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	<title>Ecos del Balón &#187; Miguel Muñoz</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Los hijos de la leyenda</title>
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		<pubDate>Thu, 26 May 2016 02:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Superar a un padre que lo ha sido todo en su campo es una tarea hercúlea. Oír los comentarios despectivos, las constantes comparaciones y la lista de éxitos de tu progenitor cada día, en cada momento que tú practicas la misma actividad, no es fácil. Más cuando tu padre no ha sido sólo bueno, sino [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Superar a un padre que lo ha sido todo en su campo es una tarea hercúlea. Oír los comentarios despectivos, las constantes comparaciones y la lista de éxitos de tu progenitor cada día, en cada momento que tú practicas la misma<span id="more-208962"></span> actividad, no es fácil. Más cuando tu padre no ha sido sólo bueno, sino el mejor.  ¿Qué presión soportaban Edinho o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=J8w2YNND78Y">Jordi </a>cada vez que pateaban un balón? ¿Qué más prueba de carácter hay que el hecho de que siguiesen haciéndolo aún a sabiendas de que la etiqueta de “hijo de” nunca los abandonaría? Esa misma presión la vivió toda una generación de jugadores españoles a mediados de los 60, sucesores del equipo más exitoso de la historia de la Copa de Europa. Un grupo de chavales que, a pesar de su aspecto serio y maduro, apenas tenía experiencia y se tenía que vestir con las legendarias y pesadas camisetas blancas del Real Madrid C.F., teniendo la responsabilidad de pasearlas por Europa sin manchar la leyenda de sus <i>padres</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Bernabéu, Chamartín, la Champions y Di Stefano</span>El Real Madrid, sombrío y mediocre club de la posguerra española, había crecido a finales de los 50 en base al genio de un presidente adelantado a su tiempo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Don Santiago Bernabéu</a>, y de la valentía que su figura irradiaba. Bernabéu asentó el renacimiento del club en base a una faraónica estructura de hormigón que pronto llevaría su nombre. De las repletas gradas del enorme estadio de Chamartín, donde más de cien mil fieles se agolparían religiosamente cada domingo y fiesta de guardar en los siguientes 50 años, salió el oxígeno que permitió al club respirar y recuperarse de las miserias de la guerra, la autarquía y un Régimen que prefería hacer ojitos a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ogFC9Z0UxAI">equipos de aviadores</a> y de fugados del Telón de Acero. </p>
<p style="text-align: justify">Otro personaje que arrimó el hombro, y de qué manera, fue un tal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IOcbxP2-mdc">Alfredo Di Stefano</a>, argentino, futbolista total, amante del dinero y no tanto de los contratos firmados. Tras la saga que trajo a Di Stefano a Madrid después de darle todas las vueltas posibles al <a target="_blank" href ="http://es.tinypic.com/a/a1pggp/4">Pacto de Lima</a>, la Saeta Rubia lideró con mano de hierro a un equipo que jugaría siete de las primeras nueve finales de la Copa de Europa, competición nacida de la soberbia de unos Lobos ingleses, la cabeza de un periodista francés y los arrestos de, entre otros <i>popes</i> del fútbol europeo, Don Santiago Bernabéu. Bernabéu, como poco tenía que perder, decidió arriesgar todo.</p>
<blockquote><p>La renovación del equipo Pentacampeón de Europa fue un reto formidable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que tras ganar las cinco primeras ediciones de la Copa de Europa, el Madrid vivió el primer lustro de la década de los 60 con la angustia de ver a sus más rutilantes figuras, Di Stefano, Puskás o Santamaría ganar kilos y años. El resto del fútbol europeo les había pillado y, ora <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BOAIYoxYp3Y">Eusébio</a>, ora <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VlKDzKgKBSg">Mazzola</a>, los viejos monstruos madridistas ya no tenían gasolina suficiente para volver a ganar la Copa de Campeones. Poco a poco, exprimiendo unas arcas que se iban quedando vacías, Bernabéu fue trayendo savia nueva, y sobre esta nueva generación caía la responsabilidad de mantener al club en el trono al que se había aupado durante la década anterior.</p>
<p style="text-align: justify">La cabeza visible de la nueva camada llegó de La Coruña, era extremo derecho y se llamaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a2gXFOrT7DU">Amancio Amaro</a>. Con las medias a media tibia, valga la redundancia, hasta que sus marcadores se las bajaban a la altura del tobillo, el gallego brujo compartirá los últimos años de  Di Stefano en el Madrid y hará diabluras desde su costado. Amancio será referencia antes de la salida de la Saeta, ganará la Eurocopa del 64 con España y también los galones que los perros viejos le habían instado a merecer antes de <a target="_blank" href ="http://www.realbernabeu.com/2015/10/amancio-el-gallego-habilidoso.html">lucir el escudo del club en la camiseta</a>. <i>“Ante la duda, pelota a Amancio”</i>, se convirtió en un mantra del madridismo, que sabía que en la banda derecha tenía un seguro de vida. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Pirri fue una absoluta referencia del fútbol español y del Madrid</span>Junto al coruñés aparecerán un ceutí, José Martínez –al que Bernabéu se negaba a llamar Pirri- y un navarro, Ignacio Zoco. Los tres se convertirán en las referencias no solo futbolísticas, sino también anímicas del Real Madrid. Zoco se convertirá en el sucesor de Santamaría por su tranquilidad en la zona defensiva. Será capitán del club y baluarte de la retaguardia blanca por una década. Poco tiempo si se compara con el volcánico Pirri, que llegó como interior y acabó siendo lo que él quisiese. Futuro doctor, hizo sus primeros pinitos en el Granada antes de dar el salto, y sería el líder del equipo hasta su salida camino del fútbol mexicano tres lustros más tarde. Pirri actuaba como interior, como mediocentro y hasta como líbero, tenía un despliegue físico fuera de serie y no iba corto de técnica. En un período bastante oscuro para el fútbol español, el que va desde el Mundial del 66 hasta el del 78, Pirri es una referencia del balompié europeo, ganándose incluso el apodo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FR_x8OEvqHc"><i>«Capitán Coloso»</i></a> a mediados de los 70 por sus grandes actuaciones de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Tras la derrota en la final de Viena de 1964, contra un Inter de Milan que fue muy superior al veterano cuadro madridista, la renovación se aceleró. Sin Di Stefano mandando en el campo –y el vestuario-, la sangre joven comenzó a correr por el Bernabéu: Pedro de Felipe, rocoso central, Manuel Sanchís, tragamillas inclasificable, la clase de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XzLIZbbCGak">Manuel Velázquez</a> y la finura de Ramón Moreno Grosso, que heredó un número nueve que hubiese aplastado a muchos otros. Todavía seguía Gento, perfecto nexo de unión entre ambas generaciones, y aún en plenitud de facultades, y también el abuelo de todos, el incomparable <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rZfCDHegItE">Puskás</a> que seguía estirando su <i>segunda</i> carrera en la capital de España. Con estos mimbres el Madrid completó su primer quinquenio de títulos de liga, prolongando su estadía en la Copa de Europa por más de diez años ya a esas alturas.</p>
<blockquote><p>El reto para la nueva generación era hacerse respetar en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mantenido el trono en España, había que dar el do de pecho en la competición europea, donde los mayores de edad realmente demostraban su talla. En aquel momento el continente estaba dominado por los italianos, que enlazaba ya tres entorchados consecutivos. Primero el Milan y posteriormente, en el 64 y el 65, el Inter de Helenio Herrera, que era la auténtica bicha del concierto europeo.</p>
<p style="text-align: justify">El primer obstáculo sería el Feyenoord holandés, que en Rotterdam fue capaz de dar la vuelta al tanto inicial de Puskás, poniendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kUUzQzMJKOY">un marcador de 2-1</a> que sembraba dudas sobre la competitividad del equipo. Pero el húngaro, como queriendo proteger a sus jóvenes discípulos, dejó en la vuelta su última exhibición antes de dar paso a la nueva camada. A la tierna edad de 38 años, Puskás destrozó a los campeones holandeses con cuatro goles, opacando la gran actuación de un Grosso que, luciendo la 9, bajaba al medio campo a asociarse con Velázquez y Pirri, creando el caldo de cultivo perfecto para que el veterano magiar gozase de espacios para machacar las redes contrarias. Fue esta una ronda eliminatoria en la que los grandes favoritos no tuvieron piedad de sus humildes rivales, como bien lo atestiguan los dieciocho goles del Benfica al Dudelange luxemburgués, los diez del Werder Bremen al APOEL chipriota o los nueve del Manchester United al HJK finlandés.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Eusebio y el Inter iban avanzando en el cuadro</span>La segunda ronda, y sin el caprichoso bombo europeo haciendo de las suyas, dejó como enfrentamientos más importantes el del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IbDUq_a-KlY">Partizan y el Werder Bremen</a> y el duelo entre dos de los mejores atacantes de Europa, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=s3-q483iLSs">Georgi Asparukhov</a> con su Levski de Sofía contra Eusébio y su Benfica. Del primero salieron vencedores los yugoslavos, que empezaban a ser considerados como un claro outsider al título. La agilidad de Soskic en la puerta, la seguridad y experiencia de Jusufi y el líbero Velibor Vasovic en defensa y el poderío de Hasanagic y Galic en el centro del ataque les convertía en un rival peligroso para cualquier equipo. Por su parte, los benfiquistas arrancaban un empate en Sofía para rematar la faena en casa, ganando por un total de 5-4. Eusébio y Asparukhov dejaban su duelo en tablas, con tres goles cada uno en la eliminatoria. </p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, el Inter empezaba la defensa de su título sufriendo una derrota en Bucarest contra el Dinamo, que remontaría en los últimos instantes del partido de San Siro. Susto grande, pero los de HH seguían adelante, como también lo hacía el United, los talentosos húngaros del Ferencvaros –con Florian Albert al mando de las operaciones- o el Anderlecht de Paul van Himst, sensación del fútbol europeo. No hubo mayores problemas para el Madrid, que tras un empate a dos en tierras escocesas, le metía cinco al Kilmarnock en el Bernabeu.</p>
<blockquote><p>Los cuartos de final van a ser un choque total de estilos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mientras seguía progresando en Europa, el Madrid estaba metido totalmente en la lucha por el título de liga en España. Su rival era el Atlético de Madrid, que trataba de evitar el sexto entorchado madridista consecutivo. La lucha se prolongará hasta el final de temporada, con el Atlético lanzado gracias a los goles de un Luís Aragonés que terminará como Pichichi, ganando el título por un solo punto. Estrenarían su flamante nuevo estadio al año siguiente en Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El Madrid era una rara unión de finura y garra</span>Para entonces el estilo de juego del Madrid ya estaba bien definido, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ldh4QocaGq8">Grosso</a> ejerciendo de falso nueve y sin un delantero centro de referencia una vez Puskás dejó de jugar.  Velázquez, que era el cerebro del equipo se había asentado con la camiseta número diez, con Gento y Amancio en los costados –aunque este también jugó bastante como interior, intercambiado con Serena- y Pirri guardando el medio del campo y llegando desde segunda línea a la zona de gol. Atrás, Zoco y De Felipe, con Sanchís y Pachín formaban la línea de cuatro delante del guardameta. El Madrid era una rara mezcla de finura y garra, de individualismo y trabajo colectivo, no siempre en ese orden, no siempre en las mismas proporciones.</p>
<p style="text-align: justify">Para los cuartos de final el rival sería el Anderlecht. Campeón de Bélgica, había eliminado al Madrid varios años antes, en una eliminatoria en que el fuera de juego tirado por los de Pierre Sinibaldi fue un enigma que los madridistas no supieron resolver. Ahora, con el joven <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lkYk8bMjxZY">Paul van Himst</a> como máxima figura, los de Bruselas se veían con opciones de dar la campanada. Y fue el brillante van Himst, un torbellino que aparecía por todo el frente de ataque, muy rápido, habilidoso y con gran sentido del gol, el que marcó la diferencia en el Emile Versé. Una victoria fuera de casa eran palabras mayores en la Copa de Europa, toda una odisea. Cómo han cambiado los tiempos. La vuelta supuso la gran confirmación de Amancio como figura europea, autor de dos goles que remontaban la eliminatoria para el Madrid, a los que se sumó un tercero de Gento casi al final del encuentro. Pero los belgas eran duros de pelar y tenían dinamita arriba. Con van Himst bien marcado por la defensa española –imaginamos que se pasaría un par de noches con sacos de hielo en las tibias, aunque lo mismo pudo decir Amancio-, fueron Puis y Jurion, internacionales belgas, quienes recortaron en el 87 y el 90, metiendo el miedo en el cuerpo a la parroquia madridistas, que suspiró aliviada cuando Monsieur Barbéran pitó el final y confirmó el billete de los blancos a semis.</p>
<p style="text-align: justify">Esa misma noche de marzo el Partizan destrozaba al Sparta de Praga por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oEPhlUr7yHk">5-0 en Belgrado</a>, sellando la remontada del 4-1 recibido en tierras checoslovacas. Fue una eliminatoria caliente, con los yugoslavos clamando venganza por el trato recibido en la ida. Mientras el equipo del ejército yugoslavo culminaba su hazaña ante sus homónimos checos, una bomba atómica estallaba en Lisboa. Se llamaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jkAmpIvMOvk">George Best</a>, tenía diecinueve años y acaba de tomar al asalto el Estadio da Luz. Lideró a un United desmelenado que le hizo cinco goles en su templo al altivo campeón portugués. Así pues, el panorama no pintaba demasiado bien para el Madrid, que no pasaba de ser un equipo ordenado y con ciertas individualidades ante el poderío del Machester United de la Santísima Trinidad, el inabordable Inter campeón y los talentosos yugoslavos del Partizán.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Amancio sería decisivo en cada eliminatoria de la Copa de Europa 1966</span>Para el Madrid quedaría el desafío de acabar con el reinado de los italianos, mientras los ingleses pasarían el mal trago de volver a Belgrado ocho años después de la tragedia vivida tras jugar en la capital yugoslava. Helenio Herrera declaró temer al Madrid como a la peste, y los blancos le dieron la razón, crecidos, ya que hasta la lesión de su portero Betancort atacaron sin tregua la meta defendida por Sarti. Un caudal de ocasiones de gol de las que solo una materializada por el omnipresente Pirri subió al marcador. Tras ello, el Madrid contemporizó guiado por la batuta de un Manolo Velázquez magistral. En los últimos minutos, viendo que el Inter no buscaba crear peligro, Miguel Muñoz tocó a rebato en busca del segundo gol, pero este no llegó. Faltaba la vuelta en el Giuseppe Meazza, lo que suponía la encerrona más grande de Europa en aquella época. Muñoz no se cortó diciendo que el Madrid <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kvUd30KANs0"><i>«jugaría a la italiana»</i></a>, obligando al Inter a salirse de su guión más habitual. Así lo hizo: férreos en defensa –controlando la violencia, que podía dejarte con varios jugadores menos en aquel estadio- y saliendo como diablos al contragolpe. Y así llegó el gol de Amancio, decisivo una vez más. El Inter estaba muerto y sólo tras el gol de Facchetti inquietó la meta de Araquistáin. Contra todo pronóstico, el Madrid había matado a la bicha.</p>
