en firmar con un equipo de la Bundesliga –Bayer Leverkusen-, y era un segundo delantero cotizado por su capacidad para jugar también como extremo y centrocampista ofensivo. En otras palabras, el Littbarski de la RDA. Por último, Thomas Doll era un centrocampista ofensivo de calidad, con buena llegada al gol y capacidad para organizar el juego. Su puesto era el más difícil, porque lo compartía con Matthäus, pero cuando este se lesionó y tuvo que perderse la Eurocopa en Suecia, la importancia de Doll se tornó capital.</p>
<p style="text-align: justify;">La nueva Alemania entrenada por Berti Vogts –mano derecha de Beckenbauer- no tuvo ningún problema para clasificarse para el torneo en Suecia, en un grupo que incluía a Bélgica, Luxemburgo, Gales y, cosas de la vida, a una RDA que usó ese primer partido de clasificación contra Bélgica como un amistoso que sirviese de despedida para su equipo nacional.</p>
<blockquote><p>Se esperaba que Suecia fuese el escenario del dominio del nuevo equipo alemán.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El conjunto germano era el favorito número uno para alzarse con la corona europea. Se esperaba su enésima revancha con los holandeses –tras las guerras del 88 y el 90- durante la fase de grupos y un eventual encuentro con la Francia de Michel Platini y Jean Pierre Papin.</p>
<p style="text-align: justify;">Como ya dijimos, el equipo mantuvo la base del Mundial del 90. Matthäus estaba lesionado y Doll tomó su puesto. Sammer y Thom también consiguieron entrar en la lista de Vogts. Sorprendentemente, fue Kirsten el que no viajó a Suecia. El entrenador fue bastante criticado, al convocar a 9 defensas para una lista de 20 jugadores –entre ellos el jovencísimo Wörns y los mediocres Schulz y Binz-. Aparecía en la selección por primera vez también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RjvS0AsUtnY">Stefan Effenberg</a> en un equipo que nunca tuvo tantos jugadores en el extranjero. El Calcio seguía importando a los mejores del mundo y es así como Juventus –Reuter y Köhler-, Inter –Brehme y Klinsmann-, Roma –Hässler y Völler- y Lazio –Doll y Riedle-, estaban representados en la selección de Vogts. Sólo el Stuttgart tenía más jugadores -3- que alguno de los equipos de la Serie A.</p>
<p style="text-align: justify;">Alemania comenzó el torneo dubitativa. La provisional selección de la CEI se le adelantó en el marcador, y sólo un fantástico <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NQqTV_XLbc4">lanzamiento de falta de Hässler salvó los muebles</a>, justificando los miedos de Vogts antes del partido. <i> Los soviéticos sólo han cambiado de nombre </i>, decía Berti. Además, Alemania perdía a Völler, que se rompió el brazo. Para el segundo partido, hubo bastantes cambios en el equipo. Klinsmann pasaba a ser titular junto al indiscutible Riedle, Möller aparecía de inicio y Effenberg jugaba de lateral derecho.<span class="pullquote_right">Alemania fue superada por Holanda, pero Escocia indirectamente les metió en semifinales</span> Fue una victoria cómoda ante una Escocia que quedaba eliminada. Faltaba el duelo contra los holandeses.</p>
<p style="text-align: justify;">Un partido <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yru40SMBNz8">muy malo por parte de Alemania</a>, donde Vogts era incapaz de encontrar un medio del campo a su gusto. Helmer, Effenberg, Möller y Hässler –Sammer fue al banquillo-, en este caso, fueron avasallados por Wouters, Rijkaard y Witschge, y por la inspiración de un Brian Roy que estaba siendo toda una revelación en el torneo. 3-1 y sólo la inconcebible derrota de la CEI contra Escocia por tres a cero les daba el pase a las semifinales. ¿Qué pasaba con Berti? ¿No sabía lidiar con tal despensa de talento?</p>
<p style="text-align: justify;">En el otro grupo, ya lo sabemos, Dinamarca se cargaba a Francia y se colaba en las semifinales junto a Suecia, que sería la rival de Alemania en semis. En el Rasunda Stadion, Vogts sacó su equipo más lógico de todo el torneo. Un 5-3-2 con Sammer, Effenberg y Hässler en el medio. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9Rwmz4JB1m8">Alemania jugó bien, a ratos muy bien</a>, y dominó sin excesivos problemas a los anfitriones. Hässler, el pequeño mago de la Roma, seguía pletórico, abriendo el marcador con otra de sus faltas, y Riedle ejerció de matador con dos goles. </p>
