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	<title>Ecos del Balón &#187; Otto Bumbel</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>¿Un entrenador debe haber sido futbolista? #YOMEQUEDOENCASA</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2020 03:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus soldados». Wonder Woman (2017) Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de grandes ex-jugadores. A pesar de que defiende [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus<span id="more-271837"></span> soldados». Wonder Woman (2017)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.dw.com/es/oliver-bierhoff-tenemos-que-empezar-por-los-ni%C3%B1os-de-cinco-a%C3%B1os/a-19251760">Oliver Bierhoff</a>, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de <a target="_blank" href ="https://www.welt.de/sport/fussball/article166188653/Wir-brauchen-den-deutschen-Guardiola.html">grandes ex-jugadores</a>. A pesar de que defiende que sus programas de formación han producido buenos entrenadores, Bierhoff considera <i>«necesario»</i> desarrollar sus propias versiones de Guardiola o Ancelotti. La entrevista no aclara qué aportan de diferencial los técnicos con buen currículo cómo jugador, pero vamos a suponer que se trata de un tema de autoridad. Lo técnico se puede aprender, pero adquirir el glamour es infinitamente más complicado que aprender la teoría. A priori, esta necesidad parece algo propio de la idiosincrasia del fútbol, porque por ejemplo en el cine no se espera que un gran director haya sido un gran actor. Si bien ha habido quienes desempeñaban ambas funciones con éxito, cómo Woody Allen o John Huston. </p>
<blockquote><p>Otto Bumbel. La negación de la técnica y la desconfianza hacia el jugador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las relaciones entre jugadores y técnicos suelen ser bastante ambivalentes. Cuando <a target="_blank" href ="https://futbol.as.com/futbol/2013/07/12/primera/1373643964_612114.html">Zidane empezó</a> su carrera cómo entrenador dijo que lo que había aprendido en los cursos para técnico es que <i>«un tercio de los jugadores te siguen por lealtad, sentido del deber y respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si les aportas algo, gente a la que tienes que convencer; y otro tercio te complicará la vida siempre»</i>. El jugador cómo colectivo es suspicaz respecto al técnico, pero esto es algo bidireccional. Los técnicos pueden llegar a sentir rencor hacia el jugador. El tema aparece bien reflejado en un ensayo de los años &#8217;80 escrito por el entrenador brasileño Otto Bumbel. Se trataba de un manual sobre la logística del fútbol en el que el autor se mostró tan ácido y beligerante respecto a la conducta del jugador de su época que hasta llegó a disculparse por ello con el lector. </p>
<p style="text-align: justify">Otto Bumbel denunciaba que el jugador, por su trato con los dirigentes, se había acabado contagiado de dos pésimas actitudes de estos: el trato deshonesto y el descuido del fútbol cómo espectáculo. A buena parte de los futbolistas les definía cómo primadictos e irresponsables; y lamentaba que entrenadores de nivel superior (Primera División) tuviesen que dedicar tiempo a la enseñanza de técnica aplicada. La cuestión para Bumbel es que las atribuciones de un técnico de Primera División deberían de ser <i>«acoplar piezas en el aderezo del conjunto»</i> y nunca la de <i>«pulimentador de esas piezas»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su enfoque de la organización del fútbol era eminentemente industrialista. Al jugador le consideraba <i>«un instrumento técnico al servicio del club»</i>, y por tanto debía llegar a Primera División ya instruido en lo físico-atlético, en lo técnico, en lo táctico y en el comportamiento psico-moral-intelectual. Y si bien reconoce que los genios futbolísticos <i>«nacen»</i>, estima que la clase media-alta de jugadores se debe fabricar siguiendo el modelo de los demás gremios profesionales, es decir, mediante un sistema de capacitación. Tal sistema, más de automatización que educativo, sería responsabilidad siempre a las divisiones inferiores, puesto que Otto Bumbel juzga que es en la niñez y en la pubertad cuando el futbolista asimila el <i>«aprendizaje mecánico de la técnica»</i>, por lo que considera injusto que recaiga en los entrenadores de categorías superiores el realizar un trabajo técnico individual según las carencias de cada jugador.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de esta visión tan crítica sobre el futbolista de su época (1982), <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Bumbel">Otto Bumbel</a> nunca duda en su ensayo de que el jugador es, para lo bueno y para lo malo, la base del juego. Lo indicó de innumerables maneras. Les considera la <i>«principal unidad del fútbol»</i>. Y afirmaba que el jugador, <i>«más que cualquier otra contribución»</i> es quien tiene una influencia más radical en <i>«la configuración de los equipos y en el valor del juego producido»</i>. Hasta el punto en que afirma que <i>«sin el buen jugador, no hay buen fútbol»</i>. Si bien por otro lado considera que el jugador de los ochenta está lastrado por la <i>«heterodoxia de su formación físico-técnica y su casi absoluta negación del estrato intelecto-moral»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto acaba provocando un dilema de difícil resolución. El entrenador no tiene tiempo para individualizar el trabajo, pero al mismo tiempo considera que el jugador es quien lógicamente da <i>«estructura y potencialidad al juego de los conjuntos»</i>. <i>«El acierto o desacierto de los jugadores es definitivo»</i>, concluye Otto Bumbel. Lo cual hasta cierto punto le importuna, porque el veterano entrenador llega a proclamar que le parece increíble que todo el andamiaje material de un estadio, funcionariado administrativo, directivos y masa social repose en cerebros a los que no siempre, más bien raramente, considera dotados de una mente, moral, intelectual y profesionalmente desarrollada, amén de con equilibrio psíquico. Su conclusión era lapidaria: <i>«El jugador profesional, en términos generales, no está preparado para ofrecer unas garantías de actuación regular»</i>. </p>