<p style="text-align: justify">En la otra semifinal, con Charlton, Foulkes y Gregg atenazados por los recuerdos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nAdq_QyZlfE">el Partizan cimentó su victoria en la ventaja conseguido en casa</a>. El dos a cero fue suficiente para defender en Old Trafford. El United estaba sin Best, lesionado en la rodilla, y el Partizan sin Kovacevic y Galic, quienes estaban cumpliendo el servicio militar y no obtuvieron permiso para poder viajar al partido –una vez más, otros tiempos-. Ingleses y yugoslavos se pegaron de lo lindo, pero fueron estos quienes se salieron con la suya. Tocaba viajar a Bruselas.</p>
<blockquote><p>Bruselas esperaba a Inter e United, pero se encontró a dos invitados sorpresa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid volvía a Bruselas, donde ya había jugado ese año contra el Anderlecht, y donde ya los padres del invento habían ganado la Tercera Copa de Europa ante el Milan ocho años antes. Sin Best presente, los once españoles que conformaban el equipo más habitual de los blancos pasaron a la historia al fotografiarse con pelucas estilo Beatles. Nacían así <a target="_blank" href ="http://as01.epimg.net/futbol/imagenes/2016/05/19/primera/1463617214_041909_1463617289_noticia_normal.jpg"><i>«los Ye-yes»</i></a>, apodo que haría fortuna y les acompañaría por el resto de sus carreras. Eran un grupo de amigos, jóvenes, que por casualidades de la vida habían hecho una gira por Europa todo ese año. Faltaba el gran concierto. El once sería el habitual, con Amancio ya asentado en el centro del ataque junto Grosso y Serena ocupando la banda derecha. A cada partido intercambiaban menos sus posiciones. Gento estaría en la izquierda, jugando su octava final, mientras Araquistáin seguía siendo titular en la portería tras la lesión de Betancort. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Vasovic fue clave en el Ajax de Johan Cruyff</span>Los yugoslavos, que habían entrado en la competición sin hacer ruido, pero que avanzaron rondas a ritmo de carga, sí contaban esta vez con Kovacevic y Galic, a quien los generales habían dado un permiso para viajar a Bruselas. Allí estarían, en el mediocentro y la delantera respectivamente. También estaba Soskic, portero de nivel mundial que había jugado con el XI FIFA en el Centenario de la Federación inglesa y por supuesto estaban también Jusufi, que intentaría controlar a Amancio y uno de los mejores líberos de todos los tiempos, Velibor Vasovic. Este era un jugador de tremenda inteligencia, que tras la final fichará por el Ajax y se convertirá, junto a Cruyff, en la piedra angular en la construcción del <i>«Fútbol Total»</i>. Casi nada. </p>
<p style="text-align: justify">Soskic, que ya se había enfrentado a Gento diez años antes, en la primera edición de la Copa de Europa, tuvo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QqADeZSHjTQ">una primera parte plácida</a>. Ambos equipos se medían y había bastante miedo. El guardameta yugoslavo solo tenía que estar atento a los balones colgados sobre su área, algo en lo que era muy bueno. Kovacevic, seguramente por no perder sus costumbres castrenses, aplicó todo un curso de llaves y técnicas cuerpo a cuerpo al pobre Velázquez, que hubiese disfrutado de su compañía incluso si hubiera decidido ir al baño. Galic fue un dolor de muelas para De Felipe y Zoco, pero la primera parte acabó sin goles. Poco duró, ya que apenas empezado el segundo tiempo, Galic ganaba el enésimo duelo aéreo y Vasovic, quien si no, adelantaba al campeón de Yugoslavia y ponía las cosas muy cuesta arriba para el Madrid. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Gentó dejó su último gran acción en el Real</span>El gol pareció aturdir al conjunto blanco, que tardó varios minutos en reaccionar, mientras los yugoslavos se venían arriba. Alrededor del minuto 70, y aprovechando un córner lanzado por el Partizan, Manolo Sanchís se hacía con la pelota y la enviaba para Grosso, quien habilita a Amancio. El gallego, asumiendo la responsabilidad como llevaba haciendo todo el año, avanzó con el esférico hacia dos defensas yugoslavos, superando al primero y volviendo del revés al segundo con dos recortes en medio metro y batió a Soskic, que había iniciado la salida, con un disparo raso y cruzado. Era el golpe que el Madrid necesitaba para cambiar el encuentro. Apenas sin tiempo para retomar su ritmo, Gento protagoniza la enésima internada por su banda, su centro lo despeja de puños Soskic, pero el balón cae al borde del área, donde Serena lo recoge y suelta un zapatazo que se cuela por la escuadra del equipo de Belgrado. </p>
<p style="text-align: justify">Era la Sexta. La única para esa generación. </p>
<p style="text-align: justify">Suficiente para tener al menos una copa para brindar con papá.</p>
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		<title>Rivalidad en blanco y negro</title>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2015 01:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[uando el bombo europeo empareja a Juventus y Real Madrid seguramente el primer recuerdo que venga a la mente del aficionado neutral sea el de la final de 1998, con la conquista de la Séptima Copa de Europa de los madridistas. Pero la Vecchia Signora y los blancos se han medido en muchas más eliminatorias [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando el bombo europeo empareja a Juventus y Real Madrid seguramente el primer recuerdo que venga a la mente del aficionado neutral sea el de la final de 1998, con la conquista de la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VJrINxvXX-s">Séptima Copa de Europa</a><span id="more-166378"></span> de los madridistas. Pero la Vecchia Signora y los blancos se han medido en muchas más eliminatorias en la máxima competición continental. Recientemente, los italianos han salido muy bien parados en sus enfrentamientos con los españoles, tanto en la liguilla de la primera fase como también en los duelos a vida o muerte. Las dos últimas eliminatorias estuvieron marcadas por la actuación de un héroe inesperado, el uruguayo Marcelo Danubio Zalayeta, y la de un futuro Balón de Oro, Pavel Nedved.</p>
<blockquote><p>En 2003 la Juventus sorprendió al Real Madrid en semifinales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A inicios del siglo XXI, el Madrid de Florentino Pérez era el más lujoso transatlántico del fútbol europeo. Tras conquistar la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wM9dsqdMdTY">Novena Copa de Europa</a> en Glasgow ante el Bayer Leverkusen, el conjunto dirigido por Vicente del Bosque, con Ronaldo como gran novedad, caminaba con paso firme hacia la reedición del título. Hasta las semifinales, cuando el emparejamiento con la Juventus de Turín deparó un duelo de altura. Los madridistas contaban con el ya mencionado Ronaldo como punta de lanza de un conjunto con Luis Figo, Zidane, Raúl, Roberto Carlos, etc… Pero las semifinales llegaron en un momento en que el Madrid sufría la baja de Raúl en el primer partido –la famosa apendicitis-, y la de Ronaldo y Zidane, tocados, para la vuelta. Era un equipo poderosísimo en ataque, que además contaba con Makelele y Cambiasso –Flavio Conçeiçao- en la zona de mediocentros. Pero la pareja de centrales, con un veteranísimo Hierro y un Paco Pavón que, obviamente, no era un defensa de élite.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Trezeguet y Nedved se convirtieron en los verdugos Galácticos</span>La ida, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bS6L6N6HHEc">en el Bernabeu</a>, con Guti al lado de Makelele y Helguera de pareja de Hierro, el Madrid pasó apuros ante una Juventus solídisima. Aún adelantándose gracias a un gol del inspirado Ronaldo, Trezeguet empató, dando un valiosísimo gol fuera de casa para la Juve. Finalmente, Roberto Carlos daba a los madridistas una victoria por la mínima con la que ir al partido de vuelta en Turín. Allí, sin Makelele –Flávio y Cambiasso en el doble pivote-, y con un Raúl recién <i>recuperado</i> de la operación de apendicitis, el Madrid se presentó con Ronaldo en el banquillo. La intención de Del Bosque era asegurar atrás, pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oWY5rXQslt8">Trezeguet tenía otros planes</a>. A los doce minutos ya la Juve estaba por delante en el partido y la eliminatoria. Antes del descanso, Del Piero rompía la cintura de Hierro y marcaba el 2-0. La cosa se complicaba aún más, y peor aún cuando mediada la segunda parte, un Nedved desbocado, finiquitaba la carrera en el fútbol de élite del de Vélez Málaga y con un disparo lejano ponía un 3-0 que parecía inalcanzable. Apenas 5 minutos antes Figo había desperdiciado un penalti que hubiera metido al Madrid de lleno en la eliminatoria. El gol de Zidane en el 89, dio emoción a los últimos minutos, pero la Juve consiguió su merecido pase a la final de Old Trafford, donde perdería contra el Milan de Carlo Ancelotti. Pero con su victoria en esas semis, la Signora ponía la primera carga de demolición en el suntuoso proyecto Galáctico. Zalayeta pondría otra más algún año más tarde.</p>
<p style="text-align: justify">Si seguimos mirando hacia atrás, apenas dos años antes del famoso gol de Mijatovic que marcó a toda una generación de madridistas, la Juventus se había vuelto a vestir de coco para el equipo blanco. Por primera vez en los 90, el equipo del Bernabeu participaba en la Copa de Europa –el dominio del Barça de Cruyff había sido tiránico durante la primera mitad de la década- y se topó con una Juve en alza en los cuartos de final. Raúl se presentaba a Europa con la victoria en la ida en Madrid. Pero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kpEDgRtY5Yw">Delle Alpi fue demasiado para los blancos</a>, y la Juventus continuó su andadura camino de su segunda Copa de Europa. La ganaría en Roma, contra el Ajax, con un tridente de ataque que todavía los buenos futboleros recuerdan: el joven Del Piero, y los arietes Ravanelli y Vialli.</p>
<blockquote><p>En los 80 vivimos el fin de una gran generación juventina y el nacimiento de otra madridista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la segunda ronda de la Copa de Europa de 1986/87, Real Madrid y Juventus se vieron las caras. Los españoles, dirigidos por el holandés Leo Beenhakker, habían goleado al campeón suizo, el Young Boys, por 5-1 al Young Boys, no sin cierta sorpresa, ya que el conjunto madridista tuvo que remontar en el Bernabeu su derrota por la mínima en Suiza. Santillana, Valdano, Hugo Sánchez y Emilio Butragueño en dos ocasiones evitaron la sorpresa y consumaron la goleada blanca. Sólo viendo la relación de goleadores ya se da uno una idea de la excelente mezcla de veteranos y noveles de la que hacía gala el Real Madrid. La Quinta del Buitre estaba asentada en el primer equipo, se había fichado a la Quinta de los Machos –Hugo Sánchez, Gordillo, Maceda y Buyo- y los Camacho, Juanito o Santillana todavía daban mucha guerra. Era un equipazo.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve, por su parte, había acabado la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zYXNNPqak1M">gloriosa etapa de Trapattoni</a> –la mejor de su historia-, y con el mítico entrenador sentado ahora en el banquillo del Inter, los turineses miraron hacia la figura de Rino Marchesi, quien tuvo una temporada bastante irregular, abrumado por la hercúlea tarea que tenía entre manos. Laudrup era ahora la gran esperanza juventina, tomando el relevo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-juventus-turin-obsesion-copa-de-europa-trapattoni/">de un Platini</a> que jugaba su última temporada como profesional. El ariete Serena, destacadísimo el año anterior, era el sucesor de Paolo Rossi como nueve bianconero. Scirea o Cabrini seguían como estandartes de un equipo que había perdido en las anteriores temporadas la personalidad de Marco Tardelli y Zbigniew Boniek. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Paco Buyo detuvo a la Juve en su propia casa</span>En la ida, ante cien mil enfervorecidos madridistas, que por fin volvían a ver fútbol de Copa de Europa, Butragueño <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5LXEYfucyDc">marcó el único gol</a> tras recibir un excelente pase de Chendo, en una de sus subidas por la banda. No tuvo su día Laudrup, sustituído a la hora de juego, y tampoco el horrendo trencilla Valentine, que anuló un gol a la Juve. Pero en Turín, como pasaría muchas veces en el futuro, la Juve marcó pronto y al Madrid le tocó apretar los dientes y sufrir. Cabrini, inconmesurable lateral izquierdo, fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=S_ePdYDCSCQ">el autor del gol</a>. El marcador continuó así hasta el final prórroga incluída y lo que se venía era la gran noche de Paco Buyo. Primero, el de Betanzos mantuvo al Madrid vivo parando un penalti a Sergio Brio. Esto suponía que el cero a cero siguiese en el marcador, ya que sorprendentemente Hugo Sánchez había marrado el primero de la tanda. Posteriormente Buyo detendría otro a Lionello Manfredonia, decisivo para el pase a cuartos de final.</p>
<p style="text-align: justify">Para la Juve, esta eliminación supuso el final de una época inigualable y el inicio de una sequía que duraría hasta 1994-95. La próxima vez que la Vecchia Signoria volviese a pisar la Copa de Europa ya ni siquiera se llamaría así. Y lo hizo para volver a ganar la Copa de las grandes orejas y, esta vez sí, poder celebrar por las calles de Turín. Para el Madrid, supuso el renacimiento de una ilusión, la de la Séptima, alimentada por una fantástica generación de canteranos. Al mismo tiempo, sería fuente de contínuas decepciones, ante la imposibilidad de hacerse con el ansiado trofeo, que llegaría doce años después, como no, ante la Juve.</p>
<blockquote><p>30 años atrás, la Juve fue protagonista en la llegada de Di Stefano al Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Más de tres décadas antes de la gran noche de Buyo, con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">fichaje de Di Stefano</a> por Barcelona o Real Madrid empantanado en las diversas cláusulas del Pacto de Lima, los culés intentaron recuperar el dinero pagado a River Plate por unos derechos que el club argentino aún no tenía vendiendo a Di Stefano a la Juventus. El argentino no tuvo nunca intención de jugar en Italia, y este fue uno de los motivos –junto al cese de su amigo José Samitier como director deportivo del Barcelona- por los cuales la Saeta viajó a Madrid a intentar forzar su pase definitivo al club blanco. Cuánto hubiese cambiado la historia del fútbol europeo de haberse consumado la vuelta de Alfredo a la tierra de sus antepasados.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que esto nunca pasó, y <i>L’Omnipresent</i>, como lo bautizó la prensa gala tras la final de la primera Copa de Europa, cambió al Madrid y lo convirtió en una fuerza imparable en la Copa de Europa. A finales de los 50, la Juve seguía intentando plasmar su dominio italiano también en Europa, y para ello, a su genio nativo, un tal Giampiero Boniperti, talento ofensivo de clase mundial, le unió a un gigante galés, tan fuerte como noble, mito del fútbol británico y referente absoluto de los juventinos en el futuro: John Charles. Completando el puzzle, un genio rioplantense, como Di Stefano, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>, un genuíno representante de los Ángeles Carasucias, la mítica Argentina que ganó la Copa América del 57. La Juve consolidó su supremacía en el fútbol transalpino, pero Europa se le resistía. En el 62, el Madrid ya no era el indiscutible rey de Europa y, en cuartos de final, la Juventus por fin se encontraba con la eliminatoria que podía cimentar su posición continental de manera definitiva. Los de Miguel Muñoz contaban con una defensa tosca, aún liderada por el veterano Santamaría, y la delantera seguía viviendo de Di Stefano y Puskás, más el imparable Gento por la izquierda. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Aquella fue la primera derrota del Madrid en el Santiago Bernabéu</span>En Turín, el Madrid dio un golpe en la mesa, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=e9qfVNvoMoQ">ganando 0-1</a>, lo que parecía señalar un nuevo fracaso juventino.  Di Stefano marcó el único tanto y Del Sol encandiló al Comunale y a los Agnelli, que le firmarían ese mismo año. Sería fundamental en la Juve y todavía reverenciado en Turín. El caso es que los turineses vinieron a Madrid con la misión de lavar su imagen, no contando que sería Di Stefano quien lo haría. La Juve, vestida totalemente de negro, apenas se distinguía del árbitro. El nueve madridista, indignadísimo, y aplicando algunos juegos mentales de los que era un maestro, se pasó la primera parte amenazando al árbitro de que si la Juventus no se cambiaba de colores, el Madrid no jugaría la segunda parte. Seguramente sería un farol, pero lo cierto es que la Juventus ganó en el Bernabeu vistiendo de morado con una camiseta ¡del Real Madrid! <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VK-pOeC99N0">Sívori estuvo inspiradísimo</a>, muy motivado por el enfrentamiento con su paisano, y más aún el guardameta Anzolin, auténtico muro para el ataque blanco. Era la primera derrota del Madrid en el Bernabeu desde el inicio de la Copa de Europa en 1955.</p>