<p style="text-align: justify;">La final, la esperada revancha con los holandeses, nunca se produjo. Dinamarca aparecía súbitamente por sorpresa –tan súbitamente como en este artículo- para asumir todo el protagonismo. Lo que se presumía un duelo igualado en todos los aspectos entre Alemania y Holanda se convirtió en la peor pesadilla<span class="pullquote_left">Alemania ya conocía a Dinamarca, pero éstos hicieron el mejor partido del torneo</span> para los chicos de Vogts. No había <i>fifty-fifty</i>. Nadie iba con Alemania.</p>
<p style="text-align: justify;">Alemania repitió once, y el fútbol y la experiencia estaban con ellos. No podían ser sorprendidos ahora. Ya habían visto todo lo que tenía Dinamarca en los duelos contra Francia y Holanda. O eso pensaban. Dinamarca jugó el mejor partido del torneo, con un <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=32bK9BfxFMQ">Schmeichel que demostró ser todavía mejor de lo que ya habíamos visto</a>, con un Brian Laudrup que era un diablo haciéndole la vida imposible a Reuter y Köhler, con John Jensen y Kim Vilfort, dos jornaleros, convertidos en titanes del medio del campo. A los 19 minutos, Jensen culminaba con un chut desde fuera del área una gran jugada colectiva de los daneses. El balón pasó como una exhalación sobre un desafortunadísimo Bodo Illgner –como a lo largo de todo el torneo-, y encendió los sueños de la pequeña nación.</p>
<p style="text-align: justify;">Vogts, en el descanso, retiró a Sammer y dio entrada a Doll, intentando que su equipo tomase la iniciativa. Y la cosa salió bien, porque Alemania dominó los primeros 30 minutos de la segunda parte y obligó a Schmeichel a multiplicarse. Su parada a tiro de Klinsmann es antológica, su dominio del área en los balones colgados también. Y cuando más cerca estaba el empate, una contra danesa la culminó Vilfort con un tiro raso pegado al poste izquierdo de un inoperante Illgner. <i>Colorín colorado </i></p>
<p style="text-align: justify;">Es así, sin avisar, de improviso, como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WRg428nAuEo&#038;feature=fvwrel ">Dinamarca dio una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol</a>. <i>«Nosotros comenzamos nuestra preparación jugando el primera partido contra Inglaterra. Después de eso es cuando comenzó nuestra concentración»</i>. Palabras de Möller Nielsen que ponen en duda los beneficios de las concentraciones largas. Los daneses llegaron como invitados, jugaron con voluntad y sin complejos, y fueron campeones gracias al mejor guardameta del mundo, al criterio de Lars Olsen en defensa, al trabajo de Chistofte en el ala izquierda y de Povlsen en la delantera, y a la fantasía de Brian Laudrup. Fueron un equipo en toda la extensión de la palabra, y vivieron el verano de sus vidas.</p>
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		<title>El verano de nuestras vidas (I)</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jun 2012 02:52:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[erano del 92 y fútbol. Dos conceptos asociados indisolublemente a Dinamarca. ¿Existe alguna selección más unida a un gran torneo que el equipo que dirige actualmente el mito Morten Olsen? Difícilmente. Y es que aquel verano del 92 fue especial por muchos aspectos, y la Eurocopa de Suecia se convirtió en el torneo que representó [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">V</span>erano del 92 y fútbol. Dos conceptos asociados indisolublemente a Dinamarca. ¿Existe alguna selección más unida a un gran torneo que el equipo que dirige actualmente el mito Morten Olsen? Difícilmente.