<blockquote><p>Renato Cesarini. La técnica cómo principio de autoridad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al ser esta una relación bidireccional, cómo ya hemos comentado, los jugadores también pueden poner a examen al técnico en cualquier momento, para determinar si este está cualificado para guiarlos. Otro entrenador latinoamercano, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Yiyo Carniglia</a>, ya advertía en su biografía sobre la necesidad de que los dirigidos fuesen persuadidos de que el trabajo de la semana les era beneficioso; y que el técnico debía ganarse su confianza y respeto dando ejemplo de su conducta en todos los órdenes de su relación profesional y humana. Ponía además el ejemplo de un técnico que tuvo en Boca Juniors, del que piadosamente escondía el nombre, quien según parece les impartía semanalmente una clase teórica que a los jugadores les aburría soberanamente. Ese técnico en los entrenamientos nunca tocaba la pelota con el pie, siempre daba indicaciones con la pelota en la mano, por lo que los jugadores empezaron a sospechar. Así que un día le tiraron una pelota con mucho efecto, la quiso parar con el pie, pero le dio con la punta. Hizo tal ridículo que al mes siguiente lo tuvieron que exonerar porque los jugadores no le respetaban. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando al entrenador y futbolista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> le preguntaron que si era cierto que Renato Cesarini había sido el sumun cómo técnico, lo máximo, respondió que sí, que sin ninguna duda. Y que lo había sido <i>«por lo que sabía y por el poder de convicción que tenía»</i>. Labruna le había conocido cuando tenía 37 o 38 años, y aun jugaba esporádicamente para el primer equipo, mientras que Labruna despuntaba en la cuarta de River. El veterano Cesarini le deslumbró porque parecía saberlo todo en todos los sentidos, tenía un gran carisma. Según Labruna convencía, lo que él consideraba una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Pero ese respeto no sólo se sustentaba en sus habilidades retóricas, no. Lo que impactaba a los jugadores es que lo qué Cesarini pedía, primero lo hacía, lo demostraba. Según Labruna, el jugador se fija mucho en si el técnico sabe pegarle a la pelota. Él ponía el ejemplo de que a ellos, cuando les hablaban de los jugadores <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">del mítico Alumni</a> (1908) les daba la risa, porque <i>«cómo iban a jugar esos tipos con esos pantalones»</i>. Al conocerlos sólo por las referencias y fotografías no les respetaban. Sin embargo la técnica que ejecutaba con maestría Cesarini sí que era una prueba tangible de su autoridad. A Labruna el tema le debía parecer tan significativo, que en aquel momento de la entrevista (1983) se disculpó por no poder correr ya en los entrenamientos, debido a una vieja fractura, aunque aclaró que él aun pateaba los córners y que la ponía con facilidad en el segundo palo. Cómo si no pudiese concebir que alguien bajase al campo, incluso para entrenar, sin saber tocar convenientemente la pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/renato-cesarini/">Renato Cesarini</a> era conocido por dar muchas indicaciones técnicas a sus jugadores, invertía mucho tiempo en eso. Cuando Patricio Hernández estuvo entrenando técnica individual en River cómo ayudante del cuerpo técnico del Tolo Gallego, uno de los dirigentes le dijo que así trabajaba Renato Cesarini, y eso para él fue un gran orgullo. El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/10/31/C-129-merlo-debe-saber-que-agarro-una-tienda.php">Puma Morete</a> también explicó en una entrevista cómo a él le vino a ver Cesarini, entonces técnico del primer equipo, cuando el Puma aun estaba en la novena de River, y Cesarini se dedicó a aconsejarle sobre cómo arrancar mejor en carrera, para ganarle tiempo al defensor, o cómo perfilar el cuerpo según quisiese pared o pelotazo en una jugada. </p>