<p style="text-align: justify">Se daba paso a un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_7bG80Ryd6I&#038;list=PLwlsCxxjY2A-ehXRtgiGQJz1arFc6H_Gr">partido de desempate</a>, que se jugó una semana después en el Parque de los Príncipes de París. En el estadio parisino, el Real Madrid se impuso por 3-1, con goles de Felo, Del Sol y Tejada, mientras Sívori marcaba el de los turineses. El Madrid perdería la final en Amsterdam contra el Benfica, el día que un joven mozambiqueño destrozó sin piedad a sus ídolos, sólo para luego <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">llorar como un niño</a> cuando esos inmortales, un argentino y un húngaro, le regalaron sus camisetas. La Juve, por fin, presentaba cara de equipo gran en Europa. Una cara que ya nunca cambiaría.</p>
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		<title>Un café en casa de Bernabéu</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Apr 2015 01:56:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[os primeros años de Di Stefano en el Real Madrid se vieron sacudidos por una bestia negra, una implacable amenaza, surgida de la mente de un antiguo preparador del Atlético de Madrid: el Sevilla de Helenio Herrera. Cuando el propio HH quiso explicar en sus primeras memorias («Yo») las virtudes que le habían permitido obtener [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>os primeros años de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">Di Stefano en el Real Madrid</a> se vieron sacudidos por una bestia negra, una implacable amenaza, surgida de la mente de un antiguo preparador del Atlético de Madrid: el Sevilla de Helenio Herrera. Cuando el<span id="more-163601"></span> propio HH quiso explicar en sus primeras memorias (<i>«Yo»</i>) las virtudes que le habían permitido obtener tan buenos resultados ante un contrario teóricamente de clase superior, determinó que ellos habían opuesto un fútbol <i>«basado en el nervio y la rapidez»</i>, y por tanto <i>«más moderno»</i>. Aparentemente, Helenio valoraba la velocidad por encima de cualquier otra cosa, hasta el punto haber pronunciado, según su entonces amanuense <a target="_blank" href ="http://www.arcadiespada.es/wp-content/uploads/cronicas/mgirard-29-abr-94.pdf">Girard</a>, el siguiente axioma: <i>«El fútbol moderno es velocidad. Juega rápido, corre rápido, piensa rápido, marca y desmárcate con rapidez»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Si tomamos en consideración que la fuerza y la rapidez eran, precisamente, las dos virtudes que más destacaba Herrera de su propio juego -cuando se refería a su periplo como jugador-, y que estas le parecían cualidades más <i>«oportunas para el juego defensivo»</i>, podemos especular con que había una cierta proyección de sus propias características personales en las que luego iban a ser sus propuestas. </p>
<p style="text-align: justify">A raíz de este detalle, incluso se había permitido bromear en su autobiografía [1], respecto a su alta predisposición a jugar en puestos defensivos, comparándolo con lo que le había sucedió cuando el alto mando francés le ubicó en las Ardenas (1939), ante la amenaza de una hipotética invasión alemana. Sabedor de que el ejercito alemán había roto el frente (1918) precisamente por ese punto, Helenio porfió y porfió para que la empresa de espejos y vidrios para la que trabajaba le reclamase en calidad de empleado civil útil. El futuro técnico, con mucho gracejo, explicaba la anécdota como un intento de los militares de que jugase <i>«en punta»</i>, mientras que él desesperadamente intentaba que le alineasen <i>«atrás»</i>. Su criterio demostró ser el correcto puesto que los alemanes volvieron a utilizar <a target="_blank" href ="http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/francia.html">el Bosque de las Ardenas</a> como punto de entrada para la invasión de Francia y ningún hombre de la compañía a la que había sido asignado Helenio Herrera sobrevivió al asalto. </p>
<p style="text-align: justify">A través de este suceso, quizás también podemos olfatear el origen de otra de las claves de su metodología de preparación de equipos. La obsesión por la información. Helenio quería conocer los puntos débiles de todo el mundo. Ya fuesen los de <a target="_blank" href ="http://web.archive.org/web/20101225154233/http://www.ecosdelbalon.com/?p=3008">sus rivales</a> como los de sus subalternos, a los que llegaba a poner detectives para luego airear sus intimidades en el vestuario. Había nacido, según Helenio, el fútbol superprofesionalizado. </p>
<blockquote><p>«La escuela francesa para preparación de atletas y futbolistas, si no es la mejor se la considera entre las primerísimas», Yiyo Carniglia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante el conflicto bélico, <a target="_blank" href ="http://www.artehistoria.com/v2/contextos/3904.htm">el régimen de Vichy</a> organizaba el campeonato de fútbol francés y exigía que cada profesional actuase en un colegio, un par de veces a la semana, en calidad de profesor de educación física. A Helenio la experiencia como docente le encantó y le serviría para encontrar su verdadera vocación. Mientras aun jugaba con el Stade Français hizo el cursillo de entrenador, esmerándose hasta alcanzar la secretaria de la comisión técnica de la <a target="_blank" href ="http://www.fff.fr/">Federación Francesa de Fútbol</a>, y también se titularía como practicante (actual enfermería) y masajista. Todas estas maestrías iban destinadas a fortalecer su propuesta futbolística, caracterizada desde el principio por <i>«el juego de desmarque y la preparación física de mi equipo»</i>. Las cualidades que, según Herrera, impresionaron en Madrid cuando visitó la capital para medirse contra el Atlético con el Stade. Y que precipitaron su llegada al equipo rojiblanco junto a Ben Barek y Marcel Domingo. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien tenemos indicios para creer que la inclinación de Herrera era conatural a su talante, también habría que precisar que estaba en el lugar idóneo para desarrollar sus inquietudes. Según recogió Alejandro Scopelli en su primer manual para técnicos (1957), era precisamente un francés, <a target="_blank" href ="http://biblioteca.figc.it/72/">Maurice Baquet</a>, quien más había contribuido a definir un <i>«sistema de preparación adaptado especialmente al fútbol»</i>, lo que nos permite identificar a la escuela francesa de preparación atlética como una de las más cualificadas en aquel momento, y a Herrera como su discípulo más famoso.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La rapidez seguía siendo la clave de H.Herrera</span>A través de los años y en todos los equipos españoles por los que Helenio transitó, hubo un mantra repetido hasta alterar las conciencias: <i>«¿De que les valdrá su técnica si vosotros sois siempre los primeros en llegar al balón?»</i>. Hubo obviamente otros factores, el propio HH destacaba sus virtudes como animador, motivador, y obviamente como estratega, con especial atención a cerrar líneas y no ofrecer huecos, según se le pudo leer <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/retroblog/muerte-eduardo-teus-san-mames/">al crítico Eduardo Teus</a>. No obstante, la velocidad seguía siendo su piedra filosofal y cuando llegó al equipo sevillista se encontró con que nadie tenía más de esta que el central asturiano Campanal II, sobrino de uno de los componentes de la célebre delantera <a target="_blank" href ="http://www.sevillacf.com/100anyosdevida/capitulo7.htm">de Los Stuka</a>, y en palabras de Herrera <i>«el mejor atleta-jugador que he conocido»</i>. Según el propio Campanal, que en realidad se apellida Vaquero, en aquellos tiempos fue capaz de batir varios récords de atletismo nacional, si bien estos nunca fueron homologados. Por ejemplo, corría tan rápido como el plusmarquista de cien metros lisos, Javier Llana, quien cubría ese espacio en 10&#8217;8 segundos. Y en una exhibición celebrada en Sevilla (1957) fue capaz de superar a los campeones nacionales de longitud y de triple salto. </p>
<p style="text-align: justify">La cruz del proyecto, igual que en Barcelona sería para Kubala y en el Inter para Angelillo, la iba a acarrear <a target="_blank" href ="http://sevilla.abc.es/hemeroteca/historico-01-07-2001/sevilla/Deportes/ramoni-un-toque-de-balon-increible-en-el-sevilla-de-los-50_5474.html">el melillense Ramoní</a>, un jugador dotado de una clase excepcional con el que HH no contaba. Ramoní pasó al banquillo, según explicó en una entrevista, porque lo suyo no era <i>«pegar patadas»</i>. <i>«A mí tenían que marcarme»</i>, decía Ramoní, recurriendo a un argumento que presupone, como decía Czibor, que en el fútbol hay obreros e ingenieros, y que los primeros deben trabajar para los segundos. Una concepción del fútbol que chocaba radicalmente con las ideas de Herrera, para quien todos debían trabajar sin jerarquías, y que preconizaba la fuerza, la rapidez y la buena voluntad como valores esenciales. </p>
<blockquote><p>La sustitución del modelo de preparación física español por el famoso training francés.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aun cuando Helenio quiso, en el cenit de sus triunfos, diferenciar su metodología de trabajo de la madridista, aduciendo que el conjunto blanco representaba un <i>«fútbol retórico»</i> de pases cortos (muchos inútiles), técnica magnífica, táctica floja y preparación física mediocre, en comparación con el <i>«fútbol moderno»</i> que pregonaba HH, lo cierto es que el Real si había procurado estar bien preparado en el aspecto atlético, disponiendo para ello de buenos profesionales. </p>
<p style="text-align: justify">Si partimos del primer técnico que tuvo Alfredo Di Stefano en el club, el uruguayo Enrique Férnandez, veremos que este había contado con el eximio José Villalonga como preparador físico del equipo. Pepe Villalonga ya había desempeñado dicho cargo la temporada anterior, bajo las ordenes de Juan Antonio Ipiña, y suponía una autoridad en la materia, hasta el punto de ser elegido como coautor del <i>«Manual del preparador»</i> de la F.E.F. (1951) en el apartado de preparación física y atlética del jugador de fútbol. El libro se completaba con un tratado técnico, táctico y estratégico a cargo del célebre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/11/real-sociedad-epoca-dorada-anos-80-semifinales-copa-de-europa-ormaetxea/">Benito Díaz</a> y un apartado de medicina deportiva por el eminente traumatologo <a target="_blank" href ="http://www.mapfre.com/fundacion/html/revistas/trauma/v22n4/eponimos.html">don Joaquín Cabot Boix</a>, lo que nos da una buena medida de la dimensión que se le atribuía como especialista al propio Villalonga. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Villalonga abandonó el Real Madrid en 1957</span>Tras ganar su segunda Copa de Europa, Villalonga abandonó el club para pasar a servir en la Escuela Nacional de Educación Física en Toledo, en un giro sorprendente de acontecimientos, que lejos de ser un cese se consumo en la forma de una renuncia. Aunque se habló <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1957/07/03/pagina-4/642964/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">de contactos avanzados</a> para renovar su contrato por una temporada más, poco después se desencadenó un conflicto interno, según parece por la voluntad del club de que el entrenador supeditase sus decisiones a la autoridad del delegado (Ipiña), cosa a la que Villalonga se opuso. Hubo una contraferta por parte del técnico, ofreciéndose a recuperar su rol original como preparador físico, pero esta no fue aceptada por la directiva. </p>
<p style="text-align: justify">A partir de ahí empezaron a sonar distintos nombres para optar a la dirección del campeón, empezando por el brasileño Otto Gloria (Benfica) y continuando por Helenio Herrera, que tras la muerte de Sánchez Pizjuán había discutido con la directiva sevillista y se enfrentaba a una sanción federativa por incumplimiento de contrato. Helenio confirmó en su autobiografía que el interés (recíproco) existió, pero que aquello contribuyo a que la directiva andaluza se opusiese a su marcha. Se le ofreció entonces el puesto al capitán del equipo, <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1957/07/17/pagina-4/637079/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">Miguel Muñoz</a> -que estaba de viaje de novios- y este tampoco aceptó las condiciones que había rechazado Villalonga. </p>
<blockquote><p>Luis Carniglia, yuxtaposición de la técnica y carácter sudamericano con la atlética europea.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El ¿codiciado? trabajo fue a parar finalmente, de forma harto sorpresiva, a manos de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1957/08/07/pagina-4/637556/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">Luis Carniglia</a>, que técnicamente no podía ocupar la posición por carecer del título de entrenador expedido por la Escuela Nacional de Preparadores de Fútbol. De esta manera se produjo al fin el ansiado mestizaje técnico y, mientras Ipiña aportaba el título de entrenador, figurando como delegado y preparador del equipo, el argentino actuaba en calidad de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD02/HEM/1957/10/18/MD19571018-003.pdf"><i>«asesor técnico y físico»</i></a>. Si bien la logística interna era otra distinta. </p>
<p style="text-align: justify">Carniglia llevaba pocos tiempo entrenando, pero se había formado en la prestigiosa Escuela Gimnástica Aix-le-Provence (1953), mientras aun jugaba con el Niza, y alardeaba de su doble condición como Director Técnico y simultáneamente preparador físico, algo que según su biógrafo, <a target="_blank" href ="http://www.nacionalypopular.com/index.php?option=com_content&#038;task=view&#038;id=4533">Diego Lucero</a>, puso él de moda. Al <i>«Yiyo»</i>, variante del diminutivo «<i>Gigi»</i>, le iba a tocar trabajar en Madrid en unas condiciones particularmente complicadas, aquellas que el propio Diego Lucero definió como <i>«el furioso trajín del equipo más viajado de Europa»</i>. En efecto, el Real Madrid se sometía cada temporada a un alud de compromisos (75-80) que incluían no solo las competiciones oficiales, sino también a una larga ristra de amistosos internacionales, que resultaban indispensables para sostener económicamente a la sociedad. Además, había que lidiar con el temor a la decadencia de Alfredo Di Stefano, que ya tenía 31 años y al que la temporada anterior habían firmado un teórico sucesor, el francés Kopa. </p>