<span id="more-13917"></span> Y es que aquel verano del 92 fue especial por muchos aspectos, y la Eurocopa de Suecia se convirtió en el torneo que representó mejor que ninguno la democracia que impera en el fútbol. Cualquier conjunto puede llegar a ser campeón si se dan las circunstancias adecuadas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YzTDA21mCtc">La Eurocopa de Suecia fue especial</a>, sin duda. Fue el torneo de la mascota plagiada al torneo anterior -al conejo Bernie le cambiaron la camiseta, y a correr-, fue el torneo en que el fútbol volvía al país donde Pelé se convirtió en Rey, donde Suecia presentó<span class="pullquote_right">Los cambios políticos tras la caída del Muro de Berlín tuvieron un gran impacto en la Eurocopa de Suecia</span> a su nueva generación de talentos, el primer campeonato para la Alemania unificada, esa que sería invencible según palabras de Beckenbauer. Y como hablamos de cambio político, también fue ese torneo en el que participó un engendro llamado Comunidad de Estados Independientes, heredera de la poderosa URSS, y que, curiosamente siguió un paralelismo con el imperio soviético: empezó fuerte con un empate y dominio ante Alemania, para acabar derrumbándose sorpresivamente contra Escocia. Fue también el campeonato donde Inglaterra presentó su peor equipo de siempre en una fase final, aunque coronado por una delantera de veteranos y noveles con Lineker y Shearer. Y como hablamos de delanteros, fue el único torneo donde el gran Jean Pierre Papin, que venía de ganar el Balón de Oro, lideró a Francia. Una Francia que tenía a Platini en el banquillo. Fue un torneo curioso, en definitiva, con jugadores doblando participación tanto en el campeonato europeo como en los Juegos Olímpicos –algo no muy habitual-. Fue también el de la ausencia de la cacareada Italia de Arrigo Sacchi.</p>
<blockquote><p>El conflicto en los Balcanes cambia la cara a toda la Eurocopa de Suecia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Pero sobre todo, era el torneo que debía aupar a la mejor generación de futbolistas que había salido de los Balcanes. Yugoslavia, mientras su país se resquebrajaba dramáticamente en medio de una guerra terrible, había ido creando y formando talento en cantidades industriales. Ganaron el Mundial sub 20 en 1987, habían dejado una grandísima impresión en Italia 90 y fusionaron perfectamente a jóvenes y veteranos para formar un equipo que arrasó en las eliminatorias de la Eurocopa. Algo malo se intuía ya cuando eslovenos -Katanec- y croatas dejaron la selección durante la clasificatoria. Aún así, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LU940yJ1bfo">Yugoslavia todavía tenía una despensa de talento abrumador</a>. Un talento que nunca veríamos. La UEFA,<span class="pullquote_left">La descalificación de Yugoslavia por parte de la UEFA permitió a Dinamarca disputar el campeonato</span> en una decisión sin precedentes, la descalificó, impidiendo que el conjunto de Ivica Osim proporcionase algo de alivio a un país en sus horas más bajas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es aquí donde aparece Dinamarca. De las playas de todo el mundo, dice la leyenda, se formó un equipo sin presión. La realidad es que los daneses sí estaban concentrados en Suecia, pues disputaba un partido de preparación amistoso contra la CEI. Después sí, la playa y las vacaciones tras una larga temporada. Los daneses habían sido un equipo brillante en la anterior década, pero al que no le quedaba nada de ese lustre anterior. Ni el creador de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VqdpdwrLDnA">Dinamita Danesa</a>, Sepp Piontek, ni los Elkjaer, Jesper Olsen, Lerby, Morten Olsen, etc.  Y para más inri, su mejor jugador Michael Laudrup tampoco estaba por divergencias con el durísimo entrenador Richard Möller-Nielsen, que ya había sufrido un par de boicots debido a sus innegociables métodos (que además no se habían mostrado muy efectivos hasta entonces).</p>