<blockquote><p>Johan Cruyff. La técnica cómo principio metodológico integral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos años después de que Labruna concediese esta entrevista, Johan Cruyff llegó al FC Barcelona cómo técnico (1988). Según el entonces presidente, Josep Lluís Núñez, llegaba avalado <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/05/07/deportes/578959206_850215.html">por su prestigio</a>, se entiende que cómo futbolista, y por conocer como pocos el vestuario azulgrana, ya que había sido un gran jugador del Barcelona. Los primeros años de su magisterio, Cruyff recibió pingües críticas por su metodología. Si tomamos la hemerotéca del diario <i>«El País»</i>, encontramos que había críticas tanto a su modelo de juego cómo a su <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">metodología de entreno</a>, así cómo a su proyecto de fútbol base. El secretario técnico saliente, Ramón Martínez, escribió un informe que decía que <i>«El equipo tiene una visible inmadurez debido a la peculiar personalidad de su técnico [Cruyff]»</i>. Cruyff por su parte pidió que se exonerara a Ramón Martínez por discrepar de su filosofía, y también porque nunca confió en un entrenador que antes no hubiera sido futbolista. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas también arreciaron en el fútbol base. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">un artículo</a> del diario <i>«El País»</i> (1990), los técnicos del filial se quejaban de que el lenguaje de Cruyff <i>«delataba a menudo las lagunas de su formación, especialmente en el aspecto técnico»</i>. Y parece ser que sus comentarios provocaban <i>«reiteradamente el sonrojo de la mayoría de los técnicos que trabajan a sus órdenes cuando ha celebrado reuniones para darles doctrina»</i>. Uno de los aspectos que el artículo tildaba de <i>«paridas»</i>, siguiendo la peculiar expresión que utilizaba el propio Cruyff, fue el concepto de entrenamientos con rondos, en los que tanto él como Charly Rexach tomaban parte activa, y que Cruyff recomendaba que no durasen más de una hora, porque <i>«con una hora basta, porque con una hora me canso yo y todos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas dos años después el mismo diario escribía una oda a la metodología del rondo titulada <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html"><i>«Instruir deleitando»</i></a> (1992). Lo que antes causaba sonrojo o estupor ahora era loado, pues el nuevo lema era <i>«divertirse entrenando»</i>. Lo mismo que había sido censurado tres años antes por la comisión delegada del club, que había descalificado a Cruyff diciendo que era un técnico <i>«carente de criterio, que ve el fútbol desde una perspectiva muy especial, que no es un auténtico profesional porque entiende el cargo como una mera diversión»</i> (1989). No obstante, ahora esto era visto cómo el factor clave, de hecho, apenas un mes después de la publicación de este artículo, Cruyff le diría a sus jugadores en la previa de la final de Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/guardiola-desvela-que-les-dijo-cruyff-antes-de-la-final-de-wembley-92-1012906"><i>«en la medida que podáis, disfrutadlo»</i></a>, y la memoria popular lo convirtió en el lema <i>«salid y disfrutad»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Y que decir de aquella <i>«parida»</i> criticada por prensa y técnicos del filial, lo de que en el entreno <i>«lo fundamental es trabajar para saber coger la posición en el campo»</i>. Ahora se destacaba que a través de esta metodología el holandés volador había sintetizado <i>«todas las necesidades físicas, tácticas, estratégicas y psicológicas para una buena puesta a punto en una sola pieza: <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">el rondo</a>«</i>. E impartía su magisterio, del modo que más resaltaba sus puntos fuertes, es decir, jugando. Aún sorprendía a todos con su <i>«maravilloso toque»</i>, mientras aleccionaba a los jugadores con correcciones técnicas individuales. Y si algún jugador dudaba de su autoridad, aduciendo que Cruyff <i>«lo tiene más fácil, [porque] no se mueve»</i>, entonces podía plantearse aceptar el desafío de retar a ese jugador por el trono, inventando alguna apuesta, cómo por ejemplo, ver quien tiraba más veces seguidas el balón al poste. Al búlgaro Hristo Stoichkov le humilló de ese modo en un entreno, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">ganándole fácilmente 5.000 pesetas</a>, en un improvisado concurso que acabó con fallo del búlgaro en su primer intento a 15 metros y siete aciertos seguidos del técnico holandés, el último tirado con la izquierda, su pierna mala, por recochineo. Lo que les quería transmitir es que quizás ellos eran buenos jugadores, pero que él era Johan Cruyff. Y que por eso les podía corregir.</p>
<blockquote><p>Zinedine Zidane. La técnica cómo vínculo relacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ventaja estratégica que supone para un entrenador saber jugar bien al balón funciona a dos niveles. Por una parte le autoriza ante los jugadores y por otra le permite enseñar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1RYBulQ9884"><i>«haciendo»</i></a>, que según numerosos expertos en educación es la experiencia de aprendizaje más eficiente. Ya el médico y pensador Albert Schweitzer decía que dar ejemplo no es que sea la principal manera de influir; es que es la única. Y si alguno se pregunta si este tipo de enfoque sigue teniendo vigencia en el fútbol <i>«moderno»</i>, quizás cabría recordar las dificultades que tuvo Rafael Benítez cuando intentó asesorar en gestos técnicos a los jugadores del Real Madrid. El propio Cristiano Ronaldo <a target="_blank" href ="http://www.beinsports.com/us-es/laliga/noticias/cristiano-ronaldo-pienso-que-me-voy-a-retirar/266104">confirmó en una entrevista</a> que hubo discrepancias por el tema y también justificó su postura: <i>“Hay cosas que nadie te puede enseñar, que tienes o no. [Benítez] Me decía como patear el balón o como hacer el dribling, tienes que respetarlo. Yo pensaba, vale, porque hay cosas que no puedes tener un debate con una persona que piensa tan diferente de ti. Es preferible decir gracias y ya está”</i>. Los psicólogos ya avisan de que el consejo es una mala medida preventiva ante conductas de riesgo. </p>