<p style="text-align: justify">La clave de todo estaba en la velocidad. Según el cotidiano Marca: <i>«Di Stéfano es un jugador de facultades que sostiene sobre su propia velocidad todo el armazón de virtudes auxiliares. (&#8230;) Hace falta saber solamente a qué edad semejante perfección futbolística perderá la velocidad que hoy le convierte en irresistible»</i>. Así que Kopa, que ocupaba su mismo rol como <i>«delantero ambulante»</i>, presuponía tanto una hipotética solución como un interrogante táctico: ¿Se podía hacer coexistir a dos jugadores de características distintas pero conceptualmente similares? <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1956_5.html">La propuesta del diario</a> era que Alfredo sacrificase su juego <i>«metiéndose en el área para dejar su brillante papel de la última temporada al recién llegado Raymond»</i>. Si bien la solución finalmente propuesta por Carniglia iba a ser otra distinta. </p>
<blockquote><p>«Los partidos del domingo se ganan en la semana. Que esto se lo graben bien los profesionales», Yiyo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Carniglia era el primero en realizar la carrera</span>Lo primero era diseñar un plan de entrenamiento que se ajustase al apretado calendario, esta vez utilizando la escuela francesa de training, la misma que empleaba como base, por ejemplo, Helenio Herrera. Los jugadores se quejaron de la dureza de los entrenos y, a través <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">de Alfredo Di Stefano</a> [2], que había sido el padrino de Carniglia en el club, le llegó el recado de que tenían pensando <i>«quemar las maderas»</i>, refiriéndose a las vallas. No era una situación fácil, pero Yiyo tenía una larga experiencia como jugador y conocía bien la psicología del vestuario. Sabía que era importante no acarrear fama de hipócrita o <i>«vendedor de humo»</i>, así que tenía por costumbre <i>«ponerse al frente del pelotón corriendo a la par que los jugadores»</i> La convivencia con los futbolistas, siendo uno más en el gimnasio, en la cancha y en las concentraciones, le parecía esencial por dos motivos. Obviamente como fuente de primera mano del valor de cada uno de los elementos del equipo, que es algo necesario para tenerlos a punto cuando llega el periodo crucial, pero también como un modo de que el jugador se sienta cercano al técnico. </p>
<p style="text-align: justify">La necesidad de que el preparador se gane el ser autorizado por el jugador, la ilustraba Yiyo con una de esas anécdotas tempranas que quedan grabadas indeleblemente. Formando parte de Boca Juniors tuvieron un entrenador que, una vez por semana, les convocaba para darles una clase teórica de fútbol, que a ellos les aburría soberanamente. El hombre, armado con una tiza, disertaba sobre los caminos para hacer gol, hasta que un día <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Arico_Su%C3%A1rez">Arico Suárez</a>, seguramente harto, se levantó y le preguntó que en esa pizarra donde estaban los contrarios. Un balde de agua fría. Lo siguiente fue que los jugadores, que habían detectado que ese <i>«técnico»</i> nunca tocaba la pelota con el pie, le tiraron una pelota <i>«con mucho efecto»</i> y al intentar pararla este con el pie le dio de punta ante el regocijo de la plantilla. Un mes después tuvieron que relevarlo. </p>
<p style="text-align: justify">El entrenamiento de base propuesto por Yiyo era la carrera en sus cuatro versiones (souplesse, sostenida, alargando progresivamente y sprint) con el objetivo de trabajar los tres aspectos fundamentales: pique (cambio de ritmo), velocidad y resistencia. Su escolarización francesa le había convencido de que el fútbol era un juego basado en <i>«aspectos atléticos sobre la carrera»</i>, es decir <i>«no se puede jugar parado»</i>. Aunque seguía concediendo a la parte técnica la mayor percentual de importancia en el juego (60%), Carniglia se desmarca del modelo argentino, considerando que existía un defecto reiterado en su fútbol, lo que él llama <i>«paseítos intrascendentes que algunos quieren confundir, alegando que es técnica»</i>. Cuando el Yiyo desglosaba la planilla de actividades semanales que proponía a sus futbolistas, hacía hincapié en que la intensidad no podía decaer en ningún momento. Por ejemplo, cuando se refiere a la hora de técnica individual con la pelota, incide en que esta debe siempre realizarse <i>«con mucho movimiento y sin respiro»</i>. </p>
<blockquote><p>«Las vidas extraordinarias merecen ser noveladas para sacar provecho de sus experiencias», D.Lucero.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Existen un par de episodios de la biografía de Luis Carniglia que bien pudieran ayudarnos a comprender esa enorme fe en el ejercicio y la transpiración. Mientras jugaba con Boca Juniors, durante un partido contra Rosario Central (1941), el salvaje de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Rodolfo De Zorzi</a> le segó entrando con los pies por delante y provocándole una fractura múltiple en la pierna izquierda, más un acortamiento de 12 centímetros de la extremidad. Hubo riesgo, primero de amputación, luego de cojera permanente, y ya de lo de volver a jugar ni se hablaba hasta que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">su amigo Gandulla</a> le llevó a ver al doctor Augusto Covaro, hincha y doctor de River Plate, y este le aseguró que sí podría volver a hacerlo. A pesar del acertado desempeño de los doctores implicados, todos reconocieron que solo la enorme fuerza de voluntad y pasión por el fútbol del jugador hicieron posible el milagro de volver a jugar. Tras un duro entrenamiento en solitario, durante el verano de 1945, consiguió volver a hacerlo profesionalmente, aunque en esta ocasión con Chacarita. El primer partido, como no, contra Rosario Central, rival contra el que se lesionó, y aun así el Yiyo consiguió marcar un gol y arrancar un empate.</p>
<p style="text-align: justify">Tras un periplo accidentado que incluyó salir campeón en el campeonato pirata mexicano, enrolarse como jugador-entrenador en Tigre o participar en la huelga que propició <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">El Dorado colombiano</a>, a Luis Carniglia le llegó la oportunidad tardía de jugar en Europa. Llevaba un año sin competir profesionalmente, tenía sobrepeso y él mismo dudaba de que a sus 35 primaveras pudiese volver a engrasar la maquinaria que le había convertido en un atleta. Al comenzar los partidos de prácticas enseguida comprobó que no podía coger el ritmo. Los jóvenes franceses le resultaban inalcanzables y su talento con la pelota no le alcanzaba. «Había perdido la noción de lo que era la velocidad en una cancha» dijo el Yiyo, lamentándose de su falta de flexibilidad en la cintura. Hubo no obstante una espoleta que inflamó su espíritu competitivo, cuando el director deportivo, Lardi, le preguntó si él había jugado alguna vez al fútbol como profesional. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">A Carniglia</a>, que había sido internacional en el Panamericano de Dallas (1937) y campeón con Boca, cuando el campeonato argentino andaba cuajado de cracks, aquello le debió de doler en el alma. Se compró una sudadera, un jersey de punto y unas zapatillas, y se iba todas las mañanas a correr entre nueve y diez kilómetros, luego quince minutos de gimnasia y por la tarde a entrenar con el resto del equipo. Acabó jugando y conquistando Liga y Copa [3], lo que él agradeció a la escuela francesa de preparación. </p>
<p style="text-align: justify">Estas experiencias ayudaron a componer la fe de Yiyo Carniglia en su metodología de entrenamiento, a la francesa, y compusieron la base de sus críticas a la preparación argentina. No obstante, en lo que al Real Madrid respeta, destacaron de manera más fulgurante las decisiones que tomó para regenerar el juego del equipo que los ejercicios y sacrificios propuestos para sostener el ritmo. </p>
<blockquote><p>«Es indispensable arremeter contra esos monstruos de los equipos campeones y suplantarlos por elementos más jóvenes», Diego Lucero.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Yiyo recibió una invitación a tomar café en casa de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Santiago_Bernab%C3%A9u">Don Santiago Bernabeu</a>. El patriarca blanco le preguntó sobre como se iba desarrollando su estancia en el club, y tras comprobar que todo iba bastante bien, le preguntó por como veía al equipo. Carniglia le contestó con absoluta sinceridad que lo notaba falto de fuerza de conjunto. Había, sí, buenas individualidades, pero no un equipo. Bernabeu le señaló, usando una pintoresca metáfora taurina, que <i>«allí estaba el toro»</i> y dio por terminada la entrevista. Al Yiyo le creció una inmensa admiración por la forma en la que el presidente le había puesto frente a su responsabilidad y decidió tomar las medidas que entendía necesarias. Había que cambiar a un equipo campeón de Europa. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Miguel Muñoz suponía un pequeño problema para el plan del técnico</span>Uno de los problemas que Carniglia señaló como freno del equipo era el juego en el mediocampo que realizaban Muñoz y Kopa. Según el preparador, Kopa se retrasaba para apoyar a Muñoz, ya muy lento, y ambos se encerraban en una pequeña parcela, haciendo un juego de pases intrascendentes que apagaba a todo el conjunto. Muñoz, al que ese mismo año habían ofrecido la dirección del equipo, aseguraba que todavía estaba bien para jugar, pero las hemerotecas documentan que a principios de temporada se estaba intentando <a target="_blank" href ="http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD02/HEM/1957/10/18/MD19571018-003.pdf">firmar a Nestor Rossi</a>, según comentó Carniglia en Mundo Deportivo. El astro argentino, compañero de Alfredo en River y Millonarios, había manifestado su deseo de incorporarse al club, pero River Plate no consintió. El teórico puesto de Pipo en el módulo 2-3-5 era mediocentro, posición que en el Madrid ocupaba originalmente Marquitos, un jugador de características bien distintas.  Esto se debe a que la aplicación argentina de las marcas a lo WM determinaban que fuera el antiguo defensa derecho de la pirámide invertida (2-3-5) quien tomase al delantero centro, mientras que el defensor izquierdo se corría un poco más hacia su banda y el medio derecho -que siempre tuvo competencias a la hora de perseguir a los interiores y a los punteros-, retrocedía un poco más. A diferencia de la aplicación de la marcación europea, el mediocentro sudamericano quedaba exento de la tarea gris de policía del área y conservaba la función de <i>«ser un hombre de empuje, de aguante, (que) cubre una gran zona»</i>, según <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">la explicación</a> que dio Alfredo Di Stefano cuando le preguntaron sobre el tema. </p>
<p style="text-align: justify">Un dato este que nos permite especular con que seguramente el interés por Pipo Rossi estaba dirigido, desde el principio, a ubicarle en el rol del veterano Miguel Muñoz. De hecho, durante la temporada 1957-58, el rol de mediocentro lo acabó cubriendo el uruguayo Emilio Santamaría, que había actuado en Uruguay principalmente <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1957/05/29/pagina-3/640863/pdf.html#&#038;mode=fullScreen">como defensa central</a>, lo que resultaba compatible con el rol del mediocentro en la aplicación de la WM a la europea. </p>
<blockquote><p>El difícil ejercicio de la osadía, la conciencia y la honestidad profesional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A falta del jugador argentino, Carniglia apostó por un elemento de las inferiores, Santisteban, <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1957_6.html">al que Moleiro</a> había reclutado del juvenil del Bétis y reubicado en el puesto de medio derecho. El experimento fue un éxito y para muestra un botón, cuando Didí llegó al Real Madrid, dos temporadas después, comparó a Santisteban con su compañero Zito en la Copa del Mundo de 1958. </p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Kopa, continuaba con su tendencia a jugar junto a Di Stefano en posición retrasada, que era el espacio que él ocupaba en el Reims y en la selección francesa. Carniglia tuvo que realizar un gran esfuerzo de sugestión para convencerle de que su juego, de regate y finta, se iba a explotar mejor jugando como extremo derecho. Una proposición a la que el francés se había resistido incluso cuando nominalmente vestía el siete. El definitivo pase de Kopa a dicha posición suponía además la exoneración de otro veterano, <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1956/11/14/041.html">Joseíto</a>, que generalmente ocupaba ese rol, y en su lugar se le daba chance a un joven interior, Marsal, que según el Yiyo tenía en contra al 99% de la hinchada. La prensa, las tribunas y las peñas protestaron. El diario ABC se chanceaba de los técnicos a los que apodaba <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1958/01/08/046.html"><i>«el binomio»</i></a>, proponiendo todo tipo de sobrenombres a los distintos cambios en la configuración del once. Así pudimos conocer la <i>«Operación polvora mojada»</i> o la, también operación, <i>«Cambio caprichoso»</i>, e incluso se temían que llegase la <i>«Operación número nueve»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Diego Lucero describe en la biografía de Carniglia esta necesidad de regeneración como una encrucijada característica del técnico, cuando <i>«el cuadro campeón se va anquilosando y las grandes figuras se enquistan y adquieren carácter de inconmovibles»</i>. Las sustituciones se justificaban por motivos estratégicos, y el Yiyo va desgranando en su comentarios las verdaderas razones de cada uno. Marquitos era desde el mediocentro una <i>«representación de la furia»</i>, un <i>«jugador motor»</i>, pero <i>«desordenado»</i>. <a target="_blank" href ="http://www.sefutbol.com/que-es-jose-emilio-santamaria">Santamaría</a> en cambio era más cerebral y tenía más calidad. Kopa se explotaba mejor yendo <i>«al frente junto a Alfredo»</i>, porque reforzaba el ataque <i>«en tromba»</i> de la Saeta. Y a ambos les resultaba más eficaz tener un peón alimentador como Marsal, que tenía habilidad y dinamismo. </p>
<p style="text-align: justify">Aquella renovación del equipo permitió sumar una Liga y dos Copas de Europa más, incluyendo partidos inolvidables como la final contra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/ac-milan-decada-50-copa-de-europa-rivalidad-real-madrid/">el Milán</a> o las celebres semifinales <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-atletico-de-madrid-copa-europa-tres-semifinales/">contra el Atlético de Madrid</a>. El Atlético&#8230; que era, precisamente, el primer club español que se interesó por Carniglia, cuando este aun estaba en Niza, y que a su vez es el equipo que acabó fichando al año siguiente, como técnico, al anterior entrenador del Real Madrid, don José Villalonga. Casi como si el fútbol quisiese demostrar la vigencia de aquella sentencia del religioso indio Ramakrishna: <i>«Los hombres, aunque ellos lo ignoren, hagan lo que hagan, sigan los caminos que sigan, inevitablemente llegará el día en que quedarán apresados dentro del círculo rojo»</i>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] La firmaba HH pero la escribió Martín Girard/Gonzalo Suárez.<br />
[2] Alfredo confirmó en su biografía «Gracias, vieja» que Bernabeu le preguntó por Carniglia. Ambos habían coincidido en la Asociación de Futbolistas Argentinos durante la Huelga.<br />
[3] Su último título como jugador es la Copa de Francia de 1954 conquistada contra el OM de Ben Barek.</p></blockquote>