<blockquote><p>“No había presión, nadie esperaba nada de nosotros. Jugamos mejor que nunca”, Kim Vilfort</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Nadie contaba con ellos, y menos viendo el sorteo: los anfitriones, la brillante Francia… imposible. Y así parecía confirmarlo el empate a nada contra Inglaterra. Y luego con la derrota en el duelo escandinavo ante los suecos de Thomas Brolin y Jonas Thern. Los daneses estaban al borde de la eliminación. Tampoco extrañó a nadie, era un equipo sin ángel, de jornaleros, apenas iluminado por la velocidad eléctrica de Brian Laudrup. Ningún gol anotado. Panorama no muy alentador, sobre todo porque el último rival era el, en teoría, más fuerte del grupo. Pero esas cosas  que tiene el fútbol, hicieron que esa tarde noche en Malmoe, el gran <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=1992/history-maker/index.html">Peter Schmeichel comenzase a escribir su leyenda</a>, y que Henrik Larsen y Lars Elstrup tuviesen esos 15 minutos de gloria a los que todo ser humano tiene derecho. Ni un Papin desbocado pudo con los daneses. <span class="pullquote_right">Mientras Dinamarca vencía a Francia con un gran Peter Schmeichel, Alemania se clasificaba con comodidad</span>El conjunto de Möller-Nielsen dio por primera vez la sensación de empaque el seleccionador llevaba buscando desde 1990, cuando accedió al cargo. Increíblemente, otra vez por la puerta de atrás, Dinamarca entraba en semifinales.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras la epopeya danesa tomaba forma en el Grupo A, en el otro grupo los campeones del mundo y los campeones de Europa se clasificaban con comodidad para las semifinales. Alemania, sin un Matthäus que ya había entrado en el túnel de lesiones que le llevaría a la posición de líbero y sin Rudi Völler, que se había fracturado el brazo, cabalgaba a lomos del <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Br0D7KcNO5Y">genial Thomas Hässler</a>, que reclamaría un puesto en el podio del Fifa World Player ese año, pasaba como segunda de grupo y se enfrentaba a Suecia, a la cual derrotaría sin muchos problemas en las semifinales camino del doblete Mundial-Eurocopa que había pronosticado Beckenbauer al final de Italia 90.</p>
<blockquote><p>Era evidente, Holanda era el rompecabezas que nadie quería resolver…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Los holandeses, habían pasado más fácil si cabe. <a target="_blank" href ="http://www.lavanguardia.com/deportes/20080526/53471061220/1988-van-basten-da-la-victoria-a-holanda.html">Eran los campeones de Europa</a>, el equipo más talentoso del torneo y mantenían el armazón del 88. Además, la Eurocopa de 8 equipos era el torneo ideal para ellos, ya que permitía fallar al menos un partido en primera fase y en las eliminatorias tenían más calidad diferencial que nadie. Gullit en la mediapunta, Van Basten y el novato Bergkamp en la delantera. Rijkaard, que jugó su mejor torneo con Holanda, sustentando el medio, Koeman amarrando la defensa en donde ya asomaba Frank de Boer, y por último, Van Breukelen, uno de los mejores porteros de Europa.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero los pronósticos ya se habían acostumbrado a saltárselos los chicos liderados por un Schmeichel imperial. Henrik Larsen había despertado de su letargo y adelantó por dos veces a los daneses y, cuando el milagro ya estaba por confirmarse,<span class="pullquote_left">Un imperial Schmeichel detuvo a Van Basten, logrando así el pase a la final vs Alemania</span> Rijkaard empató el partido. Para entonces, Dinamarca había perdido ya a su defensa Henrik Andersen, al que se le había salido la rótula en un choque y que, por supuesto, no jugaría más en todo el torneo. Igual que el ariete Bent Christensen, lesionado en el primer partido. Y en los penalties, como suele ser habitual, fue a fallar el más grande. Un <a target="_blank" href ="http://www.defensacentral.com/userfiles/schmeichel.jpg">Schmeichel ya convertido en lo más parecido a Yashin</a> (enorme, ágil, heterodoxo, salvador) que había pisado Europa en 30 años, le ganó la partida al mejor delantero del mundo. Van Basten disparó a la derecha del <i>«Gran Danés»</i> y este se la sacó. Quedaban todavía tres lanzadores más, pero no había caso, los daneses no fallaron ni uno ante un especialista como Van Breukelen. Aún así, el 1992 de Van Basten había sido tan grande que a final de año consiguió su tercer Balón de Oro &#8211;<i>no sin polémica</i>, diría Stoichkov-.</p>
<p style="text-align: justify;">El resto, como se suele decir, es historia. En el Ullevi Stadion de Goteborg, Dinamarca ascendió a las más altas cotas que podían soñar. Pero fue la victoria ante los holandeses la que situó en el mapa a toda una generación.</p>
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