<p style="text-align: justify">Zidane en cambio hizo cómo Cruyff, retó amistosamente a Cristiano Ronaldo a un concurso de lanzamiento de tiros libres y le superó. El portugués lo encajó con deportividad, y posteriormente ha destacado que Zidane les transmite <a target="_blank" href ="https://elpais.com/deportes/2016/01/17/actualidad/1453039782_534060.html">más empatía</a> que Benítez. La empatía en este caso sería la ventaja comunicativa directa de que el jugador asuma que cuando le hablas lo haces desde una experiencia común. Lo cual tiene efectos positivos incuestionables a la hora de elaborar la relación jugador-entrenador. De este modo el magisterio con balón deviene en  el facilitador ideal para alcanzar el objetivo que marcaban técnicos cómo Carniglia o Labruna, esto es, convencer al jugador de que el trabajo que le propones les será beneficioso.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>¿Un entrenador debe haber sido futbolista?</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad/</link>
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		<pubDate>Fri, 28 Jul 2017 02:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus soldados». Wonder Woman (2017) Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de grandes ex-jugadores. A pesar de que defiende [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus<span id="more-236412"></span> soldados». Wonder Woman (2017)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.dw.com/es/oliver-bierhoff-tenemos-que-empezar-por-los-ni%C3%B1os-de-cinco-a%C3%B1os/a-19251760">Oliver Bierhoff</a>, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de <a target="_blank" href ="https://www.welt.de/sport/fussball/article166188653/Wir-brauchen-den-deutschen-Guardiola.html">grandes ex-jugadores</a>. A pesar de que defiende que sus programas de formación han producido buenos entrenadores, Bierhoff considera <i>«necesario»</i> desarrollar sus propias versiones de Guardiola o Ancelotti. La entrevista no aclara qué aportan de diferencial los técnicos con buen currículo cómo jugador, pero vamos a suponer que se trata de un tema de autoridad. Lo técnico se puede aprender, pero adquirir el glamour es infinitamente más complicado que aprender la teoría. A priori, esta necesidad parece algo propio de la idiosincrasia del fútbol, porque por ejemplo en el cine no se espera que un gran director haya sido un gran actor. Si bien ha habido quienes desempeñaban ambas funciones con éxito, cómo Woody Allen o John Huston. </p>
<blockquote><p>Otto Bumbel. La negación de la técnica y la desconfianza hacia el jugador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las relaciones entre jugadores y técnicos suelen ser bastante ambivalentes. Cuando <a target="_blank" href ="https://futbol.as.com/futbol/2013/07/12/primera/1373643964_612114.html">Zidane empezó</a> su carrera cómo entrenador dijo que lo que había aprendido en los cursos para técnico es que <i>«un tercio de los jugadores te siguen por lealtad, sentido del deber y respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si les aportas algo, gente a la que tienes que convencer; y otro tercio te complicará la vida siempre»</i>. El jugador cómo colectivo es suspicaz respecto al técnico, pero esto es algo bidireccional. Los técnicos pueden llegar a sentir rencor hacia el jugador. El tema aparece bien reflejado en un ensayo de los años &#8217;80 escrito por el entrenador brasileño Otto Bumbel. Se trataba de un manual sobre la logística del fútbol en el que el autor se mostró tan ácido y beligerante respecto a la conducta del jugador de su época que hasta llegó a disculparse por ello con el lector. </p>
<p style="text-align: justify">Otto Bumbel denunciaba que el jugador, por su trato con los dirigentes, se había acabado contagiado de dos pésimas actitudes de estos: el trato deshonesto y el descuido del fútbol cómo espectáculo. A buena parte de los futbolistas les definía cómo primadictos e irresponsables; y lamentaba que entrenadores de nivel superior (Primera División) tuviesen que dedicar tiempo a la enseñanza de técnica aplicada. La cuestión para Bumbel es que las atribuciones de un técnico de Primera División deberían de ser <i>«acoplar piezas en el aderezo del conjunto»</i> y nunca la de <i>«pulimentador de esas piezas»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su enfoque de la organización del fútbol era eminentemente industrialista. Al jugador le consideraba <i>«un instrumento técnico al servicio del club»</i>, y por tanto debía llegar a Primera División ya instruido en lo físico-atlético, en lo técnico, en lo táctico y en el comportamiento psico-moral-intelectual. Y si bien reconoce que los genios futbolísticos <i>«nacen»</i>, estima que la clase media-alta de jugadores se debe fabricar siguiendo el modelo de los demás gremios profesionales, es decir, mediante un sistema de capacitación. Tal sistema, más de automatización que educativo, sería responsabilidad siempre a las divisiones inferiores, puesto que Otto Bumbel juzga que es en la niñez y en la pubertad cuando el futbolista asimila el <i>«aprendizaje mecánico de la técnica»</i>, por lo que considera injusto que recaiga en los entrenadores de categorías superiores el realizar un trabajo técnico individual según las carencias de cada jugador.