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		<title>Di Stefano</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jul 2014 02:10:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«¿Quién es este hombre? Toma la pelota del guardameta; le dice a los zagueros qué tienen que hacer; donde quiera que esté en el<span id="more-131524"></span> campo está en condiciones de recibir el balón; se puede ver su influencia en todo lo que sucede&#8230; Nunca había visto un futbolista tan completo. Era como si hubiese establecido su propio centro de mando en el corazón del juego. Él es tan fuerte como sutil. La combinación de cualidades resulta hipnotizante». <a target="_blank" href ="http://www.bbc.co.uk/blogs/timvickery/2009/02/pele_or_maradonna.html">Bobby Charlton</a>, semifinal de Copa de Europa 1957.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>el ubicuo Di Stefano se decía como de Dios en el Testamento, que estaba en todas partes, cuando en realidad lo que se pretendía explicar es que nunca paraba. Quizás fue porque intuyendo la frase de Teresa de Calcuta de que <i>«solo se tiene lo que se da»</i>, Di Stefano se empeñó en darlo todo. Impenitente patrón de las causas perdidas, no consintió jamas que un partido cayese sin haber obligado a su equipo a regarlo hasta con la ultima gota de su sangre [1]. Un maestro de la épica donde su archienemigo, Helenio Herrera, lo fue de la intriga y, como buen americano, fue el western (western pampa) su género de redacción preferido para el tono que mejor conjugaba: la epopeya. Los jugadores del Real, como el <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film256070.html">Grupo Salvaje</a> de Peckinpah, fueron <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film750953.html">forajidos de leyenda</a> conscientes de que algún conjunto más joven acabaría baleándolos, pero dispuestos a obligar a cualquiera que lo pretendiese a que menos que a tener que convertirse en mitología. Décadas después, las disputas entre los bandido madridistas supervivientes en relación a sus dos finales europeas perdidas seguían siendo particularmente cruentas.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Ese partido a nosotros no se nos podía escapar»</i>, vociferaba Alfredo Di Stefano, perpetuamente enfurruñado y sin descontarles nada a sus compañeros por la talla de sus dos rivales, los históricos Benfica e Inter, que fueron campeones europeos en fila (1961-62 y 1964-65), algo que en nuestra época sería una conquista legendaria. A cuenta de la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Oo9sGMkeNOQ">final de Amsterdam</a> (1962), le enfurecía la ventaja dilapidada (2-0), incluso jugando con un hombre de menos, debido a <i>«nuestra experiencia»</i> [2]. Sin embargo lo que realmente le amargaba era la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qHpJGCKlmgc">final de Viena</a> (1964), en donde no había impuesto su criterio técnico sobre el de Muñoz, según había sido siempre su costumbre hasta esa fecha. </p>
<p style="text-align: justify">Y es que en aquella banda Alfredo fue el cerebro, Ferenc Puskas el ejecutor y Paco Gento el caballo [3]. <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film591096.html">Centauros del campo</a> que bien pudieran haber hecho suponer a más de uno que también disponían de cuatro piernas, como zooantropos mitológicos a caballo entre lo humano y lo divino. Los jugadores de aquella etapa fueron mayoritariamente mortales corrientes, pero Alfredo actuaba para ellos como una comunión y el espíritu del Río de la Plata descendía entre aquellos hombres de una España más cercana al tercer mundo que al primero. </p>
<blockquote><p>Alfredo Di Stefano demostraba de dónde había venido y qué había aprendido antes de llegar a Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Considerado el emperador de los centrodelanteros retrasados, aquellos jugadores (Viviam Woodward, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">José Piendibene</a>, Matthias Sindelar, Gilbert Oswald Smith, Nándor Hidegkuti, Peter Palotás&#8230;) con marchamo de interior que colonizaron los altares europeos y americanos -conviviendo junto a los<span class="pullquote_right">En River hacía una labor de delantero que, en realidad, era interior</span> <i>«nueves»</i> a la inglesa (WM)-, fue sin embargo un goleador puro en su etapa inicial. Sucedió nominalmente a Pedernera dos veces. En la primera (River) se ganó el título, pero se malogró el <i>«fútbol máquina»</i>, puesto que con Adolfo era rotación de cinco y rematador incógnita y con Alfredo -como anteriormente había sucedido con Roberto D&#8217;Alessandro- cuatro jugaban para que uno rematara, lo que vulgarizaba aquel fútbol de orfebrería, haciéndolo más previsible y menos preciso, aunque no menos efectivo [4]. En Colombia fue distinto. Entró Di Stefano haciendo en realidad la función de Labruna en River, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zmNYt94YAyI">con Pedernera</a> coordinando en el eje del juego, y se produjo el <i>«ballet azul»</i>. Alfredo hacía un trabajo de centrodelantero que, en realidad, enmascaraba a un interior o puntero (falso extremo) de función volante (rotativa) y lateral (interior-exterior) [5]. Fue junto a él que Alfredo aprendió el imposible arte de dar juego a todos desde el puesto de delantero. Función para la que se requería dominar todos los puestos para así poder actuar como eje del movimiento sincronizado de todos. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando llegó a España con Millonarios de Bogotá ya era el centro de ataque, pero no dirigía, si no que el equipo explotaba su velocidad y sentido del gol. Ya lo había hecho en River el Charro Moreno, quien pese a haber acaudillado al equipo enseña de la posesión durante la primera mitad del siglo XX (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zCyZnuu-qHk"><i>«La Máquina»</i></a>), diseñó para él una jugada en tres toques que finalizaba con tiro de Alfredo apenas diez segundos después del saque inicial. Su prestigio entonces ya era enorme pero inferior al de Adolfo. El diario ABC le presentaba en 1952 como <i>«el mejor centro delantero argentino»</i> pero al Frentudo Pedernera lo catalogaba como «el más grande jugador argentino de todos los tiempos».</p>
<p style="text-align: justify">Existen numerosas anécdotas, muchas apócrifas, sobre los prolegómenos al fichaje de la Saeta. Se ha extendido que Bernabéu al que estaba interesado en reclutar era al <a target="_blank" href ="https://www.google.es/url?sa=t&#038;rct=j&#038;q=&#038;esrc=s&#038;source=web&#038;cd=8&#038;cad=rja&#038;uact=8&#038;ved=0CEEQFjAH&#038;url=http%3A%2F%2Fwww.martiperarnau.com%2Fhistorias%2Fsantoral%2Fpedernera-%25E2%2580%2598el-maestro%25E2%2580%2599-de-di-stefano%2F&#038;ei=zBm7U5e_DIic0AWWlIDoAg&#038;usg=AFQjCNGmZRY1L3f_qrOI9xc2v4QewXQBHA&#038;sig2=F89fO9SIhZ22_vzKfhigbQ&#038;bvm=bv.70138588,d.d2k">Maestro Pedernera</a>. Lo habría empezado a valorar durante el Real Madrid vs Millonarios de Bogotá correspondiente a las Bodas de Oro del club (30 de marzo de 1952), partido que finalizó con resultado<span class="pullquote_left">Sobre su fichaje por el Madrid hay muchas y muy variadas historias</span> favorable a los colombianos por cuatro goles a dos. Durante el mes de julio de ese año ambos conjuntos se enfrentarían en cuatro ocasiones más. Las dos últimas con ocasión de la primera edición de la Pequeña Copa del Mundo de Caracas (15 y 27 de julio de 1952). Ambos encuentros finalizaron con empate a uno y el conjunto español se adjudicó el torneo. A don Santiago Bernabéu le acompañaba en Venezuela el arquitecto y antiguo secretario del club (1926-27) José Lino Vaamonde que se sugiere fue quien le insistió en que fichase a la Saeta rubia en lugar de a Pedernera. También el diario Clarín publicó en 2010 una hermosa nota titulada <i><a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol/biPlaneta-RedondobibrEl-goleador-fumaba-dolares_0_368963366.html">«El goleador que fumaba dólares»</a></i> donde se recuperaba a un ilustre olvidado del Dorado colombiano y del campeonato argentino, Valeriano López <i>«El Tanque de Casma»</i>, asegurando que fue la primera opción que barajó don Santiago Bernabéu como nueve y que el rechazó del peruano le obligó a plantearse el fichaje del argentino. </p>
<p style="text-align: justify">La anécdota es imposible dado que López regresó al Perú en 1951 y la visita del Madrid a Colombia se produjo el año siguiente. Sin embargo nadie debería atreverse a asegurar que el patriarca blanco no pronunció las palabras del artículo dado que pese a su aspecto aparentemente malhumorado disfrutaba tomándole el pelo a los plumillas inventando datos falsos que hoy en día aun inundan sus biografías. Los antecedentes nos llevan a pensar que los argentinos fueron su principal opción. La secretaría técnica (Pepe Echaniz y Héctor Scarone) había firmado a los también argentinos Imbelloni y Olsen la temporada anterior, fue Bernabéu quien sugirió décadas antes (1927) el fichaje del genial extremo de Racing Natalio Perinetti y el fútbol rioplatense gozaba de gran prestigio en España por aquellas fechas. Parece sólido suponer que hubo interés en trasplantar un mayor número de engranajes de <a target="_blank" href ="http://www.goal.com/es-co/news/4573/internacional/2012/09/25/3402606/el-d%C3%ADa-que-el-millonarios-de-alfredo-di-st%C3%A9fano-bail%C3%B3-al">Millonarios</a> dado que estaba considerado el mejor equipo americano del momento.</p>
<blockquote><p>En Madrid se convirtió en todo lo imaginable, tanto dentro como fuera de la cancha.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Luego en Madrid, más maduro y sin Adolfo, la <i>«Saeta rubia»</i> se convirtió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5On90SBNllQ">en <i>«todacancha»</i></a>, paso previo a finalizar -como diría él en 1966- en la <i>«carreta rubia»</i>. El recorrido fue similar al de su maestro. La marcación al hombre de Ignacio Díaz (San Lorenzo) llevó a Pedernera a alejarse del área<span class="pullquote_right">En el club blanco fue retrasando su posición cada temporada</span>, moviéndose hacia los laterales, generando así el espacio libre y la rotación de puestos para aprovecharlo. Después las lesiones de meñisco le restaron velocidad y se <i>«acomodó»</i> a jugar lejos del área. Alfredo recibió en Valencia un marcaje severísimo pero muy limpio de Mangrinán. No le dejaba recibir y la saeta se fue al medio campo indicándole a Muñoz que debía subir puesto que iba a producirse un desfase al seguirle a él un jugador. El futuro seleccionador se negó a ello aduciendo que el técnico no le había dado ninguna indicación ese ese aspecto ¡&#8230;!. Jugando contra el Niza, durante las eliminatorias por la segunda Copa de Europa (1957), fue cuando empezó a jugar más retrasado contraviniendo las ordenes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fotos-en-sepia/">del técnico Villalonga</a>. Aburrido por no tocar balón comenzó a retrasarse formando una línea media con Muñoz, Zárraga y Rial. Dado que se ganó el partido y el entrenador le felicitó, nació una forma de jugar en la que se primaba el dominio la posesión del balón con 4 o 5 jugadores y Alfredo de superintendente con derecho a gritarle a todo el mundo. </p>
<p style="text-align: justify">De carácter agrio. Sonreía lo estrictamente necesario, acaso emulando a su idolatrados <i>«vaqueros»</i>. Su predilección por el género quizás viniese de su infancia, puesto que viviendo en el campo era factible que hiciesen acto de presencia un grupo de hombres armados y te birlasen el ganado <i>«como en las películas de cuatreros»</i> (sic). Más adelante él mismo interpretaría a un sheriff en aquella película que fue su fichaje. En lugar de reforzar al más fuerte (F.C Barcelona) salvó al débil (Real Madrid). Su ejemplo modeló a Cruyff, patrón del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/"><i>«fútbol total»</i></a>, como el de Facchetti hizo con Beckenbauer, cuarto trasero del mismo fútbol. ¿Convierte esto a Di Stefano en el padre del fútbol moderno? Quizá en el padrino. En todo caso en un eslabón muy bello. Hijo, hermano, sobrino [6] y maestro de futbolistas, casualmente no alumbró a ninguno, como si <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=b8-Vem_3BhI">la reserva de talento disponible</a> se hubiese atorado en su sangre, permitiéndole ser decisivo a la edad en que otros hubiesen empezado a olvidar sus partidos. Él en cambio disponía de una memoria soberbia en relación a los encuentros que había disputado. Recordaba escrupulosamente minutos, jugadas y golpes recibidos con la precisión de un reloj suizo. Luego como técnico jamás abjuró de lo que sabía ni insultó nuestra inteligencia ni su honradez: <i>«¿Lo han visto bien? Pues hagan lo contrario, pero ganen»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.eldiariomontanes.es/deportes/futbol/201407/07/stefano-traves-frases-20140705193515-rc.html">les decía</a> a sus futbolistas mientras señalaba las indicaciones que él mismo había dibujado en la pizarra. El juego es de los jugadores y sus éxitos como entrenador pasaron por localizarlos. </p>
<blockquote><p>El último partido que vio del Real Madrid fue la final de Lisboa. La ansiada Décima.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hoy muere el dios blanco cuando su equipo ha conseguido sumar sin él otro pentacampeonato. Si bien ha necesitado -más de- cincuenta temporadas (1964-2014) en lugar de cinco. Es un buen promedio de la distancia entre su conjunto y los posteriores equipos madridistas. Apenas sombras en el mito de la caverna, figuras proyectadas por la llama de la leyenda original que reflecta la forma, razón y dirección del madridismo. Durante una conversación de la Saeta con el maestro de periodistas <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">Gianni Brera</a>, justo después de acabar su etapa como entrenador en Boca Juniors, el bardo italiano le espetó en su desprólijo español: <i>«Lei, señor Alfredo, que ha arruinado al Real»</i>. <i>«¿Por qué?»</i>, protestó el divo. <i>«Porque usted es Piero della Francesca, no hace escuela, está demasiado arriba»</i>. Y así acabó con el Real Madrid. Un conjunto que puede soportarlo todo salvo no ser el Real Madrid de Alfredo Di Stefano. </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Alusión a la frase de Paco Peña: «Alfredo no suda los campos de fútbol, los riega con su sangre»<br />
[2] Nunca perdonó a Araquistáin por haber encajado 5 goles. La temporada siguiente jugó Vicente.<br />
[3] Paco fue para el Madrid lo que Loustau para River. El ventilador del equipo.<br />
[4] Tampoco Adolfo repitió su éxito en Atlanta debido a lo que Panzeri calificó de cortocircuito de jugadores análogos a él (constructores de juego). De hecho descendieron.<br />
[5] Las anotaciones tácticas pertenecen al periodistas Dante Panzeri y son producto de su relación con observadores tan cualificados como, por ejemplo, Carlos Peucelle y Adolfo Pedernera.<br />
[6] Alfredo Di Stefano senior había sido amateur con River (1910-12) aunque una lesión de rodilla le decantó por la agricultura, en cambio su tío Dante Pertini si hizo carrera en Boca y tuvo un paso testimonial por River. El hermano menor de Alfredo, Tulio, jugó y brilló junto a la Saeta en el Club Progresista de Los Cardales, en campeonatos regionales, y luego en las inferiores de River, pero se fracturó los ligamentos de la rodilla.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Denominación de origen</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Mar 2013 03:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n Canarias, desde que eres pequeño, si no eres estético, si no eres técnico, parece que quedas señalado». Estas palabras únicamente pertenecen a Toni Ruiz, actual mano derecha de Mendilibar en Osasuna y otrora técnico de las categorías inferiores de la UD Las Palmas, pero la sensación que describe es compartida por todo aquel que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«E</span>n Canarias, desde que eres pequeño, si no eres estético, si no eres técnico, parece que quedas señalado»</i>. Estas palabras únicamente pertenecen a <a target="_blank" href ="http://www.diariodenavarra.es/20110222/deportes/la-mano-derecha-mendilibar.html?not=2011022201505966&#038;dia=20110222&#038;seccion=deportes&#038;seccion2=osasunaFutbol">Toni Ruiz</a>, actual mano derecha de Mendilibar en Osasuna y <i>otrora</i> técnico de<span id="more-57521"></span> las categorías inferiores de la UD Las Palmas, pero la sensación que describe es compartida por todo aquel que ha dado un par de patadas a un balón en, especialmente, la provincia de Las Palmas. No es de extrañar, por tanto, que sus futbolistas tengan denominación de origen. Técnicos, habilidosos y elegantes, así son. Y si no, pensadlo. Da igual de ayer (Jorge Larena y Guayre) o de hoy (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=V4cDQ3Rfg4A">Rubén Castro</a> y Nauzet Alemán), con más (Silva y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1bK4IT8NTHg">Viera</a>) o menos (Momo y David González) nombre, todos comparten la misma forma de sentir el fútbol porque así se lo enseñaron. Un deje cultural en el que, como reflexiona Toni, influyen varios factores: <i>«En Canarias el clima te permite jugar en la calle once meses, por no decirte los doce. Además, todavía se sigue jugando en las plazas o en la playa, que es lo que hace que el futbolista canario sea técnicamente muy bueno»</i>. Ese fútbol de barrio, ese fútbol canchero de callejuela y asfalto, añade un matiz al <i>cocktail</i>: la pausa. Más presente en unos que en otros, lo cierto es que <i>«allí nadie tiene miedo a pararse y estar dos o tres segundos con el balón»</i>. Así están seguros, cómodos, en lo cierto. Lo saben y no necesitan pensarlo. Es una certeza que unos <i>«diablillos»</i> ganaron hace ya muchos años y, desde entonces, ellos han heredado con tanta naturalidad como su acento. Sin su hazaña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4jT-_xAatFo">Juan Carlos Valerón</a>, el mejor símbolo posible de la forma que tienen de entender este bendito deporte, no sería el mismo jugador que todos conocemos. Hubiera sido imposible que sintiera como siente y, por ende, jamás habría podido jugar como juega.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/diablillos-molowny.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Luis Molowny dirigiendo una sesión de entrenamiento de la selección juvenil de Las Palmas en 1962 | Archivo de Antonio de Armas</p></div>
<h4>La generación juvenil que revolucionó a toda una provincia</h4>
<p style="text-align: justify">La hazaña de los <i>«Diablillos Amarillos»</i> se remonta a 1962, año en el que la selección juvenil de Las Palmas se proclamó <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/multimedia/galeria.cfm?id=7907&#038;n=1">campeona de España</a> por primera vez en su historia. Un éxito que no se puede contemplar con ojos de aficionado al fútbol en 2013, porque no tendría sentido alguno. Hace 50 años el fútbol era muy diferente, sobre todo a nivel cultural y estructural. En aquella época, no resultaba nada extraño que futbolistas en edad juvenil protagonizaran fascinantes leyendas que, aún sin haber debutado en la élite, ya conocía toda la ciudad. Era lo normal. La afición acudía en masa a los partidos de los más jóvenes y, evidentemente, cuando llegaba el campeonato de España por regiones, el fervor se disparaba. De esta manera se puede comprender que los <i>«Diablillos Amarillos»</i> jugaran sus partidos ante 30.000 espectadores y que, posteriormente, su victoria paralizara la ciudad como jamás ha vuelto a suceder.</p>
<blockquote><p>En principio, a esta generación le faltaba «la estrella» que otros años sí que había tenido.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Santiago; Rafael, Paco, Mújica; Lasso, Oscar; Oramas, Martín, Germán, Lolín y León. De carrerilla y sin dudar, éste era el once que todo futbolero de la provincia recitaba durante 1962. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=73acFpZ7jGA">leyenda de este equipo</a> comenzó a edificarse en la primera ronda del campeonato,<span class="pullquote_right">Los «Diablillos» no sólo hicieron historia por su triunfo, sino por el fútbol desplegado</span> cuando, con un brillante 5-2 en El Insular, lograron remontar el 3-1 que les había endosado en la ida su bestia negra, la selección tinerfeña. Con Germán como goleador y estrella, los <i>«diablillos»</i> conseguían llegar a la final tras derrotar a Cantabria y Andalucía. El éxito ya era mayúsculo, pero aún quedaba la gran cita ante la selección de Castilla con Grosso como líder. Aquel 1 de mayo, los 20.000 espectadores que asistieron a La Condomina quedaron obnubilados por el espectacular fútbol de los <i>«Diablillos Amarillos»</i>. Toque, ataque y gol. De forma brillante e imparable, los canarios se impusieron por 5-3 con doblete de Germán y toda la provincia abandonó la radio para salir a la calle. Lo que sucedió en las horas y días posteriores, resulta más complicado de explicar. Antonio de Armas, historiador oficial de la UD Las Palmas, <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=255442">detalla</a> cómo desde su llegada al aeropuerto de Gando hasta su desplazamiento al centro de la ciudad, decenas de miles de aficionados invadían las cunetas e incluso la calzada para devolver el júbilo que aquellos jóvenes muchachos les habían provocado. Ya nadie les podría olvidar.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/diablillos-celebrando.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Los Diablillos Amarillos celebrando el título conseguido por las calles de Las Palmas de Gran Canaria | Archivo de Antonio de Armas</p></div>
<p style="text-align: justify"><i>«Más que un equipo, lograron crear una auténtica familia. Antes y después de los partidos, durante los mismos, en el hotel, en el avión, de paseo, en el vestuario&#8230; Nos llevábamos de maravilla y eso permitió que pudiéramos explotar mejor nuestras cualidades»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.canarias7.es/">comentaba</a> Paco años más tarde acerca del clima que habían generado Luis Molowny y Antonio Velázquez, los exitosos entrenadores de aquella prodigiosa generación. Por suerte para el fútbol de Las Palmas y de todos sus aficionados, la relación entre <i>«El Mangas»</i> y varios de sus jugadores no había hecho nada más que comenzar.</p>
<h4>La mejor y más canaria UD Las Palmas de la historia</h4>
<p style="text-align: justify">Con su llegada al primer equipo y el inexorable paso del tiempo, dos de aquellos futbolistas ganaron apellido y un sitio privilegiado en la historia de la Unión Deportiva Las Palmas. Germán pasó a ser <a target="_blank" href ="http://www.udlaspalmas.es/club-historia-recuerdos-113">Germán Dévora</a>, máximo goleador del club y actual presidente de honor; y Paco se convirtió en <a target="_blank" href ="http://www.udlaspalmas.es/club-historia-recuerdos-117">Paco Castellano</a>, el futbolista que más partidos ha defendido la camiseta amarilla en Primera. Sus carreras dibujan en paralelo y a la perfección la mejor etapa del fútbol canario, que llegó a tener a cinco representantes en la Selección, y de una UD Las Palmas que disputó de forma brillante varias Ligas al Real Madrid de Miguel Muñoz.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, los <i>«Diablillos Amarillos»</i> nacieron con la UD Las Palmas en Segunda División. Su incorporación al primer equipo fue progresiva, pero no sería hasta su regreso a Primera (1964/1965) cuando sus principales figuras (José Manuel León, Germán Dévora y Paco Castellano) se unieron al completo con Juan Guedes y Tonono, las estrellas de la generación inmediatamente anterior. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IXUFeT1Miks">el primer partido</a> de aquella temporada, el debut de estos cinco jugadores en la máxima categoría, el rival al que se enfrentaban era el Fútbol Club Barcelona. Lo complicado del oponente y la juventud de aquel equipo podían hacer presagiar lo peor, pero aquellos jugadores tenían algo mágico. El espectacular marcaje de Paco Castellano a Sandor Kocsis y los dos goles de Germán Dévora en el arranque del encuentro, dieron a la UD Las Palmas la primera victoria de las muchas que estaban por llegar.</p>
<blockquote><p>Pese a no jugar como delantero nato, Germán siempre terminaba encontrando el camino del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El equipo se asentó con cierta comodidad en Primera durante las tres primeras temporadas, superando con éxito las ausencias de varios de sus futbolistas a causa del servicio militar, importando aún más talento canario procedente de la vecina Tenerife y matizando su esquema hasta encontrar su composición ideal, pero todavía faltaba <i>algo</i>.<span class="pullquote_left">Con Molowny, el equipo despegó y peleó la Liga 67/68 hasta el final con un gran fútbol</span> El nombre que daba sentido a todo, la figura que ya había exprimido el tierno talento de estos jugadores, el padre futbolístico de aquella brillante generación. Faltaba Luis Molowny, <i>«El Mangas»</i>. Con diez canarios en el once titular (Ulacia, el portero, era vasco como mandaba la tradición), la UD Las Palmas jugó un fútbol brillante durante toda la temporada 67/68. Aquel era un equipo virtuoso en lo técnico, comenzando por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LdrnUZ_X_bY">Juan Guedes</a>, el motor que lideraba el centro del campo a bajas revoluciones con la espalda recta y un golpeo de balón exquisito. A su lado estaba el recién llegado Justo Gilberto, un todoterreno tinerfeño que, desde el puesto de interior derecho, daba sentido al sistema (un 4-3-3 con diferentes alturas) al combinar perfectamente su posición con la de los ofensivos Dévora, Gilberto, José Juan y León. Juntos tocaban, se asociaban y desequilibraban. Como una parsimoniosa melodía de piano, el equipo se gustaba lentamente con el balón en los pies hasta que el camino del gol se despejaba, algo que terminó sucediendo hasta en 56 ocasiones, récord del curso. Sin embargo, gran parte del buen funcionamiento de aquel equipo residía en la parte de atrás. Escoltados por Aparicio y Martín Marrero, la pareja canaria de centrales se convirtió en inexpugnable. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-tonono-las-palmas-central-elogiado-beckenbauer/">Tonono fue reconocido</a> como uno de los mejores líberos europeos, y Paco Castellano, además de imponer su poderoso físico y de ser un excelente marcador, aportaba una especial relación con el gol. Uno de ellos, el último del año, fue en el Bernabéu, donde Las Palmas se jugaba el título tras estar todo el año en las primeras posiciones. Llegaban a 4 puntos del Real Madrid a falta de dos partidos, pero una victoria volteaba el <i>goalaverage</i> y hacía viable el milagro. Con 1-1 en el marcador y los madridistas replegados, Martín Marrero disparó al palo. Ahí se esfumaron las opciones amarillas, pues poco después Pirri anotaba el gol que, de forma matemática, teñía el campeonato de blanco. Los de Molowny <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/es/t/t1967-68.html">terminaban terceros</a> con un cierto sinsabor por lo injusta de la derrota, pero a su magnífico año aún le quedaba una dulce recompensa.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/castellano-madrid.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Paco Castellano despeja un balón ante la presión de los madridistas Amancio y Santillana | Archivo personal de Paco Castellano</p></div>
<p style="text-align: justify">La selección española estaba inmersa en la compleja fase de clasificación de la Eurocopa de Italia 68 y, para disputar unos amistosos previos, puso sus ojos en el fútbol insular. La convocatoria contaba con siete futbolistas originarios del archipiélago canario, lo que ya suponía un gran éxito, pero fue <a target="_blank" href ="http://www.siguealaroja.es/partido/suecia-1-espana-1-amistoso-02-05-1968/">en Malmö</a>, ante Suecia, donde obtuvo su justo reconocimiento cuando cinco de ellos (Tonono, Castellano, Guedes, Dévora y el zaragocista Santos) coincidieron al unísono sobre el campo. El resultado fue de 1-1 con un gol del propio Paco Castellano, pero lo histórico de aquel día quedó retratada en una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/Selección-en-Las-Palmas-5-canarios.jpg">foto para el recuerdo</a>.</p>
<p style="text-align: justify">El bloque se mantuvo la temporada siguiente, el estilo se consolidó y las buenas noticias siguieron llegando. Tonono se hizo indiscutible en la Selección junto a Gallego, León se destapó como goleador con once tantos, Martín Marrero se asentó en el lateral&#8230; y, como consecuencia, el equipo <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t1968-69.html">volvió a estar muy arriba</a>. En esta ocasión no pudo pelearle la Liga al Madrid hasta el final, pero ascendió un escalón y terminó como subcampeón. Un meritorio e histórico puesto que permitió a la UD disputar su primera eliminatoria europea ante el Hertha de Berlin, con quien cayó eliminado por la mínima. El Insular de Las Palmas era testigo directo de los hitos que estaba viviendo el club y los chicos que los protagonizaban eran aún increíblemente jóvenes, pero la desgracia golpeó por partida doble al equipo de Molowny.</p>
<h4>Talento argentino como respuesta a la inesperada tragedia</h4>
<p style="text-align: justify">Tres meses después de jugar su último partido, Juan Guedes fallecía el 9 de marzo de 1971 a causa de un cáncer de colon. Cuando dejó huérfano al vestuario, al club y a la provincia, el exquisito centrocampista<span class="pullquote_right">Su calidad, carácter y jerarquía convirtieron a Guedes en un jugador inmortal en Las Palmas</span> canario únicamente tenía 28 años. Era demasiado pronto. Siempre es demasiado pronto. La mejor prueba de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=667PtPwRvJ0">lo honda que fue su huella</a> son las palabras que sus compañeros, años después, siguen dedicándole. <i>«No he conocido a un jugador de su jerarquía, y no sólo por su calidad futbolística. Quizá Valerón podría estar a la altura de sus pases, pero lo que hacía a Guedes diferente era su personalidad, su carácter en el terreno de juego»</i>, <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/aparicio-guedes-impresionaba.html">comentaba</a> Aparicio, su primer capitán. <i>«Sabía muchísimo de fútbol. En el campo, si veía que yo tenía que marcar a un jugador que me estaba creando muchos problemas, venía y me decía que él se encargaba. Entonces le daba una castaña sin que se notara. Era un artista»</i>, <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/castellano-guedes-era-un-padre-para-el.html">afirmaba</a> Paco Castellano. En la misma línea, José Manuel León <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/el-futbol-era-mas-facil-con-guedes.html">reflexionaba</a> sobre cómo <i>«encontrar un nuevo Guedes no fue posible»</i>. Y es que su ascendencia sobre sus compañeros y el dolor por su pérdida eran tales, que aquel año el equipo acabó a dos puntos del descenso.</p>