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de esta visión tan crítica sobre el futbolista de su época (1982), <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Bumbel">Otto Bumbel</a> nunca duda en su ensayo de que el jugador es, para lo bueno y para lo malo, la base del juego. Lo indicó de innumerables maneras. Les considera la <i>«principal unidad del fútbol»</i>. Y afirmaba que el jugador, <i>«más que cualquier otra contribución»</i> es quien tiene una influencia más radical en <i>«la configuración de los equipos y en el valor del juego producido»</i>. Hasta el punto en que afirma que <i>«sin el buen jugador, no hay buen fútbol»</i>. Si bien por otro lado considera que el jugador de los ochenta está lastrado por la <i>«heterodoxia de su formación físico-técnica y su casi absoluta negación del estrato intelecto-moral»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto acaba provocando un dilema de difícil resolución. El entrenador no tiene tiempo para individualizar el trabajo, pero al mismo tiempo considera que el jugador es quien lógicamente da <i>«estructura y potencialidad al juego de los conjuntos»</i>. <i>«El acierto o desacierto de los jugadores es definitivo»</i>, concluye Otto Bumbel. Lo cual hasta cierto punto le importuna, porque el veterano entrenador llega a proclamar que le parece increíble que todo el andamiaje material de un estadio, funcionariado administrativo, directivos y masa social repose en cerebros a los que no siempre, más bien raramente, considera dotados de una mente, moral, intelectual y profesionalmente desarrollada, amén de con equilibrio psíquico. Su conclusión era lapidaria: <i>«El jugador profesional, en términos generales, no está preparado para ofrecer unas garantías de actuación regular»</i>. </p>
<blockquote><p>Renato Cesarini. La técnica cómo principio de autoridad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al ser esta una relación bidireccional, cómo ya hemos comentado, los jugadores también pueden poner a examen al técnico en cualquier momento, para determinar si este está cualificado para guiarlos. Otro entrenador latinoamercano, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Yiyo Carniglia</a>, ya advertía en su biografía sobre la necesidad de que los dirigidos fuesen persuadidos de que el trabajo de la semana les era beneficioso; y que el técnico debía ganarse su confianza y respeto dando ejemplo de su conducta en todos los órdenes de su relación profesional y humana. Ponía además el ejemplo de un técnico que tuvo en Boca Juniors, del que piadosamente escondía el nombre, quien según parece les impartía semanalmente una clase teórica que a los jugadores les aburría soberanamente. Ese técnico en los entrenamientos nunca tocaba la pelota con el pie, siempre daba indicaciones con la pelota en la mano, por lo que los jugadores empezaron a sospechar. Así que un día le tiraron una pelota con mucho efecto, la quiso parar con el pie, pero le dio con la punta. Hizo tal ridículo que al mes siguiente lo tuvieron que exonerar porque los jugadores no le respetaban. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando al entrenador y futbolista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> le preguntaron que si era cierto que Renato Cesarini había sido el sumun cómo técnico, lo máximo, respondió que sí, que sin ninguna duda. Y que lo había sido <i>«por lo que sabía y por el poder de convicción que tenía»</i>. Labruna le había conocido cuando tenía 37 o 38 años, y aun jugaba esporádicamente para el primer equipo, mientras que Labruna despuntaba en la cuarta de River. El veterano Cesarini le deslumbró porque parecía saberlo todo en todos los sentidos, tenía un gran carisma. Según Labruna convencía, lo que él consideraba una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Pero ese respeto no sólo se sustentaba en sus habilidades retóricas, no. Lo que impactaba a los jugadores es que lo qué Cesarini pedía, primero lo hacía, lo demostraba. Según Labruna, el jugador se fija mucho en si el técnico sabe pegarle a la pelota. Él ponía el ejemplo de que a ellos, cuando les hablaban de los jugadores <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">del mítico Alumni</a> (1908) les daba la risa, porque <i>«cómo iban a jugar esos tipos con esos pantalones»</i>. Al conocerlos sólo por las referencias y fotografías no les respetaban. Sin embargo la técnica que ejecutaba con maestría Cesarini sí que era una prueba tangible de su autoridad. A Labruna el tema le debía parecer tan significativo, que en aquel momento de la entrevista (1983) se disculpó por no poder correr ya en los entrenamientos, debido a una vieja fractura, aunque aclaró que él aun pateaba los córners y que la ponía con facilidad en el segundo palo. Cómo si no pudiese concebir que alguien bajase al campo, incluso para entrenar, sin saber tocar convenientemente la pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/renato-cesarini/">Renato Cesarini</a> era conocido por dar muchas indicaciones técnicas a sus jugadores, invertía mucho tiempo en eso. Cuando Patricio Hernández estuvo entrenando técnica individual en River cómo ayudante del cuerpo técnico del Tolo Gallego, uno de los dirigentes le dijo que así trabajaba Renato Cesarini, y eso para él fue un gran orgullo. El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/10/31/C-129-merlo-debe-saber-que-agarro-una-tienda.php">Puma Morete</a> también explicó en una entrevista cómo a él le vino a ver Cesarini, entonces técnico del primer equipo, cuando el Puma aun estaba en la novena de River, y Cesarini se dedicó a aconsejarle sobre cómo arrancar mejor en carrera, para ganarle tiempo al defensor, o cómo perfilar el cuerpo según quisiese pared o pelotazo en una jugada. </p>
<blockquote><p>Johan Cruyff. La técnica cómo principio metodológico integral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos años después de que Labruna concediese esta entrevista, Johan Cruyff llegó al FC Barcelona cómo técnico (1988). Según el entonces presidente, Josep Lluís Núñez, llegaba avalado <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/05/07/deportes/578959206_850215.html">por su prestigio</a>, se entiende que cómo futbolista, y por conocer como pocos el vestuario azulgrana, ya que había sido un gran jugador del Barcelona. Los primeros años de su magisterio, Cruyff recibió pingües críticas por su metodología. Si tomamos la hemerotéca del diario <i>«El País»</i>, encontramos que había críticas tanto a su modelo de juego cómo a su <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">metodología de entreno</a>, así cómo a su proyecto de fútbol base. El secretario técnico saliente, Ramón Martínez, escribió un informe que decía que <i>«El equipo tiene una visible inmadurez debido a la peculiar personalidad de su técnico [Cruyff]»</i>. Cruyff por su parte pidió que se exonerara a Ramón Martínez por discrepar de su filosofía, y también porque nunca confió en un entrenador que antes no hubiera sido futbolista. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas también arreciaron en el fútbol base. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">un artículo</a> del diario <i>«El País»</i> (1990), los técnicos del filial se quejaban de que el lenguaje de Cruyff <i>«delataba a menudo las lagunas de su formación, especialmente en el aspecto técnico»</i>. Y parece ser que sus comentarios provocaban <i>«reiteradamente el sonrojo de la mayoría de los técnicos que trabajan a sus órdenes cuando ha celebrado reuniones para darles doctrina»</i>. Uno de los aspectos que el artículo tildaba de <i>«paridas»</i>, siguiendo la peculiar expresión que utilizaba el propio Cruyff, fue el concepto de entrenamientos con rondos, en los que tanto él como Charly Rexach tomaban parte activa, y que Cruyff recomendaba que no durasen más de una hora, porque <i>«con una hora basta, porque con una hora me canso yo y todos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas dos años después el mismo diario escribía una oda a la metodología del rondo titulada <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html"><i>«Instruir deleitando»</i></a> (1992). Lo que antes causaba sonrojo o estupor ahora era loado, pues el nuevo lema era <i>«divertirse entrenando»</i>. Lo mismo que había sido censurado tres años antes por la comisión delegada del club, que había descalificado a Cruyff diciendo que era un técnico <i>«carente de criterio, que ve el fútbol desde una perspectiva muy especial, que no es un auténtico profesional porque entiende el cargo como una mera diversión»</i> (1989). No obstante, ahora esto era visto cómo el factor clave, de hecho, apenas un mes después de la publicación de este artículo, Cruyff le diría a sus jugadores en la previa de la final de Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/guardiola-desvela-que-les-dijo-cruyff-antes-de-la-final-de-wembley-92-1012906"><i>«en la medida que podáis, disfrutadlo»</i></a>, y la memoria popular lo convirtió en el lema <i>«salid y disfrutad»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Y que decir de aquella <i>«parida»</i> criticada por prensa y técnicos del filial, lo de que en el entreno <i>«lo fundamental es trabajar para saber coger la posición en el campo»</i>. Ahora se destacaba que a través de esta metodología el holandés volador había sintetizado <i>«todas las necesidades físicas, tácticas, estratégicas y psicológicas para una buena puesta a punto en una sola pieza: <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">el rondo</a>«</i>. E impartía su magisterio, del modo que más resaltaba sus puntos fuertes, es decir, jugando. Aún sorprendía a todos con su <i>«maravilloso toque»</i>, mientras aleccionaba a los jugadores con correcciones técnicas individuales. Y si algún jugador dudaba de su autoridad, aduciendo que Cruyff <i>«lo tiene más fácil, [porque] no se mueve»</i>, entonces podía plantearse aceptar el desafío de retar a ese jugador por el trono, inventando alguna apuesta, cómo por ejemplo, ver quien tiraba más veces seguidas el balón al poste. Al búlgaro Hristo Stoichkov le humilló de ese modo en un entreno, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">ganándole fácilmente 5.000 pesetas</a>, en un improvisado concurso que acabó con fallo del búlgaro en su primer intento a 15 metros y siete aciertos seguidos del técnico holandés, el último tirado con la izquierda, su pierna mala, por recochineo. Lo que les quería transmitir es que quizás ellos eran buenos jugadores, pero que él era Johan Cruyff. Y que por eso les podía corregir.</p>