<blockquote><p>La pérdida de su referencia, tanto espiritual como futbolística, trajo consigo una serie de cambios.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con Molowny ya fuera del club desde el año anterior, la directiva de Las Palmas confío el nuevo proyecto deportivo a Pierre Sinibaldi, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-sinibaldi-anderlecht/"><i>«un corso revolucionario que ya había ganado en Waterloo»</a></i>. En su primer año el equipo recuperó sensaciones, se hizo más complejo en lo táctico y terminó en una notable quinta posición que le permitía volver a competir en Europa. Aun así, Niz, el eterno recambio natural de Guedes, parecía insuficiente para llenar su vacío en el centro del campo. El club, ante la falta de relevo autóctono, decidió buscar en el mercado sudamericano. Al fin y al cabo, en lo futbolístico, son primos hermanos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">por parte de cancha</a>. Las gambetas, la excelsa técnica, la elegancia y pausa, ya unían a Las Palmas y Sudamérica mucho antes, incluso, de que el fichaje del paraguayo Soto resultara positivo doce meses antes, pero ésta fue su confirmación. El elegido para reforzar la medular fue el argentino Teodoro Fernández, que junto al canario Trona seguía acompañando a Justo Gilberto. En su paso por Las Palmas, Teodoro dejó varios goles importantes. El más recordado por todos, con casi toda seguridad, es el que <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/noticia/40-anos-eliminacion-slovan-bratislava-ud-palmas-uefa">anotó ante el Slovan de Bratislava</a> en la Copa de la UEFA 72/73, ya que supuso la clasificación para unos octavos de final que significaban su mejor actuación europea, aunque luego se perdiera contra el Twente holandés.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme se sucedían las temporadas en la mitad baja de la tabla, siguieron llegando jugadores de <i>la Argentina</i>. Verde pasó sin mucho ruido y menos goles, pero Carvenalli se asentaría en la portería canaria durante los siguientes seis cursos. Luego llegó Quique Wolff, quien destacaría sobremanera en una zaga que, de nuevo en forma de tragedia, perdía a su gran referencia. Tonono, central <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-tonono-las-palmas-central-elogiado-beckenbauer/">elogiado por el mismísimo Beckenbauer</a> y símbolo inolvidable del club, fallecía el 9 de junio de 1975, cuatro años después de su amigo Guedes. Dos golpes demasiado duros y demasiado seguidos azotaban por sorpresa a una provincia que se había acostumbrado a ser feliz a un ritmo tan lento que parecía driblar a la preocupación. Días antes de <i>marcharse</i>, Tonono había sido titular en el decisivo partido ante el Celta de Vigo. Era la última jornada y Las Palmas necesitaba vencer para mantener la categoría. Con un 3-1, el conjunto canario selló la permanencia ante su afición en lo que, de forma inesperada, fueron los últimos minutos de Tonono en El Insular.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 685px; max-width: 685px; "><img alt="" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2013/03/tonono-seleccion.jpg" class="alignleft"/><p class="wp-caption-text">Tonono conversa de forma distendida con sus compañeros de la Selección, donde se convirtió en un fijo entre 1967 y 1972</p></div>
<p style="text-align: justify">Ese mismo verano, León decidió retirarse tras trece años en el club, y Sinibaldi abandonó la isla. Era 1975 y ya sólo quedaban dos <i>«Diablillos Amarillos»</i> en el club. Ellos eran, como no, Germán Dévora y Paco Castellano. Les acompañaba Martín Marrero y otros muchos jugadores de la tierra, pero el cambio de acento ya era evidente. A Carvenalli, Wolff, Teodoro Fernández<span class="pullquote_left">En la última temporada de Dévora y Castellano, Las Palmas llegó a su primera final de Copa</span> y Verde se le unía el bonaerense <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6EOOrYqZ3Kc">Carlos Manuel Morete</a>, un goleador insaciable que incidía en una argentinización del club que fue completa cuando, en la siguiente temporada, además de llegar el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZGoGc_ChHgo">elegante Brindisi</a>, Roque Olsen ocupó el banquillo. Las Palmas recuperó sensaciones y volvió a practicar un fútbol exquisito, lo que le llevó a ocupar la cuarta posición final y a clasificarse para disputar su tercera competición europea en diez años. Tras ese gran curso, Roque Olsen se marchó al Elche y llegó Miguel Muñoz, el técnico que privó a Las Palmas del título de Liga de 1978 y el que, a la postre, escribiría la última página brillante, aunque con poca tinta, de la carrera de Germán y de Paco. En líneas generales, el año fue bueno en Liga, con Brindisi deslumbrando, pero en Copa del Rey fue aún mejor. Tras eliminar a Málaga, Español, Cadiz, Atlético de Madrid y Sporting de Gijón, el equipo canario se clasificó para su primera final de la historia. La sede de la esperada cita volvería a ser el Bernabéu, pero en esta ocasión el rival era el Barcelona de Johan Cruyff y no el Madrid de Pirri. Los azulgranas dominaron por completo el partido y el temprano 2-0 apagó la energía <i>canarioargentina</i>, que sólo pudo reducir distancias por medio de Brindisi antes de que Rexach pusiese el definitivo 3-1. La derrota <a target="_blank" href ="http://vimeo.com/4433519">fue inapelable</a>, pero no podía empañar lo mágico del momento para un club que, en cierta manera, ponía el broche de oro a su etapa más brillante. Y es que, aunque Dévora y Castellano no disputaron un sólo minuto en la final, los <i>«Diablillos Amarillos»</i>, 16 años después de su nacimiento, volvían a estar presentes en un éxito del club. Parecían eternos. Y así lo fueron.</p>
<h4>Veinticinco años con más lágrimas que sonrisas</h4>
<p style="text-align: justify">Cuando era jugador, Guedes ya pensaba en el <a target="_blank" href ="http://tinta-amarilla.blogspot.com.es/2011/03/aparicio-guedes-impresionaba.html">futuro</a> del club de sus amores. <i>«Siempre decía que un día iba a ser presidente de la UD Las Palmas y que se vería fumando puros con Santiago Bernabéu en el palco del Real Madrid. Desde ese cargo, había decidido que Tonono sería el secretario técnico del club, y que Germán y León serían los entrenadores. Yo le preguntaba qué es lo que tenía previsto para mí &#8230; y, ya ves, he estado treinta y un años como masajista»</i>, recordaba Aparicio. Por desgracia, aquel romántico plan de Juan no pudo cumplirse. No al menos al 100%, porque Germán Dévora y José Manuel León, <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/vidales-destituido-paco-castellano-sera/20090525dasdasftb_61/Tes">al igual que Paco Castellano</a>, sí que fueron técnicos del club. Sobre todo como interinos, intentando rescatar al club en los malos momentos, lo que les hizo coleccionar más derrotas que cuando eran futbolistas. </p>
<p style="text-align: justify">Y es que Las Palmas, desde aquellos días de vino y rosas, sólo ha recuperado la sonrisa de forma puntual: el ascenso de 1985 con Roque Olsen, el de 2000 con Kresic después de pelear cuatro años en el barro de la Segunda B, los primeros coletazos de <a target="_blank" href ="http://servifutbol.com/noticias/ruben-castro-cabeza-visible-de-la-quinta-del-insular-116158/"><i>«La quinta de El Insular»</i></a> en la temporada siguiente&#8230; y poco más. No ha sido fácil, desde luego. El fútbol ha cambiado mucho desde 1962 y los Rubén Castro, Jorge Larena, Guayre, Ángel López y Carmelo no tuvieron el tiempo necesario para dar relevo a los <i>«Diablillos Amarillos»</i>. Ni Silva a Tonono, ni Valerón a Guedes. En realidad, calidad nunca ha faltado. Ni falta. Puede que evolucione el físico del futbolista canario hacia uno más potente (Vitolo o Jesé son un buen ejemplo), pero la esencia permanece porque en Las Palmas el fútbol es ofensivo, técnico, elegante y de gol. Y Lobera, lo está demostrando. Aún es muy pronto, pero <a target="_blank" href ="https://twitter.com/MoralesJAlmeida/status/315895835806269440">ya se vuelven a escuchar</a> las bocinas de los coches. Quien sabe, quizás éste sea el inicio de una historia que debamos recordar dentro de cincuenta años.</p>
<p>&nbsp;<br />
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<blockquote><p>«Ecos del Balón» quiere agradecer enormemente a Enrique Castellano el haber pensado en nosotros para contar la fascinante historia de esta Unión Deportiva Las Palmas que tuvo a su tío como eje vertebrador. De la misma manera, también queremos mandar un afectuoso saludo a Toni Ruiz por la amabilidad y disposición mostrada para hablar con nosotros sobre el fútbol canario.</p></blockquote>
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		<title>Asesinos de leyendas</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jun 2012 01:40:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">R</span>econozco que el título es un poco fuerte, pero creo que <i>va al pelo</i> para nuestro país vecino. No hay rival que más mitos españoles haya liquidado en los últimos 20 años.  O, en su defecto, dejado una mancha imborrable<span id="more-16988"></span> en sus curriculums e incluso puesto en peligro el legado de jugadores que deberían ser indiscutibles.</p>
<p style="text-align: justify">Todo comenzó un verano de 1984 cuando a los chicos del gallo en el pecho se les ocurrió acabar con el jugador más indiscutible y más asentado en la élite mundial que tenía el fútbol español. Durante la Eurocopa que se organizó en su país, la selección francesa tuvo un paso triunfal a lo largo de todo el torneo.<span class="pullquote_right">Platini era el líder de «Le Carré Magique», en la España de Miguel Muñoz lo era Arconada</span> Ganaron todos sus partidos hasta la final. Jugaron de una manera absolutamente brillante y consagraron a un centro del campo que con el tiempo sería ejemplo de calidad técnica y fútbol de alta escuela.  <i>«Le Carré Magique»</i> -Tiganá, Giresse, Fernandez y Platini- dominó a todos sus rivales con mano de hierro, y Platini se convirtió en el estilete perfecto del equipo, llegando a la final de la Euro con 8 goles en su haber, incluyendo 7 en la primera fase –con dos hat tricks- y el gol decisivo que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nOn7jr9fkkQ">derrotaba en semifinales a la excelente selección portuguesa</a> de Manuel Bento, Jordao o Chalana. El otro finalista fue, cuanto menos, sorprendente. Una selección española que había eliminado a la poderosa Alemania en la fase de grupos con un gol in extremis del fantástico Antonio Maceda, un líbero de los que ya no hay, con capacidad para defender y proyectarse al ataque, marcando goles decisivos. El de Sagunto estaba siendo el jugador más destacado del equipo nacional junto al guardameta Luis Arconada, quien ya era un mito viviente de la Real Sociedad al liderarla a dos títulos de Liga, y que buscaba refrendar su condición de ser uno de los tres mejores porteros del mundo. En el partido decisivo contra los alemanes, además, tenía en frente a uno de sus mayores rivales, el portero del Colonia Harald Schumacher. Arconada, literalmente, selló su puerta a cal y canto, aguantando los ataques de Karl-Heinz Rummenigge, al que acabó desesperando y permitiendo que la selección llegase viva al último minuto de partido, cuando Maceda marcó el gol más importante de su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">En semifinales aguardaba la sensación del torneo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VqdpdwrLDnA&#038;feature=related">la <i>«Dinamita Danesa»</i></a>, liderada por el sensacional Elkjaer Larsen, que comandaba todo un ejército de jugadores de clase descomunal como Morten Olsen, Allan Simonsen, Soren Lerby, Jesper Olsen, Michael Laudrup, Frank Arnesen, etc.  En Lyon, los daneses se adelantaron rápido por medio de Lerby, lo que parecía indicar bien a las claras los derroteros del partido, pero España consiguió igualar más o menos la contienda, siempre amparada en la tremenda actuación de Arconada, que era el mejor portero del campeonato con mucha diferencia.  Amargó la existencia de Elkjaer y Laudrup como había hecho con los alemanes permitiendo que, una vez más, España llegase viva para el salvador gol de Maceda, que llevó el partido a la prórroga, donde Arconada realiza alguna intervención absolutamente increíble,  y más tarde a los penalties. Allí, el guardameta detuvo uno, aunque el árbitro mandó repetirlo y los daneses marcaron. Finalmente, la presión pudo con Elkjaer que falló el decisivo y dejó a España en la final.</p>
<p style="text-align: justify">Más difícil imposible: final de la Eurocopa de Francia, en Paris y contra los anfitriones.  Los de Miguel Muñoz plantaron mucha más cara que cualquier otro equipo del torneo, incluído Portugal, aunque un arbitraje<span class="pullquote_left">El destino enfrentó a los dos referentes, separando lentamente el éxito del fracaso</span> excesivamente casero, especialmente con las amonestaciones, los lastró desde el principio. No digamos ya cuando a la hora de partido, Platini lanzó una falta sin peligro aparente y Arconada <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">increíblemente fue incapaz de sujetarla</a>. Cayó justo encima de la pelota, que se coló bajo su cuerpo y sepultó las esperanzas españolas y, con ellas, el legado del genial guardameta vasco. Un acto de injusticia total, un fallo eterno que perseguirá siempre al portero español y que cubrió con un oscuro velo su maravillosa trayectoria. Arconada siguió contando en un principio para Miguel Muñoz durante la clasificación para el Mundial de Mexico, pero finalmente, el seleccionador optó por darle continuidad a Zubizarreta, dando carpetazo a la carrera internacional del mejor guardameta español. Fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ps2rNEz4Eq0">la primera de varias leyendas españolas manchadas</a> por un enfrentamiento con los franceses. El homenaje que Palop le hizo luciendo su camiseta cuando España recuperó el trono europeo en 2008 deja bien a las claras lo mucho que marcó aquel error a toda una generación de jugadores españoles, y lo presente que ha estado siempre Arconada como referente para los porteros nacionales.</p>
<blockquote><p>Durante los años 90, Francia se cobró más víctimas entre los futbolistas españoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque evidentemente no tuvieron tanta trascendencia como aquella final del 84, franceses y españoles tuvieron sus enfrentamientos también durante los 90. En la fase de clasificación para la Eurocopa de Suecia, España pasaba por un momento muy malo. Eliminada pronto del mundial italiano, con Luis Suárez saliendo de la selección por la puerta de atrás y Miera dirigiéndola durante unos pocos partidos, España completó una de sus peores clasificatorias, y Francia le dio <i>matarile</i>, tanto <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rklvLDTyfcs">en Paris</a> como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UEAifoJQIZo">en Sevilla</a> (primera derrota en años en la capital andaluza), con total autoridad y con un Papin desatado. Decepcionante a todas luces. Tanto que, cuando Javier Clemente asumió el puesto de seleccionador, decidió dar carpetazo a toda una época, la de la Quinta del Buitre, generación tan prometedora como decepcionante en la selección. Sus comienzos fueron ilusionantes, con un brillante Mundial de Mexico, sólo para caer de manera triste en la Euro 88 y el Mundial 90. Lo de Francia fue el capítulo final para toda una generación, que además salía por la parte de atrás y veía manchado su legado. Francia, siempre Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Ya en la Eurocopa de 1996 se produjo el enfrentamiento más descafeinado entre los dos países, aunque fue un muy buen encuentro. Francia venía reconstruyéndose tras el fiasco de la no clasificación para USA94, el nuevo entrenador Aimé Jacquet estaba creando lo que luego<span class="pullquote_right">Mientras España caía en cuartos, la Eurocopa del 96 fue un punto de inflexión para Francia</span> se llamaría la  <i>Francia multicolor</i> y preparando su mundial de 1998. España estaba asentada bajo el férreo mando de Clemente, lo habían hecho muy bien en el Mundial y habían pasado la fase de clasificación sin problemas. El postrero empate de Caminero ante el gol de Djorkaeff parecía un buen resultado, que dejaba el grupo abierto. España debía derrotar a Rumanía para pasar a cuartos de final, cosa que hizo. Pero aquel empate con los franceses tuvo el regalo envenado del <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wl0oQgAX-6k">cruce contra los anfitriones ingleses en Wembley</a>, donde España jugó muy bien, fue asaltada con ciertas decisiones arbitrales y perdió en los penalties. Es lo que suele pasar cuando existe la imposibilidad de que tu portero detenga alguna. La presión se dispara. Mientras, los franceses derrotaban a una Holanda cuyo vestuario había explotado por los aires –acusaciones de racismo por parte de Davids- y se clasificaba para unas semifinales que les sabían a gloria tras una década sumida en la absoluta mediocridad. Miraban hacia atrás y se veían incapaces siquiera de defender su corona europea en el 88, sin participar en dos mundiales y ridículamente eliminados en primera ronda del 92 por la débil –aunque sorprendente- Dinamarca. Miraban adelante y veían Mundial y Eurocopa en sus vitrinas. Con esta Euro 96 como punto de inflexión. No es mal balance desde luego…</p>