<blockquote><p>Zinedine Zidane. La técnica cómo vínculo relacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ventaja estratégica que supone para un entrenador saber jugar bien al balón funciona a dos niveles. Por una parte le autoriza ante los jugadores y por otra le permite enseñar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1RYBulQ9884"><i>«haciendo»</i></a>, que según numerosos expertos en educación es la experiencia de aprendizaje más eficiente. Ya el médico y pensador Albert Schweitzer decía que dar ejemplo no es que sea la principal manera de influir; es que es la única. Y si alguno se pregunta si este tipo de enfoque sigue teniendo vigencia en el fútbol <i>«moderno»</i>, quizás cabría recordar las dificultades que tuvo Rafael Benítez cuando intentó asesorar en gestos técnicos a los jugadores del Real Madrid. El propio Cristiano Ronaldo <a target="_blank" href ="http://www.beinsports.com/us-es/laliga/noticias/cristiano-ronaldo-pienso-que-me-voy-a-retirar/266104">confirmó en una entrevista</a> que hubo discrepancias por el tema y también justificó su postura: <i>“Hay cosas que nadie te puede enseñar, que tienes o no. [Benítez] Me decía como patear el balón o como hacer el dribling, tienes que respetarlo. Yo pensaba, vale, porque hay cosas que no puedes tener un debate con una persona que piensa tan diferente de ti. Es preferible decir gracias y ya está”</i>. Los psicólogos ya avisan de que el consejo es una mala medida preventiva ante conductas de riesgo. </p>
<p style="text-align: justify">Zidane en cambio hizo cómo Cruyff, retó amistosamente a Cristiano Ronaldo a un concurso de lanzamiento de tiros libres y le superó. El portugués lo encajó con deportividad, y posteriormente ha destacado que Zidane les transmite <a target="_blank" href ="https://elpais.com/deportes/2016/01/17/actualidad/1453039782_534060.html">más empatía</a> que Benítez. La empatía en este caso sería la ventaja comunicativa directa de que el jugador asuma que cuando le hablas lo haces desde una experiencia común. Lo cual tiene efectos positivos incuestionables a la hora de elaborar la relación jugador-entrenador. De este modo el magisterio con balón deviene en  el facilitador ideal para alcanzar el objetivo que marcaban técnicos cómo Carniglia o Labruna, esto es, convencer al jugador de que el trabajo que le propones les será beneficioso.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>La regla que cambió el fútbol (I)</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Oct 2015 01:55:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Gunter A. Pilz]]></category>
		<category><![CDATA[Otto Bumbel]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Olivós Arroyo]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Arnold]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Hughes]]></category>

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		<description><![CDATA[El fútbol nace y se desarrolla durante el S.XIX como un subproducto de la Revolución Industrial y al amparo de una corriente de opinión que propugnaba que la práctica del deporte resultaba educativa. Tradicionalmente se le atribuye a Thomas Arnold, director de la «Rugby School» (1828-1840), la introducción del deporte en las escuelas como parte [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El fútbol nace y se desarrolla durante el S.XIX como un subproducto de la Revolución Industrial y al amparo de una corriente de opinión que propugnaba que la práctica del deporte resultaba educativa. Tradicionalmente se le<span id="more-183196"></span> atribuye a Thomas Arnold, director de la <i>«Rugby School»</i> (1828-1840), la introducción del deporte en las escuelas como parte de una estrategia pedagógica, pero autores como <a target="_blank" href ="http://jignaciobarbero.blogs.uva.es/files/2013/04/Thomas-Arnold-cristianos-musculares.pdf">José Ignacio Barbero González</a>, profesor del INEF de Castilla—León, desmienten que Arnold estuviese interesado en los deportes y en cambio considera que la implementación del deporte como material curricular fue bastante más orgánica. Los principales dolores de cabeza del profesorado eran la anarquía, el despotismo, la violencia física, las enfermedades o los vicios (sic), lo que provocó que algunos pasatiempos tradicionales de los chicos fuesen importados al interior del recinto escolar como una forma de mantenerles a raya. Según cuenta <a target="_blank" href ="http://www.uned.es/manesvirtual/ProyectoManes/public/darwin/darwin.html">Margarita Hernández Laille</a> en <i>«Darwinismo y manuales escolares en España e Inglaterra en el siglo XIX (1870-1902)»</i> los objetivos de las <i>public schools</i> eran el desarrollo del carácter y de las virtudes por encima del aprendizaje, lo que propició un tipo de educación articulada en la lengua y cultura clásicas (latín y griego) y en las actividades físicas. </p>
<p style="text-align: justify">El alumnado de las <i>public schools</i> estaba compuesto por muchachos de clase alta y media alta, y estos grupos de la época victoriana consideraban que las ciencias y estudios técnicos eran propios de estratos sociales más bajos que el suyo. En cambio, la capacidad de costearse largos años de estudio solo para poder permitirse citar autores clásicos en su lengua era visto como un signo de distinción. Algo que José Ignacio Barbero define como una actitud <i>«amateur»</i> ante la vida. </p>