<blockquote><p>La Euro 2000 significó una de las mayores decepciones del fútbol español…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Llegaba Francia al cambio de siglo como auténtica dominadora del fútbol mundial y la Euro 2000 lo refrendaría. España, con un Camacho que había lavado la cara al conjunto, había seducido a la afición con una fase de clasificación bestial, plena de goleadas y fútbol muy bello. Contra rivales de segunda y tercera, vamos a decirlo todo. Al llegar al torneo final, una tremenda pifia de Molina contra Noruega puso muy en peligro la clasificación para los cuartos de final. El ambiente se enrareció, se dudaba ya de todo. Raúl fue decisivo para la victoria contra Eslovenia y en la última jornada se pasó a cuartos merced a uno de los partidos más míticos de la historia de la selección española: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QdxnNmfzgBs">la remontada contra Yugoslavia</a>. El gol de Alfonsito. Dos frases que ponen la piel de gallina y que forman parte de los recuerdos más memorables de la afición española antes de 2008.</p>
<p style="text-align: justify">Así que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X0zspvvhjZU">España y Francia se medían en los cuartos de final</a>. ¿Se podía? ¡Claro que se podía! En Brujas se vivió un encuentro jugado de poder a poder, pero con la sensación de que la jerarquía de Francia podía romperlo en cualquier momento. Djoarkaeff adelantó a los del gallo, Mendieta, infalible en los penalties, empató, y un golazo de falta de Zidane ponía el 2-1 para los franceses. Todo en una primera parte frenética. En el segundo tiempo hubo más toma y daca, con una de las imágenes más curiosas y que mejor reflejan el espíritu de los torneos de selecciones: Munitis dominando a Thuram. <i>«El más tonto hace relojes»</i>. O la viva representación de que el estado de ánimo es capital en estas competiciones cortas.</p>
<p style="text-align: justify">Parecía que la victoria francesa estaba casi confirmada cuando, en los estertores del encuentro, llegó la oportunidad española. Penalty. Y la diosa Fortuna había decidido que fuese tras la<span class="pullquote_left">No fue su mejor torneo ni era el elegido para hacerlo, pero Raúl debía tirar ese penalti</span> sustitución de Mendieta, el mejor lanzador español. Raúl asumió la responsabilidad. Se dice que él no era el segundo lanzador pero sabía que ese momento debía ser suyo, como el mejor jugador español del momento. <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/alacarta/videos/champions/messi-falla-penalti-decisivo/1385583/">Es lo que hacen los grandes</a>. Raúl no hizo en Bélgica y Holanda su mejor torneo ni mucho menos, pero cogió la pelota y asumió los galones que por fútbol le correspondían. Chutó y, como les ha sucedido a todos los grandes, falló. En un lanzamiento que recordó mucho al errado por Platini en los cuartos de final de Mexico 86, la pelota se fue por encima de la escuadra derecha de Barthez. Adiós semifinales. La selección de Camacho no volvió a ser la misma tras esos cuartos de final. Y Raúl vio manchada su leyenda con un penalti que sus detractores le recuerdan como el peor de sus pecados. Injusto a todas luces, como con Arconada. Francia, siempre Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Por último, seis años después, los últimos miembros de la generación de Zidane daban sus pasos finales con el equipo nacional.  Y de nuevo la suerte volvió a confrontar a españoles y franceses. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UXhP6dGOVdM">Octavos de final del Mundial de Alemania</a>. España volaba guiada por una nueva generación de jugadores, pero envuelta en ciertas polémicas por la presencia de veteranos como Raúl, Michel Salgado y Cañizares. Francia pasó el grupo de milagro. La prensa española clamaba victoria antes incluso de jugar, dando por muertos a los viejos héroes franceses. Lo nuevo contra lo viejo, eterno combate. El ímpetu contra la experiencia. Rara vez gana el primero. En una de sus últimas batallas, el <i>Zid</i> francés dio una lección a los que lo daban por muerto, destrozando la cintura de nuestro defensa más cualificado y sellando la victoria a la que habían abierto las puertas Ribery y otro viejo soldado como Vieira.</p>
<p style="text-align: justify">Al otro lado, la impotencia de los nuevos y los viejos soldados españoles se reflejaba en sus rostros y en todo lo que pasó tras el Mundial. Los veteranos fueron licenciados, con una mancha imborrable en su expediente. Acusados de perjudicar a su país. Y frente a unos <i>viejos</i> que dieron su última estocada al fútbol español. Un fútbol que tras esta derrota, y algunos tiempos de zozobra, renació de sus cenizas más fuerte que nunca.</p>
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		<title>Lo que Italia nos dio</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jun 2012 01:58:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n esta Eurocopa en la que el ideal de muchos de los seleccionadores presentes es parecerse a la selección española, debemos preguntarnos: ¿quién es para nosotros el sinónimo de competitividad por excelencia en el mundo de fútbol?<span id="more-14175"></span> Supongo que las respuestas podrían ser variadas, pero no creo que me equivoque si digo que, para el fútbol español, el ejemplo más citado sería el de Italia. Sí, los brasileños tienen estrellas y filigranas, los argentinos tienen a su genio de todas las décadas y años de <i>potrero</i>, los alemanes son implacable cañones de artilleria, pero a todos estos los consideramos normales. Todos tienen <i>algo</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">Italia no. A Italia cuesta más reconocerle cosas. Saben lo que quieren y cómo lo quieren, su estilo es rácano, empiezan los torneos fatal para acabar derrotando a los mejores, son mezquinos, no la tocan. El antifútbol. Poco más da que haya equipos o selecciones italianas que no cumplan con esas premisas,<span class="pullquote_right">Atraviesan los campos de minas con una sonrisa, teniendo la seguridad de que no les va a tocar a ellos</span> todos lo llevan en la sangre. Qué más dará que España a duras penas haya producido Riveras, Mazzolas, Tottis, Contis o Baggios. Son catenaccistas y nada más. Son competidores natos, atraviesan los campos de minas con una sonrisa, con la seguridad de que no les va a tocar a ellos. Eso es lo que el fútbol español odia. Eso es lo que el fútbol español envidia. O envidiaba. No hay duda de que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fser8knw8Ws&#038;feature=related">el Mundial celebrado en España marcó la conciencia colectiva</a> de nuestro país. Italia tenía un buen equipo, pero venía marcado el escándalo del <i>«Totonero»</i>, que había salpicado a algunas de sus estrellas y jugadores importantes (Paolo Rossi, Bruno Giordano, Lionello Manfredonia…), y a sus clubes (Milan, Lazio). El seleccionador estaba enfrentado con una prensa que le discutía todo. Confiaba en jugadores en dudosa forma (Rossi, Antognoni) en lugar de otros a su máximo nivel (Beccalossi, Pruzzo), optaba por jugadores bisoños como Bergomi, limitados como Collovatti y descartaba a jugadores con clase como Baresi. <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/memberassociations/association=ita/news/newsid=1760685.html">Y su portero tenía 40 años</a>. Todo problemas. Y más aún tras una primera fase dantesca.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, como Italia es Italia –expresión que todos habremos oído a un aficionado español-, se recuperaron, crecieron y ganaron el Mundial derrotando a equipos que se suponían superiores. Y eso a los españoles nos marcó. Contra ningún país tuvo España más complejo de inferioridad que contra Italia. Porque daba igual lo bueno que fueses, lo bien que llegases tú y lo mal que llegasen ellos, lo bien que jugases, lo mucho que los embotellases… podían ganarte. Y lo peor es que la inmensa mayoría de las veces lo hacían. Odio eterno. ¿Por qué no podíamos ser nosotros como ellos? Aunque fuera una vez…</p>
<blockquote><p>No bastó nuestra mejor generación en años para poder batir a Italia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">En el año 88, durante la Eurocopa de Alemania, la suerte nos deparó un grupo con los anfitriones, nuestros amigos los daneses e Italia. Un grupo duro, por nombres, pero que en la teoría podría darle a España un pase como segunda sin mediar grandes sorpresas. <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=1988/matches/round=212/match=6/index.html">España ganó sufriendo a una Dinamarca</a> ya de vuelta de todo. Fue el último torneo de hombres míticos de la <i>Dinamita Danesa</i> como Elkjaer, Lerby o Morten Olsen. Los inicios son siempre difíciles y sumar la victoria daba confianza. Además, los buques insignia de Miguel Muñoz, Butragueño y Michel, marcaron y jugaron bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Se venía el partido contra los italianos, que atravesaban un proceso de renovación tras la etapa de Bearzot y estaban inmersos en la preparación de su <i>Mondiale Novanta</i>. <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/UEFA_Euro_1988_squads">Vicini había incluído a muchos de sus jugadores de la Sub 21</a> y sólo cinco jugadores de los veinte convocados superaban los 25 años.<span class="pullquote_left">España tenía al Buitre y a Míchel en su momento culmen. Era un equipo sólido y con clase</span> Eran hombres importantes de la poderosa Serie A, pero no había luminarias. Era básicamente el equipo que sería semifinalista dos años después en el Mundial, pero con menos rodaje. España venía de dejar un buenísimo sabor de boca en el Mundial de México. Tenía al Buitre y a Míchel en su momento culmen, un equipo sólido con Víctor Muñoz y Tomás Reñones, la clase con Gallego y Sanchís&#8230; Oficio y calidad, había que meterles mano a esos italianos que ni la típica barba de gran torneo se habían dejado. El partido fue igualado, pero el oficio de los italianos bloqueaba la creatividad española y conforme pasaban los minutos se iba llegando al punto en que los italianos se encontraban cómodos y los españoles un poco desesperados. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=A3W4bK9vTPY">Minuto 73, gol de Vialli</a>. Fin del partido. <i>«Otra vez lo mismo. No hay manera con estos tíos»</i>, frases repetidas por millones a la salida de cualquier bar español. Tras este mazazo, partido decisivo contra unos anfitriones que apenas sufrieron. Dos goles de Rudi Völler liquidaron las aspiraciones de un estilo, el de Miguel Muñoz, que abogaba por la furia, pero con grandes dosis de calidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Tanto influyó lo italiano que el sucesor de Muñoz fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luis Suárez, excelso futbolista</a>, pero firme representante del estilo italiano que le hizo crecer hasta sus más altas cotas como jugador. España se acostumbró a vivir con un líbero y dos marcadores. Y ese líbero no era Sanchís, que sería lo ideal -con su valentía y sus incursiones en campo contrario-, era un <i>uomo scopa</i> como Górriz.</p>
<blockquote><p>La travesía con Suárez y Miera no fue muy positiva, y llegó el rubio de Barakaldo…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si aquel partido del 88 marcó 3 o 4 años de selección española, el siguiente gran enfrentamiento con los italianos fue una puñalada total. Venía España de recuperar su autoestima con Clemente, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=76k3J3beZPU">jugando algunos partidos sólidos</a>, especialmente aquel de Dublin ante la Irlanda de Jack Charlton y eliminando a la campeona de Europa, como era la Dinamarca de Schmeichel y los Laudrup. Italia, a estas alturas, había licenciado a la generación que liquidó a España en el 88. La fase clasificatoria de la Euro 92 significó el final de Vicini y, con la llegada de Sacchi, el adiós de una generación a la que le quedaba fútbol (Vialli, Mancini, Giannini, Bergomi, Zenga…). El Milan y el Parma eran ahora la base de la selección. No parecía un equipo con mucho lustre, <span class="pullquote_right">Italia no parecía un equipo con mucho lustre, pero Baggio era el Balón de Oro</span>pero Roberto Baggio había crecido tanto que podía decidir (y lo hizo), torneos enteros. Era el Balón de Oro, además.</p>
<p style="text-align: justify;">Clemente, fiel a su estilo de no casarse con nadie, planteó su típica defensa de 5 con hombres correosos en el medio y donde un enorme Caminero (gran Mundial el suyo) y Luis Enrique ponían la calidad. Se desconfiaba de Italia, que venía un poco dando tumbos, pero la España de Clemente tenía solidez para plantar cara. Había esperanzas, vaya.  Pero Italia respiró cuando vio que  <i>l’uomo di ferro</i>, Fernando Hierro, que había jugado un gran Mundial se quedaba en el banco. Hierro era el hombre que equilibraba aún más a España, una roca en defensa y con capacidad para jugar en el medio, e incluso llegada arriba. </p>
<p style="text-align: justify;">El partido fue la viva imagen de aquellos que se jugaban en el patio del colegio. Cuando los chicos de sexto dominábamos a los grandullones de octavo. Cuando entre litros de sudor (que luego repercutían en el ambiente de clase), conseguías recuperarte de los golpes que te daba un rival al que considerabas superior. Cuando a ti te parecía que estabas escalando la montaña más alta mientras ellos estaban totalmente confiados en su manera jugar. Cuando faltando poco tiempo aparecía el típico crack, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sh7yMfjdmJ4">con sus pintas raras y su coletita</a>, y te dejaba claro que no podías competir con ellos. Cuando, lleno de rabia intentabas revolverte y aún te llevabas alguna colleja. Y, sobre todo, cuando sonaba el timbre y tenías que volverte a las aburridas y poco emocionantes matemáticas con la cabeza baja y rumiando la frustración hasta el siguiente recreo en que la suerte te permitiese compartir campo con los mayores.</p>
<blockquote><p>La mayoría de edad llegó en Viena&#8230; y de que manera lo hizo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Catorce largos años pasaron hasta que España se cruzó las caras con su némesis. Daba igual que ellos llegasen en un mar de dudas y España estuviese realizando el mejor juego del torneo. Ellos acababan de añadir la cuarta estrella a su pecho y los españoles, hablando en plata, estaban <i>cagados</i>. Los cuartos de final, la barrera maldita. Y los <i>«carabinieri»</i> guardando la única puerta hacia las dorada<span class="pullquote_left">Cuartos de final. Italia. Pero España sabía lo que quería&#8230; y lo quería aún con más fuerza</span>s semifinales, terreno casi virgen para el futbolista que vestía la camiseta roja a lo largo de toda la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Se luchó y se sudó en el Ernst Happel. Pero, por primera vez en años, España sabía también lo que quería. Y lo quería más fuerte que Italia. No se dudaba entre la furia y la calidad. Supongo que, como se demostró en los momentos que se pasó mal (ese pie de Casillas…), la furia se lleva en la sangre -no en los pies- y sale cuando se necesita. Nunca más patente quedó el aplomo italiano, eso que tanto envidiaba España, que en los instantes previos a esa tanda de penalties. Sonrisas, caras de suficiencia, el símil del campo de minas y el tranquilo italiano, con su barbita de gran campeonato, atravesándolo con tranquilidad.Afortunadamente, y como ya dijimos, la furia se lleva en la sangre y no está reñida con otras virtudes. En el duelo entre los dos guardametas más dominantes del siglo XXI, por fin, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Uq8CA0oWvFc">el español le ganó la partida al italiano</a>. </p>
<p style="text-align: justify;">Viena, penaltis, De Rossi, Casillas, Güiza, Buffon, Di Natale, Cesc, la victoria, el fin de los complejos, las ansiadas semifinales, la gloria… EL MOMENTO DE HACER HISTORIA.</p>
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