<blockquote><p>Al comenzar a extenderse y hacerse famoso este deporte, fue haciéndose necesario su reglamentación.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La paulatina virilización deportiva del currículo académico fue una modificación de los valores de la reforma educativa arnoldiana, que la hizo más digerible para el gran público. Especialmente significativa fue la influencia del <i>«Tom Brown&#8217;s Schooldays»</i>, una novela escrita por un alumno de Rugby, Thomas Hughes, que puso el acento en la importancia de la práctica deportiva a la hora de aprender <i>«buenas maneras, conducta caballerosa, espíritu de equipo»</i>, en una palabra, el fair play. En paralelo a esto, el reverendo Charles Kingsley, miembro del <i>«Christian Socialism»</i>, abogaba durante el mismo periodo por un nuevo arquetipo de gentleman que desarrollaba la moral cristiana a través de la práctica del deporte. El movimiento fue conocido como <a target="_blank" href ="http://www.victorianweb.org/espanol/autores/hughes/muscular.html"><i>«Muscular Christianity»</i></a> y tenía un carácter netamente reformista ya que procuraba alcanzar a las clases obreras. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Al crear las normas se buscaba la igualdad</span>La generalización de la imagen del deporte como una herramienta educativa promovió que los directores de colegio construyesen más campos de juego y que se multiplicasen las competiciones y los equipos. Lógicamente, el aumento del prestigio del deporte también sirvió para que se propiciasen los partidos de intercambio entre colegios y, subsidiariamente, se iba a descubrir que cada uno de ellos había desarrollado sus propias normas en cuanto a números de jugadores, tamaño del campo, uso o no uso de las manos, duración del partido, etc etc, lo que constituía un problema durante la celebración de los encuentros interescolares. Según el sociólogo deportivo <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/news/y=1997/m=8/news=origen-evolucion-del-fair-play-76004.html">Gunter A. Pilz</a> el ideal del fair play fue el principal motor del desarrollo de códigos de reglas, puesto que propugnaba <i>«la igualdad de posibilidades entre las partes que participan en la competición»</i>, y esto requería de la subordinación a unas normas comunes </p>
<p style="text-align: justify">Las primeras reglas escritas aparecen en 1845 (<a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd106/historia-del-futbol-evolucion-cultural.htm"><i>«Rugby School»</i></a>) y apenas un año después los representantes de varias <i>public schools</i> empezaron a reunirse para intentar hallar un consenso sobre la reglamentación del juego, lo cual no era tarea fácil puesto que cada uno quería imponer su propio criterio en detrimento del de enfrente. Una de las consecuencias de esta batalla legislativa fue que el deporte se bifurcó en dos corrientes: el fútbol rugby y el <i>dribbling game</i>, futuro fútbol. La Universidad de Cambridge fue el escenario de estas primeras reuniones y para el año 1848 publicaron el primer código normativo unificado del fútbol. Hubo más conatos legislativos, pero cuando en 1863 se fundó <i>«The Football Association»</i> se decidió adoptar de modo oficial las reglas de la universidad de Cambridge. </p>
<blockquote><p>Las reglas del fútbol propiciaban que, originalmente, éste fuera un deporte muy individualista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El fútbol era entonces un juego de espíritu muy individualista. La mecánica del juego, según explicó Otto Bumbel, estaba mediatizada por la acción del mejor regateador, de ahí la denominación de <i>dribbling-game</i>. Y es que hasta una de las reglas recogidas por el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/codigo-cambridge-futbol-vintage-historia-escuchar-directo/">Código Cambridge</a>, el <i>off-side</i> (fuera de juego), tenía la función de estructurar el juego en favor de este individualismo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Todo se reducía a un mero uno contra uno</span>La Regla de 1863 marcaba que: <i>«Un atacante se halla en fuera de juego si se encuentra más cerca de la línea de meta que el balón»</i>. Esta norma no se había inventado para la ocasión, sino que recogía una costumbre preexistente producto de la experiencia de juego de los escolares. La regla castigaba el adelantamiento del balón por parte del atacante, lo que en la práctica obligaba al portador del mismo a tener que medirse contra un defensor antes de ganarse el derecho a tirar a puerta. El <i>off-side</i>, por tanto, impedía el pase adelantado y organizaba la defensa. Esto suponía un <i>«juego de marcaje»</i> que según la <i>«Teoría del Fútbol»</i> de <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Olivós">Ricardo Olivós Arroyo</a> sería intrínseco a los juegos deportivos de oposición. Aspecto que favorecía el espíritu individualista que denunciaba Otto Bumbel y que podemos rastrear en el concepto de los <i>«bloods»</i>, la oligarquía de héroes deportivos de las <i>public schools</i>.</p>
<p style="text-align: justify">El <i>off-side</i> de 1863 permitía a los atacantes situarse en cualquier espacio ubicado por detrás del balón, pero a la vez restringía el juego a la actividad de su portador y de su inmediato defensor, con lo que los equipos no necesitaban controlar la acción de los atacantes sin balón. La <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Fuera_de_juego">modificación de 1866</a> iba a permitir la intervención del equipo, creando de este modo un segundo tipo de juego: el juego colectivo. La nueva norma estipulaba que: <i>«Un atacante se halla en fuera de juego si en el momento del pase se encuentra más cerca de la línea de meta que el balón y el antepenúltimo adversario a la vez»</i>, lo que significaba un cambio sustancial tanto en defensa como en ataque. Por un lado se permitía el pase adelantado, pero al mismo tiempo el antepenúltimo defensor era capaz de controlar el avance de todos los contrarios que jugaban sin balón, dejándolos en fuera de juego si llegaban hasta su posición, lo que convertía el juego en una actividad individual&#8230; y colectiva.</p>
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